Capitulo 2: ¿COMISTE LENGUA DE GATO?

Lily se levanto esa mañana temprano para desayunar, no quería ver a Severus, sabía que la había ido a buscar varias veces ese verano a su casa y también sabía que no podría perdonarle jamás lo que le había dicho, después de tantos años el había conseguido que Lily lo odiase.

No se extraño que no hubiese nadie de su mesa aún desayunando, aunque sabía que en pocos momentos estaría todo lleno de los alumnos. Se sentó tranquilamente en un banco y miro como entraban Sirius y Remus corriendo buscando a alguien.

- Lily, ¿Has visto a James?-pregunto Sirius.

Lily ante la pregunta de Sirius se le quedo mirando realmente confundida porque Sirius solo decía James cuando realmente era algo que le preocupaba, y estaba claro que en esta ocasión Sirius y Remus estaban preocupados.

- No lo vi.-dijo ella.-Pero, ¿Qué le paso?

- No lo sabemos, cuando nos levantamos, bueno Remus, nos dimos cuenta de que no estaba y no es normal que no este durmiendo y a lo mejor hemos pensado que le puede haber pasado algo.

- No creo que haya porque preocuparse, seguro que es que ha salido y se ha olvidado de avisaros.

- No Lily, James no se olvida nunca de avisarnos.-dijo Remus, pensando en donde podía estar.

- ¿Qué pasa chicos?-dijo James detrás de ellos, como única respuesta recibió un puñetazo de Sirius.

- ¿Dónde te metiste?-dijo Sirius después de darle la mano para ayudarle a levantarse.-No te distes cuenta de que me asustaste tonto.

- Pues ya ves que no.-dijo James algo molesto mientras se tocaba la cara donde Sirius le había dado un puñetazo.- Creo que voy a la enfermería a que me miren esto, luego desayunare.

James se fue andando, poco después de coger una tostada Sirius fue detrás de el seguramente por la culpabilidad de pensar que era él el que le había propinado el puñetazo.

- ¿Qué le pasa Remus?- pregunto Lily tras unos minutos mirando la puerta por donde se habían marchado James Potter.

- Nada, solo sentiría remordimientos por haberle propinado el puñetazo, pero de verás que James nos preocupo.

- No me refería a Sirius, me refería a James.-dijo ella a la vez que se ruborizaba.

- Pues no lo se, pero si que lo he notado.-dijo Remus mirando a Lily.-Veo que no ha pasado desapercibido estos años después de todo, ¿no?

- No digas tonterías.-dijo Lily, dando por zanjado el asunto.

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Era cierto que no estaba como era de costumbre, llevaba pensando en eso todo el día, y no se había dado cuenta de que se le había pasado la hora de la cena estudiando en la biblioteca, aunque la verdad es que hacía mucho que no estaba estudiando sino pensando. Pensó en un momento en la razón en la que porque se preocupaba tanto por aquel moreno de ojos marrones y la única gran verdad es que no podía dejar de pensar en el desde hacía mucho, pero solo podía ser porque sabía que algo le sucedida y su alma caritativa le obligaba a ayudarlo, sabía que era eso. Porque era imposible que James le gustara, era demasiado creído y demasiado engreído como para que ella se fijase en él, además, de lo mujeriego que era. Suspiró una vez más durante aquel año, otro suspiro más por Potter, convenciéndose de que no sentía nada por el. Llego a un cruce de caminos, el de la derecha llevaba a los pasillos principales del castillo, donde se podían escuchar las voces de los alumnos, pero hoy no tenía ganas de encontrarse con nadie camino a su sala común, así que definitivamente tomo el de la izquierda que aunque era muchísimo más grande siempre le había gustado más porque tenía unas vistas fabulosas al lago.

Con paso lento se encamino en su camino con unos cuantos libros sobre sus brazos, se quedo apoyada mirando al lago y oyó sollozos muy cerca de ella, había alguien muy cerca llorando por algo, llorando amargamente, se refugio ante la suave brisa fresca y se dirigió hacía donde se escuchaba ese llanto oculto. Al volver la esquina entre dos pilares vio las largas piernas de un chico que escondía la cara entre sus largas piernas, hacía mucho tiempo que ya reconocería esa cabeza de cabello negro alborotado, todo el discurso que se llevaba repitiendo, una y otra vez, desde la escena que había armado en quinto curso, se le había olvidado.

Dejo los libros en el suelo y se acerco silenciosamente hacía donde estaba el, se sentó a su lado, e intento que su tono de voz saliera normal.

- James, creo que ahora te buscaste más que un puñetazo por parte de Sirius esta vez.

- Evans, ¿Cómo…

- Creo que tu escondiste no era infalible.-dijo Lily mirando el rostro mojado de James con una tierna sonrisa.- Pensé que a lo mejor algo de compañía te vendría bien, para que dejes de fingir.

- ¿Te diste cuenta?

- Son muchos años ya, aunque seas un pesado se que no estas bien, porque ha pasado casi un mes y todavía no me has pedido que salga contigo a Hogsmeade.-James sonrió ante esa confesión, pero era cierto que todavía no lo había hecho.- Y no lo vayas a hacer, que entonces te volveré a aborrecer.

- Gracias, se que no querrás que te moleste…

- James no es ninguna molestia.-dijo ella mirándolo a los ojos.

James sin previo aviso la abrazo y empezó amargamente a llorar, Lily intento consolarle, pero después de unos minutos, ella terminando llorando con el.

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- Cornamenta,¿Dónde te metiste?-lo alcanzo Sirius nada más entrar en la sala común.

- Fue culpa mía.- dijo Lily.- Nos encontramos y le pedí que me acompañara.

- ¿A dónde?-pregunto curioso Sirius.

- Te vas a quedar con las ganas.-dijo Lily guiñándole un ojo.- James, espero que no te coma más la lengua el gato. Vamos a hacer la ronda Remus.

Remus se levanto sin abrir la boca, sabía que no era el momento de preguntar.

- Hasta luego, Lily.-dijo James y se despidió de ella con una enorme sonrisa de agradecimiento.

- Amigo, ¿desde cuando eres James?-pregunto intrigado Sirius mirando al igual que su amigo por donde se habían ido los prefectos.

- Desde que ella es Lily.-dijo James con una verdadera sonrisa después de mucho tiempo.