Autora: hola a todos, ya he vuelto, me echasteis de menos ^^
Voz en off: Si, estaban desesperados por verte (nótese el sarcasmo)
Autora: Eso me parecía *v* (no se entera de nada).
Autora: Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que añadieron la historia a favoritos, alertas… y sobre todo a aquellas que dejaron review (no os preocupéis no voy a poneros solo esto XD, la contestación esta mas abajo). Esperamos que disfrutéis leyendo y…
Voz en off: (le interrumpe) Oye, veras Piri, yo tenía que decirte algo…
Autora: Justo ahora que empieza el fic. Me lo dices luego ¿vale?
Descargo de responsabilidad: Hetalia y sus personajes no nos pertenecen, son propiedad de su creador.
El sol brillaba alto en su cenit. La brisa mecía las briznas de hierba fresca y flores silvestres formando olas verdes y escarlata. Un cielo sin nubes enmarcaba el horizonte. Y en medio de aquel cuadro en movimiento dos figuras permanecían inmóviles.
La primera, más alta y fornida, parecía relajada. No estaba seguro de cómo había llegado hasta allí, pero sus ojos azules no mostraban el menor rastro de duda.
En su cara una sonrisa infantil, en su mano una rama seca.
Cogió aire y alzó el brazo. Sus músculos se tensaron y la rama voló sobre su cabeza por encima de la marea esmeralda.
– ¡Vamos Aster, atrápalo chico!– la segunda figura salió disparada como impulsada por un resorte, pronto se perdió en la distancia.
La emoción creció en su pecho, hacia años que no se sentía así. Tenía ganas de saltar, de reír a carcajadas, de correr hasta que sus pies dejasen de rozar el suelo.
Sentía que podía comerse el mundo, que podría con cualquier cosa que se le pusiera por delante, y, a la vez, que lo único que quería era seguir como hasta ahora, sin hacer nada más que jugar con su cachorro.
Unos ladridos a su espalda le sacaron de sus lucubraciones. Aster había regresado.
Se volvió esperando encontrarse con su querido dóberman… y lo que vio lo dejó de piedra.
Su chico, Aster, había desaparecido y ahora era Italia quien, con cara de preocupación, se dirigía corriendo hacia él. Su traje militar se afanaba en seguir sus movimientos, en la mano derecha sujetaba una rama seca y sus botas se deslizaban como si no rozasen el suelo. Parecía totalmente desesperado mientras gritaba algo así como que él podía ser mejor que cualquier perro.
Ludwig, incapaz de salir de su asombro, solo atinó a quedarse quieto donde estaba.
Apenas un par de pasos los separaban. En ese momento Feli flexionó las rodillas, cogió aire y pegó un bote digno de conejo, abalanzándose sobre el pobre e indefenso Ludwig.
Ambos cayeron al suelo. El italiano había cambiado su discurso, ahora su voz se oía fría y monótona.
– Y en el nordeste del país se esperan nubes bajas con alta probabilidad de precipitaciones al final de la tarde, acompañados de fuertes vientos de hasta 50 Km/h, aconsejamos permanezcan en sus casa y…
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Ludwig abrió lentamente los ojos. Tenía el brazo derecho dormido y una fuerte presión en el pecho. La respiración caliente y desacompasada de Aster le golpeo directamente en la cara, inmediatamente recordó el sueño.
Se incorporó pesadamente obligando a Aster a bajar al suelo. En cuanto las patas del animal tocaron tierra, este se lanzó como una bala hacia la otra punta de la habitación. Alemania se restregó los ojos en un vano intento por desperezarse, cuando volvió a abrirlos Aster estaba sentado a los pies de su cama y le había traído las zapatillas. Por eso adoraba los perros.
Le acarició afectuosamente la cabeza y le hizo una seña para que se subiera a la cama. No solía dejarles hacer eso, entre otras cosas porque llenaban la cama de pelos, pero un día es un día. Además, tenía una extraña sensación nostálgica y sabía que Aster era la mejor "persona" con quien compartirlo. Paseo su vista por la habitación; estaba exactamente como la había dejado la noche anterior, su mesa recogida, sus libros ordenados, su ropa doblada y preparada para el día siguiente. Si, todo estaba exactamente igual que ayer, entonces ¿por qué no podía quitarse la sensación de que todo era distinto? Ese sueño le había trastocado más de lo que pensaba.
Solo en ese momento se percató del sonido de la radio que inundaba toda la casa y, seguramente, también la de los vecinos.
Lanzó un hondo suspiro intentando convencerse a si mismo de que todo estaba bien y se dirigió a la cocina seguido por su fiel mascota. Allí estaba su hermano peleándose con el estropajo mientras oía el final de las noticias.
–Vaya West, se nos pegaron las sabanas hoy ¿eh?– dijo frotando con fuerza un plato donde aún persistían los restos del desayuno.
Estaba a punto de preguntarle a que se refería cuando vio de refilón la hora en el reloj de la cocina. Las once en punto. Parpadeo un par de veces mientras su mente, aún adormilada, procesaba la información.
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Mientras tanto, en la otra punta del mundo china estaba a punto comerse unos buenos mantous mientras veía una peli cuando un terrible grito que hizo temblar el suelo y las paredes casi lo envía al hospital de un infarto.
– ¿Alemania-aru? –Preguntó saliendo de debajo de la mesa con el corazón todavía acelerado.
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– Espera West, ¿dónde vas? –Grito Prusia desde el umbral de la puerta con las manos aún manchadas de jabón. Pocos segundos después un terriblemente elegante doberman pasaba entre sus piernas y le hacia caer de espaldas–. ¿Tu también?, pero que narices os pasa a ambos.
La gente se agolpaba en las calles impidiéndole el paso. Esquivó por poco a una señora cargada con bolsas de la compra que acababa de salir del súper, choco con la espalda de una chica con cascos que caminaba ajena a todo y le pegó un pisotón a un voluminoso anciano, haciéndole soltar más insultos en alemán de los que el mismo conocía.
Le quemaban los pulmones. Movía las piernas de manera automática sin ni siquiera sentirlas. El corazón le dolía y tenía la certeza de que en cualquier momento se le saldría del pecho en busca de un banco donde descansar.
Vislumbro unos metros más allá un paso de peatones, debía cruzarlo si quería llegar al edificio donde se celebraría la reunión. Estaba a punto de ponerse en rojo. Cogió todo el aire que pudo e incremento el ritmo, si se paraba ahora no volvería a arrancar. Debía llegar antes de que cambiase.
Pasó corriendo el paso en el mismo momento en que este cambiaba a rojo, provocando una sinfonía de pitidos e insultos contra su persona. Atravesó un parque infantil repleto de niños sonrientes y madres cotillas.
En ningún momento se detuvo a preguntarse que hacían esos niños allí ya de buena mañana.
Continúo corriendo todo lo rápido que su corazón y sus pulmones se lo permitieron, obviando por completo las gotas de sudor que le resbalaban por la frente hasta perderse en el cuello de su camisa. Solo cuando por fin vio el edificio en el que tendría lugar la reunión se permitió reducir el ritmo. Aún así seguía caminando rápido.
Cruzó la puerta principal sin ni siquiera dignarse a mirar a los dos gorilas que la custodiaban y pulso rápidamente el último piso del ascensor, sin dar tiempo a nadie de subir con él. El aparato vibro levemente e inició su ascenso.
El tiempo que pasó atrapado entre esas cuatro pareces se le hizo infinitamente más largo que toda su odisea para llegar hasta allí. Ahora que su cuerpo había dejado de moverse era su mente la que negaba a dejar de funcionar. Cientos de ideas y pensamientos se peleaban por conseguir su atención y esto le producía dolor de cabeza. Finalmente una reflexión (si es que podía llamarse así) se impuso sobre todas las demás y le golpeo con mayor fuerza de la que le gustaría reconocer.
Llegaba tarde
Y no precisamente unos minutitos, no, llegaba casi cuatro horas tarde.
«Es algo inaceptable» se dijo; el era responsable, puntual, no era el tipo de persona que se queda dormida. Maldijo mil veces a su hermano por no haberlo despertado. Pero no podía culparlo, había sido él quien se había olvidado de poner el despertador, había sido él quien se había quedado dormido y sería él quien cargaría con las consecuencias de sus actos.
Con esa convicción y ese aplomo se peino el pelo hacia atrás y se estiro el traje hasta dejarlo todo lo liso que podía esperarse, se colocó a la perfección los puños de la camisa y se paso una mano por la frente para deshacerse de los restos de sudor. Si iba a dar la cara sería con su mejor aspecto.
El ascensor se detuvo con un pequeño vote y las puertas se abrieron dejando ver un largo pasillo blanco y escasamente amueblado que recordaba vagamente al corredor de un hospital. Tomo aire y dio un primer paso sobre la alfombre beige que tapizaba el suelo. A medida que se acercaba a la entrada de madera clara sentía crecer el nerviosismo en su interior. Aún así se mantuvo firme y siguió adelante. Cuando ya nada lo separaba de la puerta apoyo ambas manos en esta y la empujo, quizás con excesiva fuerza, puesto que esta roto hasta chocar con la pared produciendo un golpe sonoro que se extendió por toda la sala hasta convertirse en un eco lejano.
Por segunda vez en esa mañana se sentía perdido. Parpadeo un par de veces con la esperanza que con ese simple gesto todo a su alrededor cobrase sentido.
No funcionó.
Ante él se extendía una sala totalmente vacía. Las sillas permanecía volteadas encima de la mesa y un cartel amarillo advertía que el suelo estaba mojado.
La vibración del móvil en su bolsillo le trajo de vuelta al mundo real.
– Hallo.
– ¿Hallo?, ¿Se puede saber donde has ido?– Gilbert parecía realmente enfadado Ayer te dije que la reunión se aplazaba a mañana ¿recuerdas?
Cierto, se lo había dicho, ahora lo recordaba.
– Anda ven aquí ahora mismo, de verdad, no se donde tienes la cabeza hoy…– más que con un adulto parecía que le estaba hablando a un niño pequeño. Acto seguido colgó.
Ludwig giro sobre sus talones y deshizo el camino hasta llegar a la entrada del edificio. Solo entonces se fijo en los hombres de negro que vigilaban la entrada, no tenía muy claro que hacían allí teniendo en cuenta que la reunión era al día siguiente pero prefirió no preguntar. No se sentía con ánimos de discutir con nadie.
Estaba a punto de retomar el camino a casa cuando unos familiares ladridos le hicieron volverse. No pudo evitar esbozar una sonrisa.
Siempre podía contar con él, incluso ahora estaba allí, sentado frente a él, mostrándole esa sonrisa de felicidad absoluta que solo los perros y muy pocas personas poseían.
Se agacho hasta quedar a su altura y la acarició la cabeza de la misma forma en que lo había hecho pocos minutos antes.
– ¿Qué haría yo sin ti?– pregunto al aire, y ambos se encaminaron a casa en busca de un buen merecido desayuno.
Autora: Taran~, he aquí el segundo capitulo, ¿Qué os pareció? Me siento especialmente orgullosa de la última parte ^^ (sude tinta para escribirla)
Voz en off: Después de esta gran muestra de modestia ¬¬, pasamos a responder vuestros reviews
Candy Darla: Pues si tu te reíste leyéndolo imagínate yo cuando lo escribí XD (a veces me pregunto que me tomaría yo esa tarde). Me alegra muchísimo que te gustase, haber si este capitulo también da la talla, aunque yo creo que me quedó bastante más serio u.u
Jefa02: Me dejas mucho más tranquila ^^, no estaba muy segura de que la página la aceptase (ya tuve una pelea con Word por eso ¬¬). Ahora enserio, ¿exabada?, creí morir cuando lo leí XD. Me reí mucho con tu review.
Ah, por cierto, si que va a ser un Doitsu x España, aunque aún no tengo muy claro si habrá lemon o no, eso lo dejo a vuestra elección (como si no me imaginase ya la respuesta XD)
Ann Aseera: Tienesrazón, pobrecito (T^T), pero a todos nos llega el momento, seguro que ahora nos observa desde el frutero del cielo (o no). Aquí tienes el siguiente capitulo, disfrútalo ^-^
Autora: Esto es todo por hoy, nos veremos la próxima semana (o mes) con un nuevo capitulo de…
Voz en off: (vuelve a interrumpir) Piri, antes de terminar tengo que decirte algo v.v"
Autora: Claro, dispara
Voz en off: b-bueno, veras… El caso es que me voy de vacaciones…así que no estaré en una temporada.
Autora: … ¡¿QUEEE? ¿Sin mi?, ¿por qué?
Voz en off: («Porque eres estresante e hiperactiva» pensó) Porque necesito descansar y relajarme…
Autora: (le ruega) Pues llévame contigo, te prometo que ni mencionare el yaoi, me quedare quietecita, porfi~ ●︿●
Voz en off: Lo siento, pero mi avión esta a punto de despegar, adiós (se da la vuelta)
Autora: Pero si eres una voz en off, se supone que no tienes cuerpo, ¿me oyes?, ¿hola? Se ha ido. (Se vuelve hacia los lectores) Pues… esto chao, espero que os halláis divertido aunque solo sea un poco leyendo, yo me voy a la cocina a devorar un bol de helado de chocolate *W*, sí, creo que ya me estoy animando.
PD: El mantou el un dulce chino que por lo general tiene forma de melocotón y un significado relacionado con la inmortalidad.
PD2: Una vez acabe esto tendré que ocuparme de unos cuantos asuntos personales, así que preparaos para un laaargo periodo de inactividad. Aún así intentaré actualizar lo antes posible ;)
