Capítulo 2:
"Harry:
¡Amigo!, que suerte que me escribieras. ¿Sabes?, hay algo que debo discutir contigo, es urgente y, privado. Definitivamente no puedo adelantarte nada por carta, entenderás, por peligro, no es que sea perseguido ni nada por el estilo pero, uno nunca sabe, yo soy de los que prefiere prevenir a curar. En fin, se trata de algo muy personal por lo que te pido que nos juntemos en algún lugar privado, o público, da igual, pero necesito hablar a solas, nadie más puede enterarse. Por otro lado, Hermione ha dicho que necesita hablarme así que voy a pedirle a McGonagall que de un permiso especial, aunque sea por dos días, por el viaje. El lunes a primera hora salgo, para encontrarme con ella por la tarde, así que, ¿por qué no nos juntamos a cenar?.
Aprovecho para pedirte un favor, ¡escríbele a Hagrid!, no para de atormentarme, quiere decirte algo con urgencia. Dice que tiene algo que te puede llegar a gustar. Mejor te apuras o nos echarán a todos a patadas. Es broma, no me dijo porque asunto era pero, de todas formas se enteró que vienes por una semana y, está más ansioso que nunca.
Bueno, debo dejarte, comienza mi clase con cuarto. Besos a todos por allí y, nos vemos la semana que viene. Tu amigo, Ron."
Harry dobló la carta en cuatro, completando los pliegues con los que la había recibido, y sonrió. Faltaba poco para aquella visita a su antiguo hogar. A decir verdad, dos semanas no eran tanto, pero se le hacía eterno estando solo. Más ahora que Ronney había partido junto con Draco (hecho que le desagradó enormemente) en su misión. A penas si había podido estar con él cuatro días. Suspiró. El destino se empeñaba en no permitir que concretara su vida amorosa. Siempre presentaba obstáculos ineludibles. Por suerte, Ginny venía a visitarlo de vez en cuando, pero Hermione no le hablaba y, Molly y Arthur parecían estar muy ocupados como para él atreverse a interrumpir.
-Solo dos semanas más- se repetía.
No podía adelantar los planes, McGonagall lo esperaba para la primer semana de las vacaciones, lo creyó prudente ya que no habría tanto estudiante revoloteando, pero le había confesado, mediante una carta no tanto como directora sino como una profesora que lo había querido mucho, que deseaba tenerlo como un honrado ex alumno de la institución.
-Pero si no me gradué con honores- le dijo.
-¿Qué más da, ellos qué saben?- rió la ex profesora de transformaciones- Ponles tu mejor sonrisa y muéstrales tu cicatriz, no preguntarán nada más.
Estaba todo ya arreglado para su partida, pero se dijo solo una semana, no quería extender los recuerdos ni su estadía.
Y el lunes llegó, y con ello la conversación que Hermione y Ron tenían pendiente. La decepción que Ron había tenido al ver, que la razón por la que se habían reunido con ella, era para hablar de Harry, no tuvo comparación. Sin embargo, cuando zanjaron el tema del morocho, intentó extenderla un poco más preguntándole como se encontraba ella ahora que su novio no estaba tan seguido a su lado, auque esa conversación tampoco se extendió mucho más.
Por la noche, Ron se dirigió a la casa de su amigo, al parecer Harry quería ver que reacción había causado en él aquella noticia. Bastó con ver la sonrisa que el pelirrojo le dedicó al volver a verlo luego de tanto tiempo, como para quitarse la duda.
-¿Creíste que me molestaría?- preguntó él tomando un sorbo de cerveza.
-No lo sé, pensé que te incomodaría.
-Pues no, tengo otros amigos ahora- sonrió- y varios son gays también.
-Entonces mejor, pero viendo que no hay ningún problema, no tiene sentido tocar el tema, aún no me acostumbro a que lo sepan así que…
-Si, entiendo.
-Tú, ¿de que tenías que hablarme?
-¡Oh!, bueno verás, lo mío es un tanto más complicado Harry.
-¿Qué sucede?
-Creo… creo que estoy enamorándome- él sonrió.
-Tengo novio- sonrió el morocho, en tono de burla.
-Muy gracioso. Te digo en serio.
-Y ¿qué es lo grave? ¿No estás seguro?
-En parte no, pero ese no es mi problema.
-Creí que Hermione ya…
-Es que no es ella. Verás, hay alguien en el colegio…
-¿McGonagall?- soltó sorprendido, también en tono de burla.
-¡Harry, por Dios!- no pudo evitar reírse.
-Lo siento, me vi muy tentado- se puso serio nuevamente y continuó hablando del tema- Mejor entonces, la ves todos los días.
-Es que ese tampoco es mi problema… Ella, es mi alumna. Una de tantas.
-¿Qué?
-Lo sé. Ella y yo, no me preguntes cómo empezó pero, nos vemos a veces, a escondidas por supuesto, no podría funcionar de otra manera.
-¿De que año es?
-Sexto.
-¡Wow!, ten cuidado.
-¿Por qué?
-Pues primero porque es tu alumna, si se enteran pierdes tu trabajo, la licencia y además, como si fuera poco, vas preso. Segundo, ¿Has tenido relaciones con ella?
-No. ¿Por qué?
-Entonces ten cuidado con eso también, esa es la edad en que peor les agarra, es como que les explotan las hormonas.
-Creí que era en el último.
-Para nosotros, para ellas, el sexto.
-¿Y tú como sabes?- le preguntó a lo que le vino una respuesta enseguida "Pues porque así le pasó a tu hermana conmigo", pero la descartó enseguida, era evidente que no podía decirle eso.
-Pues… porque… soy gay ¿recuerdas?
-¿Qué tiene que ver?
-No sé, solo lo sé- ambos rieron. Luego se miraron.
-Tú, ¿tú crees que debo olvidarme?- el morocho se tomó unos segundos para meditar.
-Creo que tienes que estar muy seguro, no puedes dejar nada librado a tu suerte. Si la amas, entonces sigue adelante como puedas, arriésgalo todo, pero sino, bueno, comienza a plantearte cuánto estás dispuesto a perder por ella, y cuánto lo vale o no la relación que tienen. En mi opinión, es algo demasiado complicado, pero, ¡hey!, mira quién lo dice- el pelirrojo sonrió.
-Tienes razón, tengo que poner en claro ciertas cosas. Pero es que cuando estoy con ella yo... no es nada físico, de eso estoy seguro. Es más bien fraternal. Me acerqué a ella porque la vi desprotegida, débil. Tiene muchos problemas en su casa y, en el colegio no le va muy bien.
-Y ¿tú crees que le haces un favor ahora que se involucra con su profesor de pociones?
-No lo había pensado de ese modo.
-Solo analízalo Ron, no estoy diciéndote que este mal, pero debes pensar con claridad.
Ya solo faltaba una semana para las vacaciones de invierno, y con ello, su pequeña huída a Hogwarts. Tenía asuntos que resolver antes de dejarlo todo por una semana, comenzando por leer la carta que Ronney le había escrito el día anterior. No podía irse sin responderle antes.
Cerró las canillas de la ducha, tomó una toalla y se la enrolló al rededor de su cadera. Corrió la cortina y salió algo aturdido por el calor que se generaba en el pequeño cuartucho de baño, lleno de vapor. A medida que se disipó, y la visión comenzó a mejorar, Harry divisó una silueta en frente suyo. Fue empujado contra la pared sin mayor fuerza que la necesaria para que su cuerpo retrocediera.
-No me llamaste- se le acercó peligrosamente- Dijiste que me llamarías y no lo hiciste- lo miraba con recelo.
-Ginny ¿qué...?- no pudo seguir ya que le selló los labios con un beso retorcido. Se apartó a los segundos para mirarlo fijamente- ¿Cómo entraste?
-Pues, no debiste darme la copia de tu llave cuando te acompañé a comprar esta casa, ¿qué te hizo confiar en mí?
-Gin ¿no puedes esperar hasta que termine de bañarme?
-Ya terminaste- acarició su torso aún húmedo.
-¿qué... qué me dijiste que te traía por aquí?
-Lo olvidé, pero...- miró sus labios- créeme que puedo encontrar cualquier excusa en este instante- acarició su pelo y luego, rodeando su nuca, lo atrajo a sí para hundirse en un beso. Harry la separó.
-Gin- reía- ¿te das cuenta que es estúpido lo que haces?
-No sé a que...
-Veo que te has enterado. No vas a cambiarme por que me beses- dijo sin más- soy gay, acéptalo.
-¡NO!, tú no eres gay- dijo relajando sus actitudes felinas y algo molesta.
-¿por qué no?, eres a la única que parece no agradarle la idea.
-Es que no eres tú, yo sé que tú no eres gay.
-Pasaron siete años desde la última vez que nos vimos, créeme, no puedes saberlo.
-Pero...
-Ve a preparar café, yo me cambio y hablamos.
-¡No es justo!- pateó la puerta del baño y salió por donde había entrado.
-¿Estás más tranquila?
-Fue el primer impacto- suspiró- ¿por qué no me lo dijiste?, me hubiera encantado enterarme por ti, sentir que aún confiabas en mí, no sé, sentir que te interesaba mi opinión tanto como la de Hermione, o Ron. Pero parece que no, de acuerdo estás en tú derecho.
-No te lo dije porque sabía que ibas a enterarte de todos modos, además, ¡vamos!, te conozco, sabía que esa- señaló el baño- sería tu exacta reacción.
-¿Y como querías que me pusiera?
-¡Razona!, no entiendo porque te lo tomas tan personal.
-Pues...- se cruzó de brazos.
-¿Qué?
-Nada- bufó- Solo me dolió que no me lo dijeras.
-¿Tú me contaste algo sobre tu novio?
-No, pero es diferente, porque no te lo conté porque ya estabas enterado desde el día que llegaste, a mí en cambio, me lo ocultas hace meses.
-De acuerdo, pregúntame lo que quieras y te contestaré para que veas que me interesa tu opinión también.
-Bueno, ya sé que fue compañero de misión así que, cómo lo conociste, no- reflexionó unos segundos y luego lo miró- ¿Cuándo supiste que eras así, Harry?
-Así, ¿cómo?, ¿gay?- ella asintió- No lo sé, nunca me molesté en averiguarlo.
-Pues empieza a molestarte, tienes que responderme, ¿recuerdas?
-En realidad no lo sé, supongo que cuando lo conocí a él- ella sonrió maliciosamente.
-Y, ¿Por qué él?
-Y, ¿Por qué no?
-¿Por qué entonces y no antes?
-¿Por qué no?
-No me contestes con otra pregunta- se molestó- Respóndeme ambas, ¿por qué él y por qué no antes?
-Es que antes no sentí necesidad de experimentar nada nuevo, no lo sé. Y él, bueno, supongo que fue el único gay que conocí.
-Pensé que él tampoco había sido gay hasta conocerte.
-Bueno, pero yo siempre lo vi así.
-Y, ¿has tenido relaciones con él?
-¿Sexuales?
-Si, Harry- dijo con superioridad- ¿no es lo que se supone que las parejas hacen?
-¿Para ser pareja?, no. Complementariamente, quizás.
-¿A qué te refieres?, tú y él…
-No.
-¿Nunca?
-Nunca.
-Y, ¿Por qué no?
-¿No te parecen demasiadas preguntas?
-No, me parecen las usuales, ¿a ti no?- él resopló cansinamente- ¡vamos, cuéntame!
-Porque no se dio el momento, no lo sé.
-Y tú, ¿quieres…?
-No lo sé, siempre estuve bien así.
-Pero, el cuerpo debería pedirte Harry, ¿no te pide nada?
-Claro que me pide, pero…
-Pero ¿qué?
-No sé, no estamos tanto tiempo juntos, cuando nos vemos es por tan pocos ratos que… nunca pasamos más de una semana o dos juntos- agachó la cabeza.
-Entonces…
-Entonces nada, simplemente no he tenido relaciones con él, pero no significa que no lo quiera- ella afirmó más que como sosteniendo sus palabras, por compromiso, ya que no creía una sola de las cosas que le había dicho. Ginny comenzó a mirar a los alrededores haciendo muecas de desconcierto, intentando no decir nada de lo que luego pudiera arrepentirse, intentando buscar algo que le ayudara a cambiar de tema- ¿por qué pones esa cara?- le preguntó desconcertado el morocho.
-Por nada.
-Por nada no, estás guardándote lo que piensas. Si te conté es para que me des tu opinión.
-No, es porque sentiste culpa por no habérmelo contado.
-Pero quiero tu opinión. Prefiero cualquier crudeza que se te esté cruzando por la mente, antes que esa cara de…- meditó unos segundos- ni siquiera sé que tipo de gesto es ese.
-Es solo que…
-¿Qué?
-Hay un montón de cosas que no me cierran entre ustedes.
-Es que no hay nada que deba cerrar.
-No, si deberían. El cariño que se tienen es…- comenzó a mirar para todas direcciones esperando la palabra adecuada a sus pensamientos. Pensar las cosas era sencillo, plasmarlas en palabras y que además sean coherentes y contengan gracia a sus oídos, era mucho más complicado de lo que parecía- es…
-¿qué es?
-No lo sé, es raro. Pero no en el mal sentido, es raro porque es complicado de entender, es muy rebuscado, ¿no lo crees?
-No- dijo cortante- ¿Qué te hace pensar eso?
-Pues, bueno, con él no he hablado mucho. Nada, a decir verdad. Pero por lo que tú me dices, no es… un cariño de… ¿pareja?. Es decir- se apresuró a explicar antes que el morocho le comiera los ojos- por ejemplo, tú acabas de decir que nunca te creíste gay hasta que lo conociste, pero la mayoría de los gays, si bien no se dan cuenta hasta que son algo grandes, cuando lo notan se dan cuenta que siempre existió alguna sospecha, o alguna idea de que no eran como los demás, sino que les gustaban las personas de su mismo sexo. Eso para empezar. Luego… eso de no haber tenido jamás relaciones, pues…- sopló como pensando la cantidad de tiempo que transcurrió sin ningún tipo de contacto- solo piénsalo. Si las cosas son como dijiste, la última con quien estuviste, fue conmigo, y… ocho años, me parece mucho como para que alguien como tú, o alguien en general, no viva ninguna otra experiencia sexual, ¿no?.
-¿Alguien como yo?- preguntó extrañado, sonrió- ¿quién es alguien como yo?
-Ya sabes. En su momento tú fuiste muy complicado de satisfacer, necesitabas del contacto muy a menudo, o ¿me equivoco?
-En parte. Es verdad que cuando salíamos era un taboo tener relaciones casi a diario, pero eso no era por mí, sino porque tú me encantabas y lo sabes, la carne es débil.
-Y justamente, ¿No tendría que haber sucedido algo entre ustedes si la carne es débil?, porque no eres solo tú, Harry. Apuesto que él también debe tener lo suyo. ¿Por qué, entonces, nunca un acercamiento, nunca nada?
-No se dio, a veces simplemente no sucede.
-Y lo entiendo, créeme que si, pero que no se de en un noviazgo de un año, de dos- dijo con tono exagerado- de acuerdo. Pero tú lo conociste y salieron por un año sin nada serio, está bien, no lo contamos, pero luego sí, se pusieron de novios. ¿Vas a decirme que siete años de noviazgo no da momento, lugar, o deseo suficiente como para que nunca pasen el siguiente nivel?
-¿Eso es lo único que no te cierra?
-Como ya te dije antes, no me parece por el simple hecho de que el cariño que se tienen, parece únicamente eso, cariño, no amor.
-Pues, ¿Qué más relativo que el amor, a los ojos que lo miren?, tengo millones de ejemplos en los que el amor es meramente relativo a la época y situación.
-¿si?, ¿Cómo cual, Harry?
-Como el nuestro, te ame demasiado, pero pasó y cambié, te amo, pero es relativo a la relación que ahora tenemos y esa es de amistad. Ese es uno, sin contar que a ti te pasa lo mismo conmigo, entonces serían dos.
-¿Y cuál otro?
-Hermione y tu hermano, ¿no eras tú quién la escuchaba día y noche decir que lo amaba, para que cuando se le cruzara Malfoy se le cayera la baba por otro?, ¿no fui yo quién siempre intentó convencer a Ron de que se arriesgara por ese sentimiento, para que la primera señal de fracaso lo tirara abajo e hiciera que se rindiera por completo?, estos amores me parecen más relativos que, en efecto, el cariño que yo digo tenerle a Ronney. Y si, digo cariño porque, ¿Qué voy a saber yo si es amor o no, si no puedo compararlo con otro amor por el simple hecho que es una sensación diferente?, no lo sé, pero lo quiero y de eso no me quedan dudas.
Ella lo miró como lamentándose de que pensara así. Era triste que alguien a quién tanta estima le había tenido y tan bien ubicado en su pedestal se encontraba ahora, dijera aquella banalidad. ¡Que el amor era relativo!, ¡Que estupidez! Que era confuso, tramposo, cruel, cualquier cosa antes que relativo. Uno no puede vivir inseguro de sus sentimientos. Debe estar confundido al cien por ciento o asegurarlos con hechos, pero nunca debería darse los lujos de DUDAR de ellos. Porque cuando ella dijo amarlo lo dijo enserio, y ahora él parecía esmerarse en recalcar cuan confundido había estado en aquel noviazgo, solo porque ahora había encontrado algo mejor.
-No creo lo que dices- dijo sin más.
Y no estaba dolida por lo que creyó que sus palabras significaron, no estaba angustiada por el hecho de que le hiciera sentir poca cosa cuando estuvieron juntos, eso era tema del pasado, y francamente, si ahora lo veía así, no podía hacer nada. Consideró haber dado siempre lo mejor de sí y haberlo intentado más de lo que lo intentó por otra persona. Pero como ella misma le había dicho, resultó ser una persona muy difícil de satisfacer, tanto físicamente como lo que al alma se refiere. Se encontraba angustiada, en su interior, por ver una persona muy distorsionada de la que recordaba conocer y, más allá de eso, un tanto superficial. Tenía pensamientos que definitivamente no compartía con él, pero, eso de que se guiara por las malas experiencias que, supuestamente, había vivido, para sostener una hipótesis que acababa de crear, le parecía, por sobre todo, una actitud banal en desmedida.
-¿Por qué no lo crees?
-Porque te basas en hechos muy concretos para decir que el amor que se tienen las personas en determinado momento de sus vidas, es relativo.
-¿Hechos concretos?
-Si, ¿o vas a decirme que a todos les sucede lo que a Herms y Ron, o lo que a ti y a mí? La verdad aquí es que tú te perdiste de la mayoría de las cosas que sucedieron antes de que Hermione se decidiera a vivir como vive, a amar a quién ama. Entonces, ciertamente no puedes juzgar que aquello hubiese sido falso.
-Solo digo relativo.
-¿A qué?, ¿Al momento? ¿Al lugar? ¿A las personas?, no.
-A las circunstancias.
-Precisamente, creo que si se dejaron de amar fue por las circunstancias, no porque cuando dijeron hacerlo, fue relativo a ellas.
-Pues entonces tenemos distintas formas de pensar.
-Eso parece- dijo algo disgustada.
-Y no vas a pretender que me encierre en tu pensamiento ¿verdad?
-Por supuesto que no.
-Mejor- se callaron unos segundos.
-Volviendo a lo de Ronney- sonrió intentando romper cierta tensión.
-¿qué? ¿Vas a decirme que lo quiero relativamente?
-Podría, y sería un muy buen discurso, pero no. Aún no entiendo como fue que no tuvieron ningún acercamiento, algo debe haber pasado. Si no lo pasó, entonces definitivamente no eres gay.
-¿Quieres dejar esa estúpida idea?
-No es estúpida.
-Es poco coherente.
-Pero, ¿Cómo, si cuando estabas conmigo parecías no querer dejar nunca de tener relaciones; con él, que puedes siempre, nada? Quiere decir que lo nuestro, que duró un solo año, fue más real que lo de ustedes, de siete ¿No es así?
-No- dijo simplemente- Fue distinto, punto.
-¿Pero no sería, entonces, la razón por la que no cierran las cosas? Soy completamente consiente que en una pareja no es imprescindible el sexo, pero si la pasión, ¿Cómo lo demuestran, Harry?, ¿con un abrazo?, eso no es pasión. No puedes luego de tener un noviazgo completamente activo, ser tan poco demostrativo, ¿o si?
-A lo mejor lo nuestro, fue lo que necesité para darme cuenta que es lo que quiero.
-¿Qué quieres decir?- lo miró ofendida.
-No, no lo dije en ese sentido. Lo digo en el sentido de que, quizás esa era la edad que me tocaba vivir las experiencias que viví contigo, para luego darme cuenta que no necesito esas cosas para vivir.
-¿Qué vives sin sexo?- soltó una risita irónica- Esta bien abstenerse de vez en cuando, pero, ¿renunciar a él, Harry?
-Vamos al ejemplo de muggles- dijo sereno- Algunos se hacen curas, otras monjas, da igual. Imagínate que no nacieron sabiendo que esa sería su vocación, al menos no todos. Muchos, al tener malas rachas de amor, se dejaron estar y prefirieron ser útiles para el clero. Las monjas son monjas, Ginny, no vírgenes- sonrió- tuvieron sus experiencias, se dieron cuenta que no era para ellas y, renunciaron. Bueno, yo soy algo así, no renuncié al sexo, sino a las mujeres.
-O sea, ¿que soy la culpable de que seas, monje?- se burló.
-No, no eres culpable de nada, pero a lo mejor, tener sexo con mujeres no es lo mío, así como no es lo tuyo tampoco- sonrió.
-Tengo la certeza de que si te provocaran lo suficiente, cederías ante una mujer, mucho antes que ante un hombre. Para empezar, tiene siete años para intentarlo, si Ronney no lo logró para entonces, una mujer lo lograría antes.
-¿Por qué estás tan segura?
-Porque te conozco, volviste diferente en algunas cosas, pero créeme, si no has vivido nada en ocho años, eres más fácil de provocar que cualquier otro hombre.
-O sea que ¿contratarás a alguien para que me provoque? ¿No es algo estúpido?
-Lo sería- sonrió.
-Ah, me asustaste.
-Lo sería realmente, ¿por qué contratar a alguien cuando puedo hacerlo yo?
-Porque, ¿tienes novio?, ¿No se enojaría?
-No me dejaste terminar la idea- dijo cambiando de tema, ya que ese no le interesaba- y era que… Bueno, si lo ves desde mi punto de vista, las cosas sucedieron mal, es decir, se dieron de tal forma que te confundiste.
-¿Cómo sería eso?
-Sería así, voy a contártelo en tercera persona así te sientes ajeno al tema e intentas ser algo objetivo al respecto.
-Bien.
-Un chico, que no tiene más de dieciocho años y medio, supongamos casi diecinueve, es enviado a un país completamente desconocido para él, cuyo lenguaje no comprende ni habla, y, para colmo, solo. Sabiendo que no va a poder comunicarse con ninguno de sus amigos, o su familia, de ninguna manera, porque entonces cometería un error gravísimo y podrían expulsarlo de la misión y quizás de su trabajo, antes de que pudiera notarlo. Pero eso no es todo. Se le suma el hecho de que, sabe que lo mandan por despecho y por que, en efecto, lo necesitan fuera del mapa, no porque fuese importante para aquella misión, por lo que su rencor aumenta y su tristeza no cede.
-¿A dónde quieres llegar?- preguntó resoplando y algo incómodo.
-A que cede, que se va a la misión, dejando atrás amigos, recuerdos, lugares, familia, y quizás, un amor que pretendía recuperar.
-¡Hey!, yo no quería…
-Shh- lo calló- es mi historia, el chico hace lo que yo quiero que haga.
-Embustera.
-¡Escucha!
-Si.
-Para cuando llega al país, descubre que, no era tan malo como sospechaba, a lo sumo se iría un año, no creía que duraría más, por lo que se obliga a disfrutar lo poco que durara el viaje. Conoce gente, se siente libre porque allí no hay ministerio que le diga qué hacer, pero si una responsabilidad que lo guíe a actuar. Sabiendo que debe socializar con alguno de sus compañeros de misión, se junta con un grupo a hablar, pero nada lo motiva. Nada, hasta que ve a un solitario chico, quizás atravesando lo mismo que él. Se acerca a hablarle y congenian a la perfección. Comienzan a encariñarse, nada raro, solo amistad. Pero claro, se caen bien, y aprovechan que deben trabajar juntos para conocerse y pasar un momento, que prometía ser interminable, amenamente. ¿Te haces la idea?
-Más o menos.
-"Más o menos" por ahora sirve. Entonces se conocen tanto que creen haber existido para conocerse, no para nada especial, solo para conocerse y hablar, y quizás estaban hechos para compartir aquella misión. ¡O…!, quizás la vida los había puesto en ese rumbo por algo que no lograban deducir bien. Los días pasaban y no parecían notarlo porque, o estaban muy ocupados trabajando, o estaban muy ocupados divirtiéndose, o… estaban muy ocupados intentando descubrir que sensaciones les causaba el otro. Como era de esperarse cuando surge una duda de la nada, pero de esa magnitud colosal, el chico comienza a pensar sólo en eso, en por qué nunca antes sintió lo que ahora sentía y por qué nadie parecía tan digno, como aquel otro chico, de sus pensamientos. Cuando vuelve a verlo, después de tal conjetura, se empieza a intimidar frente a sí y eludir ciertos comentarios. Para cuando lo nota, se ruboriza frente a él, y, bueno, obviamente su compañero lo nota y lo menciona. El pobre chico siendo incapaz de mentirle a "su gran amigo" le comenta ciertas dudas que le surgieron y, como él atravesaba por lo mismo, lo comprendió y se lo confesó también. Para cuando lo notaron, ambos compartían cosas que antes no se hubieran atrevido a pensar. Y no solo eso, sino que les gustaba compartirlas, también- Harry la miró algo preocupado o, mejor dicho, extrañado.
-Tú… ¿Tú como sabes estas cosas?
-Es un relato, ¿recuerdas?
-Pero esta basado en una verdad, en mi verdad. ¿Tú como lo sabes?
-Porque tengo mis teorías, y si acerté en esa historia, entonces quiere decir que acierto en mi forma de pensar, y tú, Harry no eres gay.
-Aguarda, que te de la razón en la historia y mi vida, no quiere decir que…
-Es que están basados en las mismas teorías. Si esa historia coincide con la tuya es porque no eres quién tú crees, y solo estas brutalmente confundido.
-¿Cómo es que estás tan segura?
-Porque, viéndolo de mi punto de vista…- suspiró- No tenías nadie con quién hablar, Harry. Es lógico que solo pudieras hablar con él porque pasaban por lo mismo, el abandono de un hogar, la misión en otro país, todo. No había nadie más que te entendiera allí. Al ser el único, confundiste compañerismo y amistad, con cariño y amor. Era el único que podía entenderte y tú, a la larga, te enganchaste. Y no solo eso, él también lo hizo. Luego de tanto tiempo era lógico que lo quisieras, pero no por eso eres gay.
