2ª parte y final.
RusiaxEspaña, aparicion de comunidades y lo mismo que en el anterior
Hetalia no me pertenece,las comunidades y portugal sip. aviso de vocabulario malsonante un poco al final, pero no dirá nada que no sepan ya.
Tras de veneciano*no maten,da? *aprieta boton* 3-2-1-0
Trece de marzo:
En la casa del español se encontraban ya todas las comunidades, Gibraltar y los países del eje, aliados y Prusia, todos ellos notablemente preocupados, ¿por qué? Porque en dos días no tuvieron noticia del español.
-Y si su cuerpo está carbonizado y por eso no le reconocen, en serio, si no ha vuelto, cómo va a volver ya-decía la madrileña con lágrimas en los ojos en la cocina, junto a Andre e Ivan.
-Él es fuerte, confía-decía casi en un susurro el portugués dando palmadas al ruso en la espalda. Él lo estaba pasando muy mal, aquel al que amas sufre un accidente como éste y no le puedes ni decir un te quiero, seguro que tiene el alma rota.-Tranquilo, ya verás como todo se arregla-Ya ni él mismo se lo creía.
Hospital de la Paz en el mismo momento:
-Tranquilos, me encuentro perfectamente, solamente me duele un poco.-Decía el ojiverde con una sonrisa en el rostro. Mentira, de dolía a horrores, notaba cuanta gente murió, cuanta sigue en hospitales herida, cuantas familias rotas, le dolía.-Ya que no me encontraron me dirijo a mi casa, estarán preocupados, ¿si?. Pasado mañana vuelvo para las pruebas, no se preocupen. Adiós-proseguía mientras se subía a un taxi, le daba las indicaciones y se iba. Pronto llegaría a su casa.
Diez minutos más tarde en la casa hispana:
Llamaron al timbre.
-Melisa abre por favor-dijo la madrileña a la melillense, que aparentaba una niña de 9 años morena de piel y de pelo negro, con ojos grisáceos, ésta fue corriendo a la puerta a abrir.
-Hola Mel-Dijo el chico al que había abierto,¿chico? ¡Era su padre!- Shh no grites-La calló antes de que exclamara nada-¿Dónde está María?
-Está en la cocina con Andre e Ivan-dijo la niña-Papá dónde estuviste, qué le pasó a tu brazo, estás bien.
-Estuve en el hospital, se me rompió, estoy perfectamente-Volvió a mentir-Y no digas que estoy aquí que es una sorpresa,¿Si?
-Sí-afirmo la inocente niña, saliendo corriendo al salón de estar-Hay más países allá-dijo antes de irse.
Mientras el ibérico se dirigía a la cocina, María estaba bebiendo café, se notaba en el olor, Andre cocinaba e Ivan estaba en la silla con cara de muerto. Él se le acercó por detrás sin que le viera, tapándole con su única mano los ojos.
-¿Quién soy?-preguntó cambiando la voz, y fijándose en unos conmocionados Portugal y Madrid, regalándoles una radiante sonrisa.
-No estoy para jugar, seas quien seas suelta-pronunció en un hilo de voz el ruso.
-No, no, quién soy-insistía Antonio.
-Arg…¿Alfred? No sé, me da igual…
-Aaah, que malo eres Ivan- decía el hispano quitándole la mano de la cara y poniendo morritos-¿No me reconoces por la voz?-le dijo al oído a un atónito ruso.
-A-Antonio-fue lo único que atinó a decir abrazando a su amado español, notando como unas lágrimas se le escurrían por las mejillas.
-No llores Rusia por favor-pedía el hispano mientras le limpiaba al ruso las mejillas con su mano, seguido de corresponder fuertemente el abrazo.
Una vez roto el abrazo el castaño se acercó a Madrid, aún con el ruso agarrado de su mano.
-Y tú, te encuentras bien María-preguntó poniéndose serio.
-Yo sí, eres tú el que tiene malas pintas papá-decía la aludida sonriendo, en esos días de accidente, fue el único momento en el que sonrió sinceramente.
-Me alegro, y tu Andresito-prosiguió, resaltando el Andresito.
-Ahora que te veo, me encuentro bien-decía el portugués- pero me llamo Andre, no Andresito.
-Vale vale no te enfades-Rió el español.
-Papá, están muchas naciones aquí, deberías decirles que estás bien-sugirió la madrileña.
-Sí~, Andre gracias por los días de luto-dijo Antonio mientras salía de la cocina con el ruso de la mano.
-Я люблю мое солнце(te quiero mi sol)-dijo el más alto antes de entrar en el salón, agachándose un poco y besando al español en los labios-Tuve miedo de perderte.
-Yo también te amo. Y nunca me perderás,seguiré contigo hasta el fin de nuestros días- decía el español mientras acariciaba la nuca de su opuesto.
-¿entro contigo?-preguntó el eslavo.
-Umm, si está Feliciano sí por si se me tira encima, que no tengo mucha fuerza- dijo sonriente el moreno.
-Da
Al entrar todos estaban a lo suyo, menos los pequeños Gabriel: rubio de piel morena y ojos verdes, con espesas cejas, era Gibraltar, hijo de Arthur y Antonio, era algo tsunede por desgracia; y los gemelos Cristian y Melisa: Ceuta y Melilla, ambos de piel morena, pelo negro y ojos grisáceos; al ver a su padre sólo reaccionaron de una forma.
-Dad!/¡Papá!-gritaron al tiempo, haciendo que los mayores levantasen las miradas quedando estupefactos, corriendo hacia él.
-Hola enanos~ Os eché de menos- restregando su mejilla con las de los pequeños felices, menos Gibraltar que estaba sonrojado.
-Fusosososo You look like a tomato Gabri- dijo felizmente el español en su inglés en un acento algo pésimo.
-Ca-Calla tonto-dijo sonrojándose más.
-Antonie estás bien mon ami- gritó el francés allí presente saltando sobre el aludido cual niño chico.
-Hola Fran.
-Mein gott, resucitó gracias a mi awesomidad- dijo el prusiano (tonto especificar, eso ya se imaginaba)
-Ve~ Doitsu Doitsu Españaniichan está vivo- dijo/gritó el nor-italiano abrazando al alemán dejándolo todo rojo rojo rojo.
-Salió con vida- dijeron al tiempo los gemelos Cartilla, Mateo y Leo.
-Todos los tontos tienen suerte-decía el gallego Guillermo a la catalana Catalina, riéndose por lo bajo.
-Aiba la ostia, si que está vivo el primu- dijo el cántabro Carlos a la asturiana Patricia, mientras la abrazaba.
-¡Está vivo! Para celebrarlo, Guillermo tu mechero trae para acá que estamos en fallas-dijo una siniestra Verónica, Valencia.
-Una mierda pirómana, aléjate coño-decía el gallego con su usual buen lenguaje.
Y así sucesivos comentarios de países y comunidades.
-Oye Antxon-se le acercó Enrique-¿estás bien?
-Umh? Bai-dijo sonriente el aludido aun agarrado de la mano del ruso.
-Me alegro-Dijo ¿sonriendo?-ams, por cierto, cuando te recuperes te reventaré a ostias por tenernos tan preocupados a todos.
-Enriqueee!
-Y por cierto, gracias por seguir aquí con nosotros enano- prosiguió sonriendo más levemente y algo sonrojado, saliendo del salón.
-Encima me pegará, no es justo- se quejaba el ibérico con lágrimas en los ojos.
-Tranquilo mi sol, yo te estaré aquí-dijo el ruso posando sus labios en los del ojiverde-Da?
-Gracias-dijo el español volviendo a besar al ruso.
