Él. Simplemente. Ladró.
¡Oh, esto no estaba pasando!
"¡Ruff! ¡Ruff!" Inuyasha giró sobre su panza, su lengua colgaba mientras miraba hacia ella y jadeó. Igual que un perro.
"¿Inu…Inuyasha?"
"Ruff" él se retorció hacia adelante, y le dio un golpe en su rodilla con su mano.
"Uh ..."
Él la miró con sus ojos dorados, y ella solo pudo encontrar alegría en ellos. Acerco tentativamente su mano hacía él, cerca de su cara. Él la olió, y luego volvió a sonreír. Felizmente sacó la lengua y lamió su palma, lamiendo toda la suciedad que había estado allí.
Un profundo rubor abarcó el rostro de Kagome por esa acción, casi sintió el deseo de retirar su mano por la vergüenza.
¿Se habrá golpeado en la cabeza?
"Inuyasha, ¿estás bien?"
Él dejó salir un gruñido y acarició su mano, colocando su cara en la palma caliente y simplemente la miró.
Se puso de espalda, aún con la cabeza en su mano y suspiró hacia ella.
"Uh..."
Oh, así que ese era el hechizo que había lanzado sobre él... Bueno, parecía que quería jugar.
Kagome buscó y con la mano libre cogió un palo que estaba cerca, lo lanzó al aire. "¿Ve a buscarlo?"
Su cabeza se levantó de golpe mientras veía el palo girar en el aire, y luego se levantó y salió corriendo detrás de él como lo había hecho hace mucho tiempo en la playa. Pero en ese entonces, él se había detenido después de darse cuenta de lo que estaba haciendo. Ahora simplemente ladró como un perro feliz y corrió por la vara.
Kagome no pudo evitar reírse cuando regresaba con el palo hacia ella, dejándolo caer en su regazo y mirándola con esos ojos dorados grandes. "Aww..." Ella alargó la mano para acariciar su cabeza, y se sorprendió un poco cuando él se inclinó hacia su tacto. Ella sonrió, y luego empezó a rascar la parte posterior de su cráneo. Su jadeo se hacía más pesado, el Hanyou parecía estar en éxtasis total.
Kagome se detuvo de repente. ¿Qué estoy haciendo? ¡No puedo tomar ventaja de él de esta manera!
Inuyasha frunció el ceño y ladeó la cabeza hacia un lado, dejando salir un pequeño gemido de sus labios mientras presionaba su cabeza en las manos de Kagome.
"No, Inuyasha, tenemos que averiguar lo que pasó. Deberíamos volver con Kaede..."
Él gimió otra vez, y una mirada a esos ojos de cachorro fue todo lo que se necesitó para derrumbar la voluntad de Kagome "Ah... ¡eres tan lindo!" Ella se acercó y comenzó a acariciar su cabeza plateada de nuevo, y se sentó con una sonrisa por un momento.
"¡Kagome!" Una voz -Kagome supuso que era Miroku- la llamó desde un poco más lejos.
Inuyasha inmediatamente se puso en cuclillas delante de ella, y un gruñido aterrador empezó a salir de su pecho.
"¿Ka-Kagome? ¿Inuyasha?" Shippo dijo confuso mientras el grupo viajero venía desde la colina y miraban a los otros dos. Todos se detuvieron para mirar. Kirara estaba acurrucada en los brazos de Sango, Shippo estaba encaramado sobre los hombros de Miroku, y los dos humanos estaban uno junto al otro. Todos tenían los ojos muy abiertos mientras miraban a Inuyasha, quien les estaba gruñendo a ellos.
"¿Inuyasha?" preguntó Sango, dando un paso hacia adelante.
El gruñido de Inuyasha se hizo más fuerte, y se arrastró un paso atrás para frenar justo en frente de Kagome.
Kagome inmediatamente se levantó y puso su mano sobre la cabeza de Inuyasha. Su gruñido disminuyó un poco, pero no dejó de mirar a los cuatro individuos delante.
"Inuyasha, no. ¡Estos son nuestros amigos! ¡No gruñas!" Kagome lo regañó.
Dejó de gruñir por un segundo y la miró con confusión, y luego volvió a dar a los recién llegados una mirada feroz con un gruñido de igualar.
"¡No!" Kagome le ordenó. "No, perro malo".
Él la miró con tristeza y gimió, pegó sus ojeras a su cráneo y se sentó en cuclillas sobre sus patas traseras. No volvió a gruñir de nuevo mientras volvía a mirar a las cuatro criaturas frente a él.
Kagome sonrió brillantemente. "¡Buen chico!" dijo, y luego le acarició la cabeza. Él le sonrío y volvió a empezar a jadear juguetonamente.
"Uh..." Miroku interrumpió con sus ojos abiertos de par en par. "¿Qué está pasando?"
Kagome se rió un poco. "Vamos, sient-, quiero decir, tomen asiento. Es una larga historia."
Todos se sentaron en un círculo, aunque mantuvieron distancia con Inuyasha, que estaba lo más cerca que podía de Kagome. Ella lo estaba acariciando distraídamente, lo que lo calmó hasta tumbarlo en el suelo, apoyando la cabeza en su regazo.
Todos lo observaron en estado de shock y asombro, y escucharon con atención mientras Kagome les contaba todo lo que había sucedido.
Sango fue la primera en hablar. "Bueno, eso es... diferente. Ella sonaba como una loca, ¿no te parece? Un minuto dice que conoce a Inuyasha, y al siguiente que sólo sabe su nombre, luego se ríe, y lo siguiente que sabemos es que coloca un... ¿hechizo sobre él? ¿Que lo hace actuar como un perro? "No es que no actúe como tal en un día normal.
Kagome se encogió de hombros. "Eso es lo que yo estaba imaginando. Inuyasha nunca actuaría de esta manera, ¡lo avergonzaría demasiado!"
Miroku trató de parecer pensativo mientras se acariciaba la barbilla, pero cualquiera que lo conociera bien podría ver un brillo lascivo en sus ojos "Así que… ¿qué fue lo que le dijo esa hermosa sacerdotisa? Tal vez debería ir solo a buscarla, no quiero poner a unas hermosas damas en peli-"
Sango le lanzó la mirada de muerte, y rápidamente se retractó. "uh-uh ¡n-no importa!"
"Eso es lo que pensé, monje". Le dijo Sango, volteándose hacia Kagome "Entonces, ¿qué vas a hacer?"
"Bueno... ella dijo algo acerca de veinticuatro horas. Creo que ese es el tiempo que tenemos que esperar hasta que el hechizo se desvanezca."
"Bueno," dijo Miroku con una sonrisa socarrona. "Hasta entonces... ¿qué vamos a hacer con el pobre?"
Sango volteo a verlo "¿Estás sugiriendo que nos aprovechemos de Inuyasha mientras está en ese estado?"
"¿Qué? No. Yo simplemente estaba diciendo que mientras él está... en este estado... ¡le proporcionemos un buen rato! Si eso significa dejarlo en ridículo, cuando haga demasiado, bueno, eso es un desafortunado efecto secundario". Miroku se defendió con la misma sonrisa, la que dijo a todos que lo que realmente quería era ver al hanyou correr alrededor y ladrar como un perro. Sango le dio otra mirada, pero la dejó caer. Miroku también dejó caer la sonrisa, y añadió en un murmullo a su discurso. "A pesar de que no suele necesitar ayuda para hacer el ridículo..."
La cabeza de Sango se volvió para fulminarlo con la mirada, y de nuevo estaban argumentando.
Kagome suspiró y miró hacia el medio demonio en cuestión. Estaba mirando una mariposa que rodeaba su cabeza, mirando como si estuvieran a grandes distancias sin levantarse y perseguirla. Sus grandes ojos dorados parecían los de un niño en ese instante, libre de las exigencias corrientes, tan inocente. Por una vez en su vida, no era consciente de los problemas de su existencia, y por un momento detuvo su escaneo sólo para mirarlo con cariño.
Tan pronto como su suave caricia cesó, sus ojos se desviaron hacia los de ella, e inclinó la cabeza hacia un lado. Hubo una pregunta en sus ojos, sincera preocupación por ella también. ¿Estás bien?
Ella le sonrió, y aunque no era exactamente una sonrisa feliz él encantado lamió su palma y luego le devolvió la sonrisa. Le mostró sus colmillos, ya que era la sonrisa más grande que jamás la había mostrado. Ella le devolvió la sonrisa, su amor por él salía por sus ojos, y empezó a acariciar lentamente su cabeza una vez más.
"... por eso no debemos ponerlo en peligro! ¿Verdad, Kagome?"
La voz de Sango la sacó de sus pensamientos. "¿Hm? ¿Qué estaban diciendo?"
Miroku sonrió con esa sonrisa pervertida suya. "¿Perdidos en los ojos de su perro, señorita Kagome?"
Kagome roló los ojos y trató de no ruborizarse, porque por una vez el libertino estaba totalmente en lo cierto.
Sango optó por ignorarlo. "Sólo estaba diciendo que tal vez deberías llevar a Inuyasha a tu mundo hasta que el hechizo se desvanezca. ¡No queremos que sacerdotisa escalofriante venga tras de él, mientras que él esta así!, ¿quién sabe si él será capaz de defenderse a sí mismo o no? "
Miroku hizo un mohín, pero no dijo nada en contra de la sugerencia de Sango.
"Hm... bueno, en realidad es una muy buena idea. Pero ¿y si ella aparece de nuevo?"
Sango sonrió y levantó el hiratkosu por encima de su hombro. "No te preocupes, estoy segura de que podemos manejar la situación. Además, ella en realidad sólo parecía ir tras Inuyasha. Ahora date prisa y vete, no queremos que nadie lo vea así. ¡Él estaría mortificado!"
Kagome suspiró. "Bueno, eso tiene sentido." Bajó la mirada a Inuyasha, quien estaba de nuevo mirando una mariposa con ojos excitados. Ella sonrió. "Inuyasha". Su mirada se desvió hacia su cara. "¿Quieres ir a dar un paseo?"
Su rostro adquirió una amplia sonrisa llena de emoción mientras giraba fuera de su regazo y se ponía en cuatro patas. Su lengua colgaba hacia fuera mientras jadeaba con un brillo en sus ojos.
Ella sonrió y le revolvió el pelo de su cabeza. "Buen chico".