Matrimonio
Rin fue dada de alta una semana después, durante todo ese tiempo Sesshomaru no se separó ni un momento de ella. Si necesitaba algo llamaba para que se lo trajesen a la clinica. El primer día, Rin no sorprendió de que se quedara con ella, pero el segundo, cuando vio que eran las diez y el seguía allí echando con ella viendo TV con el teléfono abandonado en la cama del acompañante se sintió muy feliz. Para el tercer día, podría decirse que entró en éxtasis y para el cuarto se encontró regañándolo para que fuese a trabajar. Al sexto día se resignó. Ese era su último día en la clínica, solo estaban esperando a que llegara la doctora a firmar el alta. Sesshomaru se estaba duchando y como lo había hecho desde el primer día su teléfono no paraba de sonar. A decir verdad se sentía mal de que estuviera descuidando su trabajo de esa forma sin embargo no podía evitar que eso la hiciera feliz, él estaba demostrando que la quería.
Ella estaba sentada en la cama del acompañante que tenía una bonita vista hacia los jardines de la clínica. Pensar que Sesshomaru hubiera hecho esto hace una semana habría sido imposible. Él la amaba, de eso no tenía dudas. Ella también lo amaba por eso se había casado con él. Cuando su padre murió tuvo que recurrir a un abogado para poder reclamar su herencia, no era mucho dinero, de hecho, casi era nulo, sin embargo la casa donde estaban todos los recuerdos de su madre estaba en juego, de esa manera conoció a Sesshomaru, después de haberle ganado el caso a su madrastra, a la que nunca más volvió a ver, continuaron viéndose.
Al principio Sesshomaru se mostraba frío con ella, pero conforme pasaron los días fue reconociendo que le gustaba estar con ella, un año después la sorprendió completamente con una propuesta de matrimonio. Ellos estaban cenando en la casa de Rin, ella se había dado cuenta de que estaba raro pero trato de no hacerle caso, siempre trataba de ser paciente con él. Cuando terminaron de comer ella se levantó a llevar los platos a la cocina, cuando volvió lo encontró parado en el medio del salón, camino hacia ella, la tomó de las manos y se arrodilló mostrándole un anillo, le estaba pidiendo matrimonio. Ella casi salto de alegría e inmediatamente le dijo que sí. Se estremeció un poco al recordar cuantas veces habían hecho el amor esa noche, de hecho fue la primera vez que él se quedó a dormir. Dos meses después estaban casados.
La ceremonia fue íntima, por su parte sólo estuvo Kagome, por parte de Sesshomaru estuvieron su madre Irasue y su hermano Inuyasha. Celebraron con una cena y para ella estuvo bien, estaban las personas que ambos apreciaban. Dejaron la luna de miel para después debido a que Sesshomaru tenía muchos casos que no podía abandonar. Él se mudó con ella a su casa a pesar de que no le gustaba mucho, era vieja e incómoda, pero era su único recuerdo de su madre así que acepto. Dos años después se mudaron a una nueva casa, moderna y refinada, con muchos ventanales. Él le había dicho que no podía recibir clientes allí y ella por amor acepto. Unos meses después ella se graduó como profesora de pre-escolar y comenzó a trabajar en un colegio de la ciudad. Estaba bastante a gusto con su vida a excepción de que Sesshomaru solía ser bastante frío algunas veces, si es que no siempre.
Después de cinco años de matrimonio las cosas no eran iguales, Sesshomaru se había obsesionado cada vez más con el trabajo, casi nunca estaba con ella. Los días en los que ambos descansaban el solo se la pasaba con el ordenador o con el teléfono, ella trataba de hablar con él pero siempre el trabajo y su frialdad ganaban. Solo la forma en como le hacía el amor, como la idolatraba y la llenaba de cariño en esos momentos le aseguraba que la quería y necesitaba a su lado.
La puerta del baño se abrió y dejó ver a su esposo solo con un pantalón puesto. Rin trago saliva, estaba mucho más apuesto.
—Has estado haciendo ejercicio —le dijo bromeando. Esos músculos no estaban allí hace dos años.
—He tenido tiempo libre.
Rin sonrió, quizás si había cambiado en el tiempo que no recordaba. Se reprendió así misma por dudarlo, claro que había cambiado, estaba allí con ella solo para cuidarla. Nunca había sido tan feliz.
El saco su ropa del bolso y se vistió. Cuando terminó se sentó junto a ella y la abrazo por detrás. No dijo nada, pero para Rin ese gesto no necesitaba palabras. El acariciaba su vientre mientras que llenaba de besos sus hombros.
—Sesshomaru.
—Dime.
—Entre nosotros, ¿qué paso en todo este tiempo?
—La doctora dijo que no tienes que esforzarte en recordar.
—Lo sé, es solo que siento que hay un vacío en mi mente y siento que hay algo importante que me estoy perdiendo.
—Lo que sea que necesites recordar, estoy seguro de que lo harás. Mientras tanto déjame amarte.
El volteo el cuerpo de Rin para que quedara frente a él, había escuchado bien, dijo que lo dejara amarla. Su mente se quedó en blanco cuando él la beso, su cuerpo reacciono como el de una adolescente, a pesar de estar acostumbrada a sus besos este era diferente, tenía una carga sexual desconocida, era como si tuviera mucho tiempo sin besarlo y necesitara sus caricias.
La doctora entró interrumpiendo su contacto, les dio una mirada cómplice y tras una breve revisión firmo el alta.
Ya puedes irte a casa, por lo pronto tendrás una licencia para el colegio, hasta que no estemos seguros de que tu memoria está bien no podrás regresar al trabajo. Recuerda no forzarte a recordar y mantener tu vida como de costumbre. Con respecto al sexo, les recomiendo que esperen hasta su próxima revisión. Bueno eso es todo, nos vemos en dos semanas en mi consultorio.
Rin se sintió un tanto extraña al entrar a la casa, el olor le era familiar pero la decoración no era como la recordaba, dos años no podían pasar en vano.
—Rin ¿te molesta si salgo un rato? —murió de amor ante su pregunta.
—No hay ningún problema, ve tranquilo. Yo estaré bien aquí.
Ella se puso de puntillas para alcanzarlo y darle un beso.
—Te prometo que volveré lo más pronto posible.
—Lo sé, ahora vete.
Sesshomaru sonrió ante la ironía. Hace unos meses ella le habría suplicado que se quedara y ahora prácticamente lo estaba echando.
Una vez estuvo sola subió a su habitación, la cama estaba en la misma posición, las cortinas estaban cerradas fue directamente a descorrerlas, había algo diferente en el cuarto, decidió no prestar atención y fue al vestidor a buscar una de sus pijamas, no había ninguna, o por lo menos ninguna de sus favoritas. En todo el lugar no había ni una sola de sus acostumbrados pijamas, tampoco estaban sus zapatillas favoritas. Más tarde le preguntaría a Sesshomaru por ello. También el lugar tenía solo olor masculino. Justo como olía el apartamento de soltero de su esposo.
Se recostó en la cama y se sintió extremadamente cómoda. El colchón cubierto de cuero de la habitación de la clínica no era precisamente el más agradable, en cambio, su cama, era una maravilla. El olor de su esposo aun en la almohada la hizo suspirar como adolescente. Su cuerpo y mente se relajaron de tal forma que no se dio cuenta en cual momento se quedó dormida.
El sonido de algo rompiéndose en la planta baja la despertó, de un salto salió de la cama y bajo hasta donde había provenido el estruendo. Estaba oscuro. En una esquina de la cocina vio a su esposo sosteniendo su mano con un paño. Rápidamente corrió hacia él y no pudo evitar cortarse ella también con fragmentos de vidrio esparcidos en el piso. Él frunció el ceño al verla.
— Ahora no por favor — ordeno. Acto seguido la levanto y la llevo hacia un taburete, observo su pie y añadió—. Bien, somos dos heridos ahora.
— ¿Cómo se cayó? — un trecho del estante donde estaban varias copas de cristal yacían en el piso.
—Solo se resbalo.
Rin Asintió.
— Déjame hacerlo yo — pidió tomando la toalla que el tenia.
—No— se alejó de ella.
— ¿Por qué? — pregunto con lágrimas en sus ojos.
Sesshomaru ya no estaba allí. Bajo del taburete para ir hacia donde él estaba. El piso se sentía frio, pero ya no sentía dolor. Era como si su pie se hubiera sanado. Entro en el despacho donde su esposo pasaba la mayoría del tiempo, él estaba rebuscando en las gavetas.
—Tengo que ir al juzgado — repetía una y otra vez.
— Estás herido le dijo. El parecía no escucharla — No puedes ir así.
— No lo entiendes, perderé el caso si no voy — los papeles que tocaba comenzaban a mancharse de un vivido carmesí.
Rin miro al piso y vio que ella también había dejado un rastro de sangre.
—¿Por qué? ¿Por qué tienes que hacer esto? ¿Por qué? — repetían ambos reprochándose el uno al otro.
Se despertó sudorosa, era un sueño. Solo había sido un sueño, se repitio a sí misma. Aun llevaba la ropa con la que salió de la clínica. Por la ventana todavia entraba la luz del día. Fue al baño para darse una ducha y olvidarse un poco de su pesadilla. Al terminar, se vistió y bajo a la cocina para preparar algo de cenar. Busco los ingredientes y cuando quedo frente a la cocina la sorprendió la vista del estante de los licores, la repisa de vidrio ya no estaba, instintivamente se descalzo y llevo la mano al pie que se había cortado en su sueño, no había nada. -Solo fue un sueño- se repitió, pero algo en ella se aferraba a tomar esas imágenes como reales.
— No es necesario.
La voz de Sesshomaru la trajo a la realidad.
— Traje la cena—sonrió mostrando las bolsas. Le dio un beso y coloco la comida sobre el mesón te dije que volvería rápido.
Ella sonrió y le permitió consentirla olvidando supesasilla y todas las demás cosas. Solo quería una cosa, ser feliz con su esposo y su futuro hijo.
Durante la semana Sesshomaru trataba de estar con ella el mayor tiempo posible, a pesar de que tenía que ir al juzgado y cumplir con otros compromisos siempre intentaba llegar temprano y mantenerse comunicado con ella. Rin lo agradecía puesto que no podía ir al preescolar. A decir verdad se sentía bastante aburrida, gracias al cielo a Sesshomaru se le había ocurrido contratar a una señora para que la acompañara e hiciera las cosas por ella. Estaba algo paranoico con su embarazo, ella en secreto lo disfrutaba. Le encantaba que estuviera así de protector. La señora Kaede rondaba los 50, Sesshomaru había objetado un poco a lo que ella había respondido que no contrataría ninguna sexy mucama mientras ella iba a estar gorda. Él había sonreído y tras llenarla de besos le dijo que ella era la mujer más hermosa del mundo. Hasta ese momento no se arrepentía de haberla contratado, era una excelente compañera y le facilitaba todo. A parte de que podía hablar todo el día con ella.
Esa tarde Sesshomaru había ido a almorzar a la casa, ella se quedó algo sorprendida puesto que en los cinco años de matrimonio que ella recordaba nunca lo había hecho. Tras quedarse un rato con ella le dijo que lo había hecho porque en la tarde tenía que estar en un juicio y no sabía cuánto tiempo tomaría.
Podía ser esto más diferente de todo lo que ella recordaba.
Kaede se fue a las 7 dejándoles la cena preparada. Rin le dio las gracias y con una sonrisa la acompaño a la salida. Se sentó en la terraza y tocando su vientre comenzó a tararear una canción. Cuando se hizo obvio que ya Sesshomaru no llegaría decidió ir a comer, tras recoger los platos se fue a su habitación. Encendió la Tv y lucho lo más que pudo contra el sueño, desde que tenía pesadillas no le gustaba dormir sola. Dio gracias al cielo cuando escucho la puerta principal abrirse. Sesshomaru había llegado.
— Bienvenido a casa — lo recibió con un beso.
— ¿Me esperaste despierta?
— Sí, no quería dormirme sin ti.
— Ya estoy aquí para acompañarte.
Sesshomaru fue al baño para darse una ducha. Mientras veía como se desvestía Rin tuvo una idea.
— Y si mejor nos metemos en la bañera.
El volteo a verla. Su garganta se secó cuando su esposa le desabotono el pantalón.
— Sabes que nada me gustaría más pero la doctora dijo
— Shhhh —lo callo — tú me has consentido mucho últimamente, déjame ahora consentirte yo a ti.
Tras desnudarlo le ordeno que se metiera en la bañera. Tras colocarse gel de baño comenzó a masajear su espalda. Trazo círculos continuamente hasta sentir que él se relajaba bajo sus caricias. Siguió con el suave recorrido por su columna, subiendo y bajando. Sustituyo sus manos por una esponja y comenzó a frotar todo su cuerpo. Sesshomaru soltaba uno que otro gemido ante sus caricias. Cuando paso a sus piernas pudo ver su excitación. Pero no la atendería todavía, primero tendría que terminar con su baño. Cuando estuvo satisfecha con su trabajo le permitió salir.
Sesshomaru se envolvió la toalla a la cintura, estuvo a punto de pedirle a Rin que saliera para resolver el mismo lo que ella había causado, pero, al ver su sonrisa le fue imposible hacerlo. Supuso que tendría que dormir con dolor.
— No te dije que te pusieras la toalla — le dijo mientras colocaba sus manos alrededor de la tela.
— Rin — hizo un vago intento de detenerla.
— La doctora no dijo nada acerca de esto.
Rin se dejó caer sobre sus rodillas arrastrado con ella la toalla al piso. La erección de su esposo era ahora solo para ella. Dejo el sintiera su respiración. Comenzó dibujando su contorno con la punta de su lengua, de arriba hacia abajo hasta que no hubiera una parte que no hubiese probado. Él había detenido su respiración y apretaba los puños en un intento por controlarse. Cuando Rin decidió que había sido suficiente tortura se introdujo el miembro a la boca. Lo saboreo una y otra vez, chupando y lamiendo. El gruñía cada vez que ella probaba hasta cuanto podía entrar en su boca provocándole arcadas. Disfrutaba al verlo excitado, disfrutaba aún más ser ella quien causara su estado. Su esposo perdió finalmente el control empujando su miembro dentro de ella mientras la sostenía con la mano. El bombeaba en su boca mientras que ella lamia y chupaba degustando su sabor. Puedo, escucho que le pregunto, a lo que ella asistió. Tras un gruñido gutural, se vino en ella.
Se levantó sonriendo y le dijo:
— Espero que esto haya mejorado tu día.
EL le devolvió la sonrisa diciendo:
—Sí que lo hizo.
El tiempo pasó volando, o por lo menos, así lo sintió ella. Ya habían pasado dos semanas desde que la dieron de alta y esa tarde tenía la revisión con la ginecóloga. Estaba bastante ansiosa.
— Estará bien—la tranquilizo Sesshomaru al tiempo que tomaba su mano.
Sentirlo cerca la hacía sentir más calmada, a pesar de haberle dicho unos días atrás que no era necesario que la acompañara a la consulta se sentía más que agradecida y contenta de que no le hubiese hecho caso. Su presencia era un alivio para ella.
Unos minutos después la secretaria les indico que pasaran al consultorio. Tras hacerles unas preguntas de rutina pasaron a la sala de ecografía. Dejo descubierto su vientre y tras untarle un gel frio comenzó a evaluarla. La pantalla en blanco y negro mostraba un círculo.
— Vean aquí tenemos al pequeño o a la pequeña Taisho—dijo la doctora mientras señalaba dentro del circulo negro en el medio de la pantalla— ven esto, es su cabecita, vamos a medirla— ambos padres miraban ensimismados la pantalla —, aquí están sus brazos, hagamos zoom— por arte de magia aparecieron unos bracitos pequeñísimos ya está completamente formado el pequeño parecía saltar y jugar allí dentroaún tiene mucho espacio para hacer continuo midiendo y explicándoles que significaba cada cosa y con cual tiempo de gestación concordaba
— Y ahora el momento más especial anuncio.
El volumen de la maquina subió y comenzaron a escuchar los latidos del corazón de su pequeño. Sesshomaru respiro profundo mientras que Rin no pudo evitar que se le escaparan las lágrimas. ¿Podía ser algo más hermoso?
Ambos salieron con una sonrisa en la boca del consultorio y a pesar de que Rin le dijo que era de mala suerte Sesshomaru insistió en ir a comprar cosas para el futuro bebe. A demás de otras cosas para celebrar.
Para cuando llegaron a su casa tenían un montón de conjuntos entre blancos, rojos y grises. Aun no sabían el sexo del bebe así que solo compraron ropa unisex, también terminaron con unas zapatillas, varias cobijitas y una sillita para recién nacidos. Como ya habían cenado en el centro comercial subieron de una vez a su habitación. Rin entro primero y sintió la calidez y la tranquilidad que le brindaba, a pesar de que el frio del invierno comenzaba a hacerse presente su habitación era completamente diferente a como lo estaba hace dos semanas. Ahora la sentía como suya.
Se dio vuelta para mirar a Sesshomaru pero fue asechada por sus labios hambrientos que demandaban que abriera los suyos para devorarla. Ya no hay nada que nos detengan le dijo mientras sus manos recorrían su espalda. La alzo con facilidad y la deposito sobre el suave colchón Volverás a ser mía sus besos eran casi desesperados Solo mía ella correspondía a su agarre y decidió que la ropa les estorbaba. Comenzó desabotonando su camisa y luego el pantalón, Sesshomaru se encargó de deshacerse de la ropa de ella me estorba ella sonrió ante su comentario. ¿Podía amar más a este hombre?.
Durante las próximas horas él se dedicaría a amarla. Se tendió sobre ella y beso cada parte de su cuerpo, primero su boca, luego su cuello. Rin jadeaba cada vez que pasaba su boca cerca de sus senos, mientras que acariciaba su cuerpo perezosamente. La provocaba. Se detuvo a lamer el medio de sus senos y cuando por fin se llevó las cimas la boca Rin soltó un grito. Los chupo y lamio hasta que estuvo satisfecho, ella se retorcía bajo él Me debes una rin no entendía a que se refería hasta que sintió sus labios bajar por su estómago hasta su vientre ábrete para mi amor sus palabras fueron un detonante para sus sentidos y abrió descaradamente las piernas dándole una visión en primer plano de su sexo hermosa susurro. Y sin decir más comenzó a degustarla. La chupaba y saboreaba hasta llevarla al punto de éxtasis y cuando sentía que estaba cerca del clímax le daba suaves lametones que retrasaban su llegada. Disfrutaba ver la excitación en el rostro de su esposa, le gustaba saborearla y casi se volvía loco con su olor, pero no era suficiente. Quería que le suplicara que la hiciera suya y a decir verdad estaba cerca de conseguirlo. En vez de volver a chupar siguió dando perezosas lamidas mientras que recorría su cuerpo con su mano libre. Ella se arqueaba a él tratando de acercarse más a su boca.
Pero él seguía sin darle lo que quería.
—Por favor ¡Bingo!. Su esposa estaba suplicando.
— ¿Qué quieres? pregunto con divina sensualidad.
— Yoo…
— Si no me dices que es lo que quieres, no seré capaz de complacerte —era malo, pero en cierto sentido era para su propia protección.
—Hazme, hazme
—¿Esto?— introdujo un dedo en su sexo. Ella gimió.
—Oh sí, eso.
El comenzó el vaivén con su dedo y cuando comenzó a tocar las paredes de su interior al tiempo que lamia con apremio el botón de su sexo no pudo evitar alcanzar su liberación de forma estruendosa siendo música para los oídos de su esposo. El capturo sus últimos suspiros y sin esperar más la penetro, ella dejo escapar un pequeño grito de dolor, mientras que él permanecía estático dentro de ella permitiendo que su carne se acoplara dentro de ella. Sesshomaru comenzó el vaivén dentro de ella mientras que se aferraban el uno al otro en una interminable danza por la búsqueda del placer. Otra explosión de placer inundo su cuerpo. Sesshomaru alcanzo el clímax unos segundos después, derramándose en su interior.
— Te amo, mi amada esposa —declaro besándola.
— Yo también te amo— respondió correspondiendo su beso.
— Nunca vuelvas a dejarme—exigió sin dejar de besarla.
— Nunca —respondió, pensando a que se refería a su accidenteyo soy solo tuyo amado mío.
— Y yo tuyo y de nuestro bebe.
—Oh Kagome, estoy tan feliz declaro Rin.
Su mejor amiga había venido a visitarla ese día.
— Anteayer fuimos a ver a la ginecóloga y nos dijo que todo estaba de maravilla, escuchamos su corazón y fue tan hermoso paro para sorber un trago de su jugo tenías que ver la cara de Sesshomaru, se veía tan contento. Sabes lo veo bastante emocionado con él bebe Kagome mira a su amiga de una forma extraña. ¿Pasa algo?
Kagome negó con la cabeza.
— No es nada, no me hagas caso.
— ¿Estas segura? Kagome te conozco y tu cara es como si quisieras decirme algo.
En verdad si quería, quería decirle que todo era una farsa. Que Sesshomaru no era el padre su hijo y que el verdadero padre estaba sufriendo en estos momentos. Esperaba que tras unos días ella recuperara la memoria pero ya iban tres semanas y nada.
—Es solo que volví a hablar con Inuyasha y ya sabes cómo es todos.
—Oh, lo siento. Y ¿estás bien? ¿Cómo te sientes?
—Estoy bien tranquila. Supongo que empiezo a superarlo.
— Yo creo que no podría superar a Sesshomaru si termináramos. En verdad te admiro mucho.
Kagome y su cuñado, Inuyasha, habían mantenido una relación un tanto catastrófica, dominada por celos y fantasmas del pasado. Al final su amiga había decidido cortar con él y por lo que Sesshomaru le conto, su hermano ya no estaba en la ciudad.
—No hablemos más de mí, dime Rin ¿Haz recordado algo?
—Nada—negó — a veces siento que tengo recuerdos pero luego me duele terriblemente la cabeza y desisto de ello. Es como si mi propio cuerpo no quisiera recordar.
— ¿Sesshomaru que dice sobre ello?
— Dice que el pasado volverá cuando sea necesario y que nos ocupemos en nuestro futuro.
Que conveniente pensó Kagome.
— Hay algo que no le he contado—Kagome la observo con atención— Desde que volví a la casa, tengo pesadillas. Algunas parecen tan reales que me despierto asustada. Siempre me despierto y voy hacia la planta baja y encuentro a Sesshomaru haciendo algo, terminamos discutiendo, yo le reclamo por algo y me reclama que lo deje en paz, siempre termina con alguno de los dos ensangrentados. La última vez, soñé que dejaba la casa y tras de mi Sesshomaru se quedaba en un charco de sangre. Puede ser que tengo un trauma por el accidente o el embarazo me ha puesto más sensible o
—Pueden ser recuerdos—maldición lo dijo en voz alta.
—¿Recuerdos? ¿Acaso entre Sesshomaru y yo paso algo grave?— su voz era desesperada.
Debería decirlo o no, si le decía la verdad le causaría sufrimiento pero si mentía se volvería cómplice de Sesshomaru. ¿Podría odiarla Rin luego de recuperar la memoria? ¿Y si nunca la recuperaba? ¿Sería ella la causante de su dolor? Tenía que tomar una decisión y rápido.
Nota: Lo siento, lo siento. Se que dije que publicaría el martes y de hecho lo intente, pero cuando entre y vi el doc se había guardado mal y la única alternará volver a copiarlo desde el celular y cuando hago eso no se copian los guiones, así que tuve que esperar a tener un rato libre para poder subir y agregarle los guiones al cap.
Espero que este capítulo les haya gustado, me paso algo muy gracioso escribiéndolo. Yo estaba en el sofá muy inspirada y cuando toco la parte del lemon, llego mi tío y se sentó a mi lado. Yo casi que cerré la laptop al instante y fue como que, "ok, dejaré de escribir".
El próximo capitulo si lo subiré el martes. Me aseguraremos de subirlo bien antes. Como pequeño adelanto les digo que se llamará "Mentiras" y les dejo tres párrafos.
"Sesshomaru trago grueso. Su esposa lo miraba esperando una respuesta. ¿Si le decía la verdad en este momento, sería ella capaz de perdonarlo? "
"Sabes que ella no regresaría contigo si le dices la verdad. Por Dios, ella estaba viviendo con otro. El bebé ni siquiera es tuyo. ¿Como puedes ser tan cruel?"
"Tenemos que hacer algo, Rin no puede seguir pensando que Sesshomaru es el padre de su hija. Ella tiene que saber el verdadero motivo por el que ella lo dejó."
Diganme si les gusta que les deje un adelanto o no para ver si lo repito. No olviden dejarme sus comentarios, son el alimento de mi inspiración.
Muchos besos, feliz fin de semana.
