Silencio
Capítulo 2: Los últimos momentos
La alarma lo despertó de manera abrupta, todo lo vivido con Ren lo había soñado; aquellos momentos jamás regresarían.
Todo parecía estar bien al principio.
Repasaba mentalmente si algún problema era lo que estaba provocando tal situación, pero recordó que si había algo que a ambos no les parecía lo arreglaban tranquilamente hablando; como en toda relación llegaba a suceder pero no para provocar una ruptura, era tan extraño.
Noto como el violáceo empezó a rechazar su presencia de manera sutil.
La frecuencia con que se encontraban, platicaban y salían por ahí empezó a disminuir drásticamente, era evidente que ya no le ponía interés; el peli azul hacía hasta lo imposible por verlo…por encontrar un punto para poder verlo, sentirlo de nuevo suyo; ya no dormía bien y generalmente lloraba cada noche y debido a esto caía dormido. Su aspecto también empezó a deteriorase ya que el cansancio se hacía cada día más evidente, adelgazo y descuido su arreglo.
Tenía un gran nudo en el estómago.
Mientras tomaba un baño, recordó:
-Te amo-manifestó apenado intentando ocultar su rostro en entre las sabanas, jamás se había declarado y mucho menos a alguien como lo era Ren. Sentía una gran pena.
-También te amo-le brindo una mirad dulce y sin arrebato le robo un beso a un muy apenado Horo- y no sabes cuánto.
Las lágrimas se fundían con la tibia agua que recorría el rostro pálido del joven de mirada oscura que parecía haber perdido su gran alegría. Aún mantenía la esperanza, una pequeña ilusión de que aquella confesión aún fuera mutua…que fuera verdad.
Elegía de manera monótona y vacía la ropa que vestiría, recordaba como después de cada encuentro pasional Ren lo desvestía de nuevo y empezaban de nuevo, le dolía tanto en el pecho la actitud de su pareja, sí es que todavía le podía llamar así. Le venían a la mente pequeños fragmentos de cosas que jamás había podido captar pro la euforia de su relación tan perfecta y maravillosa que tenían.
En las pocas ocasiones en que salían, siempre parecía que algo importante pasaba en el celular pues el chico de mirada felina y de color dorado lo mantenía cerca de sí, respondía rápidamente mensajes y al igual que llamadas, empero él jamás intento ver a quien le escribía con tanto afán y mucho menos con quien hablaba por el hecho de que respetaba el espacio de su novio. Le molestaba ese hecho pero jamás lo dijo.
De la misma manera en que escogía su ropa ahora arregla su cabello claramente húmedo aún, ya todo lo que recordaba eran los últimos momentos de una relación que ya estaba destinada al final. Todos los recuerdos parecían un gran balde de agua fría y debió de haber supuesto que esa última conversación era una manera de disculparse e incluso de despedirse, pero de qué se disculpaba.
-Si tú me lo pidieras iría hasta el final del mundo contigo, a donde tú fueras iría sin pensarlo. Te seguiría-decía en tono suave y dulce, era un tono inusual que pasó desapercibido para el joven de cabello azul, pero debido al amor que sentía no le dio importancia. Se lamentaba no haber sido más intuitivo y saber que ser así no era común en Ren a pesar de estar muy enamorado.
-¿En verdad lo harías Ren?- preguntaba contento y lleno de amor, es que era algo que no podía evitar pues era tanto lo que sentía que simplemente le provocaba una felicidad extrema, es como si todo en ese instante hubiese desaparecido y sólo quedaran ellos dos.
-Claro que si- recordó como en ese instante en que decía eso le daba un pequeño beso en los labios que logro sonrojarlo, tal vez era verdad lo que siempre le decía: "eres como un niño todavía pues te sorprendes aún con muchas cosas".
Se tuvieron que despedir pues había llegado la hora de cada quien regresar a su casa, a pesar de que ya llevaban un largo tiempo juntos consideraban que no era el momento adecuado de vivir juntos.
En el camino recibió un mensaje: "Te amo, eso jamás lo dudes", en ese preciso momento sintió un gran abismo enfrente de sí, se sintió envuelto por la oscuridad.
Terminó de arreglarse cuando vio como una pequeña luz parpadeaba, provenía del celular. Se dejó llevar por la creencia de que podía ser Ren…el mensaje era finalmente de Yoh.
En el trayecto al lugar en el que había quedado de verse con el castaño, sabía que había pasado a segundo plano en la vida de su amado.
Jamás se comparó y tampoco sintió que él tenía que estar encima de los amigo de Ren, pero era muy evidente que para ellos estaba siempre ahí, y que apenas si podía atisbar algo de la vida de su amor…era ya como hablarle a una roca pues todo lo que le llegaba a contar era a regañadientes, recordaba aquella palabra con la que respondía cada que le preguntaba algo: "Nada"; a la par ya no prestaba atención ni interés a sus pláticas, era ya alguien invisible para la mirada que más amaba, aquel dorado inmaculado.
Su amistad con Yoh y su hermana Pilika representaban un faro en aquella incertidumbre; ahí estaba con su gran amigo. Porque él sabía que lo que en verdad estaba matándolo era la duda. El no saber que pasaba y el inminente silencio de Ren.
-¿Estás seguro?-preguntaba con calma- No hay manera de cambiarlo
-No ya no la hay, te lo encargo mucho confío en que eres el único en poder cumplir este favor- miraba con una gran tristeza a su gran confidente y amigo- La realidad es muy aplastante y lo mejor para ambos, es la decisión que tome
-Eres muy fuerte y creo en que saldrás adelante. Siempre te voy a estar apoyando y si eso es lo que has decido entonces te deseo lo mejor del mundo-puso su mano en la de Horo mostrando con ese gesto que siempre iba a estar ahí para él. Debido a la gran amistad que los unía fue unos de los primeros en darse cuenta de la relación que mantenían a escondidas y también fue el primero en brindarles su apoyo al igual que observó como su amigo estaba muy mal y que Ren parecía ya no darle la importancia que merecía.
-Gracias Yoh, ya no te voy a dar lata- sonrió
Llegando a casa busco el celular que permanecía en el mismo estado que en la noche anterior, se animó a marcar, era una de esas decisiones en las que se juega la vida en una apuesta, el corazón le latía rápidamente, le sudaban las manos y temblaban, sentía toda roja su cara, era un manojo de nervios; escucho aquel sonido que avisa está conectando la llamada e inmediatamente como si la cortaran…lo intento varias veces más…lo mismo. Un gran nudo se le hizo en la garganta y de inmediato corrió al baño sin poder evitar vomitar. Lloraba amargamente.
A lo lejos sonaba ocupado el número de su amado...
