AQUÍ EL PRIMER CAPITULO DE "EL RASTRO DE TU SANGRE EN LA NIEVE" ESPERO QUE LES GUSTE Y QUE LOS DISFRUTEN, (JACK FROST ES PROPIEDAD DE DREAMWORKS) (ELSA ES DE DISNEY)


(CAPITULO 1)

Seguía con la mirada hacia el techo, recordando las escenas de mi vida pasada con una tristeza que me mataba como mil cuchillas atravesando todo mi cuerpo. El fingir mi muerte para que mi padre no me volviera a buscar, desaparecer de las vidas de quienes tanto quería era necesario para mantenerlos a salvo, no fue sencillo. "William" pensé. Supere y acepte el que te hayas ido, pero no estaré tranquila hasta vengar tu muerte, jure desde el día en que supe que tu vida se había apagado, que aquel desgraciado pagaría por lo que hizo.

De pronto, sin mover ni un solo musculo, percibí la respiración de alguien en el cuarto, no era mía, al igual que también escuche el rose de unos cabellos en los hombros de aquella persona que se encontraba ahí, pero al distinguir el aroma que emanaba en el cuarto supe de quien se trataba y puse una cara de disgusto.

-Sabes, hay algo que se llama puerta, ¿no podrías intentar usarla?—dije con un tono molesto

-Parece que alguien no está de buen humor-dijo Elizabeth quien se encontraba en el marco de mi ventana abierta. Como siempre llevaba unas botas grandes de cuero con tacón alto, y unos jeans negros, una blusa con cuello de tortuga, color gris con mangas largas y un saco de invierno que le llegaba hasta la mitad de las piernas, con sus cabellos rojizos y rizados cortados desde sus hombros, ojos color azul que enamoraba a cualquier hombre, y la piel pálida.

-Si se trata de ti, no sé por qué te sorprendes- exclame fríamente. Me molestaba su presencia aunque a ella no le importaba-Traidora

-No soy ninguna traidora, no importa cuántas veces lo digas Victoria, yo sé muy bien lo que hice, y fue por tu bien, lo sabes –me decía con tranquilidad. Elizabeth se veía de unos 28 años de edad, cuando paso 270 años de ser vampira, era muy sabia tenía que admitirlo, pero a mí no me convencía la razón de que dejara vivo al asesino de William

-A qué has venido- dije poniéndome de pie, dándole la espalda camine hacia el tocador donde veía la imagen de Elizabeth en el espejo, mirándome desde la ventana con una mirada seria-Héctor te mando ¿verdad?

-No- se acercó a mí y puso su mano en mi hombro derecho-solo quería verte

-Bien ya me viste, ahora vete-No me gustaba la forma en que yo trataba a Elizabeth, sabía muy bien que ella me quería ayudar, pero realmente me dolió el haberme detenido por lo que iba hacer. Me quede en silencio unos segundos, me calme y le ofrecí una disculpa a la que respondió con una sonrisa.

-¿Y por qué tu mal humor?, creí que estarías feliz de regresar – me dijo acariciándome el cabello, mientras yo veía mi reflejo. La Victoria de hace 150 años había desaparecido, pero no del todo, podría decirse que solo del aspecto y un poco en el descontrol de emociones

-Me descuide e hice algo tonto, pero luego te cuento, ahora solo quiero concentrarme en el instituto, -suspire-¿enserio tengo que ir?

-No hay opción, Héctor y otros concejeros de la orden creen que sería bueno integrarnos al mundo de los humanos, es por eso que se formó el instituto, con los mejores alumnos de las escuelas más caras del mundo…-Elizabeth se sentó en la orilla de la cama mientras yo veía por la ventana

-Si ya se, y que vampiros y humanos convivan, claro… sin que los mortales se enteren con quien están tratando, ya sé que esto ayudara al mundo con las habilidades que tenemos-dije terminando el mismo discurso que ella me daba cada que yo tenía que ir a ese instituto.

-Exacto… bueno me tengo que ir, cuídate y por favor no te metas en problemas- dijo saliendo por la ventana

"La que debería no meterse en problemas eres tu Elizabeth, ¿cómo se te ocurre brincar desde el segundo piso?" pensé, con una sonrisa de lado

"esta calle es tranquila, además yo si me cuido que no me vean llorar"Esas palabras sonaban en mi cabeza, Elizabeth le encantaba adentrarse en la mente de cualquiera, sobre todo en la mía, esa era su habilidad como vampira. "Tranquila no le diré nada a Héctor" aunque yo estaba muy lejos, ella podía leer mi mente e infiltrarse para comunicarse conmigo

Pasaron los 3 días, y no había salido de mi habitación, me la había pasado leyendo y preparando mis cosas para ese mismo día en el que volvería al instituto después de varias décadas.

Decidí vestirme con una unos jeans de mezclilla, una blusa color azul cielo con las mangas dobladas a la mitad de mis antebrazos, y unas botas de cuero con tacón no muy alto, no sabía cómo peinarme, después de unos segundos me hice un moño y deje caer algunos de mis cabellos rizados y puse mi flequillo de lado junto a un riso más grande, tenía años que no me peinaba así.

Me puse un suéter blanco y un saco de invierno y por ultimo mis guantes preferidos en blanco y negro que no cubrían mis dedos. Tome mi mochila y aguarde todos los libros que Elizabeth me dio hace unas semanas. Al bajar sonó el timbre de la casa y me dirigí para abrir, mi cuerpo se tensó al ver quien era

-¿Estas lista?

-De nuevo… ¿Qué haces aquí Héctor? Creí que ya estarías en el instituto, señor director – dije en tono burlón

-Ya que vivo cerca de ti, pensé que talvez quisieras que te llevara

-¿Y de cuando aquí yo quiero que tu vengas y me ofrezcas un aventón?–me recargue en el marco de la puerta e hice una sonrisa de lado esperando a que respondiera, pero se quedó mudo y puso una cara seria

-¿Bienes o no?-pensé que se iría pero solo se quedó parado imitando mi postura, después de unos segundo acepte y me dirigí a su auto blanco, me puse el cinturón de seguridad y luego puse los ojos en blanco.

Héctor no dijo nada durante todo ese tiempo, al llegar me dio un papel donde estaban anotadas todas mis clases primero tenía Geometría en el salón 323 del segundo piso, deje mi saco y mi suéter en mi casillero y camine a paso lento, al entrar me encontré a una mujer de mediana edad indicándome que pasara, nos enseno unas operaciones que yo respondí instantáneamente, apenas las leía y ya tenía la respuesta en mi cabeza, mi lápiz se movía a toda velocidad sobre el papel y termine en solo 10 minutos.

Me quede sentada y cerré los ojos, sentí la presencia de dos vampiros, eran hombres, estaba sentados en el fondo del salón mirando con atención a la maestra.

Al terminar la clase mire mi horario y me tocaba música "Demonios" pensé, yo era muy mala en música y Héctor lo sabía "Me las vas a pagar Héctor"

Al casi entrar al salón de música choque con alguien y me hizo caer al suelo dejando caer mi libro de dibujos que siempre llevaba en la mano. Mi cabeza estaba un poco desorbitada pero al recuperar la vista mi cuerpo se puso tenso y mi respiración se agito

-¿Estas bien? Perdóname no te vi-dijo el chico. ¡Oh por dios! Era el peliblanco que me encontré en el parque y que me vio llorar ¿Qué estaba siendo aquí? ¿Me estaba siguiendo? "No seas tonta Victoria ¿Cómo se te ocurre tan semejante estupidez?" era obvio que estudiaba ahí. El extendió su mano y mi mano sin que yo se lo ordenara la estrecho con la de él y me ayudo a levantarme, yo aún seguía en shock, jamás creí que lo volvería a ver. Él se agacho y tomo mi cuaderno de dibujos y me lo entrego- Aquí tienes, discúlpame nuevamente

Luego de unos segundos reaccione- Ah… si g-gracias- lo tome y rece porque no me reconociera, estuve a punto de irme cuando…

-Oye, a ti te conozco ¿no eres tú la chica que vi en el parque hace unos días?-¡Maldición!

Me quede paralizada y no dije nada, solo lo ignore y me adentre a mi salón. De lejos escuche su respiración y el sonido de los latidos de su corazón. Al sentarme en una silla, me tape la cara con ambas manos y puse mis codos en mis piernas. Pero luego escuche como el albino venia y se sentaba a lado mío

-¿Te importa si me siento aquí?-dijo tratando de que lo volteara a ver, yo solo negué con la cabeza y me gire un poco para no verlo.

Al empezar la clase el profesor dijo que tomáramos un instrumento con el que nos sintiéramos cómodos, yo no sabía que elegir, pero al final me decidí por el violín, con 150 años de no morir uno diría que sería una maestra en este instrumento, pero la verdad es que soy un asco, me sabia algunas canciones, pero no era muy buena. Vi como el albino tomaba una guitarra y empezaba a tocar los acordes suavemente asiendo que nadie escuchara, pero yo oía perfectamente, era una melodía hermosa, miraba como sus manos tocaba las cuerdas ágilmente, el noto que lo miraba, me observo y me dedico una sonrisa que al instante se la devolví, pero rápidamente desvié la mirada.

Luego de la clase era mi descanso, podía ir a la biblioteca o ir a almorzar, pero preferí la primera opción. Di unos pasos para alejarme del salón pero sentí como alguien rápidamente se acercaba a mí

-Disculpa, pero no me has dicho tu nombre- al voltearme me encontré con esos ojos azules que me dejaban paralizada-perdón, que grosero soy… em, mi nombre es Jack mucho gusto- dijo extendiendo su mano en señal de saludo

-Y-yo eh… em…- "¿Qué te pasa victoria de cuando aquí eres tímida? … ¡REACCIONA!"-Mi nombre es Victoria- dije al fin estrechando la mano del chico, suerte que tenía mi guante si no se percataría de mi piel fría

-Victoria, bonito nombre- me sonroje, pero luego volví a la realidad, yo no podía tener ningun contacto con humanos, Elizabeth me lo advirtió y tenía razón en ello –Oye, no te molestes por preguntarte pero, ¿Tienes alguna enfermedad que te haga llorar sangre?- Rápido recordé el incidente y quería evitar ese tipo de platica- Aunque no lo creas, si me preocupo un poco el estado en el que estabas

-No tienes por qué preocuparte, para ti yo soy una desconocida. La pregunta que yo te tengo es... el porque decidiste ponerme tu saco de invierno?-Le dije en un tono serio que hizo que Jack se pusiera un poco molesto, yo quería desviar el tema sobre mi

-Perdón por ser amable y tratar de protegerte del crudo invierno, no sé cómo estabas vestida así cuando uno podría morir de frio a esas temperaturas- exclamo con un tono enojado.

-No tengo nada que decir, excepto darte las gracias por el gesto pero no era necesario- me di la vuelta y camine por los pasillos dejando atrás al albino con la respiración agitada. No podía acercarme a nadie que no fuera un vampiro y eso me hacía sentir triste. No fue justo la forma en que trate a Jack, pero no tenía opción. Sentía como las lágrimas empezaban a fluir, pero luego las contuve.

Las clases pasaron y cuando terminaron me dirigí a la salida, pero me detuve al ver como el albino besaba a su novia, era muy linda lo tenía que admitir, ella me daba la espalda y él estaba frente a mí, rápido se despegó de ella y logro ver que los observaba, yo solo desvié la mirada con seriedad y pase al lado de ellos directo a la salida. Al llegar me recargue en la pared y suspire.

Fui al parque donde me encontré a Jack y recordé como me vio con la lágrima de sangre que tenía en mi rostro, su expresión era de terror, y no lo culpaba.

-Hola- escuche una voz masculina detrás de mí y la reconocí al instante

-Hola Héctor- dije mirando hacia una dirección al azar con ojos decaídos-¿qué haces aquí?

-Un "¿Cómo estás?" o "un gusto verte" no estaría mal

-Sabes como soy yo, no sé porque sigues esperando ese tipo de reacciones en mi- sentía como él se sentaba al lado mío y yo me alejaba un poco de él deslizándome por el banco

-Aún tengo la esperanza de que la Victoria que conocí regrese

-Pues qué bueno que eres vampiro, porque esa Victoria jamás llegara- había conocido a Héctor meses después de mi transformación, él fue mi instructor y mi guía desde entonces, aclarándome todas las dudas que tenía en mi mente. Lograba desesperarlo con mis preguntas de niña chica, pero siempre se calmaba- murió, y jamás volverá, ya que la convirtieron en algo que nunca pidió y no le han dicho por qué-mis lágrimas empezaron a brotar y a derramarse, suerte que nadie se encontraba en ese lugar

Estuve a punto de limpiármelas, pero sentí como Héctor lo hacía por mí con un pañuelo negro. Al casi terminar reaccione y tome sus manos delicadamente y las aleje de mi cara.

-Gracias-dije con una mirada seria- y dime, a que has venido, y no me digas que a verme porque esa escusa ya la tiene Elizabeth

-Aunque no lo creas, a eso vine, vi cómo le hablabas a un chico del instituto ¿Por qué no dejaste que se acercara a ti?- dijo mirándome y yo solo ponía los ojos en blanco

-No quiero que ningún humano se acerque a mí, no después de lo que paso con William –Al decir el nombre de mi amado William empecé a sollozar y me habrase a mí misma- No quiero que vuelva a pasar- sentí como los brazos de Héctor me rodeaban y me abrazaban ¿Qué se traía entre manos? Jamás me había abrazado y menos de esta forma. No pude más y correspondí el abrazo-Porque me paso esto Héctor, que hice para merecer esta "vida"

-Eso también me pregunto yo, escucha sé que dije que no tenías que estar con humanos, pero ahora me doy cuenta en la soledad en la que estas, deberíamos descartar esa regla-

-¿A qué te refieres?-estaba confundida, no se a donde quería llegar con esto

El solo movió levemente la cabeza a una dirección y me di cuenta que señalaba a Jack quien estaba sentado jugando con una bola de nieve en las manos, parecía aburrido. No me había dado cuenta de la presencia del albino hasta ahora

-Héctor yo…

-Anda ve con él, no tengas miedo, pero lo que te aconsejaría es que te alimentaras antes cada que lo veas en la escuela- me sonroje ante ese consejo, lo mire molesta y él se empezó a reír, se levantó y estuvo a punto de retirarse pero rápidamente se me ocurrió algo

-Oye Héctor- le grite y le lance la bola de nieve que hice en solo 3 segundos

-¿Qué?- no pudo decir otra cosa ya que su cara se quedó llena de nieve-¡Oye! ¡¿Qué te pasa?!

-Esto es poco de lo que te mereces por meterme a clases de música cuando sabes que soy un asco en eso-dije riéndome y alejándome de el con una sonrisa

-Está bien, acepto las consecuencias- dijo dedicándome una sonrisa que yo extrañamente le devolví

Luego de eso me dirigí a Jack un poco nerviosa ¿Qué le diría? ¿Y si aún estaba molesto con lo que paso mañana? ¿Tenía que hacerlo? Vio como me acercaba a él y dejo de jugar con la bola de nieve y me miro extrañado

-Hola- dije tímidamente

-Hola-solo sonrió levemente y me sostuvo la mirada

-Yo… quería disculparme contigo, de cómo me comporte hoy en la mañana, es solo que me puse nerviosa, lo que viste ese dia es algo que nadie sabe de mí, es una enfermedad…- yo estaba jugando con mis manos por el nerviosismo y Jack solo me regalo una sonrisa amplia, me tomo una mano y la acaricio con su pulgar

-Tranquila, no muerdo, y también yo me quiero disculpar, no debí preguntarte acerca de eso- dijo tranquilizándome de una forma que yo no podía entender

-Aun así, gracias de verdad por el gesto de tratar de protegerme del frio, es muy caballeroso de tu parte, pero ¿Por qué lo hiciste?-dije mirándolo a los ojos, quería ver si decía la verdad

-Pues, te vi abrazada a ti misma, y el frio estaba muy horrible ese día, c-creí que estabas perdida o no tenías donde ir, así que quise ser amable y tratar de acobijarte… creerás que es muy arriesgado hacer eso, pero a si soy – estaba muy nervioso, podía escuchar los latidos de su corazón muy rápidos y su respiración agitada, presentía su miedo, miedo a como yo reaccionara ante la acción que hizo

-Me parece algo arriesgado sí, pero es un gesto muy lindo a la vez, muy pocos se atreverían a hacer eso- dije dedicándole una sonrisa- pero la verdad es que el frio no me molesta, invierno… es mi estación favorita, y adoro jugar en la nieve de vez en cuando

-A mí también, adoro sentir la briza fresca y los copos de nieve en mi cara- dijo mientras cerraba los ojos y se recargaba hacia atrás

-¿A si?- lo mire maliciosa y tome nieve en mi mano y se la arroje en la cara- ahí están tus copos- y me empecé a reír

-¡Hey! Me las vas a pagar- Jack tomo nieve, la hizo en una bola y me la arrojo, pero logre esquivarla

Empezamos una guerra de nieve, jugamos por una hora, al final yo me despedí de el en un abrazo y el me correspondió.

-Te veré en el instituto, cuídate Victoria- se sacudió la nieve y empezó a caminar al lado opuesto de donde yo vivía

Yo solo le sonreí y me fui. Hacia tantos años que no me divertía así. Sentía como otra vez me sentía viva, Jack logro hacerme sentir parte de este mundo.

Miraba con una sonrisa hacia delante, pero de pronto… lo vi, vi al asesino de William ¿Qué hacía aquí? ¿Cómo logro encontrarme?, estaba mirándome desde lejos con esa sonrisa que me hacía enfurecer, mis músculos se endurecieron en segundos, mi corazón latía furioso, sentía como la carne de mis encías comenzó a abrirse, y mis colmillos fueron a enterrarse en mi labio inferior.

CONTINUARA…


Y HASTA AQUÍ EL CAPITULO UNO DE ESTA HISTORIA, ESPERO Y LES AIGA GUSTADO, Y NO SE PEOCUPEN QUE ELSA APARECERA EN EL SIGUIENTE CAPITULO, SI LES GUSTO NO OLVIEN PONERLO EN FAVORITOS Y DEJEN SUS REVIEWS… QUE POR CIERTO…

NASTINKA- Realmente piensas igual que yo :) no eres la única con ideas locas que en realidad son muy buenas, gracias por leer el fic, y tranquila que estoy segura que quedaras complacida con el final, otra vez gracias por las ideas las tomare en cuenta ;-)

JELSANATICA- Enserio te creo capaz de todo si no vez JELSA, me das miedo hahaha pero de igual forma gracias por leer y espero el siguiente capítulo te guste

SILENT23- Gracias por leer y ojala y te guste este capítulo :)

GRACIAS POR LEER, NOS LEEMOS PRONTO CHAO!