No habían transcurrido más de 3 horas desde que se habían dormido, el pelirrojo roncaba sobre la alfombra, Hermione dormía plácidamente sobre el sofá; el fuego se había extinguido y solo quedaban un par de brasas al rojo.

De golpe Hermione abrió los ojos y se incorporó, pero rápidamente se arrepintió de haberlo hecho, su cabeza le palpitaba, su boca estaba seca, y era evidente que no recordaba mucho de lo acontecido hace unas cuantas horas atrás. Un olor invadía la habitación de forma sutil, sintió cierto alivio a su malestar, y con algo de pesadez se dirigió al lugar de donde provenía aquel aroma.

Estaba a mitad de camino de la cocina cuando recordó lo infantil que se había comportado cuando tropezó y cayó sobre Harry, "Dios mío, ¿en que estaba pensando?", ahora estaba al frente de la puerta de la cocina y empujándola suavemente tomo visión, viendo a un joven mago preparando un caldero, el olor era cada vez más reconfortante.

- Veo que te has levantado.- dijo Harry. – espera tres minutos, la poción ya estará lista.

- ¿Poción?

- Si, para la resaca, creo que lo necesitas con urgencia.-dijo mientras sonreía con complicidad.

Hermione no había pasado por algún espejo esa mañana, y de haberlo hecho seguramente no se habría atrevido a pasearse por ahí esperando a que alguien la vea. Tenía su cabello alborotado y daba la impresión de ser un león con su enorme melena. Su cara reflejaba la mala noche, tenía ojeras, y sus labios estaban algo pálidos debido a la deshidratación, sus ojos avellana estaban rojos y algo de hollín producto de dormir cerca a la chimenea se asomaba por su cara.

- Oh Dios, dime que no veo tan horrible como imagino.

- No tengo idea de cómo te imaginas, no importa cuán fatal te veas ahora, pero nunca serás horrible. –Las mejillas de Hermione parecían haberse ruborizado, pero Harry pretendió no haberse fijado en ese detalle y siguió removiendo el caldero. Hermione tuvo un corto flash en su memoria, "¡No, pero que hice!", y se recordaba a ella misma yendo detrás de Harry e irrumpiendo en el baño y cerrando la puerta con violencia, un momento en blanco y la escena continuaba con ellos dos besándose en cerca de la ducha.

Un cuarto de hora más tarde, estaban Harry, Hermione y Ron en torno a la mesa de la cocina bebiendo la poción mientras trataban de recordar o en otros casos de olvidar lo acontecido la noche anterior.

- Qué asco, no recuerdo nada. – dijo Ron, y Hermione le lanzo una mirada como diciendo "yo igual"

Era difícil saber que era lo que había ocurrido, pero encontrar más de 12 botellas de whisky de fuego e hidromiel en la ducha no ayudo a aliviar la incertidumbre y mucho menos el hecho de encontrar el paquete con "hierbas especiales y hongos mágicos" encargo especial de Neville a Ron, completamente vacío.

Lo que Hermione no sabía, era que Harry si recordaba todo lo ocurrido, y no solo eso, él estaba agradecido de que aparentemente Hermione no recuerde nada, y era mejor así.

No eran más de 250, y serian casi todos magos de no ser por 2 gnomos y un elfo doméstico.

Los 9 aurores como les decían el resto de supervivientes, eran tratados con respeto, no solo por el hecho de que gracias a ellos se habían salvado innumerables ocasiones, sino porque cada uno de ellos había luchado contra Hermione, la maga oscura más brutal de todos los tiempos, y había vivido no solo para contarlo, sino para hacerle frente una vez más.

Hacía ya tiempo habían iniciado la búsqueda de supervivientes en el mundo entero, pero nunca encontraron a nadie. Pensaron que quizás muchos de ellos vivían escondidos en comunidades al igual que ellos. Pero fue durante un ataque, aquel ataque que acabo con el auror número 10 Ron Weasley, que pudieron hacerse de un extraño artefacto que dejo en claro su finalidad, al principio no lo notaron, pero con el morir de más magos, descubrieron que era un contador, llevaba la cuenta de los que restaban por morir en el mundo entero, hecho que comprobaron mientras contemplaban en silencio el asesinato de una pareja de gnomos italianos en Monte Casino. La cifra que actualmente llevaba el "contador" era de 239

Siempre eran conjeturas," ¿Qué ganaba ella asesinando a todo el mundo?", "porque nos caza", "como es capaz de encontrarnos", el artefacto fue enterrado al otro extremo del mundo, pero aun así fueron hallados varias veces hasta que al final decidieron volver por él y llevarlo consigo, esperando encontrar alguna respuesta.

Harry, miro con impotencia y rabia mientras Draco caía, al tiempo que giraba la varita sobre sí mismo haciéndose invisible a los ojos de cualquiera. Hermione invoco una cúpula inmediatamente, y todo en su interior quedo atrapado en el tiempo, era un hechizo para detener el tiempo, podía ser usado solo una vez al día, efectivo durante un par de minutos, y solo ella podía moverse. A pesar de las limitaciones del hechizo, era sumamente poderoso. Harry ya lo había visto muchas veces, no había contra hechizo, y lo único que se le ocurrió antes de caer dentro de la cúpula fue hacerse levitar. Hermione lanzo maldiciones asesinas en todas direcciones, estaba segura de que él estaba atrapado allí, pero hasta ese momento no había podido alcanzarle donde quiera que esté. Lanzo un hechizo más, y resignándose desapareció para aparecer unos metros más adelante, claramente en busca de más víctimas.

Cada día cambiaban de lugar, colocaban hechizos protectores y montaban guardia en diferentes zonas del perímetro, era tal la cantidad de hechizos que aparecer o desaparecer era imposible, y las únicas formas de evacuación eran los trasladadores. Y mientras Harry permanecía suspendido, atrapado en el tiempo, ajeno a todo lo que ocurría afuera, Hermione acababa con todos y cada uno de los supervivientes, y cuando hubo pasado los 2 minutos Harry cayo pesadamente en el suelo, sin saber dónde estaba ella o en qué momento había desaparecido, corrió de forma invisible adentrándose en el campamento, contemplando cadáveres y más cadáveres, corría con el corazón queriéndose detener por la opresión que sentía cada vez que encontraba más cuerpos, algunos aparentaban estar huyendo, otros morían abrazados esperando lo inevitable, y otros cuerpos que parecían haber luchado. Y fue entonces que escucho gritos de lucha, corrió aún más, y ahí estaban, Neville y Luna, no veía a nadie más, luchando contra Hermione, Harry dudo un momento ante la escena pero rápidamente se unió a la lucha, haciéndose visible con el primer maleficio lanzado.

- ¡Harry, que diablos haces aquí!

- Lárgate – fue lo último que salió de la boca de Luna antes de reunirse con sus ancestros en el otro mundo.

- CARAJO NO!

- Cógelo Harry! .- grito Neville, al momento que le lanzaba el "contador", lo que atrajo la mirada de Hermione. Lo que ella ni Harry sabían era que ahora el "contador "era un trasladador y que había enviado a Harry muy lejos de la lucha.

Apareció en un acantilado, dándole apenas tiempo de cogerse de una rama para no caer desde esa altura hacia las rocas donde el mar rompía sus olas, con la otra mano sujetaba con fuerza el "contador". Pasaron unos cuantos segundos más para que Harry pudiera aparecerse sobre el borde de ese mismo acantilado, de rodillas, derrotado y con los ojos humedecidos Harry pudo contemplar la cifra "1" en aquella pequeña esfera llamada "contador".

Ahora estaban solos, Harry y Hermione, los únicos dos en el mundo.