El revuelo se hizo presente en el comedor, sin duda alguna, había llegado alguien nuevo y según parece alguien importante, todos murmuraban, todos andaban, todos hacían lo mismo que siempre, hacer ruido, y a mi eso me molestaba, se metía por mis oídos y acaba en mi mente, revolucionándola, alterándola, alterándome, pero yo seguía allí quieta, callada, como siempre, sola.
Pronto entraron varios chicos fastidiados, yo todavía no había levantado la cabeza, y sinceramente no pensaba hacer, tampoco hacia falta mirar a la gente para saber como están. Mi flequillo tapaba mis ojos, tenía el pelo rosa con mechas negras, ojos verdes aun que pocos lo sabían, casi nadie se atrevía a mirarme a la cara, les daba miedo, piel pálida, y a mis dieciséis años estaba muy bien desarrollada.
Seguí sin levantar la vista del plato con las asquerosas coles de bruselas, pronto sentí como todas las chicas entraban rodeando a una presencia nueva y extraña.
El nuevo, el novato.
Sentí su mirada en mi, ni levante la mirada. Tsunade, la directora del centro, entro, enfada, como siempre.
¡¡Silencio!!
Todos empezaron a correr a sus sitios, se sentaron en sus sitios, todos las mesas estaban llenas, menos la mía, que, como siempre, solo estaba yo, pero pronto sentí que alguien se sentaba enfrente mío. El novato… se ve que todavía no le han hablado de mí.
Oí como Tsunade se reí fuerte y se acercada a la mesa, todas las miradas estaban clavadas en mi con un tinte de miedo. Cuando por fin Tsunade llego a la mesa, se volvió a reír.
Mal sitio as escogido para sentarte Uchiha. Estas tentando a la muerte, ¿lo sabias? – dijo mirándole, para después mirarme a mi. – Haruno – el silencio se hizo presente, yo seguía comiendo, - ¿no piensas hablar nunca?- dijo molesta
Pero Tsunade-sama… ella no habla, y lo sabes – dijo la voz asustada de su secretaria, Shizune.
Se que puedes hablar – dijo mientras su mano se acercaba a mi rostro pero justo cuando iba a cogerme del mentón me levante, no me gusta que me toquen, cogí la bandeja y la deje en su sitio, me dirigí hacia la puerta, mientras sentía la mirada furiosa de Tsunade en mi nuca, la de interés del novato y la de miedo de los demás. Estaba girando la manivela de la puerta cuando su voz me hizo parar. - ¡como no vuelvas aquí ahora mismo, te juro que me las pagaras, Haruno! - ¿me estaba amenazando? – se lo que estas pensando, y si, es una amenaza – gire mi cabeza hacia ella y le dedique sonrisa arrogante, vi como ella ponía la misma sonrisa pensando que había ganado, pero antes de que nadie se diera cuenta, se oyó un portazo, todos sabían que era rápida pero aun así se sorprendieron, ya no estaba. – ¡¡Haruno!!
Me dirigí al patio por los pasillos, ya vendría Tsunade a buscarme después, no se porque pero me da que me va a caer un castigo. El patio no era gran cosa, solo se podía ver un árbol, unos cuantos bancos y una mesa con unas cuantas sillas. Todo el mundo tenía un lugar allí, y solo algunos pueden estar en varios. Me acerco hacia el árbol, mientras yo estuviera allí, nadie se atrevería a acercarse. Y os habréis preguntado, ¿Por qué me tiene tanto miedo? Soy la veterana, la que mas tiempo lleva aquí, ya que, por no se que razón, cambiaron a todos los otros a otra cárcel y me dejaron aquí, la mayoría de los que están aquí es por robar, narcotráfico, prostitución o como mucho intento de asesinato, por eso me tienen miedo, porque soy la única que a llegado a llegado hasta el final. Me senté apoyando mi espalda en el tronco y como siempre cerré los ojos.
No paso mucho hasta que sentí como llegaban todos, alguien se dirigía hacia mi, y no se porque tenia la impresión de que era el novato. "Uchiha, será mejor que busques otro sitio" dijo la voz de alguno de los chicos. Sentí come se sentó a mi lado, mientras no hablara a mi no me molestaba para nada.
Pronto paso una semana desde que el novato llego, allí todo era rutina, levantarse, desayunar, ir a la biblioteca, comer, salir al patio, ir a las celdas, después ir a cenar, y por ultimo tiempo libre en las celdas, ya que las celdas estaban en dos pisos y las del piso de abajo estaban colocadas de manera que todas miraban a una plaza bastante grande de forma rectangular, mientras en el de arriba las celdas da a un pasillo con barandilla que dejaba ver la plaza de abajo y que por una escalera podías bajar y en el tiempo libre simplemente abrían todas las celdas y no dejaban pasearnos un par de horas.
En este momento me encuentro en la biblioteca, aquí pasamos toda la mañana, cada uno hace lo que quiere, mientras no hagamos ruido no pasa nada, yo estudio en este momento termodinámica y mecánica estadística, soy de las pocas que estudia, otros leen o dibujan, mientras que algunos no hacen nada o se echan una siesta.
Pronto llego la hora de la comida, hoy tocaban macarrones, la única comida medio decente, me dirigí a mi sitio, y vi al novato enfrente, como siempre, la verdad es que su presencia no me molestaba, sabia ya tanto y a la vez tan poco de el, nunca habíamos hablado, nunca nos habíamos mirado a la cara, todas las chicas estaban locas por el y el solo se sentaba al lado mío para que no le molestaran, solo buscaba un sitio tranquilo, igual que yo, y eso hacia que coincidiéramos en muchos sitios. Muchos se asombraron porque lo deje estar en mi mesa o en mi árbol, pero pronto se dieron cuenta que no era por amistad ni nada así, si no que simplemente nos ignorábamos el uno al otro.
Comía tranquilamente hasta que sentí como un fósforo con patas se acercaba, era una de las nuevas que habían entrado ayer, pronto me di cuenta de que todos se habían callado.
¡¡Sasukito-kun!! – Dijo la voz chillona del fosforito mientras se tiraba sobre el novato.- ¿Por qué no te sientas hoy conmigo?- sentí la mirada del fosforito sobre mi, - ah, hola, mira rarilla, no se muy bien quien eres pero tienes pinta de estar aquí por lo mismo que yo, - ni que yo supiera porque estaba ella allí pero tenia la sensación de que me había llamado puta, - y para que lo sepas Sasuke es mío, - yo seguía comiendo como si nada, por mi como si se casaba con el – pero bueno te puedes unir a mi grupo, yo soy Karin, ¿y tu? – dijo sonriéndome.
Ni la mire simplemente me levante y me fui al patio como siempre, ya había terminado de comer y no iba a estar mas rato hay perdiendo el tiempo hablando con la cosa esa.
Me senté a los pies del árbol, que por cierto era un cerezo, pronto llegaron todos, oí gritar al fosforito indignada por mi comportamiento. Pronto el se sentó a mi lado, pero esta vez mas cerca de lo común.
Haruno Sakura, ¿verdad?- dijo lo suficientemente fuerte para que yo lo escuchara pero los demás no. Por primera vez lo mire a al cara.-bonitos ojos,- dijo con una sonrisa arrogante- tengo que hablar contigo – dijo mirando a todos y a cada uno de los que se encontraban en aquel patio- aun que creo que va a ser difícil, ya que me e enterado que hablar no es tu fuerte.-hablaba de forma arrogante, yo sin embargo todavía no había cambiado mi mirada indiferente – pero será mejor que hablemos en el tiempo libre, así te cuento el plan.
Tsk – fue mi única contestación.
Por lo menos haces sonidos "esto va a ser divertido" – dijo con una sonrisa arrogante.
Y como todos los días se sentó algo más alejado y permaneció en silencio mirando el horizonte, yo pronto cerré los ojos y permanecí allí como siempre, me da que voy a dejar de soportar a Sasuke, demasiado arrogante. Esto iba a ser divertido.
