-Shidare-sama - La mujer tocaba intensamente la puerta, el fuerte sonido despertó a cierta pelinegra que se encontraba descansando apaciblemente. - Shidare-sama, Rukia-sama pronto partirá a su misión en el mundo humano, usted deb...- La puerta se abrió abruptamente dejando ver a la chica ya totalmente vestida en tiempo record y con una gran sonrisa de oreja a oreja, la cual era un poco terrorífica para la mujer quien ya sabia que ocurriría a continuación.

- ¡RUKIAAA! - El grito de Shidare se alcanzó a oír en toda la mansión Kuchiki , exaltando a la mujer quien rápidamente se apartó de la puerta para dar paso a la princesa Kuchiki y por suerte no ser atropellada por esta, que salió corriendo en dirección a la entrada principal como un torbellino.

Shidare esquivaba personas y muebles con gran gracia mientras corría desesperadamente para poder alcanzar a despedir a su querida hermana, ya que no la vería en bastante tiempo después que se fuera a su misión. Cuando pasó por enfrente de los ancianos de la familia estos solo la miraron desaprobatoriamente, ya que su infantil comportamiento no correspondía a una noble shinigami como ella, pero como ella estaba más concentrada en llegar a tiempo, no le importaron las miradas que recibía.

Cuando alcanzo ver esa cabellera corta y oscura junto a la puerta apuro el paso y al llegar junto a la mujer de menor estatura se lanzó a sus brazos con gran entusiasmo, la menuda mujer con una pequeña sonrisa acepto la muestra de afecto de su hermana. La cual compartía su sonrisa pero aumentada por mucho.

- Rukia, te extrañare mucho - Murmuro Shidare entre los brazos de la ojivioleta. - Quiero que te cuides mucho. Y me traigas algo del mundo humano ¿sí? - Pidió con ojitos de cachorro luego de mirar a los ojos a Rukia.

- Claro que sí, no te preocupes Shidare-oneesan, es solo una misión. Nada saldrá mal - Dijo con una cara confiada Rukia, ella de verdad no comprendía la preocupación de su hermana, solo sería una misión en el mundo humano ¿Que podría salir mal?- Cuando vuelva te traeré algo e iremos a comer en el lago, como siempre...-

- Esta bien Rukia-chan, cuando vuelvas te tendré unos ricos dangos para que comamos juntas, pero...- Se acercó peligrosamente a la cara de la ojivioleta mirándola directamente a sus ojos - Si no llegas, me comeré todos los dangos sola-

- Ehhh e-está bien, ya estoy advertida- sonriendo nerviosamente- Bien oneesan, ya debo irme, te veré en una semana-

- ¡Adiós Rukia-chan!- grito alegremente- ¡Recuerda los dangos!-

- Si si - Luego de decir eso Rukia desapareció haciendo shunpo, dejando a Shidare en sus pensamientos.

Shidare dirigió su mano derecha a su pecho y apretó fuertemente sus ropas en el lugar de su corazón, teniendo un mal presentimiento el cual se negaba a desaparecer.


Shidare tomo otro sorbo de su té verde mientras cerraba los ojos, sintiendo ese sabor que le gustaba tanto bajar por su garganta, para luego bajar su taza y mirar preocupadamente a su capitán, Sosuke Aizen.

- Entonces dices que estas preocupada por Rukia-chan, ¿se puede saber que te causa esa preocupación Shi-chan?- consulto el moreno con una tranquila sonrisa, usando el apodo que le dio a su subordinada mucho tiempo atrás.

- La verdad no lo sé Aizen-sama, solo siento esto en mi pecho, como si supiera que algo malo pasara, es inevitable y quiero saber la razón - La joven Kuchiki se notaba preocupada, con su mirada baja y voz débil. Intentando adivinar que ocurría, Aizen la miro con atención, para luego con su mano tomar la barbilla de Shidare y alzar su cabeza delicadamente.

- Pequeña, tranquila. Todo estará bien, yo no dejare que nada malo ocurra- dijo delicadamente mirándola a los ojos, manteniendo ese semblante sereno que lo caracterizaba.

- Gracias Aizen-sama- Dijo ella para luego brindar una gran sonrisa a su capitán, él siempre la apoyaba y era una persona muy importante para ella, junto con Gin-sama y Rukia.

- siempre puedes contar conmigo Shi-chan, ahora, cambiando de tema, ¿Podrías llevar estos informes a Hitsugaya-taisho por mí?, es muy importante que los reciba pronto, y tú eres la indicada para llevárselos- sonrió gentilmente luego de decir eso.

-Claro que si Aizen-sama, será un placer- La joven tomo los informes y se dirigió a la puerta a paso rápido, con energías y ánimos renovados luego de conversar con su capitán, el cual sonreía como siempre viéndola desaparecer del lugar.


- Gracias, Kuchiki-chan, los revisare ahora mismo- Dijo el capitán de la décima división, Hitsugaya Toshiro luego de recibir los informes por parte de la pelinegra.

- Hai Hitsugaya-taisho- brindándole una sonrisa al albino- Ahora, con su permiso, me retiro- comenzando a caminar hacia la puerta se detuvo al escuchar los gritos de la teniente de grandes atributos que estaba sentada en un sillón disfrutando de su sake.

- ¡Shidare-chan, quédate un rato a divertirte! Siempre estás muy ocupada niña, tomate un descanso conmigo- le ofreció la hermosa mujer mientras levantaba por los aires su copa de sake, dejando caer un poco.

- Rangiku- Dijo amenazadoramente el capitán a Rangiku mientras la miraba de mala forma- tu ni siquiera deberías estar bebiendo, tienes mucho trabajo que hacer y no trates de arrastrar a Kuchiki-chan en tus irresponsabilidades- se puso de pie desde su escritorio para arrebatar la botella de sake de las manos de la rubia, quien de inmediato comenzó a quejarse sobre la frialdad y aburrimiento de su capitán quien a cada palabra que decía la mujer se veía más irritado.

- No se preocupe Hitsugaya-taisho, y Rangiku-san gracias por la invitación pero aún tengo cosas que hacer, tal vez otro día cuando no deba trabajar jeje- rio nerviosamente la joven rascando su nuca mientras una gotita le caía.

- ouuuu está bien, pero a la próxima no te escapas Shidare-chaaaaan- la rubia gritaba con sus brazos alzados haciendo poses ridículas, la pelinegra alcanzo a ver como el joven capitán estaba a punto de regañar a la exuberante mujer antes de salir corriendo.

- Rangiku-san y Hitsugaya-taisho se mataran un día de estos, o más bien el capitán la matara- se dijo a si misma después de salir del recinto de la décima división.


- ¡Gin-samaaaaaaa, le traje dulceeeees!- el grito de Shidare en la tercera división aviso a Izuru Kira sobre la presencia el torbellino Kuchiki, quien se acercaba a gran velocidad con una bolsa de dulces, para luego divisar a Kira, este solo se resignó a suspirar antes de que una joven con una gran sonrisa se subiera a su Espalda de un salto.

- Kira-san, que bueno verte hoy con tu gran carita de felicidad y ganas de vivir, neee necesito ir con Gin-sama para entregarle algo, pero antes, ¿Quieres dulces?- su dulce sonrisa relajo al emo rubio quien solo tomo algunos para luego llevarla con su capitán quien estaba en el campo de entrenamiento.

Cuando el rubio y la azabache llegaron junto al capitán este los recibió con esa sonrisa zorruna que lo caracterizaba desde siempre.

- Así que me tienes dulces Shi-chan- dijo con ese tono burlón de siempre el peliplata- Dime pequeña, ¿tienes algo nuevo para hoy?- La joven comenzó a rebuscar en su bolsa bajo la mirada de los dos hombres, para luego sacar algunos dulces y empezar a explicar los nuevos sabores y formas.

- Muy bien, pues habrá que probarlos Shi-chan, ¿te unirás a nosotros Kira-san?- el rubio solo asintió casi imperceptiblemente para luego sentarse junto a su capitán y la princesa Kuchiki quienes estaban ya devorando los dulces y conversando animadamente.

Un mes después...

Shidare caminaba tranquilamente de vuelta a la mansión Kuchiki, su hogar, luego de cruzar el umbral de la gran puerta un sirviente se dirigió a ella rápidamente para darle la bienvenida.

- Shidare-sama, bienvenida, Byakuya-sama solicita su presencia en su oficina, es urgente- La pelinegra miro con curiosidad al sirviente y luego se dirigió a la oficina de su nii-san caminando rápidamente, ¿Qué querría su hermano? Que la mandara a llamar no era algo normal, además que no hablaban mucho ya que él era muy frio con ella y Rukia, a pesar de que eran hermanos de sangre desde la muerte de Hisana-sama ya no la trataba igual, antes al menos no era tan frio como ahora. Incluso ella siempre intentaba acercarse a él pero nada funcionaba, simplemente frustrante.

Con esos pensamientos ocupando su mente finalmente llego a la dichosa oficina, y algo nerviosa abrió la puerta para encontrarse con su querido hermano leyendo algunos documentos que ella desde su posición no alcanzaba a ver.

Al darse cuenta que el no alzaba la mirada Shidare nerviosa trago saliva y hablo firmemente.

- ¿Que necesitas, nii-san?- pregunto mirando hacia él, quien solo la miro fríamente, como siempre...

- Rukia desapareció, estamos iniciando una investigación, su reiatsu se desvaneció luego del ataque de algunos hollows en la ciudad de Karakura- Dijo sin ningún tipo de reacción Byakuya.

Shidare abrió sus ojos como platos, la noticia le cayó como balde de agua con hielo incluido, simplemente no lo podía creer, su querida hermana, desaparecida.

El nudo en su garganta que venía creándose desde que entro a la habitación se intensifico y sus ojos se aguaron sin poder evitarlo, ahora tenía sentido ese sentimiento de inquietud y preocupación que la aprisiono cuando Rukia se fue. Sus pensamientos se congelaron por un momento y cuando recobro la compostura pregunto:

- ¿Cuándo?- mirando directamente a su hermano que no mostraba nada en su rostro.

- Hace 3 semanas- dijo fríamente.

Ella apretó sus puños y su ceño se frunció levemente, tres semanas, hace tres semanas su hermana había desaparecido y ella no había sido avisada de ello, el pensamiento de que su hermano no se hubiera dignado a avisarle antes la enojo de sobremanera y antes de siquiera pronunciar palabra su nii-san como si hubiese leído sus pensamientos le dijo:

- No te dije esto antes porque la doceava división estaba confirmando la información que te acabo de decir- El ceño de la joven se relajó un poco luego de estas palabras, se dio media vuelta y emprendió camino hacia fuera de la oficina.

- ¿Dónde vas, Shidare?- la voz seria de Byakuya la detuvo, luego de pensar rápidamente que decir, se decidió por contestarle.

- Voy a buscar a mi hermana, no me quedare de brazos cruzados esperando un milagro, iré yo misma por ella antes que sea muy tarde- la voz decidida de la princesa Kuchiki sorprendió al mayor, quien por un momento abrió sus ojos más de lo normal, un gesto casi imperceptible para cualquiera, pero que la joven alcanzo a deslumbrar.

Luego de decir esas palabras ella continuó su camino a pasos largos y con cara de decisión, sabía que lo que haría la metería en problemas, pero no dejaría a su hermana.

Aunque le costara su vida.


En la noche una figura se movía entre las sombras con gran velocidad, pasando entre los shinigamis sin ser vista, Shidare corría apresurada hacia el Senkaimon, su puerta hacia Karakura , en el mundo humano, el lugar donde Rukia desapareció, el lugar donde sabía que la encontraría, lo presentía.

Cuando uno de los guardias logro verla ella con movimientos precisos lo noqueo, y siguió su camino aún más rápido, no hacía falta mucho tiempo antes que descubrieran uno de los guardias caídos.

Las alarmas sonaron y ella se vio descubierta, al llegar al Senkaimon ella lo abrió y de inmediato tres shinigamis aparecieron detrás suya con sus espadas desenfundadas, ella rápidamente con su shunpo apareció detrás suya y golpeó sus nucas, dejándolos inconscientes, al menos había tomado medidas y usaba una máscara en ese momento, así que nadie la reconocería, solo hasta que Byakuya-niisan notara su ausencia en la mansión.

El Senkaimon estaba abierto, solo debía cruzarlo y adiós sociedad de almas, por un momento dudo si lo que estaba haciendo era correcto, pero la imagen de Rukia en su cabeza le recordó porque lo hacía, con su voluntad renovada, ella entró.

-Ya voy, Rukia...-

La joven Kuchiki comenzó a correr adentrándose en el oscuro túnel con solo un pensamiento en su cabeza, encontrar a su hermana.


Ahra que primer capítulo, esta es mi primera vez escribiendo, espero que esta historia sea de su agrado, no soy la mejor haciendo esto pero aun así daré mi mejor esfuerzo, me he imaginado esto tantas veces que no pude evitar escribirlo, y quise compartirlo con otras personas, espero que les guste, porque la aventura de Shidare apenas comienza ;3