Onoda estaba bastante nervioso intentó cantar el opening de love hime pero ni eso lo tranquilizaba, el estar con Manami lo ponía a pensar en miles de cosas que podían pasar entre ellos, el tan solo pensarlo hacia que un escalofrío recorriera todo su ser, inhalo y exhalo varias veces mientras cerraba los ojos, comenzó a calmar sus nervios cuando escucho el timbre de su casa, se paró abruptamente obviamente era Manami así que no tardó en abrir la puerta, detrás de ella se encontraba el peliazul con su linda sonrisa.
-Listo Sakamichi-kun, nos vamos.
-Mhnn no quieres pasar un rato?.- pudo notar que el peliazul estaba algo cansado al oír su respiración irregular, tenían tiempo así que podían descansar un poco, pues el camino a Akiba era algo largo.
-Sí, la verdad es que estoy algo cansado, pero no quiero ser una molestia.
-No te preocupes estoy yo solo.
-Ohh entonces no hay problema. - era la primera vez que estaban en la casa de Onoda los dos solos, ya había ido algunas veces pero siempre había alguien que los interrumpía, así que ahora no pensaba desaprovechar. Onoda se hizo a un lado para dejar pasar a su amigo y le indico que se podía sentar en cualquier lugar de la sala.
-Quieres algo?
-Si a ti
-Ehh?
-Sí, un poco de agua
-Oh! Ya -. El pequeño azabache corrió a la cocina estaba bastante seguro de que Manami había dicho otra cosa, pero lo descarto rápidamente pensando en que era su imaginación, tomo dos vasos y fue hacia donde estaba el peliazul, tendiendole uno.
-Gracias Sakamichi-kun.
-No hay de que
El silencio reinaba en el lugar Onoda estaba nervioso mientras Manami pensaba en que hacer, la ocasión era perfecta era su oportunidad, creyó que era prudente cobrarse el favor antes de perder la oportunidad. Se acercó lentamente hasta donde se encontraba Onoda.
-Sakamichi, ¿recuerdas que un día te dije que me gustabas?
-Y-Yo no sé de qué hablas Manami-kun.- el más bajo desvió la mirada para ocultar su sonrojo, era bastante obvio que si sabía a lo que se refería el peliazul.
-Mhh pareciera que me estas mintiendo Sakamichi.- se acercó hasta el oído del más bajo.-No creo que lo hayas olvidado.-le susurro con un tono bastante seductor.
-Creo que ya es hora de irnos.- Onoda se paró rápidamente, estaba dispuesto a salir lo más pronto posible, pero la mano de Manami lo sujetó fuertemente del brazo impidiendo que pudiera huir a cualquier lugar.
-El tiempo se te acabo Sakamichi-kun.-con un ágil movimiento jalo al azabache logrando tumbarlo en uno de los sofás y el quedó arriba, intentando no aplastarlo.
-Espera Manami.- el más bajo intento detenerlo pero era obvio que el peliazul no planeaba ceder, pues comenzó a besarlo, empezó siendo un ligero roce pues el pequeño Onoda no le correspondía, pero eso no duraría tanto ya que Manami se apresuró a morder fuertemente el labio del menor, quien abrió la boca para poder reclamar, pues la brusquedad del más alto lo había sorprendido pero no le dio tiempo de emitir ningún sonido, porque el más alto aprovechó ese momento para introducir su lengua en la boca de Onoda, quien se cansó de luchar y se dejó llevar por la oleada de sensaciones que le hacía sentir Manami.
El azabache intentaba seguirle el paso pero no era ningún experto y comenzaba a faltarle el aire así que se separaron, un pequeño rastro de sangre bajaba por la barbilla de Onoda, pero no llegó muy lejos ya que fue limpiado con la habilidosa lengua del más alto.
-Eres realmente delicioso ó el peliazul relamiendo sus labios mientras miraba al más bajo con deseo.
-Para Manami, tenemos que irnos.
-No te dejare ir después de esto.-se inclinó nuevamente y besó el cuello del azabache llenándolo de delicados besos y algunas mordidas, que hacían que el menor jadeara. El peliazul no se iba a detener ahí, pues su mano ya se deslizaba dentro de la playera de Onoda, rozando cada parte de su piel, comenzó a descender otra de sus manos hacia su pantalón desabrochándolo y deshaciéndose de el, dejándolo con un gran sonrojo en sus mejillas, intentaba cubrir su casi desnudez con su playera
Manami estaba bastante emocionado, había soñado con hacer suyo a Onoda desde que lo conoció así que se deshizo de su propia playera y nuevamente se acercó al oído del azabache, mientras con sus manos rodeaba el cuerpo del más bajo y susurro
-Tócame Sakamichi.-el azabache estaba muy sonrojado al ver el bien formado cuerpo del peliazul y posó una de sus manos temblorosas en su pecho, este dirigió esa pequeña mano hacia donde estaba su corazón, haciendo que el más bajo sintiera sus rápidos latidos.
-Vez como me tienes, pero no es solo aquí.- dirigió esa misma mano del menor hasta su prominente erección que se notaba bajo sus pantalones. El menor frotó ligeramente su mano en esa zona.
-Quieres ayudarme Sakamichi-kun
-B-Bueno y-yo no.
-Jajaja no es una pregunta, es una orden.- el menor se sorprendió pero extrañamente le gustaba que Manami le hablara de ese modo, así que dirigió sus manos hacia el pantalón quitándolo junto con la ropa interior, dejado a la vista la gran erección que tenía el peliazul, así que la tomo y comenzó a mover sus manos de arriba abajo, hay que mencionar que era un completo inexperto casi un inútil cuando se trataba de sexo.
-Usa tu boca.-el peliazul acercó su mano a la cabeza del azabache incitándolo a que cumpliera con la orden, el menor vaciló un poco pero comenzó a lamer el miembro del más alto recorriendo toda la extensión deteniéndose en la punta donde succiono el líquido preseminal que comenzaba a brotar.
-Asi?-. el azabache era bastante torpe, pero intentaba esforzarse engullendo todo el miembro en su boca. Esa visión hacia que el peliazul se excitara cada vez más , dirigió una de sus manos hacia el trasero de Onoda, bajando su ropa interior y comenzó a rozar la entrada del menor, tenía que prepararlo antes si quería que no sufriera, así que hizo que Onoda detuviera su labor y lo hizo lamer sus dedos, los dirigió a su entrada comenzando a introducir uno, esto causo que el menor se alterara un poco pero después de unos segundos se acostumbró a la ligera intromisión, en poco tiempo ya eran tres los dedos que estaban en el interior de Onoda simulo ligeras estocadas y los movió en forma de tijeras haciendo que el menor pasara de gemir de dolor a placer.
-Ahh Manami! Mas!-. el menor ya no estaba seguro de sus acciones solo sabía que esas sensaciones realmente le gustaban.
-Ohh! Que pasa, no te escuche
-Más! Quiero más!
-Yo me encargare de complacer tus deseos.- se acercó y lo beso nuevamente mientras lo recostaba y separaba sus piernas, así que entro en el con una certera estocada esperando a que el azabache se acostumbrara, mientras esto sucedía tomó el miembro del menor y lo comenzó a masturbar sacándole unos cuantos gemidos a Onoda
-Ahhh Manami muévete.- el peliazul no espero más y comenzó a embestirlo cada vez más fuerte mientras continuaba masajeando su miembro, los gemidos de Onoda fueron en aumento cuando tocó el punto que lo volvió loco, siguió dando estocadas hacia ese punto en el interior de Onoda que lo apretaba cada vez más , estaban llegando a su límite.
-Ahh Manami no aguanto mas
-Yo tampoco Sakamichi, hagámoslo terminaron al mismo tiempo, el peliazul beso la frente del más bajo.
-No dejes que nadie te toque como lo he hecho yo.- susurro en un tono dulce pero Onoda pudo sentir eso como una clase de advertencia.
