¿eso te dijo ella?- preguntó Milleardo a Hans, mientras observaba las estrellas desde el invernadero de la Mansión.

Si, Milleardo. Dijo que vio a una niña...

De ojos rojos- interrumpió Zecks.

Si.- respondió firme Hans a sus espaldas. Hubo un momento de silencio y fue Hans quien habló otra vez- ¿crees que…?

Yui te relebará - respondió cortante Milleardo- quiero que vayas al reino de Lurth y te quedes allá por algunas semanas.

Pero Milleardo, yo soy capaz de cuidarla- dijo Hans mirándolo extrañado.

Es una orden, Shinder- respondió Milleardo mirándolo devuelta- Quiero que estés allá y me informes.

Si- finalizó Hans apretando los puños y se marchó.

El despertador de Relena estaba programado para sonar a las 6 am. Siempre lo hacía. Sin embargo, hoy el despertador no sonó y eran las 7 am y Yui esperaba preocupado en la cocina esperando que la princesa bajara. Finalmente, decidió ir a buscarla. Luego de dos golpes sin respuesta, entró lentamente a la habitación que tan bien conocía y se llevó una sorpresa al ver que Relena no se encontraba allí. La buscó en el baño, en las demás habitaciones, pero no había rastro de ella. Preguntó a Milleardo y a Lucrezia, pero ninguno la había visto. Y no fue hasta que escucharon el grito de una sirvienta que se dieron cuenta que Relena estaba parada sobre las barandas del techo de la Mansión, aún en pijama y sin moverse. Todos corrieron rápidamente hacia el techo y al llegar allá, Heero se adelantó hacia la chica, pero el brazo de Milleardo lo detuvo, llamando su atención. Heero lo miró buscando respuesta, pero Milleardo nunca se las dió. Solo se quedó quieto y serio, mirando a su hermana.

¿Milleardo?- preguntó Lucrezia al ver el desconcierto de Yui.

Relena- dijo él firme- Ven. – sin embargo, no hubo respuesta por parte de la chica. – Relena- repitió- ven conmigo- insistió estirando su mano y acercándose lentamente a su hermana. Relena miró de reojo a los presentes y en ese momento fue cuando Heero realmente se sorprendió, porque algo en su mirada había cambiado. Era como mirar a otra persona dentro del cuerpo de la princesa. Milleardo volvió a realizar la oferta y ahí fue cuando Relena respondió a su propuesta, tomó la mano de su hermano, bajó de la baranda e instanstáneamente se desplomó en sus brazos. Heero y Lucrezia se acercaron para verla, pero no lograron agacharse cuando la chica abría los ojos otra vez y se levantaba de un impulso.

¿QUE HORA ES?- dijo ella exaltada, viendo la posición del sol y luego mirando extrañados a los presentes- ¿qué-..qué hacemos en la azotea?

Estabas caminando dormida- respondió Zecks con una sonrisa que sorprendió a Noin y Heero- y resulta que tu subconciente quizo venir a pasear a la azotea.

Milleardo, lo siento!- dijo ella avergonzada- por Dios, es tarde! No puedo darme el lujo de caminar dormida!- y dicho ésto, corrió hacia la pequeña puerta que daba al techo y bajó a su habitación.

¿Sonámbula?- preguntó incrédulo Heero.

Desde los 4 años- dijo Zecks- es algo que aparece muy derrepente. Nada de que preocuparse.

Estaba parada sobre una baranda, Zecks- dijo Heero mirándolo seriamente.

Si, pero por alguna razón, su instinto la protege de estas situaciones y nunca le pasa nada. Es como si su parte conciente la cuidara de los peligros. Ahora vete, o van a llegar tarde al edificio de los preventers.- Heero asintió con la cabeza y siguió el mismo camino de Relena. Pero por algun extraño motivo no estaba convencido de lo que Milleardo le había dicho. ¿Cómo él no iba a saber algo tan importante de Relena? A la media hora, Relena bajaba las escaleras y tomaba unas tostadas de la cocina para comer en el camino. Heero la esperaba en la puerta, mientras jugaba con las llaves del auto. Al final, lograron llegar a la oficina a tiempo para recibir al embajador de un reino vecino y no retrasar el resto de las reuniones.

Ufff – exclamó Relena antes de tirarse al sillón que había en su oficina. Se quedó un rato ahí, sin hacer nada, solo mirando el techo. Pero no podia sacar de su mente aquel extraño sueño que había tenido en la mañana y más encima, el hecho de haber despertado en la azotea de la mansión. Su sueño tenía relación con el bosque de Sank, el río, el salto...pero no podia recordar bien. Relena sabía que cuando pequeña solía caminar dormida, pero ya de más grande nunca le había pasado. Es mas, Relena apenas soñaba. Sin embargo, estas últimas semanas había tenido un par de sueños muy intensos, que llegaban a despertarla a mitad de la noche, sudando y muy alterada- "quizás si es tiempo para tomar vacaciones"- pensó mientras se reincorporaba, pero antes de poder levantarse completamente, un brazo la tomó de las manos para terminar de ayudarla y así fue como Relena terminó por segunda vez en su vida tan cerca de Heero. Ninguno de los dos se movió, ninguno quería hacerlo.

Sígueme- dijo él secamente (y un poco nervioso) volteándose y caminando hacia la puerta- vamos a salir.

¿q..que? ¿a dónde vamos?- pero antes de poder terminar la oración, el soldado perfecto ya se dirigía camino al asensor. Relena tomó su cartera rápidamente y lo siguió. Al llegar al primer piso, ambos salieron a la calle y luego de caminar un par de cuadras, llegaron a la calle St. Joseph , específicamente a una pequeña cafetería en la esquina. Era un lugar bastante acogedor, con mesas para dos en la terraza y algunas más grandes dentro del mismo local, adornada cada una con un pequeño florero que lo renovaban todos los dias. Heero le abrió la puerta a la princesa para que entrara y le apuntó una mesa donde esperarlo. Luego se acercó al mostrador y al cabo de 3 minutos volvió con dos cafés, sentándose frente a la chica que aún lo miraba perpleja.

Gracias. ¿Hans te comentó de nuestra apuesta?- preguntó ella recibiendo el café.

¿Que apuesta?- dijo el probando el suyo.

Le gané una apuesta ayer en la colonia y debía traerme acá como recompensa- explicó.

Shinder no me dijo nada.

¿Entonces, como sabías que esta era mi cafetería favorita...y que el mocaccino con un poco de crema y chips de chocolate era mi cafe preferido?-. preguntó ella levantando la ceja y mirándolo inquisidoramente.

No lo sabía.- dijo causando un pequeño grado de sorpresa en la chica- Simplemente esta cafetería está dentro del rango de seguridad y he venido un par de veces, por lo que conozco a los trabajadores- respondió Heero tranquilo mirando a su alrededor, decepcionando un poco a Relena- En cuanto al café...- dijo el nuevamente llamando la atención de la chica, mientras limpiaba con su lengua los restos de café de la cuchara - pediste uno igual cuando yo estaba en el hospital, luego de Marimeia. Simplemente lo recordé.- finalizó mirándo por un segundo a la chica a los ojos y luego cambiando la vista hacia un vendedor que los miraba curioso por la vitrina. Relena sonrió y tomó otro sorbo de su café. Sin embargo, antes de poder iniciar algun tipo de conversación con Heero, vió por la ventana a la misma niña del aeropuerto, vestida de la misma manera, mirándola fijamente. Relena se quedó perpleja y justo antes de poder hacer algo, la niña salió corriendo. Relena se levantó rápidamente y corrió a la puerta para perseguir a la niña. Heero, impresionado, hizo lo mismo que la princesa. Relena corrió lo más rápido que pudo, pero la niña ya se había ido asi que decidió dejar la búsqueda y detenerse para recuperar el aire.

¿RELENA QUE DIABLOS HACES?- dijo Heero molesto parando detrás de ella.

Es que..- dijo la chica entre jadeos- ... vi a una persona conocida..

¿a quien?- preguntó aún molesto Heero.

Es sólo...- pero antes de seguir, Relena notó a un hombre parado entremedio de la multitud apurada de la ciudad, que la miraba sonriendo. Tenía el cabello café oscuro, corto y sus ojos eran azules, pero de una intencidad menor que la de Heero. El hombre no dejaba de sonreirle y ella no podia dejar de mirarlo. Él la conocía y ella lo conocía a él.

¿Relena? ¡Relena!- dijo Heero tomándola de los hombros y buscando su mirada. La chica reaccionó y notó la cara de preocupación de Heero.

Creo que voy a casa...- dijo ella confundida- necesito descansar...- finalizó mirando a Heero fijamente. Él asintió con la cabeza y la guió devuelta al edificio de los preventers, sin antes mirar a la persona que había captado la atención de la princesa. El hombre seguía alli, pero al ver a Heero, se volteó y siguió caminando.

Al llegar a la oficina hizo que Ellen, su secretaria, cancelara todas las citas y reuniones pendientes y mandó a avisarle a Milleardo Peacecraft de la situación. Luego, llevó a la princesa hacia su auto, pero cuando iba a encenderlo, la chica habló.

No quiero ir a la mansión...

¿por qué?

Quiero estar sola. Quiero ir a mi departamento- dijo mirándo a Heero.

Le preguntaré a ...

No. No le preguntes a mi hermano. Llevame allá, porfavor – rogó la chica tomando una de las manos de Heero. Él sólo asintió.

El departamento que Relena tenía quedaba en la parte más nueva de Sank, cerca del teatro y la universidad del reino. Quedaba en el último piso de un edificio cuyos propietarios eran de la alta sociedad, por lo que contaban con grandes espacios y seguridad. La verdad es que Relena le habría gustado uno cerca de la mansión, pero como eran tan viejos no eran adecuados para la seguridad de la heredera al trono.

Había decidido comprárselo hace un poco más de un año con el único propósito de desligarse de todo lo que la unía al trabajo. Era su espacio y el de nadie más. Por lo mismo, muy pocas personas lo conocían, sólo sus amigos cercanos y claro, Heero, su jefe de seguridad. En 20 minutos, ya estaban entrando al departamento de la chica. La puerta principal daba a una gran sala, amueblada con diversos sillones y siendo iluminada por grandes ventanales que cubrían toda la pared del fondo. A Heero nunca le gustó la idea de los ventanales, ya que hicieran de Relena un blanco fácil desde aviones o helicópteros, por lo que obligó a Relena a instalar por afuera unas persianas de metal antibomba, muy poco glamorosos. De todas maneras, Relena nunca las ocupaba. Al lado derecho de la sala, se encontraba la entrada hacia la cocina, la cual no era muy grande, pero contenía todo lo necesario. Y por el lado izquierdo, se encontraba una gran escalera pegada a la pared, que daba paso al segundo piso en que se encontraban 2 habitaciones y 2 baños. Una de ellas (la del fondo) era la de Relena, bastante grande, aunque no tanto como la de la mansión. Y la otra habitación era para visitas o mejor dicho, para el guardaespaldas de turno. Esa la ocupaba generalmente Hans, hecho que ponía a Heero de un extraño humor, según la opinión de su amigo Duo. Pero ahora que Hans estaba en una misión, Heero la ocuparía.

Relena dejó su abrigo en el perchero junto a la puerta y tiró su cartera en un sillón. No estaba de humor para nada más que un relajante baño de tina. Subió las escaleras rápidamente y entró a su habitación sin decir nada. Heero simplemente la observó. Nunca había visto a Relena en ese estado, tan...tan ida. Y lo peor de todo, es que no sabía la causa de su estado. Se quedó parado un rato y luego recordó lo que tenía que hacer.

Aquí 02 – dijo Duo desde el otro lado de la pantalla.

01 – contestó Heero cortante- necesito que le avises a Zecks que Relena decidió venir a su departamento. Me quedaré yo con ella – finalizó llamando la atención de su colega.

¡está bien, Hee-man! Ya era hora, es decir, no estoy criticando tus métodos, pero podrías haber hecho esto antes y dejar de ...

DUO- interrumpió Heero molesto- dormiré en la pieza de Hans.

Aaa oooo - exclamó Duo- ¿quieres decir que todavía no le dices?

¿decirle que?- preguntó molesto 01.

EE nada Amigo, que pases buenas nooches! Yo le avisaré a Zecks. Cambio y fuera!- cortó Duo. Heero cortó aun molesto y dirigió la mirada nuevamente hacia el segundo piso. Sintió el ruido que hace la ducha al girar la llave, pero no lo sorprendió porque Relena se daba un baño todos los viernes por la tarde, casi a la misma hora, antes de asistir a alguna fiesta o evento social. Pero hoy no era un viernes normal, y Heero sabía muy bien que Relena no atendería a ningún tipo de reunión social, por lo que decidió preparar algo para comer.

Al cabo de 20 min, Relena salió de su baño envuelta en una toalla de color blanco y caminó hacia su closet. Sacó una polera blanca de algodón, sin mangas y un pantalón suelto. Es cierto, Heero estaba aquí, pero hoy le daba lo mismo. Hoy a Relena nada le importaba. Se puso la ropa y luego se peinó el cabello en un tomate para bajar a cenar, ya que el olor a comida ya se podía sentir muy fuerte. Heero siempre hacía eso. Cada vez que se había quedado en el departamento, preparaba la cena mientras ella se arreglaba. Pero antes de abandonar su habitación algo la hizo detenerse. Fue un presentimiento, un leve presentimiento de que algo ocurriría. Se volteó para poder mirar cada rincón de su habitación, expectante, esperando encontrarse con algo. Pero allí no había nada, sin embargo, el sentimiento aun se mantenía. Decidió sentarse al borde de su cama hasta lograrse sentir segura, pero la situación no cambió hasta dentro de 15 minutos durante la décimo octava vez que Relena miraba su reloj. Y derrepente, todo volvió a la normalidad. Relena no sabía como ni por qué, pero aquel sentimiento de inseguridad y miedo la abandonó y observando de reojo su habitación una vez más, decidió bajar corriendo a donde Heero la esperaba.

¿qué sucede?- preguntó Heero al verla bajando las escaleras apresurada, mirando de reojo hacia sus espaldas.

Nada, nada Heero- dijo ella sonriendo nerviosa- sólo que no me di cuenta la hora que era. La cena ya debe de estar fría-

Hn – contestó él guiándola hacia la cocina. Sin embargo, Relena sabía que Heero no le había creido. Llevaban casi 4 años siendo "amigos" y si alguien era capaz de notar cuando Relena mentía era nadie más que su guardaespaldas. Fue una cena muy silenciosa. La verdad es que todas las cenas con Heero eran silenciosas, pero en esta Heero se había encargado hacer sentir realmente incómoda a Relena ya que no dejó de mirarla toda la noche y ella sabía porqué: Heero quería saber qué había ocurrido en el aeropuerto. Relena ni se preguntaba como él supo, ya que era obvio que algún dia lo sabría-

Si quieres decir algo, Heero – dijo ella mirando concentrada como su tenedor enrollaba algunos tallarines- deberías decirlo...y dejar de incomodarme.- La declaración de Relena tomó por sopresa a Yui, pero luego de dos segundos, decidió hacer la pregunta que tanto le incomodaba...

¿qué pasó en el aeropuerto?- dijo mirándola atento. Relena, con los ojos cerrados, dejó el tenedor a un costado de su plato, limpió su boca con una servilleta y esperó a tragar toda la comida. Luego, abrió los ojos otra vez

Me desmayé...asi de simple.

No fue un desmayo, comensaste a gritar- respondió Heero inquisidoramente, haciendo sentir a Relena aun mas incomoda. Ella estaba en un dilema, no sabia si contarle todo a Heero. Por un lado, necesitaba contarle esta serie de sucesos extraños que estaban ocurriendo y tratar de hayar una explicación, pero por otro lado, Heero consideraría que el trabajo le había afectado la salud y que ahora tenía visiones, por lo que debería hacerle caso a su hermano y dejar el trabajo. Optó por la opción más conveniente.

Heero, ¿qué cosas escuchas? – preguntó llamando la atención de Yui- yo iba caminando rumbo al transbordador, Hans me dijo que lo esperara a dentro porque tenía que hacer una llamada y en ese momento...me desplomé. Me desperté dos segundos después en los brazos de Hans. Eso fue todo...es más, creo que fue porque ese dia no comi mucho- finalizó sonriendole. Sin embargo, la mirada de Heero no había cambiado en nada, pero antes de que pudiera responderle, Relena habló otra vez.

Heero, cuando necesite unas vacaciones realmente, las pediré sin dudar. Ahora no quiero y no puedo, asi que no insistas- dijo recogiendo su plato y marchando hacia la cocina- me voy a dormir, muchas gracias por la cena. Y diciendo ésto, subió y se acostó. Luego de unos minutos, los que se demoró Heero en lavar los platos, el piloto subió a la habitación de la chica para revisar las medidas de seguridad. Golpeó un par de veces la puerta, y al no escuchar respuesta, entró lentamente a la pieza de Relena. La encontró en su cama, durmiendo, tranquila. Heero había desarrollado un gusto secreto por verla dormir: su largo cabello cubría casi todo su costado, su mano derecha descansaba sobre la cama y la izquierda sobre su abdómen, el cual subía y bajaba lentamente indicando la respiración de la chica. Era lo más cercano a un ángel que Heero podría ver alguna vez. Caminó hacia las ventanas y revisó cada picaporte. Luego se voltió a mirar a la chica, y se acercó para correr un mechón de cabello que caía sobre su rostro, pero antes de poder llegar, su teléfono vibró. "Duo"- pensó antes de ver su celular y saliéndo de la habitación, le contestó al Deathside.

01- dijo friamente.

Heero...- respondió Duo algo intranquilo- Tienes que ver ésto.

¿qué sucede?

Un ataque, en las afueras del Reino. Alguien, o mejor dicho "algo" destruyó un hogar y creemos que asesinó a su habitante.

¿Creemos?

No hemos encontrado el cuerpo.

¿y por qué debería de importarme?- preguntó Heero perdiendo un poco la paciencia.

Porque lo que hay aquí no es normal...Realmente tienes que ver esto.

Estoy trabajando, Maxwell, no puedo salir- pero al decir ésto, la puerta de Relena se abrió dando paso a la chica, quien para sorpresa de Heero, estaba cerrando su chaqueta.

¿Relena?

Deberíamos ir, Heero- dijo ella- no creo que sea algo que debas pasar- finalizó bajando las escaleras.

No te expondré-

Heero, me quedaré con un preventer o en el auto...pero si Duo te llamó es por algo- dijo tomando las llaves del auto.

¿Heero? ¡Heero! ¿qué sucede?- preguntó Duo por el otro lado del teléfono.

Voy para allá.- dijo colgando a su amigo. Ambos salieron del edificio sin mencionar una palabra, pero antes de llegar al lugar del accidente, que estaba rodeado de policías y espectadores, Heero habló.

¿Cómo sabias...?

¿que Duo llamaría?- dijo ella interrumpiéndolo y sonriéndo- no lo sabía...simplemente, siempre he tenido el sueño ligero y te escuché hablando...- Pero antes de terminar, vieron a un policía en frente del camino haciendo una señal para detenerse. Relena cubrió su cabello con el gorro de su polerón, y se puso unos anteojos oscuros, al fin y al cabo, ella era la Directora de ESUN y Ministra de Sank, y no podía dejarse ver en lugares como éste.

Lo siento señor- dijo el oficial a Heero- pero este lugar ha sido demarcado como escena de un crímen, por lo que su paso está prohibido.

Comandante Yui, del escuadrón de los Preventers, Jefe de Seguridad de la familia Real – dijo Heero fríamente mirando despectivo al oficial y mostrándole su identificación.

Ohh, lo siento, adelante porfavor, lo están esperando.- Heero avanzó por el lado del oficial y esquivando a algunos civiles, se estacionó. Pero no alcanzó a bajar cuando vió una gran casa inglesa blanca, aún con algunas llamas, con ventanas y puertas rotas. Sin embargo, no fue la situación de la casa lo que llamó su atención, sino el rastro de sangre que había por todo el lugar y algunos extraños cuerpos inertes que yacían en el patio delantero, cubiertos por un plástico naranjo.

Mejor quedate en el auto- dijo Heero a Relena, pero sin quitar los ojos de la casa- iré por Duo y traeré a un guardia inmediatamente.- Relena solo asintió. Ella también estaba sorprendida de la situación. Heero bajó de su auto y caminó unos 4 metros, dónde encontró a Duo conversando con algunos preventers.

Heero, gracias a Dios que llegaste! – dijo poniéndo un brazo en su hombro en señal de saludo- Juliette Fugue - dijo Duo guiando a Heero a través del patio delantero- Profesora de la escuela básica del reino, una ciudadana responsable, casada, jóven. Unos vecinos llamaron a la policía para notificar del incendio, pero cuando ellos llegaron, ya era demasiado tarde. Los cuerpos que vez aquí- dijo señalando las bolsas plásticas – creemos que eran los chicos malos.

¿dónde está el marido?- preguntó Heero abriendo una de las bolsas, mientras miraba a Duo, quien le señaló a un señor, de 40 años aproximadamente, arrodillado frente a la casa, rodeado de algunos paramédicos que lo ayudaban. Tenía la mirada perdida y al parecer todavía no reaccionaba. Heero se voltió a los cuerpos y volvió a preguntar - ¿quien los mató?

No los sabemos- respondió Duo- sólo sabemos que quién lo hizo...no era un soldado normal...

¿Por qué dices...?- `preguntó Heero corriendo la bolsa, pero al ver el rostro desfigurado y cortado del cadáver, dejó de hablar.

El otro está peor- agregó Duo- Sin embargo, hemos registrado todo el lugar...pero aún no encontramos el cadáver de Fugue.

¿Cómo sabemos que está muerta?

Por que la advertencia escrita en la pared de la casa lo indica- dijo Duo señalando la muralla del costado de la casa.

" El sello se ha roto. La Luz roja indicará las tumbas. La sangre que corre hoy es sólo el comienzo"- leyó Heero casi en murmuro.- ¿Y eso?- preguntó, señalando una pequeña frase escrita al costado derecho, mirándo a su colega.

Es algún dialecto extraño. La verdad es que nisiquiera sabemos si es un dialecto- Dijo Duo rascándo su cabeza. Pero antes de poder comentar algo, Heero vio a lo lejos como la princesa salía corriendo del auto, siendo perseguida por el preventer que él había mandado a protegerla.

¿Relena?- dijo Heero caminando hacia el auto- ¡Relena!- gritó al ver correr a la chica hacia el bosque que quedaba enfrente del lugar del ataque. Ambos pilotos corriendo tras ella, junto a los preventers que estaban cerca, pero la chica era muy rápida y parecía no escuchar los gritos. Relena corrió y corrió. Siguió a la pequeña niña de ojos rojos que había aparecido otra vez hasta adentrarse en el frondoso bosque de Sank. Y justo cuando iba a alcanzarla, cayó hacía un pantano.

Relena abrió los ojos y se dió cuenta que estaba en una habitación rosa, adornada con diversos muebles y que ahí había una persona. Era una mujer jóven, quizás unos 15 años mayor que Relena, de hermoso cabello negro azabache y ojos del mismo color. Su piel era del color de la nieve y sus labios como una frutilla. Era realmente hermosa. La mujer estaba tomando una tasa de té, mientras revisaba unos libros.

Disculpe – dijo tímida- creo que me perdí en el bosque, ¿podría decirme dónde estoy? – pero la mujer no se inmutó. Siguió revisando sus libros sin nisiquiera, mirar a Relena.

¿Señorita?- dijo la princesa denuevo, acercándose hasta tocar su hombro, pero su mano nunca sintió el calor del cuerpo de la jóven, sólo la traspasó. Relena retrocedió asustada tocando su mano y estaba apunto de gritar, cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, dejando entrar una fuerte brisa, seguida por dos hombres vestidos de negro, con largas espadas. La jóven se levantó rápidamente, sacándo de su costado un sable plateado. Sin embargo, antes defenderse, miró hacia el rincón dónde se encontraba Relena y le sonrió.

Sabía que algún día te volvería a ver. Por favor, cuida de George y dile que su lucero nunca dejará de mirarlo desde el cielo. Que no se preocupe por la alacena, que pronto un carpintero la arreglará. Dile que siempre voy a estar cuidando de él - Luego de decir esto corrió hacia sus enemigos y comenzó a luchar, pero Relena no pudo observar más, ya que la habitación empezó a girar y pronto se vió nadando hacia la superficie del pantano. Logró salir tociendo, pero había un peso en sus dos manos, que aún se encontraban bajo el agua. Al levantarlas, se dió cuenta que sostenía un cuerpo.

¡RELENA!- escuchó gritar.- RELENA, ¿DONDE ESTAS?

AQUI! . gritó la chica- Por Aqui!- y luego de unos segundos, Duo y Heero se asomaron por la orilla del pantano, mirándola sorprendida.

Relena no creo que sea buena idea- dijo Duo, pero se quedó callado al ver lo que Relena sostenía- Juliette Fugue- dijo perplejo- es el cadáver de Juliette Fugue.- La princesa miró una vez más el cuerpo que sostenía y notó quién era. Cabello negro, ojos negros, piel blanca...En ese momento, su cara se desfiguró, pero antes de poder gritar, Heero tomó el cuerpo y lo entregó a la policía que ya llegaba, luego tomó a Relena por los dos hombros y la miró.

Relena, mirame- dijo al ver que la chica estaba en shock.- Relena...mírame- la chica desvió la mirada desde el cadáver hacia la cara de Yui y las lágrimas no tardaron en aparecer. Heero la abrazó y la levantó para sacarla del pantano. Afuera, Duo la recibió con unas toallas y entre los dos comenzarón a secarla. Pero Relena aún no volvía en sí y comenzó a murmurar algo.

¿qué dices, princesa?-preguntó Duo, sin embargo, Relena no respondió y siguió murmurando. Heero la tomó por los hombros nuevamente y se acercó para poder entender lo que decía, pero ella no hablaba ningún idioma conocido, era casi una canción, inentendible, ligera...

¿Qué diablos pasa acá?- preguntó Milleardo Peacecraft llegando al pantano- Maxwell, Yui, explíquen!

Zecks- comenzó a decir Duo, pero en ese momentom Milleardo notó a nadie más que su hermana cubierta en toallas, claramente en shock y a Heero, muy cerca de ella y tratando de entender lo que ella decía. De inmediato, Milleardo fue hacia ella, apartando a Yui y llamándola, la chica se desmayó. La tomó en sus brazos y se levantó.

Maxwell, Yui, los esperó en la mansión, AHORA:- finalizó caminando devuelta hacia el camino. Ambos pilotos se miraron y decidieron seguir a su jefe, sin darse cuenta que estaban siendo observados desde muy cerca.