Aqui les traigo el Segundo capitulo, espero que les guste, la historia ira poco a poco, esepro que les agrade y me acompanien hasta el final, no se que tan larga vaya a estar, pero espero no aburrirlas y mantenerlas interesadas en ella, bueno las dejo para que lean.


Capítulo 2

Las noches de invierno en New York podían llegar a ser congelantes, pero la vida nocturna, las brillantes luces que adornan las calles y los hermosos adornos por doquier logran que algunas personas amantes de la vida deseen caminar entre ellas y disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.

-Qué te parece si en lugar de ir a esa fiesta vamos al parque… hay una pista de patinaje maravillosa y las luces hacen que todo parezca estar dentro de un mágico sueño -Candy aun renuente a asistir al evento de esa noche trataba de convencer a Albert, ambos no eran muy afectos a ese tipo de reuniones, pero como siempre eran obligados por el apellido que pesaba sobre sus hombros.

-Aunque me encanta tu proposición, sabes que no podemos cancelar la asistencia, es un baile importante y lo que se recaude de esta celebración será donado para uno de los orfanatos de la tía Mary, ya sabes lo importante que es para ella estas donaciones, además, Doris no nos perdonaría si nos escapamos esta vez.

Ambos rubios sonrieron con desanimo, y Albert coloco el grueso y suave abrigo sobre los hombros de Candy, después se colocó el propio mientras ella cubría sus manos con unos bellos guantes…, estaba hermosa, y podría asegurar que esa noche muchos lo envidiarían.

-Vamos?- pregunto con caballerosidad ofreciéndole el brazo, ella lo tomo y le regalo una de sus bellas sonrisas, ambos caminaron hacia la entrada de la hermosa residencia para abandonarla y subir al coche que ya les esperaba.

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-Cual abrigo crees que luzca mejor con mi vestido?...- Susana se miraba en un espejo de cuerpo entero probándose uno y otro abrigo, la verdad era que a Terrece le daba igual lo que se pusiera, aun se preguntaba cada que la veía… que era lo que le había atraído de ella?, no podía responderse.

-Si no te apuras llegaremos tarde y sabes que odio la impuntualidad…- Terrece tomaba su gabardina negra y salía de la habitación, Susana se apresuró a tomar su bolso y salir de prisa tras el llevando un glamoroso abrigo de piel de zorro blanco en el brazo…

Una vez en el lobby del hotel Susana detuvo los pasos de Terrece en el centro de aquel espacio y extendió su brazo para que este tomara su abrigo y se lo colocara…, con fastidio Terrece lo tomo y espero a que la mujer hiciera su acostumbrado movimiento recogiendo su larga cabellera rubia, con el que atraía bastantes miradas masculinas, más que colocar el abrigo, Terrece prácticamente se lo arrojo a los hombros y sin dar importancia camino directo a la salida dejando a Susana con una mirada de rabia llameando en sus ojos… su taconeo comenzó a escucharse en el silencio que la actitud del actor provoco en los presentes, que tan rápido como la ex actriz salió comenzaron a rumorar.

-Te estas volviendo demasiado grosero…- replico Susana mientras esperaba que Terrece le abriera la puerta del automóvil, pero este la ignoro nuevamente y rodeo el auto para entrar en el apenas las llaves le fueron entregadas por el mozo del servicio de valet parking. Las chispas de indignación que brotaban de Susana atemorizaron hasta al amable botones que caballerosamente le abrió la puerta del automóvil, ella siguió de pie esperando una disculpa de parte de Terrece, era el segundo agravio en aquel día, ya le había perdonado que la dejara "abandonada" por la mañana, así que esta vez lo haría doblegarse ante ella, pero el solo hiso rugir el motor del auto deportivo negro que manejaría esa noche, la mujer supo que no era un juego y que se estaba arriesgando a quedarse de pie toda la noche en ese mismo lugar si continuaba desafiándolo… no, su orgullo podía esperar un poco, Esa noche era muy importante y más si estaría la estúpida actricita de segundo reparto en la reunión. Subió de prisa, antes de que Terrece cumpliera su amenaza de dejarla ahí con un palmo de narices.

EL viaje fue en silencio, por más esfuerzos que Susana hiso por mostrar su molestia, no logro atraer la atención de Terrece, que además de mostrar disgusto en las facciones de su cara, también parecía estar ausente dentro de sus pensamientos…

-"No es para tanto…- Robert, palmeaba el hombro de su amigo- no creo que el saber que tu tatarabuelo fue actor y que es por el que te apasiona la actuación, sea motivo de que te pongas en ese estado…

-Tu no entiendes…- replico el castaño girándose y apoyando sus manos en el escritorio dejando entre estas el grueso archivo.

-Que es lo que no entiendo?- Robert volvía a su asiento detrás del escritorio y le hacía una señal para que Terrece volviera a tomar su lugar en el sillón frente a él.

-Desde hace tiempo me han sucedido cosas extrañas, primero la discusión con mi padre que sigue reprochándome el que no tome posesión del título y continúe siendo un actor, después este deseo de volver a América, no entenderías lo que fue, era como… una fuerte obsesión por estar aquí, como si algo me llamara, como si tuviera que terminar algo que deje iniciado…, y después de haber sentido una atracción hacia Susana… de repente no la soporto… anoche volvimos a discutir y no sé, es como si la despreciara profundamente…

-Por cierto ahora que la mencionas, ya ves que nadie la soportaba por su presunción y el sentirse superior a los demás debido a su supuesta "descendencia italiana"… pues que crees amigo?… te tengo otra sorpresa…- El joven se puso de Pie y lo invito a seguirlo hacia una puerta que se ocultaba en una de la paredes de su oficina.

-No pensé que tuvieras pasadizos secretos…- Terrece miraba extrañado la habitación que se descubrió detrás de aquella puerta y una sensación de familiaridad lo envolvió.

-No, la verdad es que ni yo sabía que existía, la descubrí hace poco más de un año cuando remodelamos el teatro y decidí remodelar también las oficinas, en los planos había una área que no concordaba y cuando los trabajadores comenzaron a trabajar en esta oficina descubrieron esta puerta por accidente y entonces el área que no concordaba fue descubierta… parece ser un cuarto de archivos, o una vieja oficina, no sé realmente que uso haya tenido, pero si sé que debió ser muy importante ya que existe hasta una caja fuerte, aun no encuentro la combinación para abrirla, así que el fin de semana se la preguntare al viejo cuando vaya a visitarlo. Espero que la recuerde, ya sabes el alzhéimer parece dominarlo cada vez más.

-Es una lástima, adoraba sus historias… eran simplemente fantásticas…-Terrece miro a su alrededor y sin saber porque algo lo llevo a tomar un folder en particular…, "Karen Klaiss", se leía en el lomo de aquel grueso volumen.

-Has encontrado algo interesante?…- Pregunto Robert acercándose con otro folder, mucho más delgado que el que Terrece mantenía en sus manos…

Terrece soplo el polvo que cubría la carpeta y como una alucinación la imagen de una bella joven de cabellera castaña y ojos azules obscuros apareció sonriéndole con coquetería mientras le guiñaba un ojo al enviarle un beso…, el apretó sus parpados cerrando sus ojos con fuerza, y al abrirlos todo había desparecido.

-Hey,… te encuentras bien?, comienzas a asustarme amigo…- Robert movía su mano frente a los ojos de mar para atraer su atención y este volviendo en sí de su pequeño lapsus le respondió.

-No, yo mismo comienzo a asustarme, mejor salgamos de aquí…- Terrece dejo los documentos que mantenía en sus manos sobre otro montón que estaban en una vieja mesa cubierta de telarañas y polvo, pero Robert lo tomo, si llamo la atención de Terrece debía ser alguien importante… o al menos eso creía.

Una vez fuera de aquella pequeña habitación, Robert sacudió una vez más el folder que fue a buscar… y lo puso frente a Terrece que ya se servía una copa en la pequeña barra que se había instalado dentro de aquella enorme oficina.

-Y esto?- pregunto mirando la carpeta de piel que Robert coloco frente a él.

-Es de lo que te hablaba… al parecer la primera compañera de actuación de tu tatarabuelo fue precisamente una mujer con el mismo nombre que tu adorada Susana, pero esta pertenecía a estas tierras… la "señorita Marlow", como fue conocida, era una actriz americana… novata… y por mucho tiempo… La prometida del antiguo "Duque Rebelde"…"

-Terrece!- el grito de Susana lo hiso volver de sus pensamientos a tiempo para frenar y evitar cruzarse una luz roja, un par de chirridos lo hiso darse cuenta que estuvo a punto de chocar con otro auto…muy elegante.

Cuando se disculpó por su distracción con un simple gesto de su cabeza y un saludo de su mano, fue inevitable ver a la pareja que aún lo miraba con molestia desde la ventanilla de su lujoso auto negro…, uno que mostraba un emblema muy particular, pero lo que más llamo su atención fueron los ojos verdes de la bella dama que viajaba en el lugar del copiloto, el joven que la acompañaba era el mismo que habían visto en el aeropuerto, no podía ser posible que aquella hermosa mujer fuera la misma chiquilla que lo recibiera…, el otro auto continuo su camino después de aceptar las disculpas con el mismo gesto que Terrece les hiciera, y el sacudió un poco su cabeza negándose a creer lo que Robert mencionara…, el destino no existía, solo la vida presente y cada quien escribía su propia historia. Volvió a retomar su camino, tratando de no pensar más en las curiosas coincidencias que lo estaban atacando cada momento.

-Pero que te ocurre?, acaso has comenzado a hacer algo más que beber y fumar?- la pregunta de Susana era clara para él, la mujer llevaba tiempo insistiéndole en compartir "nuevas experiencias" en su relación, pero él se había negado rotundamente, odiaba su vida, sí, pero jamás se autodestruiría de aquella manera, inclusive sin saber porque, a últimos tiempos el cigarro y la bebida ya no se le antojaban tan interesantes como antes, no sabía de donde tomo aquel nuevo habito, pero Tocar la Armónica en algún tejado cercano y solitario, le brindaba una paz que quitaba cualquier otro deseo, solo esperaba que Robert no encontrara algo relacionado con eso en el antiguo folder que narraba la vida de su viejo tatarabuelo.

- Sé que a veces tengo comportamientos descorteces, pero jamás llegaría a cometer ese tipo de estupideces… sin ofender claro…- con sarcasmo respondía a la mujer a su lado, y ella lo miraba casi al borde de la furia, ella si utilizaba estupefacientes, decía que era una manera de sentirse completa, ya que en su carrera como actriz no había llegado a despuntar como ella lo hubiese deseado, era esa frustración que mantenía la compasión en el corazón de Terrece, tal vez por ello era que aún no se decidía del todo a botarla.

-Estas insoportable Terrece…- Susana era muy intuitiva, y la actitud y desinterés de Terrece le estaban gritando que había otra mujer ocupando sus pensamientos, ya había pasado varia veces por aquello…, lo descubriría, encontraría a la mujercita que estaba causando aquellos estragos en su relación, y cuando lo lograra, entonces haría lo que venía haciendo desde años atrás, sin compasión… la destruiría hasta convertirla en nada, la desaparecería de sus vidas sin importar lo que fuese necesario hacer y sin importar quien fuera…, el recuerdo de la chiquilla harapienta del aeropuerto se dibujó en su pensamiento, si era ella, no sería difícil desaparecerla, como matar cualquier cucaracha de basurero.

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El lugar desplegaba elegancia, todos los invitados a dicho evento eras personalidades conocidas en aquella ciudad, actores de televisión, cine y por supuesto Teatro, familias de renombre, y no podían faltar las personalidades gubernamentales, todos tratando de mostrar al mundo su gran y compasivo corazón, aunque la realidad era que la mayoría de ellos pocas veces volvían a mirar a alguien que no estuviera a su nivel de vida, inclusive entre ellos se discriminaban mutuamente, pues algunos aseguraban que no importaba la cantidad de dinero en los bancos, sino la ascendencia de los apellidos, y otros…, pensaban que de nada serbia un apellido de abolengo… si lo único que se poseía eran deudas y créditos no pagados…, pero todos coincidían en algo… ellos encabezaban lo más alto de la sociedad y como tal debían mostrarse ante la muchedumbre que estaba al pendiente de sus vidas deseando por un segundo estar en su lugar, y… para mantener la admiración y el interés de la clase popular, nada mejor que fingir un gran corazón y mostrar caridad para con los menos afortunados y algunos de esos eran los huérfanos. Aunque realmente en su vida nunca hubiesen conocido a alguno.

-Y aquí vamos de nuevo… a cuántos de ellos debemos saludar y soportar sus insulsos comentarios?...- Preguntaba Candice ejercitando su mandíbula de manera cómica, preparándose para sonreírle a todos esos que hipócritamente se acercarían a saludarlos.

- Pequeña, eres tan ocurrente, no sabes cuánto te extrañaba…- con la ternura reflejada en su rostro… Albert acercaba a Candice tomándola delicadamente de la barbilla hasta que sus labios se posaron sobre su frente, un toque cálido y lleno de cariño que golpeo los sentimientos de la joven especialmente en su corazón.- Vamos…pero antes prometamos que esta vez si nos divertiremos sin importar lo que suceda a nuestro alrededor…- el joven hiso lo que mucho tiempo atrás había quedado en el recuerdo, extendió su dedo menique enfrente de su acompañante, la mirada de ella brillo, como cada que una de sus sonrisas le llegaba al alma, y entrelazo su pequeño dedo con el de él sellando el pacto propuesto.

Ambos bajaron en la entrada principal entregando las llaves del auto a uno de los jóvenes que servían de vale, este se encargaría de colocar el auto en un lugar seguro, Cuando este se alejaba un poco para permitir el acceso de más autos, uno de los invitados que llegaban, no pudo evitar fijar su Verdi azul mirada en el emblema dorado que se distinguía claramente en aquel obscuro color, una sonrisa apareció en sus labios sin proponérselo y una cálida sensación lleno su pecho, no supo de donde surgió aquella palabra que se dibujó en su pensamiento llenándolo de anhelo… "Candy".

-Avanza… seguimos nosotros…- Susana estaba muy al pendiente de las miradas de Terrece por si lograba descubrir alguna pista sobre la nueva conquista de su prometido, pero lo único que vio fue el brillo y la sonrisa que parecieron en el rostro del joven cuando paso el mismo auto que anteriormente habían estado a punto de chocar, trato de recordar a alguien en particular pero no pudo, pues en ese momento ella estaba más preocupada por verificar que su Vestido siguiera impecable y en su lugar… sus atrevidos escotes podrían hacerla pasar algún ridículo si no se aseguraba que la tela cubriera lo que debía cubrir y solo se mostrara lo que ella deseaba, Así que no había visto bien quienes eran los que manejaba aquel coche que llamara la atención de Terrece.

Terrece avanzo siguiendo la sugerencia de Susana, no sabía porque a últimos momentos hasta la voz de ella le parecía insoportable, era tan irritante, pero a la ves ese sentimiento de responsabilidad para con ella no lograba desaparecer del todo. Bajo del auto y dejo la puerta abierta para que el mozo que ya esperaba pudiera mover el auto a un lugar más indicado en lugar de ir a abrir la puerta para Susana, y por primera vez en mucho tiempo, se aseguró de que su atuendo estuviera perfecto, se acomodó la gruesa gabardina y modifico un poco el pañuelo de seda blanca que llevaba al cuello para cubrirse de las frías ráfagas… sentía como si alguien en el interior lo estuviera esperando y la añoranza lo lleno por completo. Susana carraspeo delicadamente tratando de que Terrece recordara que ella esperaba por él, el mozo que había abierto su puerta después de segundos interminables de esperar por Terrece y este no lo hiciera, no pudo evitar ocultar una sonrisa burlona. Terrece rolo los ojos recordando su compañía y camino hacia ella que lo esperaba para tomar su brazo como lo hacían las demás parejas, después ambos continuaron con su camino al interior del lugar… un lugar bastante exclusivo, quizá esa era la primera vez que Susana entraría a un lugar como aquel, en donde solo gente de verdadera importancia podían acudir con regularidad, un Club exclusivo para la alta sociedad Neoyorkina y sus visitantes internacionales.

Robert estaba mezclado entre la gente, pero pudo distinguir cuando Terrece y Susana entraron al salón de eventos, Comenzó a caminar entre los invitado tratando de llegar a donde ellos permanecían de Pie observando a la gente que ya estaba en el interior.

-Hoy si es un evento de Gala… al Fin Robert entendió el concepto.- Susana entregaba su costoso abrigo a la joven encargada del Guardarropa, esta le entregaba una elegante Tarjeta con una delicada decoración y un emblema que Terrece no pudo dejar de observar, en esta estaba escrito el numero con el cual podrían recoger sus prendas. Terrece vio por unos segundos aquella tarjeta que Susana le entregara a él, y después la guardo en la bolsa interior de su frac.

-Parece que tiene un nuevo socio que pertenece a la alta sociedad… creo que este lugar le pertenece.- Terrece miraba de un lado a otro del salón, cualquiera pensaría que estaba observando el lugar, era elegante y estaba finamente decorado, valiosas pinturas colgaban de las altas paredes y diferentes figuras labradas en mármol, obras de grandes arquitectos, se mostraban con orgullo por doquier, era un lugar con estilo y un gusto muy delicado.

-Creo que me encantaría conocerlo…- Susana menciono con coquetería tratando de encender los celos de Terrece, pero este sonrió con burla.

-No creo que el esté interesado en conocer a alguien como tu querida….- Terrece se adelantó un par de pasos al ver que Robert se acercaba, se saludaron con camaradería y Susana tuvo que tragarse su orgullo y coraje ante la ofensa de Terrece, esta vez sería un poco más amable con Robert, nunca se sabe cuándo será necesario… un poco de diversión.

- Amigo creo que estas volando Alto…- Terrece miraba sonriendo a Robert y este devolvía el gesto con un puño en el hombro.

-Te dije que llegaría a mezclarme con gente de altura… pero debo admitir que realmente no es mérito mío, el hombre vino a mi hace poco más de un año, y estuve en contacto con él por medio de su representante… y la verdad amigo… no me arrepiento de que haya sido así…- Robert ponía una mirada picara y Terrece sonrió, su amigo no cambiaba, estaba seguro que el representante de su socio era una mujer, la mirada de Robert lo declaraba abiertamente.

-Espero que sea para tu bien… porque si él es dueño de este lugar, estoy seguro que el negocio contigo es solo un pasatiempo, ojala no se arrepienta más adelante…

-No, no lo creo, parecía bastante interesado, la verdad me extraño que un hombre como el viniera en mi busca para hacer negocios, es un pez bastante gordo… multimillonario, Y tiene negocios y empresas a lo largo y ancho del país, y todos a nivel internacional… ya sabes, uno de esos magnates que bien pueden vivir cómodamente por el resto del siglo y unos cuantos más, pero debo reconocer que el hombre es diferente a lo que todo el mundo pensaría…

- y ha venido al evento?...- Susana haciéndose notar se sumaba a la conversación colocándose en medio de los dos hombres… nunca le había gustado estar a espaldas de Terrece, aunque fuera gracias a el que ella seguía apareciendo en portadas de revistas y chismes de televisión y prensa.

- Si, el evento no solo es la reunión de actores que acostumbrábamos, su representante sugirió que lo sumáramos al evento de caridad que ellos realizan cada año, de esta manera nosotros podríamos conocer gente que esté interesada en asociarse al teatro y ellos lograrían mayor cantidad de personas… ya sabes las mujeres siempre gustan de conocer a sus actores favoritos… somos como el atractivo principal…

-Me has hecho sentir como un animal en exhibición,…- Terrece ya había notado varias miradas sobre él, mujeres elegantemente vestidas y adornadas con valiosas joyas… podía ver la envidia reflejada en la mirada de Susana, esa mujer jamás se llenaría, su avaricia era enorme y siempre deseaba tener más.

-Pues, si los espectadores son de este tipo… a mí no me importa exhibirme…- Susana sonrió con coquetería percibiendo la mirada de algunos caballeros.

-Eso salta a la vista querida…- con la mirada Terrece recorrió a Susana de Pies a cabeza, no era que le importara mucho que otros hombres la vieran, sino, que pudieran confundirlo con uno de esos "caballeros" que exhiben la mercancía de sus ocultos negocios.

-Quieren una copa?... mi nuevo socio ha sido esplendido con la champaña, creo que te recordara tu hogar Terrece, es la más fina que se produce en Inglaterra, por alguna razón… le apasiona todo lo referente a esa tierra… a pesar de sus orígenes escoceses - Robert tomo copas de la charola de un mesero al que llamo por una leve señal y se las ofrecía a la pareja, Susana se tragó una vez más la ofensa de Terrece.

-Una suave música comenzó a sonar en el salón de baile, justo al frente al salón donde se exhibían los delicados platillos que formaban el bufete, varias parejas se dirigieron al salón y entre ellas Terrece distinguió a una que lo tenía demasiado intrigado.

-Desean bailar?...- Robert pregunto al ver el interés de Terrece que seguía con discreción a la pareja entre las otras que ya se acumulaban para comenzar a bailar, la noche apenas empezaba.

-No, prefiero buscar algo más fuerte que esta champaña…- Terrece comenzó su camino dejando a Robert y a Susana que lo miraron sorprendidos, pero él deseaba moverse con rapidez antes de perder a la pareja que había localizado.

Al llegar al salón de baile Terrece se detuvo detrás de un grueso muro que le permitía tener una vista plena de toda la pista y de la gente que en ella se encontraba, sus ojos se movían al ritmo de los pasos de la rubia que lo tenía hipnotizado… y una rabia sin sentido comenzaba a crecer en su interior… al verla en brazos de aquel hombre al que ya sentía odiar.


y que tal estuvo el capitulo?, espero que les haya gustado, quiero agradecer a : Amai Asahi, Nadia, LizCarter, gadamigrandchest, y a la persona que me regalo un review como Guest. Gracias por regalarme unos minutos de su tiempo, realmente sus palabras me dan animos para seguir con este terrific, tratare de publicar cada viernes, a mas tardar el sabado... por lo tanto... bendiciones y nos seguimos leyendo.

Akirem.