- Despedida -
Miku estaba nerviosa ¿Cómo no estarlo? Era posible que su futuro se escribiera en ese preciso momento. Se mordía, periódicamente, su labio inferior y podía sentir sus manos más húmedas de lo normal. Los dedos de estas habían comenzado a moverse unos segundos atrás, poseyendo un ritmo ansioso.
Ahogó un tosido en su garganta. No podía hacerlo, simplemente no había forma de que eso saliera bien.
Apretó la codera del asiento, intentando no salir corriendo en ese momento. ¡Era su sueño, siempre lo fue! Pero ahora tenía miedo ¿Qué tal si hacía el ridículo? No quería ni pensarlo.
Cuando estaba a punto de levantarse del asiento, una manó se posó sobre la de ella, haciéndola reaccionar. Miku volteó la mirada, se trataba de Len.
—Todo saldrá bien, Miku — Le murmuró, ella se mostró un poco más tranquila así que sonrió, de una manera encantadora.
— ¡Siguiente! — Se escuchó el llamado, esa era Miku.
— Esa eres tú, demuestra de lo que eres capaz — Animaba el rubio, ella le dedicó una sonrisa y asintió energéticamente. Caminó a paso lento y nervioso, no podía creer que de verdad se iba a arriesgar. Subió al escenario y tragó saliva.
— Hola, buenos días — Saludó Hatsune, logrando hacer que su voz no sonara tan temblorosa. Tragó saliva y llevó su vista a los ojos azules de su amigo, intentando sentir un apoyo que la ayudara a dejar de temblar— Mi nombre es Hatsune Miku y yo vengo a audicionar con una canción que escribí hace poco – Fue mala idea, tuvo que romper la conexión entre su mirada y la de su amigo, para voltear a otro lado y ocultar su sonrojo. Esa mirada cómplice no era divertida ¡Len lo sabía, sabía la vergüenza de cantar una canción que mostrara sus verdaderos sentimientos hacia aquella persona! — Esta se llama Last Night, good night.
Entonces cerró los ojos un momento. El chico a cargo de las pistas musicales hizo lo propio y la melodía comenzó a sonar. Su mejor amigo, Len, había tenido su parte en la realización de esta, al igual que Kaito, quien amablemente se ofreció a utilizar el teclado.
Respiró, exhaló, respiró, exhaló, respiró, exhaló.
Una imagen asentada en su mente, aquel chico gracias al cual esa canción se hizo posible. Kaito Shion, el chico del que estaba enamorada, se hizo presente.
Abrió los ojos y comenzó a cantar.
Comenzó a moverse un poco, intentando no parecer ni tiesa ni nerviosa. Observó a Len, una vez más, intentando obtener el valor que perdía poco a poco. Aquella mirada le correspondió, con una sonrisa.
La chica paseó su mirada por el lugar, repasando todo el público. Se sintió con más confianza al ver como algunos de los jueces la observaban con una sonrisa. Pareciera ser que lo hacía bien.
¡Genial, lo estaba haciendo!
Se dejó llevar un poco, mostrando mucho sentimiento para interpretar la letra escrita por ella. No era para menos, en el fondo Miku aún esperaba que esas palabras se hicieran realidad… Algún día.
Porque Kaito no se daba cuenta, pero Miku quería vivir esa historia con él. Porque tal como decía la canción ella lloraba en sueños por él y aunque ocultara su corazón… Seguía en espera de un milagro.
Sin darse cuenta de la mirada triste de su amigo.
Tal vez, de saber lo que le esperaba, Miku hubiera puesto mayor atención en él.
Pero no, porque ella ignoraba todo sentimiento amoroso por su parte. Porque se supone que él estaba enamorado de su amiga rubia: Akita Neru. Porque estaba demasiado ciega para verlo. Porque simplemente no existía otro hombre para ella que no fuera Kaito.
Cuando terminó su interpretación fijó la vista en los jueces, estos cuchicheaban entre sí. Uno de ellos le dirigió una mirada indiferente antes de sonreírle y hablar.
—Buen trabajo. ¡Siguiente! — Gritó.
Miku intentó tranquilizarse. Tomó aire y bajó del escenario, rumbo a su asiento. En el camino no pudo evitar sentir como sus rodillas temblaron un poco y su corazón pareció subir a su garganta. ¿Esos sentimientos eran la frustración de no tener una respuesta concreta sobre su desempeño? ¿O eran mezclados también por el miedo de ver su sueño frustrado?
¡No, debía tranquilizarse! Debía tener fe en que lo lograría…
Ella sabía que su sueño de salir con Kaito estaba bastante lejos, dado que él tenía novia y ella apenas conseguía un hombro en el cual llorar, cosa que no hacia a menudo ¡Odiaba llorar frente a los demás! Aunque con su mejor amigo era otra cosa…
Sin embargo, viendo la parte alegre de sus sentimientos no correspondidos, esto la ayudaba a crear canciones bastante buenas, o eso prefería pensar ella. Después de todo no podía confiar en que sus amigos la alabarán por tener talento y no por tenerle lástima.
En cuanto llegó a su asiento fue recibida por Len.
—Felicidades, lo hiciste muy bien — Dijo el rubio con una sonrisa — Deben escogerte, estoy seguro de que lo harán.
Miku sonrió con simpleza.
—Muchas gracias — Murmuró agachando la mirada.
Len suspiró y recargó su espalda en su propio asiento. Miku definitivamente tenía talento, era una lástima que su autoestima no pareciera ser suficiente. Se preguntaba qué sería de ella el día que él ya no estuviera presente a su lado.
La tarde pasó rápido. Una vez que las audiciones terminaron ambos chicos decidieron partir de regreso a casa. Tomaron el camino largo, Miku simplemente necesitaba pensar que todo estaba bien ¿Qué mejor forma que un largo paseo con su confidente, su camarada y, principalmente, su mejor amigo?
Caminaban juntos, en silencio. Enfundados en sus abrigos debido a la temporada otoñal que azotaba la ciudad. Obscurecía y casi nadie caminaba por las calles.
Esos momentos eran aprovechados por ellos. Len buscó, con su mano, sujetar la de Miku. La chica sonrió, entrelazando sus dedos con los de su compañero.
No había palabras, solo un par de mejillas ruborizadas y miradas que exigían no hacer contacto. Solo así podían sentirse en confianza, solo así podían sentir el apoyo del otro, solo así sabían que la persona a su lado siempre estaría ahí… Cómo los mejores amigos que eran.
Finalmente se detuvieron frente a la casa de Miku, sus manos se soltaron al instante. Permanecieron en silencio unos segundos, tiempo que a ambos les pareció eterno.
—Gracias por acompañarme, Len — Agradeció entonces Miku.
—Fue un placer — Dijo el rubio, galante. La chica soltó una risa ahogada bastante corta que hizo sonreír a su amigo – Nos vemos en la escuela — Y acto seguido retomó su marcha a casa.
Solo cuando se encontró solo por completo, se permitió observar su mano. Tomarse de las manos, para cualquier persona, podía ser una vergonzosa muestra del amor entre ellos… Pero para ellos era completamente normal regresa a casa juntos, al terminar las clases, tomados de la mano. Se sonrojó al pensar que tal vez por esa razón era que se les solía mirar con picardía cada que estaban juntos.
Tampoco era como si Len fuera a negar que le gustara Miku. Simplemente sabía que ella nunca se iba a dar cuenta y estaba resignado a ello… Después de todo habían convivido juntos desde hace seis años, se habían conocido en el octavo cumpleaños de Len y cuando la mejor de las amistades surge ya no hay marcha atrás.
Suspiró, metiendo una mano en su abrigo y estirando la otra hacia el pomo de la puerta. Ya había llegado a su casa.
Encontrarse con sus padres charlando, sentados en la sala, no le pareció buen augurio.
—¡Len! — Gritó Miku al reconocer la rubia cabellera de su amigo. Este volteó la mirada triste, preocupando un poco a Miku — ¿Sucede algo? No es común que nos veamos un Sábado en la mañana, comúnmente la que me cita para cosas sin sentido es Rin — Rió ante su propia broma, pero enmudeció segundos después, al notar como su amigo se encontraba ausente — ¿Len, ocurre algo? — Esa pregunta hizo al otro regresar a la realidad.
Subió su mirada, azul y agua-marina se cruzaron.
Len se acercó lentamente, y una vez que estuvo junto a ella tomó delicadamente su mano. Miku se sonrojó, y luego optó una expresión de sorpresa al sentir como Len colocaba un anillo en su dedo índice.
—¿Qué es esto? — Preguntó observando, detenidamente, el objeto que ahora yacía en su dedo.
—Se le llama anillo, y suele simbolizar fuertes lazos entre la persona que lo regala y la que lo recibe — Responde Len con burla, Miku pone los ojos en blanco.
— ¡Eso lo sé! — Se sonroja — ¿Qué? ¿Me pides matrimonio?
Pero la respuesta que correspondería a su broma nunca llegó, no, en vez de eso fue un beso en la mejilla lo que recibió. Miku se sorprendió y acto seguido se sonrojó, bajó la cabeza esperando a que Len continuara, pero este nunca prosiguió.
La mirada agua marina se movió a la mano del rubio, ahí, en su mano derecha había un anillo parecido. Sonrió elevando su mano a contra luz, el objeto metálico de su dedo brilló.
Lazos…
—Dos anillos, un lazo que nos unirá para siempre. Estemos en donde estemos, sin importar la distancia que nos separe — Susurró ella, tan quedito que el viento pareció arrastrar sus palabras con él mismo.
—Te quiero, no lo olvides — Murmuró Len.
El viento volvió a soplar, sacudiendo las ramas de los árboles. Arrastrando con él los sonidos del vecindario, la risa de los niños, el graznido de los pájaros… Repentinamente la nostalgia inundó a Miku, comprendiendo lo hermoso que podría ser aquello cotidiano de lo que nunca se habría dado cuenta nunca. Hatsune no era tonta, sabía lo que esas palabras contraían.
Bajó la mirada, ahora brillante por las lágrimas que se asomaban de sus ojos.
—¿Cuánto tiempo… te vas? — Preguntó, con la voz entrecortada. A Len se le quebró el corazón, pero controló el impulso de abrazarla. Sería mejor dejar todo así y no hacer el momento más doloroso ¿Qué más daba? Seguramente al despedirse Miku iría a llorar a los brazos de su otro "amigo" Kaito, posiblemente eso dé paso a Miku de confesarse y, por asares del destino, ser correspondida. Kaito y Miku tendrían su "vivieron felices para siempre" mientras él lloraba en silencio, lejos de ahí.
Tragó saliva. Todo sería más fácil si simplemente lo olvidara.
Si simplemente pudiera olvidarlo.
—Para siempre — Las palabras nunca habían dolido tanto.
Escuchó como Miku ahogó una exclamación, pero luego se compuso para preguntar.
—¿Cuándo se van?
—Hoy en la tarde.
El silencio inundó el ambiente. El tiempo que tenían era muy poco y las despedidas largas dolían demasiado. Era mejor despedirse y alejarse, tal vez aún estaba a tiempo de poder salvar su amistad, olvidarse de Miku y comenzar una nueva vida.
Pero justo cuando iba a levantar la mirada sintió como Miku se abrazó inesperadamente a él. Sin decir nada, solo mojando su hombro, llorando en silencio. Se iba a separar, pero su cuerpo no respondía. Todo dentro de él se derrumbó al escuchar el primer hipeo de su amiga, y solo una cosa pudo hacer al respecto: Abrazarla y llorar con ella.
—Muchas gracias por todo — Esta vez fue un susurro de Len lo que se mezcló con el viento.
Notas de eclipse: No me gusta el KaiMiku, pero la idea de esto fue confundir a Miku (?), así que no se preocupen por él... El prologo lo subí un domingo (Y por un error tuve que resubirllo el Lunes xD), mi idea era actualizar los domingos pero creo que tengo más facilidad los Viernes (Al menos hasta que suba los capitulos que ya tengo hechos xD cuando se terminen es claro que tardaré más, pues como universitaria no tengo tiempo u.ú).
Espero les haya agradado :)
