Notas de la autora:
Ohayou, Minna-San!
Aquí Kitsune escribiendo el segundo capítulo... esta vez incluiré la participación de mi pareja favorita de Naruto... así que por favor no se horroricen XD.
Disclaimers:
Todos los personajes de Naruto no me pertenecen a mí sino a Kishimoto Masashi y son usados para mero entretenimiento, sin plena ganancia económica, comercial, etc.
Advertencia:
Este fanfic posee parejas que se podrían clasificar como raras, por lo que éste es un Sasuke/Hanabi con menciones y apariciones de otras más que determino no me hago responsable de éstas... simplemente las pongo porque me gustan, así que no admito detracciones con respecto a la elección de las parejas... por lo demás espero recibir comentarios, dudas, críticas, alabanzas o escupitajos.
Referencias:
-- Diálogos
"" Pensamientos
KRecuerdos
Traducciones y aclaraciones (se encuentran al final del capítulo)
Yume wa kanaimashitaka
Capítulo 2
Colisiones solitarias
En una oscura habitación se hallaba Hyûga Hanabi, completamente dormida en un mullido y cómodo futón. Había pasado al fin una semana y al día siguiente se realizarían las pruebas para la integración a los Anbu por lo que había decidido acostarse más temprano de lo normal, pero después de cinco horas su plácido descanso era interrumpido dando rápidos movimientos nerviosos, sus respiración se volvió inesperadamente jadeante y su semblante apacible cambió por otro pávido y encrespado.
Rápidamente Hanabi despertó enderezando su cuerpo y ahogando un grito reservado en su garganta, tenía los ojos desorbitados por la conmoción y la sorpresa de tal pesadilla vividamente presentada en sus sueños y la boca ligeramente abierta que exhalaba pesadamente el fresco aire, pronto emprendió a intentar controlar su respiración y con su mano comenzó a limpiarse el sudor frío que surgía de su frente.
Sólo una voz fría, apagada y a la vez melancólica podía escuchar claramente penetrando sus oídos. La voz masculina de una figura que permanecía siempre sutilmente presente a su alrededor.
"Así es cómo termina todo... así es cómo debía morir..."
- No... éso pasó hace un año... - Hanabi posó una mano temblorosa sobre su labios jadeantes, mientras peligrosas lágrimas comenzaban a bordear sus gruesas pestañas y nublaban la vista de su lechosa mirada por la frustración.
- ¿Por qué aún... no puedo olvidarlo...? - Nuevamente echó su cabeza pesadamente sobre la almohada conservando en todo momento la misma facción estremecida.
"Así es cómo termina todo... así es cómo debía morir..."
Sin darse cuenta gruesas lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, sus ojos se suavizaron por la nostalgia de aquel recuerdo lejano y doloroso observando atentamente cómo los dedos de sus manos tiritaron inconscientemente por la culpa que sentía corroer su conciencia. Sin evitarlo más ocultó su cara sobre éstas, oprimiendo los angustiosos sollozos que escapaban de su boca que repetía la misma frase con dificultad por los gemidos entrecortados.
- Gomen nasai, Setsuna-San… Gomen nasai... Setsuna-San...
---
Lejos de lo que se hallaba la aldea de Konoha, una figura masculina se erguía orgullosa sobre un frondoso roble, observando detenidamente desde las alturas. Vestía un traje oscuro que cubría gran parte de su cuerpo a excepción de sus brazos que eran cubiertos por unos guantes ennegrecidos y de los cuales sobresalía un extraño tatuaje negro en su hombro izquierdo, su pecho tenía un chaleco de color blanco y sus brazos eran resguardados por protectores metálicos, en su espalda colgaba una katana con el mango rojo, tenía vendas alrededor de su brazo derecho; arriba de su codo, y en su muslo izquierdo, éste poseía un retal rojo en torno a su cuello y su rostro permanecía cubierto por una máscara blanca con franjas rojas que simulaban la forma de un lobo.
Uchiha Sasuke resopló bajo la máscara que cubría su rostro sin darse cuenta.
Flash Back
Sasuke abrió la puerta del Rokudaime, se encontraba levemente intranquilo por la extraña llamada de su amigo por lo que había decidido acudir rápidamente aún faltando a sus obligaciones que como Anbu le correspondía.
- ¿Qué sucede Hokage? - Interrogó impacientemente.
- Sasuke, me alegro que hayas podido venir. – Declaró animadamente Naruto sentado en su escritorio que se encontraba bajo una enorme pila de documentos. – No sabes lo aburrido que he estado en estos últimas semanas... todo es culpa de Tsunade no bâchan por dejarme todo este trabajo.- Declaró claramente indignado, haciendo un puchero infantil.
- Naruto...
- Y es que ésto no es precisamente lo que pensé que haría como Hokage, me la paso enclaustrado en esta oficina durante TODO el día y en muchas ocasiones he tenido que desvelarme para revisar los problemas de la aldea.
- Naruto...
- Lo peor de todo es que ya no puedo comer en el Ichiraku Ramen... Tal vez debería escaparme un rato... - Meditó en voz alta de forma calculadora, colocando una mano en su barbilla repasando un espontáneo plan que se formaba en su cabeza.
- Baka
Al escucharlo Naruto, una pequeña venita se formó en su sien. - Cruel, todavía que me preocupo por ti me tratas de esta forma tan indiferente. – Declaró indignado señalando acusadoramente a un sobrio Sasuke. – Cruel, cruel, CRUEL.
Sasuke suspiró tratando de ser paciente, sin importar los años o los cambios en su vida, su amigo seguía siendo igual que siempre. - ¿Sólo dime por qué me llamaste? ¿Sucede algo grave en Konoha?
Enseguida la expresión del rubio cambió tan súbitamente que Sasuke frunció su ceño por la seriedad e inquietud impuesta.
- Toma asiento. - Sugirió Naruto levantando una mano para señalarle la silla frente a su escritorio, por lo que el Uchiha hizo lo pedido.
- Para ser sincero no te llame para hablar sobre Konoha, pero ésta es la única manera en la que puedo verte.
Sasuke levantó una ceja extrañado. ¿Si no lo llamaba por Konoha... entonces para qué era?
- Estoy muy preocupado por ti, Sasuke.
- ¿Qué...? ¿A qué estás jugando Naruto? Sabes que no tengo tiempo para ésto. - Decretó Sasuke tenuemente malhumorado.
- Exactamente a éso me refiero. No tienes tiempo para nada, ni siquiera para tener una vida propia. – Habló rápidamente el Rokudaime. - ¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Han sido diez años desde que regresarás a la aldea y no has hecho nada de tu vida.
- ¿Cómo? ¿Acaso estás menospreciando mis capacidades? - Dijo en un tono frío y pausado.
- Por supuesto que no, jamás ignoraría tus habilidades. Eres un excelente ninja, uno de los mejores de la aldea, incluso, un sobresaliente Anbu y un calificadísimo Kyputen pero, aparte de eso ¿qué más Sasuke?
- La vida de la que me hablas no me interesa.
- No me vengas con esas estupideces. – Expresó Naruto quien comenzaba a impacientarse por la actitud de su amigo, pero entonces relajó su expresión con rapidez para mirar momentáneamente al Anbu con un poco de nerviosismo.
- Sakura-Chan no te ama, ella no hará lo que tú le propusiste hace mucho tiempo.
Sasuke frunció el ceño con ira.
- Lo sé. – Dijo con un amenazador tono de voz pausado y gélido.
- No me malinterpretes, no lo digo para molestarte ni mucho menos para herirte, pero piensa que todos ya tenemos una vida instaurada; y no me refiero precisamente a los grados que poseemos, sino a las personas con las que nos rodeamos. – Enseguida un extraño brillo se distinguió en las celestes pupilas del Kage el cual formó inconscientemente una ilegible sonrisa en sus labios. - Ahora tenemos nuestras propias familias.
El mutismo se apoderó de la habitación durante unos cuantos segundos, hasta que por fin Sasuke habló.
- ¿Qué es exactamente lo que quieres de mí, Naruto? - Preguntó el moreno serenamente.
- Pienso que lo que debes hacer es formar una familia, es lo mejor para ti.
Como respuesta Sasuke bufó con indiferencia. - No me interesa. – Decretó finalmente, con los brazos cruzados por la hostigación de su amigo.
- Sólo quiero que medites lo que te he dicho. ¿No era acaso tu deseo restaurar la preservación de tu Clan? Si no puedes cumplir tu principal ambición, entonces deberías ocuparte en hacer realidad aquel que le pospone.
Sasuke miró fijamente al Rokudaime, escapando de su boca un taciturno suspiro.
- Créeme Naruto, ya lo había pensado antes pero, así como mi situación se encuentra frente a la aldea me temo que éso sería imposible.
Naruto no dijo nada, sabía perfectamente lo que el Anbu se refería. Puesto que muchos años atrás había traicionado a la misma aldea y Naruto podía recordar perfectamente cómo su regreso había sido envuelta en el completo rechazo de la gran mayoría de los miembros de la aldea en contra del último Uchiha. Había sido aceptado su retorno por Tsunade-Sama cuando tenían 15 años y sin importar el pasar de los años demostrando su completa disposición en proteger a toda Konoha; aún arriesgando su propia vida, seguía siendo visto como un traidor, incluyendo a sus propios compañeros de la infancia.
En ese momento el moreno se levantó con claras intenciones de marcharse.
- En verdad me hubiera gustado cumplir al menos uno de mis anhelos; asesinar a Itachi y resucitar el Clan Uchiha, pero es plenamente imposible para mí.
- Por supuesto que no, estoy seguro que podrías hallar a la persona indicada si lo intentaras.
- Naruto, eres demasiado idealista.- Señaló Sasuke con una sonrisa mordaz y melancólica, para después dirigirse a la puerta y justo cuando se encontraba a punto de girar el pomo dorado, Naruto posó su mano sobre el hombro del moreno.
-No puedes seguir así para siempre Sasuke, si lo haces, jamás podrás ser feliz.
- Descuida, mi vida siempre ha sido así, por lo que no me preocupa unos cuantos años más plagada en las mismas circunstancias.
Fue entonces cuando su vista se poso en la nada que reflejaba aquel blanco, era como si todo a su alrededor se hubiera apagado, como si su existencia no subsistiera y todo se borrara de su mente y cuerpo en igual desvanecimiento, todo en tan sólo un instante descubriendo que aquel frívolo y acromático color provenía de la intensidad de las pupilas de una chica parada frente a él.
Fin del Flash back
Pronto Sasuke desechó de su mente la imagen de la Hyûga que fácilmente podía reconocer por el blanco de sus ojos que revelaba su identidad, meditando nuevamente la propuesta de Naruto el cual no había podido dejar de pensar, pero nuevamente todas sus posibilidades se reducían a cero. Después de todo ¿quién querría compartir su vida junto a un indigno y repudiado traidor?
- El Clan Uchiha morirá conmigo. - Concretó con fatiga y ahogo en su ronca voz, mientras levantaba su rostro para deleitarse en observar por un momento la pálida luna fría de la noche.
---
Pronto las pruebas para el ingreso de los nuevos Anbu pasaron y Hanabi había sido una de los aprobados demostrando en todo momento una excelente técnica y uso del Byakugan junto a las distintas técnicas usadas por su familia, además de que su estratagema le había valido la victoria de forma redundante y precisa. Era en ese momento que se le entregaban a los aprobados el rollo que dentro se especificaban el equipo al cual era asignados, unos instantes después ya habían sido marcados con un distintivo tatuaje negro en su hombro izquierdo que demostraba su aceptación en el élite grupo, Hyûga Hanabi ahora era una Anbu.
Ya en la mansión, Hanabi había sido recibida con una agradable celebración, por lo que disfrutaba el cálido momento antes de ingresar formalmente a las filas de los Anbu, sabía de antemano que ya no podría ver tan a menudo su familia, pero aún así no se arrepentía de su decisión.
- Otou-San dice que ya no podrás estar con nosotros... ¿es cierto Hanabi-Neesan...? - Preguntó tristemente el pequeño Seimei que se acomodaba entre el hueco que dejaba la posición de las piernas cruzadas de la castaña.
- Otou-San tiene razón. - Respondió la chica con suavidad.
- No quiero que te vallas, prometo llamarte Oba-San si te quedas... Onegai, no te vallas. Quiero que estés siempre conmigo. - Dijo Seimei en un dulce e infantil puchero afligido.
- Seimei - Llamó la grave voz de Neji el cual se acercaba a donde el pequeño se hallaba. – Hanabi-Sama es libre de elegir su propio camino, no debes pedirle que se quede si ése no es su deseo.
- Pero, Otou-San...
- Esta bien Neji-Sama, no me molesta en absoluto. – Sonrió la Souke con sosegado ánimo dirigiendo su mirada blanca hacia su sobrino. – Algún día lo entenderá.
Seimei bajó la cabeza decepcionado y desconsolado, conciente que no podía hacer algo para cambiar la decisión de su familiar favorita. Pronto al verlo en ese estado su padre lo cargo de la menuda cintura para sentarlo en sus piernas perfectamente sentadas sobre el tatami.
- Es el destino que nos corresponde llevar. Algún día, tú también tomaras el camino que te pertenece para hacer realidad tus propias aspiraciones, porque serás fuerte y decidido. – Pronunció soberanamente Neji, colocando una cálida mano sobre la infantil cabeza, pero enseguida su expresión cambió a una más suave y amable.
– Es por ello que sin importar las circunstancias, nosotros jamás te dejaremos solo.
Seimei asintió quedamente, sonriendo con un poco más de ánimo hacía su padre.
Hanabi sonrió apaciblemente por la escena presenciaba, definitivamente su hermana era afortuna. Debido a las circunstancias hacía ya más de cinco años que el Soke había contraído matrimonio con un integrante de la propia familia. Hinata siendo mujer sólo podía casarse con un Hyûga para así preservar el legado del Clan, por lo que fue comprometida con Neji, elegido por sus excelentes capacidades como líder y shinobi, aún cuando su situación como integrante del Bouke daba muchas incógnitas por parte de la familia, uniendo por primera vez a la casa principal y secundaria. A pesar de haber sido comprometidos en un matrimonio por conveniencia con el único objetivo de proporcionar un heredero, el tiempo hizo lo suyo, haciendo nacer el amor entre éstos con el pasar de los años.
"Onee-San es muy afortunada." Estableció interiormente Hanabi, mientras una pequeña punzada de dolor pinchaba su pecho.
- ¿Imotô-San? - Una dulce voz la llamó muy cerca de ella.
- ¿Uh? - Musitó al mirar a Hinata sentándose a su lado con un semblante dulce y maternal como era tan característico en ella.
- Toma, te serán de gran ayuda. – Dicto suavemente Hinata, entregándole a Hanabi un transparente frasco con un líquido azulado de un tenue resplandor y una frasquilla de porcelana negra, con diminutas mariposas doradas grabadas sobre delgadas líneas plateadas que simulaban ser arroyos.
Hanabi recibió el presente agradeciéndole a su hermana de forma silenciosa, a pesar de que en su interior se mezclaba la felicidad con la tristeza disfrutó el resto de la celebración, desprendiéndose finalmente de su hogar.
---
Sasuke esperaba en el mismo lugar donde siempre gustaba observar del paisaje, sentado apaciblemente sobre una enorme roca grisácea. Admirando bajo su máscara la lejanía de la aldea de Konoha que siempre se aseguraba de vigilar y proteger, porque ahí vivían personas importantes para él, escasas, pero sumamente significativas. Enseguida un suspiro largo escapó de su boca al mismo tiempo que una nueva presencia se acerba a él con sigilo.
- Ohayou gozaimasu, Kyaputen-San. - Saludó una voz detrás del Uchiha.
Sasuke se levantó pesadamente de su lugar, sabía de antemano que debía tratarse del nuevo elemento del grupo, por lo que se quitó su máscara para presentarse de forma más cortes. Aunque frente a la aldea las identidades de los miembros del Anbu eran completamente ocultas no era una norma que se seguía dentro del mismo grupo, que por lo usual éstos eran plenamente conocidos exclusivamente entre sus propios equipos.
- Mucho gusto, mi nombre es Uchiha Sasuke. - Declaró el moreno con voz apagada después de haber girado su cuerpo para mirar de frente al recién llegado.
Hanabi no pudo evitar abrir sus ojos con sorpresa, ya que el hombre al que había saludado no era otro sino el mismo con el que se había encontrado en la oficina del Hokage, y para aumentar su asombro era nada más ni nada menos que su superior. Pero entonces repasó nuevamente el nombre "Uchiha Sasuke" en su cabeza.
Sasuke levantó una ceja con extrañeza por la inusual situación, nuevamente observó los pálidos ojos, parecía ensimismada en sus propios pensamientos hasta que escuchó su voz cantarina susurrar.
- Uchiha... – Murmuró la Hyûga en voz alta sin darse cuenta y al instante su mente reaccionó al reconocer la identidad del apellido, pero fue abruptamente interrumpida.
- El pergamino. - Pronunció el Anbu con voz trémula por la incrustada mirada que le dedicaba la chica, comenzaba a inquietarle aquellos ojos que claramente compartían características extrañamente duales y contradictorios, por lo que decidió prestar completa atención al rollo que recibía en sus manos.
- Hyûga Hanabi – Emitió Sasuke lentamente y la castaña sintió cómo su corazón volvía a latirle con rapidez al escuchar la manera como había pronunciado su nombre, sintiéndose completamente estúpida por su reacción.
- ¿Sabes quién soy yo?
Hanabi lo miró enmarcando ligeramente su ceño. – Hai, eres el antiguo traidor que nuevamente regresó a Konoha. – Terminó de decir con enorme gravedad y sinceridad por lo que Sasuke sonrió divertido por el agudo atrevimiento.
- Y aún en total conocimiento de mi acción ¿deseas pertenecer a éste equipo? - Interrogó esta vez desvaneciendo la sonrisa al instante.
- Hai - Contestó sin siquiera pensárselo dos veces. Hanabi volvió a perderse en los profundos ojos negros del moreno, nuevamente esa sensación de reconocimiento recorría su piel y era un estremecimiento que la perturbaba cada vez mayor eficiencia. - ¿Ya nos habíamos conocido antes? - Preguntó decididamente la Hyûga sin apartar su mirada.
Sasuke no contestó al instante, simplemente ladeo su cabeza ligeramente, reafirmando su expresión severa.
- ¿Por qué piensas eso?
- No lo sé, sólo lo siento. - Respondió ligeramente confundida por lo sincera que había sido con una persona que apenas conocía, nuevamente se sentía como una chiquilla ante aquel hombre. – No me hagas caso, lo más probable es que este equivocada. - Intentó corregir su anterior acción.
- No del todo. - Susurró el moreno tan débilmente que apenas y había movido sus labios.
- ¿Uh? - Gesticuló la joven Anbu por no haber escuchado del todo lo dicho por su ahora capitán, pero al no obtener respuesta alguna desistió pensando que se trataba de algo insignificante.
- Espero estés lista, porque tenemos muchos asuntos que atender.
Hanabi respondió con una afirmación muda y severa. Con toda presteza los dos ninjas desparecieron del solitario paisaje, sin dejar vestigios de su presencia.
Fin del capítulo
Yume wa kanaimashitaka¿Tú sueño se volvió realidad?
Gomen nasai: Lo siento
Rokudaime: Sexto (una disculpa por la anterior traducción)
Kyaputen: Capitán
Soke: Heredero legítimo
Oba-San: Tía
Otou-San: Padre
Imotô-San: Hermana menor
Souke: Familia principal o casa principal
Bouke: Familia secundaria o casa secundaria
Notas finales de la Autora:
Bueno, al final el segundo capítulo. Valla que recibido muy poca audiencia, pero ya me lo esperaba por tratarse de una pareja muy rara, aún así me gusta y tengo ciertas expectativas sobres estos dos.
Hanabi comienza a ser mi personaje favorito... bueno, en realidad todos los Hyûga son mis favoritos, ya sean Neji, Hinata y los gemelos Hiashi y Hizashi.
Ya saben, díganme sus críticas, comentarios, sugerencias, etc.
Agradecimientos:
U-Itachi: Muchas gracias por el apoyo y tu review, y tienes mucha razón, creo que hay más fics de Naruto/Sasuke que otra cosa... no sé porque pero es así (Se tata de los amantes del yaoi, están presentes en todos los ánimes). Que bueno que te agrade la idea de Hanabi con Sasuke, en lo particular la idea me da mucha curiosidad, por eso es que la uso en este fic y como últimamente estoy obsesionándome con el personaje de Hanabi pues este es el resultado... su propio fic.
Descuida, mientras reciba al menos un review de alguna persona que le agrade el fic seguiré escribiendo con muchos ánimos. Espero sigas escribiéndome y me digas qué te ha parecido el capítulo.
Besos, abrazos y hasta la próxima.
