Advertencia: tanto los personajes como las situaciones son propiedad intelectual de Cassandra Clare.
Espero sea de vuestro agrado, de lo contrario, lamento las molestias.
¡Gracias por leer y, como siempre, cualquier crítica es bien recibida!
Maia Roberts
Dolía. Los gritos inundaban su mente, llenando todo su ser, huesos que se partían bajo la luna, piel quebrándose, abierta a un anochecer incipiente. Todo su cuerpo se convulsionaba, su alma expirando en lamentos mientras una fuerza imponente se apoderaba de ella y la obligaba a aullar, a retorcerse sobre sí misma, envuelta entre sábanas que la ahogaban, que la hacían tiritar.
No podía creer que lo que estaba sucediendo fuera cierto, que él la hubiera transformado en algo totalmente fantasioso, pero sus ojos fijos en sus pupilas le hablaban de odio, de locura, de propiedad. Le había dicho que era suya y la había marcado como su posesión, oscuro y deseoso por tenerla como compañera cuando entre ellos las palabras habían muerto. La había atacado y por ello ahora pagaba el precio del dolor sobre su carne, la demencia de verse convertida en algo aterrador, la verdad abriéndose paso entre la inconciencia a la que se dirigía, las fuerzas expirando entre gruñidos, quejas que en su mente tenían sentido pero que morían al salir de sus labios, dejando sólo llantos lastimeros de dolor.
