Autor:discloseddesire

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Adriana11, Dany de Criss, Feer Hummel, Guest (que espero me deje su nombre la próxima vez), Monii Dcglk, Amyxs41, sweetklaine, Mary de Hobbit, ValeAsencio, Vale100100, Kodrame SM y a todos los que se toman el tiempo para leer.

N/A: El capítulo 2, es hora de Blaine. Yay. Lo siento por la brevedad, esto es una especie de introducción de relleno :)

888

Capítulo II.

Los ojos de Blaine se abrieron lentamente a medida que la luz golpeaba su cara a través de una brecha en sus cortinas. Intentó darse la vuelta y comprobar los dígitos en su reloj despertador, pero se detuvo abruptamente por un cuerpo que se presionaba contra el suyo.

Blaine escudriñó el rostro del hombre que yacía en su cama. El cabello lacio, rubio oscuro, le caía en los ojos cerrados y Blaine siguió la línea de su nariz hasta los labios rosados y un largo cuello cubierto de marcas pequeñas. Blaine se quedó mirando el pecho desnudo del hombre que al igual que su cuello estaba salpicado de moretones y rasguños rojos. Blaine pensó en la noche anterior, pero no pudo recordar nada en específico.

Recordaba cediendo ante un amigo persistente y aceptando reunirse para tomar una copa antes de que Blaine regresara a su segundo año de enseñanza en la Academia Dalton. Sabía que era una mala idea aparecerse el primer día de clases con resaca, pero también era cierto que Blaine no había follado a nadie, ni había sido follado por dos semanas, y bueno, Blaine tenía necesidades.

Lo que lo llevó a su actual situación de despertarse el primero de septiembre con un extraño desnudo en su cama y tratando de salir de la cama y dirigirse hacia la ducha sin despertar al durmiente rubio.

Blaine entró en el baño de su apartamento y giró la llave del agua caliente con la intención de buscar lo mejor de sí para el primer día del periodo. Blaine lavó con champú su rizado cabello y enjuagó sus mechones, lavando el resto de su cuerpo y dejando correr el agua caliente sobre su cuerpo, relajándose para el día.

Al salir de la ducha Blaine se quedó mirando su reflejo en el espejo. Blaine estaba contento con su vida. Se había graduado de la universidad con una especialización en Inglés y continuó con sus sueños de convertirse en maestro pasando un año de formación y al año siguiente consiguiendo un puesto de trabajo en Dalton. Blaine se preguntaba algunas veces cómo es que lo había hecho, Dalton era un colegio respetado y de gran prestigio y por alguna razón ellos querían a Blaine. Así que Blaine estaba más que dispuesto a probarse a sí mismo y se enorgullecía de ser un maestro popular que actuaba como tutor y modelo a seguir para los jóvenes estudiantes de la escuela.

Pero a pesar de la imagen perfecta de Blaine en Dalton, todavía se despertaba una vez por semana con un hombre diferente en su cama. Sería una mentira decir que Blaine no estaba solo, y culpaba de ese hecho a un hombre, su novio de la secundaria, Jeremiah.

Jeremiah y Blaine habían estado saliendo y orgullosamente en la escuela secundaria y eran aceptados por lo que eran. Los dos pasaron sus últimos dos años de la escuela secundaria compartiendo primeras veces uno con otro y enamorándose ingenuamente creyendo en un romance de cuento de hadas.

Sin embargo, cuando llegaron a la universidad, Blaine y Jeremiah querían cosas separadas, Blaine quiera quedarse cerca de Ohio y Jeremiah quería estudiar en California. Blaine había rogado a Jeremiah para que se quedara con él, pero Jeremiah se fue de todos modos declarando que viajaría de regreso a Ohio para ver a Blaine y que hablarían todas las noches por teléfono y después de tres años estarían reunidos. Blaine rió ante su reflexión, era joven y estúpido y confiaba en Jeremiah para serle fiel, pero había sido claramente un error.

Blaine todavía lo recordaba con toda claridad. Había llegado en un avión viajando al otro lado del país para sorprender a Jeremiah y pasar el fin de semana con él. Lo que Blaine no había esperado a su llegada era abrir la puerta del dormitorio de Jeremiah y verlo enterrado en el culo de otro hombre empujando furiosamente y dejando escapar gemidos que Blaine pensaba que sólo él había escuchado.

Blaine sabía que ambos eran jóvenes y tontos, pero todavía le dolía que él hubiera sido fiel y que Jeremiah se hubiera follado a quién sabe cuántos otros hombres mientras Blaine había estado esperando pacientemente por él.

Lo que lo llevó a la situación en que se encontraba en este momento. Blaine no lo sabía, y no quería saber, con cuántos hombres se había acostado en los últimos años. Era su manera de hacer frente a su corazón roto por Jeremiah. Si Jeremiah podía tener sexo con quien él quisiera, entonces Blaine también lo haría y al mismo tiempo mantendría su imagen perfecta e impecable en Dalton; llegado el fin de semana, hacía visitas a clubes y bares en busca de alguien con quien pasar una noche maravillosa en su apartamento follando rudamente hasta las primeras horas de la mañana.

Blaine sacudió su cabeza para detenerse a sí mismo recordando al único hombre que había amado. Tal vez, pensó Blaine, era por eso que se acostaba con cualquiera, porque él se había convertido en un escéptico del amor y el romance, y no quería correr el riesgo de tener el corazón roto de nuevo. Blaine no quería otro Jeremiah.

Después de perfeccionar su cabello, que insistía en gelificar hacia abajo cada día que iba a trabajar, se deslizó silenciosamente de vuelta a su habitación, donde el rubio sin nombre todavía estaba durmiendo y abrió su armario para elegir un traje para el primer día del año. Optó por un par simple de pantalones negros con una camisa blanca y chaleco negro, Blaine terminó el traje con una corbata negra sencilla que ató y enderezó frente al espejo colgado en la pared de su dormitorio.

Con una última mirada al hombre en su cama, salió de su habitación y se hizo el desayuno junto con una taza de café fuerte para asegurarse de que estaba completamente despierto antes de dejar una nota instruyendo al hombre para ayudarlo con la comida e indicarle que se fuera antes de las cinco de la tarde.

Blaine sabía que parecía frío el desear que el hombre se fuera, pero se negaba a mantener contacto con cualquiera de sus conquistas para evitar cualquier apego. Eran ligues de una noche y nunca serían nada más.

Blaine se detuvo a las puertas de la Academia Dalton y entró en el estacionamiento del personal conduciendo rápidamente hacia un espacio vacío, salió de su coche agarrando su maletín y la portátil desde el asiento del pasajero vacío y cerró el coche sobre su hombro mientras se dirigía a entrar en el edificio de su lugar de trabajo.

La reunión de personal que ocurría temprano todos los lunes por la mañana, vino y se fue con la directora del colegio, la señorita Henderson, corriendo a través de los cambios en Dalton este año y Blaine tomó nota, con ligero interés, de un nuevo estudiante que llegaría hoy. Este muchacho, Hummel, sería transferido a Dalton porque había sufrido acoso escolar en la escuela secundaria McKinley, una espiral en la cual había amenazas de muerte lanzadas contra el muchacho. Henderson dijo a los maestros que el nuevo estudiante había sido intimidado porque era gay y sus padres le habían enviado a Dalton a causa de la política de cero intimidación.

Blaine sabía lo que era eso, cuando salió por primera vez a los catorce años, sufrió acoso escolar, tanto verbal como físico, y cuando Blaine finalmente lo habló a sus padres, gracias a dios, recibió el apoyo; ellos lo sacaron de la escuela pública de inmediato y lo transfirieron a una diferente escuela privada donde fue aceptado por lo que realmente era. Blaine se prometió tener en cuenta a este nuevo chico y ofrecerle asesoría sabiendo cuán desalentadoras podían llegar a ser las escuelas privadas en los primeros días.

El día de Blaine había estado relativamente tranquilo, los mismos estudiantes llegaron como el año pasado y utilizó su entusiasmo por su asignatura para inspirar a los chicos a querer aprender. Blaine echó un vistazo al reloj en la pared y notó que era hora de comenzar su última clase del día. Se giró para escribir su nombre en la pizarra para los alumnos que no habían estado en su clase antes. Subrayó la escritura 'Sr. Anderson' y una suave voz habló desde detrás de él.

"Discúlpeme señor, mi nombre es Kurt Hummel; acabo de ser transferido aquí, ¿podría firmar mi ficha?"

'Ah', Blaine pensó, 'Es el chico nuevo'.

Blaine tomó una pluma para firmar la ficha del chico y se volvió.

Los ojos color avellana de Blaine se encontraron con un magnífico color que nunca antes había visto. Blaine no sabía si eran de color azul o verdes pero lo atraían dentro. Miró el cabello perfectamente esculpido del chico y pasó sus ojos sobre la nariz sesgada y los labios carnosos. Mientras Blaine seguía la línea de su perfecta mandíbula notó el pálido cuello esbelto que llevaba a una camisa blanca y un blazer de Dalton que cubría lo que Blaine creía que era un cuerpo alto y suave.

Blaine se dio cuenta de que estaba mirándolo fijamente y tosió para sí mismo, rompiendo la inapropiada inspección del nuevo estudiante. 'Contrólate', Blaine pensó para sí, mientras tomaba la hoja de las manos del chico rozando brevemente la pálida y lisa piel que era tan suave como esperaba que fuera.

Blaine sabía que no debería estar pensando en cuán suave se sentía la piel de un estudiante, pero este chico era hermoso.

"Soy el señor Anderson, hay un asiento libre a la izquierda para ti", dijo Blaine al chico nuevo, quién dio la vuelta y caminó con gracia hacia el sitio vacante.

Blaine se volvió hacia el escritorio preparándose para comenzar la lección, pero antes de hacerlo pasó una mano sobre su cara.

'Podría estar en problemas', Blaine pensó para sí mientras se volvía de nuevo hacia la clase e inmediatamente se sintió atraído hacia los ojos brillantes del nuevo estudiante de Dalton.

888

N/A: Los comentarios serían fabulosos :)

N/T: ¡Wow! Muchísimas gracias por todos sus comentarios y por la buena aceptación que ha tenido la historia, espero que les siga interesando, a pesar de que este capítulo fue realmente cortito.

¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.