Lola

Como soy impaciente, subo el segundo capítulo. Y casi seguro que en los próximos diez minutos subo el tercero. Eso sí, luego tardaré tres o cuatro días en subir el quinto... o más, según qué decida mi módem ¬¬

Opiniones sobre Lola? Plis *o*

Por cierto. Los textos en cursiva, si están en inglés, es porque son en inglés; y si están en español es porque son en español. También los encantamientos están en cursiva... Y, como la protagonista es original de Argentina, usa algunos insultos como boludo o expresiones del tipo de "es un garrón" o "fiaca" que los foráneos pueden no entender. Pregunten en un review, porque me da fiaca ponerme a hacer un diccionario de argentinismos. En negrita y cursiva es un recuerdo, y los recuerdos siempre están en español.

Bueno, espero que esas aclaraciones les faciliten la lectura. A mí me facilitan la escritura xD

En fin... El disclaiment: Todo lo que pertenece a Jotacá y yo tomé prestado para este fic, pertenece a Jotacá igual que sus casas, autos y millones de dólares. Si yo tuviera casas, autos y millones de dólares como ella, no estaría escribiendo estas boludeces. La historia, los personajes fuera del canon y los hechos ocurridos en "Lola", son enteramente míos y no dejo que nadie los firme con su nombre, los reescriba ni los copie en otras páginas. Todo peola con el copyleft, y si quieren bajarse los capis a su compu, e imprimirlos, y pasarle la historia a sus amigos (con MI NOMBRE) y reírse de lo mala que está y tirarme tomatazos, pueden, pero nada de plagios.

Recuerden: DEJAR REVIEWS ADELGAZA


Sectusempra

Cruzo el comedor. Un silencio opresivo se cierne sobre mí, y cientos de miradas se fijan en mi cuerpo. Me siento desnuda. Al fondo a la izquierda, al fondo a la izquierda. Un montón de corbatas verdes y plateadas, a juego con la que ahora me rodea el cuello; me esperan en la mesa del fondo, a la izquierda.

Apuro el paso, y me siento en una silla en la punta. Estoy roja como un tomate, mi cuerpo exige nicotina. Pero una fila de niños acaba de entrar al Gran Comedor precedida por Hermione Weasley, y todas las miradas se centran en ellos, y me siento libre de un peso enorme.

Suspiro. La figura de la Profesora Weasley es el centro de atención cuando despliega un larguísimo pergamino. Empieza a leer en voz alta, llamando a los niños para ser seleccionados.

- Abbot, Marie. – Dice, y su voz llena el espacio. Una pequeñita de trenzas se adelanta, se sienta en el taburete y se coloca el sombrero. Al segundo, éste abre una boca de tela y grita un "Hufflepuff" que hace eco en todo el recinto. La niña corre hacia la primera mesa, que la aplaude.

- Airwing, Peter. – El niño tropieza al acercarse, y varios se ríen. Alistair, Catherine se va a sentar con el sombrero puesto; Award, Hellen es la primera Slytherin.

La mesa se alborota, todos aplauden y gritan. La niña está radiante de felicidad. El siguiente en quedar en la casa de las serpientes es un pequeñito de apellido Blake, que corre a abrazar a su hermana mayor.

La ceremonia es larga. Algunos llaman la atención. Albus Severus Potter es un pequeño de cabello rojo encendido y ojos verdes que, para consternación de los leones; viene a sentarse con nosotros. No entiendo el por qué de las miradas frías que se dirigen entre ambas mesas.

Al fin, luego de que Henry White sea elegido para Ravenclaw, la directora se dispone a hablar. Es una mujer alta, de cabello blanco como la nieve y porte severo. Minerva McGonagall, según sé.

- Queridos Alumnos. Sean bienvenidos a un nuevo año en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Antes de comenzar con los anuncios de principio de curso, cantemos el Himno del Colegio. – Sonríe, pero se ve algo forzada. Miro a su vice-directora, que se halla sentada a su derecha. Parece muy divertida con la expresión en el rostro de la mandamás.

Como respuesta a una floritura de la varita de McGonagall, una música alegre comienza a sonar. Todos se ponen de pie, y cantan a coro. Yo me paro, y me muerdo los labios, incómoda.

"Hogwarts, Hogwarts, puerco y verrugoso Hogwarts,

enséñanos algo, por favor,

aunque seamos viejos y calvos

o jóvenes con las rodillas costrosas.

Nuestras cabezas podrían llenarse

con algún material interesante,

porque ahora están llenas de aire,

moscas muertas y pedazos de pelusa.

Así que enséñanos cosas de valor,

devuélvenos lo que se nos olvidó.

Simplemente haz lo mejor que puedas (nosotros haremos el resto)

y aprende hasta que nuestros cerebros estén putrefactos."

- Bueno, bueno. – Algunos graciosos siguen cantando, aunque la música ha terminado. - Deseo recordarles que es el año de los preparativos para el Torneo De Los Tres Magos, por lo que quienes deseen postularse el año entrante, podrán comenzar a prepararse con la Profesora Weasley. También, quisiera presentarles a Theodore Nott, su nuevo profesor de Transformaciones. Y, antes de empezar a comer, nuestro celador, Richard James, me ha solicitado que les recuerde que el acceso al Bosque Prohibido, como lo adivinarán, está prohibido; así como el uso de cualquier producto de Zonko y Sortilegios Weasley, y la tenencia de Kneasles en el castillo. Les deseo un buen año. ¡A comer!

Fuentes y jarras se materializan frente a mis ojos. Nunca he visto semejante despliegue de organización en una cena mágica. Todos comienzan a comer, riendo y charlando.

Dirijo mi mirada por un instante al techo, que es íntegramente negro. De pronto, noto algo… ¿Acaba de cruzarlo un relámpago? Miro con más atención… Es el cielo nocturno, cubierto por oscurísimas nubes de tormenta. ¿Con qué encantamiento se consigue eso?

La jarra enfrente mío tiene jugo de calabaza. Qué asco. Miro alrededor… Al fin doy con una que tiene agua, y me sirvo. Tengo el estómago del tamaño de un maní, y todos los intestinos como recién salidos de la lavadora, pero decido intentar comer algo. Me sirvo un poco (poquísimo) de pastel de papas.

Un vaso de agua, un bocado de pastel. Otro vaso de agua. Tengo nauseas. Al fin, aparto el plato. Apenas he comido la mitad, y la porción es minúscula. Tomo más agua.

Me paso la cena mirándome las uñas mal pintadas, rogando que acabe de una vez. Pasa el postre, y al fin todos parecen estar muertos de sueño y ansiosos por llegar a sus camas. Yo quiero un baño, voy a vomitar en cualquier momento.

La directora nos desea felices sueños, y entonces los prefectos de todas las mesas se levantan y comienzan a guiar al resto hasta la Sala Común. Veo una desprolija melena color rubio ceniza. Ojos grises. Sonrisa luminosa dirigida a un niño lloroso. Insignia verde y plateada.

La serpiente que la varita de la Profesora Weasley ha bordado en mi túnica me recuerda algo. Yo voy tras él. Eh, que no he querido decir eso… Tengo que seguirlo, no tengo puta idea de dónde queda mi Sala Común.


Muchos ya se adelantaron. Varios rezagados, los de primero y yo seguimos al prefecto. Centro mi atención en los corredores, intentando olvidar las nauseas.

Un corredor con tapices verdes y plateados. Una escalera caracol. Otro corredor, y luego otro. Más escaleras. Cada vez vamos más abajo, y ya han pasado unos cinco minutos desde que salimos del gran comedor. Quizá más.

Estoy un poco desorientada. Izquierda, derecha, abajo, izquierda. De pronto, nos detenemos frente a una pared de piedra. No noto ninguna diferencia con el resto de los muros… Hasta que mi visión se adapta a la penumbra y puedo ver una pequeña serpiente grabada en la roca.

Scorpius Malfoy (y qué raro su nombre, ahora que lo pienso…) mira la diminuta víbora. De pronto, serpentea sobre la piedra trazando un círculo, y asoma una lengua bífida. – Key Word, please… - Sisea, y los niños de primero están tan sorprendidos como yo. O yo, tanto como los de primero, para hacer una comparación más justa.

- Sectusempra. – Responde Scorpius, con voz fuerte y clara, para que todos lo oigan. Memorizo la palabra en un instante. Sectusempra, sectusempra, sectusempra. Me suena… Pablo la mencionó una vez. ¿De qué hablábamos ese día…? ¡Maleficios prohibidos!

- Estuve ojeando la biblioteca de papá. Tiene un libro espectacular sobre maleficios prohibidos, deberías verlo. Hay muchos más que las Maldiciones Imperdonables, ¿sabés? Y es de hace dos años, están las maldiciones más recientes… - Pablo habla con emoción. Mi mente comienza a tramar algo. – Hay uno espectacular, Sectusempra… Es como que te abre toda la piel, y te desangrás.

- Sos incorregible, chabón. – Lo corto. Nos reímos al mismo tiempo, pero ese libro me intriga, aunque no lo demuestro. – Bue, alguna vez mostrámelo. ¡Ni se te ocurra usar alguno de esos hechizos! – Lo amenazo con el dedo. Sus ojos color café brillan de inocencia, al tiempo que esboza una sonrisa angelical. Le pego un puñetazo en el hombro. Finge dolor, para luego tornar su gesto en una mueca burlona.

- Claro, claro. – Alza las manos. – Yo no voy a hacer nada. Eh, después de Pociones podemos irnos, falta la de Aritmancia. – Avisa, cambiando el tema. – Podés venir a mi casa a cambiarte para el recital.

- ¡Bueno! Me muero porque llegue esta noche… ¿Será cierto que los teloneros son Varitas Quebradas? – Pregunto, él sonríe. También está impaciente. – Boludo… ¡¡¡Vamos a ver a Cenizas de Salem en vivo y en directo!!! – Chillo, como si él o ALGUIEN no lo supiera.

Se ríe, lo abrazo. Sonriendo, apuramos el paso. El edificio es bastante grande, y tenemos que subir tres pisos hasta el laboratorio dónde tenemos clase de Pociones.

Se me escapa un suspiro. Extraño a Pablo… Por un intercambio viajó a Italia, un mes antes de que yo tuviera que mudarme de forma tan precipitada… ¿Habrá recibido mi carta? ¿Qué pasará cuando vuelva a la ciudad y yo no esté allí? ¿Le importará?

La pared de pronto gira sobre sí misma (más bien, una parte de ella), y un túnel se abre frente a mis ojos. Entro tras los pequeños, procurando no tropezar. Está oscuro.

Cruzo la Sala Común casi sin mirar alrededor. Sigo a dos chicas de segundo o tercero hasta la puerta que conduce a las habitaciones de las mujeres.

Ésta vez, hay una escalera caracol… que sube. ¡Vamos! La escalera se desliza como si fuera una de las escaleras mecánicas muggles, pero en una perfecta espiral que se pierde en las alturas. Cada poco hay antorchas, con verdes llamas que iluminan el camino.

Luego de unos seis o siete metros, quizá más; llego a un rellano. Hay un corredor con dos puertas. Primer Año, Segundo Año. En la otra punta del pasillo, una segunda escalera, pero ésta está inmóvil.

El siguiente piso es de Tercer y Cuarto Año. Otra escalera. Al fin encuentro la puerta que luce un 5 plateado sobre la lustrosa madera.

Está entreabierta. Se oyen cuchicheos, risitas. Respiro hondo, me aseguro de que puedo mantener todo dentro de mi estómago y empujo el picaporte.

Cuatro miradas atraviesan mi calma como cuchillas. Un par de ojos miel y una corta melenita pelirroja llaman mi atención. Luego noto la trenza platinada de una muchacha de ojos negros. Al instante, dos chicas de ojos café; una con pelo rizado y castaño y la otra con un particular color de cabello entre dorado y cobrizo; entran en mi campo de visión.

La habitación es enorme. Cinco camas de dos plazas, con doseles verde botella y sendas mesitas de luz, están alineadas en la pared frente a la puerta. En el muro de la derecha hay un ventanal gigantesco que da a un balconcito. En la pared opuesta, la puerta al baño y un armario empotrado. Y, casi junto a la puerta, un par de estantes y un escritorio.

- Who are you? – Pregunta la rubia, alzando una ceja. Su mirada oscurísima da miedo, de tan fría y profunda. Titubeo.

- Ehr… I'm Dolores Dewey. – El escrutinio de esos ojos azabache me intimida. Me ruborizo.

- Rose Weasley, nice to meet you. – Dice entonces la pelirroja, y se levanta para estrechar mi mano. ¿Weasley? – They are Tara McLagen, Amanda Blake and Natalie Hedwig. Where are you from, Dolores?

Es carismática la chica. En seguida me siento más cómoda, aunque no del todo. La rubia, Tara, me echa una miradita de superioridad.

- De Argentina… - Digo, sin dar más detalles. No preguntan, tampoco. Se hace un silencio corto, que la chica de pelo castaño, Natalie, interrumpe.

- Ehr, Dewey… Tu cama es la del fondo… Y puedes usar el estante de arriba del armario. – Indica. Veo mi baúl junto a la única cama que aún tiene las cortinas cerradas. – Tenemos algunas reglas para el baño… - Empieza, y Blake no la deja terminar.

- No usar la ducha después medianoche sin un hechizo insonorizador, no dejar las toallas ni la ropa tiradas, secar lo mojado, no usar el enjuague de las demás. No son gran cosa las reglas. – Se encoje de hombros, y se estira para estrecharme la mano sin moverse de su cama. – Un gusto, Dewey.


Me llaman calle, calle de noche, calle de día…

Me llaman calle, hoy tan cansada, hoy tan vacía…

Miro mi reloj pulsera. Las dos… Me quito los auriculares un momento, y escucho con atención. Del otro lado de las cortinas sólo hay cuatro respiraciones tranquilas. Todas dormidas, gracias a Merlín.

Llevo tres horas y media tirada boca arriba, completamente vestida, aguantando las ganas de vomitar o de fumar o de lo que sea. Mi estómago ya está un poco más calmo, pero no así mis ansias.

Me levanto sin hacer ruido, y voy de puntillas hasta la ventana. Alohomora, y la traba se abre con un silencioso clic. Salgo al balcón, y cierro a mis espaldas.

Me ajusto los auriculares. Saco el atado de cigarrillos. Prendo uno con la varita. Luego, murmuro un lumos. Rebusco en los bolsillos de la túnica hasta dar con el sobre que me entregó la vice-directora. El primer pergamino…

Horario de 5º año de la casa Slytherin

Lunes

10hs- Adivinación (optativa)

11hs- Cuidado de Criaturas Mágicas (optativa)

Almuerzo

13hs- Aritmancia (optativa)

14hs- Historia de la Magia

15hs- Transformaciones

16hs- Encantamientos

Martes

10hs- DCAO

11hs- Pociones

Almuerzo

13hs- Transformaciones

14hs- Estudios Muggles (optativa)

15hs- Herbología

16hs- Runas Antiguas (optativa)

Miércoles

Le echo una ojeada a todo el horario antes de detenerme a pensar. ¿Qué materias voy a tomar? Aritmancia… Ni loca. Adivinación… En mis pesadillas. Estudios muggles… ¿Para qué? Runas antiguas… Podría ser. Cuidado de Criaturas Mágicas… ¡Obviamente!

El próximo pergamino es la lista detallada de asignaturas. Lo ojeo.

Adivinación (optativa) – Firenze – Aula 11, Planta Baja

Cuidado de Criaturas Mágicas (optativa) – Wilhemina Grubbly-Plank – Huerto tras la cabaña del guardabosques

Aritmancia (optativa) – Higor Juggerland – Aula 45, Piso 7

Estudios Muggles (optativa) – Piso 1

Runas Antiguas (optativa) – Emily Greengrass - Piso 6

Historia de la Magia – Cuthbert Bins – Aula 17, Piso 1

Transformaciones – Theodore Nott – Aula 22, Piso 2

Encantamientos – Jonathan Bonn Horseberg – Aula 31, Piso 3

Defensa Contra Las Artes Oscuras – Hermione Weasley – Piso 2

Herbología – Neville Longbottom – Invernadero 5

Pociones – Nélida Williams - Aula 2, Mazmorras, Subsuelo 3

Astronomía – Walter Waterfield - Torre Sur

Siguiente pergamino… Reglamento. Siguiente. Lista de actividades optativas.

Club de Gobstones

Club de Lectura

Club de Fotografía

Club de Ajedrez

Equipo de Quidditch

Periódico Escolar

Club de Duelo

Club de Música

Equipo de Quidditch… Vuelvo a la hoja del reglamento. Punto tres.

"Quidditch y posesión de escobas."

"…alumnos a partir de segundo pueden tener su propia escoba…"

"…podrán prohibir a los alumnos jugar al Quidditch como castigo…"

"…no deben dejar de lado el estudio por participar en el Equipo de Quidditch…"

"…todo alumno que no sea de primero ni tenga una prohibición previa puede presentarse a las elecciones para cualquier puesto del Equipo de Quidditch de su casa…"

La lista de libros ya la tenía desde el momento de mi inscripción, pero también está en el sobre. La ignoro. Papá ya me firmó la autorización para ir al pueblo, cuando me anotó en Hogwarts.

Vuelvo a doblar el sobre, y lo guardo. La luz de mi varita se apaga cuando susurro un Nox. Vuelvo a prestar atención a la música en mis oídos, y doy una última pitada al cigarrillo. Lo arrojo al vacío, y su brillo rojizo se pierde entre los pastos, un par de metros abajo.

¿Qué tema es éste...? Ay… "Nada es para siempre", de Fabiana Cantilo.

- ¡Mamá! ¡Apagá esa mierda! – Chillo, desde mi cuarto. No responde, y voy al living. – Que lo apagues…

- ¡No es mierda! – Responde. Baila con la escoba, con una sonrisa estúpida. – Nada es para siempre, oooh, nada es para siempre…

- Fabiana Cantilo es una drogadicta y una desafinada… - Le digo. – Por lo menos decime qué vamos a cenar. – Agrego, resignada, cuando sigue bailando.

- Vos vas a cenar cincuenta pesos de la comida de delivery que prefieras, porque yo voy a salir. – Abro los ojos como platos, y estallo en carcajadas.

- ¿Quién es el afortunado? Picarona… - Se sonroja, y me empieza a contar de su nueva conquista. – Bue, ya entendí… Acordate las reglas… Nada de llegar borracha o con un hombre a casa. – Se ríe. Apago el reproductor de música al volver a mi cuarto, e ignoro sus quejas.

Una lágrima resbala por mi mejilla. ¿Qué estará haciendo mamá? ¿Me extrañará? Sé que anteriormente he estado mucho más tiempo que una semana y media sin verla, pero ahora es seguro que estos pocos días se transformarán en meses, quizá en años… No me gusta esa perspectiva.

Y de paso, mañana tengo que enfrentarme a la vida cotidiana de estos malditos ingleses. Y ella no va a despertarme con un grito y decirme "vas a perder el colectivo" y cebar los mates y preparar pan con dulce. Porque acá no hay mates y no hay dulce de leche.

Llorando entro al cuarto, llorando voy al baño y llorando vomito todo. Todos mis miedos, todo mi enojo, todo lo que comí ayer. Me enjuago la boca, me lavo la cara. De camino a mi cama me desnudo, dejo el mp4 en la mesita y me acuesto. Al instante me duermo…