Las dudas de Hebe
La pequeña Hebe no lograba comprender del todo las palabras y consejos que sus padres le dieron esa mañana mientras desayunaban.
- "¿Hebe cariño?"- la llamó Megara dulcemente.
- "¿Sí mami?"- ella contestó mientras jugaba de manera distraída con su comida: odiaba comer todos los días verduras. No eran divertidas.
- "¿Qué te parece la idea de tener un hermano o hermana?"
Esa idea le fascinaba ¡Por fin tendría a alguien que saliera a pasear al bosque con ella o que le enseñara cosas!
- "Suena divertido, quiero un hermano mayor con el cual poder jugar."
Hércules y Megara se vieron mutuamente, al parecer había unas cuantas cosas que explicarle a la pequeña.
- "No mi nena, tu madre y yo nos referíamos a un hermano menor."- Hércules trataba de esclarecer un poco la mente de su hija.
Hebe hizo una mueca de duda y al final se puso feliz, con un hermano menor ella sería quien le tendría que enseñar a jugar pero no le importaba.
- "También suena divertido ¡quiero uno!"- dijo la niña emocionada.
- "Pues al parecer pronto tendrás uno, en unos meses cariño."- comentó Meg mientras le sonreía a su marido.
- "¿En serio?"- la niña se puso de pie sobre su silla emocionada.
- "Así es, tú serás la hermana mayor ¿qué opinas?"
Hebe en su interior tenía muchas preguntas qué hacer a sus padre, y no iba a quedarse con las dudas.
- "¡Suena genial! ¿pero por qué en unos meses? Es mucho tiempo ¿puede ser mañana?"- la niña cuestionó a sus padres.
- "No puede ser así cariño."- las palabras de su padre la decepcionaron al grado de hacer su típico puchero de resignación, aunque eso no paró más preguntas curiosas.
- "¿Por qué?"
- "Porque los bebés suelen tardar algo de tiempo en llegar."- Herc sólo esperaba que su hija dejara de hacer tantas preguntas, poco a poco se estaba quedando sin respuestas.
- "¡Oh! Entonces… ¿de dónde vienes lo bebés? ¿Por qué se tardan tanto?"
- "Si amor, cuéntanos de dónde vienen los bebés."- dijo Meg mirándolo con sarcasmo, ella en verdad no quería ayudarlo en nada ante una situación tan embarazosa.
Tragó saliva, algo que hacía únicamente cuando estaba nervioso. Hebe tenía ese mismo efecto en él, al igual que su madre.
- "Bueno… lo bebés… los bebés vienen…. vienen de… un lugar… donde hay… muchos otros bebés que…."
- "¿Siempre eres tan elocuente?"- esa era una de las frase favoritas de Megara desde que se conocieron, y lo único que hacía era perder el habla aún más.
- "Los bebés vienen del vientre de mamá, crecen dentro hasta que están listos para nacer Hebe y eso tarda algunos meses."- Meg contestó sin vacilar.
Hebe se quedó viendo a su madre, el rostro de confusión de su hija le recordaba al de Herc. De repente, la niña estalló en risas.
- "¿Qué es tan gracioso Hebe?"
- "Porque es imposible que un bebé esté dentro de ti. Si no saben dónde queda el lugar de los bebés, no importa. Le preguntaré a mi abuelito Zeus, él puede buscarlo y decirme dónde está mi futuro hermanito."- Hebe dijo esas palabras con determinación, al parecer ella estaba dispuesta a conocer la verdad.
- "Muy bien… como quieras cariño."- Meg parecía algo incrédula. Le dijo la verdad, por lo visto era demasiado pequeña para dejar de lado sus fantasías infantiles, en otro momento le intentaría explicar, tal vez cuando creciera un poco más.
- "Ahora a quien pondrá nervioso será a mi padre, perfecto."- Hércules habló después de la bochornosa pregunta sin responder.
Meg negó con la cabeza, Her nunca cambiaría después de todo. Ella aún tenía algunas cosas más que decirle a su pequeña.
- "Cuando nazca tú serás su ejemplo a seguir Hebe, además tendrás que cuidar de él o ella. Será tu deber como hermana mayor."
- "¿Y cómo se hace eso mamá? Nunca antes he sido la hermana mayor de nadie."- la carita de su hija se llenó de preocupación, ser una hermana mayor parecía algo complicado.
- "Lo sabrás cuando conozcas a tu futuro hermano ¿de acuerdo? Yo estoy segura que serás la mejor hermana del mundo, Hebe."
- "Estamos totalmente seguros de eso, mi pequeña. Y como serás una gran hermana, será mejor que termines toda tu comida, casi no has tocado el plato."- las palabras de su padre le hicieron bajar la vista ante lo que más detestaba: brócoli.
- "Pero papá, estoy llena… no quiero más o reventaré."
- "Cómelo o no habrá clase de arquería con Phil el día de hoy."
Eso fue suficiente para que la niña reconsiderara el comer sus vegetales, reuniendo todas sus fuerzas de voluntad para hacerlo.
Con el pasar de las semanas en el entrenamiento, Phil pudo darse cuenta que la pequeña tenía un gran potencial en la arquería, inclusive más que su propio padre. La niña era débil en otros aspectos, es decir, tenía la fuerza de alguien de su edad, pero poseía una vista que con el tiempo mejoraría si seguía practicando con la diana. Hebe ponía todo su empeño en cada práctica, así como iba aprendiendo a montar su caballo.
La llegada de su futuro hermano o hermana, tenía a la niña preocupada, pues temía no ser lo que sus padres esperaban de ella, o lo que su hermano necesitara de una hermana mayor. Su madre decía que tenía que cuidarlo y protegerlo, por ello era que ponía tanto empeño en la arquería. Ella no era fuerte como su padre, así que sus flechas y arco eran lo único que tenía para proteger a aquellos a quienes amaba, a pesar de que estos regalos de su padre por ahora no hicieran daño o asustaran a nadie.
- "¡Miren a quién tenemos aquí!
- "¡Abuelo!"- Hebe fue corriendo hacia la gran estatua que cobró vida por medio de un rayo.
- "Mi pequeña, qué grande estás. Creces muy rápido."
Zeus tomó delicadamente a su diminuta nieta. Hebe no se asustaba de la gigantesca estatua que le hablaba, estaba acostumbrada a ello gracias a su padre, quien desde que era una bebé la había llevado ante su abuelo para que la conociera.
- "Hola padre, he dejado pasar un tiempo, pero te traigo buenas noticias."- Hércules dijo a su padre emocionado.
- "¿Sabías que tendré un hermano, abuelo?". la niña lo dijo exaltada de alegría, con sus enormes ojos violeta viendo fijamente hacia su abuelo.
- "¡¿Qué?! ¡¿Es en serio?! ¡Seré abuelo nuevamente! ¡Qué maravilla!"-
Hebe le había robado las palabras de la boca a su padre sin proponérselo.
- "Creo que las buenas noticias ya te las ha dado tu nieta."
- "Debiste venir antes a decírmelo hijo."
"Si papá, debiste venir antes."
Hércules se cubrió el rostro por las palabras de su hija, era como una pequeña Meg sarcástica.
- "Lo siento padre, no quería dejar a Meg sola después de la noticia. Ella me dijo que estaba exagerando el asunto y… bueno… Hebe también quería verte. Tiene unas preguntas para ti."
- "¿En serio pequeña?"
- "Sí abuelo… la primera es ¿de dónde vienen los bebés?"
Esta pregunta Zeus no la esperaba, a su templo llegaban todo tipo de persona con diversas cuestiones bastante complicadas, pero lo que preguntaba su nieta sin duda alguna estaba fuera de lo común. Se acercó a su hijo para decirle en voz baja:
- "¿No se supone que esto les corresponde a ustedes?"
- "Ella insistió en que fueras tú, Meg y yo tratamos de explicarle pero no nos creyó.". le dijo a su padre casi susurrando.
Zeus dio un suspiro y volvió para hablar con su nieta.
- "Nena, esas cosas le corresponden a tus padres. Ellos seguramente ya te hablaron con la verdad."
- "¿En serio? ¡Ou!"- entonces lo que le había dicho su madre era verdad, eso no dejaba de ser increíble ¿pero cómo fue que su hermano llegó allí? Dejó esa duda de lado e inicio con otra.
- "También quería saber cómo puedo ser una buena hermana ¿cómo puedo proteger a mi hermanito si yo no soy tan fuerte como papá?"
Esa pregunta lo llenó de felicidad, era bueno ver que su nieta fuese tan considerada.
- "Para proteger a quienes amas no necesitas de la fuerza Hebe, puedes hacerlo sin ella."
Hebe no lograba comprender las palabras de su abuelo y tampoco las de sus padres. Todo era tan confuso ahora que se convertiría en hermana.
- "Sé que ahora lo que te decimos parece incomprensible, pero verás que cuando llegué tu hermanito bastará con que lo quieras y cuides, eso será a tu manera. Todos tenemos diversas formas de proteger a quienes amamos, tú encontrarás la tuya."
Hércules comprendía todo a lo que se refería su padre, su hija probablemente no tenía la menor idea, él se encargaría de guiarla por un buen camino obviamente, pero todo lo demás dependería únicamente de ella.
Se escuchó el ligero sonido del suspiro de Hebe, al parecer se rendía por ahora con sus preguntas.
Mientras tanto en el inframundo…
- "! Cinco años! ¡Han pasado cinco años desde que ese… mocoso me dejó ahí para que me pudriera!"- Hades nunca había estado tan furioso en toda su vida y estaba dispuesto a tomar revancha de la situación. Llamó a sus secuaces pero estos no contestaron, al parecer habían escapado antes de que él saliera del río de las almas. Habían escapado de su furia por está ocasión.
No importa, ya encontraré a esos dos tarde o temprano, pensó para sí mismo.
- "¡Cuánto tiempo sin verlo, señor!"- era la voz de las arpías al unísono que lo llamaban.
- "¡Oh mis señoras! Confío en ustedes para ponerme al día supongo."
- "Sabíamos que deseabas eso y también sabemos de quién te interesa obtener noticias."
Hades sólo se le vino un nombre a la mente.
- "Hércules."
Era hora de saber su futuro y tomar al fin lo que tanto anhelaba.
