Capítulo 2: "where"

Yonaka despertó. La cama se sentía tan diferente, era como si… todo hubiera sido nada más que un simple sueño. Llena de dudas la joven decide levantarse de la cama, justo antes de lograr poner un pie en el suelo un dolor de cabeza comenzaba a postularse, la chica poso una de sus delicadas manos sobre la frente y ambos de sus parpados volvieron a cerrarse.

Los parpados se abrían lentamente, su vista era algo borrosa. A penas lograba distinguir algunos objetos de la mesita de noche, era extraño. Dejo reposar sus parpados durante unos minutos.

-¿señor mogeko defectuoso?-. Pregunto. Sin embargo no obtuvo ninguna respuesta por parte del mencionado. Eso la hacía tener millones de dudas más. Oh, el dolor era tan insoportable, nunca había tenido algo llamado "migraña", aunque tal vez todos ya hayan sufrido de eso y ahora era su turno en esta fila. Oh valla.

Dentro de poco unos suaves y ligeros golpes tocaron la puerta.

-V-¡voy!-. Dijo. Ella abrió los ojos, su vista se había aclarado un poco pero aun no distinguía algunas cosas. Se levantó sin importarle el dolor que estaba presentando, camino directamente hacia la puerta y giro débilmente la perilla. Esta no se abrió debido a su cansancio, afortunadamente la persona del otro lado abrió la puerta. Cuando la puerta estuvo completamente abierta ella cayó cubierta de cansancio. Por suerte esa persona la sostuvo en brazos.

Aquella persona pronunciaba una y otra vez el nombre de la chica, llego a gritarlo varias veces que incluso llego a preocuparse más. Yonaka no volvió a escuchar nada, ahora solo escuchaba el silencio rellenar esa atmosfera y después…

Solo oscuridad.

-yonaka… yonaka…-. Escucho que alguien la llamaba. ¿Mogeko defectuoso? No, no era él. La voz le era tan familiar, ya la había escuchado antes pero… no recordaba de quien.-yonaka, vamos hermanita despierta-. ¿Shinya?

Los ojos de yonaka se abrieron lentamente. La vista comenzaba a aclararse, justo frente a ella estaba su querido hermano mayor. Shinya mantenía una mirada preocupante e asustada, el tono de su piel se había vuelto más pálido, como si hubiera visto un fantasma. Ella reposo una de sus manos en la mejilla del chico, el por supuesto correspondió la acción de la joven.

Shinya suspiro con alivio.

-me habías dado un infarto hermanita-. Yonaka sonrió. Su hermano poso una de sus manos sobre su frente, el sonrió de manera calmada.- umm, tu fiebre ha bajado, eso si que es una muy buena señal, aunque creo que no vas a poder ir a la escuela hoy.

-…hermano… ¿Dónde estoy?-. Pregunto ella. Shinya la miro sorprendido apartando su mano lentamente, luego de eso…

-¡pfff!-. shinya no pudo contenerse, justo en esos instantes el chico se estaba riendo como todo un payaso. Yonaka solo lo miraba con duda, como si no entendiese el porqué de su risa.- ¿pero que cosas dices hermanita?-. Él le revolvió el pelo con una de sus manos, sin embargo su risa se había hecho más fuerte. Oh ¿Qué podía hacer?, realmente era gracioso. La cara de su hermana se había vuelto más seria, advirtiéndole que se detuviera de una muy buena vez. Shinya se detuvo de golpe, esa mirada no indicaba nada bueno y era obvio que su hermana estaba hablando enserio.

Shinya se aclaró la garganta y su mirada se tornó seria.

-veras, ayer que regresamos de la escuela te habías estado sintiendo mareada por lo que te lleve a tu habitación y te deje descansar. Creí que en la mañana estarías mejor así que toque tu puerta y por supuesto me respondiste pero no abriste tu puerta por lo que comencé a preocuparme por ti. Cuando gire la perilla de tu puerta estabas enfrente de mí, justo te iba a preguntar si te sentías mejor pero rápidamente te desmayaste. Por suerte te agarre a tiempo antes de que calleras al suelo jeje-. Él se rasco la nuca mientras mostraba una leve sonrisa.- eso es todo lo que tengo que decir por mi parte hermana.

-hmp, ya veo. Gracias.-. entonces… todo había sido un sueño. Nunca se había quedado dormida en el tren y bajo en la última parada para encontrarse con peluches violadores o algo por el estilo, jamás entro a un castillo con malas pintas o conoció a los mogekos guardianes de los pisos, ni siquiera se había encontrado con el rey mogeko y la desquiciada moge-ko, y por supuesto nunca había salido de ahí con un tal sr. Mogeko defectuoso. Todo fue un sueño. Eso la hizo sentirse decepcionada.

-¿sucede algo?-. Ella sonrió y negó con la cabeza. Shinya por supuesto le regreso la sonrisa, se levantó de la cama y se dirigió a la puerta no sin antes dirigirle una última mirada a su hermana.-descansa ¿de acuerdo?-. Abrió la puerta y el cerro suavemente.

Yonaka aún mantenía esa sonrisa, esta se borró en unos pocos momentos.

-así que… todo fue un sueño-. Miraba el techo con esa mirada triste y ojos cristalizados. Quería creer que nunca había entrado a un mundo loco como tal, pero en cierta parte la hacía sentir tan mal. ¿Cómo olvidar aquellos momentos? Entro a un mundo desconocido, un mundo donde conoció tanto a personajes agradables e amistosos como criaturas oscuras y perturbadoras. Había vivido una aventura con un gran y verdadero amigo. El defectuoso.- solo fue un sueño no hay porque sentirse así-. Una que otra lagrima se presentaba. Su vista estaba siendo nublada por esas molestas lágrimas. Debía entender que aquellos personajes solo eran… falsos. No tenía por qué llorar por algo como eso. Esto la hizo acordarse de defectuoso. ¿Por qué? Una parte de ella quería creer que nunca estuvo en peligro, su otra parte pensaba que algo iba mal.

No podía olvidar así como así. Cualquiera hubiera pensado que solo fue una pesadilla pero ella. Era diferente, quería quedarse con él. Realmente quería estar junto a él.

Hubo un momento cuando por fin cayo en llanto dejando escapar su nombre, era tan doloroso y triste que duro mucho tiempo estando así. Hasta que un profundo sueño la invadió hasta caer dormida.

Shinya permanecía pegado a la puerta, sin hacer el más mínimo ruido. Había estado escuchando ese molesto nombre siendo pronunciado por su amada hermana, esto le provocaba unos celos que casi no podía controlar. Odiaba ese nombre tan… estúpido y sin sentido, incluso odiaba a esa persona a pesar de que nunca la había conocido. Si. Odiaba a todos esos idiotas que se acercaban a su hermana, tanto que incluso se encargaba de las vidas de estos. Su hermana era suya y solo suya.

Su obsesión lo llevo a situaciones extremas e incluso…

-…-. Dejo escapar palabras en susurros.- oh yonaka. Es mejor así.-. Justamente en esos precisos momentos él estaba apretando el mango de un cuchillo cubierto de sangre. Una gran y macabra sonrisa se presentaba en su ensombrecida cara.-mírame.-. Dijo antes de alejarse de la puerta e irse a la cocina.

"solo a mí".

*mientras tanto en otro lugar*

-O kýrié mou,

Dáskalos tis moíras, o dimiourgós ton pánton-. El mogeko pronunciaba palabras desconocidas, posaba sus manos dentro del círculo sin preocuparse de la sangre derramada y los cuerpos en descomposición. Por ahora eso no le importaba.

La sangre comenzaba a ser absorbida por algo, alguna especie de atmosfera sobrenatural se estaba presentando justo alrededor del mogeko, abarcando la mayor parte de la habitación. El fuego quemaba aquella cruz ensangrentada. Sin embargo casi no había pasado nada. "no es suficiente" pensó el mogeko. Necesito más. La criatura siguió pronunciando aquellas palabras tan confusas e desconocidas. De pronto un mogeko apareció de la nada en la sala real.

-líder, tengo más de esas revistas de las que me pidió-. Dijo aquel mogeko sonrojándose al sacar una de esas provocativas. El mogeko ya se estaba excitando con esa cosa. De pronto el pobre comenzó a vomitar sangre sin siquiera saber la razón. Una especie de tentáculo lo jalo de las patas provocando que el dejara caer la caja y fuera jalado hasta la habitación donde se encontraba el rey. El cuerpo del mogeko estaba siendo atravesado por el tentáculo hasta ser partido por este dejando escurrir sangre sobre el círculo y la cruz. El fuego se estaba comenzando a mover de manera descontrolada.

-Ékthesi gia ména kai na apodechtheí aftés tis prosforés-. Ese ojo…

Yonaka se había estado sonando la nariz durante un buen rato. Oh que desagradable. El día había terminado bastante rápido y no había hablado con su hermano durante todo el día. Le debía una plática después de todo ya que el a estado cuidando de ella todo el día y ni siquiera le ha dirigido unas palabras.

-¡yonaka, la cena esta lista!-. Grito su hermano desde la cocina.

-¡voy!-. Respondió. Bajo las escaleras y rápidamente movió la silla, tomando los palillos y diciendo: "gracias por la comida". Shinya observaba con tranquilidad a su querida hermanita mientras comía lentamente el arroz. Se sintió alagado cuando escucho un: "esta delicioso" de parte de su hermana, incluso sus mejillas comenzaron a teñirse de un leve rojo carmesí.

Las cosas entre hermanos se empeoraban. Debía mantenerse firme a toda costa.

El silencio del comedor era tan incómodo. Ninguno tenía un tema interesante del que hablar, por ahora solo el aburrimiento los mantendría así.

Algo que le hizo pensar a yonaka fue, el hecho de que solo ellos dos estaban en la casa. Era algo raro ya que sus padres siempre estaban con ellos, bueno no siempre, pero durante la mayor parte de las cenas toda la familia estaba reunida, durante esta ocasión no. Eso le era extraño a Yonaka.

-umm

-¿sucede algo?-. Shinya pregunto, sosteniendo los palillos con sus dedos.

-hermano. ¿Sabes dónde están mamá y papá?-. Pregunto ella intentando mantener el tono normal y tranquilizador. Shinya solo siguió comiendo, dentro de unos minutos respondió.

-¿no lo recuerdas Yonaka?, ambos se fueron de viaje a Australia-. Soltó. Yonaka no estaba muy convencida de las palabras de su hermano, era raro que sus padres se fueran de viaje. Shinya volvió a soltar.- no te preocupes hermana, ellos están bien. Han estado mandando llamadas durante toda la semana. Incluso le informe a mamá sobre tu salud.

-oh, está bien-. Algo iba mal.

-bueno, es hora de dormir-. Shinya bostezo.-buenas noches yonaka-. Se despidió y se dirigió a su habitación.

-que descanses hermano-. Y con esto ella se fue.

Abrazo las sabanas. Se sentía tan cansada que no podía pensar por ahora en las palabras de su hermano. Pero, durante la cena había estado sintiendo extrañas sensaciones. Como si un gran peligro estuviera dentro de la casa.

Oh bueno eso, quien sabe.

Ella cayó dormida.

El chico cortaba cada parte del cuerpo de esas personas. Se aseguraría de que nadie se interponga entre su hermana y el. Estaba tan deseoso de ella y quería incluso ser uno con ella. Oh pero ellos eran una maldita molestia, con todos fuera del camino estaría bien. Termino de cortar el cuerpo y después puso esos miembros dentro de una bolsa.

-molestias. Ella solo es mía.

"pou aftí eínai dikí mou."-. Pronuncio el mogeko alzando ambos brazos al aire mientras el humo comenzaba a tomar una forma extraña. Se pueden ver un par de ojos rojizos brillantes.

Las palabras perturbaron el sueño de la joven. Y ahora las sensaciones se volvieron mas fuertes y destructivas. Ella abrió un cajón cerca de ella y…

Continuara…