Prólogo:

Todo lo que tenía que hacer era firmar el contrato que el sr. Kennet le estaba leyendo. Suponía que era lo mejor; su hermano se estaba encargando del campo de plantas, sus padres descansaban, y ella... sólo limpiaba la casa y hacía la comida, cosa de una vez por semana.

-... su validez se verá afectada si se decide cambiar a otra empresa...

-No es necesario que siga¿Dónde firmo?

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Aquél hombre de verdad lo aburría, era todo lo contrario a lo que Yoh le había dicho. Sus palabras ni siquiera provocaban eco, al contrario, sentía deseos de utilizar a bason para hacerlo callar.

-Se que usted espera mucho más de la empresa, pero es todo. También se que usted posee el 67 de las acciones, pero absorberla no conviene, lo mejoro sería una mono-fusión.

-Yo no quiero absorberla, quiero disolverla¿entiende? Desaparecerla, no tengo por que seguir costeando una empresa que no tiene futuro.

-Si usted nos diera un poco más de tiempo, la empresa podría recuperarse.

-Lo dudo.

-Nuestros abogados están buscando la manera de recuperarlo todo.

-No puedo darles tiempo. Tengo un negocio en la puerta, y dejarlo ir por Colette sería una total estupidez. ¿Tiene algo más que decirme?

-No, señor.

-Bien, me voy.- Len dejó un billete de 5000 yenes en la mesa, y salió del café.

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Su hermana ya no estaba, y haberle dicho que su presencia no era necesaria lo empeoraba todo.

-En casa de Mia su padrino me dijo que tengo aptitudes para ser modelo.

-Tal vez no se equivoque.

-¿Eh?

-Sería mejor que te fueras a hacer algo, aquí ya no eres necesaria, yo estoy manejando el negocio del campo.

-Horo-Horo...

-Si te buscas un trabajo de chica, serás feliz.

-Bien, si eso es lo que piensas, supongo que es verdad.

¡Genial! Esa tarde llovería mucho, en parte se alegraba, y por otra... la tristeza lo embargaba, su hermana y él solían jugar bajo la lluvia. Debía olvidarlo todo aquello, su hermana ya no estaba, ella se había ido a disfrutar su vida.

-Pilika...

Los truenos comenzaron.

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Cada vez que hacía su papel de hombre malo de negocios, se sentía culpable, pero había aprendido que las cosas debían ser así. Si se descuidaba, todos pensarían que era fácil de manejar.

-Colette Inc. ¿Qué tiene esa empresa como para que todos sus empleados estén tan al pendiente de ella? Me han llegado varios requerimientos, realmente no lo comprendo.

-¿No te molesta eso, hermano?

-Pienso que es sólo una dificultad temporal. Pero dime¿Cómo vas con la renovación del hotel New Moon?

-Bien, los clientes están encantados, tenemos todas las habitaciones reservadas para principios de mayo y navidad..

-Eso es bueno, pero... ¿Cuánto costará?

-No más de 2.3 millones de dólares.

-Valla, a papá va a molestarle un poco.

-Tendrá que aguantarse, ahora eres tu quién lo maneja todo.

-Supongo.

-¿Se puede saber por que estás tan distante, Len?

-Es que... de verdad no comprendo a los empleados de Colette, mira que luchar así por una empresa como esa.

-Supongo que ellos tampoco te entienden, y debo decir que yo tampoco, dime Len¿Por qué quieres apoderarte de Colette?

-Por que es una empresa de joyas que tiene muy buenos diseñadores, y si la adquiero será más fácil poder mover empresas Tao en ese ámbito.

-Entonces, no quieres disolverla.

-Claro que no- dijo mientras jugaba con uno de sus lapiceros.

-Sin embargo les has hecho creer que es así.

-Es mi estrategia.

-Y una vez que la adquieras¿Qué harás?

-De hecho la empresa ya la tengo en mis manos, tengo el 67 de las acciones. Y en cuanto las dificultades temporales terminen, le cambiare el nombre, haré recorte del personal innecesario y...

-¿Qué¿Vas a despedir gente?

-Sí, ya eh visto la lista, y hay 150 personas de uso innecesario.

-¿No crees que eso sería cruel? Papá no...

-Acabas de decir que soy yo quién maneja la empresa.

-Lo sé, pero... olvídalo, si crees que es lo mejor, es por que así es.

-Bien, cambiando de tema¿porqué me has enviado dos boletos para la cena benéfica del grupo Fénix?

-Porqué yo eh sido invitada.

-¿Invitada?

-Sí, un amigo me ah dado un boleto y...

-Entiendo, una cita.

-Así es.

-Bueno, me temo que regalare los boletos.

-No puedes hacerlo.

-¿Por qué?

-Papá me encargo comprarlos para ti, debes ir a la cena.

-Lo supuse.

-Dice que si no piensas ir a la cena en busca de posibles socios, es mejor que vallas buscando un nuevo trabajo.

-Supongo que no tengo opción.

-Eso me temo.

-Preséntame a una de tus amistades.

-Me lo ah prohibido.

-Maldición…

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Anna servía el té en silencio, y cuando terminó, decidió hablar.

-Así que ya has firmado.

-Así es, pero... no me siento muy a gusto.

-¿Entonces, por que firmaste?

-Por que... quiero comenzar a disfrutar.

-Si quieres disfrutar, tiene que gustarte.

-Lo sé.

Pilika estiró los brazos y soltó un bostezo.

-De verdad te agradezco el que me dejes quedarme en tu casa.

-Sabes que mientras pagues todo está bien.

-Entiendo- Pilika tenía una gran gota sobre la cabeza.

Ya estoy en casa!

-Yoh llegó, voy a verlo, espero que haya traído lo que le encargué.

No te preocupes.

Segundos después escuchó cono Anna reprendía a Yoh por haber olvidado comprar toallas nuevas, y también por no haber comprado jabones.

-Lo supuse.

-Es que estaba haciendo unos tratos, y se me olvido.

-No lo dudo, pero te dije que era muy importante.

-Lo siento, Anna; prometo que mañana no me pasa.

-Claro que no pasará, mañana iré yo a comprar las cosas.

-No es necesario...

-Ya dije que iré yo.

-Supongo que discutir no nos hará llegar a ningún lado.

-Pilika dormirá unos días aquí.

-¿Y eso?

-Ha firmado un contrato para ser modelo.

-Deberías hacer lo mismo.

-¿Qué has dicho? Ven acá Yoh, voy a matarte.

Envidiaba un poco a Anna y a Yoh por ser felices a su manera, ella aún no había salido con ningún chico que de verdad le llamara la atención. Deseaba ser feliz, pero tenía el ligero presentimiento de que su nuevo trabajo le traería cosas demasiado buenas.

-Supongo que después de todo, si me gusta.

Observó y escuchó como Anna le aplicaba a Yoh una de sus técnicas secretas y mortales. Después de dos días, por primera vez una sonrisa sincera se dibujó en su rostro.

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Lluvia, aquel fenómeno natural había arruinado su aspecto de una hora frente al espejo. Aunque no le gustaban mucho las sandalias de tacón, debía reconocer que habían sido hermosas, pero el bajar del taxi, se habían manchado de lodo, y ahora eran horribles. Su atuendo no le terminaba de agradar del todo, la idea de salir con una falda corta, y una blusa demasiado ajustada, y mucho más ajustada con la lluvia, no le agradaba demasiado. Lo bueno era que se desharía de ella por unas cuantas horas. Esperaba que la sesión de fotos durara mucho tiempo, para así no volver a ver las zapatillas y la ropa.

-Buenos días Srta. Niwa- la saludó el portero.

-Buenos días Harry.- Pilika respondió el saludo con una sonrisa.

-Veo que ah tenido una mala mañana.

-No del todo, pero... ¿ya ha llegado el equipo?

-Sí, tienen media hora de llegada.

-¡Que tarde es! Supongo que el tráfico me atrasó, me encantaría quedarme más tiempo, pero tengo que trabajar, gracias Harry.

-Adelante Srta.

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No entendía por que precisamente ahora tenía que ir a visitar a un fotógrafo, se suponía que eso era trabajo de Jun, pero su hermana estaba muy ocupada eligiendo ropa para la fiesta. Maldición¿quién sería su cita? Estaba molesto, pero no pudo negarse, quería mucho a su hermana, y haberse negado habría significado que ella dejara sus planes, y así ponerse triste. El fotógrafo le había dicho que su modelo estrella aún no había llegado¿Qué clase de modelo especial y estrella llegaba con 45 minutos de retraso? Estaba molesto, algo que no toleraba en las personas, era la impuntualidad, y esa modelo definitivamente no tendría trabajo.

-Lo lamento Sr. Tao, no se que la ah pasado a mi modelo este día, ella siempre llega temprano, supongo que es por la lluvia, pero si gusta puedo enseñarle unas fotos de ella, son muy buenas...- las palabras del fotógrafo no hacían más que empeorar su humor.

-No es necesario, si no llega en cinco minutos me iré, y olvídese de hacer tratos con Diamond Tao Inc.

-Si señor.

Maldita fuera aquella modelo¿Qué tendría para que aquél fotógrafo con fama de ogro la alabara tanto? Había escuchado de modelos que eran despedidas sin más por ese fotógrafo cuando llegaban tarde, pero si la estaba esperando y alegando que su retraso era por la madre naturaleza, entonces tendría que verla, pero si no se le ocurría aparecer dentro de cinco minutos...

-Lamento mucho mi retraso.- una voz femenina llegó a sus oídos.

-Que bueno que llegas, no lo pienses más y cámbiate.- ordenó el fotógrafo.

-Sí, pero de verdad lo lamento...- la voz femenina era suave pero precisa.

-No te preocupes, ten una toalla- el fotógrafo lanzó unta toalla.

¿No te preocupes? Eso era raro. Volteó para ver a la modelo, y se llevó una gran sorpresa, no era la típica modelo preocupada por su ropa mojada. Una vez había escuchado que había dos clases de personas, las que se veían bien bajo la lluvia, y las que no; pues bien, esa modelo se veía muy bien mojada por la lluvia. Pero por alguna razón, su rostro le resultaba familiar.

Minutos después, la modelo ya estaba lista, tenía puesto un hermoso vestido de noche. Su cabello azul resaltaba sus hermosos ojos del mismo color. Un momento... ¿azul? No ponía ser, ella estaba con su hermano en el campo¿o no? Según le había contado Yoh, ella estaba viviendo en su casa pero...

-¿Qué le parece Sr. Tao?- preguntó el fotógrafo.

-Eh... yo...- maldita fuera Pilika, era la única mujer que le aceleraba el pulso. Tenía que salir de ahí para evitar pasar vergüenza.

-¿Señor?

-Bien, bien.- respondió Len.

-Es mi modelo favorita, y pienso que es perfecta para su nueva campaña publicitaria.

-¿Campaña?...ah si, mi campaña.- Se estaba olvidando de todo, y lo peor era que Pilika hablaba con sus compañeras y no le ponía la más mínima atención.

-Pilika, acércate.- pidió el fotógrafo.

-Sí.

-¿Qué le parece?

-Como eh dicho antes, bien. Pase mañana a hablar con mi hermana, ella es la encargada de todo lo que tenga que ver con este trato.- ¿Trato? Antes había dicho que la modelo no tendría trabajo, pero... Pilika era diferente.

-Bien, hablare con ella hoy por la tarde para concertar la cita mañana.

-Sí.- Len se despidió del fotógrafo y enseguida tomo su decisión.- Disculpa...- Len se acercó a Pilika- ¿Tienes tiempo para salir a tomar un café?

Bien, tenía un plan, invitaría a Pilika a aquella cena benéfica, tal vez el que sea un reto y no poder conseguirla con facilidad, era lo que tanto lo atraía.

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Ni en su más loco sueño imagino que Len Tao la invitaría a tomar un café¿sería que acaso el hecho de que ahora fuera una modelo y no una campesina era lo que de verdad le atraía? No, el no era así, tal vez estaba buscando la manera de bajar la cuota de modelo, o sólo para preguntar por Horo-Horo.

-¿Cómo has estado, Pilika?- la voz posesiva de Len, despejo parte de sus pensamientos.

-Bien. ¿y tú?

-Bien, todo me va muy bien, pero dime... ¿Cómo es que ahora eres modelo?

-Como mi hermano es quién realmente maneja todo lo del campo de plantas, yo ya no hacía nada, y es por eso que me enliste.

-Ya veo, dime... ¿tienes libre la noche del viernes 28?

-Sí.

-Bien¿algún vestido de gala?

-Sí.

-Genial. ¿te gustaría acompañarme a la cena benéfica del grupo Fénix?

-¿Yo¿cena¿acompañarte?

-Sí. ¿Qué dices?

-Eh... yo bueno... no sé.

-Si no quieres lo comprenderé.

Ni en su más loco sueño y loca fantasía se imagino lo que estaba pasando.

-Sí, quiero acompañarte.

-Bien, pasaré por ti a las seis y media. ¿Estás quedándote con Anna, verdad?

-No, ahora ya estoy en mi departamento.

-Ten- le dio una tarjeta y lapicero que saco de uno de sus bolsillos.- apunta la dirección.

Pilika hizo lo que Len le pedía.

-Toma- Pilika le entregó a Len la tarjeta.

-Entonces ya esta todo hecho, la cena es de gala, los boletos participan en el sorteo de un convertible último modelo color rojo. Le hablaré a la encargada para poner mi boleto a tu nombre.

-Gra-gracias.

-No tienes nada que agradecerme.

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Su hermano era muy tonto. Pobre Pilika, de seguro estaba muy nerviosa por la invitación de Len. De haber sabido que Pilika era aquella modelo, no habría mandado a Len.

-Eres muy tonto.- Jun tenía una mano sobre la frente en señal de angustia.

-No comprendo tu comportamiento- dijo Len con tono calmado.- sólo la invite a cenar.

-¿Es que no te has dado cuenta?

-¿Darme cuenta de que?

-Olvídalo, sólo te voy a advertir algo: Si te atreves a hacerle daño a Pilika Niwa, juró por el honor de los Tao, que desearás no haber tenido hermana.

-¿Por qué tanto misterio, Jun? Es sólo una cita. Además, el honor de los Tao depende de esa cita.

-Haces mal Len, Pilika es una joven ingenua.

-¿Ingenua? Que raro, no conozco modelos ingenuas. Por lo regular, son unas arpías, presumidas y...

-Len¿Cuándo vas a comprender que Pilika siempre ha estado enamorada de ti?

-¿De mi? Lo dudo, Horo-Horo no la dejaría.

-No se trata de si Horo-Horo la deja o no, eso es algo que las personas sienten sin siquiera desearlo; no creo que Pilika quiera sentir algo por un hombre que ama sus negocios.

-Un momento, yo no amo mis negocios.

-Eso dices tú.

-Jun, no sabes realmente lo que siento, yo veía a Pilika como un reto, algo difícil, pero ahora que me has dicho que siente algo por mí, el poco interés que sentía por ella se ha ido.

-Se que estás bromeando, por que aunque trates de ocultarlo, tu quieres a Pilika igual o más de lo que ella a ti...

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La decisión estaba tomada, dejaría atrás su pasado de campesina, y empezaría con renovar su guardarropa.

-¿Estás segura Pilika?- preguntó Tamao.

-Sí, lo estoy, mañana hablare con Horo-Horo para decirle que necesito dinero.- informó Pilika.

-¿Dinero¿para qué?- intervino Anna.

-Quiero cambiar, dejar atrás mi pasado¿me ayudan?- Pilika se puso de pie y las miró de forma desafiante.

-Sí- respondió Tamao.

-Si eso es lo quieres, eso tendrás, sólo recuerda que tu sola te subiste a este tren, madura de una vez, y acepta lo que todo eso conlleva, tu plan necesita mucho más que palabras.- Anna salió de la sala, y fue en busca de Yoh.

-¿Por qué crees que se habrá enojado?- preguntó Pilika.

-No lo se, la srta. Ana es así¿te falta algo más?

-No, ya es todo, y si me faltó algo, por favor házmelo saber.

-Entendido.

Mañana tenía una cita con su hermano, que de casualidad se encontraba en Tokio en esos momentos. Su idea le daría bastante prestigio, si Len la estaba usando, ella haría lo mismo, su madre le había enseñado dos cosas acerca de los hombres: Cuando tú quieres, haz penitencia y logra que te busque; cuando el quiere, hazte la difícil, los hombres adoran los retos. Si su hermano se negaba a prestarle ese dinero, tenía que encontrar una manera de resolver su conflicto, y la única manera era hipotecar los terrenos que tenía.

-Todo va a cambiar, mi nombre artístico, mi departamento, el pago a taxis, y mucho... mucho más.

Al pasar enfrente de un puesto de periódicos, vio un gran anuncio en el que ella posaba un traje de baño, debía reconocer que se veía muy bien, y tenía pensado utilizar su belleza para lograr sus objetivos. Compró un ejemplar de la revista Inversores y comenzó a leer.

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La llamada de su padre lo había puesto en alerta por un momento, pero al decirle que ya tenía una cita, su tono de voz cambio. Sabia que si de distraía por un instante, su padre podría sacarle toda la información que quisiera, y no estaba dispuesto a darle esa oportunidad.

-Me han dicho que el Sr. McHenry irá con su hija, no lo eches a perder.

-No, no lo haré, y te voy a recordar que ya tengo una cita.

-Te aseguro que la tienes por mi amenaza¿Cuándo llegará el día en que puedas retarme?

-No lo sé.

-Dime Len¿Qué edad tienes?

-22 años. Pero siendo mi padre deberías saberlo.

-Claro que lo sé, sólo quiero que estés conciente de ello.

-Aún me quedan tres años.

-No te equivoques Len, casarse no es tan fácil.

-Bueno padre, tengo que dejarte, en cinco minutos tengo una junta.

-Oh, desde luego, nos veremos, hijo.

Len colgó el teléfono y notó como una gota de sudor le corría por la nariz. Maldición, todos los días tenía presente que debía casarse antes de cumplir los 25 años, si se podía un día antes, de lo contrario tendría que elegir entre casarse con alguien que sus padres habían buscado, o dejar sus empresas y el mandato del clan a su primo más cercano. Cualquiera de las dos opciones le parecía poco tentadora. Tenía que comenzar a salir con alguien en serio, pero aún no encontraba a la ideal. Incluso había llegado a pensar en que no existía mujer para él.

-Señor, tiene una llamada por la línea tres.

-¿Quién?

-El señor Niwa, dice que es sobre la junta de mañana.

-Pásalo.

-Entendido.

Se escucho un breve "pi pip" y enseguida escuchó la voz de su amigo Horo-Horo.

-Buenos días Len.

-Que grata llamada, no me digas que hablas para evadir tus responsabilidades.

-No, nada de eso, al contrario, quiero adelantar la reunión.

-¿Qué?

-Verás, Pilika quiere hablar conmigo, y la hora coincide con la junta.

-Veré que puedo hacer.

-Vamos Len, haz esto por mí, y luego yo haré algo por ti.

-Esta bien, mañana en mi oficina a las nueve y media.

-Creo que podré con mi sueño.

-Oye¿sabes que tu hermana esta trabajando de modelo?

-Sí, debo confesarte que verla semi-desnuda en grandes anuncios no me gusta mucho, pero es su decisión.

-Que buen hermano eres.

-Claro, si no ¿quién?

-Dime Horo-Horo¿por qué dejo Pilika el campo?

-Supongo que ya no podía con ello...

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Su hermano llegaba tarde. Eso no era habitual en él. Decidió pedir unos copos de avena con una malteada de fresa. Alzó hacia la ventana y aprecio uno de sus anuncios de vestidos de noche, como había dicho antes, se aprovecharía de su belleza.

-Lamento llegar tarde, pero las cosas se me complicaron en una junta.

Pilika vio a su hermana sentarse mientras llamaba a la mesera.

-Ya lo suponía, y no es necesario que lo lamentes, y tampoco lo es el coquetear con la mesera.

-Vamos Pilika, yo no hago esas cosas.

-Lo digo por que lo veo.

La mesera se acercó y le tomo la orden a Horo-Horo.

-Y dime Pilika¿cuál es el asunto que necesitas tratar con urgencia?

-Necesito dinero.

-Claro, te daré un cheque. ¿mensual o quincenal?

-Veo que no entiendes.

-¿Eh?

-Quiero que cotices mis propiedades en la bolsa, necesito 3 millones de dólares.

-¿Qué?- Horo-Horo abrió los ojos como platos.- ¿Venderás tus propiedades del campo?

-Si es necesario sí, voy a abrir mi propia agencia de modelos.

-¿Sabes como va a afectar esto a papá y a mamá?

-Estoy conciente de ello.

-¿Entonces?

-Simplemente necesito el dinero.

-Yo compro tu parte por 5 millones.

-No quiero que me protejas. En realidad quiero venderlas.

-Por lo mismo, te las compro.

-Si eso es lo que quieres.

-Bien, le diré a mi abogado y agente que las cotice. Aún así, estoy dispuesto a darte esos cinco millones.

-Esta bien para mí, pero no se cuanto dañara eso tu economía.

-No te preocupes por mí, preocúpate por hacer lo que creas mejor.

-Seguiré tu consejo. Y dime¿cómo te fue en esa junta?

-Muy bien, Len dio unos problemas, pero al final quedó satisfecho.

-¿Len?

-Sí, nos esta ayudando a exportar las plantas, semillas, ya sabes, todo eso.

-No entiendo¿desde cuando Len es tu socio?

-A la semana de que te fuiste, me vi con él, y llegamos a un acuerdo; el me da las facilidades para infiltrarme en sus exportaciones, y yo le doy beneficios.

-Entiendo, pero... ¿Len?

-Aunque no lo creas, es muy bueno en los negocios, sólo que ahorita esta bajo mucha presión.

-¿Presión? No entiendo, no da la apariencia de ser un hombre que se deja presionar.

-Con su padre sí.

-Cuéntamelo.

-Bien. La familia Tao esta conformada por taoístas, shamanes, sacerdotes, etc... Len como hijo único...

-¿Único¿Qué hay de Jun?

-Jun es mujer, y el Clan lo tiene que llevar un hombre. Todo esto del mandado es a partir de los 25 años, pero para hacerlo tiene que estar casado, antes de cumplirlos. Y si no lo hace, tiene dos opciones: Casarse con alguien que sus padres han ido preparando y no perderlo todo, o no casarse y quedarse sin nada.

-Valla, ahora entiendo su presión.

-Así es. Por cierto, te ves hermosa en esos espectaculares.

-Lo sé, gracias.

-Pilika, quiero saber la verdadera razón, por la que renunciaste a tu vida en el campo.

-Pensé que ya lo sabías.

-No, realmente no lo sé.

-Creo que... simplemente me cansé.

-¿Cansarte¿De qué?

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Bien. Ya estaba listo, esa noche no sólo saldría con Pilika, también conocería a la cita de su hermana. Se arreglo el la base del traje y dio por terminado su arreglo.

-¡Listo!

Se cercioró de llevar su billetera, chequera, celular y alguna otra cosa que le fuera de uso. Bajó a la sala de su casa, y tomó las llaves de su Corvette plateado.

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Mal. El vestido se le entallaba demasiado en la parte del busto y glúteos. En la tienda le había gustado, pero... ¿lucirlo en una cena? Bueno... eso era mejor que nada. Un vestido rojo con un escote vertiginoso pero ajustado, la parte de atrás tenía un escote de le llegaba hasta la cintura y una raja lateral que comenzaba a mitad del muslo. Sus sandalias rojas de tacón de aguja eran perfectas. Era verdad que nunca había tenido un vestido así toda su vida, pero ese era el momento perfecto, tal vez Len no sólo la usaba para ahuyentar a los medios, también para calmar el ansia de su familia.

-Demasiado provocativo, pero no importa.- le comentó a Ana.

-Te dije que el azul se te veía mejor.- dijo Ana mientras anotaba unos datos -en una libreta.

-Toda mi vida eh llevado cosas azules por que van con mis ojos y cabello. ¿Sabes lo que era ese vestido azul?

-No.

-Aburrido. Si me lo pongo no conseguiré que Len babee por mí. Pareceré Pilika en el país de las maravillas. Solo me faltaría el lazo en el cabello.

-Bien. Ya llevas ese vestido rojo y verás cómo babea. Lo que no te preocupa es lo que viene después de ese babeo.

-Vamos, es Len, el no hará cosas malas conmigo. Es muy culto, con alto sentido del deber.

-Lo sé, bueno, tengo que irme, se hace tarde.

-¿Eh?

-Tengo una sesión con Yoh.

-¿Por la ceremonia de matrimonio?

-Sí.

-Supongo que han de ser cansadas.

-Así es, son cortas pero demasiado cansadas.

-Entiendo.

Después de que Ana se fuera, se echó un poco de su perfume favorito, y se hizo un peinado sencillo pero elegante. Se maquillo sólo lo necesario, y decidió que ya estaba lista.

A los quince minutos, la sirvienta le dijo que Len ya la estaba esperando. Lo hizo esperar unos 5 minutos, y después salió.

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Era la segunda vez que Pilika lo hacía esperar. ¿Qué tanto haría esa mujer?

-¿No dijo si tardaría mucho?- pregunto a la sirvienta que le estaba sirviendo agua.

-No lo se, señor. Sólo dijo que...

-Ya estoy lista, no debes apresurar a una mujer, sólo estaba haciendo una llamada- mintió Pilika.

-Bien, es hora de irnos.

Aquella mujer daba muchas sorpresas, primero que era modelo, después aceptó la cita, y en ese momento... con ese vestido tan escotado, tan abierto. Realmente no parecía la hermana menor de su amigo Horo-Horo.

-Trae mi bolso- ordenó Pilika a la sirvienta.

-Enseguida señorita.

-Nada más traiga mi bolso nos vamos.

-Bien- Len se apresuró a beberse el agua, por que de pronto la boca se le secó.

-¿Tienes mucha sed?

-No es eso.

Instantes después Len conducía su Corvette con Pilika a bordo, pero no podía concentrarse del todo por que podía ver como el vestido se le abría poco a poco el escote. Maldición, aquella reacción era normal, después de todo era un hombre.

-He puesto los boletos a tu nombre.

-Eso es genial. Por cierto Len, Horo-Horo me dijo que tienen negocios.

-Así es.

-Pero los tuyos no tienen nada que ver con las plantas.

-Últimamente estoy expandiendo las empresas.

-Valla, eso es bueno. Supongo que tratas de impresionar a alguien.

-Algo así.

-¿Alguna vez has pensado en casarte?

-Todos en algún momento de nuestras vidas lo pensamos.

-Sí. Pero yo me refiero a algo más sólido.

-No, no lo eh pensando¿Por qué preguntas?

-Por nada.

-Bien, ahora dime Pilika¿Por qué dejaste el campo?

-Digamos que estaba cansada de estar ahí y no hacer realmente algo. Quería encontrarme a mi misma.

-¿Y lo has conseguido?

-Algo así.

-Horo-Horo esta un poco decaído pero feliz por tu decisión.

-Desventajas de tener una hermana hermosa como yo.

-Llegamos.

Len ayudó a Pilika a bajar del coche, e inmediatamente el aparcacoches se les acercó. Len dio órdenes, y Pilika no podía creer que Len ni siquiera se hubiera fijado en su vestido, no le dijo: Te ves bien; ni nada por el estilo.

-Len- dijo una voz masculina- Me alegro de verte.

Len se dio la vuelta.

-Fiang, me alegro de que al final hayas podido venir. Mai, cómo me alegro de verte. Les presento a Pilika Niwa. Pilika, estos son mi primo y su esposa. Fiang es presidente de la filial europea de una de mis empresas. Su esposa se encarga de organizarle las fiestas.

-¿No es usted modelo?- dijo Fiang estrechándole la mano a Pilika-. No sabía que salían.

-Esta salida fue una sorpresa.- respondió Pilika.- Y sí, soy modelo.

-Invite a Pilika a salir por razones privadas.- contestó Len de manera explícita.

-Entiendo.

Fiang se llevó a Len aparte para hacerle unas preguntas.

-Así que usted es la distracción familiar de mi primo.- murmuró Mai.

-Yo no diría exactamente eso.

-No se confunda... terminará casándose con alguien que sus padres han elegido. No es por ser grosera, pero ella viene de una buena familia, tiene contactos, y demasiado gusto como para ser modelo.

-Mientras que yo solo tengo talento, inteligencia y belleza.- dijo Pilika con un tono muy egocentrista.

-¡Y mucha vanidad!

-La pura realidad.

Len tuvo que controlarse para no irrumpir en carcajadas e intentó concentrar en lo que Fiang le estaba diciendo.

-Es usted demasiado grosera- se defendió Mai.

-¿No será lo contrario? Después de todo no soy yo quién dio el primer ataque verbal.- dijo Pilika.

-¿Qué pretende con ese vestido rojo?

-Lo que todas las caza fortunas pretendemos.

-¿Caza fortunas?

-Eso piensa usted de mí, y me han enseñado que cuando la ignorancia piensa, es mejor seguirle la corriente.

-¿Me esta diciendo ignorante?

-Tómelo como le convenga.

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La cena era todo lo que se había esperado: Mesas redondas adornadas con elegancia, los meseros bien vestidos. En apariencia: Perfecto.

Estudió el lenguaje corporal de los invitados y se dio cuenta que muchos sólo iban a juzgar. Ese era el momento para ir introduciéndose en el mundo de la moda, examinó los vestidos de las mujeres que pasaban y para de desagrado 7 tenían vestidos parecidos al de ella en cuanto al escote vertiginoso se comparaba.

-Vamos Pilika.

La voz de Len la tomó por sorpresa, y cuando le colocó la mano en su desnuda espalda un escalofrío le recorrió la columna vertebral y todo lo demás.

-Hay mucha gente aquí.- murmuró para tratar de calmar su nerviosismo.

-Sí, toda esta gente puede permitirse un boleto de 10,000 dólares.

-¿Eso costó el boleto?

-Así es.

-Entonces invertiste 20,000 dólares.

-Algo así, pero... ¿Por qué dices que invertí?

-No lo sé, gramática fallida.

-Eso espero. Por cierto, te vez bien esta noche.

-Tú tampoco te ves mal.

-Gracias. ¿Vamos por una copa o prefieres que te prefieres que te presente a algunos amigos dueños de agencias de modelos?

-Los amigos están bien, pero... prefiero tomarme una copa contigo.

Bien, lo estaba logrando, muy pronto tendría a Len Tao en la palma de su mano, y le sería más fácil conseguir ese préstamo, la Pilika Niwa amable estaba enterrada, ahora ella usurparía su lugar, haría todo lo posible por alcanzar su sueño de poner una agencia de modelos. Esa noche, aseguraría otra salida con Len Tao a como diera lugar.

-¿Qué prefieres: un martini o una copa de Champaña?- preguntó Len.

-La champaña es para celebrar, y yo quiero celebrar que estoy aquí, contigo.- respondió Pilika mordiéndose el labio inferior y cerrando los ojos de una manera coqueta.

-Bien.- Len tomó dos copas con champaña, y le entregó una a Pilika. Después el mesero se fue.- estás rara hoy.

-No estoy rara, sólo estoy siendo yo. ¿Cuál es nuestra mesa?

-Cierto, es mejor apresurarse. Vamos.- Len volvió a colocar su mano en su espalda.

-Me gusta cuando haces eso.

-¿Cuál?

-Ponerme la mano en la espalda.

-Eh, yo...

Len se había puesto colorado. Era verdad que había salido con algunas chicas, pero Pilika en especial lo ponía muy nervioso.

-No te preocupes, eso me hace sentir bien, al igual que a ti.

¡Diablos¿En que rayos estaba pensando cuando invitó a Pilika a la cena? Ahora era un esclavo en sus manos. Mientras tomaban sus asientos, Len busco con la mirada a su hermana, pero no la vio por ninguna parte¿Dónde se habría metido? O quizá no había ido...

-¿Buscas a Jun?- pregunto Pilika de manera inocente.

-Eh si, algo así.

-Me hablo antes de venir, y me dijo que te diera un mensaje.

-¿Por qué no me llamó?

-Dijo que ya habías salido, pero dejó dicho que no iba a poder venir, por que hubo un cambio de planes.

-¿Enserio?

-Sí.

Genial. Ahora pasaría toda la noche con Pilika, y no era que eso le disgustara, era sólo que... Pilika le ponía los nervios de punta.

-Valla, al parecer somos los únicos en esta mesa.- agregó Pilika.

-Supongo que Jun compró boletos para estos lugares juntos.- Len tuvo que hacer un esfuerzo para no ver el escote de Pilika.

-No lo creo, me dijo que los había adquirido para otra mesa, para que no estuvieras al pendiente de ella.

-Ya veo.

-¿Sabes? siento que estas fiestas no te gustan, sin embargo aquí estás, realmente no te comprendo, entonces... ¿por qué has venido?

-No creo que te agrade saber la respuesta.

-Creo que ya la se.

-¿Enserio?- preguntó Len de manera despreocupada.

-Sí, me has invitado por que necesitas ahuyentar a tu familia, últimamente estás bajo mucha presión, y eso se debe a que puedes perderlo todo.

-No creo que eso sea correcto.

-Pero lo es. Me estás utilizando, pero déjame decirte algo...- Pilika tomó entre sus manos el rostro de Len, y la bajo un poco para murmurarle al oído:- Se muy bien que lo estás disfrutando.

Len se puso colorado, y Pilika soltó una risita. En ese momento una pareja se acercó a la mesa y tomaron asiento.

-Valla, esto si que es una sorpresa- sonrió la mujer- no esperaba que vinieras.

-Ella tiene razón- corroboró el hombre.- pero dinos Len¿Qué haces aquí con esta hermosa chica?

-¿Asistir a una cena?- respondió Len con tono irónico.

-Cierto, pero... ¿con una modelo?- preguntó la mujer.

-Pilika, ellos son Mark Blackburn y su esposa Cathy, son los presidentes del grupo Fénix.- presentó Len.- y bueno, supongo que ya saben, ella es Pilika Niwa.

-Mucho gusto.- dijo Pilika cortesmente.

-No querida, el gusto es todo mió, es muy raro ver hoy en día una modelo tan linda como tú- dijo Cathy.

-Oh, no me halague, usted sabe que eso no es verdad.

-Sabes que lo es, sino... ¿Por qué has venido hoy con Len?, el es muy reservado¿cierto, querido?

-Sí, Len es muy reservado, y eso por no decir conservador- respondió Mark.

-Dime Mark¿a cuanto llegó la cifra este año?- preguntó Len tratando de cambiar de tema.

-Ahora que lo mencionas, hemos rebasado la anterior, y eso gracias a tus donaciones, pero también a toda la gente que esta aquí, a veces pienso que eres demasiado amable.- la mirada de Mark indicaba que decía la verdad.

-¿Enserio?- preguntó Pilika impactada- nunca creí que Len hiciera esas cosas, eres muy bueno.- Pilika le dedicó a Len una mirada tierna.

-No es para tanto, sólo hago lo correcto.- dijo Len de forma despreocupada.- y hablando de cosas buenas¿Cómo va tu embarazo?

-Muy bien, de hecho demasiado bien, el doctor que me recomendaste es muy bueno.- decía Cathy con alegría.

-Sí, lo se, Manta es muy buen doctor.- mencionó Len.- eh escuchado que planean hacer una subasta¿es eso verdad?

-Sí, pero nada emocionante, y por supuesto recibirás una invitación, no podríamos seguir igual sin tus crecientes donaciones- bromeó Mark.- Pilika¿te encantaría venir?

-Bueno, yo... sí, pero no sabría con quién ir.- esa era exactamente la oportunidad que Pilika estaba esperando.

-Supongo que Len es lo suficientemente caballeroso como para invitarte.- tentó Mark.- Len, realmente espero que lleves a Pilika a cualquiera de nuestros eventos, y si te pones tacaño, yo costeo el boleto.

-A mi me encantaría ir con Len, pero pienso que el no quiere.- dijo Pilika ofendida.

-Len, eres muy desagradable.- bromeó Mark- debes llevar a Pilika; la próxima semana tenemos el juego de tenis en el club.

-Sí, lo se, y también se que tengo que jugar contra ti.- recordó Len.

-Así es, y si no llevas a Pilika... me veré obligado a vencerte.- amenazó Mark en broma.

-¿Cuándo has podido hacerlo?- presumió Len.

-Creo que nunca, aún así, nos encantaría que llevaras a Pilika.- presionó Mark.- Eso haría sentir muy bien a tu hermana, y a todos tus amigos.

-Si a Pilika le parece bien...- aceptó Len.

-Sí, me parece bien, sólo que no se jugar tenis.- objetó Pilika.

-Yo te enseñare- murmuró Len poniéndose rojo.

-¿Qué has dicho? No eh escuchado- mintió Pilika.

-Dije que yo te enseñare a jugar tenis.- repitió Len.

Eso era justo lo que temía: volver a invitar a Pilika a salir. Sintió como Pilika le agarraba la mano encima de la mesa, justo como hacían las parejas, aquél gesto fue la gota que colmo el vaso. Si Pilika seguía haciendo cosas como esas, tendría que atenerse a lo que pasaría después de la cena, y eso tal vez no le agradaría mucho, pero era algo que ella misma habría provocado, y tendría que atenerse a las consecuencias.

-¿Porqué no invitas a Pilika a bailar?- preguntó Cathy.

-Es cierto Len, sácame a bailar- provocó Pilika.

-Si eso es lo quieres...- dijo Len.

-Si te sientes obligado mejor no lo hagas- Pilika se cruzó de brazos y volteó la cabeza al lado opuesto de Len.

-¡Que dolor de cabeza eres, Len!- se burló Mark.- Tienes 22 años y no sabes como ser gentil con una chica, observa te enseñare... ¿te importa cariño?- Mark miró a Cathy.

-Por supuesto que no.- accedió Cathy.

-Bien. Pilika¿me concederías el honor de concederme un baile?- preguntó Mark a Pilika.

-Claro.- Pilika aceptó la mano que Mark le ofrecía, y se fue a bailar con Mark fingiendo que no le importaba la reacción de Len.

Nada podía ir peor esa noche. Pilika bailaba con alguien que no era él. Y Cathy lo reprendía.

-Tú sabes que te engañas, pero si quieres seguir así, adelante.

-Es mentira, no me engaño.

-Sí, lo haces.

-Supongo que tu habilidad ya ah sido usada en mí.

-Eso me temo, pero es tu culpa, antes ponías en tu sub-conciente a Bason para que no penetrara en tus pensamientos, pero al parecer... esta noche lo has dejado en casa.

-Supongo que necesita descansar.

-Vamos Len, no lo has traído porque temes el futuro de esta cena.

-Estas...

-¿Equivocada? Lo dudo.

-Muy bien, ya vienen los meseros.

-¿No puedes ser un poco más sutil con los cambios de tema?

-No. Así soy yo.

-Por cierto Len¿Cómo vas con el asuntillo familiar?

-No muy bien, mis padres ya han habilitado a alguien.

-¿Habilitado¿Cómo un objeto?

-Quiero decir... ya han educado a alguien para que se case conmigo, y es por eso que debo apresurarme.

-¿Por eso has traído a Pilika?

-En un principio ese fue le motivo, pero después Jun me confesó algo, y no quedé muy bien después de saberlo.

-¿Saberlo¿de que hablas?

-Es un secreto.

-Ha cambiado mucho¿verdad?

-Oye¿Por qué no respetas mis pensamientos?

-Lo siento, pero saber lo que piensas y sientes, me agrada.

-Dime¿Qué piensa Pilika?

-No te agradará saberlo.

-¿Eh?

-Ten cuidado Len, se que Pilika es buena, pero tiene ambiciones, y puede que eso no te guste.

-¿Cuidarme?

-Pilika puede ayudarte, pero tú debes poner de tu parte.

-¿A que hora se hará el sorteo?

-Otra vez tu cambio de tema.

-Ese soy yo.

-En punto de las ocho.

-Bien, supongo que ya sabes que es lo que tengo en mente.

-Para serte sincera no. Ahora se que eres un Tao de temer.

-Eso debiste saberlo desde que te enteraste de mi existencia.

-Que arrogancia.

-Ten cuidado con las mentes que lees.

-No te preocupes por mí, mejor preocúpate por tu asuntillo. Puedes perderlo todo, o puedes perder nada.

-No te preocupes, tengo a alguien en mente.

-Ya te dije, ten cuidado. Puede que ese alguien tenga sus propios planes.

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Pilika y Mark regresaron de bailar, y cenaron bien. Las palabras de Cathy lo habían afectado¿sería cierto que Pilika tenía sus propios planes¿O era sólo algo para ponerlo en una falsa alarma? Aunque no lo sabía, se dejo guiar por sus instintos, sin dejar caer su barrera mental.

-Pilika¿bailamos?- Len pronunció aquellas palabras de tal manera que pareciera algo normal.

-Eh, yo... claro, bailemos.

La orquesta tocó una canción lenta. De haber sabido que eso pasaría, se hubiera esperado hasta la próxima, pero ya no podría dar marcha atrás. Y su barrera mental no lo dejaba pensar con claridad.

-Len... ¿Por qué me has sacado a bailar?

-Por que es algo que yo deseo.

-¿Por qué razón me has traído a esta cena?

-¿Acaso no puede un viejo amigo invitar a una amiga a cenar?

-Supongo que sí.

-Dime Pilika¿Por qué te has vestido así esta noche?

El aliento de Len en su oreja le causó un escalofrío.

-Pensé que era lo adecuado.

-Dime la verdad- Len convirtió su voz en un susurro.

-Por ti.

-¿Por mi¿con que objetivo?

-Quería que babearas por mí.

-¿Y lo has conseguido?

-No, creo que no.

-Te equivocas.

Pilika abrió como platos, se paró en seco, y enseguida escuchó la voz del conductor.

-Llegó la hora del sorteo, mientras bailaban, hemos sacado nueve boletos erróneos frente a la interventora fiscal...

-¿Me equivoco?- preguntó Pilika en un hilo de voz.

-Sí, sabes bien que te equivocas ¿te presentas vestida así y esperas que me comporte como una piedra?

-El boleto ganador es el núm. 0751...

-No, pero pensé que era así al ver que no...

Len tomó a Pilika por la barbilla dispuesta a darle un beso.

-... perteneciente a...

-Tendrás que atenerte a las consecuencias que haz creado- murmuró Len.- ¿entiendes?

-Sí.

-¡Pilika Niwa!

Len besó a Pilika, y enseguida una serie de aplausos se escuchó, la luz de algunos flash' es de cámara les nublaron la vista.

-Enseguida pasaremos a la mesa de la Srta. Niwa para entregarle los papeles del Ferrari rojo ultimo modelo.

-Te entregan los papeles y...- dijo Len sin poder terminar por que Pilika lo besó.

-Y nos vamos.- murmuró Pilika.

-Exacto, nos vamos.

Tomaron sus asientos, y evadieron cualquier tema que tuviera que ver con ellos. La interventora se acercó y le dio los papeles a Pilika.

Cathy miró a Len de forma reprobatoria, y Mark sólo siguió su ejemplo. Una pareja de avanzada edad se acercó para felicitarlos, y después de eso; Len se despidió de Mark y Cathy.

-Tengo que irme, pero... si gustas, puedes quedarte.- dijo dirigiéndose a Pilika.

-Len, eres muy malo¿Qué clase de chico invita a una chica a salir y luego la deja sola? Definitivamente, quiero que me lleves a mi casa.- Pilika se levantó.

-Buena actuación chicos, pero a mí no me engañan, recuerden que las cosas malas, traen consecuencias malas.- dijo Cathy.

-No sean traviesos- bromeó Mark.

-Descuiden, sólo la llevara a su casa.- respondió Len ante la negativa de Cathy.

-Así es, sólo me llevara a mi casa...


Fin del prólogo¡Aquí estoy de nuevo chicos¿Qué les ah parecido el prólogo? La verdad a mí me ah fascinado, y es que no sabemos que es lo que harán¿tal vez cosas malas? Bien, eso lo veremos más adelante, por lo mientras ya tengo planeado el primer capitulo.

Acepto cualquier comentario y… lo que sea…

Jejejje…

Saludos a Pucca, la cual espero no me mate por iniciar con algo sin haber terminado el fic de POT.

Jejej

Xiao.