Disclaimer: Los personajes de GET BACKERS no me pertenecen, solo la idea de la historia es mía.

Capítulo 2: Una melodía a mi corazón

En una habitación perfectamente ordenada con detalles occidentales, bellos cuadros reflejando la fauna y la flora de la selva decorando las paredes del lugar, en el centro se encontraba un piano de cola color negro , frente a este estaba una linda joven de cabellos azabache recogidos en una coleta alta, sentada con la espalda erguida , sus manos recorrían las teclas como si fueran parte del instrumento, una melodía suave bailaba en el ambiente, una ola de calma inundó los corazones de los presentes. Terminó de tocar y los plausos no se hicieron esperar , la chica sonrió al darse cuenta que su interpretación del maestro Bach había sido excelente.

- Magnífico - se escuchó la voz de una mujer situada a un lado de la jovencita.

- Gracias – la chica hizo una reverencia agradeciendo el halago.

- Shido has encontrado una joya – mencionó un hombre maravillado con la interpretación de la joven.

- Lo sé – afirmó el aludido, tomó una de las manos de la joven entre las suyas y acercándola a sus labios deposito un beso en la suave y nívea piel.

- Si me permiten... debo retirarme, quisiera descansar – dijo la señorita sonrojándose al sentir el cálido contacto del aliento del joven rozar su piel.

-Hai – asintieron los presentes.

La chica se puso de pie, su mano aún se encontraba sujeta por la de Shido.

- Buenas noches - dijo la joven dibujando una dulce sonrisa en su rostro.

- Buenas noches Señorita Otawa – dijeron al unísono el hombre y la mujer que antes le habían halagado por su talento – espero se vuelva a repetir – mencionó el caballero.

- Estoy de acuerdo con Ban – dijo la bella mujer aferrándose al brazo de su compañero.

- Gracias, con su permiso – la jovencita hizo una reverencia.

- Espera – Shido caminó hacia ella y la asió de uno de sus brazos para detener su camino – deja que te acompañe Madoka -

- No es necesario – la joven se sonrojo al sentir una cálida corriente recorrer su columna vertebral - conozco el camino perfectamente -

- Quiero acompañarte – dijo con firmeza el joven de cabellos café oscuro.

- pero... sus invitados – la chica dudó, su corazón le pedía que aceptará y su mente le impedía aceptar la muestra de caballerosidad.

- Por nosotros no hay problema – dijo el hombre de ojos azules como el océano.

- Adelante – les ánimo la bella rubia que acompañaba al apuesto hombre de mirada azulada.

A la joven no le quedo otra opción, aceptó el brazo que el joven le ofrecía. Salieron del salón en silencio.

- Es increíble – murmuró la rubia.

- ¿el que? – preguntó el joven que la rodeaba con sus fuertes brazos por su cintura, la acercó a él, besó sus mejillas y por último su frente.

- Pues ... – guardó silencio disfrutando de las caricias de su acompañante – que esa chica tan adorable sea una excelente asesina – se interrumpió nuevamente sintiendo los suaves y deseables labios del caballero que le abrazaba posesivamente.

- Hevn...- susurró el nombre de la rubia contra sus labios -

-mmm...-

- Te amo – murmuró dando inició a otro suave y dulce beso.

- Y yo a ti – se dijo Hevn en silencio sintiéndose segura en los brazos de Ban Midou.

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Madoka caminaba en silencio tomada del brazo de Shido, contaba mentalmente los pasos que daban, hasta que percibió que se encontraban frente a su habitación.

- hemos llegado – rompió el silencio el caballero.

- Lo sé – asintió Madoka - Buenas noches Señor Fuyuki -

- Hasta cuando dejarás de llamarme por mi apellido y te dirigirás a mi por mi nombre de pila – dijo Shido pasando una de sus manos por la mejilla de la joven , sintió el temblor de su cuerpo, sonrió para él mismo por la reacción que despertaba su contacto en la joven.

- Yo... – balbuceo la jovencita sintiendo la cercanía del rostro de su acompañante, sus narices podían rozarse – es tarde... debo descansar – dijo moviendo su rostro para sentir el calor de los suaves labios del señor Fuyuki en sus mejillas, se alarmó, sin embargo, no lo demostró, si ella no hubiera movido su rostro ese beso lo hubiesen recibido sus labios, movió su mano izquierda tras ella buscando la perrilla de la puerta para entrar a la habitación.

Shido abrió sus ojos con sorpresa inyectada en su mirada al darse cuenta que había fallado a su intento de probar por primera vez los labios de la señorita que le había robado el corazón desde aquel primer encuentro, desde aquella batalla que les había indicado que la enemistad les marcaría un doloroso destino. La observó abrir la puerta, no había ninguna emoción en su rostro, ni en sus bellos ojos apagados a causa de su ceguera, una enfermedad que ella le había contado tenía de nacimiento.

- Buenas noches Señorita Madoka – dijo Shido incorporándose en toda su estatura, imponente , un metro ochenta y cinco podía intimidar a cualquiera, menos a ella, siempre le miraba reflejando un bello brillo en sus piedras opacas , un brillo dirigido sólo para él, era difícil creer que esa jovencita con su uno cincuenta y ocho , acompañada de un angelical rostro pudiera ser una asesina , perfecta en su trabajo, paralelo a su talento en la música, era ella quien con su música y su bella danza de cuchillas podía llevarte por un camino placentero hasta la muerte.

- Que descanse Señor Fuyuki – respondió Madoka, al sentir como el calor del joven se alejaba , sin más entró a la habitación, caminó hacia la cama dejando caer su cuerpo, su corazón palpitaba acelerado, su boca se había quedado seca al imaginarse el contacto de sus labios con los del joven que le resultaba difícil derrotar.

- Qué había sido aquello - le preguntaba su conciencia, por que se sentía molesta consigo misma por haber impedido el contacto, uno intimo y especial, algo que jamás había compartido con nadie más, por que anhelaba salir corriendo, buscarle y decirle que no se detuviera, que lo intentará una vez más.

¿Acaso? ... no... no... no... aquello no podía ser amor... ella había sido instruida para destruir vidas, para matar aquellos mortales que no entendieran su misión y él... Shido Fuyuki... era uno de ellos... Ahora se encontraba viviendo de su hospitalidad... de su caballerosidad, relacionándose con sus amistades, siendo parte de ellas... eso le afectaba de sobremanera, le dolía su pecho, las lagrimas resbalaron por sus mejillas, silenciosas, discretas, era una mujer ... una mujer enamorada de su enemigo... Pagaría con la muerte su error... no tenía otra opción.

Giró sobre la cama quedando boca arriba, todo se encontraba a oscuras, para ella siempre era noche. Movió sus brazos hacia la cabecera, sintió la madera rozar con la yema de sus dedos, con seguridad alargo en toda su longitud su brazo para tomar con su mano su instrumento preferido, un violín, el único recuerdo que tenía de su madre, una bella aristócrata, que había muerto enamorada de su padre. Un hombre que se ganaba la vida quitando la felicidad y esperanza a otros, su maestro en el arte de arrebatar la vida a otros, también había muerto de dolor, por cariño, el amor que le profesaba a su madre le había hecho débil, ella su bella esposa, su talón de Aquiles, había fallado en una misión, por error había atravesado el corazón de su amada y en su desesperación y soledad se dejó morir en una batalla que sin duda él hubiese ganado. Cerró sus ojos escuchando las gotas de lluvia mezcladas con el viento golpear contra la ventana. Se incorporó y sin pensarlo empezó a tocar su violín ... interpretando tristeza ... otro de sus maestros favoritos... Mozart ... La mejor melodía para ella misma, su mejor interpretación... Réquiem por un sueño... el himno para aquellos que dejaban este mundo, aquellos que dormían para siempre.

Shido caminó hacia su habitación, ya era hora de descansar, de borrar de sus pensamientos a la bella señorita que aún en sus sueños se presentaba y le provocaba los mejores y peores sentimientos que había sentido en toda su vida, por que no podía aceptar sus emociones, el había aceptado que no podría acabar con su vida, eso significaría acabar con una parte importante de sí mismo, caminó hacia el armario y sacó unos pantaloncillo negros de seda, empezó a desvestirse , cuando quedo en boxers se dejó caer sentado en la cama y se puso el pantalón, cada vez era más pesado esconder su s emociones hacia ella, su ángel, uno por él que estaba dispuesto a morir. Lo sabía... ella sentía algo por él, sin embargo luchaba contra la verdad y la realidad, él debía enseñarle que sus sentimientos eran puros y sinceros, en toda su vida jamás había despertado alguna mujer aquellas emociones en su corazón y ella con el simple hecho de haberse cruzado en su camino le había flechado una estaca en su corazón grabando emociones nunca antes experimentadas.

Sonrió para él al recordar su frágil figura, ese bello rostro, su suave piel y el temblor del calor de su cuerpo. Se prometió a sí mismo protegerle, incluso de ella misma, estaría dispuesto a esperar a que ella reconociera sus emociones y estuviera dispuesta a luchar junto a él por su destino, aquel que se había trazado desde su primer encuentro.

Se recostó en la cama, escuchando el sonido débil de las cuerdas de un instrumento, un violín... instrumento favorito de su Madoka, disfrutó de la triste melodía, Mozart, un himno para aquellos que partían de este mundo, réquiem por un sueño, la mejor interpretación de su ángel, una melodía para su corazón.

El silencio reino en ambas habitaciones, poca distancia entre ellos, una puerta y unos cuantos metros de por medio, cerraron sus ojos entregándose al mundo de los sueños, donde ambos podían ser libres y disfrutar de su amor, el uno y el otro visitando sus sueños, aquellos deseos inconscientes que reparaban lo que sus conciencias no se permitían en la realidad.

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Hola... vaya... cuanto tiempo de ausencia, agradezco a todas las personas que me han leído y en especial a las dos chicas que dejaron sus reviews, espero que este cap sea de sus agrado y dejen más reviews.

La historia empieza a tomar forma y más adelante comentaré como fue que se conocieron todos los personajes y el papel de cada uno de ellos.

Les aprecia al chan.