Disclaimer:Twilight no me pertenece, y la historia tampoco, es de edieswan. Sólo me adjudico la traducción

Título:Inesperadamente

Summary:TRADUCCIÓN. Él tiene 32, casado y completamente destrozado. Ella tiene 17 y vive encerrada. Cuando Bella Swan sale finalmente de su aislamiento debido a un trabajo de fin de semana en una panadería y ayuda al hombre destrozado, formarán una inesperada pero hermosa relación. Bella/Edward. Rated M.

Nota 1:Todo lo mío(?) es para Lizjoo porque es MI TODO y la amo densamente

Nota2:La traducción va dedicada a la bitch, espo maravillosa Leeh, aka Mindfreak'girlporque la amo y es su cumpleaños :)

Nota 3: Gracias a Hiz por betear


Inesperadamente

2 . El hombre

"Hola," el hombre susurró con una aterciopelada y casi musical voz.

Bella se detuvo por un segundo, su boca aún ligeramente abierta. La cerró justo antes de que la baba comenzara a chorrearse – eso hubiera sido vergonzoso.

El hombre sintió los nervios y la incomodidad de la chica, pero, para él, ella parecía interesante – como si tuviera una historia. Estaba acostumbrado a que las chicas tuvieran reacciones extrañas alrededor de él – pero esa chica se veía tan rota, destrozada, que él no pudo evitar sentirse intrigado. El pudo haber preguntado lo que quería saber abiertamente, directamente, sin ninguna emoción que le fuera familiar a él, pero su voz lo traicionó y comenzó a hablar.

"¿Eres nueva? No creo haberte visto antes," él susurró.

La muchacha vaciló antes de contestar, como si estuviera teniendo problemas para conseguir que las palabras salieran. "Sí," se las arregló para tartamudear. "Empecé hoy."

La pequeña chica detrás de ella, sonreía profusamente. Era casi distractor, sin embargo, el hombre se inspiró por la expresión de la cara de Bella. Él quería arreglarla; si pudiera. Casi le molestaba el dolor que ella parecía sentir. Era evidente que había una anécdota detrás de los ojos de esta chica. A pesar de que eran color café-chocolate y estaban lejos de ser transparentes, había, obviamente, una vida de frustración detrás de ellos. Él podía reconocer esto como lo que su rostro había estado reflejando por mucho tiempo. Él suspiró mientras ambos miraban profundamente en los ojos del otro, tratando de entender.

Bella, por otro lado, estaba tratando de entender por qué el hombre no respondía. ¿Era algo que ella había dicho? Ella había estado muy nerviosa mientras él miraba suplicantemente a sus ojos. ¿La estaba juzgando? ¿Estaba acostumbrado a la confianza y oh-muero-por-ti de las chicas que trabajaban aquí? O tal vez alguien con un aspecto tan increíble como el de él no iba a perder su tiempo con una chica aburrida como ella.

Quizás él había oído de ella. Después de todo, ella estaba muy segura de que la mayoría de la gente en Forks conocía el nombre Bella Swan. Todo el mundo estaba consciente de que el jefe de policía, su padre, tenía una hija. Probablemente fue bastante obvio que después de que su madre muriera, ella solo dejara la casa para ir a la escuela y su padre hablara de ella. Ella era, después de todo, la recluida del pueblo, y el hermoso hombre que estaba enfrente de ella, probablemente no quería tener nada que ver con ella.

"Soy Edward, Edward Cullen," finalmente dijo el hombre.

Ella estaba segura de que había escuchado ese nombre antes, pero no logró recordar dónde. Ella aún seguía preguntándose si el hombre conocía su nombre o no, pero pensó que, de todas formas, sería cortés decirle su nombre. Ella pudo haber carecido de habilidades sociales, pero su madre le enseñó a ser amable. "Soy Bella," ella sonrió.

"Ah," Edward replicó. El nombre le sentaba bien. "La palabra italiana para hermosa."

Bella no sabía si era sarcástico o no, pero de cualquier manera, no pudo evitar sonrojarse. Nadie le había dicho hermosa antes. Ella había escuchado como algunos chicos de la escuela la llamaban 'Ella podría estar buena, si no fuera tan rara' y 'quizás si no estuviera todo el día encerrada, no luciría tan mal'. Ella sacudió la cabeza para alejar el sonrojo. Él no la había llamado hermosa, sólo había traducido su nombre.

"Sí," ella replicó.

"Te queda," dijo casi en un suspiro. Había algo en su voz que atraía a Bella. Cada vez que hablaba ella se encontraba un poco mareada.

"Gracias," contestó, completamente aturdida. Ella escuchó la tos de Alice detrás de ella y se dio la vuelta para mirarla. Bella no sabía qué era lo que ella le estaba indicando, así que susurró un rápido "¿Qué?"

Alice rebotó hacia adelante del mostrador y le sonrió al cliente. "Entonces, tu preguntas qué le gustaría ordenar," dijo, condescendientemente.

Ella se sonrojó de nuevo, esto se estaba volviendo demasiado vergonzoso para ella. No podía dejar de sentir cómo sus mejillas estaban ardiendo, pero había otra parte de ella que estaba en llamas, y no podía reconocerla. ¿Estaba ella ardiendo? ¿Su delantal se había quedado atorado en el horno de la trastienda? Ella miró hacia abajo solo para asegurarse, pero se dio cuenta de que el fuego ardía dentro de ella y era casi…agradable.

"Lo lamento," ella susurró. "¿Qué puedo ofrecerte?"

Él le sonrió, mostrando la mayor parte de sus perfectos dientes. Ella sintió cómo ahogaba un grito ante lo hermoso de su sonrisa. Él dudó un poco mientras seguía viendo, casi perdiéndose en ella. Ese había sido el más largo saludo que había experimentado en su vida.

"Bueno, mi esposa me preguntó si podía encontrar un pastel de cumpleaños para mi hija – ella cumple tres en dos semanas, y queríamos conseguir el pastel lo más pronto posible. ¿Crees que podrías ayudarme? Soy un inútil en saber lo que las chicas quieren."

Él hizo una mueca ante lo que acababa de decir. Él sonaba tan incompetente, incluso cuando estaba tratando de hacer lo mejor para hablar con esta chica. Se estremeció cuando se dio cuenta de que había soltado, en un solo enunciado, que tenía esposa y una hija. No había forma de que esta chica lo volviera a mirar de la manera que él quería después de lo que le había dicho, pero ella continuó mirándolo y ruborizada como lo había estado antes. Él deseaba saber qué era lo que ella estaba pensando.

"Los pasteles de ocasión están aquí," Bella indicó mientras caminaba hacia el mostrador lleno de pasteles azules y rosas. Ella dejó una gran distancia entre ella y el contador, como si estuviera distanciándose del hombre; como si ella estuviera asustada de estar más cerca. Edward la miró cuidadosamente, como si ella reflejara la manera en que él mismo caminaba. Ella tenía miedo.

"Wow, seguro hay muchas opciones," Edward dijo, con la esperanza de que Bella se relajara un poco y pudieran tener una conversación amigable y ligera.

"Sí, las hay. No me había dado cuenta," susurró ella.

De repente, Alice salió de atrás de Bella, de Nuevo, y le susurró al oído. "Voy a la parte de atrás para darte algo de paz. Depende de ti ahora, y para que lo sepas, él está totalmente interesado en ti." Después, Alice, giró sobre sus talones y se dirigió al cuarto de atrás para hornear, dejando sólo a Edward, Bella y la tensa atmósfera que los rodeaba.

"Entonces, ¿Qué recomiendas para mi hija, Bella?" Edward preguntó, tan pronto como Alice se había ido.

Bella fue más rápida para responder esta vez. "Bueno, realmente no puedo ver los pasteles desde aquí, así que creo que es muy difícil juzgar." Bella se sorprendió de lo que salió de su boca, pero satisfecha al mismo tiempo. Por primera vez desde que su madre había muerto, en que estaba hablando casi a sus anchas; con alguien que no era su padre.

Edward sonrió ante la respuesta de Bella. "Bueno, no hay nadie más en la tienda así que tal vez ¿tú podrías venir por aquí y ayudarme a elegir?"

Ambos se congelaron. Ya había demasiada tensión en la atmósfera, que si se acercaban más; quizás algo pasaría – y no estaban exactamente seguros de lo que sería. Pero Edward ya había dicho su sugerencia, y era totalmente lógico, así que Bella no tuvo otra opción. No era como si ella estuviera tan reacia como ella misma esperaba; había algo en su interior pidiéndole estar más cerca de este hombre.

"Bueno," ella murmuró.

Mientras que sus piernas casi temblaban, se las arregló para caminar. Ella estaba siendo cuidadosa de no estar tan cerca de Edward mientras ella estaba preocupada de rozar su mano demasiado con la manga de él, ella no sería capaz de evitar lanzarse sobre ese obre hombre y forzar a sus labios en su perfecta boca, o en lugar, simplemente comenzar a llorar ante el abrumador contacto de un extraño. Ella ni siquiera estaba segura de cual opción sería peor.

Ella se paró a un pie de distancia de él, y así estaban el uno al lado del otro. Edward tuvo que forzar las comisuras de su boca para que formaran una sonrisa por que estaba tan cerca de una chica tan hermosa que estaba a su lado. Permanecieron en silencio durante un minuto, ya que ambos disfrutaban estar en la presencia del otro.

"¿Tienes alguna idea?" Edward susurró. Su voz estaba casi ronca y tuvo que toser con fuerza para que pareciera que estaba resfriado, en lugar de probar que, obviamente, él estaba muy envuelto por el momento que él y Bella estaban compartiendo.

"Me encanta el sencillo del elefante rosa y blanco del fondo," dijo Bella muy confiada, señalando al pastel que estaba sugiriendo.

"Sí, estaba pensando en ese, pero – "el pausó y vaciló antes de usar el término 'esposa' y después dijo –"Estoy seguro de que a su madre le gustaría algo más extravagante."

"Oh, bueno," Bella replicó y volvió a observar. Continuó viendo alrededor del mostrador, mientras Edward hacía lo mismo. De repente, Bella sintió una cálida mano frotar la suya y saltó. Ella contuvo el aliento mientras miraba a Edward, quien estaba mirando vergonzosamente a su mano. Él no se había dado cuenta de que estaba tan cerca de ella, pero la electricidad que había causado el contacto con piel le había mostrado lo contrario.

"Lo siento," murmuró.

"No lo hagas," contestó Bella. Ella se sonrojó mientras se daba cuenta de que la situación no podía ser nada más que incómoda. Edward rió en voz baja, y Bella se encontró también riendo silenciosamente

"¿Qué hay de este?" Edward preguntó, rompiendo el incómodo silencio y señalando al pastel más largo de la barra. Tenía un intrincado diseño con mantelitos como de encaje en los bordes. Era blanco y rosa y en la parte de arriba del pastel descansaba un conejo con una canasta. Para Bella parecía un pastel de día de Pascua, pero aún así era el más hermoso y exagerado pastel en el estante.

"Es perfecto," dijo ella. "Definitivamente extravagante."

"Sí, Rosalie lo adorará."

"¿Ese es el nombre de tu hija?" preguntó Bella, repentinamente curiosa por la vida de ese hombre.

"No, es el nombre de su madre," Edward dijo, llanamente. No le agradaba que Rosalie apareciera en la conversación – eso lo lastimaba mucho. "Mi hija se llama Honey."

"Es muy dulce," ella declaró.

"Y ella adora los conejos, así que este es realmente perfecto. Gracias por ayudarme a escogerlo, Bella," dijo Edward, mirando casi amorosamente a sus ojos. Él, claramente, amaba a su hija porque mientras hablaba de ella, Bella notó que sus ojos se iluminaban, dando a entender que ella era su esperanza.

"Está bien, cuando quieras," le respondió a él, y era verdad.

Alice regresó justo a tiempo para hacer la cuenta, mientras Bella estaba demasiado hipnotizada como para si quiera tratar de poner el precio del pastel en la caja por su cuenta. Mientras Alice estaba hacienda la cuenta, Edward nunca apartó su vista de Bella, y ella hizo lo mismo. Era extraño que ella pudiera estar simplemente mirando en los ojos de ese hombre sin sentir ninguna incomodidad – a pesar de la tensa atracción que sentían el uno por el otro. Alice estaba platicando con ambos, pero no había ninguna diferencia. Ninguno la escuchaba. Lo único que importaba en ese momento era descifrarse el uno al otro.

Bella se mordió ligeramente el labio mientras miraba en los ojos verdes. Su respiración era pesada – pero casi en un buen sentido. Edward mantuvo su mirada en ella, obviamente dándose cuenta de la reacción que estaba causando en ella. Pero por alguna razón, no le importaba. Ella quería que él supiera lo que estaba sintiendo, con tal de no tener que intentar ponerlo torpemente en palabras. Pero las palaras no eran necesarias para decir cuánta atracción sentían el uno por el otro. El tiempo se detenía cuando ellos se miraban.

"Hasta luego, Bella," Edward susurró mientras rompía la conexión de miradas con una sonrisa.

"Adiós, Edward," Bella dijo en trance; ella ni siquiera estaba pensando en qué decir, lo cual era un comienzo.

Edward sostuvo su mirada un momento más antes de tomar el pastel y girar sobre sus talones para salir. Bella continuo viéndolo mientras caminaba lentamente por la calle y ella se tomaba su tiempo para recordar su imagen entera, no sólo su rostro.

Ella sabía que esa no sería la última vez que vería a Edward Cullen.


Bueno, chicas, aquí está el siguiente capítulo; ya que no son muy largos, me dará tiempo de actualizar este fic semanalmente, además es un fic que de verdad amo intensamente por varios motivos, pero el principal es que mientras avanza la historia me siento un poco identificada con ella, anyways, ya me salí del tema.

Quiero darles las gracias por leer este fic, que es nuevo y todo eso, muchas gracias por todos sus hermosos y lindos reviews, me animan más a traducir más rápidamente.

Bueno, les propondré lo del review= preview, así que ustedes deciden, tienen que votar :D

Angelika: Me encanta que te encante

Esmeralda: actualizaré cada semana, cielo, muchas gracias por leer y comentar

Yomisma: Muchas gracias por leer, linda (:

Besos

sparklinghaledecullen