La verdad absoluta.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Siguiendo con la celebración, dejo aquí la segunda parte de esta historia. Espero que te esté gustando. Ya se viene lo bueno (?) Te amo zura~.
PD. La tercera y última parte la publicaré mañana.
PD2. Gracias a AniKamia por ayudarme con este también.
Capítulo 2. Watanabe You.
—Matsuura sensei —You se cuadró en saludo militar—. Estoy lista para partir.
—¿Estás segura You-chan? —preguntó con preocupación—. Pensé que querías estar durante la recuperación de Chika-chan.
—Lo quería, pero… no puedo estar más en este lugar.
—¿Por qué no? —preguntó la mujer mayor con preocupación. No era normal que You buscara alguna salida fácil.
—Porque… Es difícil estar aquí…
—Es por esa Omega, ¿verdad? La prometida de Chika-chan —dijo la mujer con seguridad, invitando a You a tomar asiento.
—No es que esté huyendo —se defendió You, aceptando la invitación y sentándose frente a ella—. Es solo que... algo me pasa y no sé qué es. Yo la conozco sensei, la he visto antes, pero no logro recordar de dónde y siento que me vuelvo loca cuando estoy cerca de ella.
—¿La conoces? Pensé que era la primera vez que venías a este lugar —la mujer frunció el ceño.
—¡Lo es! Nunca había venido aquí, pero hay algo en ella que me hace sentir cómoda, algo familiar —You se rascó la cabeza—. Esto no me puede pasar Kanan sensei.
—Debe ser por que tu primer calor está cerca mi amiga —colocó su brazo sobre el hombro de You—. Ya verás como irás al cielo y de regreso cuando eso suceda.
—Lo dice como si fuera usted muy experimentada, Sensei —se quejó You—. Si mal no recuerdo usted está esperando por su Omega.
—Cuando mi querida Ruby-chan esté lista, yo lo estaré para ella You-chan, pero no quiere decir que no haya tenido experiencias previa. De algún lado tenía que aprender a satisfacer a una Omega —explicó Kanan algo apenada.
—¡Vaya! No pensé vivir para ver esto —se burló You—. La gran Matsuura Kanan se ha sonrojado al pensar en su prometida, eso sí que es nuevo.
—¡No te burles! —la mujer me picó las costillas a You—. He estado enamorada de Ruby-chan desde siempre.
—¿Y es por eso que se hizo tan buena amiga de Kurosawa-sama? —preguntó You, curiosa.
—Sí y no. A Dia la conocí desde que éramos pequeñas. Tuvimos más o menos una educación parecida, solo que ella se especializó más la forma de gobernar y yo en la lucha —concluyó con una amplia sonrisa—. Y fue ahí en donde conocí a Ruby-chan.
—Es bonito cuando habla de su prometida de esa manera —dijo You con nostalgia—. Me recuerda a Chika-chan hablando de Sakurauchi-sama.
—Sakurauchi-sama esto, Sakurauchi-sama aquello —Kanan reviró los ojos—. Tienes que parar You-chan. Tú sola te estás metiendo en un problema y gordo, ¿sabes cuál es el castigo para los Alfas que toman Omegas que ya están comprometidas?
—No es lo que está pensando sensei —se defendió You—. No pienso en ella de esa manera.
—Entonces explícame la razón por la que huyes —rebatió Kanan—. No logro entenderte querida pupila.
—Es… complicado.
—No, no es complicado You-chan. Tienes algo por esa Omega y ella está comprometida, si tú haces algo, la horca sería lo menos que te pasaría —dijo Kanan molesta.
—No voy a hacer algo tan estúpido sensei —se defendió—. No la veo de esa forma.
—Escucha, sé la fuerte atracción que una Omega que está cerca de entrar en calor te puede producir y vaya que tiene un aura atrayente esa chica. Tu calor está cerca, al igual que el suyo y puede que por esa razón te sientas inevitablemente atraída, pero cuando estés lejos de aquí podrás ver las cosa con mayor claridad. Quién sabe —llevó las manos a su nuca—, puede que cuando vuelvas me des la sorpresa de que ya te anudaste y solo quieres dimitir.
—No bromee conmigo sensei. Sé cuáles son mis prioridades y ahora mismo no tengo planes de hacer algo así —You suspiró—. Tan solo quiero alejarme para poder estar tranquila, es todo.
—Bien, entonces ve por esa misión, no es complicada pero te tendrá ocupada durante algunas semanas —Kanan palmeó su espalda—. No quiero sorpresas, You-chan.
—No las tendrá Sensei —You se llevó una mano a la frente realizando un saludo militar—. ¿Podría estar al pendiente de Sakurauchi-sama? Creo que ella quiere hacer algo por Chika-senpai pero no creo que esté pensado muy bien las cosas.
—Sabes que no puedo hacer nada por ella, tengo las manos amarradas en esas cuestiones —Kanan se cruzó de piernas—. Pero estaré al pendiente, descuida. Cuando Chika despierte, tendrá a su prometida con ella.
—Entonces me iré con tranquilidad sensei, nos veremos luego —You agitó su mano en señal de despedida antes de abandonar la habitación.
Desde su primer encuentro con la prometida de Chika, You no podía quitársela de la mente. Era como si la imagen de Riko tuviera un imán para sus pensamientos. No dejaba de pensar en ella. Por más que trataba de mantenerse alejada, había algo en la chica que no se lo permitía.
Desde pequeña había sido una extraña a cada lugar al que iba. You también fue una víctima del ataque a Izu en la misma noche en que Riko lo perdió todo. Sin embargo, la suerte de You no fue tan buena. En esa noche los asesinos del emperador cumplieron su cometido y mataron a todos los Alfas de la península, o casi todos.
You fue atacada; la habían atravesado con una espada, dejándola herida y al borde de la muerte. Sin embargo, esa espada que dejaron clavada en su cuerpo no la desangró rápidamente, permitiendo que fuera rescatada después por uno de los soldados fieles a la familia Kunikida.
Le llevó meses recuperarse de sus heridas físicas, pero su mente nunca lo hizo. Debido al shock que tuvo, sufrió una pérdida temporal de la memoria. Fue un mecanismo de defensa que ella misma activó para poder sobrellevar el dolor de la pérdida tan grande que atravesó.
Fueron años difíciles que pasó viviendo entre hospitales y casa hogar, los cuales eran financiados por las familias que estaban resistiendo al nuevo imperio. Cuando estuvo recuperada por completo, fue enviada a uno de esos orfanatos en donde trataban de incorporar a los Alfas a una vida medianamente normal, pero You nunca sintió pertenencia en ninguno de esos sitios. Ella siempre quiso luchar, sentía que su lugar estaba en un campo de batalla y no en un campo cultivando arroz.
La única forma que encontró para perseguir sus sueños, fue escapar del orfanato en el que estaba; lo hizo cuando tenía 11 años. La vida en las calles no fue nada fácil, particularmente por el hecho de que tenía que esconderse, puesto que la cacería de Alfas no había cesado.
Tuvo distintos trabajos con los cuales apenas lograba sobrevivir. Las cosas no fueron tan simples como había previsto, pero esa infancia tan difícil la llevó a aprender diversos oficios que le fueron de utilidad en su larga travesía.
Pasaron cerca de dos años más antes de que tuviera un golpe de suerte. En uno de esos días horribles en los que estaba lista para rendirse y entregarse al ejército para que acabaran con su miserable vida; se percató de que había una persona ahogándose en el mar.
Se le hizo raro puesto que había un pequeño bote pesquero y pensó que tal vez eran las redes las que daban el efecto al reflejarse en el agua, pero los gritos llegaron a sus oídos y no dudo en lanzarse al mar para auxiliar a la persona que estaba en peligro.
Logró salvar su vida sin problemas. Esa mujer resultó ser una Alfa de una familia muy importante para el imperio, cuya cabeza, por supuesto, no estaba siendo perseguida como la suya.
Pensó que su vida estaba acabada, pero no fue así. La chica a la que rescató no era leal al ejército del emperador, era un doble agente, que terminó siendo su ángel guardián. Así fue como conoció a la ahora Coronel: Matsuura Kanan.
Ella le ayudó a pasar de huérfana a tener el respaldo de una familia poderosa; de esta manera logró su meta, la cual era obtener educación militar para ayudar a todos aquellos que estaba siendo oprimidos por el ejército del emperador.
Claro que no fue nada fácil. Cuando inició estaba a años luz de Kanan, sin embargo, con paciencia y mucha perseverancia logró ir cumpliendo sus objetivos poco a poco.
You era una persona que sabía nadar contracorriente, sin asustarse de los retos. Fue gracias a esto que pudo irlos superando hasta obtener su primera misión oficial, como parte del ejército de la resistencia: se convirtió en la guardia personal de la Capitana Takami Chika.
Durante ese año, les fueron asignadas diversas misiones, entre las cuales descubrió las bondades de tener una amiga cercana. Kanan fue más una mentora que una amiga, pero el carácter de Chika le hizo relacionarse con ella con suma facilidad, por lo que no le costó trabajo abrirse y mostrarse tal como era, convirtiéndose en amigas cercanas y confidentes; su lazo de amistad era tan fuerte que permitió a Chika conocer verdad, que no era una Matsuura, como le había hecho pensar a todo el mundo, para dejar de ser blanco de persecuciones por su condición de Alfa. Chika le juró que jamás revelaría su secreto.
You sabía todo sobre Chika. Por supuesto, en muchas ocasiones sus conversaciones se centraron en la prometida de la Capitana; ya sentía que la conocía. Algunas veces, llegó a pensar que Chika estaba más enamorada de una ilusión que de alguien real, pero fue hasta el día en que se encontró con ella en persona, que se dió cuenta de que su amiga se había quedado corta describiendo a su prometida.
Desde que sintió que una Omega se acercaba a la habitación se sintió intranquila. El aura que emanaba Riko no era algo normal, era tan fuerte que casi la dejó sin habla cuando la tuvo de frente. Ya había sentido previamente alguna respuesta de su cuerpo ante el aura de una Omega, pero ninguna tan fuerte como lo que le pasó ese día.
Después de detenerla usando su voz de alfa, su cuerpo instintivamente le pedía que la tomara en ese momento, y claro, aún no sabía de quién se trataba. Si no hubieran sido detenidas por sus superiores, seguramente hubiera hecho algo de lo cual se seguiría arrepintiendo.
Ese día, algo pasó en la plática que tuvieron que le movió hasta la médula. Tan solo había sido un segundo, algo pequeño e insignificante, pero ese toque que se dieron, le removió recuerdos de su pasado, cosas que según ella ya no existían en su memoria pero que poco a poco empezaban a regresar a su cabeza, algunas veces despierta y otras tantas durante sus sueños.
Era peligroso porque sus sueños no solo eran de un pasado distante. En la mayoría de ellos terminaba soñando que hacía cosas poco inocentes con la prometida de Chika. La sola idea de que eso pasara en verdad le generaba un cortocircuito en su cerebro. Por un lado siendo algo que le entusiasmaba, pero que a la vez le asustaba; no tenía claro cuál de las dos emociones era más intensa, pero tampoco quería averiguarlo.
You nunca encontró un lugar que le hiciera sentir que realmente perteneciera a el, razón por la cual nunca sentía algún tipo de apego emocional a los lugares a los que visitaba. Pero en esa ocasión, fue particularmente difícil emprender el camino a su nueva misión. Algo en su interior le pedía que no se alejara de Riko.
Su cometido consistía en llevar personalmente, como mensajera de la nueva alianza Kurosawa-Kunikida, las nuevas condiciones de la alianza a las demás familias aliadas, y obtener así una respuesta de ellas. Era algo simple que no le debía tomar más que un par de días.
Durante su viaje, no lograba despejar su mente, Riko aparecía en cada pensamiento. Sentía algo que iba mucho más allá de la atracción por la Omega, era casi una fascinación por ella.
No podía sacar su voz de sus pensamientos. Y era curioso que le recordara tanto a su infancia cuando hasta entonces, nunca había tenido un sólo pensamiento sobre esa época.
Fue una misión más diplomática que otra cosa. Su primera parada la hizo en la casa de la familia Kazuno. Una familia poderosa y centrada en sus ideales. Se habían declarado abiertamente en contra del emperador desde el primer momento de su ascenso al poder.
La familia Kazuno no estaba en la misma posición que la familia Kurosawa, ya que hasta el momento no habían podido aliarse directamente con otra familia con un matrimonio arreglado, aún si tenían una Alfa lo bastante poderosa para cargar a la alianza en sus hombros.
La Alfa mayor de la familia, era Kazuno Sara. Una mujer estricta pero gentil que recibió muy bien a You en el lugar de su padre, quien se estaba ausentando de sus labores como jefe de familia debido a una enfermedad. Dentro de las cosas que You pudo averiguar durante su estancia, fue que la familia estaba en negociaciones con diversas familias para formar su propia alianza, pero hasta el momento nada se había concretado para ellos.
Fue gran sorpresa para You cuando conoció a la hermana menor de Sara, Leah. A diferencia de ella, era una Omega con un carácter bastante fuerte y cerrado. Aun cuando chocaron en sus primeras interacciones, Sara insistió en que You pasara la noche antes de continuar con su viaje. Al principio, siendo tan despistada, You no había entendido los motivos ocultos tras la invitación, sin embargo, poco a poco las intenciones quedaron reveladas.
Durante la cena hubo un momento en que You casi se atraganta con su comida, cuando de la nada, entre alguna broma de sobremesa, Sara prácticamente le ofreció la mano de Leah en matrimonio. Leah, quien se encontraba levantando los platos de la mesa, terminó derramándolo todo a causa de la sorpresa.
—¿Casarme con ella? —preguntó You extrañada.
—¡Claro! —respondió Sara, emocionada—. Le aseguro que no se arrepentirá de hacerlo. Mi hermana es una excelente Omega. Ha tenido la mejor formación y será una excelente pareja para usted.
—Yo… no sé qué decir Sara-sama —You se había puesto colorada hasta las orejas—. No… no venía preparada para algo así.
—Se puede decir que con esto podríamos matar dos pájaros de un tiro.
—Nee-sama —Leah estaba estupefacta por la oferta de su hermana—. ¿Podría hablar contigo un momento?
—No es el momento Leah —replicó Sara.
—Escuche, usted es parte de la familia Matsuura, y en una época tan difícil como la que estamos viviendo, tanto su familia como la mía se verían beneficiados por este acuerdo. No le estoy diciendo que lo acepte en este momento, ni que los fuéramos a casar mañana —bromeó—. A Leah aún le queda tiempo para llegar a su calor. En cuanto a usted —la mujer olisqueó de cerca—, podemos decir que aun aguantará un poco más.
—No es por rechazar su oferta Sara-sama —You hizo una reverencia—. Pero por el momento no es ésta la misión que me han encomendado, y tengo que declinar su importante ofrecimiento.
—No la forzare Watanabe-san, ya Matsuura-san me había adelantado que sería difícil entablar un arreglo de esta naturaleza con usted —levantó los hombros—. Pero no perdía nada con intentarlo.
—¿Matsuura-dono sabía de esto? —preguntó You, indignada.
—Pues… sí…
—Vaya… —You se sentía molesta con Kanan por arreglar estas situaciones a sus espaldas—. Lo siento mucho Kazuno sama, y tambien lo siento mucho Leah san —You hizo una reverencia profunda nuevamente—. Por el momento mi labor es luchar contra las injusticias que comete el emperador, así que por ahora no me encuentro lista para comprometerme con alguien.
—Lo entendemos You san —Leah tomó la palabra por primera vez—. Me alegra que seas sincera con tus sentimientos y no seas tan falsa como las otras Alfas que han venido a esta casa —Leah depositó un beso en su mejilla, lo cual hizo a You sonrojar hasta la punta de las orejas.
El día terminó, siendo más agitado de lo que pensó, You descansó en la residencia Kazuno antes de continuar su viaje. En esa noche, nuevamente fue visitada por Riko Sakurauchi en una forma más bella de lo que su mente la recordaba.
Despertó agitada, bañada en sudor y con un molestia en su intimidad que demandaba ser atendida. Le esperaba un largo día hasta llegar a la casa O'hara, que sería el siguiente lugar a visitar.
Si ya de por sí tenía su lista de pendientes "Asesinar a Kanan" por la trampa que le había puesto en su visita con las Kazuno, eso se quedaba corto con lo que le pasaría a su Sensei después de la vista a los O'hara.
La familia O'hara no era convencional. Era simplemente la familia más poderosa de toda la región; ellos, a diferencia de las familias que estaban en la alianza con los Kurosawa, estaban actuando para sus propios intereses. Eran extranjeros y no les interesaba lo que le sucedía a Japón o a su población, lo único que querían era tener los mejores acuerdos comerciales; por el momento, su dinero estaba con la resistencia, ya que eran los más interesados en adquirir las armas que ellos se encargaban de vender, todas procedentes del extranjero.
En esa ocasión, You tenía que acudir a una de las residencias de la familia, ya que contaban con varias casas que se encontraban distribuidas por todo el territorio Japonés. Pero su visita iba dirigida no al jefe de la familia, si no a la hija del jefe. You sabía poco de la historia de O'hara Mari, pero Kanan le había contado que en alguna ocasión tuvieron algunos asuntos privados de los cuales Mari le debía algunos favores que era hora de pagar.
Por supuesto que You en ningún momento llegó a pensar mal de su mentora, y pronto se iba arrepentir de no haberlo hecho.
Mari O'hara era una Omega. Pero no era una Omega cualquiera, era sencillamente, la mujer más perfecta que You hubiera visto en su vida. Cabello rubio, mirada felina, curvas dispuestas en los lugares correctos, cuerpo perfecto y altura considerable. Perfecta para cualquiera que tuviera ojos.
No es que You nunca hubiera estado expuesta a las feromonas de una Omega que no fuera cachorro como ella, pero en esta ocasión fue casi embriagador.
La hicieron pasar a una habitación que se le hizo más calurosa de lo normal. El cuarto tenía una hermosa vista hacia un pequeño lago que daba una sensación de tranquilidad, pero tan pronto como You puso un pie en esa habitación, sus sentidos fueron atacados por el aura de la Omega frente a ella.
—Bu… buenos días —la voz de You tembló sin querer y sus mejillas se tiñeron de rojo por su reacción—. Mi nombre es Watanabe You —hizo una reverencia profunda.
La mujer se encontraba sentada en una de las sillas del cuarto. Ni siquiera se inmutó por la llegada de You, hasta que terminó de beber su té.
—Buenos días You-chan —la mujer se puso de pie sin decir nada más y rodeó a You, quien no sabía si permanecer agachada o ponerse de pie.
—¿O'hara-san? —preguntó You al notar que la rubia se había quedado parada detrás de ella.
—One moment please, You-chan…
Por supuesto, You no tenía idea de lo que había dicho la mujer, así que sólo se quedó de pie, firme, sin atinar a mover un sólo músculo. Dió un gran respingo cuando sintió las manos de la rubia rodearla por la espalda y afianzar con fuerza sus senos.
—¡¿Qué… qué le pasa?! —se quejó You, tratando de liberarse de la Omega.
—Oh my my… sí que tienes gran equipo You-chan —la chica continuaba masajeando sus senos y You no tenía idea qué hacer para librarse de ella sin ser descortés—. ¿Me pregunto si así como tienes aquí…?
Las manos de Mari viajaron con agilidad desde el pecho de You hasta su parte baja.
You no pudo resistirlo más y le dió un manazo antes de librarse de ella.
—Yo… lo… lo siento O'hara-sama —You estaba tan avergonzada, jamás había pasado por una situación similar. Su rostro nunca había estado tan colorado y sólo atinó a hincarse de rodillas frente a Mari, suplicando su perdón por haberse atrevido a tocarla.
—Vaya vaya… Kanan tenía razón cuando dijo que enviaría un lindo cachorrito.
Mari levantó la barbilla de You con su pie, dejando a la vista mucho más de lo que You podía manejar. El vestido que estaba utilizando tenía una gran abertura que partía desde la cadera y, por su puesto, desde ángulo en el que estaba You tenía una vista privilegiada de la ropa interior de la Omega.
You podría jurar que su nariz había empezado a sangrar con tan sólo verla, pero pronto se dió cuenta que no era así.
—¿O...O'hara-sama? —la voz de You temblaba de nerviosismo.
—Ponte de pie pequeño cachorrito —le ordenó, retirando su pie—. Tenemos negocios que atender, ¿no es cierto?
Por el tono de voz de la mujer, You no sabía si se encontraba molesta o simplemente estaba jugando con ella.
—Así es… —You sacó el pergamino que Kanan había mandado para ella y se lo entregó en sus manos.
La mujer lo tomó y se fue a sentar a la misma silla en la que estaba inicialmente.
—Puedes sentarte justo aquí —señaló la silla que estaba a su lado.
You caminó hasta ella con algo de temor y se sentó con rigidez. No quería hacer otra cosa que pudiera poner en riesgo su negociación.
La rubia se cruzó de piernas dejando ver nuevamente sus muslos. You quería evitar las miradas indiscretas, pero la verdad es que no podía. Sus piel pálida era lo primero que llamaba su atención. You pasaba saliva duro, tratando de disimular un poco su creciente atención a esas piernas.
—Muy bien… —dijo Mari cuando terminó de leer, enrollando el pergamino nuevamente—. Así que ya tenemos una nueva pareja en estas tierras. Pensaba que la coqueta de Kanan sería la primera en anudarse y no Dia-chan —dijo más para ella que para que You lo entendiera.
—Emm… sí… —You se rascó la cabeza no sabiendo cómo contestar a eso.
—Te noto algo incómoda pequeña cachorrito —Mari se levantó de su lugar y abrazó a You por la espalda—. Tal vez te hace falta relajarte un poco —comenzó a masajear sus hombros.
—No… no se preocupe por mi O'hara-sama… yo partiré de regreso en cuanto tenga su respuesta —You estaba demasiado nerviosa. El aura de la Omega empezaba a jugar con la suya y de repente, sentía que su cuerpo empezaba a reaccionar a su insistencia.
—Kanan-chan dijo que harias lo necesario para que acepte su propuesta —Mari desdobló el pergamino—. Dijo que tú tendrías que convencerme a cualquier costo.
—¿Que... que ella qué? —nuevamente Kanan le había jugado sucio.
—Así es mi pequeño cachorrito —Mari mordió su oreja—, tienes trabajo que hacer antes de volver a casa.
You se puso de pie a prisa.
—Matsuura-dono no dijo nada como eso —se defendió You, poniendo algo de distancia entre ellas.
—¿No me crees, Darling~? —Mari levantó sus cejas y la siguió hasta donde estaba.
Poco a poco fue acorralando a You contra la pared, su aura estaba haciendo un gran trabajo picándola, incitando a más.
—No es eso… —You había llegado hasta la pared y no tenía más espacio para seguir retrocediendo, cosa que Mari aprovechó para aprisionarla con su pierna, dejándola completamente a la vista.
—Que bien te conoce Kanan-chan… Ella dijo que dirías eso —Mari desdobló el pergamino y se lo mostró a You. Traía una nota al término de todo el texto que iba dirigida a ella.
"Watanabe You:
La alianza Kurosawa-Kunikida cuenta contigo, no nos decepciones."
—¿Qué quiere decir eso? —preguntó You, frustrada.
Mari retiró el pergamino de sus manos.
—Eso quiere decir que eres mía —una sonrisa pícara se asomó en el rostro de la extranjera—, al menos por hoy, You-chan —concluyó, emocionada.
En la posición en la que estaban, Mari bajó su pierna y se acomodó entre las de You, tomando sus brazos para pasarlos sobre su cintura, en un abrazo.
—Eres linda You-chan, siempre es entretenido jugar con los cachorros.
Mari tomó el rostro de You entre sus manos y le plantó un tremendo beso lleno de pasión. Al principio You no sabía cómo reaccionar, pero las palabras de Kanan resonaron en su mente; lo que fuera que la alianza necesitaba de Mari era demasiado importante si le habían pedido hacer algo así. Estaba decidida a no fracasar en dos misiones seguidas.
Correspondió el beso con recelo. Era una sensación rara. Ya había compartido besos antes, pero ninguno con una Omega tan fogosa como lo era Mari, la chica si que sabía cómo complacer a un Alfa. Mari no se conformó con tomar sus labios. Comenzó a acariciar su abdomen tratando de despojarla de la ropa.
Las orejas de You se sentían calientes, y no era el único lugar que lo estaba. Se dió cuenta que su zona íntima estaba ardiendo, sentía que su miembro quería hacer su aparición por primera vez, pero no quería que fuera en ese momento, no se sentía lista para algo así.
—You-chan… —Mari besó su cuello con pasión—. ¿Puedes sentirlo? — tomó la mano de You y la colocó en su intimidad—. Mi calor está por llegar You-chan… tendrás que encargarte de mi.
You tragó pesado. Nunca pensó que su primera vez sería de esa manera. Estaba llena de dudas y miedos. ¿Cómo iba a corresponder a tremenda Omega si nunca lo había hecho antes?
Su rostro reflejaba todas sus dudas y Mari, lejos de molestarse, parecía divertida por la escena que estaba causando.
—¿Te gusto You-chan? —le dijo al oído de forma seductora.
—Cla… claro que sí, O'hara-sama… —los métodos de Mari estaban dejando a You desarmada, sus neuronas poco a poco comenzaban a morir a causa de su nerviosismo.
—¿Me tomarás You-chan? —le dijo con el mismo tono de voz al otro oído.
La piel de You estaba erizada, su corazón latía a toda prisa y pequeñas gotas de sudor empezaban a aparecer en su cuerpo.
—Lo… lo haré —con toda la determinación que pudo encontrar en su persona, You decidió que no iba a fallar.
Comenzó a besar a Mari, tomando las riendas del beso. Fue lento al principio, pues no tenía experiencia en ese tipo de interacciones, pero estaba dispuesta a dar a dar lo mejor de sí para complacer a la Omega.
Mari parecía satisfecha, pues se dejó guiar por You quien intentaba hacer crecer su aura para someterla.
—¿Quieres ir a mi habitación? —preguntó Mari, divertida.
—Creo que sería lo mejor… O'hara-sama— Mari cubrió sus labios con un dedo.
—Llamame Mari — depositó un beso rápido antes de tomar su mano y jalarla a su habitación.
Los nervios de You no hicieron más que incrementar conforme se acercaban a los aposentos de Mari.
Era un lugar impresionante. Había un enorme futón al centro de la habitación lleno de bellos cojines. El lugar estaba cubierto con telas exóticas que partían desde el techo en un patrón caprichoso hacia las paredes. Nunca había visto algo igual. Sin duda Mari O'hara vivía como pocas personas.
—¿Te gusta? —preguntó Mari al ver el rostro asombrado de su acompañante.
—Es una habitación increíble —You se acercó a palpar las telas que estaban curiosamente dispuestas—. Esto es muy hermoso, me encanta su textura, no había sentido algo así.
—Espera a que mis sábanas se peguen a tu cuerpo, pequeño cachorrito, quedarás extasiada —Mari jaló a You y la empujó sobre el futón. You pensó que se golpearía pero estaba mucho más suave de lo que imaginó.
—Wow… —dijo You, nerviosa.
Mari jaló la cintilla que mantenía su vestido en su lugar y se despojó de este, dejando a la vista su ropa interior. Era de encaje en un bello color violáceo, con decoraciones bordadas en el sostén y unas bragas diminutas. Todo parecía sacado de un sueño, aunque no como los que había estado teniendo últimamente.
Mari pudo notar la sorpresa en el rostro de su futura amante y estaba muy complacida con ello.
Con un tipo de baile sexy se hincó frente a You, con movimientos felinos fue gateando hasta ella. You trago duro cuando sintió las rodillas de Mari restregarse contra su entrepierna. Siguiendo su camino, Mari fue levantando poco a poco la ropa de You hasta descubrir su abdomen.
—Eres muy fuerte You-chan, casi tanto como Kanan~ —depositó suaves besos en su abdomen, seguido de algunas mordidas que fueron subiendo de intensidad hasta llegar a sus senos.
You ya estaba lista para dejarse llevar, no seguiría resistiendo pues no lograría nada.
Se sentó y tomó el rostro de Mari entre sus manos para besarla con avidez. Con un ágil movimiento de sus caderas, logró darle la vuelta a la Omega, quedando sobre ella.
You la besó nuevamente, en esta ocasión sin reparos; fue abriéndose camino hasta dejar que sus lenguas danzaran en una lucha placentera.
Mari profirió un gemido cuando You aprisionó sus pechos con sus manos y comenzó a masajearlos. Sin quererse quedar atrás, la rubia se abrió paso por el pantalón de You. Aflojó su cintillo para dejar pasar su mano hasta su intimidad. La alfa aún no había hecho su cambio, pero Mari podía sentir que estaba próxima a hacerlo.
Deslizó su mano hasta encontrar su clítoris, masajeandolo con rudeza. You solo cerró sus ojos y dejó que el placer la invadiera.
—Oh… sí, así Riko-chan, no te detengas.
Fue un segundo el que bajó su guardia, pero fue suficiente para echarlo todo a perder.
—¿Riko-chan? —preguntó la rubia extrañada, deteniendo de golpe su actividad.
You se quedó helada cuando se dió cuenta del terrible error que acababa de cometer.
—¡Lo siento O'hara-sama! —se disculpó de inmediato.
—Mari… te dije que me llamaras Mari —replicó con la voz apagada—. Y no tienes por qué disculparte cachorrito, fue mi culpa por arrastre hasta aquí.
Mari empujó ligeramente a You para que se hiciera a un lado.
—Perdón Mari, perdón —suplicó You—. No fue mi intención, ni siquiera… ¡Ah! —You se dió un golpe en la frente—. No sé ni por qué dije eso.
—Por qué estabas pensando en ella —dijo Mari tranquilamente—. Es normal que pienses en la persona que amas.
—¿Amor? No, yo no la amo, no sé qué rayos me pasó —se quejó You sintiendo la frustración llenar su cabeza.
—Eres una Alfa You-chan, una que está a punto de entrar a su primer calor, cuando eso sucede, es normal que estas cosas pasen. También le pasó a Kanan-chan.
—¿Eh? ¿Ella y usted… ya sabe? —You no daba crédito a lo que estaba escuchando.
—Emm… si —Mari rió por lo bajo—. Pensé que ya lo sabías.
—Pues… no. Ella nunca me contó nada.
—No es secreto para nadie que Kanan-chan ha estado enamorada de esa Omega Kurosawa desde siempre —Mari suspiró—. Pensé que era un enamoramiento pasajero, ya sabes, cosas de cachorros —reviró los ojos—, pero no fue así, Kanan no dejo de pensar en ella ni siquiera en ese momento de intimidad conmigo —concluyó con tristeza en su voz.
—Vaya… no sabía Mari-san… yo… lo siento por haber sido tan descuidada —You se sentía más que apenada.
—No, no es tu culpa, yo quise abusar de alguien tan linda como tú —revolvió los cabellos grises de You—, sin tomar en cuenta que tal vez ya tienes a alguien más.
—No lo hago, no la tengo —aseguró You.
—Quien quiera que sea esa chica seguro debe ser alguien importante, como para que la recordaras justo en ese momento —bromeó Mari.
You se cubrió el rostro con uno de sus cojines.
—Ella es la prometida de mi mejor amiga quien es mi superior y la persona responsable de que yo siga con vida —confesó You—. Desde que la conocí no he dejado de pensar en ella y ya no sé qué hacer con todo esto que me hace sentir, es como si hubiera puesto un embrujo en mi la primera vez que nos vimos.
—Y dices que no es nadie —Mari le picó las costillas para que You se descubriera el rostro—. Así es el amor, es caprichoso, no respeta acuerdos ni clases sociales, una vez que nace se convierte en una fuerza imparable. ¿Ella también te quiere a ti?
You se tomó un momento para deliberar su respuesta.
—No lo sé, no hemos hablado mucho.
—Es lo grandioso de nuestra especie, no es necesario entablar tanta palabrería, somos personas viscerales, nos guiamos por el instinto y si te sientes tan irremediablemente atraída a ella, será por algo —Mari suspiró nuevamente—. Si has encontrado esa clase de amor, no te recomiendo que lo ignores, es muy doloroso hacerlo.
—Usted está enamorada de Kanan sensei, ¿verdad? —se aventuró a preguntar You.
—Esa tonta… —se quejó Mari—. Sí, yo me enamore de ella la primera vez que la ví, pero ella ya amaba a alguien más.
—No se rinda Mari-san, Kurosawa-sama aún no ha tenido su calor —dijo You, dándole ánimos.
—No You-chan, reconozco bien cuando es una causa perdida, y Kanan~ lo es. Al igual que tú —dijo con una sonrisa triste—. Deberías buscar a esa chica y hablar las cosas con ella, quien sabe —levantó los hombros—. Tal vez te corresponda y tengas al amor de tu vida tocando a tu puerta.
Mari le dió un beso rápido a You en los labios y le devolvió su ropa.
—Será mejor que te vistas —dijo dándole la espalda—. Tienes que volver con Kanan y decirle que haré lo que me pide, retrasaré algunas semanas las armas del emperador, ella tendrá las suyas antes.
—Pero Mari-san, ¿y su calor? —You recordó la razón por la que se había atrevido a llegar a tanto.
—Tomé supresores pequeña cachorrita —revolvió su cabello nuevamente—. Solo estaba bromeando contigo —le guiñó el ojo antes de abandonar la habitación, dejando a You con más dudas de las que tenía antes.
Mari preparó todo para el viaje de regreso de You. Le dió incluso un caballo que era más rápido que el suyo para que pudiera volver pronto a casa. Aunque no la dejo ir sin aconsejarle nuevamente que buscara el amor.
En su camino de regreso, You decidió acampar antes de que la noche cayera por completo. Encontró una cueva al pie de la montaña, era el lugar ideal para levantar su campamento, incluso se encontraba cerca del rió, para poder abastecerse de agua.
Rápidamente instaló su refugio y se dispuso a descansar. Fue un día lleno de emociones, y esa plática con Mari la dejó llena de interrogantes sobre sus propios sentimientos.
No lograba comprender qué era eso que le despertaba Riko. Esa sensación de pertenencia. Cuando pensaba en ella se sentía tranquila, sentía su alma en paz. Una cosa rarísima que nunca en su vida había experimentado, ni cuando tuvo la fortuna de conocer a Kanan o a Chika con quienes entabló una relación profunda a lo largo de años.
Pero en tan solo unos días, esta pelirroja llegó a su vida y puso su mundo de cabeza. ¿Cómo era posible que eso pasara?
Las palabras de Mari llegaron a su mente. Eran seres que se guiaban por instinto. Lo cual era una cosa misteriosa que se podía salir de control en un parpadeo.
La imagen de Riko llegó nuevamente a su mente como el último día en que la vió; un sonoro suspiro fue arrancado de sus labios con la esperanza de que al menos le ayudara a disminuir su pesada carga.
Con la chica en mente, el sueño empezó a reclamarla.
Se encontraba parada en la entrada de una casa antigua. No podía reconocerla pero algo le decía que ella pertenecía a ese lugar.
Se disponía a ingresar a la propiedad cuando unas voces de niñas llamaron su atención. No estaban dentro de la casa, al contrario, se escuchaban del otro lado, en el terreno contrario al que estaba pisando.
Guiada por las voces caminó hasta toparse con dos pequeñas que jugaban divertidas sin advertir su presencia. Una de ellas era su copia exacta, una versión más joven de ella, pero no le quedaba duda de su identidad.
Se sorprendió al ver a la otra niña. Era Riko, tenía el cabello más corto pero su mirada era tan amable como el día en que la conoció.
You se quedó inmóvil, no queriendo delatar su presencia, aunque esto parecía imposible, ya que ambas niñas ni siquiera la miraban.
—You-chan no seas mala, es mi turno de cuidar el castillo —se quejó la pequeña Riko.
—No Riko-chan, yo soy quien va a cuidar el castillo, tengo que proteger a mi princesa —respondió la chica levantando un palo que simulaba una katana.
—¿Y quién se supone que es esa princesa a la que tienes que cuidar? —preguntó Riko molesta, cruzándose de brazos.
—Es una princesa muy hermosa —dijo You con suficiencia—. Es la princesa más hermosa de todo el mundo y yo estaré a su lado para siempre.
—¿Ah sí? —Riko se enojó de inmediato con esa respuesta. Tanto era su malestar que empujó a You con todas sus fuerzas y se echó a correr—. Pues quédate con ella.
—¡Riko-chan! ¡Espera por favor!
La pequeña You se puso de pie tan rápido como pudo y salió corriendo tras Riko a toda velocidad. A You mayor no le costó trabajo alcanzarlas unos pasos más adelante.
Riko se había subido a la copa de un árbol.
—¡Riko-chan! —le gritaba la pequeña You desde el suelo—. ¡Baja por favor!
—¡No! —respondió Riko, subiendo aún más alto.
—No me dejaste terminar Riko-chan, déjame explicarte… —suplicó.
Como You era un poco más bajita que Riko, le estaba costando trabajo alcanzar la primera rama del árbol para poderse impulsar, pero se veía determinada a subir hasta donde estaba la otra niña.
—¡Eres una tonta! —le gritó Riko.
—Lo soy Riko-chan, perdóname por favor —suplicó You aún sin encontrar la forma de subir.
—No lo haré. Puedes ir de regreso a tu castillo a buscar a tu princesa —espetó Riko, siguiendo su peligroso ascenso.
Una de las ramas del árbol se encontraba hueca; así que cuando Riko recargó su peso en ella, ésta se rompió dejando caer a la pequeña al suelo.
You se percató de la situación e hizo lo posible por amortiguar la caída de Riko con su pequeño cuerpo.
Riko cayó completamente sobre You, quien quedó debajo de ella.
—¿You-chan? —habló Riko cuando recuperó el habla a causa del susto que se había llevado—. ¿You-chan, estás bien?— al ponerse de pie vio con horror que su amiga no se movía. Su pequeño rostro se llenó de lágrimas, hincándose a un lado del cuerpo de la niña —¡You-chan! ¡You-chan! —le decía sacudiendola con fuerza—. You-chan, por favor despierta.
La You mayor estuvo a punto de actuar para verificar el estado de su versión más joven, pero pudo ver cómo en el rostro de la niña se formó el atisbo de una sonrisa y se dió cuenta que todo era parte del show que estaba armando.
—You-chan, por favor, por favor despierta —Riko tenía el rostro cubierto de lágrimas por completo, su voz salía ya entrecortada—. Perdóname, perdóname. No quise decirte esas cosas feas. Tú eres mi caballero You-chan, no me dejes por favor.
—Y tu eres mi princesa Riko-chan, ¿por qué es tan difícil entenderlo? —la pequeña You se incorporó dejando a Riko estupefacta—. Tú eres mi princesa Riko-chan, la que siempre he tenido y la única que tendré — tomó la mano de Riko y depositó un beso en ella.
—¡Baka You! —Riko jaló su mano y plantó tremenda cachetada en el rostro de You.
—¿Y eso por que fue? —preguntó la niña con la mejilla enrojecida.
—Eso fue por asustarme —se quejó Riko—. Y esto es por salvarme —Riko depositó un beso en la mejilla dañada.
El rostro de You se cubrió de rojo por completo. Sus orejas estaban ya en un tono casi escarlata.
—Tienes que prometerlo —dijo Riko, con los brazos cruzados.
—¿Qué… qué cosa? —preguntó You titubeante.
—Que voy a ser tu princesa para siempre y que nunca me vas a dejar —expresó Riko mirando a You a los ojos—. Yo no quiero ser de nadie más que no seas tú.
You se puso de pie. Entendía los deseos de Riko. Aún siendo tan pequeñas, entendían la necesidad de estar juntas; You tampoco quería saber nada de nadie más, Riko era su princesa y deseaba que así fuera por siempre.
Se hincó frente a Riko, tomó su mano y depositó un beso sobre ella.
—Yo te prometo, princesa mía, que a partir de este momento, yo viviré para hacerla feliz, mi vida será su vida y la de usted será la mía —You suspiró—. Prometo protegerla para siempre, con mi vida si fuera necesario.
Riko se había puesto igualmente sonrojada pero ambas niñas irradiaban felicidad.
—¡You-chan, por favor, ayúdame!
El sueño se terminó de golpe. La voz de Riko resonó fuerte en su cabeza. No era la pequeña Riko la que había hablado, era la Riko adulta que había conocido apenas unos días atrás.
You se despertó, sobresaltada. Todo a su alrededor estaba en calma. Aún estaba en medio de la oscuridad de la noche; calculaba que aún faltaban un par de horas para el amanecer.
Agudizó su oído para tratar de escuchar algo, pero no había más que sonidos de la naturaleza a su alrededor; el agua del río corriendo se podía oír a la distancia, el sonido de el último suspiro de su fogata estaba presente, las copas de lo árboles siendo agitadas por el viento. Permaneció algunos minutos alerta, tratando de captar algo que estuviera fuera de lugar, pero no hubo nada.
Aún no asimilaba lo que acababa de soñar cuando sintió una presencia, un aura conocida. Fue muy rápido, como cuando ves de reojo una sombra pasar, no estaba segura si realmente lo había percibido o era producto de su imaginación. Se debatía entre sí debía investigar un poco más o solo dejarlo pasar, cuando escuchó pasos apresurados a la distancia.
Salió a toda velocidad de su tienda pero la oscuridad reinante no permitía que viera nada. Trató de agudizar más sus sentidos y entonces le llegó un aroma conocido. El aroma de las Sakuras que siempre acompañaba a Riko, estaba ahí, no le quedaba duda.
Salió corriendo a toda velocidad sin importarle nada. El rastro que había recogido venía del otro lado del río. You no titubeo ni un momento para lanzarse al agua. Nadó tan rápido como pudo para ganarle a la corriente.
Tan pronto como llegó a la orilla, salió del agua y continuó su carrera; desde ese lugar el sonido era mucho más claro.
Habían varias personas que estaban corriendo a toda velocidad, entre ellas estaba Riko y se notaba asustada.
El instinto de You le hizo correr como nunca lo había hecho en su vida. Aún estando en la oscuridad sabía exactamente qué camino seguir. Conforme se acercaba, fue capaz de percibir con mayor claridad el aura de Riko. Entonces se dió cuenta de la razón por la cual la Omega estaba siendo perseguida; su primer calor estaba a punto de llegar y había sido percibido por más Alfas.
Pudo tener la primera visión de los Alfas unos metros después. Contó a 6: eran 4 hombres y dos mujeres los que la estaban persiguiendo. Casi todos se veían mucho más grandes que ella, pero no dudó en irse sobre ellos para ayudar a la Omega.
—¡Riko-chan, estoy aquí! —gritó You tratando de llamar la atención de los Alfas.
Dos de ellos habían caído en el anzuelo. De dos fuertes puñetazos, You les hizo perder el conocimiento antes de que supieran qué los golpeó.
Continuó su camino siguiendo a los demás que corrían aún tras el rastro de la Omega.
Uno de los Alfas tenía el doble de la altura de You, pero no por eso amedrentó. Tomó un tronco y lo golpeó por detrás de la cabeza con toda la fuerza que poseía. El hombre se desplomó cayendo sobre una de las otras dos Alfas.
Por el momento solamente le quedaba encargarse de una alfa más. You pudo ver cómo Riko se resbaló en una ladera, rodando hacia el vacío. La otra Alfa se fue sobre ella antes de que You le diera alcance. Con desesperación You se lanzó tras ellas, para seguirlas.
La Alfa tenía sometida a Riko por las muñecas, sentada a horcajadas sobre ella. Con todo el impulso de la caída, You la golpeó para quitarla de encima.
Se incorporó lo más rápido que pudo y corrió hasta donde estaba Riko. Pudo ver que la Alfa había rasgado el vestido de la chica, casi dejando su torso descubierto.
—Tenemos que irnos de aquí Riko-chan —a You no le importaba nada más que salvaguardar el bienestar de Riko. La jaló con fuerza par ayudarla a incorporarse—. ¿Puedes caminar?
—Creo que sí —respondió Riko, aun en shock por lo que había pasado.
You guió el camino. Tenía que llevarla al río para que el agua ayudará a disipar su rastro. Estaba consciente de que esos alfas no se darían por vencidos una vez que se recuperaran, ya que el daño que les había infligido era mínimo.
La velocidad de Riko comenzó a disminuir conforme corrían.
—¿Qué pasa Riko… Sakurauchi-sama?—se corrigió al notar su error llamándola con tanta familiaridad.
—Es mi tobillo, creo que me lo doblé al caer —explicó Riko.
—Tan solo un poco más, tenemos que llegar al río, por favor —dijo casi suplicante.
No hicieron más intercambio de palabras. Siguieron corriendo hasta la orilla del río. You se sumergió primero guiando el camino como hasta entonces para que Riko confiara en ella y la siguiera.
Trataron de hacer el menor ruido posible para no ser descubiertas. El aura de los Alfas aún era perceptible, pero conforme se alejaban de ellos, el aura de Riko empezaba a ser mucho más perceptible para You, al grado en que empezaba a despertar sus sentidos.
Salieron lo más rápido que pudieron del agua para continuar su carrera.
—Suba a mi espalda Sakurauchi-sama, aún tenemos que caminar un poco más —You se puso de espaldas a Riko, hincándose en el suelo.
—Puedo caminar Watanabe-san —dijo Riko tratando de declinar el ofrecimiento.
—No lo suficientemente rápido, aún nos están siguiendo —explicó You—. Suba por favor, no hay tiempo que perder.
Riko subió a su espalda para emprender el camino. You pensaba regresar a la cueva en donde había montado su refugio, pensó que era el mejor lugar para mantener a Riko segura.
El aura de la otra Alfa cada vez se sentía más cerca. Pronto les daría alcance si You no hacía algo al respecto.
—Sakurauchi-sama, ¿Podría usted subir a aquel árbol? —You señaló un árbol alcornoque que tenía sus ramas bajas para poder facilitar la subida—. Necesito deshacerme de esa persona que nos viene siguiendo o no seré capaz de ponerla a salvo.
—Creo que sí—expresó Riko, bajando de la espalda de You.
—Suba lo más alto que pueda y no baje hasta que yo vuelva por usted —You intentaba buscar algo que pudiera usar como arma mientras esperaba a que Riko subiera, pero no se dió cuenta que Riko no se estaba moviendo.
—¿Y qué pasará si usted no vuelve? —preguntó Riko con temor.
You se detuvo un momento para mirar a Riko. Su gesto era exactamente el mismo que el de la pequeña Riko de su sueño. En ese momento supo exactamente qué es lo que debía hacer.
Se acercó a ella, tomó su mano entre la suya y depositó un beso en dorso de esta.
—Volvere por usted, siempre volveré por usted —expresó You con galantería.
Antes de ser consciente de lo que su gesto había generado en el cuerpo de Riko, You se percató de que el peligro estaba demasiado cerca.
—Tiene que subir ahora, Sakurauchi-sama —dijo nuevamente antes de darse la vuelta para enfrentar a su contrincante.
Lo único que pudo encontrar fue una piedra lo suficientemente grande para arrojarla a la otra Alfa. Esperaba poder causar suficiente daño con esto para evitar una confrontación cuerpo a cuerpo.
Se colocó a la suficiente distancia para arrojar la roca sobre su cabeza. Justo cuando iba pasando, You lanzó la piedra con toda su fuerza, y aunque dió justo en el blanco, el cual era entre las cejas de la mujer, ésta apenas empezó a sangrar un poco en esa zona, pero ni fue desplomada ni se detuvo en su avance.
You se fue sobre ella. Le dió una patada de lleno en el torso que la derrumbó al suelo, estaba a punto de darle un golpe en su mandíbula cuando la chica sacó un tantō de entre sus ropas. You apenas pudo evitar el contraataque, llevándose un pequeño corte en su brazo derecho.
Con agilidad logró desarmarla, utilizando el arma a su favor. No quería matarla, solo alentar su paso para que dejara de seguirlas.
Le dió la vuelta y cortó su tendón de Aquiles de ambas piernas, de esa manera la chica no podría continuar en su persecución, pero no moriría a causa de su heridas.
Guardó el arma para mayor seguridad. En ese momento todo lo que necesitaba era regresar hasta donde estaba la Omega y ponerla a salvo.
Regresó hasta el pie del árbol en donde había dejado a Riko.
—¡Puede bajar Sakurauchi-san! —le dijo con voz fuerte para que la escuchara.
—No… no creo poder Watanabe-san...creo que me quedaré aquí — la voz de Riko no se escuchaba normal.
Pudo ver que la chica continuaba su ascenso.
—Está subiendo demasiado Sakurauchi-sama, tiene que bajar ya. Necesito que nos movamos de aquí, no es seguro este lugar para usted —You comenzó a buscar una manera de alcanzar a la chica para ayudarla en lo que fuera que le estaba pasando.
—¡No! ¡No suba por favor! —suplicó Riko—. No puede acercarse más, es peligroso.
—¿Qué es lo que pasa Sakurauchi-sama? —You no se detuvo y empezó a subir, tratando de darle alcance.
—¡Es mi calor Watanabe-san! No se acerque por favor… Estare en problemas si usted lo hace.
—¿Qué hace usted por aquí? Debería estar en la casa Kurosawa, en donde sin duda le darían los supresores para no tener que sufrir estos días. Y después, cuando Chika-senpai esté recuperada, podrá ocuparse de usted—un nudo se instaló en la garganta de You al imaginar a Chika reclamando a Riko como su Omega.
—Necesito que haga algo por mi Watanabe-san —Riko se acercó un poco hasta donde estaba You, sólo para que pudieran tener contacto visual. De su cintillo, Riko desamarró la pequeña caja que You le había dado antes de partir y se la lanzó—. Tiene que llevar eso de regreso. Tiene que dárselo a Chika-chan, es el antídoto a su veneno.
You lo tomó entre las manos y revisó la caja para confirmar su contenido. Una pequeña botella se encontraba en su interior; contenía un líquido ambarino.
—No puedo irme y dejarla aquí Sakurauchi-senpai, esos Alfas podrían volver a buscarla en cualquier momento —espetó You—. Debo quedarme a protegerla.
—Ese antídoto es la única oportunidad de Chika-chan —la voz de Riko comenzaba a quebrarse—. Es lo menos que puedo hacer por ella, no puedo dejarla morir.
—No la dejaremos morir, pero no puedo irme ahora, por favor entienda, tiene que venir conmigo —insistió You. Estaba decidida a hacer bajar a Riko aun si la tenía que cargar hasta el suelo—. Hay una cueva, no muy lejos de aquí. La llevaré hasta ese lugar y cubriré la entrada para que nadie pueda pasar y usted tampoco pueda salir.
Se hizo un silencio largo. You pensó que Riko no la había escuchado, hasta que se dió cuenta que era por que la chica iba bajando por las ramas del árbol, acercándose a ella. Conforme descendía, You pudo olfatear las fuertes feromonas que rodeaban a Riko.
Era un olor delicioso, dulce y muy tentador. La chica estaba rodeada de un aura suave, que acariciaba la suya, invitandola a acercarse. Las pupilas de You se dilataron tanto que la luz alrededor de la Omega formaba un halo que resaltaba su figura. Riko aún portaba la ropa húmeda debido a su carrera por el río, por lo que el vestido que llevaba se pegaba peligrosamente a sus curvas. No ayudaba el hecho de que su ropa estuviera rasgada y que se pudieran ver partes de su piel desnuda. You estaba en serios problemas.
Le extendió su mano para ayudarla a bajar, pero justo cuando iba a tomarla, el vestido de Riko se atoró entre sus pies y las ramas del árbol, haciendo que resbalara. You intentó ayudarla, pero ambas terminaron cayendo hasta el suelo. You quedó debajo de Riko, amortiguando su caída.
Había sido un duro golpe que le sacó el aire al caer, dejándola por unos segundos semi inconsciente. Fue la voz consternada de Riko la que la trajo de regreso.
—¡Watanabe-san! ¡Watanabe-san! —llamaba Riko, desesperada.
—No… —You trataba de hablar pero era difícil, le faltaba el aire a los pulmones.
—¿No?
—No puedo… respirar.
Riko se dió cuenta de que la razón por la que no podía respirar era porque ella estaba sobre su abdomen; se puso de pie de inmediato.
—Mejor —dijo You, recuperando poco a poco el aliento.
Lentamente se fue sentando. El golpe había sido bastante duro, pero no tan fuerte como el que estaba recibiendo por las potentes feromonas de Riko que estaban empezando a nublar su juicio.
—Esto que pasó… se me hace muy… —Riko frunció el ceño.
—Familiar —respondió You, sabiendo perfectamente a lo que se refería Riko.
—Sí, justamente eso.
Durante unos segundos, se quedaron mirando fijamente a los ojos. Querían encontrar respuestas en la mirada de la otra, pero pronto recibieron un recordatorio de la difícil situación en la que se encontraban.
Riko empezó a derramar lágrimas de sus ojos. Sus facciones cambiaron, reflejando profundo dolor.
—¡Oh por Dios! —se puso en cuclillas en el suelo, abrazando sus piernas—. Duele… duele mucho.
Ya tenía una idea de lo que pasaba a una Omega cuando llegaba su calor, pero una cosa era saberlo y otra muy diferente era ver como, no cualquier Omega, la Omega por la que sentía atracción, se revolvía frente a ella de dolor.
—Tenemos que movernos —dijo You. Le estaba tomando toda su fuerza de voluntad no ceder a sus deseos—. La llevaré a la cueva Sakurauchi-sama, ahí se sentirá mejor.
You se acercó a Riko y la cargó entre sus brazos. El cuerpo de Riko estaba muy caliente, cubierto con gotas de sudor por todos lados y mezcladas con la humedad de la ropa, potenciando el aroma de sus feromonas. Comenzó a marearse, la atracción que sentía por ella iba en aumento, su cuerpo le pedía a gritos que tomara a la Omega en ese momento.
—Watanabe-san, por favor… ayudame —los ojos de Riko no eran los mismos de siempre, tenía una mirada extraña que You no le había visto nunca.
—Un poco más, ya casi llegamos —tragó pesado, no estaba segura de si podría aguantar hasta llegar a la cueva, y después tener la fuerza para alejarse de ahí. No era porque el cuerpo de Riko fuera pesado, era porque estaba a punto de ceder a sus instintos, que amenazaban con traicionarla.
—No puedo esperar más —Riko se abrazó al cuello de You y comenzó a besarlo. Si bien, inició con suavidad, poco a poco fue subiendo de intensidad, hasta que profirió una mordida que la hizo respingar.
—No haga eso, Sakurauchi-sama… —alejó el cuello lo más que pudo, pero Riko no estaba haciendo las cosas fáciles.
Afortunadamente, la cueva estaba a tan sólo unos metros, pero eso no implicaba que la Omega se fuera a dar por vencida. Su aura estaba jugueteando con la de You incitándola a cambiar para ella. Y pronto hizo efecto, You sintió un bulto que iba creciendo dentro de su pantalón.
—¡Oh por Dios! —no lo podía creer, estaba pasando, en el peor momento que se pudiera imaginar, su calor también había llegado.
You prácticamente corrió hasta donde estaba la cueva, tenía que encerrar a Riko en ese lugar antes de que otra cosa pasara, estaba segura de que si titubeaba un sólo segundo, no habría nada en este mundo que la detuviera de reclamarla como su Omega.
—Es aquí —anunció cuando llegaron a la entrada del lugar. Llevó a Riko hasta el interior y la dejó rápidamente. Tenía que poner distancia entre ellas o no podría aguantar más—. Buscaré algo para bloquear la entrada.
Cuando se disponía a salir, Riko tomó su mano con fuerza.
—No se vaya por favor, no me puede dejar sola —exclamó Riko, con voz suplicante—. Tiene que ayudarme, duele demasiado.
—No puedo Sakurauchi-sama, tengo que alejarme, será mejor para ambas que lo haga —You trató de soltarse pero Riko no lo permitió y la abrazó por la espalda, rodeándola con sus brazos.
—No sé qué es lo que me pasa con usted, Watanabe-san —le dijo al oído—, pero sé que usted sabe más de lo que dice y es momento de que me lo diga.
Las manos de Riko jugaban con la ropa de You. Poco a poco se fueron abriendo paso hasta tocar su suave piel. You se asustó de lo bien que se sentía el contacto con la Omega; sus delicadas manos delineando su abdomen, la sensación de sus pechos contra su espalda, su aura excitada rogando ser atendida; era difícil seguir encontrando argumentos para no dejar que su instinto se hiciera cargo de todo, sucumbiendo ante los deseos de la Omega.
—Esta cicatriz… —Riko alcanzó a palpar que su piel perdía continuidad debido a un abultamiento que se encontraba justo debajo de sus costillas—. La hicieron cuando eras una niña, ¿verdad?
You notó el cambio en la voz de Riko.
—Así fue, ¿cómo lo supiste? —se dió la vuelta para quedar frente a ella, aunque no puso distancia entre ellas.
—De la misma forma en la que tú me llamaste princesa, ¿por qué lo hiciste? —cuestionó Riko, mirándola a los ojos.
You desvió la mirada. No soportaba la intensidad de los sentimientos que la invadían cuando estaba en su presencia.
—Fue por un sueño —dijo en voz baja, sintiéndose algo apenada.
—Yo también he tenido sueños sobre ti —los ojos de Riko se llenaron de lágrimas que ya no se debían al dolor que la agobiaba—. Lo he recordado, hace un momento, cuando me llamaste princesa, sé quien eres —Riko estiró su mano hasta tocar su mejilla, acariciándola con suavidad—. Eres mi caballero, ¿lo recuerdas? Y yo soy tu princesa, You-chan.
—Yo no… —el pulso dentro de sus pantalones le recordó la razón por la que no podía seguir platicando, removiendo recuerdos de un pasado distante y a su parecer, algo irreal—. Tengo que alejarme Riko-chan, es por el bien de las dos. Cuando tu calor se termine, podrás ver las cosas con mayor claridad, sólo entonces te darás cuenta que no soy yo la persona a la que quieres, tu prometida espera por ti.
El corazón de Riko se encogió al recordar a Chika.
—Por favor, no te vayas, te necesito conmigo, no puedo pasar por esto sola —una nueva oleada de dolor llegó hasta ella, haciendo que sus piernas temblaran y cayera al suelo.
El primer impulso de You fue correr a socorrerla, pero sabía lo que eso significaba. Tomando la poca determinación que le quedaba y le dió la espalda.
—Iré a entregar el antídoto a Chika-chan y después enviaré a alguien por ti Riko-chan, por favor, espera aquí.
Había empezado a caminar rumbo a la salida de la cueva.
—¡You-chan espera! ¡Tu lo prometiste! Dijiste que me protegerías con tu vida —gritó la omega, desesperada—. ¡Tienes que luchar por nuestro futuro, no quiero hacerlo sola, no de nuevo!
El corazón de You se detuvo. La voz de Riko llegó a lo más hondo de su ser. Su promesa de aquel entonces no había sido algo vacío, producto del momento; tal vez eran unas niñas, pero lo había dicho muy en serio. Siempre supo que la única razón por la que no había podido corresponder a nadie antes era porque su corazón ya estaba comprometido aunque no supiera a quien. Justo era el momento de honrar esa promesa.
You se dio la vuelta y regresó hasta donde estaba Riko, ayudándola a ponerse de pie.
—Estás comprometida Riko-chan, no puedo ofrecerte nada como lo que tendrías si te quedas con Chika-chan —le dijo con honestidad, sintiéndose muy inferior a las dos mujeres.
—Sí, estoy comprometida You-chan, pero es contigo. Mi corazón lo recordaba aunque mi mente no lo hiciera —Riko tomó las manos de You entre las suyas—. No quiero estar con nadie más, sólo te quiero a ti —depositó un beso sobre ellas.
Haberlo negado tanto tiempo, sólo hizo que el momento fuera perfecto. You tomó el rostro de Riko entre sus manos y la besó. La besó como si su vida dependiera de ello. La besó hasta que se quedó sin aire y aún así, no la dejó ir, no podía, sentía que si lo hacía, el embrujo terminaría y se encontraría en su mundo oscuro y vacío de nuevo, como siempre había vivido.
Dejó que su cuerpo se encargara de tomar las riendas. No iba a dejar que sus miedos les arruinaran el momento. Estaba consciente que tendría que lidiar con las consecuencias después, pero ahora lo único que importaba era ayudar a Riko.
La respiración agitada de la Omega le permitía sentir el calor de su pecho contra el suyo. Sus manos curiosas no pudieron soportarlo más y se fueron sobre su ropa.
Tuvo que contenerse un poco para no terminar arrancando todo con rudeza, no quería lastimarla, su mayor deseo era el de satisfacer a la pelirroja.
Con fuerza tomó a Riko por los muslos, la cargó y la llevó hasta la pared. Riko estaba agitada, la besaba buscando obtener más. Quitó su playera, dejando su torso descubierto. Se sentía tan sensible que el bulto entre sus pantalones comenzaba a molestar con el roce de la ropa, se sentía aprisionada.
Riko se percató de esto y bajó sus manos hasta su pelvis, estremeciéndola. Habilidosamente, la Omega se deshizo de sus molestos pantalones. Su mano empezaba a bajar, pero un segundo antes de que pudiera tocarla, You la detuvo.
—¿Estás segura? —preguntó una última vez.
En esta ocasión Riko no respondió. Depositó un nuevo beso en sus labios y regresó a su actividad. Descubrió el falo bien formado de You, que pulsaba por ser atendido.
—Oh vaya —dijo Riko, sorprendida—. Es… un poco… muy… grande —finalizó con algo de vergüenza.
—Yo… sí… es algo… —You se ruborizó, no se estaba esperando un comentario así—. Pero, seré gentil Riko-chan.
Riko se acercó hasta su oreja, la mordió y dijo con una voz sensual.
—No quiero que lo seas, tómame ya.
Las pupilas de You se dilataron al sentir que Riko pegaba sus caderas contras las suyas. El roce con su piel era maravilloso. Si así se sentía, no podía pensar en lo que sentiría cuando estuviera dentro de ella.
La empujó nuevamente contra la pared, aprisionando con su cuerpo. Los besos de Riko comenzaban a ser desesperados. Empezó a besar su cuello, depositando suaves mordidas sobre el; su boca fue bajando, poniendo especial atención a sus pezones erectos. El color blanco de su piel contrastaba con el color rosáceo de sus botones hinchados.
Riko emitió un gemido cuando mordió uno de ellos con rudeza. Pero You no se detuvo, continuó su camino hacia el sur, depositando suaves besos alrededor de su ombligo.
Las caricias de You llegaron hasta la intimidad de Riko. No pudo evitar notar lo húmeda que estaba la Omega. Con cuidado, You se acercó hasta su clítoris y comenzó a degustarlo. Antes de penetrarla quería estar segura que no la iba a lastimar, además de que moría de ganas de probar el néctar de su Diosa, su Omega.
Su lengua comenzó a explorar dando suaves lengüetazos desde la entrada de la vagina hasta su clítoris que ya estaba bastante hinchado. Riko llevó sus manos a la cabeza de You y comenzó a empujarla, pidiendo que fuera más adentro. La cadera de Riko le pedía incrementar el contacto contra ella.
La lubricación de Riko iba en aumento; sin dilación, You introdujo dos dedos dentro de ella, ganándose un fuerte gemido de la Omega, que se retorcía contra su cuerpo.
—Oh You-chan, eso se siente muy bien.
You continuó con su labor mientras sentía que las paredes vaginales de Riko se contraían con fuerza. Cada vez su lengua hacía giros más rápidos que la ponían a temblar de placer.
—You-chan, adentro… ahora…
No tuvo que decirlo dos veces. You se puso de pie y con cuidado guío a su falo erecto al interior de la vagina de Riko.
Lo introdujo despacio, pero en cuanto sintió las aterciopeladas paredes estremecerse por su intromisión, pensó que terminaría todo en ese momento. Jamás había sentido tanto placer, temía que en cualquier momento fuera a explotar dentro de ella.
De los ojos de Riko comenzaron a escapar lágrimas que asustaron a You.
—Riko-chan, ¿estás bien? Perdón, ¿te lastimé? —se quedó inmóvil tratando de entender que había hecho mal.
—No. Lloro de felicidad, me siento… me siento completa You-chan, como jamás me había sentido, por favor… no te detengas —las palabras de Riko no hicieron más que avivar el fuego en su interior.
You comenzó poco a poco a mover sus caderas de adelante hacia atrás. Las piernas de Riko apenas la podían sostener en pie, por lo que You la tomó con fuerza de sus muslos y la cargó sin separarse de ella.
Con cuidado la depósito en su improvisado futón. La nueva posición le permitía llegar mucho más profundo. Riko se estaba estremeciendo debajo de ella. Se trató de sostener con una mano sobre su costado y con la otra, comenzó a masajear el clítoris de la Omega.
Pudo sentir cómo sus paredes comenzaron a apretar con más fuerza sobre su miembro, haciéndole casi imposible moverse dentro de ella, pero aún así no se detuvo.
—You-chan, eso es… eres… ¡Es increíble!— Riko estaba cerca de llegar a su primer orgasmo, podía sentirlo. Sus paredes se convulsionaban sin control haciendo que You tuviera problemas para controlarse, no quería venirse hasta no haberla complacido. Continuó su incesante movimiento de caderas, profiriendo gemidos roncos que se escuchaban como ecos en la profunda cueva —You-chan, quiero ser tuya, por favor —Riko extendió su cuello para ofrecerlo a la Alfa.
Las encías de You picaban de solo pensarlo, quería hundir sus dientes en la blanca piel de su Omega, quería marcarla y hacerla suya para siempre. Un atisbo de duda cruzó por su mente, Riko lo detectó de inmediato, así que, rodeando su cabeza con sus manos y atrayéndola hacia sí, le dijo al oído.
—Soy tuya You-chan, no quiero ser de nadie más.
Impulsada por las palabras de Riko, You buscó la base de su cuello, podía ver las rápidas pulsaciones de su yugular, invitando a morderla. Primero dió un beso, no quería lastimarla, el sólo contacto de sus labios hizo que su pene tuviera un espasmo intenso.
Mordió con algo de temor, pero el gemido que se escapó de los labios de Riko no hizo más que incrementar su sensibilidad y hacer que no pudiera detenerse. La Omega comenzó a mover la pelvis de arriba abajo en una danza que se había sincronizado con su propio movimiento. Podía sentir los fluidos entre ellas que se derramaban por todos lados, pero no le importaba, jamás había sentido que pertenecía a algún lugar tanto como en ese momento, pensó que seguramente Riko era el único hogar que necesitaba, no podía concebir la idea de estar alejada de ella ahora que era suya.
Las contracciones vaginales comenzaron a aumentar, haciendo que su pene golpeara sus paredes con más fuerza. Riko fue arqueando su espalda hasta quedarse sin respiración, sus caderas dejaron de moverse y fue sorprendida por el fuerte orgasmo de Riko.
Su cuerpo temblaba, You tuvo miedo de que algo le hubiera pasado debido a lo intenso del movimiento de la Omega, pero ella estaba bien, se encontraba en un lugar lejano, entre el cielo y la tierra que es a donde la había llevado.
Con suavidad, depositó besos en la herida que había hecho en su cuello. Estaba hecho, había reclamado a Riko como su Omega.
Riko se colgó del cuello de You, atrayéndola para besarla.
—Te amo —le dijo cuando se separaron—. Jamás pensé sentir algo así por alguien, pero te amo, te amo como nunca he amado a nadie y nunca dejaré de hacerlo.
Poco a poco las reverberaciones de su orgasmo fueron dejando libre a You, que sentía que estaba por explotar, pero no quería lastimar a Riko en un momento en el que se encontraba tan vulnerable.
Riko pudo notar la expresión un tanto dolorosa en el rostro de su amante.
—You-chan… no te salgas, aún no has terminado —le dijo poniendo ambas manos sobre la pelvis de la alfa.
—Pero tu ya lo hiciste —explicó You, retirando su miembro que se encontraba aún demasiado excitado.
Riko no lo había podido ver de esa manera antes de que lo hicieran, pero ahora moría de ganas por satisfacer a su Alfa, quería llevarla tan lejos como ella la había llevado.
Con la fuerza que le quedaba después de tremendo desahogo, empujó a You para que cayera de espaldas y se fue sobre ella.
You se había quedado impactada por el movimiento abrupto de su Omega, pero al verla gatear hacia ella, con esa disposición, su falo erguido dio una sacudida potente.
La Omega fue directo sobre su mástil, sin titubeo alguno, Riko abrió la boca y lo introdujo lo más profundo que pudo.
You se recargó sobre sus brazos sobresaltada por esa sensación caliente que emanaba la boca de la Omega, era igualmente placentero como haber estado en su interior, pero el jugueteo de su lengua agregaba un toque más delicioso que lo anterior.
El sabor del falo de You era fuerte, una mezcla entre sus propios jugos que pudo degustar en combinación con la semilla de su Alfa. No era desagradable, al contrario, su vagina dio un ligero apretón preparándose para una segunda vuelta. Riko parecía no haberse saciado con ese primer orgasmo y quería sentir a You nuevamente en su interior.
La lengua de Riko hacia suaves círculos alrededor del glande de You. Esta se retorcía al sentir el toque, era como una lenta y muy placentera tortura. El sabor del precome de You era bastante fuerte pero a Riko no le importó, quería hacerla llegar tan fuerte como lo había hecho ella.
You empujaba su pelvis con fuerza para llegar hasta la garganta de su Omega y Riko hacia movimientos con su paladar para que la Alfa pudiera llegar hasta el fondo.
—Riko-chan… podrías… ¡Oh demonios, eso se siente tan bien! —Riko aumento la velocidad de las caricias con su lengua mientras You empujaba su cabeza para permanecer lo más profundo que pudiera—, ¿Podrías pasar tu trasero por aquí?
Lo que You quería era que Riko se diera la vuelta para que ella pudiera ser recíproca y tuviera una forma de complacerla también.
Ahí fue en donde Riko entendió lo que Maru quiso decir cuando dijo que fue una experiencia divertida, en verdad el sexo era mucho más divertido de lo que había imaginado.
Se acomodó tal como You le había pedido, a horcajadas sobre su torso mientras ella continuaba con su labor.
Pudo sentir como You despegaba sus labios y con su lengua comenzó a lamer la entrada de su vagina. Casi salta por la sorpresa pero al final recordó que si lo hacía, podría lastimarla, así que se contuvo.
Era un placer fuera de este mundo, el sabor de su Alfa combinado con la estimulación que estaba recibiendo, sintió que pronto llegaría nuevamente hasta las nubes.
You por su parte, apenas podía mantener el ritmo con Riko, esas subidas y bajadas de la Omega hacían que se quisiera volver loca, su pene estaba sensible que en cualquier momento se liberaría.
Pudo sentir un abultamiento que aparecía en la base de su miembro, era mucho más ancho de lo que imaginó y entonces la necesidad de estar dentro de Riko, volvió como nunca antes.
—Riko-chan… quiero…
—Lo sé, You-chan.
No hacían falta más palabras, ambas sentían la misma necesidad.
Riko se retiró haciendo su cuerpo un poco hacia adelante para que You pudiera acomodarse detrás.
You se hincó detrás de Riko y sin piedad, perdiendo toda la compostura, la penetró introduciendo todo su pene hasta el fondo de su vagina.
Por un momento Riko sintió que se partiría por dentro pero You no detuvo su movimiento, se había estado conteniendo tanto que ahora lo único que necesitaba era derramar toda su semilla dentro de la Omega.
You se arqueó sobre la espalda de Riko, continuando su frenético vaivén. Con una mano empujaba la espalda de Riko hacia abajo mientras con la otra la rodeaba buscando estimular su clítoris.
Quería que ambas alcanzarán el orgasmo juntas así que empezó a masajear en rápidos círculos su botón hinchado mientras sus caderas la penetraban sin misericordia.
Las lágrimas comenzaban a escapar de los ojos de la Omega producto del placer inconmensurable del cual estaba siendo víctima.
You comenzó a deslizar su nudo en el interior de la vagina de su Omega cuando sintió que estaba por alcanzar el clímax.
Las paredes de Riko se tensaron a tal grado que ya no pudo continuar con el delicioso balanceo pero aún así, con toda la lubricación que tenían, You terminó de introducir su nudo, dando fuertes chorros sobre las paredes vaginales que terminaron por detonar la inminente venida de la Omega.
Ambos cuerpos temblaban descontroladamente. Los chorros de semen salían con fuerza como si no pudieran detenerse. You se había quedado sin respiración mientras su cuerpo derramaba todo lo que había estado juntando para su Omega y Riko luchaba por mantener toda su venida en su interior.
Poco a poco los espasmos de ambas fueron disminuyendo, dejando ambos cuerpos bañados en sus propias secreciones pero más complacidos de lo que alguna vez pudieron soñar.
You quedó sobre el cuerpo de Riko, respirando rápidamente tratando de recuperar el aliento; mientras la Omega aún sentía los espasmos de su fuerte venida.
Poco a poco fueron acomodándose una a un lado de la otra, sin despegarse, en una especie de cucharita en la que You colocó su brazo debajo de la cabeza de Riko para que pudiera acostarse sobre ella, aunque estaban de espaldas.
—¿Riko-chan? —le dijo You al oído a Riko. No podían verse a los ojos, pero su posición era tan íntima, que podía sentir el corazón de Riko latiendo a gran velocidad—. Te amo.
Con su brazo libre, You rodeó a Riko por la cintura.
—No You-chan, yo te amo —tomó su mano y depositó un beso sobre ella.
—No quiero que esto termine, quisiera estar contigo para siempre —confesó la Alfa, dejando que sus sentimientos afloraran.
—Lo estaremos You-chan…
Ambas mujeres estaban tan cansadas que dejaron que el sueño las reclamara, tenían muchas cosas con las cuales lidiar, pero en ese momento, no había nada en el mundo que fuera más importante que la nueva unión que acababan de formar. Riko amaba a You y You a Riko, esa era la verdad absoluta y la única que importaba.
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