Avising: Pretendo que los personajes sean todavía "niños", emocional y físicamente. Si vosotros queréis imaginároslos como adolescentes o adultos, estáis en un país libre. Y ahora, a la parte que me importa :DD
(PD: No os toméis a mal lo de Nazz, a veces me pongo mucho en el papel de Lee xD)
"Otro pueblo, otra vida, otra identidad, otra mudanza, otra depresión.
Solo que esta vez no están los dulces Eds esperándonos.
May lleva días llorando por Ed.
Ya no sé ni cuanto llevo metida en este estúpido trasto, y Marie se pasa el día leyendo nuestra vieja enciclopedia.
Hace cuatro o cinco días le pregunté porqué, entre sollozos me respondió que era para estar más cerca de su cabeza de calcetín. Le recuerda tanto a doble D…
Esto me supera hasta a mí, si antes Eddy era lo único en lo que pensaba cuando le veía, ahora no puedo apenas pensar en otra cosa.
Nada ya es fácil para mí.
Despertarme con ganas de llorar y no poder hacerlo es lo peor que me ha pasado nunca.
Pero soy la mayor de un hogar desestructurado, y tengo que aguantar, por mí, y por mis dos hermanitas. Tengo que demostrarles que no se han quedado solas y que me tienen y tendrán a mí.
Es horroroso ser la mayor de tres en una casa como la nuestra.
Cada día que pasa tengo más responsabilidades a la espalda y llevamos una semana y unos cuantos días cruzando el país sin saber dónde estamos.
Reflexionando, me he dado cuenta de varias cosas.
De porqué les acosábamos, de eso no me acuerdo. Somos un trío de sociópatas, supongo.
Entre otras cosas, me acordé de porqué me enamoré de Eddy.
Resuelto, determinado, listo, siempre alegremente enfadado, obsesionado con el dinero… Si antes se me caía la baba por él ahora se me caen las lágrimas. Pero no puedo llorar, era lo que le faltaba a May para llevarla a yo que sé, un suicidio.
Me acordé de todos. Han pasado casi dos años desde que llegamos allá.
Tampoco puedo evitar preguntarme si Eddy me hubiera apreciado un poco si no me hubiera comportado como una loca.
Pero la gente no sabía lo que yo pasaba por culpa de ese chico, ni lo comprendería si se lo intentara explicar. Cada vez que lo veía a lo lejos reírse a carcajadas me quedaba paralizada y sin aliento.
Jolín, lo único que yo quería era estar junto a él.
Nuestra madre sufrió también por amor tres veces distintas, y no quería que eso me pasase a mí. Sabía que tarde o temprano íbamos a sufrir, pero no me imaginaba que sería tan pronto. Y Eddy era el clavo al que yo me agarraba.
Lo bueno es que de cada una de esas veces que mamá salió tocada, salió una de nosotras.
Cada vez me angustia más ver a May.
No sé porqué Marie y yo nos metíamos tanto con ella, nosotras nos teníamos la una a la otra, pero May no tenía a nadie. Nadie quería acercarse a ella, y a pesar de eso, siempre fue feliz. Ahora no les pienso hacer el menos de los daños a ninguna de las dos, y me vengaré si hace falta del pobre ingenuo que se atreva a tocarlas. Somos lo único que tenemos, las unas a las otras.
Ahora Marie se encarga de consolar a May con palabras cultas, mientras yo me encargo de mantener todo bajo control e intentar averiguar, en vano, si ya hemos llegado a nuestro próximo hogar.
Tampoco quiero saberlo, sé que no va a haber gente tan alucinante como en el cul-de-sac. Pero ya es tarde para lamentarse, ya no tenemos absolutamente nada que ver con nadie de esa ciudad.
Toda la vida hemos estado en movimiento, viviendo una vida nómada sin ningún lugar seguro al que ir. Ya no me acuerdo de dónde crecimos.
Recuerdo cuando vino Marie. Yo tenía un año y poco y estaba muy asustada de ella, no sé porqué, pero me acuerdo mejor de lo que desearía, siempre nos llevamos mal.
Cuando vino May fue todo distinto, era todo mucho más alegre, y siempre hemos sido una piña desde el día que vino nuestra hermana pequeña.
A veces me pregunto que hubiera sido de Marie y de mí si May no hubiera nacido. Horrible.
Otra cosa que me pregunto es por dónde rondará mi padre, no le veo desde que tengo memoria.
Nunca creí que nos tendríamos que mudar otra vez. Pero somos pobres, es lo que hay. Ni yo ni ellas seremos nunca tan buenas como cualquier otra chica que se haya criado en una casa normal.
Por eso no pude hacer otra cosa que hacer de Eddy una propiedad privada. En el fondo sabía que jamás podría competir con ninguna, y menos con la asquerosa rubia esa que andaba provocando a todos los chicos del barrio y nunca faltaba a clase. Personalmente yo paso del colegio, no me podrían enseñar nada útil que me interesara.
Eddy estaba enamorado de esa guarra, hasta ahí llego, pero me hubiera gustado ser aunque fuera su amiga.
Que me hubiera hablado como hablaba a los demás.
Que alguna vez le hubiera visto sonreír al verme.
Hubiera dado lo que fuera y todo lo que pudiera conseguir.
Sé que puedo resultar extremadamente molesta, obsesionada e intimidante, y sé que si a mis hermanas les temían ligeramente, a mí ni te cuento.
Pero nadie nos conocía, nadie me conocía. Soy una chica normal, puedo sentir lo mismo que los demás y puedo llorar. Y tengo la inteligencia suficiente como para actuar como actué.
A pesar de los ruegos de Marie y May, hice lo correcto al no despedirme de los Eds. Sé que si lo llego a mencionar no habrían hecho otra cosa que reírse en nuestra cara y calcular los días que faltan para que movamos el culo de Peach Creek.
Me dolería menos una patada en la boca.
Jamás nos hablarían como a uno más.
No hay cosa que más lamente haber hecho que perseguirlo por todo el barrio y estropear sus extraños timos.
Si alguna vez volviese a verle, todo lo que pudiera hacer para disculparme sería poco.
Ahora lo entiendo, que estúpidas fuimos. Las Kanker han quedado atrás.
Probablemente nos les volvamos a ver nunca más y no pasaron de odiarnos.
Sé que nunca encontraré a nadie a quien quiera como a él, y se que a él nunca le gustaré.
Eddy, que sepas que estés donde estés, siento mucho lo que te hice, siento que no puedas haber contado nunca conmigo, y siento quererte tanto como para que tengas que ser todo mío.
Y que aunque no nos volvamos a ver, siempre serás el único capaz de llegar a mi corazón, aunque tú ahora seas feliz por primera vez sin nuestra presencia y no pienses nunca en mí.
Al fin y al cabo, no te viene bien pensar en una chica tan fea y odiosa como yo.
Ni a ti ni a nadie.
Que te vaya bien, amor."
