Hola!

Bien pues este es mi primer fanfiction. Solo me queda dar el disclaimer y agradecer su lectura: Vocaloid no me pertenece, pertenece a Crypton Future Media y Yamaha y recalco que esta historia es de fans para fans sin fines de lucro.

Punto de vista de Len

Salí de la casa de los Megpoid después de ayudar a Megpoid Rin-san en su tarea de matemáticas, no es mala chica, solo parece que ha sufrido bastante. Llegué a mi casa y subí a mi habitación y me puse mis audífonos para escuchar música. en mi mp3 Decidí escuchar la Saga Evil, una de mis sagas favoritas, la vi en musical hace unos años y me encantó la trama. Rilliane y Allen en el musical estaban muy bien interpretados pero les hacía falta ese sentimiento que podría tocar todos los corazones. Si alguna vez fuera yo a interpretar un musical quiero que sea ese. Empecé a escuchar "Aku no musume" después seguí con "Aku no meshitsukai" y no pude escuchar la siguiente porque tocaron a mi puerta.

–Megpoid-san.–exclamé sorprendido al ver a la rubia con su cabello empapado. Estaba lloviendo a cántaros afuera.

–Está diluviando aquí. ¿Puedo pasar?–preguntó temblando de frío.

–Claro, pasa. ¿Por qué has venido con este clima?–le pregunté pasandole una toalla.

–Olvidaste tu celular en mi casa, mi familia estaba ocupada así que vine yo a devolverlo.–me dijo entregándome mi celular.

–Muchas gracias, Megpoid-san. Trataré de ser menos descuidado para la próxima.–le aseguré con una sonrisa.

–Si, como sea. Tengo que volver a mi casa.–me dijo dirigiéndose hacía la puerta y tire de su brazo.

–Woah, ¿a dónde crees que vas con este clima?–le pregunté.

–A mi casa, ¿a donde más?–me miro desafiante.

–Tu no sales de aquí hasta que la lluvia se calme un poco, además estas empapada, ¿quieres enfermarte?–la regañé. Demonios, estoy peor que mi madre.

–No me puedes retener aquí, además si espero a que me sequé mi temperatura se desacostumbrará y ahora si que me enfermaré.–discutió con su mirada aún desafiante.

–Bien, te prestaré algo de ropa en lo que se seca la que traes. Pero no vas a salir de aquí cuando la tormenta está en su pleno punto.–le dije y ella solo soltó un bufido y asintió con sus mejillas infladas.

Le hice una seña de que me siguiera y subimos las escaleras hacia donde estaba mi habitación y abrí mi armario. Tomé una de mis pijamas limpias y observé que Megpoid-san estaba curioseando en mi habitación como si se tratara de un mundo distinto. Miraba cada detalle con mucha curiosidad, así que no pude evitar reír por lo bajo. Mi segundo tomo de la "Saga Evil" llamó su atención y como si se tratara de una niña con su paleta los ojos le brillaron. Comenzó a mirar los dibujos con mucho ánimo así que me le acerqué con cuidado para no espantarle el ánimo. Estaba viendo todo el libro desde el principio y sus ojos reflejaban alegría e interés.

–¿Te gusta la Saga Evil?–le pregunté mientras me paraba a su lado.

–¿Estás bromeando? ¡Es una de mis historias-musicales favoritas!–exclamó con mucha alegría.

–La mía igual. Tengo todos los tomos menos el primero.–le dije tratando de captar su interés.

–¡Yo tengo todos menos este! Por eso lo tomé. Lo siento si te molesta.–me dijo un poco apenada.

–No me molesta mientras me prestes tu primer tomo.–la persuadí para que me lo prestara.

–Te lo presto siempre y cuando me prestes este. Ah y mientras hablemos de este tema podré soportar una pequeña tregua.–dijo con la misma intención de persuadirme.

–Hecho.–le sonreí y ella estornudó.–Anda a cambiarte, allí está el baño y aquí está una de mis pijamas limpias.–le dije y tomó la ropa como niña regañada y entró al baño.

Como cinco minutos después, Megpoid-san salió del baño con mi pijama azul con bananas y se veía tan adorable hasta el punto que casi se me escapa una risa. Se peino su cabello rubio corto en dos coletas con las bandas elásticas de mi madre y tenía un sonrojo adornando sus mejillas. Parece que le da vergüenza andar con mi pijama por mi casa. Sonreí y le ofrecí una taza de chocolate caliente que con gusto aceptó y nos sentamos a ver la televisión. Todo estaba tan aburrido hasta que ambos nos emocionamos cuando anunciaron las audiciones para el musical de la Saga Evil.

–¡Yo quiero ir!–gritamos al unísono y soltamos una carcajada.

–Hay que ir los dos, Kagamine-san. Mañana nos vemos en frente del teatro a las 8:00am.–me propuso.

–Me parece bien, Megpoid-san. Veamos quien sobrevive en el mundo del espectáculo.–le dije dramáticamente.

–Aunque esto no quiere decir que ya me agrades, ya no me disgustas tanto.–me dijo y sentí un avance con ella, como si la sintiera más abierta a mi.

–Me alegro de que ya no me odies.–le sonreí.

–Ah pero eso si. Si mañana me dejas plantada no te voy a odiar...lo que le sigue, Kagamine.–me dijo con su mirada en llamas y yo solo tragué grueso.

–¿Y qué tal si no me dejan ir?–le pregunté.

–Me avisas en la noche. Te doy mi número de celular y tu dame el tuyo.–me dijo y asentí.

Intercambiamos números y después seguimos viendo la televisión. Después nos pusimos a conversar acerca del musical. Luego hicimos palomitas y nos pusimos a ver la película de "El Conjuro". Juro que Megpoid-san estaba tan asustada que casi me reía de su situación. Luego se me escapó una carcajada y me lanzó unas cuantas palomitas y así iniciamos una guerra de palomitas. Después de limpiar nos pusimos a jugar Mario Kart en el Wii. Admito que esta niña es una diosa en este juego. Luego de vencerme en 25 carreras dejó de llover y su ropa ya estaba seca.

–Creo que es hora de que me vaya, Kagamine-san.–me dijo.

–Si, ve al baño a cambiarte.–le dije y le tomó otros cinco minutos en cambiarse.

–Odio admitirlo, Kagamine, pero me divertí bastante contigo. Ojalá que este día se repita aunque no pronto.–se rió con suavidad y se dirigió a la puerta.

–Pues yo espero que nos divirtamos así muy pronto, Megpoid.–le dije entregándole el libro que el presté.

–Gracias, Kagamine-san. Si mañana vas te presto mi primer tomo.–me dijo y por primera vez me regaló una sonrisa cálida y me sonrojé con suavidad.

–Está bien, ve con cuidado.–le dije, asintió y se fue.

Si me sonriera así todos los días no se por qué creo que me sonrojaría muy seguido.

Mis padres llegaron a mi casa y les pedí permiso para asistir. Ya saben que es mi ilusión audicionar para esto así que no dudaron en dejarme ir. A las 9:00pm Megpoid-san me llamó así que contesté.

–Kagamine al teléfono, ¿quién habla?–ya sabía quien era pero me quise hacer el interesante, hasta que escuché un sollozo de Megpoid-san.

–Kagamine, habla Rin, lo siento, no voy a poder ir mañana, mi madre se enojó con el simple hecho de pedirle permiso.–dijo mientras sollozaba.

–¿Cómo es posible?–le pregunté.

–No quiere que audicione, Miku lo hará. De verdad, lo siento.–me enojé un poco por el egoísmo de su madre y con Hatsune-san porque ya debe estarse regocijando. No hay que ser un genio para darse cuenta de cuanto Hatsune-san detesta a Megpoid-san.

–Yo intentaré convencerla, así que no te preocupes, Rin-san.–sabía que llamarla por su nombre era arriesgado pero aún así lo hice.

–Gracias, Len-san.–devolvió el gesto sorprendiéndome.

–Iré a tu casa a las 6:30am. Intentaré convencer a tu madre y si no...–la dejé en suspenso.

–Si no, ¿qué?–preguntó con su tono aun triste pero con mucha curiosidad.

–Te ayudaré a escapar de tu casa.–le dije y le expliqué mi plan.


Aquí el final del segundo capitulo, espero que les guste y si les gustó, dejen reviews, onegai.