PRIMERA PARTE: La Llegada

CAPÍTULO 1

KONOHA: La señal

6 de Septiembre 07 9.28h

Despacho del Hokage

Hoy era un día excepcional para el Hokage. En más de diez años su aspecto no había variado en absoluto.Seguía ocultándose bajo el mismo cuerpo joven que evitaba mostrar su deteriorado cuerpo, (deteriorado a causa de su técnica). Lucía un aspecto muy femenino tras haber cambiado su clásico peinado por un recogido que dejaba entrever su esbelta nuca. Tsunade siempre supo como ser atractiva. Sin embargo, su actitud no había cambiado en absoluto: presumida y ludópata, durante este tiempo jugó más dinero del que recuperó, pero sus riquezas eran infinitas. No obstante, hoy no la esperaba ni el dinero ni el Sake.

Sus intereses la reclamaron a madrugar más de lo habitual. Esperaba en su despacho desde las nueve de la mañana, impaciente por recibir 'la llamada' que advertiría la llegada de alguien especial para ella. Mientras su espera se hacía eterna, cavilaba como se enfrentaría a los nuevos acontecimientos…

Han pasado escasas horas desde que conseguir dar con él. La muerte de su padre nos ha revelado su posición, pero temo que otros también caminasen tras su sombra, eso supondría un peligro para la villa…en realidad no es consciente de quien es, no creo que su padre le explicase algo…tal vez…faltan dos minutos para la media…llama ya! Espero que lo hayan encontrado…confío que continúe activo el sello, de lo contrario causará problemas…dudo que no este activo, deberíamos de notar una presencia…llama ya por favor!!

Súbitamente, la llamada sobresalto al Hokage inmerso en sus vacilantes pensamientos. Rápidamente contestó:

Aquí Godaime, cambio…

Hokage-sama, tenemos al chico. No opone resistencia. No presenta heridas. Su estado es estable. En estos momentos duerme en su habitación. Creemos que esta aturdido desde la defunción de su padre. Cambio…

Gracias. No puedo abandonar la villa para acompañaros en la misión. Debéis proceder con lo acordado. Dormirle y transportarle hasta la villa. Evitar los pasos multitudinarios y el enfrentamiento. No expongáis al chico al peligro, si cae en otras manos podríamos estar perdidos. Corto.

A la orden. Cada hora indicaremos nuestra posición. Corto.

En ese momento, la comunicación con el equipo Anbu, encabezado por el líder Hatake Kakashi, finalizó. Tsunade depositó toda su confianza en el grupo. Sabía que estaban capacitados para consumar con éxito la misión, pero el mal presentimiento no la abandonaba. Quizás era la agonía de la espera, tal vez el miedo al inicio de una nueva etapa. Sea como fuere, Tsunade retomó sus tareas como Hokage un día más.

6 de Septiembre 07 9.30h

Frontera de Konoha

Tras sobrepasar las puertas de la frontera de la Aldea de Konoha, mientras se dirigía a la residencia del Hokage, Uzumaki Naruto comenzó a sentir en el vientre un cosquilleo de agitación algo desagradable. Era la primera semana de septiembre y el verano daba sus últimos suspiros. Para Naruto comenzaban un año más los exámenes de ascenso.

Naruto había cambiado mucho. Tras la misión de rescate a Sasuke su aspecto se fue deteriorando. Había perdido la ilusión por las cosas, incluso por su afición a llamar la atención. Hacía muchos años que colgó en el perchero su clásico traje naranja y lo había sustituido por un simple chándal negro. Ni tan siquiera se molestó en condecorarlo. Su cabello había crecido considerablemente y su melena era casi tan larga como la de Jiraiya-sama, la cual, siempre llevaba recogida con la bandana de Sasuke. En realidad, ahora lo que menos lo importaba era su imagen.

Hoy era un día especial para él y su entrevista con el Hokage le producía más nervios de lo esperado. Pero en realidad Naruto estaba muy sereno y sobre seguro: era la enésima vez que se presentaba a un examen de ascenso y a sus 20 años estaba dispuesto a superarlo. Todos sus compañeros había asumido altos cargos, incluso algunos habían tenido la oportunidad de poder retirarse jóvenes, como era el caso de Nara Shikamaru, el cual había cumplido su sueño de casarse con una linda mujer (no necesariamente muy hermosa) y poder vivir una vida tranquila, de aldeano humilde, sin problemas hasta su lecho de muerte:

Wa!...Naruto-kun, otra vez intentando alcanzar el grado medio? Ser Chunnin no es tarea fácil – dijo Shikamaru con un tono dejado.

Shikamaru-san! Nunca hay que perder la esperanza! Acabo de realizar un entrenamiento definitivo que me hará salir victorioso esta vez – esbozó una gran sonrisa, tras vociferar enérgicamente sus palabras.

Wa!...que problemático! – Dijo una vez más Shikamaru en su típico tono – esta vez ya no seré tu arbitro Naruto…- decía mientras mostraba un aire de preocupación.

No mires así Shikamaru-san, esta vez estoy preparado! – Dijo Naruto y seguidamente evito el tema - ¿Dónde te dirigías Shikamaru?.

Ino esta esperándome en el hospital, quiere que acompañemos a Sakura, no quiere dejarla sola en la habitación, ya sabes… – y una vez más mostró su rostro preocupado.

Era cierto que Shikamaru era un hombre de pocas expresiones, y que las pocas que concebía siempre eran repetitivas. Pese a ello, entender los gestos de Nara, para Naruto era un como hacer la guerra contra la villa de la Arena. Se esforzó en comprender esa mirada perdida y su mueca de preocupación, pero no pudo captar el mensaje de su compañero, quien inquieto, se marchó hacia el hospital en busca de su mujer y la amiga de ésta; Naruto, aún sobrecogido por la mueca de su compañero, retomó su camino hacia la casa del Hokage, quien le esperaba para realizar un año más su inscripción en los torneos.

Uzumaki se había entrenado miles de horas seguidas y había completado más misiones de las requeridas, además de esforzarse ayudando a Jiraiya-sama en sus tareas de investigación. Quería demostrar que ya era un chico maduro y que estaba capacitado para aumentar su nivel. A diferencia de años anteriores, estaba seguro de que esta vez lo conseguiría.

Desde la misión de rescate de Sasuke Uchiha, ni Naruto ni su compañera Sakura Haruno eran los mismos. Aquella experiencia les había marcado para siempre y sería difícil de superar, de borrar algunas imágenes. Pero al final, todo ninja vive sus más y sus menos en batalla. La actitud de Naruto ya no era tan impulsiva, ni tan si quiera Sakura era tan afectuosa. Su manera de enfrentarse al día a día había cambiado y ya no eran niños para llorar detrás de la puerta de su habitación. Ahora deberían saber enfrentarse a la eterna y dura realidad: la delgada línea que los separaba de la vida y la muerte, 'física y/o psíquica'.

Caminaba a paso ligero mientras pensaba en Sakura y en si mismo, recordando viejos malos recuerdos, armándose de valor para enfrentarse un año más a la realidad; de pronto, el raso cielo estival se cubrió de un oscuro manto de nubes y sin dar tiempo a resguardarse arrancó a llover. Para suerte de Naruto, ya había llegado a la residencia del Hokage.

6 de Septiembre 07 9.40h

Residencia del Hokage

Tsunade se había reunido con Kotetsu y los consejeros para iniciar el reparto de misiones del día. La llamada recibida escasos minutos atrás había apaciguado sus dudas. Hoy le esperaba un día cargado de entrevistas, ya que pronto se celebraría el torneo de ascenso a grado medio y algunos shinobis habían solicitado una cita previa con el Hokage. Por ello, debería estar serena y procuraba no obsesionarse con la misión de Hatake Kakashi.

Sin embargo, su mal augurio se acentuaba por momentos:

Repentinamente, la habitación donde se reunieron se anegó de sombras. El brillante sol del amanecer había dejado de relucir y el cielo se había cubierto completamente. Tsunade corrió a asomarse por la ventana. Era evidente que ese temporal era una señal y no precisamente de buenas noticias. A finales de verano y bruscamente, un cielo raso no se cubre de nubes y aguaceros. Esta sucediendo algo…recuerdo que los temporales tenían algo q ver con ese clan, pero…¿querría decir que el sello se ha roto?¿Qué esta pasando? Tsunade se sobrecogió ante lo visto e instantáneamente reclamó la presencia de Shizune. Mientras se dirigía a su despacho, encargó a Kotetsu que continuará con el reparto de misiones. Ahora ella debía iniciar su propia misión!

¿Qué ha podido ocurrir? Esto no son meras casualidades, llevo horas con este mal presentimiento. ¿Y si es obra de Akatsuki? Hemos de actuar rápido, he de averiguar que esta pasando, Kakashi debería de llamar si ha ocurrido algo grave…si no llama…me temo lo peor…Kakashi no puede caer, Kakashi no, lo sé…

Súbitamente Shizune entró al despacho:

Hokage-sama, ya ha llegado el grupo Anbu liderado por Kakashi.

¿¡Qué!? - vocifero Tsunade muy alterada. Era imposible que ya hubiesen llegado. Estaban a un día de distancia. ¿Qué demonios esta pasando?. La angustia anegaba las venas de Tsunade. Su cuerpo no se mantenía en pie, el temblor la recorría…pero aún no lo sabía todo.

Discúlpeme Hokage-sama - contestó ágilmente Shizune con un tono tembloroso y añadió – el shinobi Hatake ha informado de la llegada del chico y poco después a caído como sus compañeros. Yacían en la puerta fronteriza.

¿Cuándo ha ocurrido esto?¿Dónde esta el niño? - preguntaba Tsunade muy alarmada

Exactamente, según el guardián, a las 9:38h, hora en la que se inicio la tormenta. A las 9:42h Ibiki Morino ha llegado a la frontera para interrogar. A las 9:43h se ha informado de que el chico ha llegado. A las 9:45h, a la espera de los médicos, Hatake ha caído inconsciente. 9:46h Informo. El niño esta en paradero desconocido, se han desplegado varios equipos Anbu para encontrarlo.

Incompetentes, inútiles, ¿cómo se les puede escapar un niño? Un niño! ¿Cómo no pueden saber si esta dentro de la villa? Son los guardianes, están especializados en ello, ¿Cómo no pueden detectar su presencia? ¿Qué demonios esta ocurriendo? – Vociferaba Tsunade, golpeando una y otra vez la mesa del despacho – Es humanamente imposible que ya hayan llegado. Es una sucia trampa, ¡Es imposible!

El equipo de Hatake esta custodiado por los efectivos de Morino, es por ese motivo que le hice llamar. Yo también he sospechado de ello, pero maestra, yo si noto una presencia en la villa: búsquelo usted, lo encontrará. Yo si creo que ha sido él, recuerde a su madre – y esbozó una cariñosa sonrisa.

No sé Shizune – contesto más calmada – discúlpame por los gritos. Si realmente el chico esta aquí, no es lo que esperaba. El sello esta roto y si no lo encontramos a tiempo se van a producir demasiados cambios que él mismo no sabrá controlar. No creo que sea consciente de nada. Su padre no era Shinobi y su madre murió demasiado joven para poder explicarle algo. Me da miedo que realmente este aquí, no sea una trampa de Akatsuki y se descontrole. Si notas cambios extraños, avísame. He de ir en su búsqueda. Ahora ves al hospital, si realmente son Kakashi y su equipo, te necesitan.

A la orden.

Tsunade intentaba mostrarse serena ante su vieja amiga y aprendiz Shizune. Después de todo el altercado, quería inyectar tranquilidad en el ambiente, hacer notar que controlaba la situación, pero realmente estaba atemorizada: Si el temporal lo había provocado el niño, conllevaba a pensar que su chacra era muy poderoso. Pero a Tsunade le causaba más respeto pensar como había conseguido aumentarlo:

Tras la muerte de su madre, cuando éste tenía 5 años, Jiraiya le sello sus puertas de chacra, ya que su madre en su última voluntad, suplicó que si ella moría dejasen a su hijo y su marido vivir en Nagoya, lejos de la vida ninja y que eliminasen al niño el chakra del clan. Desde entonces, y hasta sus 12 años, el niño había vivido una vida de aldeano y la única manera de que su chakra se viese incrementado, debió ser causado por el dolor y la desolación. Estas dos premisas son las que hacían pensar a Tsunade que la tormenta fue provocada por el niño y por lo tanto podría provocar más catástrofes involuntaria o voluntariamente, (según el corazón del chico).

Mientras Tsunade recordaba algunos antecedentes del clan, Shizune se dirigía hacia el hospital. Ahora el trabajo duro quedaba en manos de Tsunade.

Cuando iba a iniciar su búsqueda, Naruto interrumpió en el despacho del Hokage. Éste quedó sorprendido al entrar. Más que un despacho parecía una pocilga: Infinidad de informes amontonados, libros, libretas, apuntes, pergaminos, montañas de polvo acumuladas entre tanto papel. Pero el asombro de Naruto iba más lejos: la cara del Hokage permanecía pálida y desorbitada. Por una vez supo interpretar un gesto y sabía que ocurría algo grave. Sin embargo, la astucia de Tsunade venció la curiosidad del felino Uzumaki:

Naruto, tengo una misión para ti! – Naruto la miro entusiasmado e impaciente por saber cual era su misión - debes ir a comprarme la comida! Me apetece un buen ramen!! – dijo Tsunade mientras reía intentando disimular la situación producida minutos atrás para evitar que Naruto sospechase, de lo contrario, él sería el primero del escuadrón de 'búsqueda y captura' del niño.

Naruto la miro fijamente y desafiante, mientras berreaba y se negaba, ofendido por la misión que su Hokage le había encomendad. Él consideraba que estaba capacitado para una misión de alto grado. Pero su actitud impertinente erradico tras pronunciar las palabras mágicas:

Puedes invitarte con mi dinero cuantas veces quieras durante el día de hoy- y Tsunade le miro cariñosamente apaciguándole.

Antes que Tsunade pudiese encargarle su comida, Naruto ya había llegado al puesto de Ramen y sentado, esperaba su primer plato. Había ganado la batalla contra el chico; aprovechando el momento de intimidad, inició sus planes de búsqueda del joven.

6 Septiembre 07 10:00h

Hospital central de Konoha

La lluvia alcanzó a Shikamaru de camino al Hospital. Sus ropas habían quedado empapadas y los bajos de los pantalones se salpicaron de barro. Ino no se la perdonaría: Shikamaru debía presentarse esmerado en un lugar tan pulcro como un hospital y ahora iba hecho un adefesio. Y eso por no hablar de su peinado. Desde que corto su coleta, la melena no era la suficiente para hacer un recogido y ahora, calada era una maraña de pelos.

Cuando llegó al hospital ya eran las 10 y había llegado media hora tarde. Ino le esperaba en un banco, seria y a la vez preocupada; para Shikamaru era la mujer más hermosa y cariñosa del mundo, aunque los demás no tuviesen esa imagen de ella. Estaba allí sentada, con su larga y lacia melena rubia cubriendo sus hombros, y su vestido rojo pasión que relucía en el blanco y sombrío hospital. Súbitamente Ino le divisó y se acercó hacia éste:

- Ya era hora, Shikamaru! Haces tarde! – dijo Ino, mientras golpeaba suavemente la nuca de su marido – ¿donde has estado?.

- Traes unas flores muy lindas para ese desagradecido – contestó mientras levantaba una de sus corvadas cejas.

- Esa no fue la respuesta a mi pregunta, señorito Nara! Pero que sepas que las flores son para Sakura-chan.- siseaba Ino mientras se dirigía al interior del hospital.

- Wa! Mujeres, siempre tan problemáticas. Me encontré de camino con…-

Shikamaru explicaba como había transcurrido la jornada, a sabiendas de que Ino estaba más preocupada de localizar a Sakura que de atenderle. Tan concentrado estaba en su tarea que, repentinamente, un grupo de médicos (encabezados por Shizune) le zarandearon y éste se desplomó de espaldas. Quedó aturdido durante unos segundos y se incorporó. La curiosidad de saber que sucedía le llevó hasta la puerta de urgencias, donde encontró a Shizune y al grupo de jóvenes que le había empujado inconscientemente. Rodeaban a un Jounin, que si no se equivocaba, era Hatake Kakashi, (maestro de Sakura Haruno); el estado anímico de Sakura era muy débil y era muy probable que darle otra mala noticia empeorase su salud. Realmente no estaba enferma físicamente, pero su psicología había quedado despedazada desde aquella misión. Ahora Shikamaru se veía en el deber de protegerla y para ello debería saber que ocurría con Kakashi y evitar que esa información llegase a los ojos u oídos de Sakura.

Shizune se afanaba en recuperar a Kakashi. En su llegada a la villa inconsciente no presentaba ninguna lesión, sin embargo, ahora estaba grave. Su parte médico había empeorado y rozaba el paro cardiaco. Shikamaru se percató de que la situación era delicada y no quiso interrumpir la tarea de los médicos, así que decidió buscar a Ino, a fin de poder evitar hacer más daño a Sakura. De pronto, divisó desde el pasillo a su antiguo sensei en recepción. Parecía despreocupado e iba acompañado de su mujer: Quizás se presentaron para recibir una 'buena noticia', se decía Nara para sus adentros.

- ¿Qué hay Asuma-sensei? Buenos días Kurenai-sama – dijo Shikamaru educadamente.

- Hombre! Shikamaru, ¿Qué se te perdió en el Hospital? – siseaba Asuma con su clásico tono producido por sus entrecerrados labios.- Nosotros vinimos por Hatake Kakashi. Nos han informado sobre su ingreso de hace escasos minutos, ¿Sabes algo?- añadió éste.

- Yo vine acompañando a Ino y Sakura, pero las perdí…Kakashi parece grave. Shizune esta con él, pero esta algo aturdida…no sé que sucedió…algo problemático!

Asuma y Kurenai se miraron fijamente y sin dar tiempo a despedirse marcharon hacia Urgencias para indagar más información referente a lo ocurrido. Algo muy peligroso debía ser considerando que Kakashi estaba implicado y herido grave.

6 Septiembre 07 10.16h

Urgencias Hospital de Konoha

Mientras Kakashi se debatía entre la vida y la muerte, Shizune luchaba ferozmente contra el fallecimiento de éste. No daba crédito a lo que estaba ocurriendo: Llegó a la villa sin síntomas graves y perdió la conciencia. No presentaba antecedentes médicos arduos, no obstante su estado era crítico y yacía en coma. Shizune no pudo hacer nada por apartarle de su estado de letargo, pero buscaba una explicación a su recaída.

Los camilleros distribuían a los miembros del equipo Anbu en diferentes habitaciones de un mismo pasillo, aislados del resto de pacientes. De esa manera, Shizune y sus efectivos podrían trabajar ágilmente para encontrar una pronta recuperación.

En este mismo instante Asuma y Kurenai llegaron a la sala:

¿Qué ha ocurrido, Shizune-sama? – preguntó agitado Asuma

¿Dónde esta Hatake Kakashi? – añadió Kurenai

De momento no sabemos nada. Los hemos trasladado a primera planta, al pasillo de aislamiento. Vamos a trabajar insistentemente en el caso, hasta averiguar que ha ocurrido.

¿Cómo esta Kakashi? – miraba impacientado y a continuación dijo - ¿Se recuperará?

El Shinobi Hatake Kakashi esta en estado crítico: paro coma. Su recaída fue repentina y a estas alturas, ni me creo que sea un coma. Algo nos esta cegando… - decía Shizune obcecada .

La noticia golpeo fuertemente como un jarro de agua fría sobre los dos Shinobis: ¿Qué podría ocurrir en la villa para que el ninja más efectivo enfermase radicalmente y el médico más preparado no supiese descifrar su enfermedad? Asuma y Kurenai desconfiaban de todo lo que había sucedido en escasos minutos. Quizás había llegado ya la guerra, estaban atrapados en una perfecto Jutsu de ilusión y de ser así estaban perdidos. Pero sabían que estaban exagerando y la respuesta era más simple. Quizás el Hokage podría ayudarlos.

6 Septiembre 07 10.20h

Parque Hokages

Hacía más de media hora que Tsunade había abandonado su residencia para buscar al chico. Su desesperación iba en aumento por momentos y su corazón cada vez más acelerado le hacía perder los estribos. Debía encontrar al chico lo antes posible, de lo contrario podría suceder algo grave e irreversible. Pero su mente estaba aturdida: no era capaz de presentirle, ni tan si quiera tenía ideas para buscarle, no le conocía de nada, ¿cómo iba a saber donde se escondía?

El cansancio y la impaciencia fueron invadiéndola hasta el punto de perder la noción de tiempo y espacio. Su situación ya era desesperante, cuando repentinamente sus ojos se anegaron: por detrás de los árboles del parque sondeaba una larga melena lacia y clara. Era un joven Jounin de Konoha. Pudo divisar su bandana y entonces, le vio a él. Ese chico era Dan, su difunto novio. El mismo chico que años atrás había muerto en sus brazos sin poder hacer nada. Era él, estaba segura…pero en realidad era imposible, Dan estaba muerto, más que muerto.

Tsunade no lo pensó dos veces y echó a correr hacia el chico hasta alcanzarlo y fue entonces cuando su silueta de desvaneció. Desapareció como una columna de humo, no quedó ni rastro. Antes de que el Hokage su pudiese incorporar y reponer del bochornoso suceso, Asuma y Kurenai la avasallaron. Querían saber todo lo que había sucedido con Kakashi, todo eran preguntas; Tsunade tomó un banco e invito a Asuma y Kurenai: la historia era larga de contar. Pero por segunda vez, volvió a ser interrumpida: Neji sobresaltado y sin aliento se inclinó a los pies del Hokage.

Hokage sama, he visto a mi padre! – balbuceo Neji entrecortadamente. Había corrido ininterrumpidamente desde su casa, que se encontraba en el lado opuesto al parque donde yacía ahora Tsunade – no estoy loco…

Respira Neji-san, respira…

¿Cómo que has visto a tu padre? ¿Qué estas diciendo? ¿Qué demonios esta pasando hoy en la villa?

Respira tú también, Asuma-san – añadió Tsunade en un tono conciliador – sentaos, os lo explicaré todo con calma.

El Hokage se percató de que la situación se complicó considerablemente y por momentos, comenzaba a encontrar respuesta a muchas cosas de las que habían sucedido desde la mañana temprano.