Destinos encontrados.

Cap. 2. Siempre Juntos.

P.O.V. Lita.

Despierto al fin mirando los rayos del sol que apenas comienza a salir y se filtran por mi ventana; más me asusto al ver que desnuda en medio de mi lecho me encuentro en las sabanas enredada.

Miro hacia abajo y veo mi camisón de seda tirado en el piso y me pongo de pie sintiendo una extraña sensación en mis entrepiernas al caminar, pero al fin me paro frente al espejo enmarcado en marfil donde veo mi reflejo, mis labios enrojecidos, mis cabellos castaños enmarañados y la piel blanquecina de mi cuello y mis senos llena de manchas rojizas.

Por un momento asustada estoy, llevo mis manos a mis senos y me doy cuenta de que parece como si me hubieran mordido y me sobresalto, mas poco a poco voy perdiendo los miedos y sonrío ante mi reflejo como si la noche anterior algo importante que debería hacerme feliz se hubiera consumado.

De pronto mis pensamientos se ven interrumpidos, cuando la voz de mi doncella escucho tras mi puerta llamándome, anunciándose para ayudarme a vestirme como cada mañana.

-Señorita Kino… ¿Ya ha despertado?

-Si Amy, ven en 10 minutos, seguiré durmiendo una vez más.- Le miento para seguir disfrutando a solas un poco de soledad, entonces lentamente abro uno de los cajones de mi espejo y veo esa extraña flor de colores que como la primera vez que la encontré en mi lecho refulge con hermosos colores, ahora más bella que antes.

¿A qué se deberán estos cambios?... No puedo entenderlo, pero celosamente guardo aquella flor de las cuales nunca he visto, alguna pero escondiéndola como si el secreto de su belleza me perteneciera y guardara el secreto de los más profundos sentimientos que puede albergar mi corazón y rápidamente camino hacia mi guardarropa, queriendo seleccionar algún vestido pues sé que hoy tendremos visita, pero cansada me encuentro hoy.

¿Por qué?... No lo sé, mis ojos pesan como si no hubiera podido conciliar el sueño cuando he dormido bastante, mas eso no me preocupa, pues ante todo extrañamente feliz me siento a pesar de que sé que comprometida estoy con un hombre que no amo y no he de amar.

P.O.V. Andrew.

De día es en este dimensión cuyo hogar de mi princesa es, nublado esta como si pronto fuera a llover y mi hermosa princesa que sé que ama la lluvia tan hermosa como es corretea por entre el jardín admirando la belleza de las flores que a su lado insignificantes son.

La veo recostarse en el pasto y sonreír, dejar escapar una risa que salida de ella parece musca para mis oídos y al verla así no puedo evitar ansiar que la noche llegue para hacerla mía como cada noche una vez más.

Sé que mi mundo este no es, que yo tengo mi propio hogar donde entre las de mi raza debería escoger una mujer para desposar, mas al corazón no se le manda y estaba escrito desde siempre que se enamorara de este hermoso ser angelical de precioso mirar.

Sé que imposible es, que ella estando despierta verme pueda, que imposible es que mi tacto pueda sentir y en su mente recordar que a mí se ha entregado por amor una y otra vez, haciéndola que la lleve al elixir del delicioso placer y ansioso por tenerla cerca a su lado me recuesto aunque sé que ella despierta no me puede ver y como siempre me conformo con tocar un mechón de sus cabellos que tan poco es pero para mí todo lo puede ser y extrañada la veo voltear hacia donde estoy, con esa mirada que tiene sólo cuando me ve.

P.O.V. Lita.

Feliz me he sentido desde hace tiempo, aunque a veces cosas extrañas parece que a mi alrededor sucedieran, mas llego a pensar que esa extrañeza es la que me hace feliz y al sentir como si alguien removiera mi cabello, aunque mi lógica me dice que es el viento, no puedo evitar sonreír, sentir mis mejillas teñirse de rojo carmín.

¿Qué será esta sensación de extraña felicidad?... ¿A qué se deberá que aunque no quiero casarme con Sapphire triste no estoy?

Es como si dentro de mi supiera, que algo sucederá que con Sapphire nadie me obligara a casar y entonces siento que una extraña fragancia varonil mi olfato alcanza a percibir, una fragancia conocida que hace que mi corazón rápidamente palpite contra mi pecho sin saber a qué se deberá.

¿Cómo yo he de ser feliz al haber percibido ese olor?... Es como si por los siglos hubiera estado, como si de otra vida lo recordara, de otro tiempo, pero imposible es, pues en mi religión cristiana tal concepto no puede existir y contacto con hombre alguno yo no he tenido pues propio de una mujer decente no es, más me pongo de pie y de pronto siento como si a mi mente viniera el recuerdo de un apuesto hombre de rubio cabello y ojos tan azules como el cielo.

¿A qué se deberá?

Es como si esa imagen que aparece en mi mente, de ese hombre de facciones viriles y hermosa sonrisa existiera por ahí esperando por mí, más a pocos hombres jóvenes conozco y sé que es imposible pues a ninguno su recuerdo pertenece.

-¡Señorita Kino, le habla su madre!.- Escuchó la voz de Amy y de mala gana camino alejándome del jardín donde tan feliz y plena me sentía, recordando que hoy es esa cena con Sapphire y sus padres para la que tengo que estar lista.

Casarme no deseo y la idea me aterra, mas cada que estoy triste a mi mente viene una extraña sensación de esperanza, de que su mujer no he de ser, de que algo que lo impida debe suceder.

P.O.V. Andrew.

Muchos meses han pasado desde que mi princesa y yo nuestro amor hemos consumado, noches en que cuando ella cae en ese letargo llamado sueño tengo la dicha de encontrarla a mi lado, pudiendo sentir su dulce mirada, el olor de su cabello, sus suaves caricias, sus dulces besos y perderme en su cuerpo que es mi paraíso y alcanzar la cúspide del mas delicioso de los placeres puedo.

Sé que prohibida para mi ella es, sé que conforme los días pasan el día de su matrimonio con ese hombre que pertenece a su mundo se acerca.

¡Cuánto me angustia no poder hacer nada!

Celoso y temeroso me pongo de pensar que otro con sus manos quisiera su cuerpo tocar, sé que ella aun despierta al no recordarme jamás lo permitiría, pues aunque despierta su mente no retenga mi recuerdo ella en cuerpo y alma ya es mía.

Me angustia pensar que celoso su marido al saber que otro se ha llevado su doncellez quiera mancilla su cuerpo o lastimarla.

¿Por qué será el destino tan cruel en condenarnos a estar separados el uno del otro?

Veo su vestido blanco sobre la cama, la luz que se filtra por la ventana y entonces la veo llegar a su lecho, recostarse en la cama, donde poco a poco el sueño la va venciendo y al fin ella me reconoce como cada noche en sus sueños.

-Andrew.

P.O.V. Lita.

Veo como cada noche a mi amado Andrew que en medio de ese hermoso bosque donde siempre brilla la luz de la luna y las flores refulgen con sus hermosos colores el me espera, caminando hacia mí al verme hasta que una vez más nos encontramos en un abrazo ansiado, en un beso pasional en que se unen nuestros labios y después poco a poco vamos descubriendo nuestros cuerpos, quemándonos de placer el uno al otro, juntos, jadeando y gimiendo al unirnos el uno al otro hasta sentir explotar de placer y terminar recostados en ese jardín donde las hermosas flores brillan con la fuerza intensa de nuestro profundo amor.

-¿Me amas?- Le preguntó con la cabeza apoyada en su pecho desnudo.

-Te he amado desde vidas pasadas y te amare siempre princesa mía.

Sonrío al escucharlo hablarme de esa manera tan dulce que me hace estremecerme, el corazón golpear violentamente contra mi pecho y meto una de mis manos entre sus cabellos dorados.

-¿Crees que existan otras vidas?... Eso se contrapone contra las creencias que me han inculcado mis padres.

-Lo se querida mía.- Responde él.- No voy a contradecirlas, pero tú y yo hemos estado juntos eternamente, desde siglos pasados.

-¿Cómo lo sabes?

-Tengo maneras de saberlo, te había visto en sueños, mucho antes de encontrarte en esa dimensión en la que vives.

-Yo no recuerdo haberte visto antes de la primera vez.- Dijo Makoto.- Pero desde la primera vez que tus ojos se cruzaron con los míos supe que te pertenecida, que tu mujer por siempre quería ser.

Ambos nos quedamos en silencio, yo disfrutando del calor de su cuerpo y entonces no puedo evitar que las lágrimas salgan de mis ojos al recordar que poco falta para mi matrimonio con Sapphire, ese del que parece que no puedo escapar y del que Andrew tampoco me puede salvar.

P.O.V. Andrew.

De pronto, mientras acaricio el cabello castaño de mi dulce princesa, siento sus lágrimas que queman mi pecho, aunque quisiera ocultarme las tristezas de su alma no le sería posible, pues de alguna manera ella me pertenece, su vida siempre ha estado unida a la mia y lo está aún en esta vida cuando dos dimensiones nos separan y sé que sus lágrimas son por miedo a ese matrimonio forzado que quieren obligarla a contraer más me siento impotente, pues sé qué manera no hay de que en su dimensión pueda estar y no hay manera de que en su mundo pueda yo quedarme como cualquier hombre más para llenar sus días de felicidad.

-Princesa mía, no llores.- Susurró mientras con el dorso de mi mano limpio sus lágrimas.- Me encantaría que hubiera alguna manera de que juntos pudiéramos estar, mas yo me conformaría si tú me dices que Sapphire como a una dama de tratar y llenara tus días de felicidad.

-Jamás me hará feliz un hombre que no seas tú. Hazme el amor Andrew, te necesito.

Atrapo sus labios en un beso y me acomodo sobre su cuerpo, acariciando sus curvas perfectas, la suavidad de su piel tersa, perdiéndome en su aroma, en sus sentidos, llenándome de ella, probando como un ansioso el sabor de su piel que tanto ansío y me enerva hasta que una vez me uno a ella, envistiéndola con fuerza, escuchándola gemir de placer, retorciéndose en mis brazos, gozando junto con ella hasta que al final explotamos de placer uniéndonos eternamente en un sólo ser esa noche nuestra, una y otra vez.

P.O.V. Lita.

Me encuentro en la mesa, en silencio como una señorita debe de estar sin hablar más de lo necesario, "calladita y sumisa" como diría madre aunque odio estos momentos en familia en que más que un integrante, más que una persona, más que una mujer mi padre habla sobre lo beneficioso que va a ser para sus viñedos mi matrimonio con el señor Sapphire Black.

¿Acaso me ve más como un objeto de compra-venta que como su hija?

Faltan dos semanas para esa fatídica boda y durante los días no dejo de llorar, no puedo comer, esperando siempre a que llegue la noche para sumirme en un sueño profundo como si presintiera que cada noche al dormir me esperara la más dulce felicidad.

-Lita, ahora que termines de almorzar saldremos al pueblo.- Escuchó la voz de mi madre que me saca de mi ensoñamiento.- Tenemos que comprar algunas cosas para complementar tu ajuar de novia.

Las doncellas a nuestro servicio llegan a la mesa, recogiendo los platos vacíos de mis padres y mi hermana menor Molly, mas mi plato está intacto pues un profundo nudo en mí estomago siento que me impide tomar bocado, pareciéndome nauseabundo el olor de cada platillo.

-¿Sucede algo Lita?- Pregunta mi padre.- ¿Por qué no has probado bocado?

Me quedo en silencio, no deseo contestarle, sabe él perfectamente el motivo de mi estado de inapetencia.

-Estoy hablando contigo Lita.- Lo escuchó hablándome autoritario.

-Usted lo sabe perfectamente padre.- Le digo y me pongo de pie.- No deseo casarme con ese hombre que no amo y que nunca amare.

-¡Siéntate que no he ordenado que puedas levantarte de la mesa!.- Lo escuchó autoritario como siempre.- Eres una ingrata, deberías agradecer que te concerté un buen matrimonio y aseguro tu futuro con un hombre de gran fortuna y renombre.

-No padre.- Le respondo.- Usted no aseguró mi futuro, usted aseguró su bienestar económico usándome como si yo fuera un objeto de compra-venta que se le puede entregar al mejor postor, así que si lo vemos de ese punto de vista mi triste destino es más asqueroso e infame que el de una meretriz con esas a las que usted muchas veces les paga para obtener una buena noche.

Mi padre se levanta molesto y se dirige hacia mí, mi madre temerosa de que me lastime se levanta y trata de detenerlo del brazo pero él la avienta lanzándola al piso, y yo, a pesar de estar asustada ante su imponente presencia le sigo sosteniendo la mirada, mas entonces antes de que él llegue a mi siento como todo a mi alrededor se mueve, la vista nublada, el cuerpo pesado y un escalofrió recorrerme, siento como voy cayendo, perdiendo el equilibrio de mi cuerpo, mis oídos sólo registran ya los gritos de angustia de mi madre y mi hermana, y siento al final como mi padre me toma en brazos evitando la caída.

Es en ese momento, en que no estoy dormida ni despierta, entre esa delgada línea que divide el estar despierto del letargo en que al dormir me sumerjo y a la vez que mis ojos ven borrosamente a mi padre subiendo las escaleras conmigo en brazos y escuchó los gritos de mi madre y hermana; entonces, al mismo tiempo en mi mente se dibuja el rostro de mi amado, de ese hombre al que pertenezco, del que soy su mujer: mi amado Andrew.

Andrew.

¿Te estoy recordando al estar también despierta?... ¡Eso no es posible!

-Mi amor… ¿Qué te sucede?... ¿Te sientes bien princesa mía?.- Escuchó su voz a lo lejos, angustiado, queriendo acercarse a mí, más él no estar completamente sumida en ese letargo llamado sueño es como una barrera que a él le permite acercarse a mí.

Quiero responderle, decirle que no tema, que todo estará bien, pero así como me encuentro, hasta me cuesta trabajo lograr que alguna silaba pueda salir de mi garganta.

-Andrew.- Susurró suavemente y al instante escuchó la voz de mi padre.

-¿Quién demonios es Andrew?- Lo escuchó cuando me deposita en la cama.- ¡Lita contesta!

Mas entonces siento como el sueño me vence y me sumerjo en la nada y después entro a ese mundo, a esa dimensión donde al dormir ahora sé que puedo encontrarme con mi amado Andrew.

P.O.V. Andrew.

Angustiado me encuentro desde tiempo atrás cuando he visto que mi amada Lita sufre sin que yo pueda consolarla al estar despierta, queriendo inútilmente tocarla ,entre mis brazos estrecharla y de la tiranía y los designios de su padre defenderla, mas atrapado en esta dimensión en que me tocó vivir me encuentro sin poder hacer nada por ella.

Se ha desvanecido y tengo miedo pues sé que ese desmayo no se debe solamente a su tristeza, sé que el hacerle el amor cada noche ha traído consecuencias, pues en su vientre antes virginal mi semilla he dejado, producto de nuestro amor, maldición para su familia, pues en ese mundo donde ella vive sería una vergüenza un hijo en su condición de mujer soltera y doncella.

Ella al fin se desmaya, se sumerge en el sueño, la veo corriendo en el bosque de mi dimensión, donde a mi puede unirse al caer en ese profundo sueño y corro a su lado, estrechándola entre mis brazos, sintiendo el latir de su corazón asustado.

-Princesa mía.- Susurro suavemente y la beso tiernamente en los labios.- Perdóname.

-¿Por qué me pides perdón mi amado Andrew?.- Me pregunta ella sonriéndome al mismo tiempo que las lágrimas brotan de sus orbes más preciosos que las esmeraldas.- Ahora te recuerdo, al caer desmayada, en ese línea delgada que divide el estar despierto del sueño he podido en mi mente recrear tu recuerdo, nuestros encuentros, ahora te podre recordar despierta y se porque me niego a amar a Sapphire Black por apuesto que sea, ahora se y comprendo el significado de esa flor que cambia de colores y tan celosamente guardo conmigo, y se porque cada noche busco la paz en mi alcoba deseando dormirme y no despertar de ese sueño.

-¡Era justo lo que no quería que sucediera!.- Le digo asustado, arrepentido estoy de haberme atrevido aquella primera vez como un egoísta a provocar que nos encontráramos en su sueño y su cuerpo virginal haber tomado, no hay manera de que su familia no se entere y del castigo cruel sé que no podre salvarla, más la veo sonreír entonces con tranquilidad y tocarse el vientre.

-Poco mi madre me ha hablado sobre la intimidad entre un hombre y una mujer, inocente me ha querido mantener pero contigo he aprendido lo que ella ha callado.- Dice ella.- Sé que en mi vientre, aquí crece un hijo, un hijo tuyo y mío. Llévame contigo, no quiero estar nunca más con ellos, no me importa jamás verlos.

Acaricio su rostro, nada puedo hacer para tenerla a mi lado y en ese momento comienzo a notar su rostro asustado, señal de que en su dimensión esta ella despertando.

-¡Lita!.- Trató de retenerla, mas imposible me es a pesar de entre mis brazos estrecharla con fuerza.

P.O.V. Lita.

Al fin de nuevo he despertado, veo a mi alrededor al médico, a mi madre que me mira asustada, a mi padre que me mira con severidad, mas yo sólo puedo estar pensando en él, en mi amado Andrew, a quien despierta ahora no puedo ver, pero ya en mi mente sé que puedo retener, y sé que en mi vientre creciendo esta un hijo que de quien Andrew el padre es.

Mas tengo miedo, aquí está el médico y sé que ocultárselo no puedo.

-¡Eres una maldita puta!.- Me grita mi padre y antes de que yo pueda defenderme me tira de los cabellos, haciéndome caer de la cama al piso, abofeteándome una y otra vez mientras asustada y suplicando piedad me arrincono en un lugar de la casa.

-¡Padre, alto, por favor basta!

-¡Callate maldita asquerosa!... ¿Cómo te atreviste a ensuciar el apellido Kino?... ¡Prefiero verte muerta antes que manches el honor de la familia!

-¡Joseph, basta, déjala!.- Escuchó que mi madre suplica, mas yo asustada soporto los golpes, cubriendo mi vientre con mis manos, hasta que al fin el medico que me mira lastimero se interpone entre mi padre y yo.

-Señor Kino, basta por favor.- Se interpone.- No es la manera.

-¡Le sacare al bastardo así sea a la fuerza, no puedo soportar tanta vergüenza!

Después de que el medico se va, a pesar de mis suplicas, a pesar de mi llanto, mi tirano padre me encierra en un cuarto obscuro, donde pretende dejarme morir a mí y a mi pequeño hijo hasta el último de los días, golpeada, lastimada, humillada, hambrienta, donde a golpes a tratado de sacarme la identidad del padre de mi hijo.

Aquí dentro es oscuro, no sé si es de día o de noche, tengo miedo, mucho miedo y entonces escuchó la voz dulce de mi hermana.

-Lita… ¿Te encuentras bien?

-Molly.- Susurro entre lágrimas cuando veo que se abre una pequeña rejilla por debajo de la puerta por donde veo la flama de una vela que Molly trae consigo.- Te he traído un poco de pan, es de noche y ahora papá duerme, no me gusta saber que estas aquí, encerrada, lastimada, pero no puedo hacer nada para salvarte hermana.

-Lo se Molly.

-Pero no todo es tan malo, papá ha solucionado que te embarcaras mañana mismo con mamá a Italia, precisamente a Sicilia, ahí estarás hasta que des a luz y entonces podrás volver y nadie se habrá enterado de nada.

Sé que mi hermana con esa noticia trata de alegrar mi día, de darme un poco de luz y esperanza, pero al escuchar la resolución no puedo evitar llorar, pues sé que de mi hijo me quieren apartar, al que a golpes ha querido matar.

-Lita… ¿Por qué no te atreves a decir quién es el padre?... ¿Acaso tuviste un amante?... ¿Sera que alguno de los empleados abuso de ti?

-Nadie abuso de mí, amo al padre de mi hijo.- Le digo entre lágrimas.- Y él me ama a mí.

-Lita, sabes que si él te amara hubiera dado la cara por ti.

-Es imposible, él vive en otra dimensión, el no pertenece a nuestro mundo, hemos estado juntos desde otra vida, desde otro tiempo, y sólo nos podemos encontrar en sueños.

Noto a Molly asustada, bien me dijo Andrew que si decía esto nadie me creería, que escépticos todos me tildarían de loca.

-Lita, por favor no inventes esas cosas.

P.O.V. Andrew.

He visto como a mi princesa han maltratado, inútilmente he tratado de traspasar esta barrera que nos divide al ver como el desgraciado e infame de su padre su cuerpo una y otra vez ha golpeado, condenándola como si pecado fuera que por amor a un hombre su cuerpo virginal hubiera entregado.

Me siento culpable de en sus sueños haber entrado, de arruinarle la vida a ella y a ese ser inocente que en su vientre se está gestando, me duele su miedo, sumergida en ese calabozo donde la han encerrado, asustada y hambrienta, esperando que al fin el sueño la venza, hasta que al fin sus ojos veo cerrarse, debilitada, adolorida, lastimada y entonces ante ella puedo hacer acto de presencia, logrando que a su vista ese oscuro calabozo sea cambiado por el bosque donde cada noche nos encontramos.

-Andrew.- La escucho susurrar.

-Lita.- Me acerco a ella y la abrazo, empujándola suavemente en el pasto.- Mira nada mas como te ha lastimado tu padre, es un desgraciado.- Susurro al ver uno de sus ojos amoratados, la comisura de sus labios lastimada, su mejilla enrojecida por los golpes y donde ha sido lastimada por ese tirano lentamente la voy besando.

P.O.V. Lita.

Poco a poco, acostada en medio de este hermoso jardín junto a mi amado, mientras el besa donde antes he sido lastimada, siento como las heridas van cerrando, como el dolor de los golpes va cambiando por placer, como mi corazón agitado poco a poco recupera la calma, devolviéndome al fin la energía y juntos nos ponemos de pie caminando hacia la cascada, donde en esas aguas cristalinas veo mi reflejo, mi rostro sin golpes, sin rasguños y asombrada me toco.

-¿Qué ha sucedido?... ¿Por qué ya no duele?... ¿Por qué no hay golpes?

-Te he curado princesa mía.- Me dice él y me estrecha entre sus brazos.

-No sabía que con besarme pudieras curar mis heridas.

-No había necesitado decírtelo.- Me susurra al oído mientras lo siento aspirar el olor de mi cabello.- Te amo Lita.

-Te amo Andrew.

Ambos nos quedamos en silencio, abrazados el uno al otro y tomada de su mano llegamos a un hermoso palacio, adornado por pisos de mármol, con paredes que tienen brocados de oro, paredes con incrustaciones de piedras preciosas, viendo ante mis ojos mucha más riquezas de las que juntos mi padre y Sapphire Black pudieran tener y poco a poco van saliendo mujeres vestidas con hermosos vestidos y hombres vestidos correctamente con pantalón oscuro y camisa blanca abotonada que saludan a Andrew con amabilidad.

-Señor Andrew, bienvenido sea usted.

-Me da gusto que estén aquí todos reunidos.- Habla Andrew a todas estas personas que parecen estar a su servicio mientras me toma de la mano.- Quiero que conozcan a Lita Hansford, mi mujer y la señora de este hogar de aquí en adelante a la que deberán de respetar y espero aprendan a querer.

Sonrió a las amables personas que se acercan mostrándome estar encantados de que sea la mujer de Andrew, a la que deberán de servir, más me sorprende, jamás hubiera imaginado que Andrew fuera rico.

-No sabía que fueras rico.- Comento yo mientras el galantemente me abre la silla al lado derecho de la cabecera donde me siento para después él sentarse en la cabecera.

-Rico.- Susurra él.- En esta dimensión no existe el concepto de riqueza y pobreza como en tu dimensión querida.- Aquí los bienes se reparten equitativamente entre todos los habitantes para que todos tengamos lo justo y necesario para vivir. A diferencia de la dimensión en donde vives donde unos pocos tienen exceso de riquezas y siguen ambicionando más mientras otros no tienen casi nada, aquí el reparto es justo y equitativo.

Me sorprende la respuesta de mi amado, mas este mundo debe de ser maravilloso, un lugar donde no hay castas, no hay clases sociales y todos se respetan los unos a los otros.

Las doncellas al servicio en el palacio poco a poco van llevando a la mesa los suculentos platillos, frutos y bebidas de las que yo y Andrew comenzamos a degustar, olvidándonos de todo problema, pensando en ese momento sólo en él y yo y en nuestro hijo que en mi vientre poco a poco crece hasta que llegue el momento de su nacimiento; mas entonces después de mucho tiempo yo toco ese tema del que tanto temo.

-Tengo miedo de que me quiten a mi bebe, de que me separen de tu lado.

-Amada mia.- Toma él mi mano y la besa.- De cierto es que en tu dimensión no puedo estar ni tú en la mía, mas en tus sueños puedo estar y aunque tu familia de mis brazos trate de arrancarte, aunque dentro de tu dimensión de alejen del lugar donde vives yo siempre iré a tu lado.

-¿Y qué será de nuestro hijo?... Tengo miedo de que quieran arrancarlo de mi lado.

-Eso no sucederá, jamás de ti podrán apartarlo, pues si te das cuenta el hijo mío que en tu vientre se está gestando tan tuyo como mío es y al ser mío tendrá la capacidad de en esta mi dimensión estar y en tus sueños entrar, así que mi querida, si te consuela al menos a él de tus padres lo podre proteger y te prometo investigare la manera de romper esa línea que al estar tu despierta nos separa para juntos tu y yo poder estar.

Al escuchar esas sus palabras sonrió y él me besa tiernamente en los labios, ya no hay nada que temer, pues sé que en mis sueños mi familia jamás podrá penetrar, por más que me encierren, por más que me golpeen él estará siempre ahí para mí, trayéndome a este hermoso lugar donde soy feliz, donde vivo en plenitud y veré el estar despierta durante el día como la pesadilla del día que ha de terminar cuando mis ojos se cierren para venir aquí.

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P.O.V. Andrew.

Cuatro meses han pasado ya, desde que me entere, mi amada un hijo mío esperando esta, mas su vientre aun es plano, falta tiempo para poder tener a mi pequeño hijo entre mis brazos, mas durante nuestros encuentros por limito a traerla aquí, donde la hago feliz y cuando no está conmigo, ansiosamente he buscado una manera en que la pueda tener por siempre a mi lado, apartarla de su padre que es un tirano y en otro lugar de esa dimensión la tiene oculta, para ocultar su embarazo que es causa de vergüenzas tontas.

Y soy feliz, porque al fin, al fin he encontrado una manera de a mi lado traerla, y entre mis brazos por siempre retenerla.

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P.O.V. Lita.

Me encuentro en una pequeña casa en Sicilia, en una acogedora casa donde mi padre, mi madre y mi hermana conmigo día y noche están, después de argumentando que en Pluckley (mi tierra natal) alguna tontería para la boda aplazar y con la sociedad poder bien quedar.

Día, tras día, al estar despierta estoy llena de felicidad, pues así me llevaran a América, ellos no saben que de mi amado me podrán apartar, que a mi pequeño hijo al que en este momento me encuentro tejiéndole una manta azul sentada en una mecedora, de mis brazos no podrán arrancar y me mofo de ellos, pues en su cara una y otra vez se los repito, que Andrew por mi vendrá.

-Definitivamente Lita está loca.- Escucho que dice mi padre en voz baja.- Trate de investigar quien fue el hijo de puta que la embarazó más nada ella dice, inventando que la embarazó un ser sobrenatural, creo Catherine que sería mejor encerrarla en un manicomio aquí en Sicilia e inventar que una muerte en el viaje a tenido para así el apellido no manchar.

Escucho que mi madre se sobresalta, llora implorando por mi piedad, mas mi padre la convence, diciéndole que mi deshonra y mi locura podrían el buen nombre de los Kino manchar y hacer que mi dulce hermana Molly no pueda un marido de abolengo encontrar.

Los días pasan, y me burlo de ellos, diciéndoles que en mis sueños, siempre con mi amado me he de encontrar y entonces al fin un día, me guían a ese lugar horrible llamado manicomio donde me pretenden abandonar, mas al llegar sonrío, veo atender a mis padres a él, a mi amado Andrew, quien vestido con elegante pantalón negro, camisa blanca y gabardina negra a juego los recibe y habla con ellos, sobre los beneficios y los buenos cuidados que yo recibiere en ese psiquiátrico.

-En cuanto a la criatura no se preocupen.- Responde mi amado.- Pueden venir por el niño y llevárselo con ustedes o si gustan podemos entregárselo a una nodriza.

Mis padres al final, convencidos están, sabiendo que dejándome ahí, su vergüenza podrán ocultar y entonces al final, en presencia de ellos, Andrew me conduce a un cuarto elegante, de blancas paredes, con una cama y una mecedora donde me deja encerrada, sin imaginarse mis padres que aquí encerrada estoy siendo liberada, libre para amar, por siempre a él, a mi amado Andrew.

Las horas pasan, debería estar aterrada, la noche ha llegado y a través del ventanal solo puedo ver la luz de la luna filtrarse hasta que escucho que se abre la puerta y entonces veo a Andrew de pie que galantemente me sonríe.

-Al fin has venido amado mío.- Le sonrió

-Te he esperado por tanto tiempo mi querida.- Los escucho responderme y se me acerca besándome dulce y pasionalmente.- Encontré la manera de llevarte lejos, a mi dimensión donde podrás conmigo estar dormida y despierta, donde lejos de tus torturadores estarás, donde podre amarte, protegerte y ver juntos a nuestro hijo crecer.

-¿Entonces estaremos juntos por siempre?

-En esta y en otras vidas amada mía, siempre yo te sabré reconocer, aunque otro rostro tuviera, aunque el color de tus ojos cambiara, siempre mi corazón te sabrá reconocer.

Epilogo.

Dentro del tren subterráneo, después de un año de haber llegado a Londres desde Japón gracias a un intercambio escolar por un año, al regresar a en el tren a la casa donde se hospedaban en dicho país para tomar sus maletas e ir al aeropuerto tras haber disfrutado de su ultimo día de estancia en el país Londinense, la joven de cabello castaño peinada con una alta coleta y vestida con unos shorts ceñidos a su cuerpo y blusa negra de mangas caídas iba charlándole a su amiga, una pelinegra de ojos color amatista sobre la historia que tiempo atrás traía rondando en su mente.

-¿Y entonces cual sería el final de la historia Makoto?... ¿Lita estaba loca y Andrew nunca existio?... ¿El doctor fue un ventajoso que aprovecho de su estado de locura para llevársela a la cama?... ¿O en verdad no estaba loca y Andrew pudo encontrar la manera de entrar a su dimensión para llevarla a su lado?

-No lo sé.- Dijo Makoto.- Eso lo dejo a tu imaginación.- Sonrió Lita.- Pero en el epilogo los padres de Lita van al siguiente día al psiquiátrico para visitar a su hija antes de regresar a Pluckley y entonces los médicos del hospital les dicen no haber recibido a ninguna chica llamada Lita en ese hospital, no haberlos visto y no conocer a ningún médico llamado Andrew.

-Me agrada el final.- Respondió Rei.- Nunca me imaginé que escribieras.

-No suelo comentarlo mucho con gente que no le gusta leer.- Sonrió Makoto.- Pero sé que a ti te gusta hacerlo, por eso te lo dije.- Makoto abre su bolsa de mano y de él saca un libro empastado el cual trae una fotografía que había tomado al ir a Pluckley en su estancia en Londres y arriba el título "Destinos encontrados".- De hecho imprimí mi escrito, lo empaste y le puse una portada, para tenerlo como si fuera un libro.

-Interesante… ¿Cómo se te ocurrió escribir eso?

-No lo sé.- Respondió Makoto.- Es una historia que siempre traía rondando en mi mente desde que era niña, pero al final me anime a escribirlo.

Las chicas escucharon que se anunciaba la siguiente parada que es donde tenían que bajar así que rápidamente se pusieron de pie, pues saben que tienen que regresar a casa, más la multitud de personas que al mismo quieren entrar y salir antes de que el tren subterráneos se valla no las deja salir, hasta que finalmente Rei sale y Makoto siente que choca con alguien encontrándose con un apuesto joven rubio de ojos claros el cual le sonríe y tiene la intención de entrar dentro.

-Disculpe señorita.

-No hay problema.- Respondió Makoto y al final sale, pero sin poder evitarse sentirse prendada de aquellas pupilas azules, de esos ojos azules que si bien en Europa son un color de ojos común, ella les encontró algo especial.

Notó como él joven también la miraba desde dentro, pero entonces se dio cuenta de que no traía consigo su libro, quiso entrar por él, pero entonces la puerta del tren subterráneo se cerró y se quedó mirando las pupilas azules de aquel hombre que no le quitaba la mirada hasta que poco a poco lo fue perdiendo de vista.

Dentro del tren subterráneo, él joven de cabellos rubios se sentó al fin en un lugar libre cuando sus ojos perdieron de vista a aquella hermosa joven de ojos verdes y cabello castaño, sin duda le había parecido hermosa como pocas, una belleza exótica que combinaba la delicadeza de los rasgos asiáticos con ciertos rasgos europeos que la hacían lucir hermosa, pero decidió no pensar más en ella, total, era una chica más y entonces a su lado miró un libro de pasta blanca con el título "Destinos encontrados" y en la pasta una foto de Pluckley.

Fin.

N/A: Al fin puede terminar esta corta historia para ponerle final, en verdad, mil disculpas a quienes hice esperar para postear esta publicación, pues aunque tenía la idea en mente mis dedos no querían funcionar para terminar esta trama.

Sin más que decir muchas gracias a todos por su apoyo en el capítulo anterior: Wolfgang, Hotaru No Hikaru, Cinthya y por supuesto a Jovidess.

Mi querida Deshy, te mando saludos, sé que algún día leerás esto y a ti también gemelita.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.