Does this darkness have a name?

Aquí voy Yale

Quinn estaba en su habitación dentro de su cama cubierta por las sabanas de seda que le arropaban cada noche, se movió un poco en la cama antes de abrir los ojos y despertar definitivamente, abrió los ojos y observo su reloj en la mesita de noche, eran las seis treinta, en una hora y media emprendería su viaje al aeropuerto para luego subir a un avión en el cuál tendría que permanecer algunas horas de aburrimiento dándole el tiempo de pensar acerca de lo que le esperaba. Se levanto aún cansada y con determinación y paso lento logro caminar a rastras hasta el armario, tomo el único conjunto que había quedado fuera de las maletas -junto con el uniforme de Cherrio-. Consistía en un vestido azul rey, un cardigan amarillo, unas plataformas cerradas de color beige, -que eran casi como su marca personal- y un collar con forma de cabeza de jaguar dándole un pequeño toque hipster. Acomodo el conjunto en la cama y caminando hacía el baño cerro la puerta tras de sí.

Abrió la llave del agua caliente y mientras esperaba se quito la ropa la cuál lanzo al piso sin importancia, el vapor empezó a salir de la ducha haciendo que el espejo que pusiera borroso avisándole que el agua estaba caliente al fin. Adentro su brazo al agua y luego introdujo el cuerpo completo a la ducha dándole una re-confortable sensación de calor en una mañana fresca.

Al termino de su corta ducha debido al tiempo, se puso la ropa que había dejado extendida en la cama lo más rápido posible, se dirigió a la misma velocidad hacía el tocador donde se dio puso el brillo labial y se arreglo el cabello un poco mientras que se aplicaba una pequeña cantidad de base en el rostro y corrector en los parpados. Cuando termino de alistarse tomo las maletas que estaban junto a la puerta de su habitación y bajo con cada una al primer piso. Se acerco con todo y maletas a la puerta y las dejo ahí ahora dirigiéndose a la cocina al escuchar ruidos dentro de ella, se acerco a la mujer rubia que picaba algunas fresas con un cuchillo bastante afilado y saludo con una sonrisa en cuanto esta le miro.

— Mamá... ¿que haces? — pregunto confundida ya que hacía bastante tiempo de la ultima vez que la había visto cocinar... aunque fuera una ensalada.

La rubia de mas avanzada edad dirigió su mirada a la de Quinn soltando el cuchillo y dejándolo en la tabla de picar — Te preparo una merienda, ¿tiene algo de malo? — Quinn negó rotundamente con la cabeza y Judy volvió a sus quehaceres.

— Se nos va a hacer tarde querida, así que ve subiendo tus maletas al automóvil mientras yo guardo tu fruta.

Quinn le volteo a ver.

— Mamá, sabes que el vuelo dura bastante, y la fruta se echara a perder, ¿verdad? — le comento antes de salir de la cocina.

— ¿Hay maquinas expendedoras en el aeropuerto? — pregunto entre risas.

Quinn asintió y salió de la cocina para tomar sus maletas de la puerta, abrió la puerta principal y camino hacía el automóvil que estaba frente a la casa de los Fabray. Abrió el maletero e introdujo las maletas una por una hasta cerrarla.

Ya iba de regreso a la casa cuando vio a Judy dirigirse a ella con su bolso colgado del brazo y las llaves de la casa en la mano a punto de ser guardadas en la oscuridad del bolso chanel. Las dos rubias subieron al auto, Quinn arranco el motor y se dirigieron al aeropuerto.

Quinn aparco el automóvil cerca de la entrada del aeropuerto para evitar caminar mucho con las cuatro maletas a punto de explotar de cosas, en una de ellas venía todo su maquillaje, plancha de cabello, cepillos, etc. En dos de las cuatro venían la mayoría de sus zapatos, y en la ultima venía su ropa. Había traído poca ya que compraría más ropa en New Haven. Entraron al aeropuerto que desde sus ventanales se podía observar la pista de vuelo. Quinn se detuvo y volteo a ver a su madre que ya estaba derramando algunas lagrimas.

— ¿Estas segura Quinnie?, es solo que aquí en Ohio hay muy buenas universidades — le pregunto secándose las lagrimas Judy.

Quinn volteo los ojos.

— Esto es lo que quiero mamá, Yale es una buena universidad — contesto a su madre.

— Pero... — prosiguió con las lagrimas cayéndole por las mejillas — ¿Y si te olvidas de visitarme, llamarme?.

Quinn se acerco a Judy y la abrazo fuertemente mientras las lagrimas de Judy le humedecían el cardigan a Quinn.

— Te visitare todos los meses y te llamare todos los días, lo prometo.

Quinn le dio un beso en la mejilla y le limpio las lagrimas.

— Vale cariño — contesto sonriendo.

Aunque la voz del altavoz que ahora se escuchaba era difícil de entender Quinn supo exactamente que decía — Pasajeros del vuelo docientos trece favor de pasar a la puerta numero cinco.

Judy miro con terror y tristeza a Quinn. Volvía a acercarse más a su hija y con un fuerte abrazo que casi le rompe las costillas a Quinn se despidieron.

— Te amo cariño. Llámame en cuanto llegues.

Quinn le sonrió tomo sus maletas y dio media vuelta para luego quedar frente a la puerta cinco, se detuvo antes de entrar dio media vuelta y volteo a ver a su madre que aún lloraba a algunos metros de la puerta. Judy alzo la mirada y Quinn le regalo una sonrisa mientras decía adiós con una de sus manos moviendo la de lado a lado. Paso por aquel largo pasillo hasta el avión que le llevaría a su futuro, tomo todo el aire que sus pulmones soportaron y luego lo saco con un suspiro. Le tocaba en una de las primeras filas de asientos así que miro su asiento asignado, el 45-A se acerco a su lugar y maldijo mentalmente al ver que no le había tocado sola, se sentó y cuando el chico le miro se limito a fingir una sonrisa. Saco su libro favorito de la bolsa y lo abrió para leer un poco, iba en el tercer capitulo y que mejor tiempo para leer que cuando se tiene un gran tiempo de espera. Leía tranquilamente pero sentía la mirada de su acompañante de enseguida sobre ella.

Trato de ignorarlo pero aún así se desespero, le volteo a ver enojada.

— ¿Perdiste algo? — con sarcasmo.

El chico reacciono ante la mirada fulminante de la rubia.

— Hola... — saludo un poco nervioso — Soy Mark, un gusto en conocerte...?.

Quinn noto su nerviosismo y decidió poner una sonrisa en sus labios.

— Quinn, Quinn Fabray — dijo estrechando la mano del chico.

— Así que... ¿a donde te diriges? — pregunto mas seguro de sí mismo.

Quinn esbozo una risa burlona.

— ¿Te has dado cuenta que esto es un avión?, es vuelo directo a New Haven. A menos de que saltes por la puerta — contesto con sarcasmo.

Quinn volteo a ver a Mark quien tenía todos los colores en el rostro de la vergüenza.

— Mi error, lo siento — respondió al sarcasmo de la rubia — ¿Donde estudias? — prosiguió — supongo que eres de universidad, o me equivoco?.

Quinn asintió.

— ¿segundo año? — pregunto Mark intentando atinar — ¿tercero?.

— De hecho soy de nuevo ingreso, en Yale — contesto con una sonrisa en el rostro que el chico respondió con otra amigable sonrisa.

Mark le miro a los ojos y esta a los de el, eran de un color miel cálido que hacía que al verlos sintieras comodidad, el chico volvió a dirigirse a ella.

— ¿En serio?, yo también voy a Yale, solo que yo soy de segundo año — Quinn le sonrió — deberíamos salir algún día.

— Si, eso suena divertido.

Quinn volvió a su libro mientras que Mark escuchaba música con sus audífonos conectados a el iPod. De a veces se volteaban a ver y se sonreían amigablemente pero sin intención de hablar con el otro.

El vuelo termino y Quinn junto con Mark bajaron del avión y se dirigieron a tomar sus pertenencias a la banda elástica giratoria, ella tomo sus maletas luego de que Mark tomara las suyas, las cuatro maletas no eran para nada livianas, pero el hecho de que cada maleta tuviera ruedas le facilitaba mas la tarea. Los dos tomaron un taxi que los dejo justo en frente de los dormitorios de la universidad, como el año anterior Mark tendría el mismo dormitorio, primero fueron al dormitorio de Mark donde dejo sus pertenencias para poder ayudar a Quinn con las suyas. La rubia le dio el numero de habitación al chico de cabello castaño y esté la llevo rápidamente a este. Se despidieron al llegar frente a la puerta donde el le dio un beso en la mejilla que por poco Quinn rechaza, pero que al final cedió. Mark se alejo del Quinn y camino hasta su dormitorio, Quinn entro al suyo y al entrar se encontró con una chica de tez color canela, pelo negro rizado, de buen cuerpo he incluso con facciones bastante hermosas. La chica se acerco a ella y le abrazo.

— Melissa — dijo extendiendo su muñeca hacía Quinn — ¿tú eres?.

— Quinn — contesto estrechando amistosa mente su muñeca.

— Bueno es un gusto conocerte, seremos compañeras de dormitorio — le comento dándose la vuelta y sentándose sobre una de las camas — He llegado primero, así que tome la que esta junto a la ventana, ¿esta bien?.

Quinn asintió y le regalo una sonrisa. Se dirigió a la cama no ocupada y puso sobre ella las maletas que luego abrió, saco la ropa primero y la acomodo en el ropero junto a su cama, luego los zapatos y al final puso su maquillaje en uno de los tocadores. Las paredes de la habitación eran color purpura bajo y la alfombra de la habitación era color blanca. La habitación tenía dos escritorios, dos camas, dos roperos y dos tocadores iguales que combinaban bien con las paredes.

— ¿De donde eres?, Quinn — pregunto Melissa mientras se levantaba de la cama para ayudarla a acomodar algunas cosas.

— Lima, Ohio, no es muy lindo, pero que va — contesto sin verla a ver — ¿tú eres de por aquí?.

— Los Ángeles, california — respondió sonriendo — mi padre y sus malditos antojos.

Quinn le miro confundida.

— Mi padre quería vivir en los suburbios y pensó que New Haven era un buen lugar — renegó — y ahora tengo que estudiar aquí.

Las chicas charlaron media hora más alegando sobre sus especialidades y de que probablemente se harían amigas fácilmente Melissa estudiaba abogacía y teatro juntos para satisfacer los deseos de su madre por que fuera una abogada como ella. Por supuesto que Quinn se sorprendió, si con una especialidad es bastante difícil imagina con dos.

— Tomaré una ducha, ¿entraras al baño? — pregunto levantándose de la cama y tomando de su propio ropero una toalla. Quinn negó con la cabeza y en cuanto Melissa cerro la puerta Quinn tomo su abrigo y salió al campus a tomar un poco de aire fresco. La noche ya se estaba acercando ya que siempre era anunciada por miles de tonos anaranjados y rosas en el cielo.

Mientras caminaba escuchaba en el iPhone su canción favorita o más bien... a su persona favorita cantando solo para ella en su imaginación. Without you sonaba a todo lo que el reproductor dejaba, Rachel tenía aquella voz tan única, talentosa y hermosa que hacía que le temblaran las piernas impidiéndole caminar, trato de pensar en otra cosa que no fuera Rachel pero era imposible si toda su memoria tenía recuerdos de ella. Paso junto a una banca y al verla vacía decidió sentarse para concentrarse mas en dejar de pensar en Rachel, cosa que no le ayudo. Pero la diva no era a la única que extrañaba, extrañaba a Santana y Brittany tras de ella, a Mike y Tina peleando acerca de como se visitarían después de que Mike se fuera a la universidad, ha como los extrañaba, observaba las estrellas brillar algunas más que otras y otras más que aunque su brillo no fuera tan grande seguían siendo hermosas. Su celular comenzó a vibrar molestándola un poco, miro el identificador de llamadas y cambio su expresión de enojo por una sonrisa cuando notó que era Judy quien llamaba.

— Hola mamá — contesto feliz.

— Hola cariño, ¿como te va? — pregunto con emoción — ¿estás bien?, ¿como esta tu dormitorio?, ¿ya tienes amigos?.

— Mamá, no llevo ni un día aquí y ya me extrañas — respondió entre risas — mi cuarto esta bien, es lindo no lo puedo negar, mi compañera parece simpática.

— Hoy haré turno de noche en el hospital — Judy trabajaba ahí como voluntaria — así que si necesitas algo me llamas.

— Esta bien, adiós mamá.

— Adiós Quinnie.

Judy colgó y Quinn se levanto de la banca de regreso a su dormitorio para descansar, camino algunos minutos ya que los dormitorios y el campus no estaban tan separados, al llegar vio a Mark quien estaba en la puerta de el dormitorio de Quinn, está supuso que esperándola. Se acerco a el y le saludo con una sonrisa mientras que esté se movía de la puerta.

— Hola, de nuevo, quería saber si... — prosiguió — querías salir mañana por un café?.

— No puedo Mark, mañana es el primer día y la verdad que no quiero distracciones — contesto un poco apática — pero tal vez otro día.

Mark asintió y volvió por donde vino sin decirle nada a Quinn.

Quinn entro al dormitorio donde encontró a Melissa leyendo sobre su cama, esta le saludo con un movimiento de mano y volvió a su libro sin darle importancia a la presencia de Quinn. Pero Quinn le interrumpió.

— Disculpa, ¿sabes donde esta el salón de teatro? — pregunto apenada por interrumpir a la morena.

— Es el ciento cincuenta y cuatro, junto a la cafetería.

Quinn le sonrió y dejo que volviera a su libro mientras Quinn se cambiaba y ponía la pijama para poder dormir un poco, entro debajo de las cobijas y puso la alarma en su iPhone que luego coloco en la mesa de noche enseguida de la cama.

Mañana sería un nuevo día.