No se necesita estar ahí todos los nueves meses para querer mas a un hijo, no se necesita ser realmente los progenitores para amarlo incondicionalmente, no se necesita libros, clases, charlas para ser un buen padre o madre.
Solo se necesita amarlo o amarlas tanto que olvides lo que eras antes para dedicarte a lo que eres ahora… El ser que llevara a ese niño o niña de la mano y lo guiara hasta el final, el que no le alcanzara la palabra amor para expresar todo lo que siente por ese pequeño niño.
….
Ahora solo importa una cosa en el mundo de este hombre dos niñas que aunque era algo inesperado eran suyas y eso era más que suficiente.
POV Edward
Quería detener el tiempo disfrutar de cada minuto, segundo o momento que la vida me regalaba con mis hijas verlas dormir, llorar, sonreír para mí era lo más fascinante del mundo. Era un loco obsesionado con mis pequeñas, si podía decir que lo era y no me importaba en lo más mínimo yo solo quería lo mejor para ella daría mi vida entera por su felicidad.
Había pasado casi un mes desde que las niñas habían llegado a mi vida todo mi mundo de soltero había cambiado drásticamente, me había despedido de las fiestas y diversiones de mi soltería. Ahora tenía un compromiso con mis hijas era una padre a tiempo completo solo trabajaba y luego me dedicaba a estar con mis preciosas gemelas.
Las niñas y yo nos había mudado a una lujosa mansión a las afuera de New York quería que ellas crecieran en un ambiente familiar y con espacios abiertos, incluso había cambiado mi hermoso convertible por un auto familiar.
—Joven Edward, Sophie se despertó y exige a su padre —me dijo Sue, yo asentí y subí de inmediato a la habitación de mi hija. Sue había sido mi nana y la de mis hermanos desde que éramos niños se podía decir que como una segunda madre para mí.
Al entrar a la habitación mi niña se encontraba en la cuna llorando tenía sus mejillas sonrojadas y cubiertas de lagrimas, con cuidado la tome en brazos y la saque de la cuna.
—Sophie mi vida cálmate ya papi esta aquí —le dije dulcemente mientras la mecía con cuidado —Amor ¿Qué te sucede? —le pregunte, con preocupación aun no era la hora de comer, tal vez sería el pañal. La revise pero al parecer todo estaba bajo control.
Me senté con mi pequeña en la mecedora mientras le cantaba su nana, poco a poco se fue calmando y me miraba con curiosidad con sus hermosos ojos verdes iguales a los míos.
—No puede creerlo parece que fue ayer cuando llegaste con tu primera novia a casa y ahora eres padre —me dijo Sue, en tono melancólico.
—Es difícil de creer pero es cierto—dije riendo entre dientes—Ni en mis sueños imagine que algo así me ocurriría pero agradezco que haya sucedido.
—Cada día que pasa te conviertes en un gran padre joven Edward es increíble como adoras a esas niñas —me alago Sue, yo negué.
—No soy perfecto nana, temo todos los días equivocarme y fallar no poder ser el padre que ellas necesitan y deseen —le confesé con preocupación—Me preocupa no ser lo suficiente para llenar el vacío, no solo soy su padre nana soy su madre y tengo miedo de no hacerlo bien.
—Fallar es normal joven Edward —me dijo en tono sabio—Ningún padre o madre es perfecto pero no te angusties por ser perfecto a los ojos del mundo, solo se el mejor para tus hijas amalas más que a ti mismo siempre.
Sue salió de habitación yo le sonreí en forma de agradecimiento por su consejo suspire con tranquilidad a veces una palabras ayudaban mucho a recuperar la confianza. Mire a mi nena ella seguía mirando y mordía sus manitos le sonreí con adoración y ella movió sus brazos emocionada.
Sonreí para mismo amaba pasar las tardes del domingo de esta forma sin duda no cambiaría nada.
….
3:37 de la madrugada esa era la hora que marca el reloj en estos momentos me frote los ojos y trate de concentrarme en preparar los biberones para mis hijas ambas se habían despertado y tenían hambre.
Subí con cuidado a la habitación las niñas ambas lloraban pero sin duda Phoebe tenía mejores cuerdas vocales y pulmones que su hermana ya que su llanto era el que más se escuchaba.
Las tome en mis brazos y las lleve a mi habitación seria más cómodo darle de comer en mi cama. Las acomode y me dispuse alimentarlas para luego dormirlas si es que ellas se dejaban.
—Hijas mías esta noche no han dejado dormir a su pobre padre se han despertado cuatro veces ¿Me pueden explicar por qué? —las regañe de forma juguetona.
Mis adorables gemelas no me habían dado tregua durante toda la noche se habían despertado más de lo normal pero parecía que lo que querían era mi atención, la primera vez había sido por un cambio de pañal, la segunda era porque no querían dormir así que tuve ideármelas para dormirlas al final ambas se habían quedado dormidas mientras les tocaba el piano.
Las niñas ya habían terminado de comer, y como lo sospecha ninguna tenía la menor intención de dormirse ya que tenían los ojos abiertos de par en par. Suspire esta sería una largar lo mejor sería empezar un cuento para dormir.
…
—Eres tan linda ¿verdad que si Anne? —le decía mi hermana, a mi otra hermana o como yo las llamaba mis molestias mayor y menor.
—Son hermosas, preciosas como sus tías ¿verdad que si? Phoebe y Sophie —le decía Anne a mis hijas.
Amaba a mis hermanitas ellas eran como esas molestias indeseables que a pesar de todo las quieres más de lo que deberías, Anne y Alice eran mis dulces y pequeñas hermanas menores.
—No hagan nada estúpido ni nada fuera de lo normal con mis hijas, si Sue me llega a llamar y me dicen algo malo de la forma que están cuidando a mis hijas no verán a Phoebe y Sophie hasta que tenga dieciocho —les dije seriamente, ellas asintieron.
—Edward no te preocupes las cuidaremos perfectamente bien, son nuestras sobrinas preferidas —me dijo Alice, con una sonrisa ella tenía en sus brazos a Sophie.
—Vete tranquilo hermanito como dijo Alice las cuidaremos perfectamente—me dijo Anne, en tono convincente.
—Les repito las niñas tienen un mes, no son muñecas ni juguetes eso significa que no pueden tratarlas como maniquís de diseños —les advertí, ellas asintieron con ligero fastidio —Obedezcan a lo que diga Sue, recuerden que ella está a cargo.
—Entendido hermano —dijeron ambas al mismo tiempo. Suspire un "poco" más tranquilo y me acomode la corbata ya era hora de irme tenía una pasarela que ver.
—Phoebe despídete de tu papi anda —le decía Anne a mi pequeña niña mientras la lazaba por los aires y la mecía.
—Anne no hagas esos ella está muy pequeña y además acaba de comer —le dije en forma de advertencia ella me ignoro...
Lo siguiente que sentí fue el vomito de mi bebe en mi traje Armani, mire a mi hermana quería matarla no por dañar mi traje sino por el hecho de que mi hija había vomitado sobre mí.
—Lo siento Edward yo limpiare a Phoebe—me dijo Anne temblando de los pies a la cabeza.
—Dame a la niña —le dije tratando de controlarme, tome a Phoebe en mis brazos las calme y la revise que no le hubiera ocurrido algo —Dale un baño y cámbiala desaparece antes de que me arrepienta de dejarlas con ustedes.
Alice y Anne subieron más rápido que un rayo a la habitación de las niñas, yo por mi parte me di un baño y cambie mi traje. Cuando baje de nuevo las niñas estaban acostadas junto a sus tías.
Tenía que darles un voto de confianza a mis hermanas además no podía faltar a este evento, me acerque y me despedí de ellas y de mis hijas la extrañaría a horrores aunque solo seria por un día para mí era una eternidad.
—Nos vemos Edward prometemos cuidarlas bien —me dijo Alice, con timidez yo asentí.
—Algo me dicen que lo harán—les dije dándole un poco de ánimos, bese las cabezas de mis bebes y las abraces. Con ligera tristeza me fui era la primera noche que pasaría sin hijas y estaba seguro que no sería la primera.
….
Podía jurar que cada día que pasaba mis hijas se parecían más a mí tenían casi dos meses y ya tenían un ligera capa de cabello rojizo, eran hermosas no había visto a ningún par de gemelas más perfectas sin duda alguna eran mis hijas unas Cullen únicas y preciosas.
Termine de vestir a mis gemelas y las acosté a cada una en su respectiva cuna ya era de noche y las niñas tenían sueños. Bese sus fretes y le susurre cuanto las amaba.
—Joven Edward disculpe que lo moleste pero… tiene una llamada es de un señorita dice que si quiere ir a una fiesta —me informo Sue, yo apenas si había escuchado sus palabras, ya que me encontraba embelesado mirando a mis hijas dormir.
—Dile que no Sue esta noche tengo un compromiso con dos hermosas damas —le dije, en tono bajo para no despertar a mis nenas. Sue asintió y salió de la habitación.
Esta era una de mis diez noches preferidas en donde siempre velaba el sueño de mis hermosas gemelas.
Hola a todas... muchas gracias por sus reviews me encanta saber que opinan de la historia.
Por favor a todas las chicas que me agregaron a sus favoritos, gracias y me gustaría saber su opinión.
Espero que les guste el cap este Edward es muy paternal lo iremos viendo a lo largo de la historia.
Gracias como siempre a mi beta Mari y a mi mejor amiga Ana.
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