CAPITULO 2

NUEVOS ALUMNOS

Cómo si los tumultos de chicas persiguieran a Serena, se encontró uno muy similar al del día anterior aquella mañana que corría tarde a la escuela.

-¡Serena, por aquí! –la llamó Mina

-Creí que se me había hecho tarde otra vez… -dijo acercándose a su amiga- ¿Se suspendieron las clases?

-¡¿No lo sabes? –Preguntaron sus tres amigas

-Parece que últimamente no sé nada…

-¡Llegué a tiempo! –Exclamó Rey que agitada se detenía junto a las chicas

-¿Qué haces aquí?

-¡No podía perdérmelos!

Entonces Serena comprendió…

-No me digan que…

Pero en ese momento una limosina se estacionó frente al portón de la preparatoria Juban.

-¡Llegaron!

-¡Vamos Serena!

Mina jaló a Serena y todas las chicas trataron de acercarse lo más posible a los chicos mientras sus guarda espaldas trataban de mantenerlas a raya.

-¡No los veo!-Dijo Serena parándose de puntas recargándose en los hombros de Mina y luego en los de otras compañeras y entonces, entre tanto movimiento alguien empujó a alguien, que empujó a otro alguien, que empujó a Serena, quien cayó justo delante de los chicos.

-¡Tengan cuidado! –Gritó Serena sobándose la zona afectada.

-Parece que siempre te estás cayendo Bombón.

Serena volteó a mirar sorprendida al muchacho que le hablaba mientras le extendía una mano para que se pusiera de pie. Mano que no uso.

-¡Tú! –Exclamó levantándose sola- ¡Eres del grupo Tru Lis!

-¡THREE LIGHTS! –Corrigió la multitud al unísono

-Seiya Kou a tus servicios –Dijo haciendo una reverencia

-¡Seiya deja de perder el tiempo! –le llamó Yaten

-Nos vemos pronto Serena Bombón

Y los chicos entraron a la escuela ante las miradas atónitas de todas las chicas. Una vez desaparecieron detrás de la puerta, las miradas se volvieron automáticamente hacia Serena.

-Todas llegaran tarde –dijo ella molesta y caminó hacia la escuela.

-¡Nos vemos Rey! –se despidieron y las chicas corrieron tras Serena Dejando a Rey mirándolas pensativa.

-¿Por qué tengo está sensación? –se preguntó llevando una mano a su pecho, pero sacudió la cabeza sintiéndose tonta y corrió a su propia escuela.

El camino al salón fue el más extraño de la vida de Serena, y es que siempre había pasado desapercibida, y ahora todos sabían que el famoso Seiya Kou La llamaba por su primer nombre como si fueran amigos de toda la vida.

-Igualado… -había refunfuñado Serena.

-¡Tienes que contarnos! –Exigió Mina en cuanto Serena se sentó en su lugar.

-No hay nada que contar Mina.

-¡Ayer creíamos que eras la única que no los conocía y ahora Seiya te llama por tu nombre! –Dijo Lita

-¿Conoces a Taiki y a Yaten también? –preguntó tímida Amy

-No conozco a nadie –dijo Serena- y con razón, no son tan guapos como decían.

-¡Serena!

-¿Dónde viste a Seiya? –Preguntó Mina decidida a llegar al final del misterio.

-En el aeropuerto –explicó Serena con voz cansina- Tropezó conmigo e intercambiamos algunas palabras, no sabía quién era. Ahora sé porque estaba sorprendido por eso.

-No puedo creerlo… -Dijo Mina casi en un murmullo- Te envidió mucho Serena –Dijo mirando a su amiga con respeto.

-¡Mina! –Exclamó sorprendida

-Yo también Serena –se le unió Lita- ¿Vieron como la miraba?

-¿Cómo? –Preguntó Serena casi de manera infantil

-De esa manera que… -pero Amy no termino la frase como si quedará de más.

-¡Recordaba su nombre! –Les dijo Mina- Debió impresionarlo mucho.

-Eso sí es extraño… -les concedió Serena- creí que no me había escuchado.

-¡Es a él a quien le gritabas cuando te encontramos! –Gritó Amy sorprendida

Serena asintió

-¡Estuvimos tan cerca! –exclamaron las tres.

En ese momento la puerta del salón se abrió y, el profesor Taeda llamó al orden.

-Chicos, antes de empezar la clase permítanme presentarles a los nuevos tres alumnos que ingresarán desde hoy a nuestra clase.

Un murmullo general se vio presente y Mina inmediatamente miró pícaramente a Serena y le dijo moviendo los labios.

-No me sorprende.

Serena sólo se tapo el rostro con las manos, presentía que aquello se iba a poner muy escandaloso.

-Chicas, la indicación de la dirección de la escuela es, que si no se comportan, los chicos serán cambiados a otro salón de clases ¿de acuerdo?

Al momento el salón se quedó en silencio.

-No los presentaré, al parecer ya todos los conocen –dijo el profesor Taeda con una sonrisa amable- en vez de eso les asignaré sus lugares… Yaten Kou –el aludido dio un paso al frente- Tomarás el asiento libre enfrente de la señorita Aino.

-¡Sí! –Exclamó Mina sin hacer ruido- ¡Soy Mina Aino, espero que nos llevemos bien!- Se presentó sonriente pero Yaten la ignoró completamente y se sentó sin saludar.

Sus amigas la miraron y Mina con cara de fastidio murmuró:

-Siempre supe que era el más apático…

-Taiki Kou –siguió el profesor- a un lado de la señorita Mizuno, por favor.

-Sí –dijo el chico y antes de tomar asiento saludó a Amy con un ligero movimiento de cabeza. Amy correspondió esforzándose por mantener la compostura.

-Y por último el joven Seiya…

-¡Aquí maestro! –Dijo alegremente Sonoko Yui, una joven de cabellos azul agua que se sentaba en un rincón y señalaba el asiento repentinamente libre frente a ella.

-¡Hay un lugar atrás de Serena! –Se apresuró a decir Mina.

-Le doy la libertad de escoger…

Pero antes de que hubiese terminado de hablar, Seiya ya caminaba hacia el asiento detrás de Serena.

-¡Hola bombón! –le saludó al pasar a su lado.

-Hola… -le saludó ella apenada al sentir todas las miradas sobre ellos.

-¡No puedo creer que esa idiota de Tsukino sea amiga de Seiya! –Dijo Sonoko entre dientes. Como si tuvieran un radar, Amy, Lita y Mina se miraron entre ellas.

-Parece que Sonoko no está muy contenta… -les dijo Lita sólo moviendo los labios.

Amy y Lita asintieron

-Empezaremos la clase –dijo el profesor- Saquen su libro en la página 47 "Literatura en el mundo moderno"…

El profesor hablaba y precisamente cuando Serena estaba dispuesta a tomar notas por ella misma un papelito proveniente del chico tras ella cayó en su butaca.

"¿Me servirás de escudo en el descanso? Si me muestras la escuela nadie va a molestarnos"

Serena leyó con exaspero, y estaba por contestar un gran NO, cuando Mina (que se sentaba a su lado derecho) repentinamente le arrebató el papel y lo hizo bola.

-¡Claro que va a acompañarte! –dijo en un susurro no lo suficientemente bajo- Si quieren puedo ir con ustedes….

-Señorita Aino… -le llamó la atención el profesor.

-¡Lo siento! –Dijo sin dejar de mirar a Seiya a quien le guiñó un ojo y le levanto el dedo pulgar en señal de aprobación. Seiya imitó el gesto y se limitó a mirar a la joven frente a él el resto de la clase.

Al finalizar Mina se llevó a Seiya y Serena como si fuese su guardaespaldas y algunas de las chicas les siguieron a una distancia considerable, mientras otras miraban deslumbradas a los otros dos miembros del grupo.

Amy miró a Taiki y a las chicas que no se atrevían a acercársele. Le pareció muy solitaria su situación y conmovida se tragó su vergüenza y le dijo.

-¿Quieres que te muestre la escuela?

Taiki la miró por un momento. Amy estaba sonrojada pero no parecía quererle saltar encima como las otras chicas, y era la única que se había dedicado a atender la clase sin lanzar miradas furtivas hacia él, lo había notado.

-Sí me gustaría –le dijo Taiki y se puso de pie. Amy le sonrió y ante la mirada cariñosa de Lita salieron del salón.

Yaten por su parte, salió solo ignorando a todo mundo, y con él el resto de las chicas que quedaban en el salón. Sólo restaban Lita y el profesor Taeda.

-Esperaba ver cuál era su favorito –comento como por casualidad el profesor mientras terminaba de recoger sus cosas.

-Los tres son muy buenos artistas –admitió Lita sintiéndose apenada sin saber porqué.

-Es una buena observación –Le sonrió. Iba a salir el profesor Mientras Lita no apartaba la mirada de él, hasta que se decidió a hablarle.

-¡Profesor!

-¿Sí?

Sí… Lita se quedó estática, ahí estaba esa mirada. La mirada que congelaba todo su cuerpo en un segundo, la misma que hacía que a veces le llamara sin motivo, sólo por hacerlo mirarla de aquella manera. La misma mirada por la que seguramente tenía tantas admiradoras.

-Ah… -dijo él. Por un momento Lita temió que la hubiese descubierto- Es por el libro ¿cierto? Lo había olvidado, prometí prestárselo –y de su maletín sacó un pequeño libro de pasta desgastada- "Romeo y Julieta"

-Sí –dijo sintiéndose salvada por la campana- Gracias…

-Espero poder intercambiar opiniones cuando lo termine.

Lita asintió.

-Nos vemos

El profesor salió del Aula y Lita tomó el aire que le había faltado hace unos instantes, estaba guardando el libro en su mochila cuando el profesor apareció nuevamente.

-Señorita Kino

-¡¿Sí? –Preguntó ella sobresaltada por la sorpresa.

-Están solicitando una chica que ayude en la sala de los profesores después de clases, se trata de archivar cosas y hacer formatos escolares ¿le interesa? Yo me encargaría de enseñarle, pero la paga será realmente poca.

-¡Me interesa! –exclamó abruptamente y al momento se sintió apenada de haberlo hecho así. Sin embargo el profesor sonrió complacido.

-Entonces la veo a la salida

Las palabras que le habían embellecido el día a Lita Kino. El cielo podría caerse y ella no lo notaría.

2

Beisbol, futbol americano, soccer, basquetbol, incluso manualidades y cocina. De alguna mágica manera, la media hora de descanso les había bastado para recorrer todos y que Seiya demostrara sus excepcionales habilidades deportivas… Cocina y manualidades quedaron totalmente descartados. Tan excepcionales habían sido que, los capitanes de los equipos le habían rogado se inscribiera con ellos.

-Vaya… -exclamó Serena cuando Seiya volvía de noquear al capitán del equipo de lucha.

-¿Sorprendida Bombón?

-Bastante… -Admitió

-Nuestro equipo de lucha ha ganado las nacionales –Dijo Mina sorprendida- y tú… haz tirado al capitán como si fuera un novato.

El timbre sonó indicando el final del descanso.

-Entonces –preguntó Serena- ¿Cuál será el elegido?

-Lucha por supuesto –Contestó Mina en su lugar- Imagina la cantidad de trofeos que ganarías.

-Aun no lo sé –dijo encogiéndose de hombros- ¿En qué club estás tú bombón?

-Serena –le corrigió ella cancinamente- Y ¿Para qué quieres saberlo?

-Serena no está en ningún club –Contestó Mina por ella

-¿Eso es posible?

-Para mí sí, así que no pienses en imitarme ¿de acuerdo?

El timbre sonó y los tres caminaron de regreso al salón.

Cuando llegó la hora de salida una limo pasó por los tres chicos que dejaban tras de sí a un puñado de fans que les despedía con la mano incluso rato después de que el auto dio vuelta en la esquina.

-Que cansado ser fan de alguien –dijo Serena mirando a las chicas.

Pero nadie la escuchaba. Las demás se encontraban en el mismo grupo de fans.

-Me voy a trabajar… -Dijo marchándose resignada.

¿Sorprendidos? Pues así es, Serena Tsukino tenía un trabajo de medio tiempo. Uno que era más que perfecto.

-¡Bienvenidos al café Crown! –Decía a los clientes con una sonrisa- ¿Puedo tomar su orden?

-Lo mismo de siempre pequeña Serena –le respondía paternalmente un anciano asiduo al café y a quien Serena había tomado cariño.

-¡En un momento abuelo! –Le respondió con un son sonrisa y se dirigió hacia el chico detrás de la barra- Un café doble y sin azúcar Andrew.

-Trabaja café doble –respondió el chico rubio con un sonrisa- ¿Cómo ha estado el colegio? –Preguntó mientras trabajaba la bebida- ¿son ciertos los rumores?

-¿También lo has escuchado? Pues sí, tenemos celebridades entre nosotros.

-Vaya… ¿Podrías conseguirme un autógrafo?

-¡Andrew!

Cuando dieron las 8 en punto Serena se deshizo del uniforme de mesera y salió camino a su casa. Silbaba una canción alegre cuando, la sorpresa la hizo guardar abrupto silencio.

-Tú…

Era Seiya. A pesar de la gorra y los lentes obscuros era fácil de identificar, se encontraba sentado en una banca bajo la luz de una farola ojeaba el periódico. Serena se acercó a él sin pudor alguno y asomó la cabeza sobre su hombro para leer lo que el chico miraba con tanto interés.

-La Actriz Reina Matsura regresa a Tokio… -Leyó la joven logrando que Seiya diera un respingo de sorpresa.

-¿Qué crees que haces? –Le preguntó con taquicardia- ¡Me asustaste!

-Lo siento –dijo Serena riendo apenada- Pero… te vez muy gracioso con ese atuendo a estas horas de la noche.

- Es para pasar desapercibido –obvió- supongo que no funciona. ¿Espiándome? –preguntó cual Casanova.

-Lo mismo digo yo –dijo indignada.

-¿Tú? –Preguntó confundido- Yo estoy viviendo aquí –dijo señalando los departamentos frente a él- ¿Cuál es tu excusa?

-Yo trabajo en el café de allá –dijo apuntando tras de ella

-Es el destino –bromeó.

-No me digas… -dijo ella con sarcasmo- Para la otra consigue un disfraz más discreto –le aconsejó- Nos vemos.

Serena siguió su camino, pero el chico le dio alcance apenas unos pasos después

-Caminaré contigo.

-¿Por qué? –preguntó sorprendida.

-Porque estoy aburrido –dijo él con simpleza.

Serena se encogió de hombros y dio un gran bosteo demasiado cansada para rebatir.

-¿Qué leías en el periódico? –Le preguntó- ¿Eres fan de Reina Matsura?

-El presidente de sus desertores más bien –dijo con fastidio

-¿En serio? –Preguntó Serena sorprendida- Pues a mí me parece una gran estrella.

-Querrás decir actriz

-¿Bromeas? –Dijo visiblemente emocionada- La señorita Matsura no sólo actua, sino también canta y baila además, a pesar de pasar los 30 aun participa en pasarelas de diseñadores de todo el mundo.

-No conocías a Three Lights y eres fan de Reina Matsura… Te vez joven para tener cuarenta.

-Búrlate lo que quieras –dijo sacándole la lengua de manera infantil- sigo creyendo que Reina Matsura es la mejor estrella de todos los tiempos. Espero llegar a ser como ella cuando tenga su edad.

-No sabes lo que dices… -Murmuró Seiya. Y aunque Serena no entendió bien lo que dijo lo interpreto a su manera y haciendo un gesto de desagrado dijo:

-Amargado…

Seiya sólo rió.

-Yo llego hasta aquí –dijo Serena deteniéndose frente a su casa- Nos vemos mañana

-Descansa bombón

-Serena… -le corrigió haciendo un ademán de despedida y entró a su casa.

Seiya se quedó un momento de pie mirando sólo la puerta por donde la joven había desaparecido.

-Por favor, no te parezcas a Reina Matsura –dijo con una amarga media sonrisa, para después volver por el camino andado.