Cartas a un desconocido
No sé porque Zeus no conoce el significado de F-I-D-E-L-I-D-A-D, todas las mujeres y Diosas se pelean por él, y a pesar de que les deja el corazón destrozado, aun siguen ahí seduciéndolo.
Hera es una diosa muy hermosa, de piel morena apiñonada, nariz recta, boca pequeña con labios medianos, ojos grandes y negros como la noche con un destello azul, su cabello largo color chocolate caía como cascada detrás de sus hombros, de figura esbelta pero bien proporcionada y una sonrisa angelical que hace soñar al inmortal con menos imaginación. Pero cuando no iba a caer Hera ante la merced de Zeus, ella es nuestra prima, es cuarenta años menor que él, recuerdo que la noche de su presentación yo me encontraba tomando una cerveza en el rincón más obscuro pensando en la nada con una melodía que escuche tararear a un mortal que pasaba caminando por nuestros terrenos mortales, se escuchaba linda, agradable y muy inspirada de amor, felicidad e ilusión. Cuando llego el momento de que ella descendiera de la nube, mis hermanos y yo nos colocamos en primera fila, yo incline mi cabeza en son de respeto, Poseidón hizo lo mismo que yo, y Zeus le regalo una sonrisa coqueta y le regalo el beso al aire que ella lo agarro gustosa. Anduvieron saliendo por dos semanas y después se casaron haciéndola la Reina de los Dioses; ya de esto hace noventa años más o menos.
Hasta donde yo sé la ha engañado varias veces procreando hijos con mortales, la última que supe hace poco, fue que la engaño con nuestra prima Deméter, la Diosa de las cosechas. Hera es muy valiente y muy fuerte (ya que no le queda otra opción), con nuestra prima procreo una hija que desconozco su nombre.
Me encontraba sentado en mi trono viendo el mundo de los mortales a través de unas aguas tormentosas que corren en el rio repleto de piedras filosas, por ahí le entraba la única luz a mi reino que era como un rayo de sol al amanecer. Vi a una hermosa muchachita de unos catorce años de edad, con la piel blanca como el marfil, cara ovalada, cejas curvadas y muy delineadas, ojos medianos de color avellana, con pestañas largas y muy pobladas que parecían tener delineado los ojos, nariz afinada, labios medianos y rosados; tiene una estatura mediana, cabello negro como la noche con destellos azules y ondulado que le llegaba hasta la cintura, portaba un lindo vestido de un solo hombro de seda blanca, una diadema de margaritas en la cabeza, una cinta de algodón color azul celeste con pequeñas flores bordadas, estaba descalza caminando a la orilla del rio, llevaba un pergamino, pluma fuente y tintero. Buscaba donde sentarse para escribir, así es que le regale a unos cuantos metros, una piedra aplanada como si fuera un banquillo y otra más alta, también plana y lisa como si fuera un escritorio. Ella volteo hacia el rio y hacia otro lado buscando que nadie se encontrara ahí cerca.
En cuanto empezó a redactar, sus ojos se llenaron de lágrimas y dejo correr estas por sus mejillas, se veía que lo que escribía le dolía en el alma; no le quite los ojos de encima ya que una bella mujercita, no merecía llorar por un mortal que solo piensa en piensa en el. Cuando termino busco donde guardar la carta, yo le aparecí junto a ella un pequeño cofre, lo tomo y guardo su carta lanzándolo hacia el rio y mojándose la cara con agua de mi rio, una vez que se lavo se fue corriendo hacia el interior del bosque para salir a la ciudad.
Sé que está mal revisar el correo que no es de uno pero me interesaba saber porque lloraba aquella hermosa muchachita de ojos avellana, atraje el pequeño cofre hacia mí y lo abrí, sacando la bien doblada hoja de pergamino.
Desconocido:
Estoy a una semana de cumplir mis quince años, la edad para ser presentada ante los hermanos, hijos, primos y toda la corte del Olimpo de mi padre Zeus. La verdad es que no deseo ser presentada ante ellos, y no lo digo por Hades y Poseidón, sino por los hijos de mi padre, ya que según mi madre, estoy entrando en la edad adecuada para que tome matrimonio con uno de ellos, pero yo no quiero porque bien sé que puedo ser engañada con cualquier momento por el que vaya a ser mi marido. Mi madre me platico que se enamoro de mi padre por su físico y que le hacia reír, duraron un mes y después se fueron a vivir juntos, pero él tuvo que regresar al Olimpo después de que nací, y desde entonces nada mas anda viniendo dos meses al año. Yo no quiero ese tipo de relación. Andar soportando la infidelidad de mi marido cuando dice amarme tanto.
No me importaría que fuera el hombre más feo del mundo o el más pobre de la sociedad, solo me importaría que me amara tal cual soy, que siempre llegara a casa todas las noches y habláramos, que tuviéramos nuestras discusiones y las solucionemos, que nos enamoremos día a día. Eso es lo que quisiera en mi matrimonio
Perséfone
Leer esta carta me dejo muy sorprendido porque no podía creer que aquella muchachita era mi sobrina y aparte pensara de aquella forma de Zeus. La doble y la coloque en el cofre, me encontraba nervioso y ansioso, quería responder a su carta pero me daba miedo que se enamorara de un extraño y cuando se diera cuenta que soy yo, me mandara a volar en un segundo, mas por mí que por ella, ya que quien iría a querer o amar a alguien tan feo, todos juzgan antes de conocer a las personas y no se toman el tiempo para interactuar.
Caminaba de un lado a otro, con las manos sudorosas, esto es nuevo para mí, sentir esa sensación me pone nervioso, pensé más de la cuenta si responder o no la carta. Tenía las palabras indicadas para Perséfone pero era muy caballeroso para enamorarla; transcurrió un cuarto de hora y yo no podía parar de andar caminando de un lado a otro, los nervios no me dejaban estar tranquilo, tome valor y fui a sentarme en el escritorio, una vez ahí empecé a redactar
Perséfone:
Tu padre es así por ser el dios del Olimpo, y porque nunca se ha puesto a pensar que una mujer no merece ser engañada, merece toda la atención que se le dedica a una cosa de cristal, los cuidados que se le brinda a una hermosa flor cuyos pétalos son como caricias del viento tocando la piel de quien es merecedor de poseerla, la piel de una mujer es tan dulce como el néctar de la miel, que cuando uno la toca es invadido por miles de descargas de deseo, amor y placer, que combinado es el más grande tesoro que se le puede regalar a las personas pero que son pocas las que realmente lo valoran.
La apariencia física si dices no importar, debes darte el lujo de conocerlo, hablarle, y darle el placer de dejarlo enamorarte. Ve a tu presentación y háblales a todos sin importar lo que te digan los demás. A veces el mas solitario y oculto entre las reuniones es el que busque lo mismo que tu pero que por miedo a ser nuevamente rechazado se aleja de todo el mundo, viviendo una relación en su imaginación, y al despertar darse cuenta que no está a su lado.
Desconocido
Doble la carta y la envié en una mariposa negra. Si la recibía, mañana tendría respuesta.
Hacer la carta me dejo exhausto y me fui a acostar cerrando los ojos con Kalos recostado a mi lado.
