Pero no quiero ser una muñeca tonta, y que ande a la siga de Sasuke como lo hacía Ino. Prefiero quedarme como soy, quizá no seré la chica mas linda, asombrosa, ni seré miss mundo, pero cuando encuentre novio, será porque alguien me quiera.
- no cambiaré nada – le diej tajantemente a Hinata – me gustaría gustarle por como soy.
- Pero es que no está bien ser así – me tocaba el hombro, su apoyo me molestaba, ella me imaginaba muy enamorada de Sasuke – yo no entiendo por qué a veces eres tan descuidada con tu apariencia y tus actos.
- Gracias por decir de linda manera que soy fea – me crucé de brazos.
- Mira tu ropa es una cosa, pero tus actitudes son algo aparte, recuerdas cuando te peleaste con neji y le escupiste en la cara, o cuando tiraste piedras en la casa de un profesor porque te reprobó? – negaba con la cabeza – no debes ser tan tosca.
- No es que sea tosca, es defensa – aclaré – tu exageras.
- Escupes en la calle, y a veces hablas con la boca llena de comida – puso cara de espanto – eso no es bello precisamente.
- Es que tu eres muy fina – la empujé.
- Quieres cambiar? – me preguntó mientras se sobaba el golpe de mi empujón. – en serio.
- Me gustaría, pero no sé aún. – no podía hacer las cosas tan rápido lo mejor sería si lo hago como un proceso – me gustaría pero lento – hice un gesto de stop con mi mano.
- Podemos empezar por cambiar tus modales, y luego cambias tu vestimenta – me propuso.
- Bueno, pero no le cuentes a nadie – le advertí – en serio, esto no es algo de lo que me sienta orgullosa.
- Mira, cada vez que te vea haciendo algo indebido, te lo corregiré, así luego tu recuerdas lo que no debes hacer, ok?
- Bueno – tenía un poco de miedo de hacer esto, que pasaba si las cosas no se daban a mi favor. – y si aun así el no me pesca?
- Tienes que esforzarte, pero no vamos a forzar nada.
- Bueno por lo menos lo habré intentado.
- Debes no tratarlo mal, ustedes acostumbran decirse pesadeces, si te dice algo, no lo tomes en cuenta. – claro como si pudiera.
- Bueno, me armaré de paciencia.
- Ahora si quieres podrías acompañarme a la fiesta de un compañero, es ahí dónde esá Sasuke ahora – como yo iba a ir a meterme ahí, que vergüenza.
- No, tengo sueño y estoy cansada, otra vez podría ser – propuse con una sonrisa, hinata era una niña linda, y me conocía como a ella misma, cosa difícil, porque yo no era nada expresiva.
- Ok, te lo pierdes, y piensa en lo que te he dicho – no me levanté para acompañarla a la puerta, estaba sumida en mis pesamientos.
Conocía a Sasuke hace tiempo, hace tiempo que le encontraba un especial atractivo, y hace tiempo que me gustaba. Pero nunca me había atrevido a decirle algo, darle señales o contarle a alguien lo que me pasaba con él, yo podía guardar perfectamente lo que sentía, él era muchas veces molestoso y hasta cruel conmigo, intentaba que me desagradara, pero aún así con todas las pesadeces, me fascinaba pelear con él, eran prácticamente esas las veces en las que conversábamos, otros momentos podrían ser cuando el venía a visitar a mi hermano y conversábamos cosas que teníamos en común, pasión por los autos los videojuegos, nos gustaba esquiar, andar a caballo y tantas otras cosas en común que hacían que viera en él, un hombre ideal. Hablábamos brevemente siempre, porque al parecer a él le desagradaba mi presencia, Naruto me contaba que cuando le avisaba que iba air a nuestra casa de visita le preguntaba si iba a estar yo o no, generalmente si la respuesta era sí, él prefería que fuera Naruto el que lo visitara. Algo triste.
Domingo por la mañana.
Desperté tarde, alrededor de las doce del día, escalar en el cerro había sido agotador, sin contar la conversación con hinata. Tenía hambre, pero decidí vestirme y luego bajar a desayunar.
Al salir de la ducha llegba la hora de vestirme, quería verme linda pero nada en mi closet me lo permitía, así que dejé de buscarle la quinta pata al gato y me puse un pantalón negro largo, y una polera blanca, suelta al cuerpo, no se me notaba nada de lo que tenía, ahora que me miraba al espejo solo con brasier, tenía los pechos bien formados, mas bien grandes, pero la ropa no lo denotaba. Nunca.
Estaba por hacerme mi tomate, pero decidí dejar el pelo suelto para que se secara. Lo tenía largo hasta la cintura, con un corte escalonado y rizado en las puntas, color rosa, eso era extraño, y yo odiaba ese color!.
Bajé, y en el trayecto sentí voces, fui a revisar y era Naruto, con Sasuke y Gaara, el pelirrojo, al simple vista venían recién despertando. Miré a mi hermano con mala cara.
- si papá te ve…. – advertí apuntándole con mi índice.
- Ya me vio, incluso el me despertó, iba de salida con mamá – se sentó en el sillón, antes estaba acostado.
- No van a venir a almorzar? – pregunté, mi estómago rugía.
- Siempre piensas en solo comer – preguntó Sasuke, pesado. No le contesté nada, recordé lo que me dijo hinata.
- Dijeron que en el congelador había comida y que tú nos la dieras – así simplemente.
- O sea seré tu sirvienta por hoy – me senté a su lado, entre él y Gaaara.
- Sí
- Hola – me dijo el pelirrojo, llamó mi atención con unos toquecitos en el brazo.
- Hola – respondí sonriente - como estás?
- Con resaca – fruncí el seño, no esperaba esa respuesta.
- Una aspirina? – ofrecí.
- Sería excelente – me puse de pie y el me siguió hasta la cocine, llené un vaso de agua y le di una aspirina. Él se la tomó.
- Gracias – me dijo – cuantos años tienes? – él estaba de espalda, a la entrada por lo tanto no veía que mi hermano y Sasuke nos miraban conversar.
- Uno menos que yo – intervino mi hermano, sentó en la mesa, Sasuke lo siguió.
- Pareces menor – comentó – pero eres linda – me sentí ruborizar.
- No – negué tímidamente, mirando al suelo.
- Solo pareces chico, pero fea no eres – dijo Sasuke en tono burlón. Le miré con desagrado.
- Tu pareces gay, pero feo no eres – le contesté.
- Dejen a mi hermanita – naruto golpeó a sus dos amigos, - tú, deja de tratarla mal – le dijo a Sasuke – y tu, deja de decirle cosas lindas – le dijo a Gaara.
- Naruto! – le reclamé – voy a calentar la comida – saqué la comida y la puse en el microonda, eran tallarines con salsa Alfredo.
- Por fin tengo hambre! – dijo Naruto sobándose el abdomen.
- Alguno me ayuda a poner la mesa – pedí, pero el único que al parecer me scuchó fue Gaara. – gracias - le dí los individuales y fue a la mesa a ponerlos.
- Dónde están los cubiertos? - me preguntó, yo le señalé el cajón que estaba a mi lado. De pronto sentí mis pies en el aire, Gaara me había hecho a un lado, pero me tomó y me movió. Yo me reí.
- Déjame! – le dije entre rizas.
- Gaara, que rápido tomas confianza! – le regañó Naruto, Gaara lo miró extrañado – yo pensé que eras mas parco, como Sasuke – le dijo entre rizas, Sasuke le miró feo.
- Ya ves que no, no creo que alguien pueda ser tan amargo como uchiha – me reí muy fuerte a carcajadas y los tres me quedaron mirando.
- Que? – dije riéndome – es que es verdad, no nace alguien como Uchiha siempre – me burlé.
- Es como el año bisiesto – dijo Naruto, riéndose, en verdad todos nos reámos menos el involucrado.
- Almorcemos pronto – pidió molesto.
Yo le di a cada uno su plato y nos sentamos a comer, el almuerzo fue tranquilo, conversamos entre Gaara Naruto y yo, Sasuke la mayor parte se quedó en silencio, y miraba algunos comentarios con mala cara. Gaara volvió a decirme en una oportunidad que le parecía linda, y que por que yo era guapa y naruto tan feo, eso me hizo reír. El pelirrojo era caballeroso conmigo, y era extraño que algún chico hiciera eso conmigo, y me gustaba, se sentía bien, definitivamente hinata tenía razón, podía ser muy tonto, pero de verdad las chicas tenemos que ser mas finas, delicadas, y los chicos deben ser los toscos y rudos. En ningún momento hablá mientras tenía la comida en mi boca, me limpié siempre con la servilleta y después de tomar jugo, me limpiaba la boca. Me comporté como toda una dama.
Con Sasuke (narrado por Sasuke) :
El almuerzo había resultado extraño y desagradable. Sakuro de la pasaba riendo de los comentarios de el pelirrojo recien llegado, y a Naruto también la hacía gracia.
Le dije un par de pesadeces a la hermana de mi amigo y no me decía nada, simplemente seguía conversando con el nuevo. No habló con la boca llena de comida, se limpió la boca con servilletas y estab sentada de piernas cruzadas, eso era extraño, a Uzumaki le gustaba el pelirrojo, y él era un pobre idiota.
Despabilé cuando naruto se burlaba por haberme ganado en el videojuego.
- te gané – saltaba sobre los sillones, yo le miraba, naruto nunca me dejaba de sorprender.
- Como te cae el pelirrojo? – pregunté, apuesto que ahora le iba a desagradar.
- Bien, es simpatico – se sentó – yo pensé que iba a ser más serio, pero no, es genial. – sonreía encantado.
- Te diste cuenta que está tras tu hermana? – a mi me caía mal, y no lo quería con Sakuro.
- Sí, parece – contestó, poniendo play para elegir otro juego.
- No te molesta?
- No, me cae bien, y ha sido amable con mi hermanita, si le gusta cosa de él – alzó los hombros.
- Y si solo quiere acostarse con ella? – sembré pánico en Naruto, de inmediato cambió su semblante.
- Eso no va a pasar - me habló muy alto, casi gritó molesto – yo la cuido, y si le hace algo lo mato. Tú que crees? – me preguntó.
- Que no tiene buenas intenciones, no dejes que venga a tu casa a visitarte, si lo hace es porque quiere ligarse a Sakura – era cierto, y era raro que alguien pudiese poner sus ojos en Sakuro, lo pensaba y no lo podía creer.
- No le digas nada a Sakura, yo veré como manejar las cosas – naruto siempre se creía un héroe y cuando se trataba de su hermana era delicado, porque la defendía con todo.
No podía dejar que él estuviera con Sakura, o tratara de conquistarla, había notado que a ella el le agradaba y que incluso había actuado de manera distinta al estar con él, se veía natural y alegre, y desviaba su atención. En todo el rato que estuvimos reunidos, no me habló nunca, no peleó, ni me miró, eso era extraño, cuando yo estaba, a ella le costaba poner atención en otras cosas, se ruborizaba seguidamente, y se `ponía nerviosa, y lo extrañé ahora que no lo hizo.
Fin narración de Sasuke.
Al día siguiente me fui al colegio con naruto, como siempre, a veces caminábamos, o manejábamos o íbamos en el transporte público pero siempre nos íbamos juntos.
Al llegar fue extraño, en el hall estaba Gaara, el amigo nuevo de mi hermano que se transformaba en el primer chico que en toda mi vida me hacía un cumplido, eso era, fascinante, nunca lo había vivido y la única vez que había pasado fue grato. Estaba de pie con Sasuke seguramente esperando la llegada de mi tonto hermano.
Naruto se detuvo para saludar a sus amigos pero yo pasé de largo, no iba a detenerme a saludar a Sasuke porque seguramente a el le iba a a dar vergüenza o me diría alguna pesadez, pero Gaara me detuvo.
- hey Sakura! – gritó fuerte y montón de niñas lo miraron, luego posaron su vista en mi y comenzó en cotilleo. – hola – me besó la mejilla.
- Hola – sonreí tímidamente. – como estas?
- Bien – me contestó, y sacó de su espalda sus manos con un tulipán rosa – te traje esto. – me lo tendió.
- Gracias – dije después de un tiempo – no debiste… - me sonrojé.
- Es rosa como tu cabello – me tocó el pelo – me gusta más como se ve el cabello suelto – me deshizo mi típico tomate. – aún mejor – sonrió.
- Gracias, es muy lindo – agradecí, y agaché mi mirada, la emoción me haría gritar en cualquier momento – en serio.
- Sakuro – Sasuke interrumpió el amage de hablar de Gaara. – que linda tu flor!
- Sí – asentí sonriente – me la dio Gaara. – yo le conté amablemente.
- Puedo verla? – me la pidió, yo se la pasé – le voy a dar una a Ino – la miraba, la daba vueltas para mirarla y la tiró al piso y le dio un pisotón.
- Que te pasa? – miré atónita la escena – que hiciste? – lo empujé.
- Que onda Uchiha! – Gaara parecía molesto.
- Se me calló. – alzó los hombros y se fue, busqué a naruto, pero no estaba, Sasuke andaba solo.
- Parece que está celoso – comento Gaara, y me reía carcajadas.
- No, eso es tener mucha imaginación, a él raramente le importa algo.
- Tendré que traerte otra – dijo Gaara mirando tristemente el tulipán aplatado que yacía en el suelo.
- No te preocupes, pero gracias – sonreí, aunque por dentro estab hecha una furia por lo que me había hecho Sasuke, le besé la mejilla y me retiré a buscar al asesino de flores. Estaba en su casillero organizando el locker.
- Que mierda te crees? – le dije, agresiva, si me buscan, me encuentran. Me miró de medio lado y no me dijo nada. – contesta Uchiha. – exigí.
- No creo que el te convenga Sakuro – nuevamente molestándome, eso me hizo enojar más.
- No necesito que me cuides, me basta con naruto, aparte yo sé que tú eres el mejor amigo de mi hermano pero no te tomes atribuciones que no te corresponden, si para mi hermano significas algo no significa que para mí también. Por lo tanto poco me interesa lo que me digas. – me fui, durante toda mi aclaración nunca me miró, solo siguió haciendo lo de su locker.
Y aún no podía entender como me gustaba Sasuke si era una mierda de persona cuando se lo proponía y nunca era amable conmigo, mas bien el me odia, tanto, que arruina la primera y la única vez que un chico me trataba como a una chica. Me sentía hirviendo. Que mierda le pasaba al maldito uchiha?...
