El dragón, el principito y el caballito valiente...

Io estaba moviendo sus piecitos y haciendo que estos chocaran con la silla de algarrobo donde estaba sentado. Frente a él tenía un librito que decía "Aprendo el abecedario" y pasaba las hojas una vez hubiera entendido que letra era la que representaba el dibujo. Kanon había salido un momento, por medio de la otra dimensión, aprovechando que Io se había negaba a dormir la noche anterior (por lo cual tuvo que recurrir a tres cuentos para dormirlo) y esa mañana dormiría hasta tarde. Fue a la ciudad de Atenas, compro un par de libros infantiles de esa temática y volvió antes que Io se diera cuenta si quiera que hubiera salido.

Ahora Io, tenía para entretenerse un buen rato… Solo había un pequeño problema: ESOS PIECITOS QUE NO QUERIAN QUEDARSE QUIETOS Y MOLESTABAN A SU LECTURA.

-Io.-el niño miro al mayor y dejo quietitos sus pies. Por lo cual Kanon, o Dragón del Mar como le conocía Io, siguió con la lectura de su libro.


Cuando Io vio al mayor tomar ese libro y comenzar a leerlo, los ojos se le salieron de las orbitas. Era enorme, el niño jamás había visto un libro tan grande... y para sumarle a las cosas. Dragón parecía sacar notas de lo que leía, el niño con solo mirar el texto ya se perdía… Supuso que era costumbre. Él quería, cuando fuera grande, poder leer esos textos que leía Dragón.

Todo iba bien, hasta que los piecitos de Io volvieron a hacer de las suyas. Kanon solo levanto la mirada y el niño dejo quieto los pies y oculto su rostro tras su librito. El gemelo volvió a su lectura, era un libro que hablaba sobre los santos de bronce… ¿Quién diría que Poseidón tendría un análisis tan completo de esos gurreros? Para muchos, en el santuario, las armaduras de bronce eran lo mismo que nada. Pero si el dios de los mares se había tomado la molestia de redactar semejante libro, con respecto a la orden de más baja categoría, debería de ser por algo. Otra vez los piecitos de Io, Kanon miro atentamente al niño. Quien de nuevo dejo los pies quietos.

-Perdón-murmuro en su pequeño dialecto griego.

-Io, quiero leer.-le informo mientras hablaba pausadamente en griego. El niño asintió- baja los pies de la silla.-le ordeno cuando el niño puso en práctica lo que creía la solución. La criatura, con la que vivía hace casi seis meses, obedeció.- quieto.

Aunque claro esta, los pies de Io no sabian lo que significaba esa palabra y Kanon tuvo que soportar los golpecitos.

Hora del almuerzo.

Io otra vez andaba con sus pies inquietos. Mientras cocinaba el ruidito de estos, chocando con la madera, le enloquecía.

-¿Qué vamos a comer?-pregunto el niño al fin.

-Pastas…-informo Kanon mientras ponía a cocinar las mencionadas-deja los pies quietos.

-Está bien…-Dragón siguió cocinando, mientras él coloreaba un librito de dibujos que tenía el abecedario como temática. Cuando desperto tenia varios libritos sobre el escritorio de su cuarto y una caja de 24 colores. Cuando los vio solo dos opciones pasaron por su cabeza Papá noel (o san nicolas) o Dragon. Muy temprano para el primero, por lo tanto debia de haber sido el segundo.

-¿Eh?-el mayor levanto la vista de su labor, Io le miro atentamente.-Espera aquí…-dejo el repasador y salió de la cocina. Io, muerto de curiosidad por saber que había sentido Dragón fue tras él.

Fuera del pilar del atlántico norte.

-Dragón…-Io se acercó al mayor, este miraba algo en las lejanías. - ¿Qué pasa?

-Un pilar se ha reconstruido…-informo mientras invocaba su armadura y se alejaba del niño-espera aquí…

-Quiero ir… Por favor…-puso carita de puchero. Kanon se detuvo y se preguntó cuántos pucheros había que tenido que soportar su maestro… Bueno su maestro tenía que soportar pucheros por dos, cerró los ojos. Una voz, bastante retorcida, le decía que abofeteara a Io para enseñarle cual era si lugar y otra, mucho más conciliadora, que le aceptara el capricho, por esta vez.

-Está bien Io, solo por esta vez… Pero aguardaras a la distancia, a menos que yo diga lo contrario-el niño asintió y comenzó a seguir al mayor.

-¿Yo también tendré una armadura cuando crezca?-pregunto la criatura, mientras tomaba de la mano a Kanon. El mayor se sorprendió por ese gesto. No estaba acostumbrado a tomarle la mano a las personas, era un habito que había perdido, pero tomo con cuidado la pequeña mano del niño.

-Escama…-corrigio con tranquilidad- si Io, tendras una.-le sonrio- Y si te portas bien, te llevare a ver a Scylla.

-¿Quién es Scylla?-pregunto la criatura curiosa.

-Tu escama.-informo el sonriente mayor.- ella se llama Scylla, será tu más leal compañera tendrás que confiar en ella de la misma forma que ella confiara en ti.-informo el gemelo.

-¿Tu escama como se llama?-pregunto la pequeña criatura de cabello rosa.

-Dragón del Mar.-Informo el gemelo, Io abrió ampliamente sus curiosos ojos marrón/carmín.

- ¿Se llama igual que tú?- Kanon sonrió, la vocesita que Io uso para preguntar fue motivo de esa sonrisa. Una voz tan tierna e infantil.

-Sí, se llama al igual que yo.-informo el mayor, Io le miro con aire curioso- es que eh olvidado mi nombre… y la escama me presto el suyo... Hasta que recuerde el mio.

-Que simpática, gracias por prestarle tu nombre al maestro. Dragón del Mar que buena eres.-exclamo el sonriente niño. Kanon cerró los ojos un momento... ¿Por qué será que me siento de lo peor cuando le miento a Io?

Pilar del Pacifico Norte.

-MIRA ES UN NIÑO-Io se soltó de su mano y comenzó a correr hacia el niño inconsciente- ¡Esta mojado!-Kanon se acercó al menor inconsciente y a su pequeño pupilo. Se quitó la capa, cubrió al niño y lo levanto en sus brazos.

-Vamos Io.-ordeno el mayor.- tenemos que calentarlo…- Kanon vio una pequeña cadenita en el cuello del niño. La tomo con cuidado, Io ya caminaba a su lado, tenía un pequeño dije redondo: "Baian".- Esta helado-informo mientras elevaba un poco su cosmos- ¿cuando será el día que me mandes a uno seco y sin principio de hipotermia? -pregunto mirando el "cielo". Io le miro curioso, había entendido una parte de lo dicho. Cuando Kanon hablaba muy rápido, en griego, no entendía.

Habitación, Pilar del atlántico norte.

-¿Estará bien? ¿Cómo se llama?-Pregunto Io que sostenía el cuenco, con flores medicinales hervidas, con el que Kanon sanaba los pequeños cortes que tenía el pequeño Baian.

-Eso espero, se llama Baian y ahora silencio.-ordeno el mayor llevándose el índice a los labios.-no queremos despertarle.

Al otro día.

Baian se despertó, aun tenía sus ojitos cerrados. Se encontraba en brazos de alguien, una sensación cálida predominaba en ese abrazo, y otra persona le sujetaba la mano. Abrió los ojos y levanto la vista. No era mamá y tampoco papá, quien le abrazaba era un joven de 17 años aproximadamente y quien le sujetaba la mano era un niñito de su misma edad… o eso parecía.

- Where are Mom and Dad? (¿Donde está mamá y papá?)-Kanon al escuchar la pregunta abrió lentamente los ojos… Era Ingles, pero con un asentó distinto del que conocía… Tenía una mezcla de acento francés…

-They left travel ... Baian (Salieron de viaje… Baian) -mintió rápidamente. Tal vez el niño se lo creía, tal vez no… Si ese niño se encontraba en las mismas condiciones que Io, huérfano por lo que averiguo, era mejor no hacerle saber por el momento la verdad.

- And who are you? (¿Y tú quien eres?)

-My name is ... Sea Dragon-informo Kanon, mientras se sentaba mejor aun con el niño en brazos. Su espalda baja le mando una señal por la mala postura.

-Sea Dragon? You're a real dragon? (¿Dragón del mar? ¿Eres un dragón de verdad?) -Pregunto la criatura mientras abría enormemente sus ojos. A todo esto Io pasaba su mirada de Kanon a ese niño, que hablaba en una lengua tan rara como el griego.

-No, that's my name ... I'm not a dragon (No, ese es mi nombre... No soy un dragón)-Baian pareció desilusionarse al saber que ese chico, de mirada jade y profunda, no era realmente un dragón que había tomado forma de hombre.

- Where am I? (¿Dónde estoy?)-La criatura, tapada con la misma manta que Io, recorrió la habitación con la mirada.- This is not my home (esta no es mi casa)

-This is my home. I live here and Io. (Esta es mi casa. Aquí vivo yo e Io.)- Baian miro a Io, que no le sacaba de encima sus ojos marrón/carmines.

-Hi, I'm Baian. How old are you? (Hola, soy Baian. ¿Qué edad tienes?)-le pregunto alegremente el niño.

-Io, does not speak English ... He speaks Greek and Spanish. It has five, will fulfill the six in a few weeks (Io, no habla Ingles... Habla griego y español. Tiene cinco, cumplirá los seis en unas semanas) –Baian le miro, Io estaba que se moría de la curiosidad. No entendía ninguna palabra.

-Oh ... I have six, the compliance for several months. (Oh... yo tengo seis, los cumplí hace varios meses.)-informo el niño mientras inflaba ligeramente el pecho.

-Baian. Where are you from?

-Toronto.- El niño le dedico una mirada curiosa, si sus padres le habían dejado con él… ¿Por qué no sabía de donde era?

-Canadá. -Kanon solo un suspiro- Ven Io, vamos a comer… You want to eat?

-Yes

Ocho meses después.

-Auch…-Io se refregó el brazo, mientras aun estaba en el suelo- Baian más despacio…

-Io-Kanon ayudo al niño a pararse- No le digas a Baian que te pegue más despacio… Porque en un combate real, tu oponente no tendrá piedad con vos…-el menor asintio.

-¿Lo hice bien?-pregunto el otro niño, en su casi perfecto griego.

-Mejoraste…-le dijo su maestro un tanto distante, el niño hizo una mueca de desilusión.-has mejorado mucho…-el niño sonrió, Kanon se mordio el labio.

-¿Y yo maestro?-pregunto Io.

-Tú también Io-dijo recordando, que su maestro no solía dar su opinión con respecto a si avanzaban o no. Ahora entendia ese hermetismo, en ocaciones, dado.- tenemos que reforzar la ilusión que practicábamos el otro día… -Io sonrió. –Baian… tienes los pies mal acomodados.- dio un golpecito al pie de Baian y el niño se cayó… Io soltó una pequeña risita. Kanon intento derribar a Io de la misma forma… Pero este si tenía bien posicionado los pies.-Muy bien Io…-le felicito- Vamos a practicar lo de las posiciones de combate y defensa.-Los niños se pusieron frente a Kanon para imitar cada movimiento que el mayor hacia.

Cuarto de Kanon, esa noche.

-Haber… pónganse de acuerdo o no leo ningún cuento…-Dijo Kanon que estaba rodeado por los dos niños... Quienes, sin permiso, se habían metido en su cama.


Afuera el mar estaba un poco agitado, lo cual provocaba que tuvieran la sensación de tormentas. Eso le llamo la atención, nunca antes habia visto ese tipo de tormenta, tal vez el contenedor de Poseidón estuviera haciendo berrinche en algún lado del mundo. Él, Kanon, mando a dormir a los niños a la hora de siempre. Cuando fue al cuarto de Io, para leerle su cuento, la cama estaba vacía… Por lo cual fue al cuarto de Baian, esperándolo encontrarle ahí, cama vacía también. Solto un suspiro la resolucion a esas incognitas eran sencillas.

cama de Io vacía + cama de Baian vacía = estan en mi cama.


-Yo quiero este…-informo Io, mientras le ponía el cuento de Aladino un poco más pegado a la nariz.

-Yo quiero este…-comento Baian que le ponía El rey rana, casi, a la misma altura que Aladino.

-Chicos… ¿Se puede saber porque mi cama?-pregunto para tratar de conseguir un respiro a esa peque disputa.

-Hay truenos…-dijeron ambos niños al unísono… Kanon soltó un bufido.

-¿Nos lees mi cuento?-pregunto Baian, vestido con un pijama celeste con autitos.

-¿Y si les cuento otro?-pregunto el mayor, al ver que se estaba por armar otra disputa por que cuento se leía esa noche.

-SI.-respondieron los niños.

-Había una vez… Dos hermanitos dragones que vivían solos en una isla.

-¿Cómo se llamaban?-pregunto Io, que ya se había acomodado a su diestra y Baian hacia lo mismo a su siniestra.

Los hermanitos dragones se llamaban Gasa y Nonka -Kanon reprimió la risa. Gasa/Saga.- Cuando eran pequeños los dragoncitos, de color dorado, eran muy unidos… Pero un día un temible dragón negro y rojo llego a su Isla.

-¿Y qué paso?-pregunto Baian que miraba atentamente al gemelo.

-Déjalo hablar.-le reprendió Io.

-Tu tampoco le estas dejando hablar…-le reprendio Baian. Kanon al ver que los niños ya comenzarían con su discusión les hizo un poco de cosquillas.

-¿Me dejan seguir?-los niños aun algo acalorados, por la risa, asintieron.

El temible dragón asustaba a los dragoncitos. Pero esos miedos solo lograban que los dragoncitos estuvieran unidos…-Los niños le miraban atentamente.-cuando los dragoncitos fueron creciendo, un dragón anciano llego y notifico que las escamas de Gasa eran más brillantes que la de Nonka.

Eso no molesto a Nonka, en cambio se alegro por su hermano, pero el dragón negro y rojo volvió al poco tiempo de dada esa importante noticia. Y comenzó a molestar a los dragones…Le decia a Gasa que Nonka era malo y ah Nonka que Gasa era malo. Esto sigio asi por mucho tiempo, los dragoncitos era muy unidos.

Hasta que un día, el dragon negro y rojo provoco lo que deseaba, que los dragoncitos se odiaran mutuamente. Eso llevo a que cada uno tomara un camino distinto, separándose eternamente.

-Que malo.-Dijo Baian, mostrando su molestia en su mirada- ¿Por qué separo a Nonka y Gasa?

-Por que el dragón negro y rojo era malo.-le informo Io, completamente convencido de sus palabras. Kanon abrazo a los niños.- ¿Se sintieron mal por separarse?

Nonka al principio no extrañaba a su hermano, pero había momentos en que lo hacía y deseaba ir a buscarlo. Pero luego recordaba lo que Gasa le había hecho y se arrepentía. Temia que Gasa volviera a encerrarlo en su cueva especial, para dragoncitos malos. Un día Nonka se metió a nadar en una cueva, cercana al mar, y cuando llego al final de la cueva se encontró con un precioso reino…

-¿Como era el reino?-pregunto Io.

-Si no me interrumpieran todo el tiempo, podría decirles.-informo el chico de ya 17 años… Los niños, algo adormilados miraron hacia otro lado por la verguenza- ¿Puedo continuar?-los niños asintieron.

A pesar del que el reino fuera un lugar hermoso, cuyo cielo era uno nunca antes visto. Nonka se sentía solo y en esos momentos de soledad extrañaba a su hermano Gasa… Extrañaba verle reir, acostarse bajo un arbol de manzanos y comer de la roja fruta con él. Escuchandole hablar y contando historias que nunca antes el hombre habia escuchado antes. Esos recuerdos probocaban un hueco en el corazon de Nonka, pero habia algo que le impedia volver con Gasa en esos momentos...

Durante un paseo, mientras Nonka pensaba que si superaba esa barrera podria volver con Gasa y este llenaría ese hueco en su corazón... Descubrió bajo... un árbol a un pequeño príncipe. El principito dormía profundamente y Nonka se quedo mirando al principito dormir. Antes de darse cuenta, se había encariñado con el pequeño durmiente...

-¿Y el príncipe se hizo su amigo?-ahí estaba Baian interrumpiendo de nuevo.

-Baian…-Kanon le miro mientras tapaba un poco a Io, que ya comenzaba a dormirse.

-Perdón.

El principito cuando despertó se encontró con el dragón, pero a diferencia de lo que haría cualquier otro, le sonrió al dragón. El dragón viendo que el principito era tan frágil, y pequeño, le propuso cuidarlo y el principito acepto. Por que se había extraviado de su casita...

-Palacio-corrigió Baian- si es un príncipe vive en un palacio.

por que se había extraviado de su palacio. Por lo cual Nonka se volvio el guardian del principito. Luego de muchas aventuras, y travesuras del príncipe que le ponian las escamas y las puas de punta al dragoncito dorado, -Baian solto una pequeña risa al imaginarse al dragon dorado preocupado por el principito- Nonka comenzo a sentir lleno el vacío de su corazon... pero aun faltaba alguien más para llenar ese vacio.

Un día este dúo, tan dispar, encontró a un pequeño y valiente caballito de mar. Que, al igual que el príncipe, se había extraviado de su hogar.

-Io ya se durmió…-comento Baian para luego dejar libre un bostezo. Kanon sonrió, al parecer no llegaría a escuchar el final de la historia… final que todavía no existía.

Luego de unos días el dúo se convirtió en trió… El dragón se sentía feliz, ya no extrañaba el hogar que tenia con Gasa, dado que su hogar ahora era con el principito y el valiente caballito de mar…

Sintió un ligero movimiento… Cuando miro Baian dormía profundamente con la cabeza apoyada en su brazo izquierdo.

-Lo fácil que se duermen los niños…-comento Kanon mientras acomodaba a las criaturas para poder acostarse él también.-Buenas noches principito -dijo cuando beso la frente de Io. -Buenas noches mi valiente caballito -le deseo al dormido Baian. Cerró los ojos y quedo dormido sintiendo la respiración de los menores y los bracitos de estos alrededor de su pecho… Él rodeo a los menores con sus brazos y los atrajo más hacia él, no quería que nadie le quitara a esas criaturitas que le habían dado un hogar.

Continuara.