Espero que les guste, por favor comenten y gracias por todo el apoyo.
N.A: No soy dueña de Dude Thats my ghost
Capítulo 2: Plan B; y todo se tiñó de negro
La puerta se abre, Bobby mira hacia la cama en la que se encuentran Billy y Spencer, Billy tiene el torso al descubierto mientras que Spencer tiene la cabeza apoyada en su pecho.
-Billy… Billy- susurra Bobby.
-¿Qué?- dice con voz cansada- son las tantas de la mañana… ¿no puedes esperar hasta que se haga de día?
-No- sentencia Bobby- están conspirando contra ti.
Billy se levanta de repente de la cama y mira a Bobby desconcertado:
-¿Quién?, ¿Cuándo? Y ¿Por qué?
-Lo tenías encima hace un momento- dice Bobby respondiendo solo a una de sus preguntas.
-¿Spens?- dice Billy acariciándole el pelo a Spencer que todavía está dormido- es imposible.
Bobby se acerca a la almohada de Spencer y saca un frasco.
-Esto se lo dio Ruberto para acabar contigo….- dice lanzándoselo a Billy- ¿Necesitas más pruebas? Porque las tengo.
Billy observa la botella:
-No, te estarás montando una película, seguro que esto es uno de sus remedios caseros para curar a Spencer.
-Está bien, tú me has obligado a esto.-dice arrastrándolo por la fuerza hasta un pequeño cuarto donde hay una gran pantalla.- ¿Tienes idea de lo que hablaron Ruberto y Spencer mientras estaban solos? -Billy niega.-Te lo mostraré llevo meses vigilándolo…
-¡¿Quéee?!- Billy se pone nervioso- ¿No habrás visto lo que paso ayer por la noche, ni lo que pasa el 14 de cada mes?
-¿Qué pasa esos días?
-Ah, vale- Billy suspira- Nada, cosas muy nuestras.- Billy sonríe nerviosamente.
Bobby enciende la pantalla en ella aparecen Ruberto y Spencer.
-No te voy a mentir- Billy escucha la voz de Spencer- esto es horrible. Billy es horrible.
Ruberto agarra las dos mejillas de Spencer y a la vista de la cámara y de Billy ellos se besan.
Ve a Ruberto alejarse y fisgonear por la cómoda, después de eso saca el frasco:
-Una gota al día durante un mes a ver si se arregla.
Billy esta petrificado.
-Ves te quiere envenenar con eso.- dice Bobby congelando la pantalla.
Billy se levanta, sale de la habitación y corre por el oscuro pasillo.
Da un fuerte golpe a la puerta y entra en el dormitorio dónde se alojan él y Spencer. Bobby enciende la cámara de la habitación y sonríe al ver a Billy con cara de asesino mirando hacia Spencer.
-¿Qué te pasa? ¿Qué está mal?- pregunta Spencer al ver a Billy entrar de esa manera y mirarlo de esa forma.
-¿Qué qué me pasa? ¡Qué te pasa a ti!, ¡Pero ¿cómo se puede ser tan rastrero?! Yo entregándote mi corazón y tu…- Billy se da la vuelta para que Spencer no lo vea llorar- No me vuelvas a hablar en tu vida.
Spencer empieza a sollozar:
-Pero… ¿Qué te he hecho?
Billy le muestra el frasco mientras lo mira los ojos que todavía están llenos de lágrimas.
-Esto.-Spencer lo mira muy confundido.- ¿Qué ibas a hacer con él?
-Es un remedio de Ruberto para curarme…
-¡¿Y pretendes que yo me lo crea?!- dice recordando lo que vio.
Lanza el frasco contra la pared y este rompe en mil pedazos el líquido queda esparcido entre la pared y gotas caen al suelo por la fuerza de la gravedad.
-Mira, voy a ver si saliendo me relajo algo-dice mientras evita mirar a Spencer porque si ya se le está rompiendo el corazón diciéndole esto cuanto más se le destrozará si lo ve sollozar.-Está relación se ha acabado, está muerta, tú la has matado.
Billy sale de la habitación. Un par de minutos después de haberse ido Billy, Bobby entra en la habitación sonriendo, cierra la puerta tras de sí.
-¿Billy?- pregunta Spencer quitándose las mantas de la cara. Al ver que es Bobby se inquieta, este le dedica una sombría sonrisa.- Déjame en paz, ¿No crees que ya has hecho suficiente?
Bobby recoge las pilas de alimentos que hay en la cómoda. Spencer se levanta de la cama, todavía se siente muy débil.
Bobby se dirige a la puerta y antes de salir mira hacia Spencer.
-Mucha suerte - sonríe mientras cierra la puerta.- la vas a necesitar para salir de esta.
Spencer escucha como Bobby cierra la puerta con llave, cae al suelo, no tiene fuerzas ni para gritar por ayuda. Cierra los ojos, solo será cuestión de tiempo que se muera y Bobby lo sabe.
(…)
Billy se tumba en el sofá de su despacho, no tiene ganas de hacer nada dado que todo lo que hace le recuerda al chico de pelo castaño, su peli-castaño.
-No puedes pasarte toda la vida así- dice Bobby entrando en el despacho con un montón de folios.-Tienes que superarlo, MJL te necesita, todos te necesitamos.
Billy levanta la cabeza para mirar a Bobby:
-Lo sé, pero duele mucho- dice Billy.
-Duele porque lo sigues amando, pasa página es solo un humanito, hay cientos cómo él en el mundo.
Billy sonríe amargamente:
-No, él es especial…
-Él te engaño.
Billy se sienta en el sofá y esconde la cara entre sus palmas.
-Supongo que tienes razón y debo seguir…
-Así es, relájate ya me encargo yo de todo.
Billy asiente, se levanta del sofá y mira por la ventana, desde allí se podía ver toda MJL y un poco más de la muralla, expira.
-Creo que tienes razón es hora de que empiece la reconquista. Vamos a arrebatarles a las personas lo que nos han quitado.
Bobby sonríe por fin está saliendo todo cómo lo ha estado planeando desde hace años, sino fuera por culpa de Spencer esto hubiera ido mucho más rápido, ahora solo le quedaba un pequeño bache es su camino:
-¿Qué hay de Ruberto?
La mirada de Billy se ensombrece:
-Consigue una orden de detención que se dirijan al límite cuanto antes, debe estar viendo todo esto en uno de sus artefactos.
-Tranquilo, no huira muy lejos.-dice mientras sale por la puerta, tan rápido como la cierra da un salto de alegría.
Ahora sí que está todo completo y ya no hay nada ni nadie que lo pueda detener.
-Billy es tan fácil de manipular.-susurra contra la puerta sabiendo que él está demasiado ocupado intentando no llorar.
(…)
Spencer mira hacia la cómoda donde hace poco aún estaban las porciones de fruta envenenadas, tiene miedo de que eso mismo le vaya a hacer a Billy, aunque su corazón todavía duele, sabe que todo eso también es culpa de Bobby y que no se detendrá hasta conseguir lo que planea.
Puede sentir como el hambre lo devora por dentro, ahora era eso lo que le queda y Bobby lo sabe, o moría de hambre o moría envenenado no había otro color que no fuera el negro.
