Capítulo II

Hyuga no Hinata.

Ya había pasado una semana entera desde la primera ilusión, el Kazekage firmaba una gran torre de documentos cuando repentinamente se detuvo, los viejos que vegetaban fielmente a su lado no le prestaban ninguna atención desde hacía dos días, estaban todos perdidos en la bruma del fracaso colectivo. Entonces pasó lo inimaginable, el Kazekage hizo venir a un secretario y pidió información de los ninjas de la Aldea de Hoja, que se presentaron al examen de Chunin el mismo año que él.

Los consejeros se quedaron en suspenso, petrificados de la impresión, aunque la petición de Gaara parecía extraña y sin sentido, era asombrosa solo por tener algo que ver con la Villa de la Hoja. De manera que los viejos aguzaron todos sus sentidos, dispuestos a la observación.

Gaara no hizo más que mirar el horizonte desde el gran ventanal de su oficina, hasta que trajeron la información requerida. El secretario colocó sobre la pulida mesa de palo de hierro*, un tomo de pergamino, encuadernado en color ocre, que tendría unas ochenta o noventa páginas a lo sumo. Era una recopilación de las fichas de quienes presentaron el examen aquel año, eran parcas ya que muchos de aquellos ninjas acababan de salir de la academia. Cuando el secretario abandonó la oficina y hubo cerrado la puerta Gaara se dio la vuelta y tomo el libro de la mesa, sopesándolo por todos lados sin mirarlo, como si tratara de adivinar su contenido sin leerlo, después lo abrió en una página al azar, la casualidad quiso que la ficha elegida fuese la de Sakura Haruno, allí estaba su rostro sonriente, parecía el tipo de chica a la que uno invita a tomar un helado un día de verano, el rostro de Kazekage se crispó unos segundos pero no le costó trabajo regresar a su calma habitual, volvió a cerrarlo y dirigió una mirada a los consejeros tras él, estos se hicieron los tontos.

Déjenme solo por favor.- ordenó, a lo que los consejeros respondieron con un soberbio silencio. Rabiando Gaara se colocó frente a ellos y gesticulando exageradamente les repitió la orden.

Los consejeros, viendo que la cosa era en serio se levantaron con muchos aspavientos como si en verdad hubiesen sido sorprendidos en la lela y dejaron el lugar a regañadientes.

Una vez solo, Gaara empezó a buscar página por página el rostro de la joven de la ilusión, ignoraba que aquella fuese de otra generación pero reconocía el color de cabello, negro como ala de cuervo y la piel tan blanca, sabía que una chica de la Villa de Hoja tenía esas características porque le había causado una rara impresión durante los exámenes pero no lograba precisar el por qué.

Finalmente la encontró, la chica de la fotografía tenía el cabello corto, se quedó mirando la fotografía largo rato detallando aquellas facciones aniñadas, no era la misma de la ilusión, aunque a él le parecía que la de la ilusión era una falsificación de la verdadera. Posaba para la cámara con timidez, bajando la mirada velada por largas pestañas negras, toda su estampa era de alguna manera imponente en especial por sus ojos completamente albinos.

Ya lo recordaba, eran aquellos ojos los que le habían impresionado, no había oído hablar de ellos hasta que llegó a la Aldea de la Hoja para dar el gran golpe, algunos ninjas de El Sonido hablaban de ellos sin parar, recordaba claramente que la ambición de aquellos era recolectar los ojos de la familia Hyuga para venderlos a otras aldeas, aquellos valían una fortuna ya que capacitaban a sus portadores para ver el chakra, entre otras cosas; a Gaara le había parecido aquel objetivo más propio de chacales que de ninjas así que se había retirado de la conversación sin opinar.

Luego en las pruebas tuvo la oportunidad de ver con sus propios ojos a los portadores. Al primero que vio fue a Neji, quien apenas si reparó en él, distraído como estaba tratando de calmar a su compañero de equipo, un larguirucho hiperactivo vestido con unas ridículas mallas verdes. Le parecieron curiosos sin más, todo el iris era transparente y la pupila apenas se vislumbraba si se ponía mucha atención, de lejos parecía un afectado de cataratas, se sonrió y siguió su camino sin más.

Despues vio a Hinata en medio de la pelea con su primo, en esta ocasión tal vez porque los veía en acción sí se impresiono, no tanto por lo que veía sino por lo que sentía, la variación del chakra de ambos durante la pelea era pasmosa, en efecto debían tener una visión del chakra y de muchas otras cosas muy clara ya que la fluctuación del chakra con cada golpe era inmediata y muy fuerte, recordó que entonces le pareció que ambos se estaban mutilando la energía entre sí. Después miro hacia las gradas y vio allí a todo el clan Hyuga, sentados dignamente unos al lado del otro bajo la mirada hambrienta de los ninjas de El Sonido de antes. Se quedó observando hasta que acabó la pelea, el resultado fue el bloqueo de todos los caminos del chakra de la chica, sintió pena por ella ya que si tenía éxito en el ataque no podría defenderse de los ninjas de la Aldea Oculta de El Sonido cuando iniciara el pillaje, pero ese no era su problema así que se encogió de hombros y volvió a sus asuntos como si nada hubiera pasado.

Esa no era la única vez que la había visto, recordaba haberla vislumbrado fugazmente junto a Sakura en la visita que le hiciera en la víspera de su desastrosa cita, en esta otra ocasión ya tenía el cabello largo.

Un examen detallado de su ficha no revelaba ningún detalle de interés, no habían notas sobresalientes ni datos interesantes de ningún tipo, lo único digno de recordar de esta era su nombre, Hyuga no Hinata.