Toronja.

Luego de regresar de un merecido descanso durante las vacaciones navideñas y vuelto a sus actividades escolares, Mizuki se había puesto más que exigente. Apenas hubieron entrado a los vestidores, su afeminado manager les picaba el estomago con su pluma, acompañado de una bascula, alegando después que habían subido de peso.

Una semana después se encontraba ya harto de las toronjas.

Durante la mañana, en ayuno, el propio Mizuki tocaba a las puertas de sus alcobas y les entregaba un enorme vaso con jugo de ese cítrico y vigilaba personalmente que lo tomaran. En el desayuno se encargaba de darles panqueques de toronja que él mismo horneaba (extraño, había comido antes pastel y pan de naranja, pero no estaba enterado de existiera de ese otro fruto ni que Mizuki tuviera horno en su habitación.), en las tardes, luego de las prácticas, el agua natural había sido vetada para los titulares, dedicándose a beber agua de toronja.

Para la noche Mizuki volvía a ir de puerta en puerta entregándoles una toronja que tenían que comer. Afortunadamente no supervisaba que se comieran esa última.

Y aunque la toronja, fuera de hartarlo hasta la muerte, sabía tan bien en jugo, agua, panes y pasteles, Yuuta no acaba de entender por qué sola sabía tan mal.

Era una cosa sumamente agria que le calaba el paladar cada vez que la comía. Algo tan amargo que hacía que su aprecio por toda fruta existente, se pusiera en duda con una mordida a un gajo.

Odiaba la toronja porque era la cosa menos comestible en el mundo, y ciertamente, odiaba a Mizuki-San por dársela a comer.

Un golpe en la puerta de su habitación le hizo salir de su ensimismo, provocando también que se tragara un gajo entero de una sola vez, y si no fuera porque sentía que se asfixiaba, le hubiera alegrado no sentir el sabor.

-Yuuta-Kun.-la puerta de su habitación se abrió ligeramente dejando que la mirada de Mizuki entrara por su cuenta después todo el se encontraba dentro, palmeándole la espalda con una mueca que asemejaba una sonrisa de burla.

Con un ultimo golpe, el castaño tosió escupiendo el gajo, aceptando apenado el pañuelo que el encargado el ofrecía. El olor a flores le hizo más fácil la tarea de evitar mirarle con vergüenza. Mizuki sólo miró la fruta en la alfombra. Luego su insoportable risa salió a flote.

-Vine a traerte el programa de entrenamiento que comenzáremos mañana, pero veo que debo hacer un servicio extra para ti. –Se sentó en la cama del muchacho y tomó uno de los gajos de la toronja que ahí se encontraba, luego pellizcó un extremo, quitándole la piel y la semilla.-¿Ves? se come sólo esta parte, si te comes el gajo con todo y piel te sabrá agrio.

El menor de los Fuji asintió a eso como si se tratara de alguna especie de sabiduría milenaria, rogando a Dios que su ingenuidad quedara resguardada en secreto entre esas paredes.

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Bien, sólo queda pedir reviews y ver que escribo hasta la próxima.

Como nota adicional, comento que la toronja es una fruta que te ayuda a bajar de peso, pues quema la grasa corporal y tiene pocas calorías. Es muy saludable y sabe excelente.

Dedico este capitulo a FalseMoon, por tomarse la molestia de corregirlo. Algún día dejaré de darte tantos problemas. Mientras tanto…gracias por soportarme.

Acepto ideas para seguir haciendo las colecciones de Drabbles.

Los quiero, muchos besos nn