Cuando hablen los dragones pondré entre comillas y en cursiva lo que se supone es lo que dicen según sus movimientos ("") parecerá como otro diálogo, para que no se confundan tanto.
CAP. 2 Sorpresas
La joven rubia pensó que el de ojos verdes se había ido a volar con su inseparable amigo, ya era común que llegara cuando la luna estaba en lo alto, por lo que, ya acostumbrada, se levantó automáticamente sabiendo que era la hora de llegada de su ahora esposo, pero se sorprendió al darse cuenta que no volvía, pasó alrededor de una hora y justo cuando se había cambiado para salir con su dragona a buscarlo tocaron la puerta, suspiro aliviada, para dar paso a su enojo y reclamarle al castaño por haber logrado que ella se preocupara, abrió la puerta e iba a gritarle, pero Hipo la tomó por sorpresa y le dio un apasionado beso en los labios que se prolongó varios segundos. Hipo la tomo por la cintura, mientras que ella con sus brazos lo rodeo por el cuello.
— My Lady, hay una gran sorpresa en el establo. — le dijo luego de separarse de ella. —Ponte esto un momento.- le paso un pañuelo, Astrid aun desconcertada se lo puso, luego sintió la mano de el sobre la de ella, para después empezar a guiarla. —No lo vas a creer aunque lo veas, ¡Es increíble!— habló emocionado.
— Son pocas cosas las que te ponen de ese humor, ¿Qué sucedió? — preguntó ella mientras se abrazaba al brazo del castaño y le daba un beso en la mejilla.
— Mejor te lo muestro.-dejo de caminar y se puso atrás de ella para quitarle el pañuelo. — Abre los ojos lentamente. — le susurró al oído, algo que le causó un escalofrío a la rubia, pero hizo caso y entonces contuvo un grito ahogado, frente a ella un par de furias nocturnas mirándola de forma curiosa.
Chimuelo se acercó y la acarició con su cabeza, mientras que Thunder se mantuvo en su lugar, por un momento Astrid creyó que veía doble y pestañeó varias veces, pero al ver que no era mentira, se posicionó como le había enseñado Hipo y dejo su mano a una distancia considerable de la dragona, que tardo unos segundos en acercar su cabeza a la palma de Astrid, después de ver que Thunder la aceptaba se acercó con más confianza y le acarició la barbilla.
— Eres real, otro furia nocturna. —dijo alegre, mientras seguía tocando a la dragona que poco después se tumbó patas arriba mientras que Astrid le acariciaba el vientre. — ¡Y es una chica! —dijo al verla más de cerca. — ¿Dónde la encontraste Hipo? — preguntó volteando a ver a su esposo que se acercó igual de alegre.
— La verdad es que nosotros los encontramos a ellos. — habló una voz diferente, Astrid se iba a poner a la defensiva pero Hipo la detuvo.
— Es su jinete, todos lo conocen como el Flautista. — el chico de ojos azules se bajó la capucha y sonrió.
—Mi nombre es Erik Black y ella es Thunder. — la dragona rugió, afirmando lo que decía el chico y se acercó a él rodeándolo con su cola.
— ¿De verdad es él?, cuando hablaban de esa leyenda creí que solo la habían inventado basándose en ti. — mirando al castaño.
— Yo tampoco lo creía, pero tiene una furia nocturna y bueno, le dije que me mostrara lo que podía hacer con su flauta una vez llegáramos aquí. — le explicó brevemente.
Erik saco de entre sus ropas una larga flauta que ambos vikingos no conocían, además de que la tocaba de forma diferente, tenía el instrumento de forma horizontal en lugar de forma vertical, posicionó el instrumento debajo de sus labios, dejando a los dos jóvenes con una ceja alzada ante el raro instrumento de viento, tomo aire y comenzó a tocar. La suave melodía inundó los oídos de ambos, que se sorprendieron al ver como Chimuelo y Tormenta se acercaron a Eirk para rodearlo y sentarse lo más cerca posible para escuchar la música. Astrid comenzó a moverse un poco desde donde estaba sentada, le parecía una melodía perfecta para bailar, se levantó de su lugar e incitó a Hipo a hacerlo, que no quitaba la mirada de donde los dragones se mantenían calmados escuchando.
— ¿Qué haces? — preguntó el castaño cuando la de ojos azules le tomo de las manos y comenzaba a moverse al ritmo de la música, Hipo, torpemente le seguía el paso al no entender.
—Intentando bailar contigo, relájate gran líder de Berk. — habló ella bromeando en una sonrisa, causando que esta vez él se enfocara en su esposa.
Segundos después, Hipo ya seguía el ritmo de Astrid y ella reía un poco al ver que Tormenta trataba de imitarlos, Chimuelo se encontraba calmado, cerca de la dragona, mientras la volteaba a ver de reojo.
— Mira al parecer Chimuelo se muere por estar así con Thunder. — le dijo Hipo a la rubia en un susurro.
Vieron como de a poco Erik salía del establo, se quedó afuera tocando, pero aun adentro escuchaban bien la melodía y siguieron bailando, los dragones siguieron al rubio y poco después se dieron cuenta que tenían más compañía, unos bebes de una Pesadilla monstruosa se unieron, después llegó el Brinca nubes de la madre de Hipo. Al escuchar más dragones afuera Hipo y Astrid salieron a ver, unos segundos después también había un par de Gronckles, ambos de los vecinos más cercanos, cuando acabó la melodía Erik se encontraba rodeado de dragones, que al parecer le pedían que siguiera tocando.
—Lo siento chicos, será mañana, ya es tarde, y solo quería que el conquistador de dragones viera como el sonido de esta flauta los atrae. —dijo sonriendo mientras los miraba, el Brinca nubes se acercó de forma solemne, hizo un movimiento con su cabeza y sus alas, sin quitar la mirada del rubio. — ¿Esto?, lo hizo mi abuelo cuando era joven, es una flauta única en su tipo. — Astrid veía con una ceja alzada la tranquilidad con la que Erik veía al Brinca nubes, como si realmente le entendiera, lo más raro era que el de ojos azules tomo una posición muy parecida a la que le había enseñado Hipo para acercarse sin problemas a cualquier tipo de dragón, hizo un movimiento con sus piernas y sus manos mientras hablaba, el brinca nubes hizo un breve rugido, otro movimiento de alas y un rugido más prolongado. — Si, por supuesto que está a mi total resguardo, no la dejaría por ahí, esto sería mortal para los caza dragones. —
— ¿Tú le entiendes?, ¿Cómo es que…? — apenas podía articular palabras Astid, viendo como el Brinca Nubes parecía entender completamente lo que pronunciaba con su boca Erik, hizo un gorgoteo y acercó sus grandes ojos a la rubia.
—Dice que para él es igual de raro, ya que ni siquiera… ¿Valka dijiste? —el dragón asintió. — Si, que ni siquiera Valka le entiende con tanta exactitud, aunque no sé quién es Valka.
—Erik entiende el lenguaje de los dragones y puede transmitir lo que les quiere decir a ellos de la misma forma. — Explicó como había entendido el castaño, Astrid volteó a verlo mientras él se acercaba. — En su familia llevan varias generaciones descifrando sus movimientos y rugidos. —
—Todo lo que quieran saber está aquí.-de su bolsa de piel saco un gran libro, ya le parecía a Hipo que esa bolsa pesaba demasiado. — Mi trabajo como el último en la línea sucesoria es terminarlo y que mejor lugar para descifrar todo esto que en Berk, el paraíso de humanos y dragones viviendo en paz. — mientras acariciaba al Brinca nubes. — Este chico de aquí dice que ayudará mientras siga tocando mi flauta. —comenzó a reír un poco. — Si supieran todo el trabajo que le costó a mi abuelo conseguir hacer el instrumento con los sonidos que les gustara a los dragones, él era un experto en cuanto a los dragones escupe hielo, no solo la enorme Salvajibestia que ustedes conocen, existen aproximadamente 5 especies reconocidas de dragones que escupen hielo. — los dragones le miraban atentos, sin siquiera moverse mientras Erik hacia toda clase de movimientos para que ellos le entendieran. — El más pequeño de la clase escupe hielo son del doble de tamaño de los Brinca nubes, al norte del mundo, donde existen aún miles de dragones que los siguen como los alfa, los más poderosos dragones, ellos a diferencia de todos ustedes son aprueba de fuego incluso por dentro, construyen nidos gigantes congelados para todos los dragones sin hogar.
Incluso Hipo ponía mucha atención al relato del chico rubio, hasta que su joven esposa lo saco de sus pensamientos con un corto beso en los labios. —Sé que es otro adicto a los dragones como tú, pero le recuerdo al líder de Berk que mañana tendrá una visita importante por parte de varios jefes de las tribus vecinas y creo que deberías dormir lo suficiente. —
— Lo siento Astrid, esto de encontrar a Erik y lo del lenguaje de los dragones hizo que me olvidara por un rato la importante reunión de mañana. — Astrid rodó los ojos divertida, no era la primera vez que tenía que recordarle algo importante al de ojos verdes
—Jefes de tribus vecinas… —repitió Erik. — Creo que deberían poner el doble de vigilancia, a unos kilómetros de aquí vi unas naves sospechosas.
— ¿Tenían algún emblema en sus velas? — preguntó seriamente el castaño.
— Ninguno, era más bien una nave de cazadores de dragones anónimos. —
—Seguramente quieren sabotear lo de mañana, no es cualquier reunión, los jefes que vienen quieren negociar con Berk las nuevas armaduras ligeras hechas con escamas de dragón y la posibilidad de que algunos de nuestros constructores acepten hacerles unos establos en sus islas para empezar a criar dragones. —habló más para sí mismo que para los demás. — Además, también querían ver a mi madre, ella es quien se encarga de la isla cercana donde están todos los dragones que salvo y los últimos que hemos encontrado, seguramente también desean preguntarle acerca de los cuidados de los dragones e incluso llevarse algunos para probar la convivencia con ellos.
—Prácticamente es una reunión donde las islas que han visto la prosperidad de Berk gracias a la ayuda de los dragones quieren probar nuestro estilo de vida. —resumió para un confundido Erik, ya que Hipo hablaba casi en susurro para sí mismo. — Vamos líder responsable, prepárate, yo iré con Bocón para que prenda la alarma de reunión urgente. — le dijo luego de darle un beso en la mejilla y subirse en Tormenta para ir rumbo a la casa del herrero y dentista de dragones.
—Erik necesito tu ayuda.-mientras lo tomaba de los hombros. —Nunca había podido hacer esto, pero necesito que le digas instrucciones precisas a Chimuelo por mi parte, ¿Está bien? —el chico asintió. — De acuerdo, ya que es el dragón alfa, señala especialmente eso, le encanta que se lo recuerde, necesito que le avise a los dragones mejor entrenados de la isla que vayan a revisar si hay presencia sospechosa en un par de kilómetros a la redonda de la isla, luego de eso tendrán que ayudar a los dragones vigía que se encuentran en las partes con mejor vista en Berk.
El chico volvió a asentir y comenzó a hacer señas a Chimuelo que asentía a lo que decía el chico con sus movimientos, Erik hablaba muy bajo, tal vez solo para relacionar un movimiento con una palabra, un par de minutos después de haber terminado Chimuelo se irguió y rugió varias veces de forma muy fuerte al Brinca nubes, o segundo al mando como le gustaba llamarle Hipo, el dragón de cuatro alas hizo lo mismo a los otros dragones presentes y salieron volando rumbo a la isla, Chimuelo, orgulloso de haber dado instrucciones exactas regresó con Hipo, que aún se impresionaba sobre la facilidad del adolescente para comunicarse con los dragones.
— Tienes que prestarme ese libro para leerlo. — habló Hipo mientras sonreía. — Erik.-esta vez le llamo de forma solemne, casi como una orden, el rubio aún desconcertado volteó. — Indícale a Chimuelo que necesitas ropa adecuada, él sabrá que hacer, cuando estés cambiado le dirás que te lleve al gran salón en compañía de Thunder, el conoce donde está, lleva tu capa, el libro y la flauta por favor.
—Está bien. — dijo mientras que Hipo se acomodaba la armadura y sus armas en el lugar adecuado.
El de ojos verdes entro un momento a la gran casa al lado del establo de los dragones y salió con un cascó con cuernos y una capa de piel de dragón, tenía unas hombreras de metal relucientes, se veía que estaba grabado un símbolo de un dragón, muy similar a la silueta de un furia nocturna, tal vez era el símbolo de la clase donde estaban clasificados, encima de su pierna ortopédica llevaba una bota, se veía como todo gran líder vikingo, aunque su armadura y la capa hacían resaltar que no era un vikingo cualquiera.
—No tardes demasiado, cuando llegues, espera a que te nombre para entrar, primero necesito explicarles lo que vamos a hacer y comunicarles tu estadía aquí. —
—De acuerdo, ¿Pero cómo planeas nombrarme? —
—El flautista, Erik Blak. — para luego reírse, otra vez intentando imitar a Grim El sabio. —Bueno no con esa voz exactamente, pero tu entiendes. — Chimuelo lo empujo por la espalda. —Ya voy, no te desesperes amigo, solo estoy haciendo tiempo para que todos se reúnan, en un rato nos vemos. — dijo por último para luego comenzar a caminar.
— Thunder, ¿Podrías esperarme aquí afuera?, no tardaré mucho. — le dijo a la dragona.
— "Esta bien, no tardes, quiero ver las caras de los humanos de aquí al vernos" —parecía emocionada
—Chimuelo, Hipo pidió que me encontraras ropa adecuada, ¿Podrías guiarme? — le preguntó.
— "¿Con qué ropa adecuada he?, me pregunto si se referirá a… ¡Ya sé!, sígueme niño" —mientras que comenzaba a caminar, no sin antes dedicarle una mirada a Thunder, que se la regresó con un rugido amigable.
—De hecho, soy un adolescente, ya sabes, ni niño ni adulto, tu seguramente conociste a Hipo en esta etapa. — le aclaró al dragón, que lo guío por una puerta especial en el establo que los dejaba entrar en la casa sin utilizar la puerta principal.
— "Él estaba igual de debilucho que tú en ese entonces, de hecho, era repudiado por los de su misma especie, ¿Lo sabías?" — entraron a lo que parecía una habitación de armas de todo tipo, en medio había un gran baúl, estaba lleno de estantes con prótesis te todo tipo, tanto para humanos como dragones, Erik miraba todo asombrado, pero le sorprendió aún más el comentario de Chimuelo.
— ¿En serio?, será que no puedo imaginármelo así.
—"Ni si quiera podía levantar en alto un hacha por su cuenta"— para luego soltar lo que sería una risa.
—Yo no creo poder hacerlo.-rascándose la nuca un tanto avergonzado. — ¿Y cómo fue que se conocieron?— preguntó curioso mientras que Chimuelo abría el gran baúl con su hocico y buscaba algo dentro.
—"Primero ponte esto"—le pasó una bolsa de cuero, al tomarla, Erik se dio cuenta que pesaba un tanto.
— ¿Qué hay dentro?—preguntó curioso.
—"Ropa adecuada"-erguido y mirándolo. — "Vamos niño, no tenemos toda la noche"—
— ¿Dónde me cambio?—volteando a ver a todos lados
—"¿Necesitas privacidad frente a un dragón?"— Rodando los ojos. — "Discúlpeme por invadir su privacidad niño que duerme con una hembra dragón"—un comentario perfectamente sarcástico, ese dragón parecía demasiado humano con sus comentarios.
— ¡No lo digas de esa forma!—totalmente rojo por lo que había dicho Chimuelo.
—"Ni siquiera a Lady Astrid le incomoda"—para luego dar un rugido de molestia.
— ¡¿Acabas de decir Lady Astrid?!—su color rojo podría compararse con el del Pesadilla Monstruosa, algo que le causó gracia a Chimuelo, los humanos podían cambiar su color según una enfermedad o sus sentimientos.
—"Una vez mi hermano tuvo que salir de viaje por una semana sin mí, Lady Astrid estaba lastimada de una pierna, yo le ayudaba llevándole la ropa e incluso la acompañé varias veces al lago para que se lavara, Tormenta no podía ayudarle, las dos salieron heridas cuando acompañaron a mi hermano en una misión".— explicó el dragón.—"Además, a mí no me llama en lo más mínimo la atención la anatomía humana, Lady Astrid es la pareja de crías de mi hermano"-
—Para los humanos no se dice así, es su esposa, es cuando un humano y una humana hacen una celebración para permanecer juntos, es cierto que terminan formando una familia, pero no nos llamamos así.—le explicó tratando de dejar de lado el hecho de que haya visto a la joven rubia desnuda.
—"Esta bien niño sabelotodo, su esposa, o como le llama mi hermano, My Lady, para mí es Lady Astrid, no creo que a mi hermano le moleste" —
—En todo caso sería su pareja y nada más, no creo que ellos quieran pensar en bebés por el momento. —
—"¿Bebés?, ¿Así les llaman a las crías humanas?"—levantando lo que sería su "ceja"
—Sí, Chimuelo, así les llamamos, creo que le prestaré el libro del lenguaje de los dragones a tu hermano, será mejor que el resuelva tus dudas, aunque no lo creas, yo también tengo las mías acerca de la reproducción humana. —
—"Reproducción, ¿No sabes cómo nacen los bebés humanos?"-no espero la respuesta del chico y continuó.- "Yo una vez vi como Lady Astid ayudaba a una mujer del pueblo a tener a su… bebé o como les llamen a las crías, la cuestión es que la mujer estaba recostada, con las piernas abiertas, Lady Astrid le cubría con una manta así que no veía muy bien, luego la mujer comenzó a gritar y a quejarse como si sufriera un enorme dolor, luego de unos minutos se escuchó el llanto y vi como Lady Astid de entre las sábana sacaba a un bebé lleno de un líquido rojo, mi hermano dijo que era sangre y luego casi se desmaya, tenía cara de querer vomitar, al parecer los bebés nacen de entre las piernas de las hembras humanas, o mujeres como ustedes les dicen, crecen en su estómagos llenos de sangre y por eso nacen así los bebés, sobre cómo es que se embarazan también lo sé, verás…"—Erik lo interrumpió, seguía rojo.
—Creo que esa parte aun me quedaré con la duda por algún tiempo, no quiero saber cómo fue que lo descubriste.
—"Es una historia muy curiosa, no tengo mucho de saberlo, mi hermano y Lady Astid…"—
— ¡Chimuelo!, ¡Ya me voy a cambiar, ¿de acuerdo?, solo, no me sigas contando de esas cosas!—ya era suficiente para él imaginar a la hermosa esposa de Hipo desnuda siendo vista por los penetrantes ojos de ese dragón y lo último de: "mi hermano y Lady Astid" era ya demasiado explícito para él.
El dragón no entendía la reacción del chico ante ese tema, pero le causó mucha gracia y para que no se siguiera quejando le dio la espalda y espero a que se cambiara.
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En el gran salón todos se encontraban un tanto inquietos por lo que acababa de mencionar Hipo, después de todo mañana al medio día a más tardar estarían los otros líderes, era un gran momento para que la isla de Berk demostrara que los dragones y humanos podían convivir juntos y la idea de un posible ataque les preocupaba.
—Debemos de tomar esto a nuestro favor, si tienen tanta confianza como para intentar hacer algún daño a Berk, entonces les dejaremos creer que han ganado por un momento, pero antes de que causen un daño o se acerquen lo suficiente atacaremos. — explicó Hipo a todo el mundo que asintió satisfecho. —Como ya les dije, los dragones ya están revisando el perímetro de la isla, dentro de poco sabremos si encontraron algo y mientras, tengo una noticia más que darles, esta vez, a favor de la seguridad de Berk. — comenzaron a escucharse algunos murmullos, Valka, que estaba cerca escuchando miraba de forma curiosa, a la expectativa de lo que diría su hijo.
Un momento antes Astid había salido a revisar si el rubio ya había llegado, le informó a Hipo de que Erik ya estaba esperando afuera y se posicionó junto a él.
—Les presento a la persona de la que todos hablan últimamente, Erik Black, aunque ustedes lo conocen como El flautista.-nadie tuvo tiempo de preguntar, incluso Valka se levantó de su asiento y por la entrada del gran salón entro Erik montado en Thunder. Todos comenzaron a exclamar impresionados al verlo, mientras bajaba de la dragona, cohibido al ver a tantas personas.- Será nuestro nuevo miembro en la isla.
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¿Cómo recibirán todos a Erik? ¿Le irá bien a Berk en la visita de los otros jefes? Lo sabrán muy pronto. Gracias a las personas que comentaron, nunca me imaginé que en un día conseguiría 3 comentarios :D
La verdad, tenía pensado continuar con este tipo de narración, pero he decidido que para el próximo capítulo me aventuraré a intentar en primera persona, siendo Hipo el que narre según su punto de vista. Para la próxima semana subiré el capítulo 3
