-Padre...-pronunció al entrar al despacho, donde el color predominante era el rojo.
-Estaba a punto de mandarte a llamar. Sabes de sobra el porque ya que eres muy astuto- con una seriedad que daba a entender la importancia del asunto.
-No necesito excusarme-anunció con enfado- se lo que soy y son unos estúpidos si piensan que...-siendo interrumpido por la voz calmada y autoritaria de su padre.
-Seré directo contigo- recargando los codos sobre el escritorio y juntando las yemas de los dedos -no puedo permitir que se mofen de la corona de esa manera, el honor y convenios muy importantes estan en juego. Sería muy estúpido de mi parte pasarlo por alto y mas cuando es un falso rumor sobre mi primogenito, así que ...-alzando la mirada haca su hijo- Vegeta: Necesito que consigas una esposa.
-¿¡Qué!?- alzando la voz- ¡Pero padre!, ¡Esto es inaudito!- reprochó indignado.
-¡No!, ¡para ti sera sencillo!, hay muchas princesas interesadas- levantándose y encendiendo un puro- La princesa Misa es la mejor opción- agregó con calma y sacando el humo por la nariz- su padre y yo estamos en alianza.
-¡No me casaré!, ¡Y menos con ella!, ¡es una oportunista!- dando un golpe en el escritorio.
-¡A mi no me importa si quieres o no!- reprendió colérico- ¡Así que te tragaras un poco de orgullo y te casarás con ella porque no hay mujer mejor calificada!, ¡ella posee la sangre guerrera para un gran heredero!, al menos formaliza el compromiso...- tomando asiento.
-¡Pues me niego a tal cosa!, no quiero comprometerme con esa mujer- replicó.
-Tendrás que hacerlo... a menos que ya tengas contemplada a una mujer para eso- arqueando una ceja desafiante- y te advierto que no puede ser una prostituta.
Vegeta entrecerró los ojos, sabia que tenia que zafarse a como diera lugar de una vida al lado de la odiosa princesa Misa y si tenía que recurrir a mentirle a su padre ya no importaba.
''El fin justifica los medios'' pensó.
-Pues... hay una mujer- se aventuró a decir.
-Ah,¿si?, no me digas...-incrédulo.
-Justamente ahora iba a partir para encontrarme con ella.-con su típica pose de brazos cruzados.
-No me digas que es Zangya, porque hace dos años que no se sabe de ella y no permitiré que te comprometas con ella.
-No es Zangya, es otra mujer...
-Te dije que no quería prostitutas... ¿a qué se dedica?
-Pues...ella es...hermosa e inteligente...e-es una gran científica de su planeta- dijo titubeante y tratando de ser convincente.
-No sabia que estabas con alguien.
-Ya sabes que no acostumbro ventilar mi vida privada...
-Interesante...ahora espero que sea real y no solo un invento tuyo para zafarte de esta situación...
-Si no me crees puedes preguntarle a Kakarotto...
- Ese Kakarotto es capaz de morir por salvarte de una, lo creeré hasta que la vea con mis propios ojos. Quiero que la traigas dentro de dos semanas para anunciar su compromiso, claro a menos que no exista...
-Por supuesto que existe ya la conocerás.-dirigiéndose a la salida.
-Una cosa más, hijo-haciéndolo detenerse.-tú seras el que le de la noticia a tu madre, claro, cuando regreses de visitar a tu futura esposa...te cedo el honor.
Del otro lado del palacio, un joven iba directo a la habitación real, su rostro mostraba gran preocupación.
-Mamá...tengo que decirte algo...-dijo con nerviosismo.
-Se todo. Lo he visto en una revista, ¡es inaudito!
-¿Y qué harán al respecto?, porque no podemos tolerar que calumnien a mi hermano de esa manera... yo ya estoy acostumbrado, él no- dijo humildemente
-Tu padre tomará cartas sobre el asunto...-dijo calmada.
-Pero...
-Deja de preocuparte Table, a lo mejor y la princesa Misa será parte de la familia muy pronto...- mientras cepillaba su cabello frente al tocador.
-Vegeta se opondrá, él no acepta la idea de comprometerse y mucho menos con esa mujer.
-Hijo mio, te sorprenderás, puedo asegurarte que tu padre sabrá como convencerlo.
Mientras tanto, Vegeta no dijo nada mas y salió toda prisa del lugar. Debía solucionar ese asunto cuanto antes, encontrar a una mujer bella e inteligente. Se dirigió hasta donde estaba el ki de Kakarotto: el comedor. Por suerte ya había terminado de comer.
-¡Kakarotto!- grito mientras entraba a toda prisa.
-¿Qué sucede Vegeta?- preguntó extrañado y aún con trozos de comida en la boca.
-¡Levántate!- exasperado- ¡y hazme el favor de limpiarte la boca!, que asco... debemos partir del planeta de inmediato- anunció apurado.
-¿Podrías ser más específico?- con inocencia.
-Necesito una mujer para que sea mi prometida...-
-¿Es por los rumores que insinúan que tu eres...?
-¡No es necesario que lo repitas!... le he dicho una mentira a mi padre para salvarme de este asunto, así que debemos encontrar a una mujer que solucione mi problema... dije que se trataba de una hermosa científica famosa...-
-Vegeta...-dijo con seriedad -¡Estas en problemas!- riendo sin parar.
-¡Insecto!, ¡vámonos de una buena vez!- jalándolo del brazo.
Estaba tan desesperado que partieron en la primer nave que encontraron, sin fijar destino y, lo peor de todo: sin combustible.
En su mente resonaba como eco el estribillo de una canción...
