No. 2

Cerveza y café

Notas iniciales: No... puede... ser... Este fic no tenía más de cuatro días en línea cuando dos personas lo leyeron. TuT Llámenme estúpida si así lo desean, pero no saben que felicidad me invadió en cuanto supe que a alguien le había gustado el inicio de esta humilde historia sacada de la mente de mi asquerosa persona. (Noten cuánto me quiero XDU)

Agradezco como no tienen idea a las personas que han dejado reviews y que me están animando a seguir con esta historia. Espero no decepcionarlos.

Antes de que se me olvide aún más, creo necesario aclarar este punto. Pese a que puedo poner a ciertos personajes en posiciones un tanto extrañas (no piensen mal... aún), no por eso significa que esté en contra de ellos. Me explico de la siguiente manera: A mi me agrada el personaje de Axl, y aún así puedo ponerlo en situaciones demasiado estúpidas. Aceptémoslo, deformar y pisotear algo que te gusta también es una forma de amor, una demasiado enferma, pero amor al fin y al cabo.

Con esto agradecido y aclarado, pasemos al capítulo dos.

Acceso al archivo 002

Denominación: Cerveza y café

La chica seguía sonriendo cuando abrió la gran puerta metálica del taller y, sin delicadeza alguna, dejó caer la mochila al suelo al encender la luz.

El silencio y el mostrador lleno de tuercas, cables y herramientas fueron los únicos que la recibieron. La estancia tomó forma en cuanto la apareció la luz, dando ese aspecto de antiguo al pobre taller. Por más que terminaba sus trabajos, nunca dejaba el mostrador vacío.

"Cariño, ya llegué." Gritó dulcemente, sabiendo que nadie le contestaría.

Se quitó la gorra, dejando caer su rubia cabellera por debajo del los hombros, todo enredado por el viaje de regreso al taller. Después bajó las escaleras, aquellas tapadas casi en su totalidad por cajas y partes sueltas hasta que al fin se encontró en la habitación.

Esta parte no era muy grande, y el aspecto desordenado ayudaba menos. El piso estaba repleto de hojas azules de diseño, ropa, zapatos y demás. Si tan solo tuviera una armadura, como todos los reploids decentes que veía ir y venir en las noticias, se ahorraría mucho en ropa y en jabón para la misma. En fin, la realidad era otra.

Al presionar un botón, una pantalla pegada a una de las paredes encendió con rapidez mostrando la repetición de una telenovela a la que la chica no le prestó atención, pues seguía buscando inútilmente ropa limpia entre toda la zona de guerra que era su habitación. Faltaban al menos 5 horas para que la vida diurna empezara nuevamente y quería descansar esas benditas horas, de preferencia, despreocupada y dormida.

"-Interrumpimos la programación habitual para presentarles un flash, flash, flash informativo...-" Cortó la voz del noticiario, desviando la atención de la rubia.

Lo primero en aparecer después en el aparato fueron imágenes de Solar Complex casi en total ruina, uno que otro mechaloid semidestruido en el suelo y otros cuantos en llamas. La voz del noticiario continuó describiendo el lugar hasta que llegó la imagen del marveric toro en su triste final. Su cara aún presentaba la herida de llave que la chica le propinó, sangrando y desfigurando su recio aspecto, y su cuerpo destrozado mostraba aún los signos de la fatídica batalla. En todo su cuerpo había heridas provocadas por Light Sabers y en su estómago un gran hueco que lo atravesaba, era obvio que el búster nuevo había acabado con su vida.

Y ella sonrió levemente.

"-Nuestro equipo ha logrado identificar a este reploid: Bullet G. Army. Reploid diseñado por el ejército, especializado en batallas terrestres cuerpo a cuerpo. Su desempeño fue ejemplar desde la primera batalla y logró la victoria en numerosas misiones militares. Su más grande logro fue el haber salvado a toda una ciudad, con poco menos de la mitad del tanque de energía y todo su batallón fuera de combate. Gracias a esta llamada milagrosa victoria, recibió el nombre de 'El brazo dorado de la armada.' Se ha confirmado que fue infectado por el virus Sigma antes de su muerte. Descanse en paz...-"

"¡¡¡¡Genial!!!!"- gritó la otra con entusiasmo, sonriendo abiertamente. "Pudo derrotar a una máquina de guerra infectada, y de un solo disparo. ¿Soy buena o qué?"

En un gesto casi infantil, cerró sus ojos y empezó a actuar con el mismo entusiasmo que alguien que, en fin de semana y recién adquiría la quincena, se ganaba la lotería (y con el monto acumulado). Celebró a solas, sintiendo que la cima del mundo estaba a sus pies y que las dos latas de cerveza restantes iban a ser usadas a la perfección.

Sin prestarle atención a la pantalla, donde pasaban una y otra vez las misma imágenes, caminó con dificultad entre todo el desastre de su pequeña habitación, deteniéndose en la nevera de la esquina. Sus paso empezaron a parecer un baile, y sus labios tarareaban una canción sin letra.

"El público enloquece. Las luces sobre el escenario, la música a todo volumen." Dijo al abrir una lata de cerveza. "El premio para mejor ingeniera, mecánica, diseñadora... y por qué no, rata de medio tiempo es para... ¡mí! Gracias, gracias a todos."

Triunfante, sorbió el amargo líquido dibujando con ello una mueca en su rostro. No era la primera vez que tomaba, pero por alguna razón nunca se acostumbraba al amargo sabor de la bebida. Le raspaba la garganta, pero era un tipo de dolor placentero.

Siguió festejando, imaginando vívidamente lo que parecía una celebración en su honor u otra clase de fiesta dedicada a su persona. Tal vez no se vería mal si no fuese la única persona en la habitación, pero hablarle a alguien a las 3 de la mañana para moverse como un idiota no era algo que realmente quisiera hacer. Y aún si tuviera a alguien quién hablarle, no podía contar el motivo de su alegría.

En fin, pensó, cuando se vive totalmente solo, los festejos también son así.

Por un momento dejó su celebración imaginaria y dirigió su vista hacia el espejo de cuerpo entero pegado a la puerta. Entre la ropa que colgaba del marco y los zapatos que no dejaban ver el piso, pudo ver su reflejo. A diferencia de muchas de las reploids actuales, ella seguía teniendo esa apariencia entre niña y mujer de 16 años, delgada y de piel blanca poco acariciada por el sol. Su rubia cabellera, aún hecho un desastre que alcanzaba la parte media de su espalda, dejaba apenas entrever sus ojos. Éstos últimos eran verdes, siempre con ese aire infantil casi travieso, brillaban con dicha y satisfacción.

Pero no era feliz.

"Brindemos." Dijo con una gran sonrisa al espejo, su única compañía esa y todas las noches. "Por el mejor Marverick Hunter bombardero del planeta y que el mundo conocerá nunca. Por el más hábil, fuerte, inteligente y conocido peleador de HQ. Damas, caballeros y... espejo, brindemos pues por Megaman X. ¡Salud!"

Otro gran sorbo se hizo presente, dando lugar a otra mueca en su casi infantil rostro. No recordaba cuándo fue la primera vez que probó la cerveza, o el café, incluso el recuerdo del pavo de navidad se hacía borroso. No le importaba de cualquier forma, no en ese instante.

"Y otro brindis." Continuó sonriendo."Por el científico del siglo, el más afamado y creativo inventor jamás conocido en los tiempos. Un brindis por el gran Dr. Thomas Light. Que en paz descanse."

Poco antes de terminar ese sorbo y de secar de su cara la cerveza con el respaldo de la mano izquierda, sus ojos se toparon con una fotografía. Era tal vez la única cosa que no estaba tapada por ropa u otro objeto, pues era el objeto que más apreciaba, incluso más que la llave con la que le había partido la cara al marverick toro.

La fotografía mostraba una escena demasiado cálida. Podía apreciarse a un ave, un perro y un gato; todos robots y de forma muy curiosa que jugaban entre ellos. Frente a ellos, pero sin verlos, un anciano con mirada bondadosa y larga barba blanca, usando una bata de laboratorio. Y junto a él, que parecía la figura principal en la fotografía, dos niños que no aparentaban tener más de 12 años. El primero era un varón, de ojos y vestimenta azul, riendo cálidamente hacia la cámara mientras el viento acariciaba sus castaños cabellos. La otra, una niña con apariencia aún más joven que él, sonreía tímidamente detrás del anciano mientras trataba de evitar que el viento levantara la falda de su vestido color carmín.

La chica dejó de sonreír en cuanto observó la fotografía. Era cálida, sí, y a la vez acusadora. Tal vez el único vestigio de conciencia que le quedaba. Verlos tan felices, tan... vivos. Incluso una fotografía puede generar o transmitir sentimientos de culpa, felicidad y tristeza; sólo debía actuar sobre la persona indicada.

Con menos entusiasmo y más solemnidad, la chica levantó la lata de cerveza nuevamente, aclaró su garganta y, sin despegar la vista de la fotografía, comenzó un nuevo brindis.

"Por el pasado, por la desgracia, por todo lo que no volverá... y que tal vez nunca fue. Por la seudo-vida mejor que todos buscamos y que se ha ido al mismísimo infierno. Por la fantasía de un mundo sin guerra que sólo existe en sueños. Por... Por la estupidez e ingenuidad que nos has dejado y que compartimos alguna vez. Un brindis por ustedes. En especial por ti, Rock."

Dio entonces el último sorbo de cerveza de la noche, y por alguna razón fuera de su entendimiento, era el trago más amargo que había tomado hasta ahora. Sin esfuerzo, dobló con una sola mano la lata ahora vacía y la tiró hacia el bote de basura, sabiendo que terminaría en el suelo junto con todas las demás.

"No. No debo pensar así." Se dijo en voz baja, mientras su sonrisa aparecía nuevamente. "Esto acabará un día, tiene que hacerlo. Sólo debo seguir un poco más, lo suficiente para que X pueda unir a los humanos y los reploids. Sólo es cuestión de... tiempo."

Se dejó caer en la cama, viendo hacia el ventilador del techo que no dejaba de girar lentamente. Tiempo, siempre era tiempo. Era el que decía que se afrontara otra guerra; el que usaba para diseñar, crear y mejorar armaduras y cápsulas; el que le tomaba para armar la entrega en el campo de batalla; y el que siempre esperaba para ver a X salir victorioso de otra lucha a muerte.

¿Cuántas veces no habrá visto la muerte a los ojos y escapar de ella¿Cuántas heridas causadas por reploids infectados por cualquier virus tendrá¿Cuántas veces habrá pensado en el ayer? Y la pregunta más aterradora de todas¿Al menos recordará que tuvo un pasado, un algo antes de toda esta calamidad?

"Al diablo con eso." Se dijo con rabia a sí misma, sabiendo que nunca conocería la respuesta a sus preguntas.

Tapó su cuerpo con la sábana aunque no sentía frío, enterró su cara en la almohada sin tener sueño, respiró profundamente dando la impresión de que el aire estaba acabándose en la solitaria habitación. Con torpeza presionó el botón en la pared para que la luz se fuera y la dejara en tranquila oscuridad y por un momento pensó que el alcohol estaba haciendo efecto en ella, pues nada más explicaría el por qué quería desvanecerse en ese mismo instante.

El único reploid que sabía podía llorar era X. Así que, todo lo que estaba presentando en ese instante debía ser efecto del alcohol. Juegos químicos en su cuerpo, nada más.


La mañana alcanzó al HQ, pero para entonces ya habían empezado las actividades. Ya fuera en la sala de mando, en el centro de investigación, en el laboratorio, la cafetería y la sala de entrenamientos. Todo empezaba a caminar ese día con excepción de cierto Hunter que preferiría invernar unos 10 años.

"X..." dijo la voz cerca de la cápsula en donde el referido descansaba. "X, levántate."

Al ver que sus intentos fallaban, el joven intentó algo más efectivo.

"¡¡X¡¡LA CAFETERÍA ESTALLÓ Y YA NO HAY PANQUECITOS!!"

Ni tardo ni perezoso, el Marverick Hunter de color azul se levantó con la velocidad de alguien que siente su vida en peligro. Salió de la cápsula, casi cayendo de cara por tropezarse con su inquieto compañero.

"¡AXL!"

El susodicho Axl era un Marverick Hunter que no tenía mucho tiempo dentro de la institución. Su armadura oscura con detalles rojos contrastaba con sus ojos verdes y su cabello rojizo. Además de extraña marca en forma de X, su cara estaba adornada con una sonrisa burlona.

"No despertabas, X." Dijo el joven reploid. "Tenía que intentarlo o te quedarías ahí todo el día."

"¿Y acaso no pensaste que tal vez YO QUERÍA ESO?" dijo X, bastante enojado.

"Oh, por favor. ¿No eres tú el que siempre me dice que..." Y, adoptando una pose cuasi-heroica burlona, su voz dijo con voz solemne " 'Un Marverick Hunter debe estar siempre preparado para las emergencias' ? "

"Sí, pero sólo cuando las emergencias son reales."

Desde que el joven entró, había quedado bajo tutoría de X. Esto no era algo que le gustara pues, aunque se podía desenvolver bastante bien en una batalla seria, podía resultar peor que toda una banda de niños de 5 años con problemas de hiper-actividad. Supuso que la curiosidad era una característica general en todos los nuevo reclutas, pero Axl era el colmo.

Ya más calmado, X caminó junto a Axl hacia la cafetería. Al ver por las grandes ventanas calculó que debían ser apenas las 8 de la mañana, pues el sol aún no terminaba de aparecer por el horizonte. Diablos, podría estar durmiendo plácidamente si no fuera por el pelirrojo a su lado que no dejaba de comentar lo flojo que era o lo mucho que debía dormir.

Los pensamientos (casi asesinos) del joven cazador cesaron en cuanto entró a la cafetería. Era una de las piezas más grandes de todo el HQ y, sin duda, una de las más utilizadas por todos los integrantes de la organización. Había mesas y sillas suficientes para tener a los miembros de 30 unidades enteros comiendo sin problemas. O al menos eso era en teoría.

"¿Qué te servimos?" preguntó un reploid de armadura gris y blanca al hunter azul.

"Un café cargado"

"¿No es demasiado para empezar el día?" preguntó una joven en la mesa continua.

Ahí estaba Alia quien aún no empezaba su turno en la sala de navegación. El verla ahí le resultó curioso al Hunter, pues no recordaba una sola ocasión en la que la viera fuera del horario de trabajo y sin arreglarse para el puesto. Traía su larga cabellera rubia suelta, sin esa extraña diadema que le daba un aspecto más serio al de ese instante.

"¿Alia?" preguntó él, confundido. "Te ves..."

"AXL" gritó alguien en su oído.

Poco antes de que pudiera saber lo que pasaba, una ráfaga verde pasó a su lado y un sonido de golpe se hizo presente, atrayendo la atención de casi todos los presentes hacia una pared.

Fue entonces que X encontró se encontró frente a frente con una extraña escena entre Axl y la joven Pallete. Esta reploid de curioso aspecto (porque, aceptémoslo, parece que tiene armas sobre la cabeza) se desempeñaba como una buena navegadora. Era por mucho la de aspecto más joven en todo el HQ y una de sus habilidades era poder descubrir rápidamente pasadizos y rutas alternativas en cualquier tipo de terreno.

Pero si era conocida por otra cosa además de su gran habilidad, eso era por su afición casi patológica por el joven Axl.

"Aléjate... Por favor..." suplicaba Axl, tratando inútilmente de romper el abrazo que lo estaba dejando sin aire.

"¡Axl, no sabes cuánto te extrañé!" dijo la joven con una gran sonrisa y alegría en su voz. "¡Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos!"

"¿De qué estás hablando?" Preguntó el pelirrojo, sin compartir la alegría. "¡Si casi me matas ayer en la cena!"

"¡Bueno, sí, pero para mí es una eternidad!"

Era notorio el cambio de color en la cara del joven Hunter, al punto que Pallete tuvo que soltarlo. La desesperación con la que el chico trataba de hacer ingresar aire a su sistema era evidente, tanto que muchos espectadores pensaron que si mandaran a la joven a un combate cuerpo a cuerpo con el peor de los marvericks existentes, ella ganaría sin esfuerzo.

"Pero Axl," Dijo cual reproche. "¿por qué no me dijiste que te estaba haciendo daño?"

"¡No podía!"

"Pallete." Intervino la joven navegadora Alia. "En serio deberías dejar de hacer eso. Podrías matarlo."

"Hm. Al menos YO lo intento. No como... ¡Auch!"

Era evidente que la chica sufría por el puntapié de parte de Alia, pero X no podía imaginarse el por qué se lo había dado y muchos menos la razón de que esta última estuviera tan sonrojada.

En venganza, la joven navegadora lanzó la taza de café hacia su superior, pero Alia logró esquivarlo con rapidez. La taza y el café caliente que contenía fue a dar hacia la cara de otro cazador mientras la joven de traje rosa caía de espaldas por efecto de la inercia. En su desesperación, el joven cazador derrumbó 3 mesas y afectó el desayuno de otros 4 cazadores. Uno de ellos soltó accidentalmente su cigarro y este fue a caer en la cabeza del primer desafortunado reploid que ahora corría como loco no sólo por quemaduras de segundo tipo en la cara sino también por un pequeño incendio en su cabeza. Todo desencadenó en lo que puede resumirse en un total caos.

"¡Yo lo apago!" gritó una apenada Pallete detrás del desafortunado cazador, portando un extintor.

Antes de poder evitarlo, Zero ingresó a la cafetería, junto cuando la chica iba a sofocar el "pequeño" incendio en la cabeza del otro desafortunado. Como diría X después, parecía un helado de crema con cola de caballo.

"¿Qué nunca pueden tener un desayuno decente?" preguntó el hunter rubio, tratando de no caerle a golpes a la chica.

"¿Decente?" Bromeó Axl mientras sonreía. "¿Qué era eso?"

Zero, después de quitarse toda la espuma del extintor de encima, se acercó a la mesa de sus compañeros. En los pasillos alrededor de la cafetería podían escucharse las maldiciones que Alia lanzaba por el dolor de la caída, la risa incontrolable de Axl, las múltiples disculpas de Pallete e incluso al jefe de cocina gritando de lo que ésta última se iba a morir.

"Buenos días." Saludó X a su compañero.

"Hey. ¿Esto es un deja vú? Porque creo que he vivido esto antes."

X sólo sonrió, pues ambos conocían la respuesta. Habían vivido esta misma escena todas las mañanas desde hace 5 meses, aunque con algunas variantes. En algunas ocasiones era Layer la que socorría al incauto al que le tocaba lidiar con el café vengador de Pallete; en otras era Alia la que perseguía furiosa a la joven; en unas más ellos mismos habían sido atropellados por alguna de ellas. Esta ocasión tenía un mérito especial por haber hecho de Zero un helado andante.

"Axl, cierra el pico si no quieres quedarte en cuidados intensivos." Amenazó Zero al ver que el hunter más joven de los tres no paraba de revolcarse en el suelo.

"Y a todo esto, ¿por qué me despertaste?" preguntó el cazador azul.

Axl terminó de lanzar sus últimas carcajadas antes de poder recuperar el habla.

"Es Signas. Dice que quiere hablar con Zero y contigo lo más pronto posible."

Un frío silencio se hizo presente.

"¿Hace cuánto nos llamó?"

"Mh... ya tendrá unas... a ver... 2 horas."

Los ojos de ambos cazadores se abrieron inmediatamente y un tétrico escalofrío invadió sus nucas. Una de las muchas cosas que podían hacer enojar al comandante Signas era la impuntualidad. Se corría el rumor de que alguna vez le gritó la presidente por llegar 15 minutos después de la hora acordada y que lo castigó tan severamente que el servicio secreto tuvo que romper las cintas de grabación de todo el edifico para que nadie nunca supiera de tan terrible humillación. Claro, eran sólo rumores, pero la fría mirada de Signas cuando estaba enojado podía convencer a todos que eso en realidad pasó.

"¡IDIOTA!" gritaron ambos compañeros al mismo tiempo.

"¿Y ahora qué hice?"

Antes de poder responder y condenar de muerte al joven Axl, ambos salieron disparados hacia el ala sur. Signas debía estar impaciente, tal vez estaba practicando con su arma en la comodidad de su oficina y pensando en dónde poner sus cabezas.

Algo les decía que debían alejarse de su jefe y refugiarse en algún lugar olvidado por los satélites de HQ, pero ellos sabían que eso podía ser peor. Desconocían de alguien que hubiera podido escapar de la mirada y castigos del viejo Reploid. X supuso que era un entrenamiento para la guerra disfrazado de formalidad.

'Enfrentas a la muerte, no escapas de ella.' Pensaron mientras veían la puerta de la oficina de Signas cada segundo más grande.

Cierre de archivo 002

Transmisión interrumpida.

Ojalá esta capítulo no los haya aburrido. Creo que es notorio que no suelo hacer muchas escenas cómicas, o al menos no de mucha duración. Necesito consejos, comentarios y sugerencias en este aspecto.

En verdad quería darle algo de humor al HQ. Con tanta guerra y muerte de seguro han de estar muy tensos. Además, las cantidades de cafeína ahí ingerida deben causar algo en la mente de los cazadores¿no les parece?

Agradezco a los que sigan leyendo y, por favor, reviews. XDUU ¿Me leo desesperada?

Hasta luego.