Notas de traductor:
Gracias a kawaiigiirl, Ginebra216, susigabi, SARAHI, jessyriddle y meyamoadriytu por comentar en el capítulo anterior.
Pondré el link que viene al final del capítulo anterior en mi perfil, una vez que acabe la historia.
Disfruten…
Cuando Draza regresó, Harriet fingió que estaba dormida. Sintió, más que escuchó, la ligera ráfaga de aire que atravesó la entrada, y trató de relajar su respiración aún más. Podía escuchar la trabajosa respiración de la rubia y los pasos tranquilos de Lucius; trató de no tensarse cuando la cama se hundió en el extremo más alejado.
Cuando Lucius rodeó la cama y tocó el lado del rostro de Harriet con una mano enguantada, la chica se obligó, con todas sus fuerzas, a no arrancarle el pulgar. Sintió el suave material rozar su labio y contuvo un estremecimiento con valentía.
—La madre del nuevo mañana —dijo Lucius, en un tono bajo y casi reverente, retirando los desordenados mechones del rostro de Harriet—. Nuestro futuro asegurado.
Su mano se detuvo y Harriet decidió que, si el hombre intentaba avanzar hacia abajo, ella se la arrancaría con gusto de su brazo. Sin embargo, Lucius parecía satisfecho con lo que fuera que estuviera haciendo y, después de unos momentos, salió. Para asegurarse, Harriet contó hasta veinte, lentamente, antes de abrir los ojos y rodar por la cama, para encarar a Draza.
La chica estaba hecha bolita, y su cuerpo temblaba casi exhaustivamente. Harriet, que había discutido y peleado con la misma chica cada día por seis años, no esperó para acercarse más y apoyar la mano sobre su espalda, haciendo suaves sonidos consoladores.
—No me toques —dijo Draza miserablemente, retorciéndose—. No quiero que me toquen de nuevo. No lo hagas.
Harriet dudó. Después de meditarlo, jaló a Draza hasta que quedó sentada, con la espalda apoyada en la cabecera. El delgado cuerpo de Draza estaba apoyado en su forma más compacta. Acomodó la sorprendentemente rubia cabeza en la curva de su cuello y acarició su fino cabello lentamente; a pesar de todo, tardó mucho en lograr que el cuerpo de Draza se relajara. Harriet sentía como si tuviera un gran maniquí sobre sus piernas, hasta que sintió la piel sobre su clavícula humedecerse con lágrimas.
—¿Acaso… él te…? —Harriet simplemente no podía formar el resto de la oración. Draza negó lentamente con la cabeza, bajo su barbilla.
—No fue físico —respondió Draza con un susurro—. Pero aun así fue… invasivo. Mi mente… ¿cómo mi padre pudo hacer esto?
—No lo sé —murmuró Harriet, pensando en la suave sonrisa de su propio padre, cuando lo había visto en el Espejo de Oesed. Bajó una mano por la caída de cabello de Draza y pensó que se sentía como seda en sus dedos.
—Están esperando por el momento correcto. Para ti —dijo Draza, girando ligeramente la cabeza. Su cabello le hizo cosquillas a Harriet en la nariz—. Yo… Mira, puede que no me creas, Potter, pero lo lamento.
Harriet se mordió el labio y presionó su mejilla contra la cabeza de Draza.
—No lo lamentes —dijo, con la voz vacilante—. ¿Pero por qué? ¿Qué pasará en el momento correcto?
—El momento correcto, en el lugar correcto —dijo Draza, al borde de un agotado sueño—. Y El Niño será concebido por los dos de gran poder.
Harriet sintió que su cuerpo entero se secaba. Ella no. Oh, no, nonono, nada pasaría entre ella y esa terrible farsa de hombre.
—Yo lo vi —dijo Draza, y Harriet respiró hondo—. Yo tuve la visión y, ¿sabías que estaba celosa de ti? Pensaba que no era justo que tú fueras la que tenía el poder. Qué estúpida fui. Con él, nadie tiene poder más que él mismo.
—¿Es…? —comenzó Harriet, ahogándose. Se aclaró la garganta—. ¿Es ése mi futuro en verdad?
Draza no contestó y, por un momento, Harriet pensó que se había quedado dormida.
—Como están las cosas —dijo de repente, en un tono de trance, que hizo que Harriet sintiera el miedo en la espalda—, es el más probable.
Harriet fue la primera en despertarse. Draza estaba acurrucada, cómoda y cálidamente contra ella; podía oler el tibio aroma de la comida que estaba en una bandeja, acomodad en el suelo, cerca de donde la entrada aparecía en la pared. Se levantó y la miró con sospecha, mientras se acomodaba las gafas en el puente de la nariz. Odiaba que los encantamientos para ojos no funcionaran con ella; la misma magia personal que siempre había regresado su cabello a su extraordinario estado, después de cada intento de su tía Petunia por cortarlo en forma de hongo, repelía cada uno de los intentos de Hermione por ajustar su visión.
—Oye, ¿necesitas usar el baño? —dijo Draza, sentándose sobre la cama. Harriet la miró, parpadeando, para luego asentir. Draza se levantó, para moverse lentamente a la pared perpendicular a la que tenía la salida. Presionó su mano contra una piedra de color más claro y la misma línea brillante apareció, convirtiéndose en una puerta diferente—. Aquí dentro.
Harriet se detuvo en la entrada, mirando la contraída expresión en el rostro de Draza. La tomó del brazo y la metió al baño.
—Creo que, tal vez, te gustaría… lavarte un poco —dijo, tratando de mantener un tono gentil. Siempre se había considerado a sí misma como una marimacha, así que Hermione siempre le estaba diciendo que usara su voz interna. Draza se veía indecisa, pero Harriet la arrastró—. Llenaré la tina —dijo, tratando de mantener un tono casual, mientras se encargaba de la gran tina con patas en forma de garra—. Y no miraré cuando te quites esa cosa. ¿Jazmín o rosas?
Draza estaba callada detrás de ella, y las manos de Harriet se detuvieron en las perillas que controlaban los jabones, con los dedos temblándome ligeramente. Luego, se oyó un crujido suave.
—Prefiero el jazmín —dijo la rubia, con una sombra de la mordaz altura Malfoy que siempre había vuelto loca a Harriet—. Asegúrate de no ponerle demasiado.
—Sí, sí. —Harriet dio un paso hacia atrás, asegurándose de no mirar directamente a Draza, a pesar de que podía ver, por el rabillo del ojo, toda la extensión de pálida piel brillando. Hasta donde podía ver, no tenía cicatriz alguna. La morena se arregló en el lavabo mientras Draza se sumergía en el tibio baño—. ¿Mejor?
—Sí. —Draza podría haber estado sonriendo, pero Harriet no estaba muy segura. Se había quitado las gafas y los había puesto en la saliente de la palangana para lavarse el rostro—. Gracias, Potter.
—Acabamos de dormir en la misma cama. Creo que puedes llamarme Harriet. O Harri. Así es como la mayoría de mis amigos me llaman, pero tú no tienes que hacerlo si no quieres… creo que me callaré ahora.
—Eso sería aceptable —dijo Draza—. Y Harri es un sobrenombre suficientemente bueno. Un poco prosaico y bastante marimacho, pero bueno de todas maneras.
Harriet bufó débilmente.
—Correcto. —Vaciló y luego fue a sentarse en el borde de la tina; las puntas oscurecidas del cabello de Draza flotaban en el agua, pegándose a su pálida piel. Harriet siempre se había preguntado cómo era que la otra chica nunca se quemaba en el sol.
—No estuvo tan mal —dijo Draza de repente, pasando una delgada mano por la superficie espumosa del agua; sus rodillas sobresalían del agua como dos pequeñas islas blancas, en un mar de burbujas—. No fue hostil o algo por el estilo. Todo lo que tuve que hacer fue quedarme recostada ahí y sentir magia por toda mi piel.
—Yo…
—Fue un ritual de purificación. Una virgen necesitaba ser preparada para la gran noche, mañana. Tú serás el evento principal, claro —continuó Draza, mientras su voz se volvía dura. El cambio de humor fue mucho como para que Harriet lo resistiera.
—No fue mi culpa —dijo Harriet, defendiéndose, y Draza la fulminó con la mirada.
—¿Acaso dije que lo fue? Y aun así, tú eres la razón por la que estoy aquí. Siempre, siempre es acerca de ti.
—Espera, ¿tú crees que yo pedí esto? —preguntó Harriet, incrédula. La expresión de Draza era huraña, y había apartado la mirada—. ¿Crees que escribí una carta o algo así? —Harriet alzó una mano y escribió en el aire, enojada—. "Querido Merlín, este es el deseo de mi corazón: que Voldemort me joda la vida y se meta con otras personas". —Draza sólo miró los azulejos con el ceño fruncido—. Si pudiera cambiar todo, lo haría. —La voz de Harriet mostraba su enojo—. Te hablaría en el tren, en primer año. Me aseguraría de que todos entendieran que Sirius Black era inocente. Sí, sí lo es, no me mires así. Hasta, hasta mataría a Tom Ryddle antes de que llegara a convertirse en Voldemort.
Los grandes ojos grises de fijaron en Harriet, que estaba respirando como si hubiera estado volando un maratón.
—Se supone que eres la bruja más poderosa de nuestro tiempo —dijo Draza, enfurruñada—. Entonces, dime, ¿por qué todavía no hemos salido de aquí?
Harriet reprimió las ganas de hundir la cabeza de Draza en el agua.
—Déjame comer algo primero. Luego, quizá pueda pensar con claridad, ignorándote mientras tienes tus ataques de arpía —replicó, levantándose tensamente de la percha en el borde de la tina. Estaba tan enfadada con Draza que, sin pensarlo, estiró su mano y deseo no tener que caminar hacia el lavabo para tomar sus gafas. Los marcos redondos y negros flotaron serenamente hasta llegar a su palma.
Draza se enderezó de golpe en la tina, como si alguien la hubiera pellizcado con ganas, y miró fijamente a Harriet, que se puso las gafas y la miró con cautela.
—¿Hace cuánto…? —comenzó Draza, tensa—. ¿Hace cuánto, Potter, que eres capaz de hacer magia sin varita?
Harriet la miró, parpadeando, y luego se encogió de hombros, sin saber por qué tanto alboroto. Además, estaba intentando, con fuerzas, no mirar los senos de Draza, que eran redondos y un poco más grandes de lo que Harriet habría pensado. Sus pezones estaban arrugados y apretados… Pero no era como si estuviera viendo, o algo así.
—Pasa cuando no estoy pensando realmente en ello —dijo Harriet, evasiva. Draza rodó los ojos violentamente y salió de la tina. Mira esas piernas… Y tenía razón, es rubia natural, pensó Harriet. Luego, lamentó un poco cuando Draza se puso la larga túnica sin forma.
—Eres una estúpida —escupió Draza, tomando a Harriet por la muñeca y, literalmente, sacándola a rastras del baño—. Déjame decirte algo, Harri. Vas a "no pensar realmente" en cómo sacarme de este lugar.
—Oh, qué alegría —dijo Harriet sarcásticamente, y aulló un poco cuando Draza apretó su muñeca sin piedad.
Nos vemos en el siguiente…
Adigium21
