Lily se
encontraba en la sala común, frente a la chimenea terminando su
redacción de historia. Aunque en su mente cruzaban muchísimas
cosas, ninguna tenía que ver con la rebelión de los duendes y los
primeros magos importantes del siglo XIX.
En realidad, estaba
pensando en otra cosa. Para ser sinceros, en alguien. Y ese alguien
se llamaba James. James Potter. Y tiene los ojos más profundos,
el pelo mas despeinado del mundo, un físico malditamente
espectacular, ni hablar de su sonrisa y esos dientes blancos y
derechos. O cuando se ríe que se le hacen dos hoyuelos en las
mejillas y entrecierra los ojos. O en esa ocasión que me tiró un
tintero lleno encima y puso cara de preocupado y agitó la varita y
limpió todo y me pidió perdón con los ojos llenos de vergüenza. O
cuando una niña de primero lloraba porque había visto un therstal y
se había asustado y el fue corriendo a consolarla y a explicarle que
también podía verlos, que no estaba loca. O cuando … -
-¡Lily! ¿Sigues escribiendo esa estúpida redacción? Ya llenaste tres pergaminos.
Lily sacudió la cabeza asustada por el grito de su amiga y se dio cuenta de que tenía razón, ya había llenado más de lo pedido por el profesor.
-Oh…Me distraje – se excuso la pelirroja algo avergonzada.
Su amiga Alice rió, ya estaba acostumbrada a que Lily haga más tarea de la indicada o que se 'distrajera' pensando en…
-No importa, Lily. Vamos afuera ¡empezó a nevar! Se está por armar la mayor guerra de nieve que haya tenido Hogwarts.
Lily hizo una mueca de descontento. No le gustaba la idea de que la llenar de nieve, además, ella era prefecta y tenía claro que esas peleas estaban prohibidas. Pero no quería desilusionar a Alice, así que aceptó.
Las griffyndor se encaminaron hacia los terrenos, hablando (en realidad, Alice hablaba, Lily solo simulaba escuchar aun inmersa en sus pensamientos).
Pero un pasillo lleno de chicas les impidió seguir caminando. Todas gritaban emocionadas y se empujaban unas a otras.
-¿Qué pasa? – preguntó Lily.
-No sé – dijo Alice confundida.
Lily se abrió paso entre algunas chicas hasta llegar a la primera fila, y lo que vio no le gustó en lo más mínimo.
Un mural con bastantes fotos de James, James sonriente, en una escoba capturando la snitch, una con Sirius…
-A ver, a ver, soy prefecta – murmuró Lily - ¡Silencio un segundo, por favor!
Debió haber gritado demasiado fuerte, porque todas las chicas se callaron y la miraron de mala forma.
-¿Qué es esto? – inquirió Lily desafiante a la chica que estaba delante de todo sobre un estrado y que llevaba una remera con una foto de la cara de James y las palabras 'Sex Simbol' grabadas en distintos colores.
-¡Un nuevo miembro! – exclamó la chica con voz chillona - ¡Bienvenida al club de fans de James!
Le entregó a Lily una especie de chapita que decía J.P.W.L.Y.
-'James Potter We Love You' – explicó la chica al ver a Lily intentando descifrar las letras.
-Todos los clubes del colegio deben estar registrados y permitidos por las autoridades – le dijo Lily fríamente. –Soy prefecta – agregó al ver que la chica la miraba de forma extraña.
-¡Ah! …Bueno, entonces lo registraremos.
-A ver si entendí bien – Lily comenzó a enfurecerse – ¿Es un club para las amantes de James Potter?
-Aja – asintió sonriente la chica.
-¿Y que es EXACTAMENTE lo que hacen en el club? ¿Sonreír como idiotas cada vez que ven una foto de él? –
-Disculpe señorita prefecta, no todas de nosotras somos tan insensibles como usted – dijo otra chica que estaba haciendo fila.
-¿A que te refieres con insensible? – Lily sacó su varita al ver que varias de las otras chicas ya habían sacado la suya.
Una rubia que Lily reconoció como Sara, se puso en el medio de todas y gritó -¡Esta es Lily Evans! ¡La idiota a la que persigue James!
Todas las demás soltaron gritos de sorpresa.
-No soy ninguna idiota – exclamó ella cada vez más enojada – Y voy a cerrar este club, no es legal.
Entonces Lily escuchó una voz que hizo que el corazón le latiera cada vez más rápido.
-¿Por qué vas a cerrar mi club, Evans? ¿Estás celosa? – James había aparecido de alguna parte, llevaba ropa muggle (unos jeans y una remera negra que constrataba con el cabello despeinado y los dientes blancos que mostraba en una sonrisa). A su lado, (para variar) se encontraba Sirius.
-Porque es ilegal, Potter. Y no, no estoy celosa.
-Oh, que decepción – dijo el poniendo cara de triste.
-Si, que decepción. Ahora si me permiten , voy a avisar a el director.
-Evans, eres aguafiestas – Dijo Sirius – A ti también te gustaría que unos chicos hagan un club de fans de Amamos a Lily Evans.
-Suerte que no existe – añadió James – ya estarían todos muertos.
Lily no
sabía si correr y darle un beso que lo dejara sin aliento o si
insultarlo.
Obviamente y como era una cobarde, hizo lo segundo.
-Si yo tuviera un club de fans, serían chicos inteligentes, no estas niñas que no se como te encuentran lindo de alguna forma.
Las chicas soltaron gritos de exclamación y James se quedó mudo.
-¿Eres la reina del hielo, Evans? – preguntó él – Me estoy declarando en frente tuyo y solo me insultas. ¿Tienes sentimientos?
Las fans soltaron gritos de apoyo a James, en realidad a lo que había dicho de Lily.
-Ja, claro que tengo sentimientos Potter. Por ti, por ejemplo, siento algo de cuatro letras que empieza con A.
-Amor – dijo el fanfarrón.
-No. ASCO.
Sirius se destornilló de la risa al lado de James, que no pudo ocultar su cara de desilución.
-Como quieras, Lily – sentenció el morocho – pero se que algún día vamos a terminar juntos.
-Si, James, cuando Mcgonagall empiece a salir con Filch. Hasta luego.
Lily se dio vuelta orgullosa, oscilando su cabellera roja que le robaba a los chicos varios suspiros, James, en vez de deprimirse, sonreía cada vez más. Sabía que, en algúna parte, Lily sentía algo más que asco por él.
