Nota autora: O.O Cielos, jamás imaginé que iban a querer tanto una continuación *-* Muchísimas gracias, en serio T/T Creo que lloraré ToT Es que fue tan inspirador ver todos esos hermosos mensajitos ^^ Muchísimas gracias, chicos, en serio =D Así que esta conti va dedicado para todos aquellos que me dieron su apoyo para seguir ;) ¡Vamos allá! *0*
-o-o-o-o-o-o-
Nowaki II
Por: NaYaTo.
-o-o-o-o-o-o-
-Despierta… Hiro-san, despierta…
Cuando abrí mis ojos todo era confusión. El lugar, fuera cuál fuera donde estaba, daba vueltas. Sentía como si mi cerebro fuera líquido, un líquido espeso y caliente, que ardía, y que era endemoniadamente doloroso. Todo era una mezcolanza de aromas, colores, luces, destellos… De repente visualicé a penas la silueta de alguien frente a mí; más concretamente, inclinada sobre mí.
Intenté enfocar mi vista, aún algo mareado, pero sólo conseguí que las náuseas aumentaran. Abrí mis ojos de par en par y me incorporé rápidamente, llevando una mano a mi boca e inclinándome a un borde de la cama, sintiendo fuertes e incontenibles ganas de vomitar. Sentí a alguien abrazarme por la espalda y que me acariciaban los cabellos con ternura. Amplié los ojos y al fin logré orientarme. Esas manos… ese aroma… esa calidez…
-Hiro-san, déjame ayudarte. -…esa voz.
-Nowaki. – Susurré con voz descompuesta. Me giré hacia él y me sonrió, quitándose la bata del hospital y poniéndola sobre mis hombros, dándome un poco de calor. Entonces recordé que estaba sin camisa.
Y la vergüenza superó al mareo.
Me cubrí por completo con la bata y me sonrojé furiosamente, cosa que intenté esconder bajando mi rostro, pero sé que él lo descubrió igualmente. Siempre lo hacía, ese maldito mocoso. Y lo más seguro es que ahora estuviera pensando "ah, Hiro-san es tan lindo" y un millón de cursilerías más.
Sentí que elevaba mi rostro y cómo me daba un pequeño beso en los labios.
-Hiro-san, no deberías dormir así de desabrigado, y encima sin camisa. Ya te enfermaste. – Me regañó como un padre mientras me ayudaba a ponerme de pie. Yo apreté los puños.
-¡¿Y de quién crees que es la culpa, crío de…? – Pero un nuevo mareo no me dejo continuar. Una horrible sensación me invadió, mi vista se nubló, las piernas me flaquearon y tuve que afirmarme de los hombros de Nowaki, quien me sostuvo de inmediato, preocupado, y yo sentí sus fuertes y cobijadores brazos como un alivio inmenso para el dolor que sentía.
-No te esfuerces, Hiro-san. Vamos al baño. – Me susurró con cariño al oído, cargándome en sus brazos. Me sonrojé furiosamente e intenté replicarle, pero no pude. Estaba espantosamente débil.
-…idiota. – Susurré simplemente, apoyando mi cabeza en su pecho y dejando descansar todo mi peso en sus brazos. Me sentía realmente mal, y sabía que iba a vomitar en cualquier momento. Pero sus brazos me daban más confianza y seguridad.
Llegamos al fin al baño y él me bajó cuidadosamente. Pero aún así sentí un terrible vértigo, y como pude corrí al retrete, expulsando al fin lo poco y nada que había comido en la universidad. Mierda, me sentía tan mal.
Y sólo pocos segundos después sentí nuevamente a Nowaki abrazándome por detrás, acariciando mi espalda y apartando el cabello de mi rostro, dándome alivio, mientras yo seguía vomitando.
Me quería morir, ¡qué vergüenza!
Pero, aún así, me sentí mucho mejor con él a mi lado.
·
Cuando ya hube terminado con todo, Nowaki me ayudó a levantarme, a asearme, mientras yo tiritaba un poco, aún conmocionado por los espasmos del vómito.
Me sentía tan débil, tan vulnerable. No podía mantenerme en pie mucho rato sin necesitar el apoyo de Nowaki, y eso me hacía sentir horriblemente dependiente, y una damisela en apuros. Ni si quiera entendía cómo demonios me había enfermado tanto.
Pero… aún había algo de que hablar.
-Basta… estoy muy enojado contigo… - Dije mientras me arropaba más con la bata y miraba hacia otro lado, deteniendo sus intentos de acariciar mi cabello. El pareció sorprenderse.
-¿Por qué, Hiro-san? ¿Hice algo malo? – Me preguntó todo inocente. Me mordí el labio. Odiaba hablarle de mala manera pero… "¡Él tiene la culpa!" Pensé tercamente, mientras aspiraba aire con fuerza, preparándome para regañarlo.
-¡¿Te parece poco hacerme esperar hasta altas horas de la noche? – Le grité con rencor. El amplió los ojos. Mi mirada se tornó triste. – Estoy tan harto de esos malditos turnos… - Susurré agachando la mirada. Me sentía como un idiota, como si fuera una esposa celosa peleando. Pero no podía guardármelo más. Tenía que decírselo. – Estoy harto de llegar a la casa y que en vez de ti encuentre una nota… - Proseguí, apretando los puños. – Estoy harto de pasar el día solo, de leer para distraerme, estoy harto de todo esto… - Apreté los dientes. - ¡Te necesito en casa, imbécil! – Grité completamente sonrojado. En parte por la fiebre, en parte por la vergüenza. Eso había sido TAN cursi…
Pasó un rato de incómodo silencio, en el cual sólo se escuchaba mi agitada respiración, mientras yo hacía un intento sobrehumano para mantenerme de pie. Todo me daba vueltas, y tenía el presentimiento de que había echado todo a perder. Pero entonces, sentí los cobijadores brazos de Nowaki rodeándome. Amplié los ojos.
-Hiro-san… lo siento tanto… - Susurró con una voz tan triste que me dolió hasta el alma. – No quería que te sintieras así… Yo sólo estoy tratando de escalar más y más para poder pararme orgulloso a tu lado, porque… Hiro-san es una persona increíble… - Dijo mientras me abrazaba con fuerza. Yo entreabrí los labios. ¿Es que jamás se cansaría de ello? – Perdóname… Hiro-san, te amo. – Me susurró con voz ronca al oído, haciéndome estremecer.
Y luego simplemente me dejé llevar, otra vez.
-Nowaki… - Susurré su nombre, abrazándome con fuerza a él. De nuevo la sensación de mareo, más fuerte que antes.
-Te prometo que de ahora en adelante… estaré más en casa, ¿sí? – Me dijo con ternura, y yo sólo atiné a asentir, terriblemente mal, pero sonriendo hacia mis adentros.
Y Nowaki se mantuvo ahí conmigo, acariciando mi rostro, susurrando palabras de aliento, prometiéndome que jamás dejaría que algo malo me pasara, mientras yo asentía como un niño pequeño asustado, demasiado débil como para sacar a luz el orgullo del 'Demonio Kamijou.' Antes de salir del baño, limpió mi cara y mis manos. Yo quise agradecerle, pero no tenía ni fuerzas ya para hablarle después de todo lo que había dicho; y eso me asustó. Pero cuando él, seguramente, adivinó lo que estaba pensando, tomó mi rostro entre sus manos, sonriéndome tranquilizadoramente.
-Hiro-san, ya te lo dije, no dejaré que nada malo te pase. – Susurró acariciando mi rostro. Creo que en ese momento sonreí, o hice una mueca muy parecida. Sabía que era médico, y que podía confiar si me decía que no era nada grave. Pero me sentía tan cansado… los párpados me pesaban y mis ojos se me entrecerraban, prácticamente viendo la mitad de lo normal.
Al final, caminamos hasta mi habitación ante mis insistencias de que no me cargara. Porque por más que me gustara (debo admitirlo), yo no soy una damisela en apuros. Me ayudó a sentarme en la cama y luego caminó hacia el armario, de donde sacó mi pijama y lo trajo, cambiándome él mismo de ropa. Yo no pude evitar sonrojarme y mirar para otro lado, pero el letargo de estar por fin descansando en la cama me impidió recriminarle algo.
En un momento fue hacia la cocina, y lo que fueron sólo unos minutos, a mí se me hicieron una eternidad sin él. Y cuando lo vi regresar me di cuenta de que llevaba un vaso con agua en las manos. Me lo entregó con una sonrisa y yo me lo bebí de a poco, tranquilizándome y sacándome por fin el espesor de la garganta y el sabor ácido.
Me recosté con lentitud y él aprovechó para cubrirme con las sábanas. Suspiré, aliviado. Qué bien se sentía estar en la cama; qué bien se sentía estar con Nowaki.
Luego él se arrodilló a mi lado, me acomodó las almohadas, y me entregó una para que la abrazara, sabiendo que es una de mis manías. Yo me sonrojé, frunciendo el seño –mas riendo internamente- y abrazándola con gusto. El sonrió.
Pasaron unos minutos en que sólo nos mirábamos; directo a los ojos, directo al corazón.
El me dedicó una hermosa sonrisa, acariciando mis cabellos, haciéndome cerrar los ojos, completamente relajado.
-Hiro-san, te amo… - Lo escuché susurrar mientras me acariciaba, hasta que me quedé dormido con el suave tacto de sus manos impregnado en todo mi cuerpo.
Y jamás volví a dudar de su amor por mí.
-o-o-o-o-o-o-
Nota final: ¡Yay! Segunda parte lista nOn Y hasta creo que haré una tercera XD Como un Epílogo, para darle un final a todo esto =3 Emm…. ./. Sé que algunos me pidieron lemon, pero… ahaha… no me siento preparada… no aún XD Lo siento, desde el fondo de mi alma, pero por ahora, no más que insinuaciones ¬/¬ En fin xD Espero que les haya gustado esta continuación n/n Realmente me sentí halagada ante tantos reviews, buenas críticas y felicitaciones (: ¡Me hicieron sentir en una nube, chicos! xD
Besitos a todos, ¡cuídense! n.n
¡Bye, Bye! nOn
Atte.
NaYaTo.
