CAPITULO II. EL RENACIMIENTO

-ALBUS! ERES TÚ…COMO…ERES UN FANTASMA….UNA VISIÓN….UN RECUERDO….

-Tranquila Minerva…soy corpóreo, vez –y toco su cara sin atravesarla-, no soy tampoco un recuerdo atrapado porque de ser así significaría que cree un horrocrux, ¿me imaginas matando a alguien para realizar magia negra? Sé que están sorprendidos pero todo tiene explicación y responderé a todas sus preguntas. Remus algo que decir…

Remus Lupin se encontraba parado de frente apuntándolo con su varita, era un miembro de la orden y no confiaba en nada tan fácilmente, aunque fuera la imagen del director. Él tendría que dar muchas respuestas antes de que relajara su posición. Pero no era el único. Harry Potter hacia exactamente los mismo, él lo había visto morir y esto parecía un engaño.

-Dinos Albus como se supone que regresaste, ni la magia puede revivir a los muertos-preguntaba el licántropo-

-Es que en realidad no morí Remus, solo pareció así porque debía ser así. Cuando la maldición del anillo me toco Severus se encargó de buscar alguna manera de eliminarla, solo había logrado contenerla, pero ustedes saben que él es una gran conocedor y estudioso de la magia oscura, además de muy obstinado en conseguir algo si se lo propone. Sabíamos que mi muerte fue encargada, y yo le pedí que llegado el momento me matara antes de que la maldición de Draco lo hiciera, no quería condenar su alma. Claro que mi muchacho no estaba feliz con el encargo, así que decidió sin consultarme, buscar la manera de cumplir con la misión de Voldemort y salvarme. Sí, magia oscura extremadamente poderosa fue lo que uso. Cuando la maldición asesina me tocara mataría mi alma, eso es lo que hace, pero no fue mi alma lo que destruyo, fue un trozo de otra dada voluntariamente en sacrificio, que como un escudo protegía la mía.

-Pero yo lo vi caer, estuve junto a su cuerpo, lo enterramos, no respiraba y un cuerpo muerto no se preserva se desintegra, y entonces como es que está aquí. No lo creo esto es una trampa.

-Harry querido estamos hablando de Severus Snape quien ha sobrevivido a lo impensable, crees que esos pequeños detalles no los tomo en cuenta; ¿el mejor pocionista del mundo sin saber cómo conservar un cuerpo y como dice en sus clases, retrasar la muerte?. El detuvo la muerte de mi cuerpo, me dio a tomar durante meses diversas pociones que invento, uso complicados hechizos, y al momento de… liquidarme la unión de ambas cosas logro el efecto deseado; protegerme de la caída y conservar mi cuerpo hasta que mi alma pudiera habitarlo otra vez.

-Pero dijo que la maldición no lo mato, entonces si no toco su alma, que paso.

-Ah si… no lo explique. Una maldición tan poderosa no puede dejar de tener sus efectos, así como al rebotar en Harry expulso a Voldemort de su cuerpo, a mí me dejo fuera del mío, incorpóreo, no estaba muerto ni vivo, mi alma estaba como mi cuerpo conservada, pero toda alma necesita estar en un lugar, así que termine en el limbo. ¿Les dije de quien era el trozo de alma dado en sacrificio?

-Snape – dijo Harry- fue el cierto, pero como lo hizo

-Sí, mi pobre muchacho hizo otro sacrificio por mí. Recuerdas el sacrificio de Colagusano en el cementerio para su señor Harry.

-Corto su mano y la arrojo en el caldero, magia negra antigua.

-Exacto, magia negra antigua que Severus investigo y si no supongo mal, de allí saco la idea para hacer que yo sobreviviera. Verán, ustedes solo han oído de división del alma para crear horrocruxes a través del asesinato, pero existe un poderoso conjuro que utilizaban antiguos reyes que eran magos para que sus más fieles servidores les entregaran parte de ella, era voluntario y quienes lo hacían se sentían orgullosos de servir a su señor para tales fines, era la manera de asegurar su forma de vida de dominación sobre los más débiles, era una vida corrompida por todos los pecados imaginables, pero era la que predominaba en esos tiempos y nadie quería que terminara. Era magia negra pura y poderosa que permitía que los reyes no pudieran ser destruidos por sus oponentes y al mismo tiempo conservaban sus cuerpos de manera incorrupta. Quienes la daban seguían viviendo aun con el precio de tener un alma mutilada, pero era imperceptible para ellos, porque estando carcomidos por la sed de poder, de la riqueza, de la dominación y de la lujuria, simplemente no notaban la usencia del faltante.

-Pero si Snape toco su alma con magia oscura y se la entrego, esa magia también lo toco a usted y deberían estar ambos corrompidos por ella.

-Probablemente sería así Arthur si no fuera por un pequeño detalle, les dije que los voluntarios lo hacían solo por seguir teniendo poder y mantener su vida corrupta, ya ellos estaban tocados por el mal solo por la clase de existencia que llevaban, pero….. La magia que realizo Severus no pudo corromper su alma porque él no lo estaba haciendo para ganar algo a cambio; lo hizo por amor, por un bien mayor, solo para salvar a otro ser, solo por eso y fue lo que nos protegió a ambos. Recuerdas que te salvo cuando eras un bebe, que lo hizo –lo dijo mirando a Harry-

-¡El sacrificio de mi madre, su muerte por la mía, su amor por su hijo….magia blanca antigua y poderosa!

-Correcto, la magia blanca puede vencer cualquier oscuridad si se realiza por amor, de corazón, Severus no lo pensó, estaba dispuesto a vivir mutilado, a correr el riesgo de ser infectado, solo para que sobreviviera, solo para que los planes se llevaran a cabo, solo para asegurarnos de que tu Harry, pudieras vencer y vivir. El sacrificio que realizo no fue solo por mí, también lo hizo pensando que tú me necesitabas a tu lado, también lo hizo por ti.

Harry sentía un nudo en el estómago, esto era solo otra cosa que agradecer al profesor, cuanto dolor había soportado solo por protegerlo; la lista de cosas por decirle a Snape crecía minuto a minuto, mientras más sabia, más le debía. Paso de ser su enemigo, a ser su guardián y protector, y ahora su mente sosegada y sin odio había sacado a relucir pequeños recuerdos de un hombre huraño que, de tiempo en tiempo se veía pasar por su vecindario de Privet Drive. Hasta de niño el condenado lo cuidaba, y también recordaba ahora que gracias a ese extraño que tanto miedo inspiraba se había librado de unas cuantas golpizas de su primo en la calle, porque al intentarlo ese hombre de mirada de miedo, lo había visto fijamente con la desaprobación marcada y la ira traslucida en sus facción y Dudley aterrado, lo había dejado ahí para correr al refugio de su casa. Antes no lo había identificado como su profesor, algunas veces pensaba que le recordaba vagamente a alguien, pero es que Severus Snape, sin su ropa negra, vestido muggle y más joven, era fácilmente confundible con cualquier otro. Excelente espía que podía disfrazarse y pasar desapercibido, ese era su trabajo y lo hacía a la perfección.

-Hasta ahora la historia es muy bonita Dumbledore pero sigues sin responder cosas importantes –Kingsley no relajaba su posición ni un milímetro su varita firme no dejaba de apuntar directo al corazón-

-Kingsley tiene razón, por cierto, mí en hora buena por tu nombramiento como Ministro de Magia, no hay nadie mejor para ocupar ese cargo.

-Como sabe de las cosas que han ocurrido si no estaba aquí, no se me pasó desapercibido que habla de Snape en presente y según sus planes no estaba contemplado que sobreviviera, aparte de otros detallitos

-Tú siempre fuiste el más detallista y observador Remus. Desde el limbo pude observar todo lo que les acontecía, no podía intervenir directamente, pero si me podía comunicar.

-Como que comunicar…

-El retrato Arthur… mi retrato. Podía proyectarme solo hay, para hablar con Severus y seguir con los planes.

-Hablando de detalles, cuando Voldemort me maldijo en el bosque quede inconsciente, pero no morí ni salí de mi cuerpo, porque yo no y usted sí.

-Bien veo que han estado prestando atención. Estas seguro Harry que aunque seguías respirando no abandonaste tu cuerpo en ningún momento, o solo olvidaste nuestras conversación.

-¿Que conversación Harry y cómo es eso de que saliste de ti?

-Cuando quede inconsciente sentí que flotaba y vi una luz blanca, luego me encontraba en un lugar desconocido y vi al profesor y a él llorando desollado en un rincón escondido, después entendí que era él mutilado, en ese momento no…

-Alto ahí Harry, primero que nada quien es el –preguntaba Kingsley

-Voldemort, cuando llegue ahí lo vi llorando y sufriendo, sin piel como quemado vivo, al principio no lo entendí, lo supe cuándo volví, vi su alma hecha añicos y lo que le esperaba al morir.

-Eso no nos lo contaste Harry, porque no me lo dijiste antes, soy tu amigo luche a tu lado, porque no me confiaste nada de lo que acabas de decir, es que acaso no me consideras un igual, piensas que no soy suficiente para…..

-RONALD WEASLEY ESTE NO ES EL MOMENTO PARA TUS BERRINCHES DE HÉROE

-Lo siento mamá no quise….- pero una mirada de su madre lo silencio-

-Idiota egocéntrico –decía su hermana-

-Continua Harry cariño

-Vi al Director, le pregunte donde estaba, me conto algunas cosas y luego volví

-Pero que te dijo y que te conto – Pregunto Molly-

-Detente ahí, no respondas Harry. –los ojos de Lupin brillaban por la ansiedad, definitivamente era muy suspicaz y un excelente mago-. Dinos "Albus", que fue lo que conversaron tú y Harry; porque en lo que a mí respecta, bien puedes ser alguien que robo cabellos de la tumba

-Para que alguien querría el cabello de Dumbledore

-Ronald imbécil, has tomado poción multijugo y no sabes cómo se prepara, como se nota que era Hermione la que hacía tus deberes

La cara del joven estaba tan roja como su cabello, y su rostro reflejaba la molestia de que su pequeña hermanita le hablara así delante de todos. Esta definitivamente no se la iba dejar pasar, ya vería la mocosa.

-Ya me preguntaba cuando pasaríamos de las historias a las comprobaciones. Sr. Weasley voy a tener que verme en la obligación de colocarlo en un curso de recuperación de posiciones, obviamente sus conocimientos necesitan ser afianzados y profundizados, eso claro si después de ver que no soy un impostor me quieran restituir en mi cargo. Bien, ahora en lo que estábamos.

Al llegar Harry se asombró de que yo estuviera en ese lugar, me pregunto si había muerto ya que podía verme, me pregunto por él, si podíamos ayudarlo, le conteste que no, no estaba arrepentido de sus actos y ese era su futuro. También preguntaste donde estábamos y te dije que ahora eso no era importante. Te dije que estabas en un trance y podías decidir volver o marcharte, te hable de la profecía y querías saber si el horrocrux había sido destruido, asentí y lo señale; te afirme que lo que te esperaba al volver seria duro, pero no tenías que hacerlo, ya habías hecho bastante por todos, tu contestaste que era tu deber aun con el riesgo de morir, debías intentarlo y volviste porque lo decidiste. A… era el andén 9 ¾ el lugar que escogiste para nuestra reunión, interesante lugar, espero que hayas dilucidado porque allí.

Todos miraban de uno a otro tratando de ver las reacciones en los rostros del profesor y el alumno. Si lo que decía era verdad, solo el legítimo Dumbledore podía saberlo.

-¿Es cierto Harry, todo lo que dijo fue así?

-Si Remus

-Asombroso –dijo este-

-Pero para tranquilidad de todos les voy a decir otras cosa que solo yo podría saber y terminamos de comprobar, les parece.

Silencio absoluto, todos estaban en shock

-Bien, Arthur recuerdas cuando te ibas a proponer a Molly y me pediste consejo sobre el anillo, ese aro sencillo que vistes al principio muy bonito con el rubí, rojo por Griffindor, era el que querías darle pero, te sugerí el anillo con el ópalo y te indique que sería bueno acompañarlo con un ramillete de caléndulas, eso por ser la piedra y la flor de octubre mes del….

-Del cumpleaños de Molly… -la cara de Arthur no tenía precio-

-Hablando de Molly, querida debo confesar que te mentí cuando te respondí que los adorables gemelos jamás habían intentado enviar un inodoro del colegio a su hermana como… suvenir. La verdad es que después de recibir tu carta, bien que los conoces, discretamente los vigile y sí que lo intentaron, varias veces. Espero muchachos que no se hayan lastimado mucho en cada oportunidad.

Los gemelos no podían creer lo que oían, ahora sabían la razón por la cual ningún hechizo había funcionado. Demonios, su madre los miraba como si literalmente quisiera arrancarles la cabeza, mientras los demás reían por esa interesante noticia.

-Remus, lamento haberte enviado a tantas misiones que desmejoraron tu salud; pero siempre fuiste un elemento esencial en la orden, y como te dije junto al sauce cuando ingresaste al colegio, lo que consideras una maldición puede ser algo que puedes cambiar a tu favor, ve la oportunidad en cada prueba del camino. Recuerdas el dicho muggle, si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada, creo que te lo dije. Bien que te sirvieron tus sentidos olfativos y auditivos con las señoritas del castillo.

Remus enrojecía y todos lo miraban desconcertados. ¿Qué quería decir esa última parte?

-Como le servían Albus –preguntaba una muy seria Minerva

-Verán él podía con sus sentidos aumentados digamos, oír los susurros y…. degustar el estado de ánimo de los cuerpos de las jóvenes, podía oler lo que emanaba de ellas que no se veía y que delataba su ánimo de... querer disfrutar de una compañía masculina. Además no me dirás que tener alta resistencia no es muy productivo.

Todos voltearon a ver a Remus que solo veía el piso avergonzado.

Merlín Remus con esa carita y resulta que eres un desenfrenado. Quisiera verte en acción –pensaba una nada avergonzada Ginny mientras pasaba su lengua por los labios para luego morderlos. Amaba a Harry pero agradecía que él no pudiera leer su mente, sus deseos eran altamente xxx- Y ese gesto de ella no le pasó inadvertido al licántropo, que instintivamente volteo a verla en lugar de a otros.

A su vez lo gemelos pensaban que debían mantener una seria conversación con su amigo, seguramente podría darles mucha orientación – Debemos hablar con lunático, quizás pueda facilitarnos sus servicios de rastreador-

-Albus, por merlín, como puedes decir esas cosas delante de los niños.

-Cuales niños Minerva, todos aquí ya son adultos después de enfrentar una guerra. Ya te lo he dicho, tienes que modernizarte, empezando por tus lentes. Y tu Remus deja de admirar tu calzado, no tienes de que avergonzarte, algunos de los presentes han hecho cosas mucho más atrevidas, otros quisieran tener esos dones, y así haberse evitado largas horas en las duchas de forma frecuente; te voy a dar algunos ejemplos para que….

NOOOOO, gritaron al unísono casi todos los allí reunidos, con cara de pánico. Como demonios sabia el viejo todos esos detallitos personales y cuánto. Nadie quería averiguarlo.

-Está bien creo ya todos estamos convencidos que eres tu Albus, un poco más liberal y chismoso, pero al fin de cuentas tú. –decía un muy sorprendido Kingsley por la última parte de la conversación.

-Bueno es lo que tiene ser tan viejo y haber estado en el limbo. Tienes tanta experiencia de lo vivido, y allí que puedes ver todo aprendes tanto, que ahora casi nada puede sorprenderme o parecerme vergonzoso y poco natural.

-Aja, hablando del limbo, un último detalle director, como es eso que todos tenían que creer que había muerto, porque no podía decirlo a la orden.

-Si verán, Voldemort debía pensar que estaba logrando todo lo que se proponía, era la única manera de que bajara la guardia y se relajara, para hacer el camino más fácil a los jóvenes en su misión. El verdadero dolor es algo difícil de fingir, y él lo detecta muy bien. Ni Harry ni ninguno de ustedes son tan buenos actores como para engañarlo, sin mencionar Harry que eres pésimo en oclumancia y nunca pudiste cerrar tu mente a él. Una vez derrotado ya pude regresar, porque ahora mi presencia no puede arruinar ninguno de los planes trazados. Severus me hubiera tirado de la torre otra vez, si alguna imprudencia de mi parte dañara su planificación. Es un excelente inglés, le gusta que todo suceda con la sincronía de un reloj. Bien díganme, ya nos podemos relajar o algunos seguirán apuntándome con la varita todo el día, solo por precaución.

Era cierto, ya creían en sus palabras, pero la conmoción de todos los descubrimientos los había casi petrificados. Pero al oír las últimas palabras del viejo todos comenzaron a reír se relajaron y empezó la celebración de su regreso, los abrazos y las felicitaciones por los logros, y una que otra broma, no habían olvidado las anécdotas de la comprobación. Pasados algunos minutos de euforia y alegría fue el director quien ahora los interrogaba.

-Remus, mi muchacho como esta, que saben

-Está vivo pero delicado Albus, tratan de contrarrestar todos los efectos del veneno, pero, ni siquiera saben cómo sobrevivió.

-Elaboro unas pociones para eso, necesita más suministro, hay que buscarlas y administrárselas. Deben estar en su laboratorio. Es urgente

-Pero como saber cuáles son

-Traigan una muestra, Horace puede identificarlas, háganlo ahora no hay tiempo que perder. Mientras fawkes me dará unas lágrimas para que las apliquen a las heridas del cuello. Severus pensaba que lo vería de nuevo en el limbo, antes de que el siguiera a su destino final.

-Eso quiere decir que él no pensaba salir de estas, pero y las posiciones porque

-Harry, el solo quería una pequeña extensión para asegurarse que todo saliera como debía, que tu habías entendido bien lo que debías hacer, ayudar a todos hasta el final, pero no, no pensaba vivir después; sabía que requería atenciones especiales y cuidados, ¿y quien iría a buscarlo para dárselos?. Después de todo solo era un asesino y un traidor. Quien iba a ayudarlo.

-Hermione profesor, ella trato de ayudarlo estando herido. Tuvimos que agarrarla para que lo soltara e irnos. Y cuando supo la verdad no parecía muy sorprendida, y lo primero que quiso hacer fue buscarlo aunque no sabía que estaba vivo. Ella fue quien lo encontró, lo atendió y lo trajo. Estaba muy angustiada.

Todos miraban muy fijamente a Harry por sus palabras, esa parte tampoco la sabían, solo el final de que ella lo trajo.

-Sí, la señorita Granger siempre supo ver más allá de la fachada de él. Sera muy bueno que este a su lado en estos momentos.

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Era cierto, ella estaba sumamente preocupada. Decir angustiada era quedarse corto, la palabra aterrada se ajustaba más a su estado de ánimo. Se encontraba en un pasillo del hospital próximo a la sala donde Snape era atendido, expectante a cualquier palabra, cualquier información. Ya había respondido las preguntas de lo que había visto y encontrado. Solo restaba esperar que todo siguiera bien y que toda la ayuda llegara. Sabía que las pociones que encontró eran importantes. Alguien más lo sabía bien, porque habían venido a buscar las muestras para encontrar más, si existían en los dominios del profesor. Sus amigos trataban de consolarla, habían llegado un tiempo después y le explicaron lo sucedido en el despacho del profesor. Se sorprendió pero sinceramente, no les presto mucha atención. Todos sus sentidos estaban ocupados en ver el más mínimo cambio en el semblante de los médicos. Su mente se concentraba en analizar que podía hacer, que ayuda podía brindar para mejorar la situación del enfermo.

Sentados, Ginny le agarraba un brazo en señal de solidaridad, Harry acariciaba su cabello de cuando en cuando y su novio sostenía su mano, pero no para darle ánimos, solo lo hacía en una señal abierta y una actitud posesiva de que ella era suya y le pertenecía, para tratar de restarle importancia al semblante de la joven desencajado, que no pasaba inadvertido a los allí presentes. Tal era el estado de ella, que incluso una amable enfermera, había tratado de consolarla pensando que era un familiar.

-No te preocupes Hermione, Snape es fuerte se repondrá, si llego hasta aquí no dudo que pueda logarlo, además se les he están dando las mejores atenciones. Ya Horace consiguió más de las pociones que tomo y las están analizando antes de suministrárselas. Y el propio Dumbledore ha tomado medidas enviando más lagrimas de fawkes. Tú conoces sus poderes curativos. Salvo a Harry del basilisco en segundo año. Lo lograra, trata de tranquilizarte, no puedes decaer ahora.

-Es cierto Remus, soy tonta cierto, se está haciendo todo y él no estaba tan grave cuando lo trajeron. Creo que hice lo correcto con las medicinas que le di. Tienes razón, Severus es muy fuerte, por supuesto que se repondrá. Pronto estará en forma otra vez.

Sí, ella estaba angustiada, todos lo notaban y pensaban que era extraño eso para alguien que supuestamente no tenía afectos por el profesor, que apenas tenía contacto con él, no era su amiga, y había tenido que soportar más de una burla y mucho sarcasmo, hasta el punto de que todos usaban el apelativo que él le dio en su primer año, "la insufrible sabelotodo".

Sí, todos pensaban que esa situación era muy extraña, y a nadie le pasó desapercibido que lo hubiese llamado por su nombre; y mucho menos que a los demás, al pelirrojo novio de la joven que en estos momentos la miraba ceñudo pensando

"y que carajo le pasa a esta con el murciélago, estoy a su lado y parece que fuera invisible, supuestamente estaba muy enamorada de mí y hasta casi llego a rogarme con sus actitudes que la quisiera. Por fin le paro y me decido; es muy hermosa e inteligente, una de mis mejores amigas, la mejor alternativa, y ahora que me tiene, nada de su parte, debería estar pegada a mi pensando lo afortunada que es de que la escogiera; y ahora más, que encima de ser el mejor guardián de Griffindor que logra paradas extraordinarias soy un héroe. Apenas terminada la guerra más de una me veía con más ganas. No quisiera que fuera como Lavender que me asfixiaba, pero tampoco el lado opuesto. Merlín quien entiende a las mujeres".

Mientras su adorable novio le ponía mala cara, Hermione pensaba que esa mano sujeta a la suya carecía del calor de otra que horas antes ella había tomado. A pesar de lo áspera por su trabajo y lo sucia que se encontraba, el contacto con ella había transmitido electricidad por todo su cuerpo y había sido un calmante para su histeria. Mientras lo sujetaba sentía la tranquilidad de saberlo con vida; y ver como Severus se aferraba a ella le había dado la sensación de que él sabía perfectamente quien estaba a su lado acariciando su dorso a pesar de tener los ojos cerrados, y de que ella no hablara.

Mientras otros lo examinaban en el patio y ella no lo soltaba, se extendía entre ambos un flujo de sensaciones en doble sentido, no era solo ella la que sentía la electricidad recorrerla el también, y además sentía su pánico por él y la vitalidad que quería darle para que no se dejara vencer por el dolor y el daño infligido en su cuerpo horas antes. Podía recordar su voz diciéndole que iba a mejorar, y que no lo dejaría morir. Se había quedado grabada en su memoria ese recuerdo, como se había quedado gravado tiempo atrás, el olor que ella desprendía, un olor de jazmines, fresco con un toque dulce, y para su total sorpresa cuando lo analizo, sensual. Sí, el olor de ella era sensual para él; lo noto la primera vez que después de registrarlo su mente sin notarlo, olio jazmines y lo primero que vino a su mente fue un rostro pálido, con rubor en las mejillas, unos labios carnosos color fresa, enmarcado por una cabellera color chocolate de aspecto leonino, que le daba un aspecto un tanto salvaje; y analizando esa visión llego a su mente otra mejor definición, no salvaje, sensual. Tanto lo afecto ese pensamiento que solo atinó a decirse

"COMO DIABLOS PUEDES CATALOGAR A GRANGER DE SENSUAL…ESA NIÑA ES UNA INSUFRIBLE, NO OTRA COSA, TE ESTÁN AFECTANDO LOS VAPORES DE LAS MILES DE POCIONES QUE HAZ REALIZADO…"

Pero otro descubrimiento de pronto lo invadió; ella ya no era una niña, lo había pensado antes sin saber, como si hubiese pensado que iba a llover o que era navidad, como algo natural y sin importancia, el curso de la vida. Y se dio cuenta de todo, ya no lo podía ignorar, ese aroma había sacado a flote toda la verdad; porque él estaba siempre tan ocupado en su trabajo de espía, profesor y además protector de Potter, que no tenía tiempo ni cabeza para más razonamientos, todo lo demás fuera de eso carecía de importancia; pero ahora no podía seguir negándolo, ahora era importante y ahora los sabia.

"No te mientas Severus, tus ojos hace tiempo que no la ven como una niña y sabes que es sensual y atractiva, la vez como un hombre no como profesor. Pero es algo imposible y grotesco, así que sácalo de tu cabeza, tu tiempo en la tierra esta contado, con mucha suerte podrás ver como el lord cae pero no más allá de eso. Vives en un infierno y cualquiera cerca de ti quedara atrapado por sus llamas. Una cosa es que te quemes tú y otra, que alguien más lo haga por tu culpa".

A partir de ese momento su cerebro registraba cada pequeño detalle que tenía que ver con ella. Como la veían los demás, como trataba ella a sus admiradores, como veía al imbécil de Weasley como si fuera un sueño de hombre que quería poseer; y más importante como su cuerpo cambiaba más cada día, como si cada noche un gran escultor trabajara en el con el propósito de mostrarla al mundo más delineada y cercana a la perfección, tratando de imitar en ella a una diosa griega, más hermosa que la misma venus. Hasta su cabello había cambiado para ser más sedoso y brillante.

Por todo eso, aunque a su pesar no conocía la suavidad de su piel, sabía que quien sostenía su mano era ella, porque ese olor, su olor, estaba marcado a fuego en él, y sabía que jamás lo olvidaría; no importaba que el fuera invisible para ella y sus pensamientos y afectos pertenecieran a otro, él nunca lo borraría.

Era cierto, supuestamente Hermione Granger estaba perdidamente enamora de Ronald Weasley. Todos los sabían, eran obvios sus ataques de celos, y la mirada de corderito cada vez que lo veía.

Supuestamente….

CAPITULO I. EL FIN DE LA GUERRA

El castillo se encontraba en ruinas y llamas. Las personas corriendo en diferentes direcciones, unas huyendo y otros persiguiendo. Otros ayudando a los heridos y otros trasladando a los muertos. Sí la batalla, y con ella la guerra había finalizado, pero el caos reinante indicaba la mezcla de sentimientos de todos: alegría, dolor, tristeza, euforia, vergüenza y coraje todos entremezclados.

Algunos se encontraban en el gran comedor celebrando con sus ojos que por fin la pesadilla había terminado. El más cruel mago de todos los tiempos había perecido al fin y el miedo y la zozobra de no saber si vivirían el minuto siguiente los había abandonado. Pero el precio a pagar por aquello había sido alto. Muchos habían muerto, muchas familias estaban destrozadas, y pasarían muchos años antes de que las heridas sanaran.

Allí reunidos era duro ver los rostros de aquellos quienes en busca de la libertad y con el coraje de héroes habían cerrado sus ojos para no volverlos a abrir, a su alrededor familiares y amigos lloraban sus pérdidas y lamentaban que no pudieran ver el feliz final. Pero ellos habían dado sus vidas para que el nuevo amanecer estuviera cargado de esperanza para otros. Ahora en el bando ganador todos eran héroes y amigos.

Los profesores del colegio acudían a todos los llamados y eran sobrepasados por las circunstancias, los cuerpos de hombres, mujeres y niños se encontraban extenuados pero nadie daba señales de parar en su misión de atender y confortar a los necesitados, de mostrarse más fuertes de quienes empezaban a decaer imprimiéndoles vitalidad, y la llama de la esperanza en el futuro palpitaba en todos, ya habría tiempo de descansar y habría tiempo de celebrar; porque todos celebraban a pesar de su dolor. Los tiempos ya eran mejores.

Afuera otro grupo ayudaba a los que aún se encontraban heridos y desorientados, en sus caras se reflejaba la alegría. Entre ellos Luna y Neville, aquel a quien le debían la destrucción de la última parte del innombrable.

En el patio reunidos Harry, Ginny, Ron y Hermione hablaban de todo lo ocurrido. Harry les había contado todo lo que vio en el pensadero, todas las claves que lo ayudaron a ganar. Se sentía feliz besando a Ginny, por fin podían estar juntos y nada los iba a separar y Ron estaba pletórico se le había declarado a Hermi en plena guerra y ella lo había aceptado, después de tanto tiempo él la quería.

-Harry no te sientas mal por como trataste a Snape, nadie excepto Dumbledore sabia la verdad de lo que hacía, no tienes nada que reprocharte.

- Sí es verdad, pero lo llame asesino y cobarde, quise destruirlo yo mismo, y el paso cada día cuidando de mí, arriesgando su vida por la promesa de amor hecha a mi madre, quisiera que para cumplirla no hubiese tenido que morir. Es el hombre más condenadamente valiente que he conocido en mi vida

- No te vengas abajo colega lo importante es que venciste. Quien iba a creer que el murciélago era un maldito héroe y además capaz de amar

- NO LO LLAMES ASÍ, EL MURIÓ PARA SALVAR MI TRASERO Y EL DE TODOS

- Harry yo…. Yo…. Lo siento…

-Ronald Wesley como te atreves a decir eso de EL después de todo lo que sabes – lo reprendió Hermione- él era un ser maravilloso como nunca en tu vida pienso que podrás conocer y claro que era capaz de amar y estoy segura que no solo a Lily sino también a Harry y Dumbledore, como puedes ser tan insensible hasta en los peores momentos

-Eres un idiota – lo llamo Ginny- acabamos de pasar por una guerra y tu aun no puedes madurar. Que, ¿todavía te duele todos los puntos que te quito?

- ESTA BIEN, lo siento no me regañen todos

- Harry yo quiero ir a buscar su cuerpo y traerlo, es lo mínimo que podemos hacer, y tú tienes que explicarles con detalle todo lo que sabes, la verdad de lo que paso

- Es cierto Hermi, es hora de entrar, todavía hay mucho por hacer

- Cariño yo voy contigo

-No Ron ve con tu hermana y Harry

-Pero cielo….

-Te dije que no Ronald

-Está bien no te enfades más.

Mientras Hermione regresaba a la casa de los gritos, los otros en el comedor se reunían con los profesores, el nuevo ministro de magia y los integrantes que quedaban de la orden. Harry les explico y les mostro los recuerdos del caído, todos al ver aquello se encontraban asombrados y apesadumbrados, si definitivamente Snape había sido el mejor de todos, tanto sacrificio debía ser recompensado de alguna manera, debía tener todos los honores póstumos y todo el mundo mágico sabría mañana quien era realmente y que gracias a sus esfuerzos y contribución se logró ganar la guerra.

Cerca de la casa de los gritos una joven recordaba a quien fuera su profesor. Ella siempre había creído que él era leal y sincero, valiente y comprometido con la orden; aun en los peores momentos así lo pensaba, no sabía porque o como pero así era.

Esos ojos oscuros que la embelesaban aunque no lo reconociera, esa voz afilada como lo látigo que no la intimidaba tanto, ese caminar tan digno y con perfecto porte que la hipnotizaba, todo ese ser la hacía sentir segura cuando estaba cerca, siempre en control de la situación, siempre seguro de que hacer y de cómo actuar. Sarcástico e irónico, el hombre representaba para ella un misterio y por supuesto, siendo la insufrible sabelotodo que era, lo quería descubrir. Él la intrigaba, era un desafío, y muchas más veces de las que admitiera estaba en su mente y quería ser la persona, no, no la persona, la mujer que pudiera adentrarse en él y descubrir todo lo que había más allá de la fachada del arisco y amargado profesor de pociones. Sí, Hermione Granger ya era una mujer, y eran sus ojos de mujer los que veían al hombre y no al profesor, y desde tiempo atrás.

Parada en la puerta cerro los ojos y respiro preparándose para volver a ver su cuerpo allí sin vida, tomo fuerzas, abrió sus ojos y entro decidida a realizar la tarea que ella misma se había impuesto, pero al llegar al lugar exacto donde lo dejaron, sorpresa, Severus Snape ya no estaba allí.

-Merlín, pero donde está, que ha pasado, quien se lo llevo, cuando a donde, porque. ¿Severus dónde estás?

Pasaron segundos de incomprensión y de espanto. Ella necesitaba volver a verlo y honrar su memoria, y ahora simplemente desapareció.

Cerca del castillo se encontraba un hombre que hacia acopio de las pocas fuerzas que le quedaban para cumplir con su misión de una vez por todas. El veía el desconcierto y el terror que se cernía sobre el colegio, el avance de los mortifagos y la resistencia del otro bando y rezaba internamente para que todo acabara pronto y bien.

Cuando el Lord lo llamo ante su presencia sabía que algo malo ocurriría, ya se había planteado innumerables veces todos los escenarios posibles que pudieran ocurrir y que entorpecerían sus planes, por ello estaba preparado; había realizado diversas pócimas de su autoría capaces, como decía en sus clases, de detener la muerte, por algo y no en vano era considerado uno de los mejores pocionistas del mundo, quizás el mejor, así que no le fue difícil saber lo que requería. Sabia también que solo la maldición asesina podía truncar sus proyectos, pero contaba con la ansiedad desmedida del amo, que ya no era tan frio y calculador, sino desesperado por acabar con su enemigo y demostrar que era el mejor mago del mundo, se creía ya vencedor, y ese pequeño gran error era la carta a su favor, la esperanza de que lograría lo que había planeado.

Después de entregar a Potter sus recuerdos y que el trio se marchara pensándolo muerto, con las ultimas fuerzas que tenía, tomo las pociones elaboradas, porque tenía que vivir solo un poco más para asegurarse que las instrucciones finales fueran entendidas por el hijo de Lily, que realizara todo correctamente y ya después podría descansar. Se levantó y emprendió el camino.

Allí tirado en la tierra recordó los últimos meses vividos, haciendo planes, ayudando a Harry sin que supiera y se alegró de haber logrado el antídoto para el veneno de nagini, porque ya había pensado que podría terminar siendo la distracción de la mascota del Lord. Los planes elaborados habían sido ejecutados de forma muy precisa, y así dado los motivos necesarios para ser la última víctima de Voldemort solo cabía esperar de qué manera lo acabaría. Siempre lo supo, era el mejor espía y sus instintos siempre acertaban.

Esperando escondido vio a Harry adentrarse en solitario al bosque, vio su regreso aparentemente muerto y como todo transcurría con una precisión de reloj

-bien ya ha empezado la última fase del plan, Potter se sacrificó como debía, solo espero viejo loco que haya funcionado

Vio como Harry despertaba se escondía en su capa y la batalla comenzaba otra vez, vio como un joven Griffindor a quien siempre molestaba en sus clases, hacia honor a su casa y era quien acababa con la estúpida serpiente, con el ultimo trozo del alma de Voldemort.

-excelente Lombotton cien puntos para Griffindor- pensó con ironía- ahora si es un verdadero león. Ya está Potter el ultimo Horrocrux ha sido destruido, ahora acaba con ese maldito de una buena vez, cumple la profecía, y hágalo rápido no tengo todo el día para ver como lo hace y morirme.

Sí, porque sus pociones no eran para curarse definitivamente, no sin cuidados, y el no esperaba sobrevivir, solo quería tener la satisfacción de ayudar hasta el final y ver la destrucción del ser que más odiaba, aquel que había acabado con su amor, con Lily. Sabía que nadie lo buscaría después, él era un asesino y un traidor, el peor mortifago después de Voldemort, y muchos hubiesen querido tener el placer de acabarlo.

Desde su posición lanzaba hechizos bien para aturdir, bien para proteger, pero en el fragor de la batalla nadie notaba de donde provenían, salvo a más de una persona, seguía mostrando su lealtad y no se rindió. Vio como los vencidos huían y eran perseguidos y abatidos y escucho el sonido más feliz del mundo, el de la victoria de su lado, de su verdadero bando aunque nadie lo supiera.

-malditos mortifagos espero que los liquiden a todos y se pudran en el infierno con su amo. Lily amor, ya cumplí con mi promesa, tu hijo está a salvo ha vencido, ahora podre descansar.

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Así feliz cerro los ojos y espero a su amiga la muerte.

Una desconsolada Hermione caminaba en dirección al castillo por una ruta diferente a la anterior, pensando que podría hacer para recuperar el cuerpo de Snape, donde buscar, donde estaría. Se lo imagino corrompido, quizás desintegrado por el propio Voldemort, engullido por la serpiente o quizás, algún otro mortifago lo había tomado para burlarse de su final, para enseñarlo a otros como si de un trasto se tratara para después abandonarlo como basura, como un cascaron sin valor. Pensó entrar al bosque perdido, allí se habían reunido, pero ahora era peligroso ir sola; pensó volar en escoba con la esperanza de atisbar algo, pero entonces recordó que otros la esperaban, que ya debían conocer la verdad y que sin duda se unirían a ella para rescatar sus restos mortales.

Recordó lo que en cierta ocasión le dijo su madre "No es realmente importante lo que digamos de las personas una vez que se han ido, lo que vale más es como las tratamos en vida y lo que hicimos por ellas". Era cierto, nunca tuvo la oportunidad real de acercarse a él, de brindarle lo que sabía le hacía falta, amor y cariño, una simple palabra un simple roce, una dulce mirada; y no lo hizo no porque no lo quisiera, sino, porque el arrogante y amargado profesor jamás se lo permitió.

"Bien Severus en vista de que nunca me permitiste acercarme y no pude hacer por ti lo que hubiera deseado, lo hare ahora como último tributo a ti, encontrare tu cuerpo, no será alimento de animales, no se corromperá en cualquier lugar desconocido, no será abono de la tierra sin estar correctamente sepultado como debe y donde debe. No, el gran héroe y mártir de esta guerra recibirá todos los honores que merece y se ganó a pulso, y no recibirás menos que eso"

Y con esos pensamientos siguió su camino, hasta que algo impensable la dejo helada atornillada a la tierra. Un hombre de lacio cabello negro y capa negra se encontraba en el frio suelo de tierra, pero no era la vista de su cuerpo lo que la descoloco, fue la visión de sus manos moviéndose, el vaivén de su pecho que indicaba su respiración, la sonrisa retorcida que se formaba en su rostro y un apenas audible suspiro salido de sus labios, lo que hizo que ella incrédula se preguntara si su deseo de encontrarlo le estaba jugando una mala pasada, porque todo lo que vio y oyó solo indicaban una cosa, Severus Snape seguía vivo.

-Merlín Severus estas vivo, gracias, gracias, Severus abre tus ojos soy Hermione- arrodillada llorando tocaba su rostro y acariciaba su cabello, sentía su pulso y solo pensaba – no has muerto es un milagro

-Severus mírame, soy yo Hermione, Sev….Profesor Snape va a estar bien, resista, soy la insufrible sabelotodo Granger, estoy aquí y lo voy a ayudar

Fue como un golpe en su cerebro, allí estaba el hombre a quien quería conocer profundamente, la intriga que quería descifrar, en solo unos segundos la verdad llego a ella, no era solo su insaciable deseo de saber lo que la impulsaba era algo más y ahora lo sentía.

-Óyeme bien Severus Snape no te vas a morir te vas a reponer, me entiendes, no te vas a morir porque yo no lo voy a permitir.

Dio gracias a su bolsito de cuentas que nunca abandonaba, allí tenía poción de díctamo, bezoares y otras medicinas que necesitaría; por instinto palpo el cuerpo desvencijado y encontró unos frascos –pociones, si deben serlo, deben ser lo que lo salvo- , aplico díctamo en su cuello y vendo la herida con una tira de su propia camisa, reviso los frascos y vio que uno aún tenía algo de contenido, lo abrió y lo obligo a bebérselo –que sea un antídoto y no otra cosa por favor- , luego introdujo un bezoar en su boca, acaricio su rostro viendo como dejaba de estar tan pálido y rápidamente lo traslado al castillo.

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Se habían cerrado sus ojos y lo engullía la negrura, pronto la vida de dolor permanente acabaría y seria reemplazada por paz, la tan ansiada y añorada paz para su espíritu. Había hecho cuanto había podido; arriesgo su vida una y otra vez sin dudar; siguió cada una de la órdenes impartidas por el director sin importar lo truculentas que fueran, sin discutir si condenaban más su alma o ayudaban a pagar sus deudas. Sí, lo había dado todo y ya nada le quedaba salvo esperar el desenlace de su existencia.

"Espero señor director que me esté esperando en un buen lugar para agradecerme mis buenos servicios y no para darme otra maldita orden que me condene, espero que tenga el mejor Whisky de fuego que exista y que al fin este satisfecho conmigo. Lo he querido como un padre a pesar de sus locuras y manías y agradezco que me haya recibido en el peor momento de mi vida. Sinceramente Dumbledore espero que nos volvamos a ver"

"Lily amor espero ya hayas perdonado todo el mal que te cause, que mi sacrificio haya redimido mis pecados; tu amado hijo Harry está vivo a pesar de ser un mocoso intransigente, irrespetuoso de la normas, descuidado y totalmente insolente digno hijo de su padre, lo logre, pude cuidarlo como te lo prometí y ahora podrá seguir sin temor. Te amo Lily, adiós"

Al pensar estas últimas palabras sintió que el final estaba cada vez más cerca, pero sin esperarlo una voz lejana pero nunca olvidada, llego a él…

"Severus querido, has dado tanto de ti por otros, has luchado contra tus demonios sin cesar, te has obligado a realizar tantas promesas en busca de perdón, que ahora es injusto que solo te vayas sin poder disfrutar de la vida que mereces. Tienes que resistir un poco más, ya casi llega a ti, aquella que te mostrara la dulzura y el verdadero amor, ya casi entra en tu vida sin que ahora lo puedas evitar. Cuidaste de mi hijo y lo ayudaste a sobrevivir, ahora te pido un último favor, no te rindas, no te abandones, confía en mí, ya está cerca y serás feliz. Adiós Sev"

"Lily, mi querida Lily eres tú, es tu voz, pero de que hablas, quien es ella, no hay mujer que logre que deje de amarte, no hay nadie que te borre de mí, y yo estoy tan cansado y marcado que solo quiero descansar al fin, solo necesitaba tu perdón y me lo has dado; yo solo sería una carga para cualquiera, con un pasado como el mío como podre tener un futuro. Lily siempre te voy a amar"

"Tonto y obstinado Severus, tan valiente para enfrentar a tus enemigos y tan cobarde para abrir tu corazón; esta vez será diferente, tu pasado solo será lo que te convirtió en el maravilloso hombre que eres ahora, oye su voz Sev, ya está aquí, ella cuidara de ti, sanara tu alma y te salvara de ti mismo, no te resistas déjate guiar por ella y se feliz. No necesitas olvidarme para amarla, solo dejarme ir. Siempre estarás en mi corazón Sev, te quiero…."

Y tras estas palabras otra voz la reemplazo, una apremiante y feliz, asombrada pero dichosa, ¿la de esa mujer?; la oía

"Merlín Severus estas vivo, gracias, gracias, Severus abre tus ojos soy Hermione- sentía que lloraba y que acariciaba su cabello – no has muerto es un milagro"

-¿Quién era, que nombre había dicho?

"Severus mírame, soy yo Hermione, Sev….Profesor Snape va a estar bien, resista, soy la insufrible sabelotodo Granger, estoy aquí y lo voy a ayudar"

"¿Granger?, como que era ella y llamándolo por su nombre, pero como la insufrible preocupándose por él, Lily estás loca, ella no puede ser, ella…."

"Ella en quien tanto has pensado, sí, a veces las fantasías se vuelven realidad Sev, acéptalo, acéptala de una buena vez….. Ya ella llego y yo ya debo partir…."

Sí era cierto, había pensado en Granger más de una vez, la admiraba, era la mejor alumna, la más inteligente, la mejor del trio de amigos quien los había sacado de problemas en más de una ocasión; debía reconocer que también había notado que ya no era una niña, la guerra, los sufrimientos y las penurias, tanto dolor la habían hecho madurar más para su edad, si es que eso era posible ya era muy madura, y su cuerpo también se había transformado, volviéndose adulto, delineándose, sus senos más sobresalientes, su cintura más estrecha y en contra posición sus caderas más anchas y redondeadas, la piel que dejaba ver su ropa se mostraba suave como la de un melocotón, como un melocotón apetecible.

Apetecible y deseable, eso era ahora, una joven mujer que atraía las miradas, lo había notado, como los jóvenes idiotas hormonales y descerebrados alumnos volteaban a verla y perdían la mirada tratando de adivinar que había más allá de la ropa, con el deseo marcado en los ojos y la lujuria en los pensamientos, esos también los había visto.

Pero ella solo tenía ojos para el imbécil de Weasley, quien no la merecía, era mucho inferior a ella, torpe y estúpido. No, ella merecía a un verdadero hombre que supiera entender su mente, que la impulsara en sus metas no que la detuviera, suficientemente sensible para saber cómo acariciar su cuerpo, besar sus labios, despertar sus deseos, llevarla al límite solo con estar en sus pensamientos, hacerle ver el cielo cada vez que la hiciera suya anteponiendo su placer a el de él. Alguien que hiciera surgir el fuego que tenía, porque ella era apasionada, lo había demostrado en todas las empresas que realizaba, y solo necesitaba de ese alguien que encendiera su fuego de mujer. Necesitaba alguien que la hiciera feliz. Y él quería ser ese hombre.

Pero él representaba muchos tabús que irían en contra de cualquier situación intima entre ambos. Era mayor, bastante; su profesor que la había visto crecer y convertirse; un ex mortifago con la reputación totalmente arruinada; tachado de amargado, cínico y sarcástico a quien todos temían pues lo creían capaz de las peores bajezas; y lo peor de todo un hombre con el alma lacerada que sabía sería capaz de brindarle placer y mucho, pero amor; ¿es que un ser mutilado en su interior podía ser capaz de brindar amor, el amor completo puro, incondicional e irrevocable que ella merecía?, de eso no estaba seguro.

"¿Sanar mi alma Lily, es posible regenerar un alma?, las curaciones dejan cicatrices y las mías serian profundas, y a pesar de lo maravillosa que es ella, podría regenerar y no curar, y yo no sería suficiente para ella, más importante, estas segura que podría mirarme y amarme, que yo podría importarle"

Y como si Hermione pudiera oír sus pensamientos, sus preguntas fueron contestadas, una voz que era un juramento digo…

"Óyeme bien Severus Snape no te vas a morir te vas a reponer, me entiendes, no te vas a morir porque yo no lo voy a permitir"

Si él le importaba y eso era un inicio. Se dejó guiar por esa cálida voz para salir de la negrura y el dolor.

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Una joven hechicera llegaba al colegio dando gritos de alerta que hicieron correr a todos los que la esperaban. La imagen del cuerpo que traía los dejo desconcertados; aquel a quien creían muerto aun respiraba y ella gritaba por la atención que el necesitaba. Rápidamente Poppy fue a su lado a examinar al herido se designó a un grupo de aurores como escolta, y toda la comitiva partió a San Mungo. Por supuesto Hermione fue también, no podía separarse de él. Sus amigos y novio se quedaron en el castillo resolviendo detalles para luego reunirse con ella.

Mientras todo esto sucedía, el ministerio difundía un video mágico con imágenes extraídas de los recuerdos de Snape, mostrando al héroe desconocido y todas sus hazañas, demostrando que era el mejor peón de la guerra, que sus acciones como espía ganaron al menos la mitad de esta, y que no era un asesino ni traidor.

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Severus sentía el movimiento mientras ella lo llevaba de regreso, en algunos momentos de mayor conciencia pudo abrir sus ojos y observar el rostro desencajado, preocupado pero al mismo tiempo alegre y anhelante. Escucho su voz que lo alentaba y suaves caricias en su rostro; por instantes tomaba su mano y podía sentir su calidez. En un momento solo dijo –ya llegamos Severus, ya estás en casa y te van a atender-. Si Hogwarts era realmente su hogar y volvía a él. Después de estas palabras solo escucho sus gritos desesperados, toda la calma la había abandonado; gente a su alrededor, manos que lo tocaban, palabras que no entendía, todo muy aprisa; solo entendió cuando dijeron que estaban listo para trasladarlo y la voz de ella diciendo que iría también. Luego sintió la ya conocida sensación de desaparecer y llegar a un lugar diferente donde había cierto caos; pero lo más importante para él, lo que ocupaba su atención era la mano de ella en la suya en todo momento y como se reusaba a separarse.

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En el castillo otras cosas ocurrían, la orden reunida en el despacho esperaba poder hablar con Dumbledore, pero donde antes estaba su retrato ahora solo se veía un marco vacío y nadie tenía explicación para ello, minutos después se oyó al Fénix su canto los invadía y luego una luz roja y un fogonazo los dejos ciegos por segundos. Al poder ver de nuevo frente a sus ojos como una gloriosa visión, estaba ALBUS DUMBLEDORE.