Hola de nuevo!!! Nos aparecemos de nuevo, luego de un tiempo y con más ganas e ideas, quisiera aclarar que tubimos algunos inconvenientes con el cap. 1, ya que o no funcionaba o no encajaba con lo que queríamos o quedaba muy confuso (y aun así le cambié algunas cosas antes de subir este) , en fin muchos problemas, poco tiempo, y por lo menos de mi parte, mucha ansiedad (si, así soy quiero hacer siempre las cosas YA), pero esto me dejó una gran lección -y hablo por mi, K-chaz, porque en verdad no vi apuro alguno por parte de S.W.- y espero hacer un buen trabajo, ya que nos fijamos mucho en que este cap. saliera lo mejor posible y fue hecho con mucha dedicación.
Ahora sí, por último la canción que aparece es Misa's song de Death Note.
Y sin retenerlos más aquí va el segundo cap. ojalá lo disfruten ;)
--------------------------------------------------------------------------
2. Tú eres...?
Las calles estaban desiertas, por lo que sus pasos resonaban con nitidez. Habían comprado un par de botellas de cerveza y Horo, pensativo, balanceaba la bolsa con una mano.
- Aún no entiendo… por qué me sacaste de aquel modo.- murmuró, observando el suelo, mientras pateaba una piedrecilla-.
-Ya te lo dije: no se suponía que quedaras embobado como los demás-.
-Es imposible no terminar embobado con una persona así frente a ti… Creo que nunca vi a alguien tan perf…-.
-Ya basta Horo –cortó a su amigo, severo - no quiero que te pongas como esos tipos. Si te siguió la corriente, no fue para que terminaras enamorado. Seguramente, sólo quería entretenerse contig…-.
- ¡Estás celoso!-.
- ¿Qué? Claro que no, estúpido-.
-Seguramente. –bufó, con sarcasmo y el brillo de sus ojos aún estaba ausente-.
- Argh… -suspiró agobiado- Suficiente por hoy, me voy a casa-.
-Como quieras…-.
Se sumergieron en un incómodo silencio hasta dar la vuelta a la calle. Allí, su atención se centró en otra cosa:
Una imponente reja, ya corroída por el tiempo, pero aún en pie, era la entrada al cementerio general, a sus costados la paredes de sólida y gris piedra, que parecía ser una advertencia para quienes osasen entrar. Se veía tan... espeluznante...
Horo miró al pelilargo.
Problemas.
La cara de Hao lo decía todo, aquel brillo en sus ojos indicaba un riesgo.
- ¿Entramos? –"ofreció" el castaño, admirando la intimidante construcción.
- ¿De verdad… es una pregunta?
-Mmmm… ¿La verdad, la verdad?
-Sí…
-No, no lo es- y acto seguido Horo se veía siendo arrastrado por aquel maníaco hacia el aterrador cementerio-.
Se adentraron, caminando entre las tumbas, algunos mausoleos, varias criptas y otras tumbas normales con aparatosas y presuntuosas estatuas de ángeles adornándolas, que a la luz de la luna, se volvían más bien demonios.
El peliazul veía todo esto, cada vez menos convencido, aferrado desesperadamente al brazo de Hao.
-Oye me duele...-dijo de pronto el castaño por simple capricho- no seas tan miedoso Hoto...pareces un chiquillo xD-.
-¿¡Como no quieres que me aterre con este lugar!?-.
-Acaso¿nunca habías visto un cementerio?-inquirió, soltándose del agarre y deteniéndose frente a él-.
-Pues sí... Para las muertes de mis padres, obvio... ¡Pero nunca de noche! –replicó, examinando el lugar con una mezcla de desagrado y preocupación- no se por qué...pero este lugar me da mala espina...-.
-Ay, ya, tranquilízate¿quieres? No pasa nada...- lo tranquilizó, poniendo los ojos en blanco y volteando para seguir su marcha-.
-¡¡Oye, espérame!! –dijo alcanzándolo- no conviene perderse en un lugar así...-y observó un árbol a su lado...-.
-...Jm... -sonrisa torcida...- quieres apostar? –y vio como el peliazul se volteaba a verlo con terror-.
Y como no, si aquella mirada que el castaño tenía solo podía indicar una cosa...haría una locura.
-Me estás... ¡NO¡Hao, no quiero y lo digo de verdad! No quiero! –subió la voz cada vez con más desesperación al ver que Hao no cambiaba su semblante-.
-No quieres?-.
-No-.
-No no quieres-.
-No, no quiero-.
-Lo estas negando..-.
-Qué?-.
-Que no quieres es decir que quieres-.
-No! Digo...si! -.
-Si quieres?-.
-¡Que si¡Arg, NO!-.
-Jeje está bien tú lo pediste ;) -y se detuvo en seco-.
Horo se detuvo también si quitarle la mirada de encima, pero los ojos de Hao comenzaron a subir y a fijarse en algún punto detrás de Horo, y lo peor...su rostro se iba desfigurando del terror...
Horo volteó a ver con desesperación, y...oh! sorpresa! No había nada (K-chaz Na: buena esa ¬¬ es que a mi me lo han hecho n.ñU / S.W: JAJAJAJA xDDD!!!!!).
-Q...ARG HAOOOO!-como era de esperarse: volteó y no había ningún Hao al cual reclamarle.
Claro, este se encontraba corriendo cementerio adentro, muerto de la risa luego de haber escuchado aquel chillido de espanto.
Avanzó a través de las múltiples tumbas, observando todo a su paso.
De pronto, sintió un quejido, un ruido extraño y sofocado, miró a su alrededor y dedujo que aquel sonido provenía desde un rincón, se acercó lentamente hacia aquel mausoleo y el sonido se iba convirtiendo en un ligero llanto, mezclado con palabras inaudibles.
Se acercó con cuidado y divisó a alguien tras la lápida. Ahí agachado y de espaldas a él, se hallaba una persona pequeña y en apariencia débil.
Vio su cuerpo temblando y algo le llamo la atención, su cabello era... ¿verde?
Se inclinó hacia aquel individuo con delicadeza, quedando agachado junto a él y en un impulso de bondad le tocó el hombro y le preguntó...
-Disculpa... ¿estás bien?-.
El pequeño solo pudo sobresaltarse y voltear a ver a aquella persona.
Y Hao, entonces, quedó como hechizado, no pudo siquiera sacar la voz, y es que aquel ser de cabello verde frente a sus ojos tenía un belleza incomparable; sus rasgos y su expresión eran sin duda de otro universo. Tenía un aire de niña, mas ni de eso estaba seguro; puesto que también, tenía el cuerpo de un adolescente. Era...tan perfecto...y sus ojos estaban llorosos...
-Quién es usted...-dijo con el rostro contraído, y la voz mínima...-.
-Mi nombre es Hao n.n –dijo tratando de ser lo más suave posible ante aquel magnífico ser-.
Sintió una mano palpar ínfimamente su rostro y al abrir los ojos se topó con los dulces ojos color esmeralda del pequeño.
Sintió como su rostro se enrojecía levemente ante aquel delicado contacto y quiso que aquel instante durara para siempre.
-Yo… soy Lyzerg, Hao-
Y entonces la débil y melancólica sonrisa del denominado Lyzerg terminó de cautivar al Asakura.
-Eres...muy lindo Lyzerg...-dijo, sin pensar.
La expresión del pequeño cambió y su menuda mano se despegó del rostro del castaño, para posarse sobre la verde cabellera aferrándose con desesperación a la cabeza, mientras que se retorcía hacia delante, hundiendo el rostro entre sus brazos.
-No...-decía en un quejido inaudible, pero desde el alma-No amo...yo no...yo nunca...no quise...-y el llanto afloraba nuevamente-.
-L-lyzerg…¡¿Qué pasa?! –decía tratando de acercarse entre tanto quejido-.
Logró sujetar los hombros del pequeño con ambas manos, para tranquilizarlo y justo entonces, el pequeño cayó, quedando inclinado hacia delante y no aterrizando contra el cemento sólo gracias a él, con los ojos abiertos de manera descomunal.
-...Lyzerg...?-.
-Tú...-dijo el peliverde frío, con la mirada sombría y gacha- tú no eres mi amo...-.
-O.O...Tu..amo?-.
-Él...se va a enojar si se entera de esto...-y levanto el rostro...dejando al castaño petrificado por su expresión-.
------------------------------------------------------------------------------------------
-¡¡¡Ya basta¡HAOOOOO!-gritaba exasperado- ¡Estoy harto de esto¡Por favor, larguémonos de aquí y nos vamos a bailar por ahí, tranquilos! –sin respuesta- ¡Me voy a tomar las botellas sin tiii!-dijo como último recurso y refiriéndose a las botellas de cerveza que llevaba en una bolsa- … ¡¡Como quieras¡Pero luego no digas que no te lo advertí!-
Se sentó cauteloso bajo un árbol y sacó las botellas, abrió una y la hizo sonar, tomó un poco y debido a que no había comido nada se mareó de inmediato.
Sin embargo pasó el rato y el infeliz de su amigo castaño no aparecía, por lo que siguió tomando hasta dejar las dos botellas vacías.
De pronto sintió una voz infantil como un retumbo en sus oídos, que cantaba de manera casi diabólica, pero muy tierna...
Kimutsukete...Kamisawa miteruKudario michiwa teo tsunaide kudasai
Hitori de tookuni, demo itsumo mitsuke dashite kurena
La voz se hacía cada vez más cercana, hasta que la sintió casi al lado suyo, y juró ver, en la oscuridad, una pequeña silueta de pie frente a él.
Shiteru kotowa zenbu oshiete watashi kaoBowetena kotemo
Nando temo oshiete karena...
Y la silueta se le acercaba hasta quedar frente a él, muy junta y haciendo que sus ojos se exaltaran al hallarse con los ajenos.
Era una niña pequeña, sus ojos color rojo sangre, su cabello rubio y su piel blanca como la nieve.
-O.O...-.
Demo, demo bu...
Siguió cantando la pequeña sobre su rostro
Wakaate shimata no dosureba ino...
-konban wa! n.n-dijo dulce la pequeña-.
-Hola...-sonrió atontado, sin reparar aun en lo extraño de la situación-.
-Que gracioso eres n.n ¿qué haces aquí?-.
-Eso mismo me pregunto yo...-.
-¿Te sientes mal...?-.
-Sí estoy un poco mareado, pero nada grave... ñ.n jeje. ¿Y tú...como estás.-.
-Muy bien, ahora que tengo un amigo con quién conversar...-.
-Ah si...?-dijo incorporándose con algo de dificultad- y¿ quién es ese?-.
-Jijiji –rió tierna tras su mano- tú-.
-Ah si...?-dijo siguiéndole el juego mientras reía-.
-Mjm...-.
-Jeh, pues...hay algo muy importante que no me has dicho aun...-.
-¿Eh?
-¿Cómo te llamas?-.
- ¡Soy Yuko¿y tú?-.
-Horokkeu.
-O.O...-.
-(que informal es, de seguro sus padres son muy liberales...O.O) Oye y...¿tus padres?-.
-¿Horo...kkeu?-decía la pequeña con los ojos abiertos-.
-Si...por qué...?-.
-Tienes que irte ahora...ellos saben de ti...y no te quieren...-.
-¿Q-qué...¿Quiénes...?-
-Ellos...te tienen celos y te quieren ver muerto-.
-¿De qué me estás hablando?-.
-¡Vete ahora! Ellos están por llegar. Los siento-.
-Pero Yuko...¿D-de quiénes… ¿-.
-¡Anda ya! No queda...-.
-Yuko...?-una figura alta y encapuchada, a contraluz, le hablaba con voz grave a sus espaldas-.
La niña volteó despacio y ciertamente, atemorizada.
-Papi...?-dijo insegura...-.
-Quién es este señor...-.
-Es...un nuevo amigo...-dijo dubitativa-.
-De veras! Jm...y...Como se llama tu nuevo amigo?-.
-Pues...-.
La mirada de la pequeña se paseo preocupada desde los ojos expectantes del peliceleste hacia la alta persona.
-Yuko...?-dijo el hombre casi desafiante-.
-Él...su nombre es...-.
-Yuko...-dijo el ojinegro preocupado-.
-Horo-Horo...-.
-...Cómo...?-.
-O.O?-.
-Horo...Horo...-.
-Mmm...ya veo...no te dije que no salieras a pasear cuando la luna nueva abraza?-.
-Si...-dijo mirando al suelo con tranquilidad- pero es que...la confundí...y la noche estaba tan linda...olía a aventura...-.
-Jm...Sólo te acepto esa excusa cuando hay luna creciente...por ahora, ve adentro...-.
-Si, papi...-la niña dudó nuevamente y miró hacia Horo...se le acercó a paso lento pero seguro y se despidió con delicado y helado beso en la mejilla aprovechando de susurrarle al oído:- Sabe quién eres...Huye ahora o va a matarte.-.
Horo sólo parpadeó un instante y la niña ya no estaba; sin embargo, la figura encapuchada aun estaba ahí...
-mmm... ¿hola...?-dijo se manera tonta, al ver que el personaje no se movía.
De un segundo a otro su mundo se volvió negro.
Y desde un mausoleo con gallardía se hallaba una mujer con la niña en brazos...
-Mami...él es...-.
-Lo sé, hija...Yo le ayudaré...-.
-----------------------------------------------------------------------------
-Buena actuación la de hoy, reina-decía Fausto con sonrisa complacida-.
-Te he dicho mil veces que no me digas así, hiere mi dignidad-.
-Jmm...supongo que tu dignidad poco y nada importa cuando se trata de engañar a corazones inocentes...-dijo con malicia y suficiencia-.
-...-lo miró a través del espejo de su habitación-si te refieres a aquel chico...eso no fue nada grave comparado con otras cosas...-.
-¡Querido, queridíiiisimo Ren…! –dijo acercándosele y abrazándolo sutilmente por los hombros (K-chaz Na: ya se imaginan lo que debió haberse agachada...la diferencia es descomunal xD/ S.W: con lo cabrón que lo pusiste, ojalá que se rompa la columna ¬¬)-aquellas mujeres y hombres a los que les vendes tu cuerpo, sólo quieren eso: tu cuerpo-.
-...-.
-Quieren carne fresca, que huela bien y que sepa bien, y mejor aun si tiene una cara bonita...eres perfecto-dijo separándose en un impulso mientras extendía sus manos-.
-¿...perfecto...?-dijo a su reflejo con melancolía-.
-Por eso te digo que tengas cuidado con ese chico y no hablo de lo que él pueda hacerte. Me refiero a tus actos, Ren, porque podrías causarle más daño del que crees. Además...- agregó lo último en un susurro, volteando luego de haber abierto la puerta para irse-sería una buena adquisición para nuestro elenco...ya sabes, tiene bonita voz-y con un guiño de complicidad, lo dejó nuevamente a solas.
El ojidorado volteó al espejo...
-"Ese chico...trabajando aquí...?"-.
Miró hacia la ventana, las cortinas estaban cerradas, sin embargo, ya era la ansiada hora de abrirlas, se dirigió hacia el ventanal con delicadeza y descorrió las cortinas. Abrió el ventanal y salió al balcón ¡Por fin aire fresco!
La luna brillaba como podía; era luna nueva esta noche.
Y entonces la dorada mirada se posó a lo lejos, sobre el mirador...
El cementerio.
El maldito lugar en donde se encontraba no le permitía salir de día y es que si lo hacía...podría morir...
Su mente viajó por praderas y voló con la suave brisa de otoño, haciendo que pensamientos dolorosos lograran derramar una lagrima.
"¡ES QUE YO LA AMO!"
"Horokkeu...Horokkeu Usui..."
I follow the night
Can't stand the light...
When will I begin...
To live again...
One day I'll fly away
Leave all these to yesterday
What more could your love do for me
When will love be through with me
Why live life from dream to dream
And dread the day...
When dream is end...
-Horokkeu...-mirando hacia aquel mismo mirador repitió en susurro.
Y es que tenía una corazonada
-¡Vida mía!-lo llamó Eliza, exaltada, desde la puerta-.
-Qué pasa- volteó a ver con rapidez-.
-Son ellos...Dicen que alguien se salió de control y además, hallaron a una persona…; al parecer, quieren que vayas, dicen que hace tiempo que te presentas.-replicó, alarmada.
-Mm. ¿Quién vino, esta vez?-.
-Enviaron a una mensajera; de seguro es una de los de adentro, porque jamás la había visto. También, había una niña...
-Deben estar desesperados.-se extrañó. – Bien, iré.
------------------------------------------------------------------------------------------
Abrió los ojos y la primera impresión fue espantosa; no obstante, al visualizar mejor, no supo cómo reaccionar.
Se encontraba en una tarima de piedra, atado a una columna de mármol, en un lugar parecido a una cueva, lleno de velas, candelabros y antorchas.
Había gente por doquier y no cualquier gente...
Sino gente bonita...MUY bonita.
-Qué ...-cortó su frase al distinguir una silueta al frente suyo-.
-Despertaste, humano...-le dijo un hombre alto y rubio, de cabello corto y ojos claros-.
-Disculpa...¿Qué rayos hago aquí?-.
-¡Más respeto! Si no cuidas tus palabras, ésa podría ser tu tumba... Metafóricamente hablando, claro.
-De verdad, no te comprendo.
-¡Ay, los humanos...¡No comprenden nada! (S.W: estoy de acuerdo -.-) No eres una excepción¿verdad, Horo...? Mmm… ¿Cómo lo completaría?-pronunció, con sorna, mientras se le acercaba lentamente- Já, tranquilo -dijo al ver como Horo se pegaba al mármol espantado-, tu muerte será rápida y poco dolorosa… sólo porque le caíste bien a mi hija.
- ¡Papi no!-gritaba una niña, desconsolada, en medio de toda aquella gente, sujeta por los brazos de una hermosísima pero fría mujer.
-Yuko...-susurró, reconociendo a su nueva amiga, para enseguida volverse hacia su interlocutor.- ¿Quién es usted?
-Jmph...maldito humano...indigno como un perro hambriento y sin mostrar el mínimo de coraje.-despocritó, agarrando despiadadamente su cuello.
-¡Ngh! Yo no… le he hecho nada... ¡quién demonios eres!-articuló como pudo y al instante sintió cómo un chorro de sangre se deslizaba desde el interior de su boca, al recibir un certero golpe por parte del hombre.
-Soy nada más ni nada menos que "El Primero"... , sucio y asqueroso roedor mortal!-.
-Já, sigues dándote fama con tus víctimas, Marco.-se oyó una voz, entre la multitud- Tu alcurnia no coincide aún con tus modales-.
De inmediato, todas las miradas se fijaron sobre alguien que no alcanzaba a ver, a quien, conforme avanzaba, se le cedía el paso.
-Señor.- exclamó el tal Marco, soltando a Horo de inmediato.
-Qué bajeza.
-Es un simple humano, señor...-.
- No dista mucho de lo que eras tú, antes de convertirte en quien eres ahora¿o sí?
- … - los maléficos ojos celestes se clavaron en el suelo, irradiando amargura.
-Y lamento decirte que de todos modos, no has cambiado mucho.- añadió, aproximándose hacia el peliazul que, por algún motivo, tenía la impresión de que sus fuerzas lo abandonaban.- Qué tal.- le saludó, con una atractiva sonrisa.
Horo, agobiado, levantó la mirada y vio los dorados ojos...
-Tú... ¡Tú eres Poison! –los murmullos de la muchedumbre no se hicieron de esperar.
El semblante del ojidorado a penas si se contrajo.
-Ajá...-le habló al oído, haciendo que el ainu se estremeciera- Pero eso va a ser nuestro secreto; esta gente no tiene por qué estar al tanto. Dejémoslo… entre tú y yo.-y se distanció para quedar frente a frente- ¿Está bien?
-… Bueno...- aceptó, sintiéndose enrojecer con aquel insinuante y enigmático tono de voz.
De pronto, el recién llegado se percató de algo que no le agradó.
- Cómo te tienen...-gruñó, tomándole el sangrante rostro con las dos manos y pasando una de estas por la comisura de sus labios, aliviando el dolor de la herida con aquel tacto- Tranquilo, te sacaré de aquí.
- ¡No!- negó impulsivo, viendo que el pelivioláceo se alejaba- ¡Él es muy fuerte..., no te arriesgues así sólo por mí!
- …
Aquellas palabras hicieron que los ojos dorados se abrieran sobremanera y cierta parte de su corazón y su estomago se estrujaran, haciéndolo volver a acercarse.
-Permiso...-le dijo, dejando escasos centímetros de distancia entre sus caras y cuerpos.
Enseguida, introdujo sus frías y blancas manos bajo su polera, palpando la calidez de su cuerpo, la inminente atracción corporal, examinando cada detalle, mientras sus ojos se mantenían fijos en los ajenos-.
Aquel contacto hacía que el peliazul se sonrojara extremadamente y que ciertas cosas no adecuadas pasaran por su mente.
-No me convence para nada. (Está lleno de lesiones y heridas...) –le dijo, sacando las manos-No te preocupes por mí; por ahora, preocúpate de descansar. –Agregó, tomándole el rostro e inclinándolo un poco- Mañana, todo habrá sido un mal sueño. – Luego de estas últimas palabras, endureció levemente su mirada, concentrando su mente en algo específico que Horo ignoraba.
Y poco después, el último dormía profundamente.
--------------------------------------------------------------------------------
Abrió lentamente los cansados ojos; veía todo borroso y sufría de una resaca monumental. Distinguió una figura sentada en la ventana, justo delante de la luna creciente. Esto último le hizo constatar que aún era de noche.
Se incorporó como pudo y descubrió que se trataba, gracias a Dios, de la figura del castaño, que miraba hacia afuera con aire melancólico.
-Hao...- le llamó, somnoliento, a media voz-.
-Despertaste.- murmuró, volteándose hacia él y esbozando una sonrisa que moría en su mirada.
Horo-horo estaba acostado en una cama ajena que, se dio cuenta, era la de su amigo. Se encontraban en su departamento y luego de observarlo brevemente, constató que el Asakura no había ni pensado en dormir.
-Mi cabeza me está matando... –se quejó, tomando la última con sus manos.- No recuerdo nada de lo que sucedido ayer… ¿Qué hicimos? Y¿Cuándo llegamos, eh?
- ¿Hablas de ayer?
-¿"Ayer"? Espera un momento…¿A qué te refieres?
- No te entiendo.
- ¿Qué hora es?
-Son las ocho y media.
-¿De la mañana?
-Mira el cielo, Hoto-hoto ¬¬ ¿Tú, qué crees?
-¿¡De la noche!? O.O
- Obviamente u.uU
-Pero… ¿Cómo…?
-Simple: bebiste tanto, ante noche, que no recuerdas nada; has dormido todo el santo día y si no fuera por tu pulso y respiración normal, habría creído que estabas muerto
- Veamos… Tú… me llevaste a ver a aquella chica… - Hao asintió con la cabeza, sin comentar nada de la efímera sonrisa que, durante pocos instantes, se asomó en el rostro de su amigo.- y luego, fuimos al cementerio…
-Y desde ahí, no recuerdas nada porque tomaste mucho...-se apresuró a decir algo molesto y levantándose de donde estaba, para dirigirse hacia la puerta-.
- Y… ¿Cómo llegué hasta aquí?
-Pues...-comenzó, deteniéndose en el marco de la puerta, sin girar a verlo.- Yo te traje…
-¿Qué¿Tú¿¡Pero cómo¿¡Me cargaste en brazos hasta aquí!?- interrogó, anonadado, mientras Hao salía de la habitación.
-¡Já, sueña! -le gritó el pelilargo, en respuesta, desde la salita- A penas pude con tu mole hasta la salida del cementerio; luego, llamé un taxi.
- O sea, que me tiraste dentro de un transporte público completamente ebrio y diciendo quizá qué cosas…
-Síp.
-Eres lo peor ¬¬U
-Tranquilo...nadie dijo nada...-dijo sacando un frasquito de la alacena, movimiento que hizo que la manga se le bajara y dejara ver cierta herida en su brazo izquierdo...que, pese a la jaqueca, al peliazul no se le pasó por alto-.
-¿¿Qué tienes en el brazo??
-¿Mm?
- ¡Esa herida!
-¿Cuál?
- ¡Esa! – repitió, apuntándola.
-¡Ah, esta herida!- exclamó, mirándose el rasguño como cara de gran descubrimiento No es nada n-n
-No se… ve como nada.- replicó, acercándose para verla mejor.
Sin embargo, acto seguido, el peliazul presenció el movimiento más rápido de su vida: en un dos por tres, Hao había quitado su brazo lastimado del alcance de las manos examinadoras de Horo.
- Te dicen que no es nada; deja de preocuparte tan tontamente.- reclamó, visiblemente molesto y con un semblante ligeramente angustiado.
- ¿Sabes? Estoy seguro de que te sucedió algo.
- ¡Wow, azulito, descubriste América! – se mofó, palmeándole sin fuerza la cabeza.
- ¡Y ya sé lo que es!
- Eh… ¿Enserio? – inquirió, no muy convencido.
- ¡¡Sí!! – a continuación, viéndolo con reproche, Horo se sonrojó conforme hablaba.- ¡¡Anoche te aprovechaste de mi borrachera!!
- ¿¡Qué est..!?
- ¡¡Abusaste de mí, maldito pervertido!!
-¡¡Por supuesto que no, idiota!!
-¡¡Es inútil negarlo, lo veo en tus ojos!!
-¡¡ Te dicen que…!
- Por Dios, por Dios, por Dios… - repitiendo una y otra vez lo mismo, desesperado, Horo se haló los cabellos, dando vueltas sobre un mismo punto.
- Cierra la boca. Te dije que no pasó nada de eso y si me escuchas…
- ¡Cielo santo, Virgen santa, Dios santo, Espíritu santo…!
-JODA!! TE DIGO QUE TE CALLES!-. (Joda invento genérico de joder xD)
-Yo sabía que sentías cierta atracción por mi Hao, pero no esperaba algo así de tu parte y…
- ¡¡TE DIGO QUE ESO NO FUE LO QUE PASÓ!!- gritó, completamente harto, tomándole el brazo para obtener su atención.
- ¡¡SUÉLTAME, VIOLENTO SEXUAL¡NO ME TOQUEEEEES!
- ¡¡NO DIGAS ESTUPIDECES!!
- ¡SÓLO DIGO LA VERDAD¡Yy SUÉLTAME, ABUSADOR DE AMIGOS!
- ¡¡Suficiente: estás…!!
Knock.
Knock.
Knock.
- …
- …
- ¿Estás esperando a alguien, Hao? – quiso saber Horo-horo, abandonando su papel de chico abusado.
-No, que yo sepa.- haciendo lo mismo, el castaño fue a abrir.- ¿Quién será…
Abrió la puerta y se halló frente a una mujer alta y rubia, de piel blanca, ojos claros y larga y abundante cabellera, elegantemente vestida y dueña de una serena expresión. En conjunto, una mujer atractiva.
- … Hola… - saludó, a penas, el pelilargo, prácticamente babeándose sobre la entrada. Claro que la recién llegada no se inmutó, puesto que su atención se había centrado justo detrás de quien le acababa de abrir.
-Tú debes ser el joven Hao.- declaró, sonriéndole tenuemente y luego, mirando a Horo.- Y tú, el joven Horokeu.
- ¿Sabe mi nombre? – se preguntó, casi a sí mismo, el segundo aludido, impresionado.
- … -y una sonrisa, distinta a la anterior, que adornó entonces el delicado rostro, fue su única respuesta.
-Pase usted...-se apresuró a decir Hao, haciéndose a un lado.- Está en su casa...
-Tal como pensé: es usted muy confiado, joven Hao. Pero, no se preocupe; no es mi intención entrar, sólo vengo a hacerle una proposición a su camarada.
- ¿Yo¿A mí¿De qué?
- Simplemente, puedo informarle que se trata de trabajo. El jefe quedó muy impresionado con la demostración de ayer.
Aquel comentario hizo que Hao desviara, inmediatamente, la entre sorprendida y molesta mirada, de Horo hacia la mujer.
Por su lado el peliazul luego de meditar un rato, recordó la locura que había hecho la noche anterior sobre aquel escenario, viniéndosele de inmediato los rubores al rostro.
-Yo... Jeje… B-bueno, es que… -balbuceó, mirando al suelo con los ojos muy abiertos y una semi-sonrisa abochornada.
- No es necesario que responda ahora... De todos modos, lo estaremos esperando. -la mujer se volteó con la intención de retirarse, mas la detuvo el llamado del castaño-.
-¡¡Espere¿Está diciendo que quieren que Horo trabaje en ese burdel?
- Bueno…, ésa no es decisión mía, joven. Si él así lo quiere, las puertas están abiertas.- le guiñó un ojo al ainu- Muchas gracias por su hospitalidad, joven Hao. ¡Ah y por cierto...! No haga esperar mucho al jefe...-miró hacia la ventana de la salita- Él suele abandonar cuando está la luna llena- y con una sonrisa tranquila, se retiró, cerrando la puerta tras de sí.-.
- ¿...Qué fue todo eso...? –Se preguntó el peliazul, sin lograr procesar, aún, la información-.
- ¿Piensas ir?- quiso saber el pelilargo, dirigiéndose hacia la cocina y en verdad, no se le veía muy a gusto-.
-No creo, no... No lo sé... – replicó Horokkeu, con la mirada perdida.
-Bueno, una cosa es clara.- declaró su amigo, dirigiéndose, con una taza de café, hacia la sala.
- ¿Eh?
-...-dio un sorbo a su café mientras se apoyaba en el marco, indiferente. Incluso, frío. - Tienes sólo hasta la luna llena.
Los negros e inocentes ojos del peliazul se dirigieron a la luna creciente, casi nueva que se formaba en el firmamento.
Mientras que unos ojos dorados, pertenecientes a un apuesto chicos, observaban el mismo y brillante astro.
"Ese día, Fausto...me ausentaré por un buen rato..."
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Y? qué tal? Mejor que el anterior? eso espero. sólo les digo que espero con ansias sus rw y por si alguien duda aquí está la traducció de Misa's song (está lo mejor traducida posible):
Ten cuidado, dios te observa
No te encierres en un oscuro callejón
Aunque camines solo el siempre te ve
Él lo sabe, cuéntale tus pecados.
Díscelo, aunque si no conoce tu rostro...
Pero...qué estoy haciendo?
Si las puertas del cielo ya se han cerrado para mi...
