Yahiko miró su reloj para luego soltar un suspiro. Se suponía que ahora tenía una entrevista de trabajo pero extrañamente no estaba de ánimos ni de humor para tener que entablar una conversación con una desconocida que no iba a hacer más que tirársele encima para que la contrate. Mujeres... ¿se piensan que solo eso es suficiente? Bueno lo es, pero el joven presidente y líder a cargo de Akatsuki tiene que mantener una imagen seria y por eso asiste todos los días con traje y una apuesta corbata verde.

-Fu -habló al teléfono mientras se acercaba para hablar- Por favor solo tráeme los curriculum hoy, avísales que se presenten otro día.

-Claro, Yahiko-sama -respondió su secretaria dudosa. Desde que la había encontrado con Sasori la pobre de Fu ni siquiera se atrevía a mirar a la cara a su jefe, le hacía sentir al pelinaranja que era la peor persona del mundo, aunque decir eso sería exagerar.

El muchacho de ojos chocolate se acomodó mejor en su silla para luego sacar una caja de cigarrillos, colocarse uno en su boca -con demasiada rapidez y ansiedad- y prenderlo con el encendedor que siempre estaba en su escritorio para quemar los pelos que dejaba Sasori por sus travesuras de oficinista.

Yahiko bufó al recordar que tendría que vengarse de ambos muchachos, tanto del pelirrojo como de su secretaria peliverde, ya se ingeniería un plan para enseñarles que en su despacho nunca se juega al sexo menos si el jefe no está participando ahí.

"Podría invitar a la hermanita de Sasori, es toda una monada y al novio de Fu. Cuando les diga el propósito solitos se darán cuenta que mi oficina es el lugar para la venganza. Y sí, todos ganamos. Posiblemente luego tenga un amigo castrado pero en fin, C'est la vie, de todos modos tengo muchos amigos para ser tío todavía."

-Permiso -habló una temerosa Fu mientras entraba en la oficina, y más rápido de lo que canta un gallo, la joven habida dejado los curriculum encima de la mesa para alejarse rápidamente de allí.

El pelinaranja negó divertido mientras se sacaba el cigarrillo de la boca para largar el aire, y al volver a colocarlo ahí, tomo con sus manos los curriculum y comenzó a leerlos. Se asombraba el gran número de mujeres que habían mandados solicitudes, la empresa desde afuera era conocida como Tsuchigumo y de esta manera era una agencia de modelajes, cosa que era cierta, y el joven Utakata se encarga de ese sector, mientras que Yahiko trabaja desde las sombras con más ganancias.

Todos los pensamientos del jefe fueron cortados al ver la foto de una muchacha que se postulaba para el trabajo que ofrecían en su compañía, siendo acompañantes de hombres por el tiempo que ellos pidan, como si las alquilaran. Yahiko abrió los ojos como platos mientras apretaba los dientes. Delante de sus ojos estaba la fotografía de su primer amor y gran amiga, Konan. Ahora no parecía esa misma niña de diecisiete -la última vez que la vio-, ahora con veinticinco años -tal como él- se mostraba que era una hermosa mujer que poseía claras y ventajosas curvas. Tenía un cuerpo del infarto, si no fuera ella... no dudaría en contratarla él mismo. Yahiko se levantó de su asiento y rápidamente fue hasta el escritorio de su recepcionista, cerrando la puerta rápidamente haciendo que Fu se asustara y lo mirara con miedo.

-¡Perdóneme! ¡Nunca más lo hago! -chillo la mujer mientras comenzó a llorar con sus lágrimas de cocodrilo que seguramente había aguantado desde la mañana.

-¿Dónde están las mujeres de los curriculum? -cuestiono ignorándola, incluso frunció el ceño al ver como no dejaba de gritar su secretaria.

-Usted me dijo que les diga que se vayan -explico Fu abriendo sus ojos despacio mientras sonreía con timidez.

Yahiko murmuro un par de palabrotas y fue hasta el elevador, se percató de que el elevador iba por el piso número tres. Rápidamente corrió hasta las escaleras y comenzó a bajar, parecía que volaba, no tenía pudor en llevarse alguien puesto con tal de llegar al piso principal. Una vez que estuvo allí, sin dejar de correr, salió y se frenó mirando para todos lados buscándola.

-Konan -habló con voz ronca una vez que la vio hablando con la recepcionista de la entrada.

Al escuchar esa voz, la mujer se dio vuelta completamente sorprendida. La dueña de unos lindos ojos ámbar y un cabello violeta azulado sonrió sin timidez al ver a su gran amigo de la infancia parado mirándola. El joven Yahiko había cambiado mucho, estaba incluso más alto que ella, con su cuerpo torneado y músculos bien marcados del brazo. Su rostro no mostraba niñez, sino que tenía facciones toscas pero definidas. Además de un lindo color de piel, diferente al de la muchacha que más bien era blanco como la porcelana.

La nombrada se acercó hasta Yahiko y lo abrazó, sorprendiéndolo. Hacía muchos años que no se veían, precisamente luego de que al muchacho lo habían adoptado del orfanato, dejando de ver a Konan. Nunca más habían podido retomar el contacto, eran adolescentes y no tenían nada en esos momentos. Si no se veían de casualidad como ahora, no lo harían más.

-Te he extrañado -indico la chica separándose de él, le había costado pues estaba fascinado con el aroma del pelinaranja. Al ver como la miraba fijamente decidió seguir la conversación- ¿Qué haces aquí?

-Trabajo aquí, me acabas de dejar tu curriculum.

Automáticamente la pelivioleta se enrojeció al saber que se postulaba para ese trabajo con su gran amigo. Tragó saliva con dificultad y luego suspiro.

-No te daré el empleo -dictamino con voz firme el joven pelinaranja haciendo que Konan frunza el ceño, después de todo Yahiko no sabía nada de la vida de ella ni si necesitaba mucho el empleo, pero antes de poder replicarle el muchacho llevó ambas manos hacia el rostro de ella y añadió- No haré que te rebajes a eso, es buen negocio pero... -negó- no dejare que lo hagas, Konan.

Hotaru que había visto toda la escena estaba fascinada mirándolos a ambos que cara de perrito enamorado. "No entiendo como Fu le tiene tanto miedo, si es encantador" chillaba para sus adentros.

-Vamos arriba, tomemos un café juntos mientras me cuentas tus años desde que... nos separamos -indico el pelinaranja mientras la tomó de la cintura llevándola hasta el elevador, pero antes de entrar en él se volteó mirando a la rubia recepcionista- Prepara una carta de despido para Fu, la secretaria del quinto piso -luego miro a Konan- tomaras su lugar.

"Bueno, lo odiara más que nunca" pensaba Hotaru con lamento por su amiga.


Dentro de un amplio departamento se encontraba una joven peliazul, relajada acostada en su cama. La muchacha vestía una remera rosa suelta, que remarcaba sus grandes pechos, además de un jean desarreglado Oxford, el cual solo le marcaba el inicio de las piernas como de su trasero. La muchacha de nombre Hinata estaba con los ojos cerrados, mientras escuchaba atentamente la melodía que resonaba dentro de su habitación.

En la esquina del cuarto, justo paralelamente a Hinata se encontraba la hermana de la misma, Hanabi. La joven de diecisiete años vestía una linda pollera de encaje blanca corta, mostrando sus pálidas piernas, y arriba llevaba un ajustado suéter color salmón, que resaltaba su collar de perlas. Hanabi llevaba su cabello suelto como su hermana, pero el de la menor era de color castaño y no hasta la cintura, sino a media espalda. Pero ambas tenían esos hermosos ojos perla, característicos de la familia.

La castaña movía sus manos lentamente con dulzura, mientras tocaba su violín. Le gustaba mucho hacerlo, más bien lo hacía desde que tenía memoria. Siempre la joven Hyuga tanto como su hermana estuvo atraídas por los instrumentos musicales, era algo que compartían juntas. Al terminar la melodía, que sabía de memoria, Hinata abrió los ojos y se sentó para mostrarle una sonrisa a su hermana.

-Me gustó mucho, Hanabi -hablo sinceramente la peliazul, de una manera linda y tranquila, su voz reflejaba eso.

-Gracias -contesto la mencionada levemente ruborizada, su tono de voz era más fuerte que el de su hermana pero también tenía esa musicalidad. Miro a su hermana y observó como Hinata bajaba la mirada apenada, entonces la castaña habló- Te extraño en casa.

Hinata abrió más los ojos al escucharla, no se imaginaba que su hermana sacaría el tema tan directamente aunque... estábamos hablando de Hanabi, ella tanto como Neji eran muy directos en muchos casos menos en el amor, ahí ambos Hyuga eran unos estúpidos.

-Al menos el departamento que consiguió oka-san es lindo -explicaba con sinceridad Hinata, mientras observaba su lindo e iluminado cuarto.

Hanabi frunció el ceño, odiaba que ella se sintiera culpable por lo que paso.

-También fue un shock para ti saberlo, te enteraste antes que oto-san pero...

-Él no le importo, me hecho de casa y eso... eso me dolió -explicaba tristemente la peliazul- no puedo volver cuando no me quiere ahí.

-Te espera para su cumpleaños -menciono Hanabi mirándola a los ojos con tristeza- ve, por favor. Por mí. Sé qué hará un escándalo pero sigues siendo su hija

-Hanabi -la corto seriamente.

-Eres mi hermana -hablo fríamente la castaña mostrando ese frio carácter como Hiashi, sus ojos mostraban seriedad marcando que el tema es importante- Así que el domingo te veré en el cumpleaños, ponte un vestido lindo. Si no quieres ir sola lleva al dobe te Naruto.

-¡Hanabi! -chillo avergonzada Hinata.

La mencionada se encogió de hombros con una sonrisa.

-Neji le dice así, yo también puedo -se escudó en su primo, iba a decir algo pero su teléfono sonó recibiendo un mensaje. La castaña lo leyó y luego su sonrisa se ensancho- tengo que irme.

La menor heredera de la familia Hyuga guardo su violín en el estuche que estaba en la cama, al costado de su hermana. Luego lo tomó con su mano y se acercó a saludar a Hinata, quien estaba todavía shockeada y pensante.

-Deja de pensar en Naruto, por favor -menciono riendo- me iba a quedar contigo a la noche pero... Tara quiere salir, le cumpliré el capricho.

Hinata negó. Su hermana siempre encontraba el equilibrio ideal para hacer todo lo que quería, practicar el violín, estar con su familia y disfrutar con sus amigos. Simplemente Hanabi era perfecta para sus ojos, estaba orgullosa de ella.

-¡Te veo el domingo! -chillo la castaña mientras salía de la habitación.

Cuando la peliazul escuchó un fuerte portazo soltó un fuerte grito mientras apoyaba su cabeza contra la almohada. Estaba muy avergonzada por pensar en invitar a Naruto, pero más que nada estaba confundida por todo lo que pasaba dentro de los Hyuga... su familia.

El teléfono de Hinata sonó y al verlo notó que era un mensaje de Yahiko.

"Una chica nueva entra a trabajar en tu área el lunes. Que sepa todo lo necesario: el silencio sobre los contratistas, siempre pedir el dinero antes, sacarle algo de información por si es requerida, etc. Su nombre es Matsuri. ¿Puedo contar contigo, Hinata?"

La peliazul suspiro.

-Después de todo... -murmuro en voz baja- soy la deshonra de la familia, no importa embarrarla más.


-¡Sasuke-baka! -gritó una voz potente y bastanteenérgica mientras iba corriendo por la corporación Uchiha. El muchacho de veintitrés años, dueño de esa voz, poseía un gran físico y era bastante alto. Su cabello,despeinado en punta, era de un color rubio mientras que tenía unos grandes y llamativos ojos azules, además de unas importantes marcas en sus mejillas que le daban un aspecto zorruno.

-¿Qué quieres, dobe? -cuestiono Sasuke mientras estaba apoyado contra una pared, con su traje negro y bien colocado. El joven Uchiha se contenía para no matarlo pero al estar en la empresa que en un futuro seria suya tenía que contenerse por una buena imagen.

-Callate, teme -hablaba energético el rubio mientras sonreía agitado- Venia a invitarte a almorzar mañana -sonrió.

Sasuke frunció el ceño.

-Vamos a almorzar ahora juntos también, Naruto. La empresa Uchiha preparo una charla con la Uzumaki, vendrá tu padre por cierto y...

No pudo terminar porque recibió un zape en la cabeza, Naruto siempre sea provechaba de que el azabache no podía defenderse por estar en su empresa.

-Sasuke aburrido, mañana quiero que me acompañes y te presento a mi novia-hablaba esperanzado el ojiazul pero luego miro serio a su mejor amigo- no lleves a Karin, aunque sea mi prima -saco la lengua- no la quiero.

-Nadie soporta a la remolacha barata -habló una voz detrás de ambos muchachos,era Suigetsu Hōzuki, un hombre bien formado, de cabello blanco (con detalles en celeste pero solo en las puntas-además de unos ojos morados), él era la mano derecha de Sasuke.

-¡Perfecto, dattebayo! -grito energético Naruto, haciendo que ambos cierren sus ojos por el sonido sorpresivo. Luego el rubio tomó su celular y marco rápidamente un numero- ¡Hola, Hinata-chan!

Sasuke negó con la cabeza y luego miro a su amigo peliblanco quien le sonreía de una manera divertida esperando.

-Contrate a una chica de la empresa Akatsuki -empezó a explicar el azabache ante la mirada atenta de Suigetsu- creo que es unos años menor -se encogió de hombros- así será más fácil intimidarla a que no diga nada.

-Vaya, hombre... Eres todo un galán. Que divertida noche tendrás, eh -menciono el peliblanco para después alejarse, dejando a un Sasuke gruñendo, después de todo, el había elegido a la pelirosa porque era justo lo que buscaba, y estaba seguro de algo... no iba a decepcionarse.


En un lindo departamento en el centro de Japon, se encontraba una pelirosa saliendo de bañarse con una bata color blanca cubriéndole lo necesario de su cuerpo, ya que era corta y llegaba hasta debajo de los glúteos de ella.

La mujer estaba frente espejo del baño terminando de secar su cabello, para luego peinarlo. Hacia unos días había decidido ir a la peluquería por un cambio de look, y ahora disfrutaba del resultado. La muchacha escucho el timbre y automáticamente se acercó hasta la puerta, atravesando la sala de estar. Alabrir la puerta no se sorprendió de quien era, sino de cómo entraba en su apartamento y se acostaba su sillón negro.

-¿Qué quieres Sasori? -pregunto la pelirosa de ojos jade intentando sonar tranquila pero estaba molesta de que el pelirrojo interviniera en su tardelibre, justo estaba por empezar su siesta relajante.

-Venía a explicarte algo de esta noche, Sakura -ronroneaba el pelirrojo mientras le sonreía de una manera coqueta, la cual se intensifico al ver la cara de poca importancia de ella por lo cual siguió hablando- Serás protagonista de un video para terminar una pareja, tú solo has lo tuyo, lograbas -dijo sacando de la mochila que traía una cámara negra- y luego chau... el cliente tiene lo que busca.

Sakura negó con la cabeza.

-Gracias pero no acepto, dénselo a la cerda seguro aceptara.

Sasori frunció el ceño, odiaba que sea tan terca cuando era sobre el trabajo...bueno en realidad la joven Haruno era siempre porfiada.

-Te eligió específicamente a ti, no quería a ninguna más. Yahiko le pregunto sobre más opciones por si te rechazabas pero dijo que no -Sasori le extendió un papel a la pelirosa, quien lo tomo rápidamente- ahí está la paga y el hotel donde lo veras.

-¡Kami! -Chilló la muchacha- es mucho dinero... y el hotel es muy lindo -la pelirosa miraba atentamente el papel soñadora- acepto.

Sasori se levantó de donde estaba sentado y asintió, para luego acercarse aSakura, acorralándola contra la pared. Y de un segundo a otro comenzó a devorar esos pálidos labios que siempre le gustaban, para después bajar lentamente hasta poder besar su cuello.

-¿Fu no te dejo satisfecha? -pregunto Sakura entre gemidos, ella se había enterado que la peliverde estaba sin trabajo por la culpa del pelirrojo, esto había llegado a sus oídos gracias a Hotaru, que luego de ir a buscar su paga se lo comento con un llanto fingido.

-Solo quiero ver si vales la pena para el Uchiha -explicaba Sasori mientras le quitaba la bata desesperado a Sakura, no dándole tiempo a reaccionar para detenerlo, aunque ella no quería eso. La pelirosa le desabrocho el pantalón,tomando el miembro del muchacho y comenzar a masturbarlo en un vaivén,sacándole gemidos que sonaban tanto como los suyos al tener a Sasori mordiéndole y chupando sus senos desnudos. Ambos se dirigieron hasta el sillón de la pelirrosa.

-Acuéstate, Sasori -ronroneo sexualmente la muchacha con una linda y perversa sonrisa.

El pelirrojo asentido y se dejó guiar, después de todo, Sakura Haruno era su ex-amante, se conocían bastante bien como personas y en el sexo.

La muchacha se puso a su costado y con su mano, guio el miembro erecto del muchacho hasta su boca, para succionar fuertemente y luego mover su lengua a medida que movía su boca de arriba para abajo, como si fueran se sentó mientras soltaba fuertes gemidos y ronquidos, el pelirrojo llevo su mano hasta el trasero de Sakura, para luego lentamente bajar su dedo hasta la entrada de la vagina de ella y meter dos de sus dedos, deleitándose con lo húmeda que estaba.

Sakura gimió al sentir lo que acaba de hacer Sasori, y más como sus dedos entraban y salían de ella con brusquedad. La pelirosa sintió como era jalada por el muchacho para que parara, Sakura se colocó en cuatro sobre el sillón mientras Sasori se terminó de sacar la ropa que le quedaba, entre ellos el pantalón y bóxer.

El pelirrojo tomó entre sus manos su miembro erecto y lo llevó hasta la entrada de la pelirosa, haciéndola gemir cuando lo sintió cerca.

-Hazlo de una puta vez, Sasori -murmuro la ojijade mientras se mordía sus labios con fuerza para no seguir gimiendo, no quería subir el ego del insufrible muchacho.

-Cálmate... Sakura -indico el pelirrojo mientras se inclinaba llegando cerca dela oreja de ella, y cuando la muchacha estaba por replicarle eso quedo en lanada porque Sasori la embistió con fuerza penetrándola con una estocada,haciéndola gritar. El muchacho soltó un gemido y luego habló, a la vez que sacaba su miembro de ella- Todavía tenemos tiempo hasta las once

-Baka -gimió Sakura mientras se daba vuelta, colocándose encima de él y con su mano llevando el miembro a su entrada, se penetro de una sola estocada y comenzó a moverse, deleitando al pelirrojo con el movimiento que hacía con sus senos- son las seis, no tengo todo el día.


Sasuke se sacó su saco negro y lo arrojo contra la mesa que se encontraba apenas abrías la puerta de entrada del piso que había rentado para esa noche. El lugar era amplio y pintoresco, tenía una tenue luz que le daba el aspecto perfecto. Cerca de los sillones estaba un amplio ventanal que le daba un lindo aspecto al lugar. El azabache miro su reloj y suspiro, eran las once en punto. Había hablado con Yahiko durante la tarde y coordinaron en que Sakura se encuentre con él allí, incluso había mandado una llave idéntica a la suya para no tener que recibirla, después de todo aunque era todo un Uchiha y un galán no iba a darle semejantes lujos a esa mujercita de una sola noche.

Su teléfono comenzó a sonar y lo tomo al instante, murmurando por si llegara aser la insufrible de Karin o mismo Yahiko avisándole que su encargo no podíair. Pero para su suerte era su estúpido amigo peliblanco, mejor dicho para sumala suerte era el idiota de Suigetsu. Al azabache frunció el ceño al ver lastantas preguntas que le hacia ese ser insufrible, "¿No iras preso por violación?" fue la pregunta que le saco el poco humor que conservaba de ese largo día.

-Ya te lo he dicho, baka -hablaba Sasuke mientras se desabrochaba la corbata y la dejaba a un costado de el sobre una silla para luego soltar un suspiro frustrante- Te lo he explicado, Suigetsu, es solo una pendeja pero es bastante linda para tener 18 años...

El azabache dejó de hablar cuando vio como delante de él se encontraba la misma pelirosa de la que él se estaba refiriendo, pero Sasuke no cortó la llamada porque ella lo intimido, sino más bien porque estaba embobado con la sorpresa que se había llevado. En la foto que vio esa misma mañana, la joven Haruno parecía una adolescente con cabello largo y facciones tiernas, mientras que ahora tenía enfrente de él a toda una mujer. La joven pelirosa llevaba su cabello corto y suelto, llegándole hasta un poco más arriba de los hombros. Sus ojos jade lo miraban de una manera inquisidora, mostrando diversión y algún gramo leve de...molestia. Si. Esto hizo que el Uchiha frunza el ceño pero lo ignoro para seguir observando levemente el cuerpo de la muchacha. Se acercó hasta ella, rompiendola distancia que los separaba. Le quitó su saco negro, luego la tomó de la mano y la hizo dar una vuelta lenta en el lugar, cosa que Sakura se dejó hacer.

La pelirosa llevaba una remera manga tres cuartos de color rosa que le llegaba hasta unos centímetros más arriba del ombligo, además llevaba un pantalón oscuro negro que lo tenía como una segunda piel por lo bien que marcaba sus piernas torneadas.

De pronto, y sin descaro, Sasuke llevó ambas manos hasta los senos de la chica,sacándole un jadeo de la sorpresa. Luego, el azabache comenzó a negar con la cabeza mientras se alejaba de ella, con una mano sobre su mentón mientras sonreía divertido.

-Pechos pequeños... no es lo mío -dijo para pelearla y dio en el blanco al ver como ella, en vez de ponerse colorada como las demás, estaba hirviendo y sacando chispas de sus ojos.

Sakura se acercó más a Sasuke y, por sobre el pantalón del traje, tocó el miembro del muchacho. Al sentir ese contacto, el Uchiha no hizo más que gruñir,iba a besarla pero cuando estaban solo a centímetros -puesto que ella se acercaba también- la pelirosa empezó a reír.

-Tu amigo es pequeño -dijo haciendo gesto con los dedos- creo que estamos iguales -Sakura comenzó a reír con satisfacción y al ver como el azabache se acercaba enojado hasta ella le extendió la mano en señal de que espere- Alto ahí, chico lindo... págame, no quiero que me debas nada Uchiha.

-Sasuke -la corrigió el muchacho mientras tomaba de su bolsillo un sobre con dinero adentro, lo apoyo fuertemente contra la mesa para que ella vea la cantidad que había dentro.

-¿Acaso ahora quieres ser más educado? -le pregunto ella con una ceja elevada mientras guardaba el fajo de dinero en su bolso, y volteaba a verlo divertida.

-Solo quiero que gimas mi nombre como ningún otro, Sakura -explico Sasuke mientras se acomodaba las mangas de la camisa, no perdiéndose ningún movimiento de la mujer que tenía justo en frente. Vio como la pelirosa le hacía gestos con los dedos de algo minúsculo y eso lo hizo enrojecer- Molestia -bramó furioso el muchacho mientras la tomaba fuertemente de la cintura y le apretaba fuertemente el culo, disfrutando las caras de placer por parte de Sakura.

-¿Así que... dieciocho? -pregunto ella entre risas y gemidos, largando un grito al sentir como las manos del Uchiha la tomaban fuertemente de las piernas y la levantaban, para que ella ponga las piernas en su torso enredadas.

-Era una foto vieja tuya... -explico el azabache pero luego se quiso pegar mentalmente. ¿Por qué tenía que darle explicaciones a una molestia que encima le tenía que pagar? El Uchiha se sobresaltó al sentir como Sakura desparramaba besos por su cuello, mientras lo mordía sin descaro y a la vez chupaba sabiendo que le dejaría marcas en esa zona.

Sasuke camino sin dificultad hasta el interior de la habitación, atravesando un umbral y dirigiéndose hasta la cama de dos plazas. Rápidamente dejó en ella a Sakura, acostándose encima de él y tomando el control como al joven Uchiha tanto le gustaba. Empezó a besarla con desesperación en el cuello, dejándole fuertes mordidas, sacándole jadeos a la pelirosa. Las manos de Sakura subían y bajaban del torso de Sasuke, acariciándolo por todos lados, metió sus manos por dentro de la camisa del muchacho.

La joven pelirosa no lo resistía más y, de una manera sorpresiva, tomó al azabache fuertemente de su nuca y estampó sus labios con los de él, de una forma desesperada pero a la vez demasiado excitante para ambos. Sasuke le respondía interesado, demasiado, le gustaba sentir esos labios húmedos con los suyos,ambos se besaban con mucha desesperación dejándolo ver por el movimiento de sus lenguas de forma desenfrenada.

Sakura se sentó, mientras con sus manos algo nerviosas desabrochaba los botones de la camisa del azabache y sentía como él intentaba sacarle la remera, por lo que ella levanto sus brazos permitiéndole eso. Sasuke una vez que se deshizo dela prenda, recorrió cada centímetro de la piel de la pelirosa, parando en esos senos que eran cubiertos por un lindo sostén negro de encaje, lo que los hacia ver más tentadores. Sin dejar de besarla, comenzó a apretar lo senos de Sakura,haciendo que ella gima entre cada caricia.

La pelirosa se levantó de la cama sorprendiéndolo, dejándolo quieto y molesto porque ella freno todo lo que estaba ocurriendo. Sakura corrió hasta la sala vistiendo su pequeño pantalón y sostén negro, y aunque la imagen era muy tentadora para el joven Uchiha, él estaba hirviendo por sentir esa necesidad tonta de poder estar de una vez con ella, quería saltar toda la parte de calentamiento aunque era muy excitante con la ojijade.

-Sakura -gruño el azabache mientras llevó una mano a su miembro, masturbándose èl mismo mientras esperaba que la muchacha aparezca- Ven aquí.

Esa oración no fue un consejo, ni un deseo, era una orden que pedía ser cumplida con la mayor rapidez posible. Sasuke estaba por volver a gritar pero cayó al ver como desde el umbral se veía Sakura vistiendo ahora solo ropa interior,siendo en ambas partes igual que el sostén -color negro y de encaje- lo que resaltaba el pequeño pero a la vez hermoso cuerpo de la muchacha quien tenía favorecidas curvas. En su mano llevaba una pequeña cámara, la cual prendió y con ella apuntaba al Uchiha mientras se acercaba hasta él, se subió a la cama y se sentó justo en la entrepierna del muchacho, mientras lo filmaba gimiendo con la otra mano tocaba el erecto miembro del azabache mientras sonreía con satisfacción.

-¿Qué quieres, Sasuke-kun? -preguntó bastante coqueta y con tono inocente mientras sacaba del bóxer el pene del azabache, masturbándolo rápidamentemientras lo apretaba con poca delicadeza haciéndolo brusco.

-No te aproveches, Sakura -respondió unos minutos más tarde mientras disfrutaba la vista de tener a la ojijade succionando su miembro con la boca, no le importaba estar gimiendo delante de una cámara, simplemente estaba pelirosa lo masturbaba a medida que pasaba su lengua alrededor del miembro de él, cada vez con más rapidez para luego chuparlo con fuerza y fingir penetraciones rápidas.

-¿Así, Sasuke-kun? -pregunto orgásmica mientras paraba de chupar la punta del miembro y lo miraba con sus ojos jade de una forma pervertida.

El azabache termino la distancia y la beso con fuerza, dejando la cámara en una mesa de luz del costado, para luego de un solo tirón deshacerse de las bragas negras de encaje. Sakura gimió al sentir unos dedos en su entrada y más al tenerla sensación de como los metía y sacaba de una forma rápida, sin nada de cuidado. El Uchiha disfrutaba de tenerla debajo de èl, gimiendo mientras besaba su cuello. Sasuke con su mano desocupada corrió el sostén de la muchacha deleitándose con unos pechos pálidos, que no eran tan pequeños como su mano hacia uno y al apretarlo con fuerza, Sakura grito.

-Es hora de empezar, Sa-ku-ra -dijo Sasuke sobre su oreja para luego comenzar a succionar el pezón del pecho izquierdo de la pelirosa, sacándole fuertes gemidos, mientras a la vez la penetraba con sus dedos.


El inicio al encuentro SasuSaku...