Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia.
Sentimientos revueltos
2. Medicina
Una vez recuperado el control sobre mi misma, Emmet arranco el Jeep.
-dejemos a Rose primero-le dije con las voz ronca por el llanto. Éste asintió y dobló dos esquinas después justo enfrente de la imponente casa de los Hale.
Baje como pude y busque en el bolso de Rose sus llaves, mientras Emmet la sacaba con cuidado, tratando de no despertarla.
Abrí la puerta de entrada y deje que ellos pasaran. Emmet se dirigió hacia las escaleras, mientras ya esperaba en la planta baja, donde dejé el bolso de Rose en el sillón de la sala.
Me pregunte si Jasper no estaría ahora en la casa de los Brandon. Sonreí ante la idea.
Escuche los pasos de Emmet al bajar por las escaleras de vidrio hacia donde estaba yo.
-¿estas bien?-le pregunté.
-duerme como una niña buena-se burló, mientras sonreía.
Fruncí el seño. Yo nunca podría competir con alguien como Rose, pues no sería nunca como Rosalie Hale. Ella es demasiado hermosa. Era ridículo compararme. No pertenezco a su mundo, no soy como ellos. No soy como Alice, Rose, Jasper, Emmet o incluso Edward. Ellos simplemente brillaban demasiado para alguien tan normal como yo.
-¿estas bien?-me preguntó Emmet mientras pasaba su calida mano por mis mejillas.
Asentí después de unos momentos, algo ausente.
Antes de que me pudiera dar cuenta ya habíamos aparcado enfrente de mi casa, pero mis piernas no tenían intenciones de irse a ningún lado.
Miré la casa y me di cuenta de que Charlie aún no había llegado, pues el coche patrulla no estaba.
Suspiré. Emmet rió.
Voltee a verle con el seño fruncido, lo que aumento sus risas.
-¿qué es tan gracioso?-pregunte levantando una ceja.
-¿necesitas ayuda para bajar?-me pregunto guiñando un ojo.
Le saqué la lengua mientras él trataba de abrazarme juguetonamente. Al principio trate de rehuir su abrazo, pero él era demasiado fuerte y rápido. Igual que Edward.
ME relajé en sus brazos, sintiendo el calor que estos desprendían.
-prometo no burlarme de tus borracheras-me dijo al oído conteniendo una risita.
-no hagas promesas que sabes que no cumplirás-le dije en forma más dura de lo que quería. Y supe que no era a él con quien quería discutir. Se tensó en al escuchar mi vos y trató de apartarse, pero rodee su cuello con mis brazos para evitar su huida.
Emmet no me alejó. Me quedé allí por unos momentos y pude sentir como se le aceleraba el ritmo del corazón. Así me di cuenta de que estábamos muy pegados, pero no me importó. Tan vacía como estaba, solo me quedaba una cosa que pudiera llenarme.
Todo lo que perteneciera al mundo de ellos a mi me parecía deslumbrante, no es que Emmet me sirviera, mas yo solo quería verme envuelta por la misma luz.
Estando así, abrazados, supe que la única forma de sobrevivir a la noche era tenerle cerca, para que sus enormes brazos me mantuvieran en una pieza.
Antes de poder pensar seriamente en lo que hacía, rocé los labios de Emmet. Sentí su cálido aliento sobre mis labios y el deseo se hizo casi palpable dentro del Jeep. Me abalancé sobre los tibios labios de Emmet de forma apasionada y voraz, tratando de succionar toda esa luz que irradiaba.
La determinación de él flaqueó cuando introducía mi legua en su boca. Emmet comenzó a dominar el beso. Era realmente increíblemente, pasional y ardiente la forma en que sus labios acariciaban los míos, tentándome a dar más.
La imagen de Rose sonriéndome me congeló en el acto, estaba besando a su novio. Sin importar cuan lastimada esté, no podía dejar que esto pasara.
-lo siento-dijo Emmet, aunque no tenía la culpa, puesto que yo había empezado.-Estoy lo suficientemente borracho como para hacerlo...lo siento-dijo sin mirarme.
Pasé mis manos por su pecho y él se estremeció. Tomó mis manos y las colocó entre las suyas.
-no creo que eso sea una buena idea-me dijo mientras besaba con ternura mi mejilla-justo hoy, en que he terminado con Rose...-agregó con voz increíblemente triste-no creo que el sexo solucione nada a la larga...-susurró contra mi mejilla, donde por fin fui consiente del olor a alcohol que despedía su aliento.
-¿rompiste con Rose?-pregunte sin poder creerlo. Entonces era verdad... lo que me había dicho ella.
Emmet asintió, pero no pude ver su cara.
-el sexo no soluciona nada a la larga, bella-susurró en mi oído con una voz sensual que decía todo lo contrario.
-es cierto-le reconocí-pero...por otro lado, puede servir de medicina aunque sea una noche-ronroneé.
La respiración de Emmet se agito, por lo que aproveche ese momento para pasar mi mano por su entrepierna, justo como había hecho Jessica con Edward una hora antes. Este suspiró mientras apretaba fuertemente los labios.
-bella...-comenzó a quejarse mientras cerraba fuertemente los ojos.
-ya no estas con Rose. Estas triste y yo también-dije casi sollozando. Me miró de forma penetrante. Pero en esos ojos todavía había tristeza, esa tristeza que Rose le había dejado.
-será solo un favor de amigos...-le dije suplicante mientras me sentaba a horcajadas sobre él.
Acerqué mis labios y Emmet impaciente los masajeó con los suyos de forma excitante. Apretó sus manos sobre mi cadera para acercarme a más a él. La lujuria pronto empaño los vidrios mientras una suave lluvia comenzaba a caer sobre el pueblo.
Al sentir su erección contra mi vientre, gemí casi incontrolablemente.
-Emmet-le llamé mientras besaba su cuello, sin poder detenerme.
Éste soltó un pequeño gruñido.
-vamos adentro-le susurré sin aliento.
Antes de que pudiera bajarme de su regazo, ya estaba fuera del auto, con Emmet llevándome a voladas hacia el porche. El súbito movimiento me había mareado, además de todo el alcohol que había tomado esa noche, apenas si fui capaz de meter la llave en la cerradura y luego volver a cerrar la puerta sin caerme.
Tomé a Emmet de la mano y corrí desesperada a la habitación del segundo piso. Al entrar ni siquiera nos molestamos en prender la luz, ya que no hacía falta para lo que íbamos a hacer.
Emmet fue rápido como lo fue al sacarme del Jeep. Me levantó del suelo con sus grandes manos y me sostuvo para poder besarme sin agacharse. Rodeé rápidamente sus caderas con mis piernas, para crear un roce tan vibrante, que creí que me vendría ahí mismo.
-por favor...-le supliqué mientras movía mis caderas contra las suyas. Así él comprendió que estaba lista. Pero el lugar de llevarme a la cama, tiró las cosas que había en mi escritorio y me sentó ahí.
Le miré, totalmente confundida y expectante. Él me sonrió y al ver sus ojos, vi que toda la tristeza que antes había visto había desaparecido sin dejar rastro. Esos ojos me recordaron tanto a él. Incluso esa sonrisa pícara que adornaba su rostro.
Quise acercarme a besarle, pero me lo impidió. Comenzó a besarme el cuello, mientras yo me perdía s esas caricias. Emmet era bueno, muy bueno en lo que hacía.
Sentí su mano meterse bajo mi falda y acariciar mis muslos... Solté un quedo gemido de impaciencia.
-¿te gusta?-me preguntó con voz ronca.
No pude contestarle nada, no tenía idea de donde estaban mis labios, a donde se había ido mi voz.
-nadie te lo va a hacer como yo-me dijo al oído, mientras acariciaba esa parte tan sensible de mi anatomía. Me quejé impaciente por más.
Rozó mi clítoris por sobre al ropa interior y gemí, mientras me arqueaba. Usó una sola mano para quitarme la remera y descubrió complacido que no llevaba brazier.
Volvió a rozar mi clítoris mientras lamía mis pezones con ímpetu.
-Emmet...-dije naufragando en un mar de placer. Éste quitó mi ropa interior inferior con un fluido movimiento. Y se alejó para observarme.
Acercó sus labios a mi oído:-veo que sí te esta gustando-
-si-le dije-por favor...-volví a rogar frustrada.
-Mm...no-le hizo saber, con una sonrisa pícara.-aún no-
Gemí con frustración, pero me detuve cuando sentí sus dedos en mi intimidad. Acarició mi centro con su pulgar, describiendo círculos.
-expulsé todo el aire por reflejo y comencé a gemir fuertemente, agradecí que la casa estuviera vacía y no hubiera vecinos en varios metros a la redonda.
Empecé a temblar, sabiendo que iba a llegar, cuando Emmet se dio cuenta y comenzó a poner su atención en otra cosa.
-Emmet-me quejé, pero sus dedos no me dejaban pensar con claridad. Luego de unos segundos, volví a tener esa sensación, pero aún más fuerte. Nuevamente, dejó esa zona, rompiendo el ritmo, para dirigirse a otra.
-¡Emmet!-lloriqueé.
Pero él me ignoró, mientras metía un dedo dentro de mí, y lo sacaba lentamente. Volvió a repetir la acción varias veces mientras yo, gemía y gritaba por más.
Describió círculos sobre mi clítoris mientras metía y sacaba los dedos de mí. Siguió el ritmo por unos segundo y al notar que llegaba al orgasmo, se separó de mí.
-por favor...-susurré con vos ronca. Abriendo mis piernas inconscientemente.
Me levantó del escritorio y me levó a la cama. Me observó por unos segundos, mientras yo observaba esos ojos avellana, como hipnotizada por todas las cosas que veía en ellos.
Me incorporé y le desabroche el pantalón. Emmet tragó saliva, respirando con dificultad, mientras metía mis manos dentro de su pantalón. Sus gemidos me alentaron a seguir. Acaricie su erección y se sentí ponerse cada vez más dura. ME divertí una rato más con él, haciéndole sentir la misma frustración que me hizo sentir a mi cuando cambiaba el ritmo.
Después de negarle el orgasmo tres veces. Me alejé de él y moví mis caderas insinuantemente.
-¿quieres montarme vaquero?-le pregunte seductoramente.
Sus movimientos fueron muy rápidos que a penas si fui conciente de los que hizo.
Me encontraba recostaba en la cama y Emmet se encontraba parado con mis piernas en sus hombros y mi intimidad a la altura de su erección.
Lentamente se introdujo en mí.
Espero que les guste!
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Besos,
de parte de ChicaLobo ()
