Disclaimer: Los personajes no son míos. Son de Rumiko Takahashi. La historia sí.

Comentarios al final

+++: Cambio de tiempo.


Lost

By P. Black

Ikki llegó de la universidad, el reloj marcaba las 8 de la noche y aventando la mochila al suelo, se dejó caer sobre el sofá de la sala. El día había estado bastante duro, el trabajo para una de las materias lo había dejado exhausto; lo único que quería era dormir, tenía hambre, pero era más el sueño que tenía. Cerró los ojos un momento y se encontró pensando en una dulce mirada castaña. Negó con el pensamiento, no podía estar pensando en ella, no tenía por qué. Ya eran demasiados días recordando el rostro de aquella chica. Se incorporó en el sillón y se cubrió la cara con las manos.

- ¿Qué me pasa? –Se dijo.

- Okaeri, nii-chan –la voz de su hermano lo sobresaltó.

- Ah, tadaima. ¿Me estabas esperando? –Preguntó el menor.

- Sí –respondió su hermano-, ¿lograste terminar el trabajo?

- Sí –dijo el muchacho-, Ren y Masato van a terminar los últimos detalles. Estoy hastiado. ¿Y Aki?

- Se quedó dormida cuando fui por ella a casa de Kagome –respondió su hermano y le pasó un plato con un sándwich.

- Y... ¿cómo está? –Preguntó tratando de sonar desinteresado.

- ¿Quién, Kagome? –Seiki levantó una ceja curioso.

- ¿Acaso crees que debería preguntar por su madre, aniki? –El chico le dio una mordida a su comida sin notar la sonrisa divertida que puso su hermano.

- Pues ¿por qué no le preguntas tú mismo? –Respondió Seiki.

- ¿Qué?

- Llámale –Seiki se encogió de hombros y salió de la cocina.

¿Qué intentaba su hermano? Acaso..., trataba de..., no, eso no podía ser. ¿O sí? Miró hacia donde Seiki había desaparecido y luego negó con la cabeza. No, no era posible. Terminó el sándwich en paz y luego fue hasta la habitación de Aki, donde entró sigilosamente y la observó dormir.

Te extrañé mucho, princesa, Ikki sonrió acariciándole la mejilla suavemente. De sobra sabía que sin Aki su vida sería aún más monótona y negra que de costumbre. La niña había sido una gran motivación para él después de..., de..., de lo sucedido. Ni siquiera podía pronunciarlo, que patético. Sonrió molesto, besó la frente de Aki y salió del cuarto.

No era hora de pensar en nada más que dormir. De verdad que estaba cansado. Se dio una ducha rápido y se dejó caer en la cama. Dejó que las sábanas lo envolvieran, reposó la cabeza sobre la almohada y cerró los ojos dispuesto a dejarse llevar al mundo de los sueños, pero no. Su mente le llevó a divagar entre el recuerdo de la primera tarde que Kagome pasaba con Aki. Ella era tan cuidadosa con la niña y parecía transformarse cuando jugaban.

Mientras unas veces ella parecía lastimada y triste, de repente parecía como si no sucediera nada. ¿Qué le sucedía? ¿Por qué sufría tanto? ¿Quién la hacía sufrir así? ¡Keh! A él que le importaba. Sin embargo, el último pensamiento que dedicó antes de que el sueño lo venciera fue para la chica de los ojos color chocolate.

La voz aguda de su sobrina le hizo incorporarse en la cama. Se talló los ojos y se desperezó, estirándose como un felino. Bostezó perezosamente para luego dejarse caer en la cama de nuevo. Tenía demasiada flojera como para levantarse. Aki entró corriendo a la habitación.

- ¡Tío, tío! –Gritaba la niña y se subió a él-. Mira quién ha venido, tío Ikki. ¡Mira, mira! –Debía ser alguien bastante importante para que la niña estuviera tan emocionada. Luego de gruñir abrió sus ojos ámbar y los fijó en su sobrina.

- ¿Quién es que estás tan emocionada, chiisa oni? –Ikki le alborotó el cabello, aún vestía su pijama rosada.

- ¡K-chan, tío! –Chilló la niña.

- ¿Kagome? –Volteó rápidamente hacia la puerta, ¡no podía verlo en esas fachas!

- ¡Sí, vamos a pasar el día juntos! –Ikki frunció el ceño, ¿acaso su hermano estaba interesado en esa chiquilla? ¡Eran casi 10 años de diferencia!

"Ce-lo-so", le dijo una vocecita arrastrando las sílabas. ¡Keh! Y de nuevo a él que le importaba lo que hiciera su hermano.

- Ve a recibirla Aki, salgo en unos momentos –Ikki se incorporó y dejó a Aki en el suelo. La niña salió de la habitación.

El muchacho se metió a la regadera sumido en sus pensamientos. No le importaba lo que su hermano sintiera o no por Kagome. Pero se sentía tan confundido y perdido que no sabía que pensar; quizás solamente era su imaginación. Al salir se puso unos jeans medio desgastados, una camisa de color rojo vino, se aplicó algo de loción y luego salió con el cabello atado en una coleta baja, aún mojado.

- ¿Y luego, papá? –Aki hacía aspavientos en la mesa del comedor.

- Pues pasó lo que tenía que pasar, linda, tu tío que iba detrás de mí se cayó a la piscina –Seiki sonrió divertido ante el recuerdo-. Se dio el susto de su vida. Le tiene miedo al agua –mintió sintiéndolo cerca.

- ¡Sei, no les estés metiendo ideas en la cabeza! –Se defendió el aludido, haciendo que todos los presentes voltearan. Entre ellos Kagome y Souta, su hermano menor.

Kagome se quedó helada al verle. El color rojo le contrastaba de una manera inigualable con sus ojos, que, aunque opacos aún podía vislumbrarse algo de brillo tras esa coraza. Ikki sonrió a todos y muy en especial se detuvo en la chica, quien vestía unos jeans ajustados y una blusa de color amarillo claro resaltándole los ojos castaños.

- De acuerdo nii-chan, –Seiki alzó los brazos en son de rendición-, me atraparon, es mentira.

Kagome se rió de ambos hermanos y luego sintió que Ikki la miraba, volteó a verle y en efecto él la observaba.

- Buenos días, Kagome –saludó-. Souta –inclinó la cabeza.

- Hola, Ikki nii-san –dijo el niño saludando de la misma manera.

- Buenos días para ti, Ikki –respondió ella con un leve rubor en sus mejillas.

Él se veía tan apuesto con esa ropa. No debía estar pensando en esas cosas en ese momento, pero no podía evitarlo. El contraste de los colores y el aroma irresistible de su loción la hacían pensar incoherencias; Ikki solamente era el hermano menor de Seiki y tío de Aki, nada más. ¿Dónde quedaría Inuyasha si empezaba a pensar en él de esa otra manera?

Ahí estaba de nuevo esa mirada perdida y triste. Ikki frunció el ceño, otra vez preocupándose por ella y eso no le importaba en lo más mínimo. Se veía desvalida y eso le conmovía hasta el último rincón de su ser. Cerró los ojos y negó.

Para Seiki esto no pasó desapercibido, la mirada de ambos había brillado y sus presencias parecían reconocerse; y de repente en un segundo la de los dos había vuelto a ser la de antes. ¿Qué pasaba con ellos? ¿Acaso no era obvio que se gustaban?

- Bien, ¿nos vamos? –Ambos salieron de sus pensamientos.

- ¿A dónde iremos? –Preguntó Ikki mirando a su hermano.

- Oh, de paseo –dijo él-, Aki ha elegido ir de picnic.

- Me parece excelente, el día está bellísimo –Kagome miró a la niña-, vamos por una de tus pelotas, ¿si?

- ¿Podemos llevar mi frisbee, Kagome, podemos? –Preguntó emocionada.

- Claro, Aki, vamos a tu cuarto.

Ikki la vio alejarse y de pronto le vino una imagen: su madre siendo condescendiente con él la mayoría del tiempo. Se parecía tanto a ella.

** Flash back **

El pequeño niño de 5 años corría con gruesas lágrimas resbalando por sus mejillas. Su pelota había quedado atrapada en el árbol del patio y no estaba su hermano, últimamente su nii-chan no estaba en casa para ayudarle en ninguna cosa y eso le entristecía aún más. Se sentía abandonado por su hermano.

- Ikki, ¿qué sucede mi niño? –Su madre detuvo sus pasos.

- ¡Mi pelota, mamá! –Lloriqueó el niño limpiándose las lágrimas-. Quedó atrapada en el árbol y no puedo subir.

- ¿Ya le dijiste a Seiki, mi cielo? –dijo su madre afablemente.

- ¡No está! –Gritó-, aniki no está –sollozó de nuevo.

- Oh, mi niño –Ikuko le abrazó consolando su pena.

Era normal que Seiki no se encontrara en casa, tenía 12 años y la mayor parte del tiempo la pasaba con sus amigos jugando en las calles, mientras que Ikki no podía salir porque aún era muy pequeño.

- Vamos por tu pelota, mi cielo –Ikuko acarició el cabello oscuro de su hijo y le tomó la mano, avanzando junto con él al árbol que tenía presa a su pelota.

** Fin del flash back **

Caminaban por el parque que Aki había elegido, la niña no había elegido tan mal. El parque era enorme y dentro había un lago cristalino que las parejas disfrutaban para hacer sus comidas o simplemente pasar la tarde juntos. Ikki vio a Kagome a lo lejos, corriendo detrás de Aki y Souta corriendo detrás de ambas, sonreía como si nada, reía sin parar y atrapaba a Aki entre sus brazos haciéndole cosquillas para que luego su hermano le hiciera cosquillas a ella también.

- Ve con ellos –Seiki le sacó de sus pensamientos. Habían puesto el mantel debajo de un frondoso cerezo que ya daba una preciosa sombra luego del invierno.

- Es para niños –dijo él evasivamente.

- Ikki, tienes 21 años, no eres un viejo –Seiki sonrió divertido-, vamos, yo también quiero ir.

- Pero..., ¡las cosas! –Trató de zafarse.

- Nii-chan, vamos –le dijo y lo levantó de un jalón.

Ikki no tuvo otro remedio más que salir corriendo tras su hermano quien alcanzó a su hija en un descuido y la abrazó. La niña se rió contenta de que su padre le atrapara, luego vio a su tío y su sonrisa se ensanchó aún más, gritándole que jugara con ellos. Los cinco formaron un círculo y comenzaron a lanzarse el frisbee de Aki, riendo de las tonterías que se le ocurrían a cada uno.

Kagome observó un momento a Ikki, parecía que su rostro se limpiaba de todo cuando estaba con su sobrina, y qué decir de Seiki que se transformaba en un chiquillo juguetón y extrovertido cuando quería. Se rió cuando los comparó con Sesshomaru e Inuyasha, eran ellos pero de la misma manera no lo eran. Hacía unos meses había investigado sobre la reencarnación y si bien no era algo probado científicamente la religión lo apoyaba, por lo que estaba casi segura de que si no eran sus reencarnaciones por lo menos estaban llenando el espacio que le dejaron. Que, aunque no compartió nada con Sesshomaru, si Kagome deseara que el youkai fuera como alguien, ése sin duda sería Seiki.

- Nee-chan –le llamó Souta y ella se giró a verlo.

- ¿Qué pasa? –Preguntó sorprendida.

- El frisbee, nee-chan –dijo su hermano apuntando entre los árboles.

- Oh, lo siento, iré por él –Kagome sonrió nerviosa y antes de echarse a correr escuchó a Ikki.

- Espera, iré contigo Kagome –ella asintió perturbada.

Se sentó a un lado de la chica, quien yacía profundamente dormida en el sillón, recostada de medio lado. El día había estado largo, los cinco habían pasado un grandioso día fuera de casa, como un sábado normal. En familia. ¿Hace cuánto no pienso en ello? Se preguntó. Tenía ya 6 años de no pensar siquiera en su familia, que aunque rota tenía una. Aki y Seiki eran su familia, eran quienes le daban la mano cuando lo necesitaba. Aki era la luz al final del túnel y su hermano era quien lo guiaba, era la mano amiga a su lado, aunque no siempre lo agradeciera.

** Flash back **

El calor hacía gala del hermoso verano que tenían en ese entonces. Ikki iba hacia casa de Katsumi, su nueva novia, habían quedado de salir esa tarde porque ya tenían más de una semana de no verse más que en la escuela. Se sentía bien al estar con ella, de todos modos era una de las chicas más bonitas de toda la secundaria y no había quien la conquistara, pero él había sido afortunado y estaba con ella. Aunque realmente no sabía por qué seguía junto a ella.

La chica no era extremadamente inteligente, era bonita y..., bueno, sólo eso. Se rió presa de su propia tontería, para él no era importante que Katsumi fuera inteligente, con tal de tenerla consigo. Aunque a veces se sentía solamente un objeto usado. También era cierto que él era uno de los muchachos mejor y mayormente cotizados en la secundaria, pero a él eso no le importaba quería pasar desapercibido, pero su fortaleza y destreza lo llevaron hasta las artes marciales y era de los mejores, por no decir el único.

Llegó hasta la reja de una enorme casa que se alzaba después de una larga caminata, el señor de la caseta de guardia lo vio y le saludó.

- Joven Taishou, ¿viene a ver a la señorita Hino? –Ikki asintió y el hombre de edad mayor le miró preocupado-. Es extraño, joven, porque la señorita no dijo nada sobre su visita.

- ¿Cómo? –dijo el chico extrañado. Le molestaban estas situaciones en donde Katsumi a veces no avisaba en su casa que él iría a verla. Frunció el ceño molesto.

- De todos modos puedo avisar que ya está usted aquí –dijo el hombre.

- Por favor, señor Genji –Ikki sonrió muy a penas, se suponía que Katsumi ya estaría lista para recibirle.

- La señorita Hino lo espera en la parte trasera de la mansión, si gusta pasar por el jardín –dijo amablemente.

- Claro, gracias –dijo él algo frustrado.

Tampoco le gustaba nada que lo pasara por el "jardín", eso quería decir que no podía entrar a la mansión, cosa que no era buena señal. Divisó a lo lejos a su novia sentada bajo una sombrilla enorme y conversando con unas chicas, de seguro eran sus amigas.

- Kat –le llamó.

- Ikki, cuántas veces debo decirte que no me llames así –la muchacha sonrió falsamente, pero él no lo pudo notar.

- Lo siento Katsumi –dijo él-. Buenas tardes –saludó a las amigas de su novia.

- Buenas tardes, Taishou –saludó una de las chicas mirándolo despectivamente.

- No sabíamos que vendrías –dijo la otra.

- Que extraño, Maiko, porque estaba seguro de haberle avisado a Katsumi –dijo mirándola molesto.

- No quedamos en nada, Ikki –dijo la chica, moviendo su cabeza de tal manera que su cabello ondeara hasta posarse en su espalda.

- Entonces supongo que me iré –Ikki cada vez le molestaba más el asunto. La chica se estaba luciendo frente a sus amigas.

- Como gustes –dijo Katsumi altiva-, las chicas llegaron temprano.

- ¿Puedo hablar contigo, Katsumi? –Le preguntó alzando una ceja y la chica se tuvo que poner de pie de mala gana y entrar en la casa.

Estando ahí, Ikki la miró realmente molesto. Mientras ella veía cómo habían quedado sus uñas después de su manicura.

- Sabías que vendría hoy, Katsumi –dijo él.

- No seas tan escandaloso, Ikki, un día que no nos veamos no importará –dijo la muchacha haciendo gala de toda su 'elegancia'.

- Tengo más de una semana de no verte, Katsumi, siempre estás con tus amigas –espetó-, ni siquiera has querido venir a visitar a mi madre, sabes que está enferma.

- ¡Oh, es verdad! –Katsumi exclamó. Ikki se quedó helado, ¿ni siquiera se acordaba? Su madre tenía mucho tiempo enferma y ella solamente una vez la había visitado-. Lo siento, cariño, ya sabes como son mis padres.

- No sé por qué me desgasto en esto, yo... –pero fue bruscamente cortado por su celular.

- ¿Aniki?

- Nii-chan, debes volver a casa –la voz de su hermano le asustó, estaba terriblemente seria.

- Aniki, ¿qué pasa? –Entonces cayó en la cuenta-: Mamá está bien, ¿cierto?

- No voy a mentirte, nii-chan, mamá está muy grave –pero Seiki no logró articular más palabra-, regresa a casa ahora mismo, niichan.

- No tardaré –dijo Ikki asustado-, voy para allá.

** Fin de Flash back **

El recuerdo estaba fresco, como si hubiera sido ayer. Dolía. Dolía mucho. Recordaba haber dejado el teléfono en el sillón más cercano, balbucear unas cuantas palabras a Katsumi y salir como alma que lleva el diablo hasta su casa. Las lágrimas se habían acumulado en sus ojos, pensando que no llegaría a verla más.

** Flash back **

- ¡Okaa-san! –Ikki entró de improvisto en la habitación de su madre, donde su padre le retuvo.

- Ikki, mamá está cansada –dijo su padre, sujetándolo de los hombros, su voz se quebró.

- No, no..., déjame verla, papá, déjame verla –cayeron dos lágrimas por sus mejillas-. ¡Mamá! –Gritó enfurecido y logró zafarse de su padre, acercándose a su madre-, mamá, mamá... –le llamó con la voz entrecortada-, estoy aquí mamá.

- I-Ikki..., cielo –Ikuko abrió sus ojos cansados, con profundas ojeras bajo sus ojos castaños. Su rostro estaba pálido y demacrado-. Serás fuerte, cariño... Todo va estar bien.

- No, no..., no mamá... no te vayas –Ikki se negaba a verla morir.

- Cielo... –la mujer tosió-, Kami sólo me prestó... este cuerpo durante... cierto tiempo..., y el tiempo... –volvió a toser-, se ha terminado.

- No, no, no... –repetía una y otra vez.

- Estoy orgullosa de ti, hijo –respiró profundamente-, siempre lo estaré. Te quiero –Seiki en ese momento entró acongojado-, ven hijo mío –le llamó y el muchacho de 22 años se acercó a ella-, a ti también te adoro. Los quiero a todos –miró a su esposo-: Te amo, Isei.

La mujer aspiró profundamente y al dejar salir el aire su corazón simplemente dejó de latir. La mano que Ikki sujetaba quedó inmóvil y sin vida, mientras él le llamaba una y otra vez esperando que reaccionara. Su madre había muerto.

** Fin de Flash back **

Apretó el puño con fuerza, odiaba sentirse mal, sentir que no podía respirar a causa del dolor. Las lágrimas se acumularon en sus ojos. Hacía tiempo que no recordaba aquello, después de la muerte de su madre él trató de encontrar refugio en su relación con Katsumi, pero la chica era demasiado superficial y comenzaron los problemas hasta que un día la encontró besándose con otro abiertamente en un centro comercial y entonces se separaron. Cosa que ahora agradecía. Suspiró con sentimiento acumulado, no quería recordar eso, no debía. Había reconstruido su vida alrededor de los estudios como para desequilibrarse ahora.

Con los ojos cerrados sintió una mano acariciar su mejilla, quitando cualquier indicio de las lágrimas que se habían acumulado en sus ojos; se sentía sumamente bien aquella caricia, no había malicia ni saña, solo era una caricia. Abrió los ojos y los enfocó en los marrones que le devolvían la mirada afligida.

Kagome había despertado hacía rato, pero al verlo tan sumido en sus pensamientos no quería interrumpirlo. Luego había visto como las lágrimas se formaban debajo de sus párpados y a él evitando a toda costa derramarlas, lo vio tan desvalido y tan necesitado de cariño en ese momento. ¿Por qué Ikki no hablaba con su hermano? Si había algo que le dolía, ¿por qué callarse?

Se quedaron mirando fijamente hasta que él tomó su mano delicadamente y la retiró de su rostro. Esa caricia le quemaba, y no quería que eso pasara. Kagome se sobresaltó y entonces ya no supo que decirle.

- L-lo siento, ¿qué pensabas? –Preguntó ella tímidamente.

- Recordé cuando mi madre murió –Ikki ladeó el rostro.

- Duele, ¿no es así? –El joven suspiró profundamente y asintió con suavidad-. ¿Por qué te empeñas en guardarlo? –Le miró fijamente.

- Porque..., porque no tengo a quien contarle –respondió él.

- Tu hermano te escucharía si abrieras tu corazón –dijo ella bajando la mirada azorada. Sabía por la mirada preocupada que Seiki siempre llevaba que Ikki era importante para él.

- Nunca he sentido la necesidad de hablar con él –susurró.

- Ikki –le llamó con suavidad-, abre tu alma a tu familia –dijo sin pensar mucho en lo que decía-. Sei te agradecerá mucho que le digas cómo te sientes.

- Deberías aplicarte el cuento, Kagome –la chica le miró confundida-: Hay algo que todavía no dices y también te lastima.

- Eso..., realmente no importa –sonrió amargamente-, no hay como solucionar mi situación.

- Si la hubiera, ¿lo resolverías? –Ikki le miró curioso.

- Sí –dijo ella simplemente-, estoy harta de sentirme sola y abandonada..., quisiera volver a ser yo misma.

- Empieza por sonreír, K –Kagome le miró-, tienes una hermosa sonrisa como para que la escondas –bajo la oscuridad de la sala, la sacerdotisa sonrió y se ruborizó-: Así está mejor.

- Sabes, deberías sonreír tú también, Ikki, tanta seriedad te hace ver más grande y sólo tienes 4 años más que yo –dijo ella divertida. Ikki soltó una carcajada, limpia y serena. Kagome lo mandó a callar, Souta estaba dormido en el sillón de enfrente mientras que Aki ya estaba en su cuarto rendida.

- Vamos, los llevaré a casa –Ikki se levantó y ayudó a la chica a levantarse.

- Souta –llamó al chiquillo y éste se removió-, niichan vamos a casa –el niño se estiró y aún somnoliento caminó hasta la entrada de la casa guiado por Kagome y seguido de Ikki.

Del pasillo salió una figura, Seiki había escuchado la carcajada de Ikki y había salido de su pequeña oficina para mandarlo callar, pero encontró una escena bastante conmovedora como para romperla. Pocas veces veía a Ikki con ese brillo particular en los ojos y Kagome se veía también divertida y alegre. Deseaba con todas sus fuerzas que esto los llevara a algún lado.

- Ayúdale, madre –dijo mirando al techo-, se merece un poco de paz.

Así, después de un largo día, Seiki entró a su habitación para darse una ducha y dormir, de seguro Ikki solamente iría a dejar a Kagome y luego regresaba. ¿Era su imaginación o el día había sido hermoso?


¡Hola de nuevo!

Aquí yo haciendo mi trabajo de edición sobre esta historia que ya quiero terminar; espero que les esté gustando. No quiero cambiar nada de los comentarios que antes había colocado ya que en cada uno explico un poco de cómo va la historia.

Bien aquí está el 2do capítulo. Espero que llene las expectativas de todos. Si me equivoqué en algo háganmelo saber, pero creo q no. Saben, batallé un montón con este capítulo, de repente no tuve ideas y me apoyé en una amiga muy especial para mí para q me diera ideas y luego todo fue cuestión de inspiración, espero no hacerlos bolas con nada.

En este capítulo vimos más de Ikki y de su vida monótona y gris, algo de su pasado. Poca participación de Seiki y de Aki, pero si les puse más interacción Ikki-Kagome, espero que les guste. Ahora, les dejo las palabras raras, nuevas o q no entiendan.

Oni: Demonio. Se lo dice de cariño a Aki.

Chiisa: De tamaño pequeño.

Aneue, oneesan, neesan: Hermana mayor.

Aniki, oniisan, niisan: Hermano mayor.

Niichan, neechan: Hermano, hermana menor.

Mis responsivas:

Jimena-chan: Hola Jime-chan..., espero que estés bien, como ya te había mencionado fue una pequeño error de logística. Tuve que partir el capítulo pq luego tenía tantas cosas x decir q me pareció inhumano todo junto. De todos modos espero que este capítulo haya llenado tus expectativas. ¡Gracias!

Ahome_23: Ay! Eso de peque me agradó, jajaja me recordó a mi novio q me dice así ^^. En fin, te agradezco mucho tu review, de vdd que recibirlos el mismo día cuando lo publiqué fue hermoso. Sí, creo que los personajes son fáciles de reconocer y si no, mejor no les meto ideas. Espero que sigas conmigo para la próxima. Saludos.

INUKAN: Yep, todos nos preguntamos que sucederá después y aún no sabemos nada de nada T.T De todos modos contamos con este medio para crear historias diversas de nuestras mentes macabras. Gracias x el review.

Zuleyma: Hola niña! Gracias x escribir, no esperaba tantos reviews, pero me alegró el día. Si, Aki es hermosa, y será importante. Esa niña es un amor. Saludos.

Akai Inazuma: ¡Hello tocaya! Ya hemos hablado así q bueno..., sí duele cuando no dices adiós, pero luego todo se resuelve, siempre hay alguien que te escuche y eso es bueno. Q bueno q te gustó. Muchas gracias x leerme. Un abrazo.

D. Z.: Uuy! La últimaaaa! Hola D! Espero q estés bien. Sabes me encanta recibir comentarios tuyos siempre son constructivos y espero de todo corazón que te guste el que viene. Muchas gracias x todo. Un abrazo hasta donde estés.

Listo les he respondido. Y ya que están hasta aquí..., ¡dejen el review por fis! Matta-ne

P. Black