Bueno espero no haber tardado demasiado , pero comencemos ya.

-Diálogo-
"pensamiento"
_ cambio de escena

¿Quién soy yo? y ¿Qué pretendo ser?

Era muy temprano en la ciudad de Nerima, el sol comenzaba a salir lentamente despertando a los habitantes de ese lugar.

Dos recién casados comenzaban a abrir los ojos, Ranma estaba viendo hacía el techo, serio observó a la mujer que estaba recostada en su pecho y delicadamente le dio un beso en la frente, ésta al sentir el contacto despertó lentamente.

-Mi amor, ¿Cómo amaneciste?- bostezó la castaña.
-Muy bien, porque estás aquí conmigo- el ojiazul le dio un tierno beso en los labios a su esposa.
-¿Por qué no te quedas aquí conmigo hoy? No vayas a trabajar-
-Me encantaría quedarme contigo, pero tengo que irme-

Diciendo esto Ranma levantó las cobijas y se fue directamente al baño a darse una ducha para después irse a su empresa La corporación Saotome.

En la cama estaba una joven envuelta en las sábanas era imposible que pudiera borrar la sonrisa de sus labios.

-Por fin eres mío Ranma, soy tan feliz-

Estaba a punto de conciliar el sueño cuando recordó que tenía que hacer algo importante, había quedado de hablar con Cologne en dos horas, tenía que ir si no quería que la anciana se enfureciera.

En el Neko Hanten.

-Buenos días señora- decía Ukyo quien iba vestida con un vestido azul cielo y unas zapatillas blancas.
-Buenos días Ukyo, ¿Qué tal tu primera noche como señora de Saotome?- emitió una risa irónica.
-La verdad me sentí muy bien y todo gracias a lo que usted hizo-
-Cálla niña, nadie debe oírnos, recuerda que no lo hice por ti, de no haber sido por que Shampoo escogió a ese pato ciego nunca te hubiera tomado en cuenta-
-Entonces debo agradecer a Shampoo, pero no lo entiendo si Shampoo se quedo con mouse ¿Por qué me escogió a mi?-
-Pude haber escogido a cualquier niña que se me hubiera cruzado en el camino con tal de separar a Akane de Ranma…no te sientas afortunada-.

Ukyo puso una cara de molestia a fin de cuentas siempre había sido una segunda opción, un último recurso, pero eso no importaba ya porque su sueño estaba cumplido, lo que tanto había anhelado por años y todo se lo agradecía a Cologne a pesar de que llevara un gran cargo en su conciencia. Ella pudo evitar todo esto, tuvo la oportunidad de decir toda la verdad, pero ¿A quién le importaba? Su amor hacía Ranma fue más importante que todo lo demás y si le preguntaran si podría hacer respondería afirmativamente sin titubeos.

En alguna primaria de Nerima:

Una niña de 10 años de edad, de unos brillantes ojos azules y cabello negro se encontraba jugando en el pasto con amigas y sus muñecas. Una mujer de cabellos negros se fue acercando lentamente para contemplarla, la miraba con dulzura.

La niña sintió la penetrante mirada de la mujer y se volvió un poco temerosa hacía donde estaba ella, la miro algo desconfiada pero la mujer le sonreía.

-Hola-
-Hola- emitió la niña algo asustada.
-¿Cómo estás?-
-Bien gracias-
-¿Cuántos años tienes?-
-diez- mostró todos los dedos de ambas manos.
-Hannah, ¡ya llegaron por ti!- dijo una de las profesoras.
-Ya voy- la niña salió corriendo sin despedirse de la mujer.

Hiromi estaba muy desilusionada al no haber podido intercambiar más palabras con su hija pero por otra parte estaba muy contenta al saber que su hija estaba muy bien, estaba contenta y había cambiado mucho, claro tres años no pasan en vano y ella mejor que nadie sabía de qué se trataba…las personas cambian.

Pero ahora tenía otras prioridades, no es que su hija no fuera importante, claro que lo era pero por ahora no podía estar mucho tiempo a su lado, conforme pasara el tiempo ella se enteraría de la verdad.

En el departamento de Hiromi:

Una mujer de cabellos azulados caminaba desesperadamente desde un extremo de la habitación al otro, sabía lo que tenía que hacer, aunque era algo difícil no era imposible.

Pero para ella resultaba totalmente difícil, hacía tanto tiempo que no sabía nada de él, no escuchaba su voz, no intercambiaban miradas, no sabía cómo reaccionaría. Pero tenía que hacerlo, lo vería como la oportunidad perfecta de acercarse a su hija, no podría ser tan rápido pero a poco tendría una cercanía con ella.

Descolgó el teléfono un poco nerviosa, sabía perfectamente el teléfono de la compañía Saotome, no por algo había tenido una hija con el dueño.

-Buenas tardes compañía Saotome-
-Buenas tardes ¿Me podría comunicar con el señor Saotome?-
-¿De parte de quién?-
-Hiromi Hidaka-
-Espere un momento-

Hiromi estaba nerviosa, sus manos le comenzaron a temblar, dio un gran suspiro y escuchó su voz.

-Buenas tardes- era él.

Hiromi tuvo que fingir la voz un poco.

-Buenas tardes, soy Hiromi Hidaka, le hablo con el motivo de que la empresa americana donde yo vengo está interesada en invertir en su empresa-.
-¿De verdad? Vaya eso es algo muy bueno pero ¿cómo fue que se enteraron de nuestra existencia?-
-Me parece sorprendente que el dueño de esa gran empresa desconozca la popularidad de la misma-.
-Pues la verdad si me sorprende-
-Eso imaginé ¿Podríamos vernos a las 4 para hablar sobre éste negocio?-
-¿A las cuatro? Me parece perfecto aquí la espero señorita Hiromi-

Ambos colgaron el teléfono, Hiromi estaba muy nerviosa, no podía creer que en hora y media lo tendría frente a él ¿Qué le diría? Eso era obvio iba a hablar de negocios, no tenía porque pensar en otras cosas, además desde que escapó de ese lugar sus sentimientos habían desaparecido, o eso quería creer ella.

En la corporación Saotome:

Ya casi eran las cuatro de la tarde y una joven de ojos miel y cabello negro subía el elevador para poder llegar a la oficina de Saotome, estaba a punto de llegar cuando el elevador se detuvo y subió una anciana de larga cabellera blanca, con demasiadas arrugas, se sostenía en un palo de madera. Hiromi no pudo evitar sentirse incómoda, se sentía con una gran impotencia, nunca pensó volver a verla, la despreciaba tanto, ella era la única culpable de todo lo que le había pasado, no sabía como podía tener la conciencia tan limpia, estar cómo si nunca hubiera hecho algo malo, esa mujer no tenía vergüenza, pero tenía que contenerse…sabía muy bien que perder la cordura en esos momentos solo despertaría sospechas.

La anciana volteó para divisar quien estaba con ella en el elevador y su desgastada mirada se posó en una jovencita de cabello negro, se sorprendió al verla, intentó ver detenidamente su rostro pero la joven no se lo permitió, se extrañó tanto de ver a alguien así pero cuando llegaron al piso correspondiente, la anciana se alzó de hombros y saltó fuera del elevador, Hiromi salió detrás de ella respirando agitadamente.

"Así que ese maldita vieja trabaja aquí, no sabe lo que le espera". La joven apretó los puños fuertemente, volver a verla despertó algunos sentimientos y recuerdos que hubiera preferido evitar.

La chica de ojos miel vio como Cologne se metió en la oficina de Ranma, así que lo pensó bien, si entraba en este momento corría el riesgo de ser cuestionada por la anciana y conociéndose, los nervios seguramente la traicionarían, no le iba a dar ese lujo.

Así que decidió esperar el elevador nuevamente, ya tendría otra oportunidad de hablar con Ranma, por ahora no podía hacerlo, no quería arriesgarse…aún no era tiempo.

En el departamento de Hiromi:

La joven abrió bruscamente la puerta, aventó sus cosas con furia y se dejó caer en el sillón, volver a ver a esa vieja le había traído de vuelta los peores días de su vida, tenía tantas ganas de hacerle lo mismo que ella le hizo, de mandarla a ese lugar, de verla arrastrándose de dolor, rogando por su vida como alguna vez ella lo hizo…y cuando Cologne la vio en ese estado simplemente se rió de ella…eso jamás se lo perdonaría.

Poco a poco la joven comenzó a quedarse dormida y en su mente iban formándose los recuerdos.

Volvió a abrir los ojos rápidamente, miro a su alrededor y vio a muchas jóvenes como ella que caminaban de una extraña manera, otras se reían solas y unas simplemente estaban en un rincón llorando y lamentándose de su vida.

De pronto un tirón muy fuerte en su cabello hizo que se inclinara hacía atrás sintiendo un fuerte golpe en su espalda, el dolor era insoportable, quería gritar pero había algo en su garganta que se lo impedía por algún extraño motivo su voz no salía, siguió tratando con todas sus fuerzas pero parecía como si su voz hubiese desaparecido, podía sentir su piel raspándose contra el suelo, era siendo arrastrada por una mujer fornida de cabello corto.

Entre todo el dolor escuchaba perfectamente como las guardias de ese lugar se reían, veía perfectamente como le escupían, para después ser despojada de su uniforme salvajemente y sentir agua helada caer por su cuerpo, ella solo era una broma a los ojos de todos, una vez terminado el baño, le aventaban su ropa sucia y escuchara risas a lo lejos.

Hiromi despertó gritando y con lágrimas en los ojos, estaba empapada de sudor, se tocó su cara y su cabello, rápidamente fue a verse en algún espejo y suspiro al saber que todo había sido un sueño, esas malditas pesadillas estaban regresando, algo le decía que eso era solo el principio, si quería terminar con todo esto, tenía que soportar esos recuerdos que seguramente no pararían de atormentarla noche tras noche.

En la corporación Saotome:

-Hola Ranma ¿cómo estás?- dijo un hombre bastante fornido.
-Hola Ryoga, estoy que me lleva el demonio-
-y ahora ¿Qué paso?-

-Pues que una tal Hiromi iba a venir a invertir a nuestra empresa hace dos horas, tuve que mover toda mi agenda, cancelar todos los compromisos importantes y ¿Para qué? Para que no se presentara y ni siquiera una llamada de cancelación o de disculpa-.
-Cálmate, seguramente debió haber tenido algún inconveniente-
-De eso no tengo duda, los inconvenientes siempre surgen como pretextos-.
-Tranquilo a lo mejor llama después para explicarte todo, si de verdad a su empresa le interesa invertir en esta, no tardará en hacerlo-
-Eso espero, y tu ¿cómo estás?-
-bien, no me quejo-
-Eso me parece bien-

El silenció invadió la habitación.

-¿No te parece irónico Ryoga?-
-¿Qué cosa?-
-Hace algunos años tu y yo no nos podíamos ver ni en pintura y ahora hasta grandes amigos resultamos ser-
-Tienes razón, peleábamos por el amor de una mujer y ahora que ya no está todo va de maravilla en cuanto a nuestra amistad-

La puerta de la oficina de Ranma se abrió lentamente y se asomó una mujer castaña de grandes ojos chocolate, pasando muy contenta a saludar a su esposo en los labios.

-Hola mi amor ¿Cómo estás?-
-Hola Ukyo, estoy bien gracias-

Se dieron un beso muy tierno.

-No se preocupen por mí, yo ya me iba- dijo Ryoga algo apenado.
-Perdón Ryoga que grosera soy ni siquiera te saludé-
-No te preocupes, bueno yo los dejo-

Ryoga salió de la oficina, Ukyo abrazó a su esposo y se sentó en sus piernas.

-Mi amor he venido para secuestrarte-
-¿Así? pues tendrás que hacerlo otro día, porque ahorita estoy muy ocupado tratando de reacomodar citas importantes que tuve que cancelar-
-y ¿Por qué si eran importantes las cancelaste?-
-ES que resulta que una tal Hiromi iba a venir a hablar de negocios pero no se presentó-
-¿Hiromi?- Ukyo se levantó y dio unos cuantos pasos.
-¿Quién es Hiromi?-
-No lo sé Ukyo te acabo de decir que no se presentó-
-Pues al parecer está muy interesada de otra forma no hubiera quedado contigo-
-amor, se trata solo de negocios no te pongas así-
-¿Ponerme así? por lo menos iba a estar alguien más con ustedes ¿No?-
-No, solo íbamos a estar ella y yo-
-¿No te parece motivo suficiente para que me ponga así?-
-No, solo era una reunión de negocios-
-¿Una reunión? ¿Entre tú y ella? ¿Solos?-

Ranma se levanto de su asiento y abrazó a Ukyo por la espalda, la volteó y la beso apasionadamente.

-Tonta, yo solo te quiero a ti ¿De acuerdo? No tienes motivos para ponerte así-.
-¿Me lo prometes?- dijo Ukyo melosa.
-Te lo prometo-

Y pactaron su promesa con otro beso, Ukyo lo acercaba a su cuerpo y Ranma la sujetaba de la cintura. En ese momento el teléfono sonó.

-Espérame un momento, no tardaré-
-Está bien-
-¿Bueno?-
-Buenas tardes licenciado, la señorita Hiromi quiere hablar con usted ¿Se la comunico?-
-Por supuesto hay un par de cosas que me gustaría decirle a esa mujer-

Ukyo miró curiosamente a su esposo.

-Hiromi, vaya sorpresa, me sorprende que haya tenido la delicadeza de comunicarse-
-Lo siento, tuve un inconveniente-
-¡No me diga! ¿no tiene otro pretexto?-
-Sé que estuvo mal no haberme comunicado con usted para cancelar pero es que tuve que salir rápido-
-Pues qué mal, pero por su inconveniente tuve que cancelar muchas citas de importancia el día de hoy-
-me gustaría compensarle lo de hoy-
-¿Cómo lo compensaría?-

Ukyo se limitó a fruncir el ceño.

-¿Podríamos vernos esta noche? Yo invito-
-¿Esta noche?-
-si, ¿A las nueve está bien?-
-De acuerdo-
-Nos vemos en la cafetería que se encuentra cerca de su empresa-
-Esta bien hasta luego-
-Adiós-

Ranma colgó el teléfono y sintió la mirada fulminante de su esposa.

-¿quién era?-
-Hiromi-
-y ¿Qué quería?-
-Compensar lo de esta tarde, dijo que si nos podíamos ver esta noche-
-Y le dijiste que si- Ukyo estaba cruzada de brazos
-Pues ¿Qué querías que le dijera?-
-Eso ya no importa, entonces ¿Van a hablar de negocios?-
-¿cuántas veces te lo tengo que repetir?-
-En ese caso, no le veo inconveniente de que yo asista a esa dichosa junta ¿O sí?-
-Amor no te pongas así, además Ryoga también sabe de esto-
-Ah perfecto, entonces que te acompañe Ryoga-
-Si con eso vas a dejar de estar celosa, de acuerdo que me acompañe el-

A pesar de todo eso, Ukyo tenía un mal presentimiento acerca de esa mujer, no iba a dejar que otra se atravesara en su camino, Ranma le pertenecía era de ella y de nadie más.

En el departamento de Hiromi:

"Ha llegado la hora" la joven se estaba viendo en el espejo, se colocó la peluca negra y sus pupilentes de color miel, llevaba un vestido negro pegado que se ajustaba perfectamente a las curvas de su cuerpo con un escote en forma de v en la espalda.

"Por fin Ranma Saotome…nos volveremos a encontrar"

En la cafetería:

Eran alrededor de las ocho y media, dos hombres de traje se encontraban sentados mirando el reloj cada cinco minutos.

-ES que no puedo creer la impuntualidad de esta mujer, que poco profesional es- dijo el oji azul.
-Tranquilízate- comentó Ryoga.
-¿cómo quieres que me tranquilice? Seguramente el día de mañana me saldrá con otro inconveniente-.
-No tendrá que preocuparse por eso, esta vez no pienso faltar-

La voz de una mujer funcionó como imán para la mirada de ambos caballeros que la veían de una forma indescifrable, se quedaron sorprendidos, Ryoga no dejaba de parpadear mientras que Ranma sentía que no le salía ninguna palabra.

-yo soy Hiromi, mucho gusto-

La mujer se veía imponente, esta era una única oportunidad, a partir de este momento tenía que ser cautelosa en la manera de hablar, de moverse, de hablar e incluso de mirar, ella ya no era Akane Tendo, ya no era esa niña débil eso formaba parte de su pasado al igual que Ranma y todo lo que un día sintió por él…ahora era Hiromi…ella se encargaría de vengar a Akane…incluso si Ranma se atravesara en su camino…

Notas:

Hola ¿Les gusto este capítulo? espero que sí, bueno agradezco a todas esas personas que toman parte de su tiempo para leer lo que escribo, sé que no es la gran cosa, pero cada día trato de mejorar.

Espero sus reviews.